Capítulo XIII
Entraron despacio al castillo, Link aun sentía que no era un lugar seguro para estar, con todos los guardianes que antes habían alrededor aún no se acostumbraba a caminar por el castillo con tanta libertad, Zelda por otra parte tenía sentimientos encontrados, por una parte era su hogar y por otra era su cárcel, había estado 100 años presa junto a la calamidad, aguantando y observando cómo poco a poco todo se destruía, se sintió acongojada e incapaz de continuar pero de inmediato dejó sus sentimientos de lado y se concentró en la tarea que tenían por delante, no podía defraudar a Link una vez más.
Comenzaron a caminar hacia la biblioteca, observando con cuidado cada detalle del castillo por si encontraban algo que les fuera útil, a cada paso que daban Zelda recordaba alguna anécdota que le había pasado en aquel lugar.
-¿Estás segura de esto?- Link noto su melancolía.
-¿Porque lo dices?-
-No lo sé… debe ser difícil para ti ver todo esto así… en ruinas… -
-La verdad es que no… este castillo no era mi hogar….-
Link la miro extrañado.
-Aquí solo sentía presión, obligaciones, ordenes, soledad… - su voz se fue apagando.
Link sin saber que decir solo guardo silencio, era muy bueno para escuchar a los demás pero muy malo para aconsejar así que solo tomo su mano para hacerla sentir que ya no estaría sola nunca más, Zelda agradeció el gesto y apretó su mano sonriendo feliz de la complicidad que tenían. Llegaron a la biblioteca, apenas Zelda entró alzó la vista para admirar las inmensas estanterías llenas de todo tipo de libros y de información.
-Este era el único lugar donde era feliz, junto a mi laboratorio, claro- Link le sonrió -conozco muy bien la biblioteca, me demorare menos en revisar y encontrar algo...si es que hay- dijo muy segura.
-¿Te acuerdas donde estaba la biblioteca de tu padre?-
-Mmm creo que estaba cerca de su habitación, pero no recuerdo bien para que lado…-
-Está bien, no te preocupes, iré a buscarla, ¿estarás bien aquí sola?-
-Link…- dijo mirándolo con reproche y cruzándose de brazos.
-Ya… entendí, pero cualquier cosa me gritas-
-Sí, te gritaré- dijo sonriendo, no podía negar que le encantaba cuando la cuidaba.
Link dio la vuelta y salió de la biblioteca hacia la habitación del rey, apenas llegó comenzó a mirar los alrededores, gracias a los años y los derrumbes las habitaciones secretas del castillo ya no resultaban ser secretas, recorrió lentamente cada centímetro sin encontrar nada, salió y comenzó a buscar por los pasillos y las puertas que allí había, de pronto una silueta a lo lejos se movió rápidamente, en seguida sacó su espada y decidido fue a ver de qué se trataba, cuando estaba muy cerca y esperando ver a un monstruo alzó la espada preparándose para el ataque, de pronto la silueta se dejó ver desconcertando a Link.
-¿Mirene?-
La aludida dio vuelta encontrándose con el chico.
-¡Link! ¡hola! qué coincidencia encontrarte aquí-
-¿Qué haces acá?- era la última persona con quien esperaba encontrarse.
-Ahora que no están los guardianes puedo colarme aquí y encontrar muchos chismes para mi revista-
-Aun sin los guardianes es peligroso, puede haber monstruos-
-Nah, tranquilo no he visto ni a uno solo… ¿y tú que haces aquí?, no me digas que también buscas chismes-
-¿Ah?, no claro que no jaja, yo estoy… paseando… me gustan las ruinas- dijo lo primero que se le ocurrió.
-Que bien… solo por ser tú, y porque eres el único hombre que lee mi revista…-
-No la leo- dijo Link por lo bajo sin que ella escuchara.
-Te voy a mostrar un secretito que encontré, sígueme-
Lo guió por un largo pasillo, de allí hacia una puerta de madera que daba a otro pasillo el cual tenía una puerta secreta escondida en la pared, claro que para entonces apenas quedaba la mitad de la puerta secreta, entraron en ella topándose con una larga escalera que bajaba, al final de ésta los recibió un cuarto oscuro y pequeño, donde había varios adornos antiguos del rey, Link lo miro sin entusiasmo, ya había estado allí.
-Ah, sí es lindo…-
-No es aquí- le dijo con una mirada traviesa- de inmediato tomó uno de los adornos y lo levantó, por un momento todo quedó en silencio, Link no entendía qué rayos estaba haciendo, pero de pronto una puerta inserta en la pared se abrió, Link la observó boquiabierto, jamás había visto siquiera un rastro de alguna puerta en esa sala.
-¡Sorpresa!- dijo Mirene.
Entraron despacio, la habitación era muy oscura ya que se encontraba en una de las partes más bajas del castillo pero sorprendentemente estaba iluminada por unas velas que a pesar de los años seguían prendidas, de pronto pudo notar que se encontraba nada más y nada menos que en la biblioteca privada del rey.
-Maravilloso ¿no?- dijo Mirene -al parecer es una biblioteca secreta o algo así-
Link no la escuchaba, en su mente saltaba de alegría pues había encontrado muy fácil aquella sala, estaba seguro de que allí encontraría alguna de las respuestas que buscaban, comenzó a recorrerla de a poco, los libros que allí había era muy distintos a los de la biblioteca real, se veían tan antiguos que la mayoría ya tenía las hojas amarillas y las portadas desgarradas y manchadas, claramente tenían muchísima información de hace quizás cuantos años, en un pequeño estante, encontró un libro a medio abrir, estaba tan viejo que la escritura incluso estaba borrosa, pero sobresaliendo de este había un trozo de papel que era legible, Link lo tomó y se quedó boquiabierto, frente a él tenía una escritura idéntica a la que habían tomado foto en el templo, al centro del papiro un triángulo conocido para él estaba dibujado y alrededor de este se veía la escritura, en eso fue interrumpido por Mirene.
-Bueno chico, yo ya me voy, estaba en medio del descubrimiento de un súper chisme, nos vemos- y así sin más se fue.
Link ignoro por completo el extraño actuar de la chica, no le quitaba la vista a aquella reliquia, con cuidado y corroborando que Mirene se había ido, dobló el papel y lo guardó en su bolsa, continuó observando lo que pudo para ver si había algo mas con ese tipo de escritura, pero al no encontrar nada dio vuelta dispuesto a irse, estaba a punto de salir cuando de reojo vio una luz que parecía provenir de una grieta en una pared, curioso se dirigió hacia ella y acercó la cara tratando de ver tras de la grieta, de pronto se dio cuenta que era otra puerta secreta, recorrió la pared en busca de algún artefacto que le permitiera abrirla pero al no encontrar nada comenzó a buscar en los alrededores algún adorno parecido al anterior que había movido Mirene, y allí efectivamente en uno de los estantes había uno similar, lo tomó y lo levantó, majestuosamente la puerta se abrió. Su sorpresa fue enorme al encontrar una pequeña puerta de madera, desconcertado tomo la manilla y la abrió fácilmente.
Esta vez sí se encontró con un cuarto, el cual era mucho más grande que el anterior, lo miró asombrado, ante él tenía una especie de museo antiguo lleno de diversas armas, bajo unas pequeñas escaleras y comenzó a recorrerlo, poco a poco una extraña sensación lo invadió, la nostalgia se apoderó de él sin saber por qué, la primera arma era un extraño y enorme martillo, se acercó despacio observándolo curioso, acercó su mano con cuidado y lo tocó, de inmediato sintió que ya lo había tenido en sus manos antes, podía sentir incluso el peso de este, al lado un hermoso arco estaba apoyado en la pared, junto a tres hermosas flechas muy familiares para él, acerco su mano y removió los restos de polvo que escondían la placa, en ella se leía "Arco de las hadas", volvió su vista hacia aquel maravilloso arco, había visto tantos en su vida, pero ninguno como este, sin saber por qué lo hacía tomó una de sus flechas ancestrales y la colocó junto a las demás dejando las cuatro flechas, de pronto sintió un incesante deseo de tomar aquel arco y llevárselo, pero algo dentro de él lo hizo detenerse, bajo la mirada y continuó observando, a su izquierda había un podio vacío con una forma conocida, volvió a quitar el polvo de la placa, "Escudo de héroe", lo miró fijamente, sacó su escudo lentamente de su espalda y despacio lo posicionó en ese lugar, calzaba perfecto, dejándolo ahí siguió, cada arma que veía le llenaba de pesar y nostalgia, sentía un conexión con cada una, incluso con las que jamás había usado, se acercó a una muy extraña, "Longshot" se escribía en la placa, aún sin jamás haberla visto sintió cariño hacia ella y sonrió, a continuación, una hermosa y enorme espada colgaba desde un gancho, era parecida a la espada maestra por la empuñadura azul, pero sin duda su tamaño la superaba, la placa estaba tan desgastada que apenas se podía leer "Esp…...goron", asumió que quizás era un arma relacionada con los goron, le echó un último vistazo antes de continuar a la siguiente habitación, allí se encontró con una enorme estatua, un inmenso caballo se alzaba sobre sus patas traseras, sobre él, su jinete sostenía en lo alto una espada con su brazo izquierdo mientras que con el derecho sostenía la crin del caballo que se encontraba sin riendas, se quedó quieto y boquiabierto admirando tal majestuoso arte, cuando salió de su trance se acercó despacio y trato de leer la desgastada inscripción "En memoria... más grande g...l", sus ojos volvieron la vista de inmediato a la estatua, la rodeo observando cada centímetro, algo en él le llamó la atención, el jinete sobre su cabeza tenía un peculiar y largo gorro puntiagudo, de pronto volteo la mirada hacia una de las esquinas de la habitación en donde se alzaba una larga y rectangular vitrina, dentro de ella parecía que un maniquí invisible vestía unas ropas verdes ya descoloridas y desgastadas por los años, junto a unas botas cafés muy parecidas a las que usaba Link en ese momento, de inmediato volteo nuevamente la vista hacia la estatua y se dio cuenta que eran las ropas del jinete, ya que el conjunto era muy similar y tenía un gorro puntiagudo muy parecido, se acercó asombrado, su corazón comenzó a latir con fuerza y sin pensarlo apoyó su mano en el vidrio observado de arriba hacia abajo el conjunto, de pronto vio su reflejo en el vidrio, impactado se dio cuenta de que quien le devolvía la mirada no era el, este vestía las ropas verdes, pero no estaban desgastadas, al contrario, estas brillaban, su reflejo levantó su mano y la puso frente a la de él mientras le sonreía, Link sintió una inmensa conexión con quien sea que estaba del otro lado, por un momento el tiempo se detuvo y sintió una inmensa nostalgia, un deseo de querer volver hacia un lugar que desconocía, a un tiempo en el que jamás había vivido y sin saber porque solo sonrió agradecido mientras su reflejo desaparecía, quito su mano del vidrio y miró hacia un lado, colgado en la pared a un lado de la vitrina había un pedazo de tela, en el estaban dibujados seis extraños símbolos, de los cuales Link pudo reconocerlos, eran los medallones que había visto con Riju y con Yunobo, con delicadeza lo tomó y lo guardó en su bolso, al volver a observar el entorno, se fijó en otra habitación, allí apoyado en una hermosa columna un objeto azul resplandeciente llamo su atención, camino hacia el y lo vio, apoyado suavemente sobre una almohadilla un pedazo de cerámica con el extraño símbolo triangular grabado brillaba intensamente, parecía ser la boquilla de alguna clase de instrumento, pasó sus dedos lentamente por la superficie asombrado y maravillado, volvió a mirar hacia atrás y sonrió alegre, algo había en estas habitaciones que lo hacían sentir nostálgico y feliz a la vez, despacio volvió hacia la entrada, tomó su escudo y subió las escaleras, sin dejar de mirar hacia el interior y sonriendo con cariño, cerró lentamente la puerta.
...
Zelda cansada y frustrada se sentó en una silla al centro de la biblioteca, había revisado todo meticulosamente sin encontrar absolutamente nada, ni siquiera algo que se le pareciera, rogando que Link haya tenido más suerte tomó un libro sobre cocina y empezó a leerlo a la espera de Link. Iba en la mitad cuando por fin el chico apareció por la gran puerta.
-¿Cómo te fue?- pregunto Zelda mientras cerraba el libro y caminaba hacia él.
Link le dirigió una sonrisa traviesa y sacó triunfante la hoja y el pedazo de tela de su bolso.
-Mira lo que encontré-
A Zelda le brillaron los ojos y embobada tomó con cuidado ambos dejándolos delicadamente sobre la mesa.
-No puedo creerlo- miró a Link muy entusiasmada -¡lo lograste!-
-En realidad, fuiste tú… yo no tenía idea de esa biblioteca-
-¿Dónde estaba?, ¿cómo la encontraste?-
Link dudo sobre si contarle o no a Zelda sobre Mirene, primero porque había sido una situación muy extraña y segundo porque no quería que Zelda supiera que el había leído revistas para chicas, finalmente se resignó a contarle.
-Me encontré con una chica que conocí y que le gusta buscar secretos y antigüedades, ella me mostró la biblioteca-
-Ah… ¿una chica que conociste?-
Link noto un dejo de celos en sus palabras, sonrió para sus adentros y se atrevió a preguntarle.
-¿Estas celosa?-
-No… claro que no, tu puedes hacer lo que quieras- dijo Zelda tratando de no hacer notar sus celos, desvió la vista y se concentró en el papel que tenía sobre la mesa.
Link sonrió divertido, y miró junto a Zelda las reliquias en la mesa, de inmediato su vista se dirigió hacia el pedazo de tela, la nostalgia volvió a él.
-Zelda… ¿tu sabias que había un museo en la biblioteca privada del rey?-
Zelda levantó la vista y lo miró confusa.
-¿Un museo?-
-Si… había armas y una estatua y… cosas-
-Mmm… no ni idea, ¿qué tiene que ver en todo caso?-
-No nada, solo curiosidad- mintió -bueno, será mejor que nos vayamos, nos deben estar esperando-
-Si vamos- Zelda tomó delicadamente el papel y la tela y con un cuidado único los guardó en su bolso.
...
Mirene salió del castillo y camino por el sendero oeste de la ciudadela y cruzó el puente del foso hasta llegar a las ruinas de la antigua prisión, a su encuentro salieron las hermanas hechiceras.
-Bien hecho niña- dijo Koume.
De inmediato Koume y Kotake retiraron el lavado de cerebro que le habían hecho a la chica y antes de que esta se diera cuenta de su presencia volaron lejos.
-¿Dónde estoy?... - miró a su alrededor sin saber cómo había llegado allí, la última vez que recordaba estaba en el rancho del pantano terminando de escribir su chisme. Extrañada dio media vuelta dispuesta a irse.
...
-Link… - Zelda se detuvo.
-¿Qué pasa?-
-Es que… me gustaría que me llevaras a la biblioteca privada… quiero verla-
-Claro, vamos- le sonrió.
Dieron media vuelta, Link la guió por los pasillos hasta llegar al pasillo donde estaba la puerta secreta, justo al doblar la esquina se encontraron con una horda de diversos monstruos que les impedían seguir.
-¿De dónde salieron?- dijo Zelda asustada.
-Vete- le dijo Link desenvainando rápidamente su espada mientras los monstruos corrían violentamente hacia ellos.
Zelda asintió y dio media vuelta retrocediendo por el mismo camino, tomó entre sus brazos el bolso donde había guardado el papel y la tela para asegurarse de que no se le soltara, salió rápidamente del castillo, de pronto se detuvo espantada, hacia ella venía corriendo velozmente un enorme centaleon, volvió a entrar al castillo y corrió hacia otra dirección buscando escapar de este, corrió por varios pasillos, cuando finalmente encontró una pared destruida que daba al exterior, salió y se escondió entre unos arbustos, desesperada pensó en alguna forma de salir de allí sola, ya que esperar a encontrar a Link no era una opción, espero unos minutos para ver que no se apareciera algún monstruo y salió despacio, caminó mirando a los alrededores siempre alerta, rodeo el castillo con el fin de ir hacia la entrada y salir corriendo por la ciudadela hasta sus caballos, de pronto a mitad de camino vio a Link corriendo veloz, sin acercarse lo observó asegurándose de que no lo venían siguiendo, cuando estuvo más cerca, ella salió más confiada de su escondite.
-¡Link!, ¡estoy aquí!-
-¡Salta!- le gritó Link aun corriendo desesperado.
-¿Qué?-
Zelda se desconcertó por completo, de pronto se dio cuenta porque Link corría tan desesperado, una enorme horda lo venía persiguiendo a lo lejos, abrió sus ojos asustada y antes de que pudiera dar media vuelta y correr sola Link la alcanzó y la tomó del brazo comenzando a correr juntos, de pronto Zelda noto que no estaban siguiendo el camino hacia la ciudadela.
-¡Link, por aquí no es!, ¡la ciudadela está al otro lado!- gritó desesperada.
-¡No vamos hacia allá!-
-¡Nos van a alcanzar!-
-¡Claro que no!-
Zelda lo miró desconcertada, parecía que estaba disfrutando del escape, poco a poco se acercaban al borde del suelo y Zelda por fin entendió los planes de Link.
-¡Ah no!, ¡¿estás loco?!- le grito sin detenerse.
-¡Un poco!, ¡allá vamos!-
-¡Aaaaaaaaaaaaaaah!-
Y saltaron al agua.
