Capítulo V

Riju abrió los ojos "Ay mi cabeza" pensó poniendo una mano en la parte adolorida "¿Donde estoy?", miro alrededor, solo veía blanco y más blanco, se levantó un poco hasta quedar sentada en el suelo, cerró los ojos con fuerza y los volvió a abrir, en seguida su vista se agudizó y pudo distinguir una silueta frente a ella "¿Que?, ¿Quién demo…?" su pensamiento se detuvo apenas la vio claramente, una hermosa mujer, al parecer gerudo por su vestimenta y cabello largo y rojizo, estaba de pie observándola mientras sonreía, sus manos estaban cómodamente apoyadas en su cadera.

-Bienvenida, Riju-

Riju la miraba boquiabierta de asombro.

-Se que esto te debe parecer desconcertante, tomate tu tiempo-

-Eh… ¿Que hago a...?, ¿Quien eres?- dijo nerviosa y confundida -Yo… no entiendo nada..-

-Soy Nabooru, sabia del espíritu y líder del templo que acaba de colapsar- dijo en un tono juguetón.

-¡¿Que eres quien?!- gritó Riju incrédula.

Como buena descendiente de la realeza gerudo conocía muy bien la leyenda de Nabooru, la primera líder gerudo mujer quien había tenido un importante papel en una batalla legendaria hace milenios, pero para ella eran solo cuentos para niños, leyendas que se contaban, pues los relatos eran muy antiguos, incluso más que los relatos de las bestias divinas por lo que jamás se imaginó que alguna palabra de aquella leyenda fuera real más que el tributo que le habían hecho a aquella mujer legendaria al ponerle Naboris a su bestia.

-No… puedo creerlo- dijo con los ojos abiertos como plato -¿Estoy soñando verdad?-

-No Riju, mira déjame que te explique-

-¡No!, ya se, ¿Estoy muerta?- le pregunto a la chica que tenía enfrente -si estoy muerta y…- dijo Riju para sí misma intentando autoexplicarse la situación.

-Ya Riju, cálmate, no estás muerta, solo estas en coma-

-¡¿Que?!-

-Tocaste el medallón y la profecia se cumplio, tu eres mi heredera al puesto de sabia y estas aquí para conocer la verdadera historia de tu pueblo, después de todo una sabia no puede pecar de ignorante ¿verdad?- dijo divertida.

Riju alzó una ceja confundida, quería decir tantas cosas a la vez pero no podía articular ni una sola palabra, la situación le parecía insólita, no sabía si era un sueño, si era realidad, si estaba muerta o viva, su mente funcionaba a mil por hora, cerró los ojos, Nabooru notó el desconcierto de su heredera y la dejó un momento para que lo asimilara, luego continuó su explicación.

-Riju, aquella sensación que sentiste en el templo lo explica todo, sentiste una conexión con el y con el medallón porque te pertenecen, bueno ahora te pertenecen las ruinas del templo- dijo poniendo un dedo pensativo en su barbilla -pero bueno, son cosas que pasan-

-Dejame… entender- dijo Riju más tranquila y poniéndose de pie -tu, existes o… existias… entonces… las leyendas…-

-Nada de leyenda tienen- interrumpió Nabooru.

-¡Por la diosa!- dijo Riju mirando al horizonte y poniendo una mano en su frente.

-El pueblo entero de Hyrule a olvidado parte fundamental de su historia, y es por eso que no han podido detener al mal que los agobia-

-¿Como que no?- pregunto confundida -Ganon está derrotado-

-¿Lo está?- pregunto -¿Tu sabes quien es realmente Ganon?-

Riju la miró confusa y asustada, negó con la cabeza.

-Entonces prepárate y ponte cómoda, estás a punto de conocer la verdadera historia de Ganon-

.…...

Zelda despertó sobresaltada, se había quedado dormida en la banca, se levantó lentamente pues sentía un dolor en su espalda y cuello, ya sentada más derecha, se estiró hasta sentirse ligera y se levantó por completo, confundida por la hora que debía ser miro al cielo y noto que el sol apenas se alzaba tímidamente en este, ya era de mañana. Entró a la sala donde había dejado a Riju con la curandera, sorprendida se dio cuenta que no había nadie "que extraño, ¿habrán ido a otro lugar?" pensó mientras volvía a la calle de la banca. Salió a la calle principal de la ciudadela dispuesta a buscar a la chica gerudo entre la multitud, comenzó a caminar cuando vio en la entrada de la ciudadela a Adine con sus guardias, venían cansadas y sucias, las manchas de sangre en sus ropas ya se había secado y ahora eran manchones cafés, venían cabizbajas ya que el agotamiento hacía presa de ellas y la pérdida de sus compañeras le bajaba aún más la moral. Zelda les sonrió a lo lejos y se acercó.

-¿Como esta la matriarca?- pregunto Adine una vez estuvo frente a Zelda.

-La curandera dijo que solo era un desmayo, pronto despertara- dijo Zelda tranquilizandola.

-Me alegro- suspiro aliviada -chicas vayan a descansar- dijo dirigiéndose a sus guerreras quienes de inmediato obedecieron -¿Y usted princesa, como esta?-

-Estoy bien, solo unos pocos rasguños-

-Que bueno- hizo una pausa -venga conmigo-

En seguida caminó en dirección hacia el palacio real seguida de Zelda, subieron la larga escalera hasta la sala principal donde estaba el trono de Riju, allí dobló hacia la derecha y volvió a subir una escalera que daba al exterior, al final de esta las esperaba la pieza de la matriarca, Adine entro y sorpresivamente para Zelda la curandera se encontraba allí con Riju acostada en su cama aun desmayada, Zelda vio la escena confundida ¿cuando paso esto?¨se preguntó en su mente, y suponiendo que Adine querría hablar con la curandera dio media vuelta y se quedó allí admirando la vista, el desierto era un lugar maravilloso que pocos apreciaban, estaba concentrada en aquello cuando vio a un pequeño punto que se movía alrededor de la ciudadela, Zelda intrigada entrecerró los ojos para ver mejor pero solo pudo distinguir como aquel punto se transformaba en una silueta que saltaba ágilmente una pared que daba a un callejón y se movía cautelosa en dirección al palacio. Zelda bajo por la misma escalera por la que había subido llegando nuevamente a la sala principal, allí vio una escalera a la derecha que bajaba, fue por ahí llegando hasta la sala de entrenamiento de las gerudo que estaba vacío, ya que las chicas se habían ido a descansar, comenzó a mirar a los alrededores buscando, pues estaba segura que la silueta había saltado por ahí cerca y vendría en esa dirección, cuando, efectivamente, vio a la silueta entrar, apenas pudo distinguir quien era una enorme sonrisa se dibujó en su rostro y corrió alegre hacia el.

-¡Link!, estaba preocupada- dijo abrazandolo -¿Estas bien?- deshizo el abrazo y comenzó a mirarlo tal como si fuera una madre.

-Estoy bien, tranquila- sonrió con ternura ante la actitud de Zelda -Me alegro de que estés aquí sana y salva-

Zelda se sonrojó y volvió a abrazarlo siendo esta vez correspondido el abrazo, permanecieron así unos segundos que Zelda no quería no acabarán, había pasado por un momento muy estresante y para ella no había mejor remedio que sentirlo cerca, Link por su parte se sentía aliviado de que ella estaba bien, haría lo que fuera y pelearía con quien sea para verla a salvo. Poco a poco el abrazo fue con más fuerza y cariño, Link comenzo a acariciar el largo y rubio cabello de su princesa hasta que ella lentamente se echó hacia atrás dejando sus rostros frente a frente, se miraron a los ojos, hechizados el uno con el otro.

-¿Interrumpo?- interrumpió Adine.

Los chicos sobresaltados y sonrojados deshicieron el abrazo. Adine soltó una suave risa.

-¿Se te hizo muy difícil saltar los muros?- pregunto.

-No, para nada, todo bien- contestó Link aun sonrojado y con la mirada baja.

-¿Los muros?- pregunto Zelda -¡Ah! cierto, había olvidado que las gerudo no admiten hombres, pobrecito ¿tuviste que saltar muros cada vez que querías entrar?- dijo mirando conmovida a Link.

-Eh… si… claro… saltaba los muros… - mintió Link, jamás admitiría que tuvo que vestirse de mujer para entrar, mucho menos a Zelda.

Adine lo miró divertida y rió para sus adentros.

-¿Qué sucede?- pregunto Zelda confundida por la repentina risa de Adine.

-Nada, no pasa nada- dijo Link mirando con reproche a Adine y haciéndole un gesto de que se callara cuando Zelda no lo miraba -¿Como esta Riju?- pregunto desviando el tema.

-Estará bien, al menos eso dice la curandera- contesto Adine aun divertida -pero esto no debe quedar así- dijo volviendo a la seriedad -deben averiguar qué diablos tiene que ver ese templo con todo esto-

-Por supuesto, iremos con Impa, ella quizás sepa algo de esto-

-Me parece bien, vamos, te espero afuera-

Zelda asintió y se despidió de Adine y comenzó a caminar hacia la salida, Link se detuvo a pasos de Adine antes de seguir adelante.

-Cuida a Riju y cualquier cosa que pase nos avisas-

-Tenlo lo por seguro chico, vayan con cuidado-

Le sonrió y dio media vuelta para saltar el muro y encontrarse con Zelda. Afuera los esperaba un par de morsas que había preparado Link antes de entrar a la ciudadela, subieron a ellas y se dirigieron hacia la entrada del desierto donde sus fieles corceles los esperaban para continuar el viaje.

Ya estaba atardeciendo cuando por fin llegaron a la entrada de Kakariko, avanzaron hasta llegar a la casa de Impa, descendieron de los corceles y entraron.

-¡Hola Impa!- dijo Zelda alegre.

-Princesa, que gusto me da verla- se abrazaron con gran cariño -Link ¿como estas?, como va todo?-

-Hola Impa- respondió Link con su amable sonrisa.

-Tenemos algo que mostrarte- contesto Zelda.

-A ver…- dijo Impa intrigada.

-Encontramos un templo en el desierto gerudo, Riju su matriarca nos llamó porque la bestia divina se había detenido y además nos contó sobre este descubrimiento, cuando fuimos vi unas escrituras- sacó su tableta y le mostró las fotos que había sacado.

-Valla valla, que escritura más curiosa-

-¿Las conoces?- pregunto Link esperanzado.

-Por desgracia, no-

Ambos resoplaron frustrados.

-Es muy antigua, y esta estructura también, ¿dicen que la encontraron en el desierto?- pregunto Impa muy interesada.

-Aja, era enorme y muy bella, es una pena que se haya destruido- dijo Zelda.

-¿Como?, ¿Dicen que se destruyó?- Impa pregunto confusa.

-Si, apenas estuvimos unos minutos dentro porque un ejército de centaleones llegaron y nos atacaron, el templo comenzó a quemarse y se derrumbó-

Impa los observo como si le estuvieran contando un cuento, luego fijo su vista de nuevo en la tableta observando la escritura.

-¿Qué hacemos ahora?- le pregunto Link a Zelda.

-No podría decirles exactamente que dice aquí- dijo Impa -pero sí puedo decirles quién puede saber-

-¿Quién?- preguntaron al unísono.

-Alguien que tiene muchos más años y experiencia que yo, el gran árbol deku-

-¿El árbol deku?- pregunto Link incrédulo.

-Tiene sentido- dijo Zelda pensativa -Gracias Impa, iremos para alla-

Se levantó como un resorte y se dirigió a la entrada impidiendo que Impa continuara hablando.

-Zelda, creo que no estamos desviando- dijo Link sin moverse ni un centímetro -deberíamos preocuparnos de las demás bestias, no de un texto de quien sabe que año, cualquiera pudo haberlo escrito-

-Link, esto es importante-

-No seas tan obsesiva, ya habrá tiempo para eso- a veces la princesa lo sacaba de sus casillas.

Zelda frunció el ceño dispuesta a contestarle, pero se detuvo, todo por lo que había pasado la había hecho madurar y le había enseñado que con berrinches nada se consigue, se acercó a él y con la tableta entre sus manos lo miro a los ojos.

-Link entiendo tu punto y creeme yo tambien se que las bestias son importantes pero… tengo un presentimiento, algo me dice que tenemos que cerrar esto antes de seguir, porfavor confia en mi-

Link observó a Zelda durante unos segundos, analizando si aquello era verdad o una treta más para hacer lo que ella quería, después de todo y a pesar de lo mucho que la amaba, no podía negar que la princesa era algo caprichosa, observó sus ojos y se dio cuenta de que lo que le decía salió desde su más profundo ser, lo decía en serio, de inmediato le sonrió y puso sus manos sobre las de ella.

-Confio en ti-

Zelda aliviada le devolvió la sonrisa, Impa quien estaba detrás sonrió también, le encantaba la pareja que hacían esos dos.

-Entonces, ¿vamos?- pregunto Zelda.

-Vamos-

Se despidieron de Impa y salieron rápidamente de la casa y de la aldea en dirección al bosque perdido.

…...

-¿Qué fue eso abuela?- pregunto Apaya bajando las escaleras.

-Nada Apaya, solo eran Link y Zelda- dijo con la mirada fija en la puerta.

-¿Está segura?, la veo preocupada-

Impa miro a su nieta, a ella no podía ocultarle nada, la conocia como a la palma de su mano.

-Niña mia, no te preocupes, todo esta bien- lo que menos querria seria preocupar a su nieta.

-Mmm… esta bien… saldré a comprar cosas para el almuerzo- dijo no muy convencida.

Cuando Apaya salio de la casa, Impa cerro los ojos recordando la historia que le había contado Zelda, el templo, el ataque, el derrumbe y sobretodo la escritura, abrió lentamente los ojos y mirando la puerta suspiro.

-Tengo un mal presentimiento de esto-

…...

Llegaron en poco tiempo, Zelda miró desconfiada el interior del bosque, una gruesa niebla cubría todo dejando a la vista apenas uno que otro árbol, una brisa fría los recibió, y la piel de Zelda comenzó a erizarse.

-No tengas miedo, solo sígueme- le dijo Link con una tranquilizadora voz.

-No tengo miedo- dijo temblando y con mirada fija en la profunda niebla.

Bajaron de sus caballos y comenzaron a caminar, pronto Zelda se dio cuenta que seguían el sendero que marcaban unas antorchas, llegaron al final de este, donde dos antorchas más los esperaban, Link se detuvo.

-¿Y ahora?- pregunto Zelda tratando de divisar algo en el horizonte.

-Ahora debemos seguir el viento- dijo tomando una antorcha y encendiendola, en seguida la llama comenzó a moverse hacia donde la lleva el viento. Zelda miro a Link incrédula, cuando vio que este hablaba en serio y comenzaba a introducirse en la niebla se encogió de hombros y lo siguió.

…...

A lo lejos una silueta de un hombre oculta observaba a los chicos introducirse en el bosque.