Capítulo 3
Zelda observó maravillada la imponente bestia, a pesar de todo el tiempo que había pasado no paraba deimpresionarle, como la primera vez, la perfecta tecnología ancestral, su estructura, su diseño y sobretodo la magia que habitaba en su interior, máquinas tan poderosas pero tan frágiles a la vez. Había pasado gran parte de sus últimos años estudiandola y podía decir que era casi un experta, aun así no podía negar que aquella noticia que le había dado la guardia gerudo la había asustado, se negaba rotundamente a pensar que no todo había acabado, que ese ser maligno seguía allí esperando espectante el momento de atacar, y ella no tendría herramientas para ayudar a detenerlo como lo había hecho antes, pues su poder se había ido y, aunque lo aceptó en su momento, ahora la sensación de incertidumbre del pasado volvían a su mente.
Ambos se dirigieron a la entrada de la bestia y con ayuda de una escalera improvisada que tenían las guardias del lugar accedieron a ella. Era la primera vez que Zelda pisaba el interior de una, y si el exterior ya le maravillaba el interior término de deslumbrarla, era gigantesco y lleno de pasadizos y laberintos, por un momento se sintió paralizada ante este nuevo escenario pero la compañía de Link le devolvió la fuerza, admiraba a aquel chico que sin miedos ni reparos había superado no una sino cuatro bestias sin titubear. Al pensar en él una sonrisa se dibujó en su rostro, definitivamente se había ganado un espacio muy grande en su corazón.
Una vez dado el primer paso, recorrieron el interior hasta llegar a la terminal central, allí ambos se detuvieron de golpe, un espectáculo inusual estaba frente a ellos, pedazos grandes de hielo cubrían parte de la estructura de la terminal central incluido el tablero de esta, se miraron el uno al otro como buscando explicaciones en la mirada del otro, entonces Zelda tomo la tableta y se acercó lentamente a ella, Link comenzó a mirar alrededor buscando peligros, y al no encontrar nada pudo relajarse un poco. Zelda con la tableta sheikah en mano comenzó a analizarla, Link por su parte fue a recorrer los alrededores menos accesibles y llegó hasta cada terminal, cuando terminó volvió con Zelda.
-¿Encontraste algo extraño?- pregunto Zelda volteando a ver a su compañero quien aparecía en la estancia principal de la bestia.
-No, nada. las centrales están igual que la última vez que las vi, ninguna tiene hielo como esta-
-Mmm… que extraño, tiene que haber algo más- volvió la mirada a la tableta sheikah.
-Voy a hablar con Adine, quizás se le paso algún detalle-
-Aja-
Zelda apenas respondió ensimismada en la tableta, observaba detenidamente la estructura mientras la comparaba con los planos que tenía de ella en la tableta gracias a Link, estaba inspeccionando cuando detecto una pequeña abertura en la parte trasera, se agacho hasta quedar a la altura de esta y trato de mirar al interior, allí se podía distinguir como parte de la maquinaria interna de la terminal central estaba totalmente quemada, además se percató de unos pedazos de hielo dispersos dentro, con cuidado tomó uno de ellos y lo observó extrañada, en seguida subió su mirada hasta los pedazos de hielo más grandes que cubrían el exterior, y la evidente duda no pudo evitar aparecer en su mente ¿qué hacían pedazos de hielo en una estructura quemada por dentro?.
Link salió de la bestia a paso lento, pensando en alguna posible causa para esto, él conocía a las bestias literalmente de pies a cabeza, las había recorrido más de una vez y por eso le preocupaba esta situación completamente inusual, se suponía que desde la derrota de ganon ya no habría nada que pudiera afectar a las bestias… ¿o si?. Al salir vio a Adine quien lo esperaba impaciente afuera.
-¿Y, encontraron algo?-
-Nada, todo esta en perfecto estado- suspiro, se sentía desganado y desorientado- ¿no se te habrá pasado algún detalle Adine?-
-No hay mucho detalle, Link, la bestia dejó de funcionar de un momento a otro, se apago por completo, nuestras guardias no se acercan a ella más de lo debido, están aquí por si quieres preguntarles algo-
-Si, quizas ayude-
Adine notó el desconcierto de Link, de inmediato comenzó a preocuparse, la situación le era familiar, solo esperaba que la bestia no volviera a enloquecer ya que su pueblo aun curaba las heridas que aquella desgracia les había dejado. Como buena guardia que era de la matriarca dejó sus sentimientos de lado y tomó la situación con toda neutralidad.
-¡Chicas, vengan aquí!- les gritó a sus guardias que esperaban más lejos quienes acudieron de inmediato al llamado -cuentenle a Link como fue todo-.
-Bueno, simplemente se apago, dejo de brillar y de emitir esa energía que ella tenía, apenas lo vimos nos acercamos un poco para inspeccionar pero no notamos nada y de inmediato mandamos un aviso a la matriarca, se demoró un poco en llegar el aviso porque ella estaba muy lejos de la ciudadela.
-¿Y porque no está aquí ahora contigo?- preguntó Link mirando a Adine.
-La matriarca está ocupada, ya vendrá- se limitó a responder Adine.
Justo cuando Link iba a rebatir la escueta respuesta de Adine, Zelda hizo su aparición bajando de la bestia, al darse cuenta, Link fue hacia ella y le tendió la mano para que diera el último paso desde la bestia al suelo volviendo de inmediato con Adine y las guardias.
-Me gustaría hablar con su matriarca, si es que se puede- pidió tímidamente Zelda a la imponente guardia gerudo.
-Por supuesto, ella estará encantada de recibirlos, ya debe venir en camino, por el momento me debe informar a mi que ha encontrado-
-Bueno, la bestia parece en buen estado, no hay magia maligna en su interior que la este dominando…-
-¿Pero?- irrumpió impaciente Adine
-Pero… la central está destruida por dentro, como si algo hubiera quemado el interior y...
-¿Está quemada?- pregunto Link incrédulo interrumpiendo sin querer.
-Aja, hay varias piezas quemadas, por eso se apagó tan de repente, pude verlo a través de una ruptura que tiene en la parte de atrás.
-¿Que podría haberlo quemado?- le preguntó Link .
-Una simple falla de máquina, eso debe ser- decreto Adine.
-Estas máquinas no fallan, la tecnología de la que están hechas no permi...
-Son máquinas, le aseguro que pueden fallar- interrumpió Adine bruscamente a la princesa -llamare a alguien para que la revise-.
Zelda iba a protestar cuando las guardias anunciaron la llegada de la matriarca, con un ademán Adine les indica que vayan a recibirla, Riju bajo de Morselia y se acercó al grupo, el viento del desierto agitaba su falda y su largo cabello rojizo, Zelda al verla sintió una extraña sensación, atribuyendola al recuerdo de Urbosa, pues a pesar de que Riju era mucho menor en edad y mucho menos fuerte físicamente que Urbosa ambas tenían la misma mirada fiera y valiente de una matriarca gerudo.
-Disculpen mi demora- dijo Riju mirando a cada uno de los que estaban allí -creo que no nos han presentado adecuadamente, soy Riju, matriarca gerudo- dijo dirigiendo su mirada a la rubia presente.
-Un placer Riju, yo soy Zelda- respondió amablemente.
-No debes ser tan simple conmigo, yo se que eres la princesa de Hyrule, se muy bienvenida a mis tierras- haciendo un ademán saludo como corresponde a la princesa de todo el reino, al terminar cambió su mirada hacia el chico -Hola Link- lo saludo con una sonrisa que fue percibida por Zelda.
-Hola Riju- contesto con su característica sonrisa, a pesar de que Zelda conocía la amabilidad de Link con todos no pudo evitar molestarse por la cercanía que tenían ambos, después de todo ella había estado ausente mucho tiempo y Riju, bueno, Riju era muy hermosa.
-¿Y bien, qué ha pasado?- preguntó la matriarca mirando a los tres presentes.
-Una falla de la máquina, la central se ha quemado, por eso se apago de manera tan repentina, mandare a que la revisen- contestó sin titubeos la guardia.
-¿Es eso nada más?- preguntó Riju mirando a Adine primero y luego a Link y a Zelda.
-La maquina esta bien, las centrales también, todo parece en orden, claro menos la zona quemada de la terminal central- respondió Link.
-¿Estás muy seguro? mira que confio en tu palabra- le dirigió una sonrisa a Link, a lo que este respondió sonriendo sonrojado.
Zelda se enfureció en su interior, la cercanía que tenían estos dos le llenaba de celos.
-Estas máquinas no fallan- su voz fue dura y asertiva -la tecnología sheikah es casi perfecta y su magia solo puede fallar si hay otra que le hace frente, no fallan porque si-.
Adine miró desconcertada a Zelda, a pesar de saber que ella era la princesa de todo hyrule para ella solo era una niña aparecida que se estaba atreviendo a cuestionarla a ella y hablarle fuerte a su matriarca.
Riju sin darle importancia al tono de voz de Zelda meditó durante unos segundos las palabras de la princesa, su mirada estaba fija en la de ella. Zelda en su interior pensaba que Riju la desafiaba con la mirada por hablarle asi en frente de Link, más estaba equivocada por completo, pues Riju la miraba descolocada, se tomaba sus palabras muy serio, pues sin conocerla respetaba mucho a la princesa pues había luchado lado a lado con Urbosa a quien admiraba profundamente. Pensaba detenidamente en cada una de sus palabras ¨su magia solo puede fallar si hay otra que le hace frente¨, pasó del desconcierto a la extrema preocupación, bajo la mirada lentamente hacia su mano, recordando aquel medallón y casi pudo sentir la misma energía que aquel momento.
Zelda observó a Riju bajar la mirada, de inmediato se arrepintió de haber sido tan impulsiva, no era la primera vez que actuaba antes de pensar.
-Emm… tambien encontre esto, estaba dentro repartido por la superficie quemada- dijo zelda mostrándole a los presentes el pedazo de hielo -y por toda la superficie externa también habían pero eran pedazos mucho más grandes-.
Riju miro extrañada el hielo.
-¿Esto estaba dentro?-
-Así es, en la zona quemada, encontré varios pedazos más repartidos por el interior-
-¿Porque no nos lo había dicho antes?- preguntó Adine molesta.
-No me habian dado tiempo- contesto igual de brusca Zelda aunque todavía un poco intimidada por la guardia.
-¿Que hace hielo en una zona quemada?- pregunto Riju mirando el pedazo.
-Me pregunté lo mismo cuando lo vi- contestó Zelda aliviada de que alguien por fin le diera importancia a lo que debía.
-Entonces algo tuvo que haber quemado o congelado la terminal central- dijo Adine ya frustrada.
-O alguien…- interrumpió Link dejando en blanco a las tres mujeres.
-¿Como que alguien, a que te refieres?- preguntó inquieta Adine.
-Es imposible que la central fallara ¿no?- preguntó mirando a Zelda quien asintió -entonces puede ser que alguien entrara y quemará la terminal-
-Es una posibilidad- dijo Zelda pensativa.
-Imposible, mis guardias tienen ojos en todas partes, nadie se les pasa-
-¿Entonces?-
Momento de silencio, cada uno de los presentes pensaba alguna manera en que esto pudo haber sucedido, la máquina no pudo haber fallado sola, no pudo haberse infiltrado alguien, entonces, ¿que había pasado?, Riju sentía en su interior que tenía la respuesta y era hora de hacerla saber.
Link estaba igual de desconcertado, la situación era un poco más complicada de lo que pensaba, confundido comenzó a admirar hyrule, desde esa colina la vista era hermosa, pero a pesar de eso el castillo fue quien llamó su atención, agudizó su vista y en seguida dirigió su mirada a tres puntos lejanos de hyrule terminando con la vista fija en la bestia Vah Naboris, comprobada su teoría dio aviso.
-Zelda…- la llamó Link -mira- dijo apuntando a lo lejos, en dirección al castillo -las demás bestias también dejaron de apuntar al castillo-.
Zelda hizo caso a Link y dirigió la vista a donde este le indicaba.
-No puede ser, ¿habrán fallado tambien las demas bestias?¿Cómo es posible?-
-No te preocupes quizás ahora que nadie las maneja solo se apagaron- dijo Link tratando de tranquilizar a Zelda.
-No, no creo, algo les sucedió- se comenzó a notar el nerviosismo de Zelda.
Adine miro a Riju, quien tenía la mirada fija en sus manos.
-¿Todo bien, matriarca?-
-Magia contra magia ¿verdad?- dijo Riju levantando la vista.
-¿De qué hablas?- pregunto Link extrañado, Riju no era una persona de indirectas.
-La magia solo se puede combatir con más magia, ¿verdad princesa?- su voz era débil.
-Ehh… si- miro a Link igual de extrañada -así es, ¿porque, que pasa?-
-¿Matriarca?- pregunto Adine preocupada.
Riju volvió a bajar la mirada hacia sus manos, recordando el medallón.
-Hay algo que no les he dicho-
