Capítulo XII
Zelda no volvió a aparecerse por arriba, sentía pánico por enfrentar a Link después de lo que había pasado, así que prefirió salir y sentarse cerca de un lago, en la llanura de Kayan, cercano a la aldea, mirar el agua siempre le había hecho sentir mejor, allí trataba de olvidar y pensar en otras cosas, tenía la tableta sheikah en la mano dispuesta a concentrarse en las fotos pero todo era en vano, el recuerdo de aquel momento le volvía a la cabeza una y otra vez, tocó sus labios recordando los de él, pero de inmediato ladeo su cabeza tratando de borrar ese recuerdo, "¿porque no puedo ir simplemente y decirle lo que siento?" pensó entre suspiros, de pronto todos sus pensamientos fueron interrumpidos por otra persona que se sentaba junto a ella, Zelda pego un saltito asustada.
-¡Impa! Me asustaste-
-Sabía que estarías aquí, ¿paso algo mi niña?-
-No… nada…-
-¿Segura?... no te he visto en la casa desde la mañana, no fuiste ni a almorzar-
-No tengo hambre…-
-Puedes decirme que no te pasa nada, pero no puedes engañarme, te conozco como la palma de mi mano-
Zelda solo sonrió triste.
-Cuando quieras puedes contarme- continuo Impa.
-Gracias Impa, tu siempre has sido mi confidente-
Se quedaron en silencio por un momento, Zelda no quería hablar e Impa lo respetaba.
-Link ha estado preguntando por ti- dijo después de un largo silencio.
-¿De verdad?- de inmediato sus ojos se abrieron interesados.
-Aja, me sorprendió que no estuvieras con el-
Zelda bajó la vista lentamente.
-Si… es que… tenía que descansar…- mintió.
-Mmm… si… eso es verdad- Impa sabía que algo había pasado entre ellos, pero conocía a Zelda y sabía que no sacaría nada tratando de presionarla -Ya es hora de cenar ¿vienes?-
-Si vamos-
Se levantaron juntas y partieron rumbo a la aldea.
Su corazón se aceleraba a cada paso que daba, en unos minutos tendría que enfrentarse a Link, Impa abrió la puerta y para su alivio Link no estaba en el primer piso, suspiro más relajada.
-Desocupen la mesa que ya tenemos que cenar- dijo Impa.
-Que frustrante es esto- dijo Rotver ya rendido.
-No hemos podido encontrar nada- agregó Prunia.
-Estamos muy cansados, quizás mañana podremos ver mejor las cosas- dijo Impa tratando de animar a sus compañeros.
-Hemos estado horas en esto, ya no encontramos nada- dijo Prunia mientras recogía todos los libros esparcidos por la mesa.
-Tiene que haber algo que se nos está pasando- Rotver puso su mano en la barbilla pensativo.
-Nunca escuche nada sobre algo así, ni siquiera a mi padre - dijo Zelda uniéndose a la conversación.
Por un momento reinó el silencio, Zelda se sentó en la mesa junto a Prunia y Rotver, de pronto este último rompió el silencio.
-Eso es…- se le ilumino la mirada -en el castillo había una enorme biblioteca con un montón de libros, de seguro ahí encontramos algo- dijo Rotver con energía.
-Si… ahora que recuerdo, el rey además tenía una biblioteca privada…- dijo Prunia siguiendo el entusiasmo de Rotver.
-Me parece una muy buena idea- dijo Impa mientras volvía de la cocina y ponía las cosas en la mesa para cenar.
-Entonces solo tengo que ir y buscar algo que nos pueda ayudar, conozco muy bien la biblioteca y estoy segura que alguna vez entre a la biblioteca privada de mi padre, será fácil buscarla- la alegría de Zelda volvió.
-¿A dónde vas a ir?-
Los cuatro voltearon la vista hacia la escalera, desde allí Link los miraba curioso.
-¿Otra vez levantado?- dijo Impa algo enojada.
-Ya estoy bien Impa, estoy harto de estar acostado-
-Yo le dije que no se levantara- dijo Apaya desde atrás de Link.
Apenas Zelda vio a Link se ruborizo, por un momento había olvidado toda la incómoda situación, pero tenerlo frente a ella aunque fuera a algunos metros la ponía demasiado nerviosa, tanto que incluso pensó en salir corriendo, de pronto sintió la mirada de todos los presentes, sabía que su cara debía estar hecha un tomate, trato de respirar profundo y despacio, se relajó un poco y le contestó lo mejor que pudo.
-Voy a ir al castillo-
-¿Al castillo?, ¿para qué?-
-Para ver si podemos completar la investigación sobre el templo y las escrituras antiguas-
Link miro a los demás buscando alguna explicación, Prunia que conocía más que bien a Zelda noto en su tono de voz cierto nerviosismo y de inmediato comprendió que algo estaba pasando entre esos dos así que, como buena amiga, salió en su rescate.
-Lo que pasa Link es que estos días que han estado aquí, nosotros tres nos hemos puesto a investigar sobre lo que encontraron y como no encontramos nada en nuestros archivos pensamos que en el castillo podríamos encontrar algo, eso es todo-
-Ah… entiendo- termino de bajar las escaleras muy despacio, aun sentía dolor en las partes más lesionadas de su cuerpo y a medida que caminaba se notaba levemente en su rostro las muecas de dolor, Zelda de inmediato quiso levantarse para ayudarlo, pero no fue necesario, Apaya rápidamente se acercó y lo ayudo. Zelda los miro avanzar, a pesar de su amistad con Apaya no pudo evitar sentir celos.
-Y bueno… ya que estas aquí Link, ¿quieres cenar con nosotros?- pregunto Prunia para disolver el incómodo silencio.
-Sí, claro- camino lentamente y se sentó como pudo en la mesa.
Comenzaron a comer, nadie articulaba ni una sola palabra, Link y Zelda se miraban de repente, pero de inmediato esquivaban la mirada del otro cuando se encontraban, Apaya miraba de reojo a Link, no podía evitar sentir lo que sentía aunque hubiera aceptado que él no le correspondía, Impa observaba triste a su nieta y luego a Zelda, Prunia notaba cada segundo el incómodo momento que estaban viviendo los chicos y Rotver jugaba aburrido con su cena sin entender los líos de la juventud, definitivamente no toleraba el silencio, miro a cada uno de los presentes y noto un ambiente algo tenso.
-Está que arde la conversación- dijo tratando de alivianar el ambiente.
Ninguno de los presentes dijo nada, pero Prunia rio en silencio, ese viejo siempre la hacía reír. Terminada la cena, fue Prunia quien hablo esta vez.
-Bueno, ya es tarde yo me voy a dormir- se levantó, tomo sus cosas y las llevó a la cocina, enseguida los demás hicieron lo mismo y tal como había sido la cena, en silencio, cada uno se fue a su habitación a dormir.
A la mañana siguiente Zelda preparó su bolso lista para emprender el viaje a su antiguo hogar, estaba entusiasmada por ver qué cosas nuevas encontraba allí, caminó por el largo pasillo y cuando paso por enfrente de la habitación de Link hecho un vistazo por el hueco que dejaba la puerta entrecerrada y en vez de verlo acostado noto que estaba en pie y se movía, dejando de lado lo que había pasado el día anterior, terminó de abrir la puerta despacio y lo vio preparando sus cosas.
-Link, ¿que estas…- se detuvo, de inmediato se sonrojo por completo, ante ella estaba Link a medio vestir, solo con el pantalón puesto, tenía todo el torso descubierto, lo miro de pies a cabeza centrándose en el marcado torso del chico -haciendo…?- término apenas la pregunta.
-Me preparo para acompañarte- le dijo sin importar su situación.
Quedó muda por un momento admirando la perfecta anatomía del chico, tenía la musculatura ideal, ni tan grande ni tan pequeña, varias cicatrices de batalla se repartían por el desnudo torso dándole un aire heroico, finalmente y tras una gran fuerza de voluntad desvió la mirada y logró hablar.
-No… es …. necesario… voy a ir sola-
-Tengo que acompañarte- dijo Link mientras seguía preparando sus cosas.
El semblante de Zelda cambió, de pronto olvidó por completo el perfecto abdomen de Link, "¿qué fue lo que dijo?" pensó enojada.
-¿Tienes que acompañarme?... te recuerdo que ya no soy una princesa en peligro y tú ya no eres mi guardaespaldas, no necesitas estar conmigo por compromiso- frunció el ceño.
-Perdona, no quise decirlo así, solo que…-
-¿Qué?, ¿te sientes obligado a cuidarme?- interrumpió bruscamente Zelda
-¿Porque te pones así?, a veces eres simpática y otras veces te comportas como una loca- dijo de la manera más suave que encontró, tratando de no perder la calma.
Zelda lo miro furiosa, en seguida Link entendió que no sacaría nada peleando con ella, ya a estas alturas la conocía muy bien.
-No te pongas así… perdóname, tu sabes que yo estoy contigo porque quiero- se acercó lentamente a ella, como un perrito regañado, Zelda cruzó los brazos y desvió la mirada -te hice una promesa de que estaría siempre contigo y no quiero que te pasa nada, eso es todo-
Estaba peligrosamente cerca, con una mano tomó suavemente la barbilla de ella y la obligó a mirarlo.
-¿Me perdonas?-
-¿De verdad quieres estar conmigo?-
El silencio reino en la habitación, ambos se miraban fijamente, y sin saberlo, completamente enamorados, Link le sonrió tiernamente como respuesta, era el mejor momento para terminar lo que habían dejado el día anterior.
-¡Ay, chicos, por lo menos cierren la puerta!- gritó Prunia desde el pasillo, quien accidentalmente había pasado por al frente de la habitación y los había visto.
Se separaron de inmediato y sonrojados, Link apenas ahora se dio cuenta que estaba desnudo del torso y rápidamente tomó su túnica azul y se la puso, Zelda dio media vuelta para que él no notara su ruborizado rostro.
-Te espero abajo- le dijo saliendo muy rápido.
-Si…- suspiro avergonzado, ahora Prunia no lo dejaría en paz y lo molestaría de por vida.
...
Muy temprano en la mañana cuando apenas estaba amaneciendo, Impa bajo las escaleras de su casa hacía su guardia de confianza.
-Wakat, necesito que me hagas un favor-
-Lo que usted diga, Impa-
-Link y Zelda irán al castillo, sé que esta Link, pero el muchacho está un poco herido y temo que se encuentren con algo, ¿podrías ir a corroborar que no hay peligro?-
-Por supuesto Impa, no se preocupe, iré de inmediato-
Impa le agradeció con la mirada y se quedó mucho más tranquila, dio media vuelta hacia la casa y espero.
Minutos antes de que partieran Link y Zelda, Wakat volvió.
-¿Y bien?- preguntó Impa impaciente.
-Todo bien mi señora, el camino está despejado-
-Qué alivio…-
-¿Puedo ayudarla en algo más?- preguntó amablemente.
-No Wakat, ya hiciste mucho, muchas gracias-
Wakat se despidió con una reverencia y volvió a su puesto de guardia.
...
Partieron apenas estuvieron listos, durante todo el camino ninguno dijo ni una sola palabra, Zelda seguía insegura sobre lo que pensaba él sobre ella, mientras que Link seguía sin tener el valor de hablarle, después de lo que había pasado entre ellos dudaba cada vez menos de lo que sentía por ella y se convencía de declararse, pero aun así las dudas no lo dejaban actuar. Estaba tan ensimismado en sus pensamientos que apenas escucho a Zelda.
-Link… ¡Link!-
-¿Ah?-
-¿Estas escuchandome?-
-Sí, perdona, estaba pensando en otra cosa…-
-Te decia que dejaramos los caballos aquí y continuemos a pie-
-Sí, está bien-
Bajaron de sus caballos, dejándolos en la entrada de la antigua ciudadela, en un lugar seguro donde pudieran pastar, caminaron despacio, el silencio seguía presente, de repente Zelda se detuvo en la entrada del castillo y alzó la vista al que había sido su imponente hogar.
-¿Qué pasa?- preguntó Link.
-Hace tantos años que no entro al castillo… solo podía ver como la sala central se deterioraba poco a poco pero el resto…-
-Tranquila, estoy aquí para ti- sonrió y tomo su mano suavemente, Zelda le devolvió la sonrisa y más relajada gracias a la presencia de Link, suspiro y juntos caminaron adentrándose tomados de la mano.
...
-Tengo una muy buena noticia, mis señoras- el líder yiga entraba triunfante a la sala secreta.
-¿Y cuál sería?, espero que sea buena-
-Link y Zelda van camino al castillo, iran a buscar información sobre el templo-
-Maravilloso- Koume sonrió triunfante.
-Esta es nuestra oportunidad de poner en marcha el plan- apoyo Kotake.
-¿Ya lo tienen listo?- preguntó el líder yiga para asegurarse.
-Aquí lo tienes- Koume le entregó un papel al líder.
-Perfecto…- lo miro alegre, el plan era perfecto y no podía fallar.
