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Y vamos cinco quedan dos...

¡Espero que les guste este capitulo también!


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Especial Romántico

Día 05: Confort

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Palabras: 1270

Pareja: Adrinette


Para Adrien, todo cambió cuando descubrió que la verdadera dueña de sus sentimientos era su compañera de clase, Marinette Dupain-Cheng. Y parecía que todos lo sabían menos él, pues aun recordaba las risas de Plagg o la respuesta de Nathalie cuando le comentó cómo se sentía; incluso ella misma le dijo que para su padre, eran obvios los sentimientos que tenía por la joven.

Le pareció extraño viniendo de su padre y como no quiso quedarse con la duda, aprovechó que era la hora del té de éste y se acercó a consultarle. Para su sorpresa, Gabriel le sirvió una taza de té a él también y se acomodó mejor en el sillón.

—Lo que te delató fue tu expresión corporal —le indicó —. Cuando hablas de la señorita Dupain-Cheng, no miras a la cara a la persona que te escucha, corres la mirada y pareces perderte en un mundo imaginario; relajas tus hombros y sueltas todo lo que se te pasa por la mente.

—¿Así me veo? —preguntó, bastante avergonzado de todo eso.

—Sí —afirmó, elevando la taza para darle un sorbo a su té—. Eres igual que tu madre. Sueñas despierto a causa del amor y cuando lo tienes en frente, no puedes evitar expresarlo con todo lo que tienes…

Adrien bajó la mirada hacia la mesa de centro, con toda la intención de tomar su taza y se vio en el reflejo del té.

¿Sería como su padre le dijo? ¿Por eso como Chat Noir siempre fue tan expresivo?

—¿Y qué te ha dicho la muchacha? —el de ojos verdes, miró a su padre, confundido.

—¿Cómo?

—¿Qué te ha dicho ella? ¿Corresponde a tus sentimientos?

Adrien aspiró profundamente y bebió de su taza.

—Aun no le digo nada —comentó con una mueca en sus labios—. Todo esto es muy reciente y no sé cómo voy a enfrentarla. Además, ella no me ha dado indicios de que soy correspondido.

Gabriel Agreste miró a su hijo. Si bien era igual a Emilie, como hijo suyo también tenía que tener algo de él y una de esas "cualidades" era el no poder entender las emociones de las demás personas a su alrededor.

—Yo creo que sí —respondió, terminando su té.

—¿Por qué lo dices?

—Recuerdo que una de las tantas veces que te castigué —comentó, poniéndose de pie — y te prohibí ir al colegio, ella vino a hablar conmigo y acordamos que volverías a clases.

El corazón de Adrien se detuvo por un segundo para luego acelerarse. ¿Marinette había hecho eso por él? ¿Se podía estar enamorado de alguien tan increíble? Era curioso que, sin saberlo, ambos habían abogado para que el otro pudiera volver a clases.

Adrien se tomó el té con rapidez y se fue a su habitación. Mañana, cuando fuera al colegio, por fin hablaría con ella.

Al día siguiente, llegó emocionado al colegio, esperando que las cosas se dieran para, finalmente, soltar todo lo que sentía. Subió hasta el salón de clases, chocó puños con Nino y cuando giró para saludar a las chicas que se sentaban tras ellos, solo Alya le respondió, pues Marinette parecía melancólica, mirando un punto en la nada. Torció los labios, pero no insistió y solo se acomodó en su asiento, esperando que la situación mejorara.

Pero no pasó. Marinette estuvo todo el día fuera de sí, tanto que la profesora Bustier la mandó a lavarse la cara. Aprovechando la salida de su compañera, Adrien levantó la mano.

—¿Sí?

—Me preocupa Marinette, ¿podría ir a verla? —preguntó, haciendo caso omiso a los silbidos de sus compañeros. La profesora le dio permiso, pues al parecer, también le pareció extraño su comportamiento, y salió a buscarla. La encontró no muy lejos del salón, apoyada contra una pared.

Se acercó a ella y sin decirle nada, se animó a abrazarla.

—¿Adrien? —exclamó, sumamente avergonzada por aquella escena.

—No quiero incomodarte —dijo, sin separarla de sus brazos—, pero algo en mí, me hace creer que necesitas esto.

—Disculpa —comentó y aunque Adrien iba a preguntar qué pasaba, no fue necesario. La chica lo abrazó muy fuerte y comenzó a llorar.

—¿Marinette? —consultó, pero al no recibir respuesta, solo se quedó ahí abrazándola y dándole el confort que necesitaba en ese momento. Ella no tardó mucho en calmarse y le dio una palmada en la espalda para que la dejé libre— ¿Estás mejor?

—Sí —afirmó, tratando de secarse las lágrimas. El rubio le entregó un pañuelo para que pudiera usarlo—. Gracias.

—¿Sucedió algo malo? —Marinette negó con la cabeza — ¿Entonces?

—Recordé a alguien a quien extraño y quiero mucho —comentó, bajando la mirada—. Recibí una carta de su esposa esta mañana y mi corazón recordó cuánto lo echo de menos.

—¿Algún familiar? —preguntó con clara curiosidad, pues casi se le despiertan los celos, que solo se calmaron a oír la palabra «esposa»

—Un tío. Se fue hace un año —respondió, aspirando hondo—. Sufrió un accidente que le quitó sus recuerdos, pero cuando se reencontró con la que hoy es su esposa, apenas la vio, recordó que la amaba.

—Wow —exclamó Adrien— ¿De verdad?

—Sí —afirmó—. El poder del amor es increíble —comentó, sin mirarlo.

—Tienes razón —agregó Adrien, también perdido en pensamientos color rosa —. Estoy seguro de que si perdiera mis recuerdos, con solo verte, recordaría cuánto te amo.

—Espera... ¿Qué? —exclamó Marinette, volviendo la mirada a su compañero.

—Este… —Adrien se llevó la mano a la nuca, como un tic nervioso —… bueno… yo… Esto no debía ser así pero… ¿Quieres ir a comer algo a la hora del almuerzo y conversamos?

Marinette afirmó, sin salir de su estupor.

Minutos después, regresaron a clases. Adrien, con algo de vergüenza, volvió a su asiento y Marinette, como un robot, se sentó al lado de Alya.

—¿Chica? —consultó Alya. Marinette solo sacudió la cabeza y salió de sus pensamientos.

—Estoy bien —afirmó con una sonrisa y finalmente se puso a trabajar en el trabajo que tenían.

Las horas de clases pasaron bastante normal dentro del curso. Cuando el timbre que indicaba la hora de almuerzo sonó, tanto Marinette como Adrien, esperaron a que toda la clase saliera del salón.

Adrien esperó a Marinette en la puerta. Cuando ella se acercó, lo miraba tan seria que sentía que su corazón no soportaría si le daba calabazas.

—¿Puedo abrazarte otra vez? —le preguntó. El rubio la observó, confundido. ¿Abrazarlo? ¡Podría tener todo de él, si quería!

—Por supuesto —declaró. Ella no perdió tiempo y se abrazó al chico que no tardó en rodearla con sus brazos, apoyando la mejilla sobre la parte superior de su cabeza. Él cerró los ojos, disfrutando el momento.

—Gracias —susurró —. Creo que me acostumbraré rápido al confort que me dan tus brazos —Adrien abrió los ojos con sorpresa.

—¿Lo dices en serio? —dijo, tomándola de los hombros para separarse un poco de ella. Marinette afirmó, con las mejillas sonrojadas.

—Hice de todo para poder olvidar mis sentimientos por ti, pero se mantuvieron intactos —susurró, corriendo la mirada, aunque no tardó en buscar los ojos verdes de Adrien —. Yo también te amo…

—¡Marinette! —exclamó feliz, volviéndola abrazar, pero esta vez con un poco de fuerza— ¡Gracias!

Estar en los brazos del otro, era todo lo que necesitaban para sentirse en completo bienestar.

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¿A qué no los dejé en una nube extra rosa?

No pueden negar que este especial cumple el objetivo de "Awww" que se espera de este reto de Fluff, ¿no?

El próximo capitulo fue un gran desafio, porque es un AU. Tiene algo de Ladynoir, algo Adrinette y en su mayoria, Marichat... ¡Estoy muy ansiosa de que puedan leerlo! Porque a diferencia de esos que solo han tenido pasadas las 1000 palabras, éste tiene casi 3700 palabra. Casi como un capitulo normal de cualquiera de mis fics xD

¡En fin!

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Gracias por los reviews: laurenImprincess - Manu - AkiRoss - karen Agreste - Arashi Shinomori - Alanna Delteria.

Con respecto al reviews de Alanna, siempre había querido usar en algún escrito ese código, y vi la oportunidad y la tomé. Me alegra que te haya gustado la implementación de ese código aquí :D

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Nos leemos mañana en: Día 06: AU: El trágico amor de una Princesa y su Chat

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¡Hasta mañana!

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Aquatic~

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11 de Febrero 2020