Capítulo II
La capitana de la orgullosa tropa gerudo se dirigía solemnemente hacia su estancia de entrenamiento como lo hacía todos los días, desde que la bestia divina se había calmado se sentía más relajada y en paz, entrenaba a sus guerreras sin la presión de tener que enfrentar a un peligro tan grande como lo era Naboris, pero no por eso dejaba de ser rigurosa y estricta con el entrenamiento que brindaba a sus guerreras pues nunca se sabe cuándo otra amenaza vendría a alterar la paz encontrada hace tan poco. Al llegar a su estancia sagrada sonrió, pues sus guerreras ya se encontraban entrenando duramente, pero pronto este momento fue interrumpido abruptamente por una figura corriendo hacia ellas.
-¡Capitana, Capitanaaa!-
-¡¿Quién rayos grita así?!- dijo la capitana dándose la vuelta -¡Byrta!, ¿Dónde estabas esta vez?- miró frunciendo el ceño a la chica que llegaba.
Byrta se detuvo exhausta, mientras las demás gerudo detenían su entrenamiento para mirar la escena, tomó un poco de aire y habló.
-Capitana, tengo algo importante que informarle-
-Yo también tengo algo que informarte- tenía un tono serio que daba miedo a cualquiera -el castigo que te voy a poner por dejar tus labores, a la próxima no la cuentas Byrta te lo advierto-
-Perdóneme capitana, pero...-
-Nada de peros, voy a…-
-¡Vi algo amenazante!- interrumpió alzando la voz para llamar su atención, de inmediato se dio cuenta de que su interrupción no le gustó nada a la capitana y se encogió, agachando la mirada, la capitana la miro entre furiosa y curiosa.
-¿Cómo? ¿Amenazante? ¡EXPLICATE!-
-Emm… yo… ehh…-
-¿¡Vas a hablar o que!?-
-Al noroeste de aquí, muy lejos, iba caminando y vi una estructura gigante, como una estatua, nunca había visto algo así- escupió rápidamente cada palabra, tiesa como una tabla.
La capitana miro a Byrta y alzó una ceja, dudando totalmente de la historia, no era la primera vez que se iba al desierto y terminaba perdiéndose lo que le provocaba una reprimenda gigante de parte de ella, por eso creía que esta vez se estaba inventando historias para justificar su huida y evitar el regaño.
-No estés inventando historias Byrta, que el castigo te llegara igual- la capitana no se iba con rodeos.
-No capitana lo juro, admito que estaba buscando durian pero me topé con esto y….-
Se comenzó a notar preocupación en su voz, lo que fue captado por la capitana.
-Mmm bien, veré que hacer, vuelve a tus labores de inmediato o te hago limpiar la ciudadela entera como castigo- dijo dándose la vuelta dispuesta a ignorarla por completo y olvidar el mal rato.
-Capitana- insistió Byrta -lo que le digo es en serio-
La capitana oyó a Byrta muy asustada y seria, lo medito unos segundos y nuevamente se volvió hacia ella.
-A ver, Byrta- quedó en silencio un momento, dirigió su mirada al horizonte como si pensara cuidadosamente lo que diría a continuación, luego dirigió su mirada nuevamente a la chica -dime exactamente que viste-
Byrta suspiro aliviada y se preparó para contar con lujo de detalles lo sucedido y convencer a la capitana que lo que decía era serio.
-Usted sabe que he recorrido gran parte del desierto, he ido a zonas muy lejanas y esta era una de ellas, no conozco muy bien del todo el lugar pero la estructura que vi es enorme se veía desde kilómetros y seguramente se ve aunque sea un poco desde aquí-
-Continua-
Logro llamar su atención.
-Era como una estatua, una cabeza humana hecha de piedra tallada, con una serpiente adornando la cabeza, me acerque y note que estaba enterrada así que removí un poco la arena y vi que había más, seguramente está todo el resto del cuerpo enterrado-
La capitana se quedó inmóvil, pensativa, dudando si creía o no y si era algo tan importante como para molestar a la matriarca. Pasaron varios segundos cuando por fin se movió, les hizo un ademan a sus aprendices indicando que la esperaran y se dirigió a la sala real, con todo lo pasado últimamente seguramente la matriarca quería saber todo lo que pasaba, aunque fueran insignificantes. Las demás guerreras se quedaron viendo a la capitana irse, cuando desapareció de sus vistas se acercaron a Byrta curiosas y preocupadas para preguntar cada detalle de lo sucedido y no perderse de nada.
…...
Ya en la sala real la capitana se acercó a la matriarca, se detuvo pasos antes de llegar a ella e hizo una reverencia, luego comenzó a hablar.
-Matriarca, debo informarle algo que me ha confiado una de mis guerreras-
-Cuéntame que pasa-
-Byrta acaba de llegar del desierto comentando sobre una extraña estatua gigante que vio, dice que la vio al noroeste de aquí y afirma que jamás había visto algo así- Riju la miró incrédula -usted sabe cómo es ella, pasa días en el desierto y puede haber alucinado- dijo la capitana avergonzada, ¿porque le había creído a Byrta?, ahora quedaría como tonta con la matriarca.
Riju se acomodó en su asiento y lo medito un momento que pareció eterno, ¿era esto algo importante? ¿será una ruina más como las muchas que rodeaban el desierto?, era lo más probable, pero… si fuera así, ¿porque apareció ahora?, pocas gerudos conocían gran parte del desierto entre ellas estaba Byrta y Adine, su fiel cuidadora.
-Adine, ¿tú has visto algo parecido a lo que menciona?-
Adine lo pensó un momento
-No matriarca, la verdad jamás he visto alguna estatua gigante que no sean las siete heroínas-
Ante esta respuesta Riju se sintió más segura con la decisión que tomaría
-Bueno, haremos esto- se dirigió a la capitana -Byrta y otras guerreras elegidas por ti irán a ver esa misteriosa estructura, así sabremos qué tan cierto es el asunto-
-¿Está segura matriarca?- interrumpió Adine.
-Por supuesto, con todo lo que paso últimamente pretendo tener todo bajo mi control. Tienen permiso para partir hoy mismo si lo desean, ¿alguna pregunta?-
-No matriarca, todo claro. En seguida informare su decisión- hizo una reverencia y regreso.
Una vez fuera la capitana de la sala real Adine aprovechó para hablar con Riju.
-Matriarca, ¿cree que esto es algo importante?
-Mmm… no lo sé Adine, toda la tormenta que produjo Naboris pudo fácilmente haber desenterrado algo que ignorábamos, ahora tenemos que estar seguras de que es solo una estatua y no otra cosa-
-¿Otra cosa? ¿a qué se refiere?- preguntó curiosa Adine, a pesar de ser tan joven, Riju a veces la sorprendía, sabía muchas cosas que ella ignoraba.
-No lo sé, algo del pasado… mi madre siempre me contaba historias increíbles que según ella ocurrieron en un pasado remoto- poco a poco la voz alegre de Riju comenzó a teñirse de preocupación, lo cual fue notado por Adine.
-No se atormente matriarca, de seguro solo es una estatua más como las muchas que hay aquí en el desierto, nada serio-
-Si… es probable, gracias por intentar tranquilizarme Adine-
…...
Ya en el patio de entrenamiento la capitana juntó a sus guerreras y dio la noticia, Byrta estaba dispuesta a partir de inmediato aunque se encontraba exhausta, pero quería que todas vieran lo mismo que ella. Tres guerreras más se ofrecieron de voluntarias para acompañarla a pesar de que en su interior todas querían ir, pero temían a que fuera solo una alucinación de Byrta y terminarán perdiéndose en el desierto. Una vez listo el grupo, prepararon sus cosas y partieron al atardecer.
Pasaron dos días antes de que Byrta y las demás se vieran llegar a lo lejos, la capitana salió inmediatamente a encontrarlas a penas se enteró de su regreso, las cuatro venían exhaustas, la capitana apuro el paso para alcanzarlas, iba aliviada de que sus guerreras volvieran sanas y salvas pero cuando vio sus rostros, se preocupó de inmediato, comenzó a trotar hacia ellas para llegar lo antes posible
-¿Que paso?- pregunto acongojada, mirando uno a uno los rostros de las chicas.
-La vimos, capitana…-.
-Byrta tenía razón, es… enorme…-
La capitana miro a Byrta, esta le asintió, de inmediato el grupo siguió caminando rumbo a la ciudadela. Cuando llegaron se dirigieron rápidamente donde la matriarca para informar lo sucedido con detalles. Al enterarse Riju ordenó de inmediato un excavación, parte de la tropa gerudo se dirigiría al lugar para excavar la estructura junto con la famosa historiadora gerudo y otra parte se quedaría a cumplir sus labores de defensa de la ciudadela.
Una semana bastó para tener todo preparado, la tropa liderada por la capitana, estaba lista y dispuesta a salir, el rumor se había extendido por toda la ciudadela y todas, gerudos y turistas hablaban de ello. Partieron temprano por la mañana para llegar al lugar en la noche y comenzar el trabajo al día siguiente. Riju bendijo a las tropas y partieron. Miro como estas se alejaban, mientras una corazonada le indicaba que esto no sería una simple excavación.
Días después de la partida de la tropa, Riju se encontraba escribiendo en su diario, era la forma que tenía de contarle a su madre todas las dudas que guardaba en su interior. Cuando terminó, lo cerró lentamente y miró su equipaje, había insistido en ir ella misma a ver tal estructura ya que según decían las encomiendas que mandaba la capitana como reporte, era gigante, más grande que cualquier estatua que se había visto en el desierto. Pronto Adine apareció en la puerta de su habitación, indicando que estaba todo listo para la partida, Riju suspiro y se levantó dispuesta a encontrar lo que fuera que estaban excavando.
A lo lejos Riju comenzó a ver una extraña figura difusa, sin duda era parte de la extraña estatua que efectivamente, como había dicho Byrta, podía distinguirse a kilómetros, no podía creer como se había desenterrado tal estructura y nadie se había dado cuenta, de inmediato apuro a Morselia, a medida que se acercaba la estructura mostraba poco a poco su esplendor. Pasaron varias horas cuando por fin llegó a la zona de excavación, allí la miró asombrada, una mujer perfectamente tallada en piedra la recibía, la mirada de Riju la recorrió por completo, hipnotizada, por un momento todo a su alrededor se disolvió y solo estaba ella y la mujer esculpida, sus manos se posaban a cada lado de ella con la palma de la mano hacia el cielo, lo que le transmitía sentimientos extraños, permaneció así pensando en cómo había permanecido todos estos años bajo toneladas de arena sin que ninguna generación la haya descubierto. Una explosión la sacó bruscamente de sus pensamientos, dirigió la mirada hacia el lugar de esta y allí la vio, no era del todo una estatua, la explosión había roto una roca que tapaba, lo que al parecer, era una entrada.
-Diosas, no puedo creerlo- murmuró lentamente.
-Matriarca, ¿qué quiere que hagamos?- preguntó Adine inquieta ante este nuevo descubrimiento.
-Vamos a entrar- dijo sin titubeos.
-¿Está segura matriarca? No sabemos que hay ahí- interrumpió tímidamente la historiadora.
-Por eso mismo lo averiguaremos, esto está en nuestro territorio y pretendo saber qué es-
Dicho esto Riju comenzó a caminar decidida, los últimos acontecimientos le habían dado valor y seguridad ante los problemas, aunque estar frente a esta estructura le ponía los pelos de punta, desde que se enteró de esta extraña aparición un extraño sentimiento se había apoderado de ella. Sin darse cuenta ya estaba frente a la puerta, alzó la mirada para contemplar una vez más y de cerca la imponente estructura, se armó de valor y entró. Adentro era majestuoso, pareciera que apenas había sido construido, ya que todo estaba en perfectas condiciones, ni rastro del deterioro que debería tener una construcción que llevaba quizás cuántos años enterrada, justo al frente de la entrada una corta escalera llevaba a un lugar un poco más elevado en la misma estancia, a los lados de esta dos serpientes con escritos antiguos adornaban la estancia.
…...
En lo más profundo, alguien observaba a las visitantes.
-Así es, mocosa… entra...acércate…
…...
Riju, la historiadora y las gerudo que habían entrado con ellas miraban impresionadas la habitación, Adine por su parte solo echo un vistazo y de inmediato se posicionó en la puerta para estar pendiente de lo que sucedía tanto dentro como fuera de la estructura, fue así como percibió unos pasos acelerados que se acercaban, dirigió su mirada hacia el lugar y vio a una guerrera aproximándose a ella desde el desierto.
Riju comenzó a subir la majestuosa escalera, hipnotizada por un extraño símbolo que parecía flotar en la estancia superior, era una especie de medallón color cobre con dos gotas alargadas, las cuales se encontraban casi formando un círculo.
…...
-Ya casi….
…...
Se acercó con la mirada fija en él, cuando estuvo cerca extendió su mano dispuesta a tocarlo, estaba casi rozándolo cuando es interrumpida por Adine.
-Matriarca, tenemos un problema-
-¿Que... que sucede Adine?- la yema de sus dedos rozó el medallón.
-Matriarca- insistió Adine quien noto la falta de atención que le ponía Riju -la bestia divina se ha detenido por completo-
-¿Cómo?- esto llamó su atención, de inmediato quitó su mano del medallón y miro extrañada a Adine.
-Así es, la gerudo encargada de cuidar la bestia me ha informado- dijo señalando a la enviada -debemos ir de inmediato-
-¿Que ha sucedido?- preguntó dirigiéndose a la enviada.
-No sabemos, matriarca. Estábamos vigilándola como ordeno cuando notamos que se detenía y se apagaba-
-Qué extraño… bien, vamos- dijo desganada caminando de vuelta a la puerta -un momento- se detuvo -Adine, necesito que vayas a buscar a Link, él es el único que puede entrar a la bestia, nosotras poco y nada podemos hacer desde afuera-
-Si matriarca, yo iré por el-
-Si mal no recuerdo tiene una casa en Hatelia, puede que esté allí descansando-
-No se preocupe, lo encontraré como sea-
-Gracias Adine, nos encontramos allí- dio la vuelta hacia la capitana -capitana, quiero que desentierren lo más que puedan por fuera, pero no entren más allá de esta sala sin mí-
-Entendido matriarca-
Riju dirigió una vez más su mirada al medallón para luego dar la vuelta y marcharse rumbo a la bestia divina.
…
-Ya está hecho, lo ha tocado-
-¡Pronto volveremos en gloria y majestad! Jijijiji-
…
