Capitulo VIII

Sidón se despertó confundido, lo último que recordaba era estar frente a aquel hermoso medallón, se levantó y miró a su alrededor, solo veía un entorno completamente blanco, de pronto una silueta más pequeña se materializó frente a él.

-Te tardaste mucho-

Sidón agacho lentamente la cabeza hasta quedar con la vista fija en el origen de la vocecita, quedo en blanco, tenía frente a él a una hermosa, extraña y pequeña zora que le sonreía coquetamente, no tenía sus mismos colores, ella era completamente celeste, ni su característica cabeza de tiburón, ni mucho menos el tamaño, parecía de su especie pero completamente distinta a ellos, las palabras no le salían.

-¿Te has quedado sin palabras?-

Sidón la miraba paralizado.

-¿No me dirás nada?... Bueno empiezo yo, soy Ruto, la sabia del agua-

-¿Ru...ru...to?-

Tartamudeo impactado, la historia de un antepasado zora de nombre Ruto era conocida, incluso tenían hermosos murales repartidos por sus dominios que contaban la historia, claro que Sidon jamás esperó encontrarse con eso cara a cara.

-Aja, princesa Ruto, como te habrás dado cuenta fui una importante monarca zora- Sidón seguía paralizado, Ruto deshizo su sonrisa y suspiró rendida -Esta bien, tomate tu tiempo-

Y ahí estaba, paralizado frente a una extraña zora que decía llamarse Ruto y ser una sabia, por mas que queria no podia articular palabra alguna, todo había pasado demasiado rápido y necesitaria mas que eso para poner todo el orden, Ruto al ver a Sidón completamente desconcierto rio por lo bajo.

-Esta bien… jaja no te esfuerces en entender todo, yo te lo explicare, ponme atención que esto es muy importante-

Sidón solo asintió lentamente.

…...

Gracias a la diosa el camino a la montaña era corto, el volcán volvió a entrar en erupción apenas llegaron al rancho de la montaña, Link bajo de Epona y en seguida se equipo con su armadura resistente al calor.

-Quédate aquí, yo iré solo- dijo ya listo.

-Pero quiero acompañarte-

-No puedes, no tienes armadura, quédate aquí- toda esta situación lo alteraba un poco.

-Pero Link...-

-Zelda porfavor, necesito saber que estás a salvo- le dijo tomándola de los hombros y mirándola fijamente.

-Esta bien…- bufó resignada.

Link dio vuelta y se fue corriendo rápidamente. Zelda trato de buscar un lugar seguro y en alturas para poder ver mejor y buscar al par de viejas, algo le decía que todo esto era causa de ellas, haberlas visto ya dos veces en esas circunstancias no le parecía coincidencia.

…...

Los gorons rodaban horrorizados tratando de esquivar las rocas de lava que caian, el camino se le hizo casi imposible, entre los gorones que rodaban despavoridos huyendo hacia abajo y las rocas de lava, se sentía casi como en una estampida.

Apenas logró llegar a la ciudad lo recibió todo el caos, algunos gorones estaban encerrados en sus casas esperando que estas resistieran la lluvia de lava mientras que otros seguían saliendo de la ciudad despavoridos, corrió hacia la casa del jefe Gorobu mientras la bestia divina Vah Rudania gruñia furiosa en la cima de la montaña. Entró a la casa esperando encontrarse con el jefe y que este no haya huido todavía, sorpresivamente se encontraba allí, sentado y muy quieto mirando hacia afuera.

-Gorobu... ¿esta bien?-

-Muchacho- Link lo había sacado de su trance -¿cómo llegaste hasta aquí? Es muy peligroso-

-¿Que ha pasado?-

-Pues… como ves, la montaña está en erupción- parecía estar muy tranquilo.

-Pero están todos rodando montaña abajo, es peligroso… y la bestia...- dijo muy preocupado.

-Naah, llorones, un verdadero goron debe saber vivir junto a la lava, he vivido muchas erupciones como para no saber que no es nada grave… ¿porque tienes esa cara?- Link lo miraba boquiabierto, no dejaba de sorprenderle la dureza con la que hablaba -Somos gente de lava y calor, debemos convivir con eso… si nuestros antepasados nos vieran estarian muy avergonzados, sobretodo Daruk…-

Link estaba impactado, a pesar de que el jefe tenía razón en cierto modo, también recordaba que la montaña había estado inactiva por años y esta era la primera erupción grande que vivia esta generación de goron, ninguno estaba ni remotamente cerca de estar acostumbrados.

-Emm… bueno… no importa… Yunobo, ¿donde esta?- trato de omitir los comentarios del jefe y tranquilizarse.

-Vah, ese niño está más loco cada dia, dijo que iría a la bestia para ver qué estaba pasando-

-¡¿Que?!- la tranquilidad le duró poco.

-Eso es culpa tuya muchacho, desde que te ayudo ahora se cree todo un héroe-

Link estaba al borde del colapso.

-¿Hace cuanto se fue?-

-Mmm… un par de minutos…-

Salió corriendo de la casa mientras Gorobu le gritaba algo que no logro oír, si Yunobo había salido hace pocos minutos seguramente lo alcanzaría antes de que cometiera una imprudencia. Iba rápido colina arriba, de pronto se detuvo justo antes de que le cayera una roca encima, allí detenido y aprovechando que estaba en altura, miró a su alrededor tratando de divisar a Yunobo cuando se dio cuenta que una extraña vieja en escoba flotando lo miraba desde lo alto.

-Her-ma-na…- dijo impactada -Es… el-

-¿Quien?- dio media vuelta y lo vio- dejate de tonterias y ayudame con esta bestia- dijo sin darle importancia-

-No, yo me encargare de él- dijo decidida la otra hermana.

-Deja a ese mocoso, ¡no es importante!-

-¿Acaso no te acuerdas lo que paso la ultima vez que dejamos a un mocoso dar vueltas?-

Su hermana se quedo pensando por un momento en lo que había pasado, luego frunció el ceño y hablo.

-Esta bien, tu encargate de el y yo de la bestia, mis poderes de hielo no servirán para matarlo aquí- dicho esto partió sola para controlar a la hechizada bestia y seguir causando estragos.

Su hermana dio la vuelta hacia el molesto chico quien había avanzado sin darle importancia a ella, alzo su mano y le lanzó un hechizo de fuego.

Link sintió que algo estaba detrás de él, cuando dio media vuelta vio una llama de fuego que se dirigía hacia él rápidamente sin darle tiempo para reaccionar ni usar el escudo de Daruk, pensaba que era su fin y de manera instintiva cerró los ojos y se cubrió, de pronto algo enorme se interpuso entre él y la llama impidiendo que quedará carbonizado, abrió sus ojos y en frente estaba Yunobo protegiéndolo con el escudo de su antepasado.

La hechicera incrédula vio cómo su poder rebotaba en esa especie de escudo del goron y ágilmente logró esquivarlo, enfurecida volvió a lanzar otro ataque que roboto de igual forma, Yunobo rápidamente luego del segundo ataque tomó una gran roca cercana y la lanzó hacia la vieja la cual logró esquivar a medias pegándole en la punta de la escoba y desestabilizandola un poco. Link miraba la escena desde atrás de Yunobo, "solo ataca con fuego" pensó de inmediato y rápido tomó su arco y una flecha de hielo, "espero que esto sirva", con un movimiento veloz se hizo a un lado y disparó la flecha, de inmediato la hechicera comenzó a quemarse con el hielo.

-¡Ven, sígueme!- le gritó Yunobo a Link.

Corrieron montaña arriba, Yunobo se veía mucho más fuerte y valiente que la última vez que lo había visto, no era necesario esquivar los proyectiles de roca pues con su fuerza y su puño rompía cualquiera que se les acercara tal como lo habría hecho Daruk, Gracias a esto pudieron llegar rápidamente a los pies del volcán donde se detuvieron un momento.

-Logre llegar cerca de la bestia, pero no entrar, al parecer son esas brujas las que la controlan-

Link lo miro extrañado.

-¿Estás seguro?-

-Muy seguro, las vi manejandola- lo dijo con tal seguridad que Link le creyó -la he detenido con los cañones, no me ha quedado otra que tratar de destruirla, las erupciones que está provocando destruirán la ciudad goron dentro de poco y si sigue asi, seguira con todo Hyrule-

-Bien… entonces sigamos disparando hasta que quede más tranquila, ahí podemos entrar y detener la terminal central-

-No creo que nos de tiempo para entrar Link-

-¿Qué propones?- le pregunto aun cuando ya adivinaba lo que queria decirle Yunobo.

-Tenemos que destruir a la bestia a cañonazos-

Link resopló resignado, a pesar de saber que la bestia era muy importante también sabía que si no la detenían todo quedaría cubierto de lava, y tratar de detener a ese par de brujas parecía ser mucho más arriesgado y difícil, sin tener más alternativa asintió y comenzaron su plan.

Poco a poco y mientras le disparaban a la bestia subieron a la cima, la bestia gruñia y con su cola golpeaba el volcán provocando las constantes erupciones, se movía cada vez más lento pues los golpes que le habían dado con los cañones la habían dañado mucho. Lograron llegar a la cima y se acercaron con cuidado a la bestia, allí en las alturas la vio, la otra hermana usaba sus poderes para controlar a la bestia, de inmediato ella vio a Link y Yunobo moverse, su semblante pasó de una risa malvada y triunfadora a una de completo asombro, si él estaba vivo ¿que había pasado con su hermana?, partió volando al lugar donde la había dejado y allí la encontró tirada en el suelo y herida por el hielo.

-¡Hermana!- gritó furiosa -¿Que te han hecho?-

-Ese mocoso… me disparó una flecha de hielo-

-Maldito… ¡lo matare!-

-Con quien anda es el descendiente, preocupate de el primero-

Al ver que su hermana no estaba tan herida, se fue enfurecida de vuelta a la bestia dispuesta a todo, Link y Yunobo estaban a poco de lanzar el último cañonazo que iría directo a la terminal central de la bestia cuando la hechicera apareció lanzandoles como podía ataques de hielo, a pesar de estar en un ambiente ardiente, algo los lograria dañar.

-¡Cuidado!- advirtió Link y ambos se cubrieron con el escudo.

Resignada a que sus hechizos no servían volvió a manejar a la bestia mandandola al ataque, de inmediato esta gruño y su enorme cabeza se movió hacia ellos, dirigiéndoles la mirada, una que por el tamaño de la bestia era amenazante. Link y Yunobo corrieron en sentido contrario tratando de alejarse y buscando un lugar más o menos estable para bajar, pero la bestia en seguida saltó encima de ellos rompiendo la superficie de la montaña en la que ellos estaban, provocando que esta se rompiera por completo y que la misma bestia sin poder sostenerse cayera en picada dentro del volcán, con el impacto una gran cantidad de lava salió disparada hacia arriba. Link se aferró como pudo a un borde que quedó después del ataque de la bestia quedando colgado hacia el interior del volcán, sus pocas fuerzas sumado al peso de la armadura le hacia mas complicada la tarea, intentaba llevar su cuerpo hacia arriba y subir cuando la hechicera lo vio indefenso y se acercó para atacar.

-¿¡No nos puedes dejar en paz?!- gritó ofuscada -¡no dejaré que pase lo mismo de hace milenios atrás!-

Link la miraba sin entender ni una palabra, "¿Que está diciendo?, ¿Que paso hace milenios?", en eso la bruja le lanzó con todas sus fuerzas un potente hechizo de hielo.

Yunobo despues del ataque de la bestia, logro caer en un pedazo de tierra más estable, de lejos vio como la bruja se acercaba amenazante a Link, para atacarlo, se levantó y rápidamente se acercó para interponerse entre Link y el ataque protegiéndolo, gracias al escudo de daruk, el ataque de la bruja rebotó logrando que dañara a la propia bruja pero debido a la fuerza y la potencia con la que había sido lanzado golpeo muy fuerte a Yunobo provocando que se desestabilizara y cayera, Link logro agarrarlo antes de que cayera a la ardiente lava quedando ambos colgando del borde de la montaña sostenidos sólo por el brazo de Link, Yunobo pesaba mucho y poco a poco se iban soltando, el pedazo del que estaba agarrado Link no aguanto más y se rompió.

Link despertó aturdido, a pesar de tener la armadura sentía mucho calor, miró a su alrededor creyendo que había muerto, pero increíblemente estaba vivo y rodeado de lava por todos lados, de pronto se dio cuenta que se encontraba dentro del mismísimo volcán, alzó la vista para encontrarse con el borde dañado de la montaña y el cielo azulino, confundido y adolorido volvió la vista al suelo fijándose que se encontraba en una superficie que aparentemente flotaba en la lava, a lo lejos vio una silueta grande que venía hacia él, casi sin poder moverse dejó que está silueta lo tomara y lo llevará a una pequeña cueva.

-Aquí estaremos a salvo- escucho la conocida voz de Yunobo -el volcán iba a volver a entrar en erupción… este fue el único lugar que encontré-

Link un poco más despierto y consciente logró hablar.

-¿Dónde estamos?-

-Caímos dentro del volcán… por milagro logramos caer sobre esa superficie con esta cueva al frente-

De pronto un fuerte temblor se hizo presente junto con el ya conocido sonido de la erupción.

-Debemos avanzar más o la lava nos puede alcanzar-

Link se puso de pie, Yunobo se acerco y lo ayudo a caminar hacia el interior de la cueva, a cada paso que daban parecía que en vez de oscurecer se aclaraba, de pronto pasaron de un estrecho pasillo a una enorme estancia rojiza, al frente una escalera los recibió, tenía a los lados unos muros que funcionaban como bordes de esta con un diseño un tanto abstracto, al lado izquierdo una puerta con candado y al lado derecho tres bloques puestos unos sobre otros parecían bloquear algo, en el segundo plano tres pilares con un extraño diseño de rostro con la boca abierta y fuego en ese hueco que era la boca iluminaban la estancia tal como si fueran tres grandes velas y a los lados de estas había dos puertas aparentemente cerradas con candados, se internaron en la estancia lentamente, Yunobo miraba maravillado mientras que Link sentía una extraña sensación que se mezclaba con dolor y agotamiento. El estruendo de la erupción los sacó bruscamente de su shock inicial, Yunobo volvió a agarrar a Link y caminaron introduciéndose aún más en la estancia, subieron la escalera y notaron que la puerta de la izquierda estaba sin candado, dudosos entraron. Adentro los recibió una enorme habitación cuyo suelo solo era lava y unas plataformas permitian el paso, al fondo frente a ellos flotando ante una enorme puerta con un candado dorado flotaba un hermoso medallón rojo, Link lo miró asombrado, conocía perfectamente ese artefacto, Yunobo quedó de inmediato hechizado por el medallón, soltó despacio a Link y sin reparos fue directo a este. Link lo miraba intrigado, de pronto poco a poco sintió que su fuerza lo abandonaba, cuando ya no pudo sostenerse en pie se desplomó en el suelo, sin perder de vista a Yunobo quien estaba a punto de llegar al medallón, en eso una silueta de goron se apareció ante sus ojos, era similar a Daruk, pero de un temple mucho más serio, creyendo que era su ya alterada conciencia y adolorida cabeza lo ignoró cerrando sus ojos y bajando la cabeza intentando mantenerse alerta, inesperadamente este le habló.

-Tu puedes, hermano-

Abrió sus ojos incrédulo, y levantó la cabeza, al parecer solo él pudo escucharlo pues Yunobo seguía hipnotizado frente al medallón, desde ahí la silueta del goron lo miraba serio, en seguida comenzó a desvanecerse, cuando de pronto Yunobo tocó el medallón, una hermosa luz roja cubrió todo a su alrededor y ambos cayeron desmayados.