Capítulo XI

-Vaya, vaya, que historia más curiosa- dijo Koume -así que esa niña usó el "poder"-

-Esto es muy conveniente para nosotras hermana- dijo Kotake.

-Bien, ya les he contado todo lo que sé, ahora ustedes deben contarme a mí- dijo el líder tratando de imponerse ante las brujas.

Koume y Kotake se miraron, no solían confiar mucho en las personas, por eso solo trabajaban con monstruos y con lavados de cerebro, sin embargo sabían que necesitaban aliados, sobretodo en este nuevo mundo desconocido para ellas y qué mejor que un grupo de guerreros que apoyaban a Ganon, además después de todo siempre podían matarlo si es que algo salía mal.

-¿Estás seguro de que quieres escuchar la verdad?- preguntó Koume sonriendo maléficamente.

El líder se inquietó un poco, trago saliva y asintió decidido.

-Su pueblo ha olvidado una parte fundamental de su historia- continuó Kotake.

Ambas comenzaron a mover sus manos, de ellas salía humo que poco a poco fue tomando color y forma hasta convertirse en un hermoso prado con un enorme castillo muy similar al castillo de Hyrule.

-Esta historia comienza hace muchos años, milenios, mucho antes de que le dieran la espalda a su reliquia, mucho antes incluso de sus artefactos milagrosos y su burda batalla con ellos hace 10.000 años-

-Prepárese, gran líder yiga, está a punto de conocer la verdadera historia de Hyrule-

El líder miraba embobado el paisaje del humo mientras escuchaba a las brujas, de pronto el paisaje tomó vida y comenzaron a aparecer imágenes mientras las brujas relataban la historia, no podía creer lo que tenía ante sus ojos, era testigo de un pasado que ningún hyliano recordaba, ni siquiera la familia real, pues incluso ellos ignoraban el real significado de ese símbolo al que juraban lealtad. Boquiabierto observaba, y escuchaba, tratando de guardar en su memoria cada segundo de aquella extraña obra.

...

Frente a él tenía a Yunobo, inmóvil y de espaldas, entre ambos un extraño goron lo llamaba hermano, de pronto sintió que todo se quebraba y comenzaba a caer al vacío, justo antes de darse el golpe despertó sobresaltado, miró a su alrededor dándose cuenta que ya no estaba en el cráter "¿dónde estoy?" se preguntó adolorido, la cabeza le daba vueltas y le dolía cada centímetro del cuerpo, como pudo se sentó en la cama, se dio cuenta que estaba vendado casi por completo, tomó lentamente un pantalón que había en una silla cercana y despacio se levantó y se lo puso, tratando de no mover mucho la cabeza caminó hasta la puerta de la pieza.

Abajo Impa, Rotver y Prunia revisaban un montón de libros viejos tratando de averiguar algo que les sirviera para comprender la descabellada historia de Zelda.

-¿Han encontrado algo?- preguntó Prunia rendida.

-Nada de nada, todo lo que hay es de la época del héroe legendario y las bestias-

-Quizás Zelda solo imagino a las brujas- dijo Rotver -ya saben lo loquilla que es a veces-

-Rotver, tú eres el loquillo aquí- dijo Prunia.

De pronto un ruido en el piso de arriba los interrumpió.

-¿Qué fue eso?- dijo Prunia asustada y sin moverse.

-Quizás un fantasma- dijo Rotver.

Prunia lo miró con los ojos abiertos como plato.

-Oh puede ser un espía- le contestó.

-¡Un yiga!- dijo Rotver llevándose las manos a la boca.

-No hablen tonteras, siempre hay una explicación razonable- dijo Impa calmando la paranoia de ambos.

En seguida y despacio un confundido Link se hizo ver mientras bajaba las escaleras.

-Ah, solo era Link- suspiro aliviado Rotver -¡muchacho qué haces levantado!- dijo poniéndose de pie.

-¿Dónde estoy?- preguntó confundido y mirando a su alrededor.

-Link por la diosa, estas en mi casa, estás herido no debiste levantarte- dijo Impa acercándose a él.

-Estoy bien…- dijo aun confundido y casi por costumbre.

-Claro que no, debes descansar, si Zelda te ve levantado se va a enojar- dijo Prunia.

-¿Zelda?- sus ojos de inmediato se abrieron y toda la confusión desapareció milagrosamente -¿dónde está Zelda?, ¿está bien?- pregunto alterado.

-Tranquilo Link, ella está bien, fue con Apaya a tomar un poco de aire para relajarse, y lo mismo debes hacer tu, ven vamos a la cama- Impa lo tomó del brazo y lo guió hacia arriba de nuevo. Volvió a acostarlo mientras Link le seguía repitiendo que estaba bien, una vez pudo dejarlo más tranquilo, a base de amenazas, volvió a bajar.

...

-No puedo creerlo- el líder aun no terminaba de comprender todo lo que había escuchado.

-Como verás, esto es muy conveniente para nosotros- dijo Koume.

-Todo Hyrule desconoce su historia y podemos tomar ventaja de eso- continuó Kotake.

Seguía pensativo, tratando de asimilar, de pronto todo encajaba, todas las leyendas y rumores como que Ganon no era solo una bestia arácnida, que había sido un gerudo, que las cuatro bestias estaban inspiradas en cuatro grandes guerreros, la leyenda zora de la sabia Ruto, los tres triángulos, la espada exterminadora del mal… todo cobraba sentido.

-¿Cómo es que se olvidó todo esto?- pregunto aun confundido.

-No lo sabemos, nosotras hemos estado encerradas en ese templo desde hace mucho tiempo- contestó Koume.

-Todo por culpa de ese mocoso entrometido y esa maldita princesa- dijo Kotake con rabia.

-Ya habrá tiempo de vengarnos hermana, ahora debemos traer de vuelta al amo Ganondorf y estoy segura que esta vez, lo lograremos-

Una malvada sonrisa se dibujó en sus rostros mientras miraban al nuevo miembro del grupo, definitivamente esta alianza sería de gran ayuda.

...

Zelda y Apaya llegaron a la casa muy alegres conversando y entre risas entraron, Impa al notar lo bien que se llevaban sonrió alegre.

-¿Cómo les fue?- pregunto.

-Bien abuela, encontramos todo-

-Me alegro-

-Tu bello durmiente despertó- dijo Rotver con una sonrisa pícara.

-¿Qué?- pregunto Zelda confundida, de inmediato entendió la indirecta -¿Link despertó?, ¿está bien?- sin dejar que nadie respondiera subió escaleras arriba.

-Jaja, Link tiene ese efecto en las chicas- dijo Rotver muy entretenido, Apaya al instante enrojeció a más no poder y tomando las bolsas se dirigió rápidamente a la cocina.

Zelda entró a la pieza despacio y se quedó de pie en la puerta, efectivamente Link estaba despierto

-Hola…- lo saludo con voz suave.

Link volteo la cabeza hacia ella y sonrió débilmente.

-Hola…-

Zelda se acercó hasta a la cama y se sentó junto a él

-¿Cómo estás?... estaba tan preocupada-

-Perdóname por dejarte sola-

-No digas eso, yo siempre estuve bien-

-Pudo haberte pasado algo mientras estaba desmayado-

-No seas tan duro contigo, ahora solo preocúpate de descansar-

Sus miradas se encontraron, se quedaron así por un largo rato, contemplándose el uno al otro, Zelda sin pensarlo comenzó a acariciar su cabello tiernamente.

-¿Quieres que te prepare algo de comer?- le pregunto.

-Me encantaría- sonrió aliviado.

-Ya vengo-

Zelda se levantó contenta y salió de la habitación, bajó las escaleras y fue hasta la cocina, alegre comenzó a preparar un rico plato para Link, gracias a que nunca le había gustado tanto que le sirvieran todo aprendió un poco de cocina de su querido chef real y pudo usar una de esas recetas para este momento.

-¿Y tú porque tan contenta?- preguntó Prunia entrando a la cocina.

-Estoy normal- dijo Zelda con la sonrisa de oreja a oreja.

-Si...claro… ¿tienes hambre ya?- le pregunto mirando el enorme plato de comida que estaba preparando.

-No es para mí jaja es para Link-

-Ah… mira… así que por eso tan contenta-

-Ya Prunia no me molestes-

-Okey, no digo nada- rió por lo bajo, le parecía tierno incomodar a Zelda con sus sentimientos.

Zelda tomó el plato ya listo, lo puso en una bandeja más cómoda y subió, Link al verla entrar se sentó en la cama listo para comer, Zelda le dejó la bandeja con cuidado en el regazo y se sentó a su lado, de inmediato Link empezó a comer con voracidad, hace mucho que no probaba un buen bocado.

-¿Estaba rica?- pregunto Zelda riendo despacio.

-Muy- dijo tragando el último bocado -tenía mucha hambre-

-Jajaja lo note-

-Gracias- le dijo Link sonriente.

-No me des las gracias- tomó la bandeja y la dejó en una mesita cercana a la cama- siempre estaré para ti, cuidándote...-

Volvieron a mirarse, la conexión que sentían era demasiado fuerte como para evadirla, cada vez que sus miradas se encontraban sus corazones latían fuerte y rápido, sentían la necesidad de probar los labios del otro, poco a poco y sin pensarlo sus rostros se acercaron, cuando sus labios estaban tan cerca que casi se rozaban, se detuvieron dudosos, cada uno esperaba la respuesta del otro, Zelda sin poder aguantar más lo que sentía tomó la iniciativa y continuo, finalmente sus labios se juntaron en un tierno beso, lentamente sus bocas comenzaron a moverse, despacio y suave, disfrutando de cada sensación y de los labios del otro, Zelda comenzó a acercar su cuerpo lentamente, sin separar sus labios, ya no estaba pensando con claridad, solo quería vivir ese momento, Link puso su mano en su cintura dejándose llevar, por desgracia, no estaban solos en la casa, apenas escucharon los pasos de alguien entrando a la habitación, se separaron rápidamente.

-Ay… perdón… y-yo...no quería molestar- dijo Apaya tímidamente y bajando la vista.

-No no… pasa nada- dijo Zelda ruborizada.

-No, tranquila…- respondió Link también.

-Bueno… yo solo que-quería saber como estabas- dijo aun sin levantar la vista.

-Mejor, gracias por preocuparte-

-Si...me voy- dijo muy apenada, dio media vuelta rápidamente y salió.

Link y Zelda se quedaron en silencio con la mirada baja por un momento, de pronto sus miradas volvieron a encontrarse, esta vez ambos estaban sonrojados.

-Me… voy a llevar esto- dijo Zelda esquivando la mirada de Link y tomando la bandeja mientras se levantaba de la cama.

Link solo sonrió y asintió con la cabeza muy avergonzado sin volver a mirarla. Zelda salió rápido de la habitación, no paraba de pensar en lo que había pasado, una parte de ella quería saltar de felicidad, pero la otra no paraba de pensar que él podía no sentir lo mismo, había sido tan mala en el pasado que no creía ser la indicada para él, ¿y si solo la veía como una niña malhumorada y caprichosa a quien tenía que cuidar?, de la extrema felicidad que sentía paso a la tristeza, un montón de pensamientos se arremolinaban en su mente y no la dejaban en paz, Link por su parte suspiró y cerró los ojos, tenía el valor para enfrentar a cualquier enemigo pero no a la mujer que amaba, se sentía estúpido por no poder confesar sus sentimientos y sentía que jamás iba a poder lograrlo, se levantó para ir a buscarla pero de inmediato se detuvo y frustrado se sentó en la cama.

...

-¿Todo esto es cierto?- pregunto dudoso el líder.

-Por supuesto que sí, torpe- contesto Koume bruscamente.

-No tenemos tiempo para inventar historias- agregó Kotake.

El líder dio media vuelta dándoles la espalda a las hermanas y comenzó a pensar.

-Bien, ahora que ya estamos todos informados tenemos que trazar un plan rápido- dijo Koume pensativa.

-¿Que tal una emboscada?-

-No seas tonta hermana no pudimos matarlos con una bestia menos lo lograremos con una simple emboscada-

-Aún no sabemos si se murieron o no-

-Aun si hubiera muerto el mocoso tenemos el problema de la mocosa rubia-

-¿Están hablando de Link y Zelda?- preguntó el líder volviendo a mirarlas.

-¿Así se llaman? Menuda coincidencia-

-No es coincidencia tonta… son ellos-

-¿Quiénes?- preguntó el líder.

-El héroe y la princesa, los mismos que hace años nos encarcelaron- respondió Koume furiosa.

-No pueden ser los mismos… no son inmortales- rebatió Kotake.

-Sus descendientes, no sé, pero son ellos-

-Si les sirve de algo, Link sacó la espada maestra, con esa arma y junto a las bestia derrotaron a la calamidad- explicó el líder.

-¿Lo ves?- le dijo Koume desafiante a su hermana.

-Entonces tenemos que apresurarnos y matarlos antes de que pueda hacerlo de nuevo-

-Creo… que un ataque ahora no es buena idea…- dijo el líder confiado.

-¿De qué hablas? Mientras más nos demoremos más ventaja tienen ellos-

-Nosotros contamos un ventaja enorme, queridas Twinrova- su sonrisa daba cuenta que algo planeaba, las hermanas se miraron confundidas por primera vez en ese encuentro -sabemos de un pasado que ellos no- continuo -sugiero que lo usemos a nuestro favor-

-Me parece bien… ¿qué planeas?-

-Yo tengo acceso a ellos muy fácilmente, nadie más que ustedes conocen mi identidad… puedo espiarlos y apenas tengamos oportunidad planeamos un ataque-

-Jijiji me gusta como piensas- sonrió malévolamente.

-Eso es… su ignorancia será su perdición-

Los tres rieron triunfantes, con todo lo que sabían esta vez era imposible que perdieran.