Capítulo IV

-¿Te refieres a… un templo?- pregunto Zelda totalmente confundida, lo que menos esperaba era esa revelación por parte de Riju, si bien sabía que en hyrule se esconden muchos secretos encontrar ruinas siempre era un acontecimiento pues desde pequeña le habían enseñado que con el descubrimiento y excavación de las bestias divinas ya se conocía gran parte de la historia antigua de hyrule, lo que no sabía era lo equivocada que estaba, pues estaba a punto de descubrir que su mundo solo era la punta del iceberg y que se desconocía aún gran parte de la verdadera historia de su pueblo.

-Si, exacto, como les decía al principio pensamos que era simplemente una estatua decorativa pero, bueno, encontramos ese templo dentro- Riju hizo una pausa, necesitaba ordenar sus ideas antes de continuar -Allí dentro… no se como explicarles, pero sentí algo, una energía o magia no se, y fue más fuerte cuando vi ese medallón, por eso creo que la bestia se apagó-

-Matriarca ¿usted está segura de esto? No debemos basarnos en suposiciones- pregunto Adine con voz suave.

-No Adine, estoy segura, muy segura de lo que sentí- dijo Riju angustiada, necesitaba que le creyeran.

-Tiene sentido, tiene mucho sentido- dijo Zelda pensativa -Esos templos siempre rinden culto a algo y están llenos de energía de los fieles- dijo comenzando a emocionarse.

-¿Encontraron a alguien dentro? ¿Monstruos?- preguntó Link.

-No nada, está vacío, se nota que es una ruina tardamos días en desenterrarlo- contestó rápidamente Riju.

-Cómo es posible que no se haya visto antes, recorrí kilómetros del desierto y jamás vi nada parecido- respondió Link pensativo.

-Creemos que la tormenta que provocó Vah Naboris ayudó a enterrarla todavía más- afirmó Adine.

-Tenemos que ir para allá- dijo Link

-Sí, definitivamente, debemos investigar- afirmó Zelda.

-Nuestra historiadora y parte de mi guardia se quedaron alla, si ya terminamos el trabajo aquí en la bestia partamos de inmediato-

Riju en seguida dio media vuelta dispuesta a partir, de inmediato fue seguida por los demás presentes. El camino a pesar de ser largo se les hizo muy corto, cada uno pensaba sobre el asunto en sus mentes, Zelda se debatía entre la preocupación y la emoción por un nuevo descubrimiento histórico, Link por su parte no sabía qué creer, se sentía frustrado y agotado, solo esperaba que esto no fuera nada grave pues no toleraría ver en peligro a Zelda de nuevo, y Riju solo pensaba en el medallón, algo en él le decía que era una reliquia muy importante no solo para ella, sino que también para su pueblo.

A unos cuantos metros antes de llegar ya podía verse la estructura por completo, Link alzó la vista a la imponente estatua, de inmediato sus ojos se posaron en la curiosa entrada, como si esta lo invitara a entrar, una sensación extraña comenzó a recorrer su cuerpo, era una mezcla de miedo, asombro y… familiaridad.

-Es hermosa- dijo Zelda sacando a Link de su trance quien solo se limitó a asentir con la cabeza.

Tal y como había dicho Riju, una gran cantidad de gerudos estaban allí, desenterrando una que otra cosa y vigilando los alrededores.

Apenas llegaron a la entrada bajaron de sus morsas y Riju los condujo al interior, ya dentro Zelda sonreía de emoción, se sentía como una niña en una tienda de dulces, Link por su parte comenzó a recorrer lentamente mirando cada detalle de la estancia, la misma sensación extraña que ya había tenido afuera volvía a recorrer su cuerpo, su mirada no tardó en posarse en aquel medallón, con cuidado se acercó a el, se detuvo a pocos centímetros con la mirada fija, en ese momento miles de imágenes comenzaron a aparecer de manera fugaz en su mente, en ellas veía otras salas que tenían el mismo diseño que en la que estaba pero diferentes a la vez, con otras formas y estructuras, salas que nunca había visto en su vida pero que asumia eran del mismo templo por el diseño. Miro a un lado, a la derecha un gran bloque gris impedía el paso "Por allí se puede pasar" pensó, rápidamente quitó la vista pues no pudo tolerar esas imágenes fugaces que llenaban su mente, imágenes que desconocía por completo, Riju se acercó hacia Link y se detuvo junto a él.

-¿Es hermoso no crees?- su mirada estaba fija en aquel medallón. -Cuando entré aquí la primera vez no pude evitar sentir que ya habia estado aqui…-

Link se quedó pensativo, era justamente eso mismo lo que sentía, la extraña sensación de que había sido presa desde que vio a lo lejos el templo y por mucho que le diera vueltas al asunto no podía comprender porque se sentía así.

-Yo también…- admitió lento y despacio casi susurrando.

Riju logro escucharlo y lo miro seria, estaba a punto de hablar cuando decidió callar y volver la mirada al medallón, quedando ambos contemplado ensimismados aquella reliquia.

…...

-Mira hermana quien volvió-

-¿Quien? ¡Ah! Esa mocosa-

-No debemos dejar que toque el medallón-

-Viene acompañada, hermana, ¿no es ese…?-

-No claro que no, no hables tonteras hermana. Ahora concentrémonos en lo nuestro-

Alzaron sus manos y con su poderosa magia hicieron aparecer un grupo enorme de monstruos, los más temibles de todo Hyrule.

-Fieles súbditos, quiero que eliminen a la matriarca gerudo y a todos quienes la acompañen, ¡Vayan por ellos!-

En seguida los monstruos dieron media vuelta y partieron a cumplir las órdenes de sus nuevos amos.

-Jijijiji, de esta no se salvan-

…...

Zelda observaba las extrañas escrituras inscritas en las serpientes, sabia que habian muchas lenguas antiguas y gracias a Impa conocía varias pero esta definitivamente jamas la habia visto.

-¿Usted conoce estas letras?- se dirigió hacia la historiadora.

-Lamentablemente no, deben ser escrituras muy antiguas, las últimas de las que tenemos registro es de hace unos 10100 años más o menos, concuerda con el tiempo que fueron creadas las bestias divinas-

-Entonces, ¿estas escrituras son de hace más de 10100 años?-

-Así es…- respondió emocionada la historiadora.

-No puedo creerlo… tenemos el primer registro de una civilización mucho antes de la nuestra- dijo Zelda con mucho entusiasmo, observo cada detalle con sumo cuidado, tomando registro de cada cosa que creyera importante con la tableta sheikah, a pesar del tiempo que estimaba que había estado enterrada todo dentro se conservaba en perfecto estado.

Mientras Zelda seguía conversando con la historiadora y Adine, Link y Riju bajaron la pequeña escalera en dirección a ellas. Zelda al percatarse dio vuelta hacia ellos.

-Tengo registro de todo, debemos ir con Impa, quizás ella sepa lo que dice aquí-

-Sí- dijo Link asintiendo con la cabeza, aun pensativo por la situación con el medallón -vamos-

-¡MATRIARCA!- se escuchó un grito proveniente del exterior del templo, en seguida una gerudo entró corriendo completamente agitada, todos los presentes voltearon la vista hacia ella.

-¿Que pasa porque esos gritos?- preguntó Adine.

-Centaleones, un ejercito de ellos viene muy cerca, ¡ya casi están aquí!-

Apenas terminó la frase, un grupo de centaleones entro de golpe al templo mientras el resto del ejército se quedaba afuera peleando con las guardias gerudos, Adine de inmediato sacó la espada y les hizo frente.

-¡VALLANSE!- les gritó Link a Zelda y Riju mientras desenvainó su espada y corrió hacia los centaleones junto a Adine.

De inmediato se sintió una gran explosión que venía de los interiores del templo, seguido de un fuerte temblor el cual ocasionó la caída de una que otra piedra en la sala principal, Riju asustada comenzó a buscar por donde salir, ya que la entrada era todo un campo de batalla y no podrían salir por ahí sin toparse con un centaleon, de repente como iluminado por la diosa Riju divisó una abertura al costado del templo la cual seguramente se había abierto debido a la explosión.

-Princesa, venga por acá- dijo Riju rápidamente.

Ambas salieron corriendo de inmediato hacia la salida improvisada cuando se escucharon varias explosiones más que las hizo detenerse y cubrirse pues comenzaron a caer mas y mas pedazos de piedras, cuando los temblores se detuvieron, lograron descubrirse y atónitas contemplaron el nuevo escenario, como traído del infierno, el templo estaba envuelto en llamas y un nuevo derrumbe había tapado por completo la salida de las chicas, dejándolas en medio de un campo de batalla que se derrumbaba y además ardía en fuego, en seguida se miraron y fue solo eso necesario para que ambas entendieran que debían salir por la entrada principal como fuera, decididas corrieron juntas esquivando centaleones y guerreras, cuando por fin lograron salir, después de muchos empujones y caídas, Zelda se detuvo de golpe ya que una mano de la estatua cayó justo en frente de ella y junto a esta un cofre que por el fuerte golpe se abrió dejando ver un reluciente escudo rojo, Zelda lo quedo viendo paralizada, un paso más y habría quedado aplastada.

-¡Espera!- gritó Riju sacando a Zelda del trance -¡el medallón!-

Rápidamente dio media vuelta y partió corriendo hacia dentro del templo esquivando nuevamente y con gran agilidad cualquier cosa que se interpusiera en su camino, llegó velozmente y acercó su mano para tomarlo, a lo lejos, las hermanas quienes reían malévolamente vieron a la chica amenazando su plan.

-¡NO!, ¡NO TE LO LLEVARÁS!- con una poderosa magia envió un hechizo de hielo a la joven gerudo.

Zelda vio todo en cámara lenta, la matriarca corría velozmente hacia dentro mientras muy cerca de ella pero en altura flotaban dos mujeres terriblemente feas, un impulso la hizo tomar el escudo que había caído y correr en defensa de Riju, le quedaban pocos metros para llegar cuando una de las mujeres alzó su mano y lanzó un hechizo de hielo hacia Riju, Zelda corrió con todas sus fuerzas, tomó el escudo como le había enseñado Link y se interpuso entre Riju y el hechizo rogando por que el escudo resistiera, pero como un milagro, la magia de la hechicera rebotó en este y se devolvió hacia su autora, las hermanas, provocando que salieran expulsadas volando lejos del lugar.

Justo entonces la mano de Riju tocó el medallón, en seguida una luz blanca inundó todo el alrededor provocando que todos los presentes, incluido los centaleones, quedarán cegados por la brillante luz la cual, a los pocos segundos, se desintegró por completo. Zelda escuchó un golpe y abrió los ojos aún cegada, Riju estaba desmayada en el suelo y el medallón había desaparecido.

-¿Riju?- dijo agachándose a su lado angustiada -Riju necesito que te levantes- el fuego y el derrumbe estaban a punto de dejarlas enterradas. Zelda no sabia que hacer, con todas sus fuerzas levantó a la chica del suelo y corrió hacia la entrada, una gerudo las vio salir corriendo y decidida fue hacia ellas para ayudarlas pero en medio del camino un centaleon apareció cortándole el paso, la chica desenvaino su espada dispuesta a pelear, el centaleon dio el primer golpe pero este fue detenido por Adine, quien apareció para hacerle frente.

-¡Ve a ayudarlas, yo lo detengo!- gritó con fuerza.

-¡Si Adine!- respondió fuerte y decidida y partió corriendo a socorrer a su matriarca y a la princesa.

La gerudo llegó como caída del cielo, tomó a Riju y junto a Zelda partieron corriendo hacia las morsas que estaban detenidas varios metros lejos del templo, Zelda volteo unos segundo observando el campo de batalla antes de seguir, desesperada buscaba a alguien, cuando lo localizó peleando sano y salvo continuó siguiendo a la gerudo, comúnmente correr en la arena habría cansado de inmediato a Zelda pero hoy como nunca corría como si esta no existiera. Llegaron a las morsas y montaron alejándose sin parar hasta que estuvieron a salvo en la ciudadela gerudo. Bajaron rápidamente y llevaron a Riju donde la curandera, quien veía todos los problemas de salud de las gerudo. Ella y un par de chicas más, quienes eran sus ayudantes, llevaron a la matriarca a una sala lejos de la entrada para monitorearla mejor, mientras Zelda y la gerudo que las acompañó se quedaron afuera impacientes a la espera de los resultados. Pasaron varios minutos que se les hizo eterno, Zelda ya estaba al borde de la desesperación cuando por fin salió la curandera a su encuentro.

-La matriarca estará bien, solo ha tenido un desmayo y esperamos que pronto se recupere-

-Gracias al cielo- respiro Zelda aliviada.

En seguida la curandera volvió al interior del edificio mientras Zelda y la chica, más relajadas por la noticia, salían a la calle para tomar aire, una oscuridad las recibió junto con el aire invernal típico del desierto, la noche ya se había hecho presente.

-Princesa, será mejor que usted también vaya a descansar-

-No, no te preocupes, estoy bien, me quedaré aquí- dijo sentándose en una banca pegada a la pared a una lado de edificio.

-Esta bien, cuando quiera puede avisarme para que le muestre la sala de invitados de la matriarca- Zelda le sonrió débilmente y asintió -Ire a hacer guardia- dicho esto la chica dio media vuelta y se fue dejando sola a Zelda, cansada apoyó su cabeza en la pared con sus ojos puestos en el cielo estrellado.

-¿Qué está pasando?- susurro.

…...

El campo de batalla se veía feroz, estaba cubierto por completo de cuerpos de centaleones y gerudos derrotadas, Adine resoplo frustrada, odiaba ver a sus guerreras derrotadas, Link se acerco cansado hacia ella y volteo la mirada hacia el campo, recorriendolo poco a poco con pesar, en seguida su semblante cambió y comenzó a mirar a los alrededores desesperado buscando algo.

-Tranquilizate, la princesa y la matriarca están a salvo, una de mis guardias se las llevó lejos- afirmó Adine como adivinando el pensamiento de Link.

Resopló aliviado.

-Nunca habían aparecido centaleones en el desierto- dijo desconcertado.

-Desde que encontramos ese maldito templo todo ha ido de mal en peor- Adine tiró su espada a un lado, completamente frustrada.

-Sea lo que sea que esta pasando lo averiguaremos, y lo detendré- dijo Link guardando su espada y su escudo con una mirada decidida.

-Que así sea chico- contestó Adine más esperanzada, ella era testigo de las capacidades del héroe -que así sea-.

…...

Riju abrió los ojos confundida, veía todo borroso, pero logró distinguir que estaba en una habitación completamente blanca, poco a poco su vista comenzó a agudizarse y pudo observarla, allí en frente de ella una hermosa mujer la miraba sonriente, Riju la recorrió con la mirada comenzando por los pies, cuando llego hasta su rostro su cara cambio a una de completo asombro abriendo lentamente su boca.

-Bienvenida, Riju-