Capítulo VI
-¡Aaay!, menuda golpiza que nos dimos hermana-
En alguna parte del desierto, las hermanas hechiceras se sacudían la arena, después del golpe que había recibido gracias al escudo habían caído lejos y quedado aturdidas.
-¡Eres una tonta!, por tu culpa nos mandaron a volar-
-Al menos lo intente, tu te quedaste ahí como tonta mientras esa mocosa tocaba el medallón-
-Esa niña rubia tiene la culpa, ¡maldito escudo!- grito la hechicera buscando algo entre la arena -ay, rompió mi escoba-
-Basta de tonterías y empecemos en serio, no debemos dejar que nadie se interponga en nuestros planes-
-Esta me las pagara- dijo mirando apenada su escoba preferida hecha pedazos y de mala gana hizo aparecer otra.
Las hermanas se miraron y de inmediato volvieron a alzarse en los cielos para poner en marcha su plan, levantaron sus manos e invocaron uno de sus famosos hechizos de lavado de cerebro.
-A todos los monstruos que existan, nosotras los invocamos- a lo largo de todo el reino las bestias que quedaban vivas dirigieron la vista hipnotizados hacia el desierto.
-Les ordenamos que maten a esos mocosos, no dejen que sigan adelante-
En seguida cada monstruo quedó bajo las órdenes de las hechiceras, satisfechas con su trabajo se miraron triunfantes y rieron.
-Y ahora, vamos por el siguiente medallón-
Se alejaron rápidamente hacia el noreste dejando el desierto atrás para continuar con su plan.
…...
-¿Estás seguro que es por aquí?-
Zelda no veía absolutamente nada, se sentía perdida siguiendo la dirección que indicaba la supuesta llama. Hace 100 años que no pasaba por ese camino y ya había olvidado por completo cómo llegar, en ese tiempo se sabía el camino de memoria por lo que no necesitaba de fuego ni de viento pero ahora todo era diferente, el bosque estaba mucho más tupido y la niebla más espesa.
-Link, creo que nos perdimos- no lograba reconocer nada.
-Claro que no, vamos bien- dijo Link tranquilamente.
-Ya pasamos por este árbol- insistió.
-Son todos parecidos, te digo que vamos bien- dijo con una paciencia infinita.
-¿Como estas tan seguro?-
-Porque la llama nos está indicando-
Zelda aun no podía confiar en la llama como Link lo hacía, miraba a su alrededor buscando algo concreto que pudiera guiarlos pero solo veía árboles y niebla.
-Llegamos- dijo Link apurando el paso.
Zelda seguía sin ver nada, entrecerró los ojos esperando ver algo, de inmediato a lo lejos diviso un pequeño camino que se iluminaba, de pronto toda la niebla se disipó y el hermoso bosque que recordaba los recibió. Zelda sonrió alegre mientras los pequeños kologs salían de sus escondites para recibir a sus visitantes.
-Señor héroe, bienvenido-
Se acercaron a saludar, Link saludo amablemente a los pequeños quienes al darse cuenta de la presencia de la chica nueva comenzaron a rodearlos y a mirar curiosos.
-Buenos días señorita- saludo un kolog más pequeño.
Zelda río enternecida.
-Buenos días, pequeño-
-Ah… Sacerdotisa, Link, que gusto me da verlos-
Saludo el árbol deku, los kologs comenzaron mirarse sorprendidos ante aquella revelación y los más tímidos salieron de sus escondites más confiados con la nueva visita.
-Querido árbol Deku, ha pasado tanto tiempo-
-Jojojo asi es, me alegra mucho que esté a salvo- el árbol deku le tenía mucho cariño a aquella chica que de niña se escapaba del castillo y lo iba a visitar -te has convertido en todo un héroe, muchacho-
Link sonrió apenado, a Zelda le encantaba esa expresión y de inmediato su mirada se quedo fija en él mientras se sonrojaba poco a poco, esta situación no pasó desapercibida para el árbol deku.
-¿Ya le ha dicho lo que quería decirle, sacerdotisa?- pregunto imaginando que ambos ya se habían declarado.
Zelda enrojeció a más no poder.
-¿Qué querías decirme?- pregunto Link inocente.
-Eh… no… no era nada… ya lo olvide- rio nerviosa.
El árbol deku se dio cuenta que había metido las raices asi que de inmediato cambió de tema.
-Bueno… ¿que los trae por aquí?, algo me dice que no vienen solo a saludar-
-¡Ah! Si…- Zelda agradeció el cambio de tema -hicimos un descubrimiento en el desierto gerudo, encontramos una estructura y dentro una escritura muy antigua- busco la imagen en la tableta y la mostró al árbol deku, con una de sus ramas tomo delicadamente la tableta y se la acercó a los ojos -fuimos con Impa, ella no dijo que usted podría saber-
-Mmm… vaya que curioso-
-¿La reconoce?- pregunto Link.
-Esta escritura data de hace más de 10000 años, debe de ser mucho antes de la creación de las bestias divinas-
-Aja, a esa misma conclusión llegamos con las gerudo-
-Puedo imaginar porque Impa los envió conmigo, pero a pesar de mis años, no soy tan viejo como esta escritura, jojojo-
-¿Entonces no sabe qué dice?- preguntó desalentado Link.
-Lamento no poder ayudarlos, lo que tienen aquí sin duda es inédito- le entregó la tableta a Zelda -pero al igual que Impa puedo sugerirles algo-
-¿Qué cosa?- preguntaron interesados.
-Solo un ser milenario sería capaz de entender estas escrituras y no hay ser más antiguo en estas tierras que los dragones-
-¿Quiere que hablemos con los dragones?- Link no pudo creele.
-¿Cómo hacemos eso?- pregunto Zelda intrigada.
-Deben llegar muy cerca de alguno de ellos y rezarle para que los oigan, usted sacerdotisa que es parte de la familia real debe ser capaz de llamar su atención-
Zelda resoplo molesta, esas palabras se le hacían muy familiar.
-El dragón que más cerca se encuentra es Nayen, que custodia desde en el Monte Lanayru-
Link miro a Zelda desalentarse, al igual que a ella también se le habían hecho conocida esas palabras, después de todo había sido él quien la había acompañado a rezar a cada una de las fuentes sin resultado, fue testigo del esfuerzo y frustración de Zelda y, definitivamente, no quería volver a repetir esa situación.
-Gracias árbol deku, lo intentaremos- dijo Zelda tratando de disimular.
-No dude de sus capacidades, sacerdotisa- al árbol deku no se le escapaba nada.
Zelda lo miró apenada y trato de sonreir.
-He sentido un cambio de energía en Hyrule…- continuo el árbol deku -les ruego que tengan cuidado, y acudan a mi cada vez que lo necesiten-
Se miraron preocupados, definitivamente algo estaba pasando y sabían perfectamente ah que podía deberse, el descubrimiento del templo y la detención bestia no eran coincidencia.
-Muchas gracias árbol deku, no se preocupe, tendremos cuidado-
-Vayan, confio en ustedes-
Tras esas palabras dieron media vuelta y se alejaron del bosque mucho más preocupados e intrigados que cuando llegaron.
Bajaron lentamente por el camino con sus caballos siguiendolos detrás, desde que habían salido del bosque ninguno de los dos había hablado, Link sentía un silencio incómodo y trato de romper el hielo.
-¿Entonces… quieres ir?- pregunto.
Zelda miraba cada vez más desganada la tableta, no tenía fe en que pudiera comunicarse con los dragones, después de todo ¿que tenía ella de diferente a los demás mortales?, su poder ya se había ido y no había vuelto a sentirlo, Link volvió a sentir la desesperanza de Zelda y trato de animarla.
-¿Porque no descansamos en el rancho y mañana partimos temprano?, podemos despejarnos un poco, comer algo, reponer fuerzas…¿que dices?-
-No… para que… el viaje es largo y la montaña muy helada y difícil de escalar, habremos hecho todo para nada-
-Pero tu tenias un presentimiento, vamos Zelda, yo confio en ti- dijo poniéndose delante de ella impidiéndole el paso, Zelda quien tenía la vista en el suelo la levantó hacia él de inmediato.
-Pero yo no, subiremos y no podré hablar con el dragón y todo será en vano-
-Quizás- dijo encogiéndose de hombros -pero lo habremos intentado-
Zelda miro a Link sonriéndole, siempre tan optimista, quizás por eso sería que el era elegido y la espada lo aceptó como su amo, ella intentaba sentirse segura y arriesgarse pero las dudas del pasado aún estaban en su mente, no le gustaba tener esa presión encima, por un momento volvía a sentirse en el pasado, cuando su padre la presionaba.
-Vamos al rancho a descansar, allí puedes pensar- trato de convencerla una vez más.
-Esta bien- Zelda bufo rendida.
Al día siguiente partieron temprano rumbo a la montaña, apenas entraron a la inundada Plaza Lanayru una horda de monstruos se acercó efusivamente a atacarlos, Zelda se hizo a un lado mientras Link desenvainó su espada y les hizo frente. A lo lejos Zelda pudo notar la agresividad con la que atacaban los monstruos, si bien siempre habían sido furiosos esta vez estaban peor, como endemoniados. Noto como cada vez aparecian mas y mas, se armo de valor y tomó el arco dispuesta a ayudar a Link y desde el lugar donde estaba comenzó a disparar matando a varios, quitándole un peso de encima a Link quien agradeció la ayuda y terminó con los que quedaban.
-Veo que has mejorado- dijo acercándose a Zelda quien sonreía orgullosa.
-Bueno, que puedo decir, tengo al mejor maestro-
Ambos rieron y continuaron la marcha conversando alegremente olvidando por completo la extraña conducta de los monstruos. Llegaron rápido al paso este, a los pies de la montaña, y se equiparon para enfrentar el frío típico del monte, una vez listos comenzaron a subir. La montaña se encontraba mucho más peligrosa que antes, los monstruos que quedaban ahí los atacaban con la misma agresividad con la que lo habían hecho los de la plaza por lo que se demoraron mucho mas de lo que pensaban en llegar a la cima. Comenzaba a atardecer cuando por fin lograron llegar a la cúspide, Link y Zelda se miraron, enseguida el asintió y ella también, soltó un suspiro y avanzó despacio hasta llegar a la punta del monte, observó la hermosa vista que había desde allí y luego juntó sus manos para comenzar a rezar. Pasaron unos minutos, Link se sentía cada vez más nervioso, sabía que si no resultaba Zelda se desalentaria mucho, estaba a punto de acercarse a ella cuando a lo lejos vio al enorme dragón acercándose poco a poco, nadando en el cielo elegantemente, como atraído por un imán.
Zelda levantó la vista y lo vio frente a ella, a pesar de ser enorme extrañamente no sentía miedo, serena comenzó a hablarle.
-Nayen, protector de esta tierra, hemos venido en busca de tu sabiduría-
-Que deseáis, Sacerdotisa de Hyrule-
Link miraba asombrado, era la primera vez que escuchaba a los dragones hablar a pesar de haber estado tantas veces cerca de ellos y, por qué no decirlo, haberles quitado una que otra escama.
-Hemos encontrado unas escrituras muy antiguas y necesitamos de su sabiduría milenaria para nos la traduzca- alzó la tableta.
El dragón cerró sus ojos y se quedó así, en silencio, Zelda lo miró con extrañeza, se sentia estupida sosteniendo la tableta en alto para que el lo viera cuando ni siquiera lo estaba mirando, volteo la cabeza para mirar a Link totalmente confundida quien al ver su rostro confundido río por lo bajo y se encogió de hombros, Zelda volvió la vista hacia el dragón sin poder cambiar su semblante. Cuando estaba a punto de bajar la tableta, el dragón abrió los ojos y le habló.
-Una inscripción dice "Debes volver con el corazón noble de un niño" y la otra "debes volver con los guantes de plata"-
Esto no ayudó a que Zelda cambiara su expresión.
-Eh… ¿eso dice?-
El dragón asintió. Zelda se quedo muda. Link levantó una ceja completamente fuera de si, las cosas se ponían cada vez más extrañas "¿como puede decir eso?, ¿que significa?" pensó, nada tenía sentido, de pronto como si hubiera sufrido un golpe por su mente comenzaron a pasar imágenes fugaces tal como le había pasado en el templo, y voces desconocidas le hablaban mientras pasaban estas imágenes por su cabeza, una más masculina le decía algo sobre el corazón noble de un niño y una canción del espiritu y otra más femenina le decía que necesitaba esos guantes, su mente estaba a punto de colapsar cuando la fuerte voz del dragón lo devolvió en sí.
-Sacerdotisa, héroe de Hyrule- dijo dirigiéndose a ambos -al igual que otros guardianes del reino he sentido una energía maligna, no deben flaquear ahora-
-¿Una energía maligna?- Zelda no entendía nada en absoluto, comenzó a tener miedo.
-¿Qué está pasando?- se aventuró Link a preguntar
-Eso deben averiguarlo ustedes-
-Pero… ¿Qué debemos hacer?- pregunto Zelda.
-Busquen en su pasado, las escrituras son la clave del inicio- dicho esto comenzó a dar la vuelta y alejarse.
-¡Espere!- Link corrió hasta la orilla sin poder alcanzarlo, de inmediato Zelda lo agarró hacia atrás antes de que se tirara de la montaña hacia el dragón que se alejaba.
-Link, ten mas cuidado-
Link miró a Zelda perplejo, estuvo a punto de tirarse sin paravela, observó al dragón alejarse en el horizonte, no quería admitirlo pero tenía miedo e incertidumbre, ya dos deidades divinas les habían advertido que algo pasaba y eso significaba que todos estaban en peligro de nuevo. Zelda sintió su miedo, pensó una y mil frases para tranquilizarlo pero la verdad ni siquiera ella podía, ambos se quedaron mudos uno al lado del otro observando el horizonte y sopesando las palabras del dragón. Luego de un rato, Link se dio cuenta que el sol bajaba lentamente, ya estaba atardeciendo y pronto la montaña se pondría mas helada por el frío nocturno.
-Vamos, bajemos… ya va a anochecer-
Zelda solo asintió.
…...
-Aquí es hermana-
-Esto esta mucho mas lindo de lo que recordaba-
-Se ve que han avanzado estos tontos jijiji-
-Que pena que tengamos que destruirlo ¿no hermana?
-Jijijijiji- rieron al unísono.
Con sus escobas avanzaron despacio por el cielo para no ser notadas, llegaron a la bestia divina y le lanzaron un hechizo, de inmediato la bestia comenzó a avanzar destruyendo todo a su paso con su larga trompa.
