¡Hola a todos!

Hoy es el cumple de Luna, y no podía dejar a este personaje tan querido sin su oneshot que, aunque corto, espero que disfrutéis mucho :)

El último cumpleaños

Pandora Lovegood se levantó con su energía habitual. Le encantaba poder trabajar desde casa. Eso significaba que, aunque fuera martes, podía pasar el día del cumpleaños de Luna con ella. Y xenophilius también podía. Tendrían un estupendo día en familia.

Fue a despertar a su hija con una sonrisa en los labios. La pequeña dormía con la melena rubia desparramada sobre la almohada y una postura de relajación total.

-Feliz cumpleaños, hija -le dijo con suavidad-. Despierta.

La dejó desperezándose y fue a preparar el desayuno junto con su esposo, que ya se había levantado.

-¿Qué te parece si vamos a buscar nargles hoy? -le preguntó en cuanto la vio entrar por la puerta-. A luna seguro que le encanta.

Pandora suspiró con fingida exasperación.

-Ay, Xenophilius -le dijo-. Tú y tus excentricidades. Nunca cambiarás. Si la niña quiere seguir tus locuras cuando sea mayor, ya no podré impedírselo. Pero, de momento, deja que disfrute como la chiquilla que es. Ya tendrá tiempo para preocuparse por torposoplos y snorcacks, si quiere.

Él se encogió de hombros mentalmente. No le importaba, la siguiente vez que su esposa se embarcara en un proyecto de esos que le quitaba hasta el sueño ya se llevaría a Luna al bosque. No había prisa.

-Lo que tú digas, cariño -dijo en cambio.

En ese momento, la pequeña de la casa apareció por la puerta mientras acababa de frotarse los ojos.

-¡Feliz cumpleaños, hija! -exclamaron los dos.

El desayuno estuvo listo enseguida. Después venía la parte favorita del día para Luna, los regalos.

Su madre siempre le regalaba novelas educativas, no por nada quería seguir sus pasos y acabar en Ravenclaw. Su padre, en cambio, la obsequiaba con estatuillas de animales raros que le encantaban, aunque nunca los había visto.

Ese año no fue la excepción. Después de eso, pasaron un estupendo día en familia haciendo un picnic en el lago que tenían cerca de casa, donde sus padres volvieron a discutir porque Xenophilius seguía insistiendo en los nargles.

A Luna, sin embargo, no le importaba. Al contrario, se reía con esas riñas de sus padres. Ambos insistían para que ella siguiera sus pasiones, y lo hacía encantada. Cualquier cosa con tal de agradarles, y todo conocimiento era útil para el futuro.

Fue un día apacible. Quizás no hubo ninguna celebración grandiosa, pero no era necesario. Con estar ellos tres era suficiente. Al poco tiempo, Luna lamentaría no haber celebrado más ese día. Pero, por el momento, era completamente feliz.

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Es sumamente corto, lo siento, pero más vale esto que nada, supongo.

He querido darle un enfoque diferente a Luna, porque también lo merece y porque, como todo el mundo, seguro que tuvo infancia. Espero que os guste,, nos leemos en los reviews :)