Capítulo X

-Señor ¿nos mandó a llamar?- tres grandes sujetos pertenecientes al clan yiga entraron a la enorme sala, al fondo de esta en una lujosa silla los esperaba el gran jefe.

-Así es, necesito que se ocupen de un asunto muy importante-

Hablo fuerte y claro, su rostro estaba cubierto de tal manera que ni siquiera los mismos yiga sabían quién era, solo los miembros de más alta confianza del líder conocían su identidad.

-Usted dirá-

-Necesito que busquen a un par de brujas montadas en escobas que andan volando-

-¿Perdón?- dijo incrédulo uno de los presentes, creía que su líder había perdido el juicio -¿brujas en escoba?-

-Ah jaja se refiere a las gerudo- rió su compañero provocando la risa entre los otros dos.

-¿Te parece que estoy bromeando?- su voz se volvió seria y oscura, los tres de inmediato callaron -hagan lo que les pido y comuniquen a todos que las busquen-

-S-si se-ñor- salieron disparados, hacer enojar al líder no era buena idea.

De pronto una mujer entró a la sala, ella formaba parte del círculo cercano del líder.

-¿Estás seguro de esto?- le pregunto dudosa mirando a los tres yigas salir asustados de la sala.

-Más que seguro, yo mismo la escuche-

-¿Y quiénes crees que son ellas?-

-No tengo idea… pero eso mismo quiero averiguar, si están haciendo destrozos a las bestias de seguro planean algo que nos conviene o en su defecto quiero saber si son una amenaza para nosotros-

-Está bien, confío en ti, me encargare de que cada yiga las busque- dicho esto salió.

...

Zelda se despertó despacio, había sido la mejor noche que había pasado desde hace muchos días, comenzó a estirarse, de pronto su brazo chocó contra algo, volteo la mirada y se dio cuenta que no estaba sola, se había quedado dormida al lado de Link, se sonrojo y sonrió, quizás por eso había pasado tan buena noche, él seguía durmiendo plácidamente así que sin molestarlo se levantó lentamente y le acomodo las cobijas, le dio un tierno beso en la frente y salió de la habitación, luego bajó la escalera para desayunar.

-Buenos días a todos-

-Buenos días- le contestaron los tres al unísono.

-¿Cómo dormiste Zelda?, no te vi en mi habitación- pregunto Impa, Zelda de inmediato se sonrojo a mas no poder.

-Eh… es que… me quede cuidando a Link- hablo casi susurrando.

-Mira que buena amiga jaja- dijo Prunia riendo pícaramente.

-¿Cómo está el chico?- preguntó Rotver.

-Igual…- dijo Zelda un poco desanimada.

-Déjalo descansar, ya se repondrá-

El desayuno fue tranquilo, Impa, Rotver y Prunia habían acordado la noche anterior de no hablar del tema por un largo rato, ya que ambos chicos tenían que descansar y recuperar fuerzas, no querían preocupar a Zelda ni llenar a Link de preguntas cuando despertara, por lo que solo hablaron de temas triviales. Cuando terminaron de desayunar, Zelda saco la tableta sheikah y comenzó a mirar una y otra vez las fotos del templo, Impa se dio cuenta e intervino.

-Zeldita, porque no mejor descansas-

-Es que necesito saber qué está pasando… no logro entender porque las bestias actuaron así y… tengo que cuidar a Link y...-

-No te agobies tanto mi niña…- dijo Impa preocupada, sabía que Zelda era muy terca y no pararía hasta encontrar la respuesta aunque tuviera que desvelarse estudiando la situación.

-Deja que nosotros te ayudemos, para eso estamos acá- dijo Prunia -tu descansa, relájate y sal a tomar aire-

-Si, pero…- rebatió Zelda.

-Nada de peros- interrumpió Impa, justo en ese momento Apaya bajó las escaleras y avisó que saldría-

-Ve con Apaya, así aprovechas de distraerte-

-Por mi encantada- dijo Apaya sonriente desde la puerta.

Zelda miro a Impa rogándole con la mirada que la dejara seguir estudiando, pero Impa la miraba firme, no daría el brazo a torcer.

-Está bien…- dijo Zelda resignada, quizás tenían razón y necesitaba despejar su mente.

...

La hermanas volaban sobre Hyrule buscando las ruinas del viejo templo del tiempo, ese edificio era lo único que recordaban que las enlazaba con su amo, sin saber que hacer volaron alrededor.

-No quedan más que ruinas, hermana, ¿que se supone que hagamos con esto?-

-No lo sé…- dijo desalentada su hermana.

Se detuvieron en el techo del destruido templo mientras pensaban y miraban el paisaje, de pronto un sonido a sus espaldas las hizo voltear, entre humos apareció un extraño sujeto vestido de rojo con una máscara blanca.

-¿Y tú quién demonios eres?- preguntó brusca la bruja.

-Soy miembro del clan yiga, nuestro líder nos ha pedido que las busquemos, pues solicita su presencia en la guarida-

-¿El clan que?-

-Estos mocosos de esta generación están cada vez más dementes-

El guerrero yiga suspiro agotado, ¿porque el grandísimo líder querría ver a este par de brujas ridículas?

-Espera un momento hermana…- dijo mirando al yiga, tratando de recordar algo -ahora que lo recuerdo, escuche a una de esas gerudo hablar algo sobre un tal clan yiga-

-Somos un clan que se opone al reinado de la familia real y apoyamos al gran amo Ganon- dijo de inmediato el guerrero.

Las brujas se miraron asombradas, la mayoría de los súbditos en sus tiempos eran solo monstruos, sonrieron malévolamente.

-Hermana quizás esto es lo que andábamos buscando-

-Jijiji parece que nuestro amo nos guía desde donde quiera que esté-

-Muy, bien, llévanos con tu líder- le dijo la bruja al guerrero yiga.

...

Salieron de la aldea montadas en sus caballos y tomaron rumbo al rancho de los picos gemelos, de inmediato se llevaron muy bien, Apaya era un chica tímida pero muy simpática cuando entraba en confianza y como Zelda era muy amable rápidamente se sintieron cómodas una al lado de la otra.

-¿Siempre vienes a comprar aquí?- pregunto Zelda.

-Aja, aqui siempre hay un mercante que tiene de todo lo que se imagina, princesa-

-Ya te dije que no me llames princesa, solo dime Zelda- dijo sonriendo.

-Disculpe, digo.. disculpa jaja es que es extraño-

-Ya no soy una princesa, ahora solo soy una chica común- se sentía muy bien decir aquellas palabras, el peso de la corona siempre la incomodaba.

-Ah no, usted… digo tú siempre serás la princesa de Hyrule- dijo Apaya en tono juguetón.

Rieron alegres, realmente se llevaban bien, Zelda pensaba que podría haber encontrado en Apaya a una gran amiga.

Cuando llegaron al rancho, de inmediato Zelda se fijó en el santuario, claramente no pasó desapercibido para ella, sonrió emocionada, por fin encontraba un santuario abierto, y mientras Apaya compraba ella se dirigió hacia el, sin importar que estuviera rodeado de agua se introdujo en el pequeño lago, comenzó a mirarlo detenidamente, con cuidado se fue acercando hasta llegar a la plataforma, subió y analizó el interruptor de la tableta sheikah como ya lo había hecho hace muchos años, cuando no se llevaba bien con Link, como ya no estaba la puerta, se introdujo mucho más al hueco, esperando que por fin pudiera ingresar al interior, pero nada sucedió, suspiró rendida "parece que estos santuarios de verdad son solo para Link", volvió a salir y alzó la mirada contemplando cada detalle de la estructura, resignada se devolvió al rancho para ayudar a Apaya.

Una vez listas volvieron a poner rumbo a la aldea pero esta vez caminando, conversaban animadamente cuando de pronto en medio del camino se les apareció un miembro del clan yiga quien les exigió que le entregaran todo lo de valor, Apaya asustada se quedó inmóvil pero Zelda rápidamente dio vuelta hacia su caballo y sacó su arco, como pudo comenzó a dispararle varias veces, el yiga era muy ágil y casi siempre lograba esquivar las flechas de Zelda, pero ella determinada en vencerlo continuó el ataque, después de un largo rato y uno que otro susto por fin Zelda logro vencerlo y este desapareció dejando rupias y plátanos tras de sí.

-¿Estas bien?- pregunto cansada a Apaya.

-Sí, estoy bien- respondió aun asustada -estás herida- se dio cuenta del corte que tenía en su brazo.

-No te preocupes es solo un rasguño-

-Que miedo, esos yigas son un verdadero dolor de cabeza-

-Lo se… Apaya no le digas a Impa lo que paso ¿bueno?, tu sabes como se pone-

-Sí, no te preocupes, a mí tampoco me gusta alterar a mi abuela-

Se dirigieron una sonrisa cómplice y continuaron hasta la aldea esta vez montadas en sus caballos y avanzando un poco más rápido.

...

-Así que ustedes son el par de brujas que han estado causado estragos en las bestias- el líder desde su silla miraba y analizaba a las hechiceras, esperaba que no fueran un par de charlatanas.

-¿Par de brujas?… ¡JA!… lávate de la boca antes de hablar así de nosotras- contestó enojada la hechicera.

-Somos las hermanas hechiceras Twinrova, Koume y Kotake- dijeron al unísono.

-Tienen todo mi respeto, Twinrova, estoy muy interesado en ustedes- dijo el líder aún no muy convencido.

-Discúlpenos, gran jefe yiga- dijo con sarcasmo Koume -pero no nos podemos fiar de alguien que cubre su rostro-

El líder se quedó callado por un momento meditando la situación, si se dejaba ver por estas brujas y resultaban ser charlatanas corría un gran peligro, pero algo en su interior le decía que esto no había sido coincidencia y que ellas serían muy importantes para concretar sus planes, así que confiando en su juicio y en su instinto se decidió a confiar en ellas.

-Váyanse- dijo el gran líder a los guerreros yiga presentes -déjennos solos- de inmediato cumplieron sus órdenes- apenas salieron y quedaron los tres, el líder se quitó la máscara dejando su rostro al descubierto -supongo que ahora tengo su confianza-

-Jijiji puede ser- dijo Kotake -entonces, líder yiga, ¿qué quieres de nosotras?-

-Se de muy buena fuente que ustedes causaron los estragos en las bestias del agua y de la montaña muerte y tengo mis teorías de porque-

-Jijijiji ¿y cuál sería esa brillante teoría?- pregunto Koume.

-Bueno, como sabrán las bestias fueron las mayores culpables del deceso del gran amo, supongo que ustedes buscan lo mismo que nosotros, revivir a Ganon, y para eso creo que es fundamental destruir a las bestias-

Las hechiceras se miraron y de inmediato comenzaron a reír, ese supuesto líder no tenía idea de quiénes eran ellas realmente.

-Estas más que equivocado, líder, esos artefactos a los que llamas bestias son el menor de nuestras preocupaciones- contesto Kotake con una tenebrosa voz.

El líder las miro confundido, estaba muy seguro de que su teoría era correcta, nunca se equivocaba, si no era eso entonces ¿qué querían esas brujas?, esperaba no haber cometido un error.

-Dinos, gran líder yiga, ¿cómo podemos confiar en que ustedes realmente son súbditos del gran amo ganon?- pregunto Kotake ya seria.

-Podemos ser grandes aliados, pero a nosotras no nos gusta que nos traicionen- ambas se elevaron y comenzaron a volar en círculos alrededor del líder, era una muy buena forma de intimidación.

-Pueden confirmar nuestra historia en cualquier parte de Hyrule, nos oponemos a cualquiera que trate de derrotar a nuestro amo- dijo el jefe tratando de ocultar el nerviosismo que le provocaba este par de brujas.

-¿Que dices hermana, confiamos en él?- le preguntó Koume a Kotake.

-Jijiji, parecen ser buenos chicos-

-Entonces, primero que todo para probarnos tu lealtad te exigimos que nos cuentes todo lo que ha pasado en estos últimos años, si nos mientes lo sabremos y te mataremos-

El líder las miro confundido "¿porque quieren saber eso?, ¿quiénes eran?" pensó, por un momento sintió miedo, pero no podía hacerlo notar.

-Me parece bien, solo si después de que les cuente ustedes me digan…-

-Nosotras somos las que ponemos las condiciones aquí- interrumpió Koume -así serán las cosas desde hoy en adelante.

El gran jefe suspiró, y asintió, más le valía tenerlas de aliadas, después de todo parecían ser muy poderosas y lo más importante, al parecer querían lo mismo que él, revivir al gran rey del mal, se sentó en su silla y comenzó a contarles todo, desde la legendaria batalla de hace 10.000 años hasta ese mismo día.