Capítulo XV
Oscuridad total, era todo lo que sus ojos les permitían ver, lo poco que se iluminaba era gracias al hueco en el techo de aquella estancia por el que bajaron, caminaron dudosos introduciéndose en aquella oscuridad, cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad pudieron notar que se encontraban en una enorme sala circular, unos hermosos vitrales en lo alto adornaban las paredes, parecía que los años no habían pasado por aquel lugar ya que todo se encontraba en perfecto estado, Zelda admiraba cada detalle hasta que se fijó en la estructura del centro, ante ellos sobre una superficie más alta se erguía el pedestal vacío.
-Link, mira- dijo indicando hacia el lugar -ese es… -
-No puedo creer como esto ha estado aquí oculto sin que nadie se diera cuenta- miró
incrédulo a Zelda -¿tú no sabías?-
-Claro que no, jamás escuche de otro lugar donde se pudiera dejar la espada…-
Link la miró incrédulo.
-Este templo es milenario Link, las antiguas generaciones lo usaban para ceremonias y se fue heredando, hace años que aquí no se hacen reparaciones-
-Entonces esta sala es… muy antigua-
-¡Sí!- dijo Zelda emocionada, cada vez que encontraba ruinas era como una fiesta para ella -voy a sacar foto a todo con la tableta sheikah antes de que sigamos- dicho y hecho sacó la tableta y comenzó a fotografiar todo el alrededor mientras Link comenzó a caminar observando.
-¡Link, ven!- gritó Zelda de repente.
-¡¿Qué pasa, estas bien?!- corrió hacia ella que miraba boquiabierta algo en el suelo, cuando llegó junto a ella extrañado miró hacia donde Zelda estaba mirando y apuntando, al instante quedó boquiabierto también, dibujado en el suelo estaba el mismo medallón que había visto en el templo del desierto, el mismo que había provocado el desmayo de Riju, de pronto se dio cuenta que había más.
-Hay más, mira- comenzó a recorrer en círculos alrededor del pedestal -aquí está el que vi en el cráter-
Zelda lo seguía de cerca y tomaba foto a cada medallón que encontraban.
-Son seis, los mismos que los de la tela- dijo sorprendida.
-¿Que significaran?-
-Debe ser algo importante, si no, no estarían aquí en un lugar tan sagrado-
Se miraron como buscando explicaciones en los ojos del otro.
-Si ya encontramos dos, quiere decir que los demás pueden estar ocultos por ahí- dijo Zelda entusiasmada ante la idea de reunirlos todos.
-No lo dudo-
-Fascinante- volvió a tomar fotos en todos los ángulos posibles.
-Este lugar me causa sensaciones extrañas- dijo Link, a cada paso que daba sentía un peso encima, casi como si la sala fuera su responsabilidad.
-¿Tienes miedo?- pregunto Zelda en tono juguetón.
-No, no es miedo, es… algo extraño-
Zelda rio despacio y continuó sacando fotos, Link no quitaba la vista de los vitrales, sentía en su interior que había algo más detrás de ellos.
...
Llegaron a la aldea Kakariko lo más rápido que pudieron, Adine no entendía porque la matriarca tenía tanta urgencia de hablar con Link y Zelda, al parecer era algo importante pues ni siquiera le dio explicaciones sobre el asunto durante el trayecto y además se encontraba tensa y en silencio.
Apenas llegaron Riju se dirigió rápidamente a la posada asumiendo que se habían quedado allí.
-Buenos días señorita ¿quiere un pieza?- la atendió una amable mujer desde el mostrador.
-Hola, no gracias, vengo buscando a Link y Zelda, ¿están aquí?-
-No, ellos se están quedado donde la señora Impa, es la casa más grande aquí a la derecha-
-Muchas gracias-
Salieron rápidamente y caminaron hacia la casa que les había indicado la posadera, a la entrada de la gran escalera se encontraron con un guardia sheikah.
-Buenos días, necesito hablar con Impa, ¿puedo subir?- preguntó Riju amablemente pero con prisa.
-Por supuesto, suba- dijo sin poner trabas pero observando atentamente a la extraña visita.
-Gracias-
Subieron las escaleras hasta la puerta y Riju toco.
-Buenos días- saludo Impa extrañada ante aquella visita.
-Buenos días Impa, soy Riju, matriarca gerudo, he venido aquí buscando a Link y Zelda-
-Mucho gusto matriarca, ellos salieron esta mañana, pero de seguro ya vuelven, puede esperarlos aquí si quiere, pase-
-Gracias… - entró nerviosa a la casa, necesitaba hablar con ellos de inmediato.
-¿Puedo ofrecerles algo de beber?, tome asiento-
-No gracias, estoy bien, ¿sabe a dónde fueron? Me urge un poco verlos- dijo mientras se sentaba en una silla cercana a la mesa.
Impa dudo por un momento, no sabía si era correcto contar a donde realmente habían ido, Zelda le había pedido expresamente que todo permaneciera en secreto.
-La verdad no lo sé, lamento no poder ayudarla- mintió
Riju decepcionada miró a su alrededor, de pronto lo vio, encima de la mesa había un extraño papel con el símbolo sagrado y las mismas escrituras que su sabia mentora le había enseñado, de pronto se dio cuenta que Impa estaba ocultando algo y aplicó una estrategia.
-Sabe, le aceptare el té, para pasar el tiempo- dijo de la manera más inocente que pudo.
-Muy bien, ya vuelvo- dio media vuelta entrando a la cocina.
Riju le indico con la mirada a Adine que vigilara la cocina y rápidamente tomó el papel de la mesa y comenzó a leerlo con facilidad, mientras avanzaba sus ojos se abrieron aterrados, hasta que al final la misma Adine la miraba aterrada, jamás había visto así a su matriarca, no sabía que podría tener escrito ese papel que pudiera alterarla tanto, de improviso Impa se apareció en la sala con una bandeja.
-¿Que está haciendo?- dijo espantada al ver a la chica con el papel en la mano.
-¿De dónde sacaron esto?- preguntó Riju poniéndose de pie.
-No es correcto hurgar en cosas ajenas-
-Dígame de dónde sacaron esto, ahora-
-No señorita, eso es mío- dijo enojada ante la intromisión de la gerudo.
-¿Fueron al templo el tiempo verdad?- su voz comenzó a temblar.
-¿Cómo lo sabe?- dijo incrédula.
-¡Dígamelo!-
Impa quedó desorientada ante la insistencia de la chica, notaba en ella un nerviosismo y terror que la hizo sentir igual, "¿porque ella sabe que fueron al templo?, ¿acaso podía leer el papel?" pensó.
-Sí… - admitió nerviosa -¿qué sabe usted?, ¿qué está pasando?-
Riju no lo podía creer, habían caído bajo, lo que le dijo Naboruu era cierto, ellas estaban dispuestas a todo con tal de revivir a su amo.
-Esto no es cierto, los engañaron- le dijo desesperada a Adine.
-¡¿Qué?!- Impa estaba al borde del infarto.
-Adine vámonos al templo-
Sin dar más explicaciones dieron media vuelta y salieron de la casa, Impa las siguió preguntando una y otra vez que estaba pasando, Riju se compadeció de la desesperación de la abuela y desde la mitad de la escalera le gritó.
-Si ellos vuelven dígales que necesito verlos, ahí les explicare todo-
Continuó bajando y subieron a sus caballos rumbo al templo.
Prunia iba llegando a la casa cuando observó la singular escena, extrañada subió rápido hasta donde su hermana quien miraba preocupada a la matriarca, Prunia pudo notar el terror en sus ojos.
-Impa ¿que fue eso? ¿quién es ella?-
Impa la miró con terror e incertidumbre en sus ojos.
-Prunia, creo que hemos cometido un error-
...
Los viajeros miraron sorprendidos al par de gerudos correr en sus caballos como si estuvieran en una maratón, llegaron rápidamente a la antigua entrada a la meseta ahora cubierta por completo de rocas.
-Maldición, había olvidado que estaba destruido- Riju miraba a los alrededores desesperada buscando como subir.
-Debe de haber alguna manera, si subieron ellos nosotras también podemos- dijo Adine.
-Deben haber subido escalando, nosotras no tenemos tiempo-
-Pero matriarca no hay otra manera, no podemos volar por encima simplemente- dijo irónicamente.
Riju se quedó en silencio y siguió recorriendo los alrededores, de pronto una hermosa ave gigante posada a lo lejos llamó su atención, la quedó mirando fijamente, de pronto volvió a Adine sonriente.
-Eso es…-
-¿Qué cosa?- Adine no entendía nada.
-Ven vamos, no tenemos tiempo-
...
Zelda estaba entusiasmada tomando fotos, enfoco el pedestal, el cual sería su última y memorable foto, pero algo impidió que la tomara, en la tableta no solo se veía el pedestal, al lado de este se erguía una figura de una mujer con un vestido largo, rápidamente quitó la tableta y miró al pedestal real, nada, volvió a enfocarlo con la tableta y nuevamente la chica se aparecía, extrañada y con miedo quitó la tableta, pero esta vez la mujer se hizo presente, Zelda la miro asustada y dio vuelta buscando a Link, sorpresivamente no lo encontró por ninguna parte, aterrada corrió hacia la escalera, fue más grande el terror cuando se dio cuenta que esta no estaba, de pronto los vitrales que habían permanecido oscuro y llenos de polvo comenzaron a iluminar la estancia tal y como si el sol estuviera afuera, y gracias a esta luz la silueta de la extraña mujer se hizo clara, se encontraba de espalda, su largo cabello rubio tapaba su cintura y su largo vestido rosado y blanco llegaba casi hasta el suelo, Zelda al ver que no parecía una amenaza, se armó de valor y se acercó despacio.
-¿Quién eres?, ¿cómo entraste aquí?-
Se detuvo a medio camino, la mujer comenzó a darse vuelta de a poco dejando ver por completo su rostro, Zelda la miro boquiabierta, se sentía casi frente a un espejo, su rostro era muy parecido al de ella, sus rasgos, su cabello, la forma de sus ojos, solo que estos tenían un hermoso color azul profundo, entre sus manos cubiertas por unos delicados guantes blancos de seda sostenían, a nivel de su pecho, un artefacto desconocido para ella, pero su color azul marino la hipnotizo, de inmediato la dulce voz de la mujer la sacó de su trance.
-No lo hagas…-
Zelda la miro a los ojos incrédula, sin saber que decir, no entendía porque le decía eso.
-Te están engañando...-
Dicho esto la mujer cerró sus ojos y desapareció, al instante todo volvió a la oscuridad, cuando Zelda se dio cuenta tenía la tableta sheikah en sus manos enfocando el pedestal, como si nada hubiera pasado, miró a su alrededor encontrando a Link a un lado observando las paredes.
-Link, ¿dónde estabas?- dijo aliviada mientras caminaba rápido hacia él.
-¿Ah?, de qué hablas no me he ido- dijo extrañado ante el actuar de la princesa.
Zelda se detuvo confundida.
-¿Cómo?, si te busque cuando se apareció ella y no… estabas- dijo dudando de su juicio.
-¿Se apareció quién?-
Zelda lo miro confundida, al parecer solo ella había sido testigo de aquel suceso, "pero ¿porque?" pensó sin entender nada.
-¿Pasa algo?- le pregunto Link preocupado.
Zelda guardó silencio y negó con la cabeza.
-No… nada, no me hagas caso…-
Las palabras de aquella mujer seguían rondando en su mente, le hubiera gustado que fuera más clara, pues sabía que sus palabras le querían transmitir un mensaje pero no lograba descifrarlo. Link preocupado por la actitud de Zelda decidió que ya era hora de terminar el asunto y salir rápido de allí, se sentía muy extraño dentro de la sala, y caminó decidido hacia el pedestal.
-Terminemos con esto- dijo sacando la espada.
-Espera Link…- dijo Zelda.
-¿Qué pasa?-
-¿Estaremos haciendo lo correcto?- algo en su mente le decía que no, quizás eran las palabras de aquella mujer.
Link no sabía que decirle, nunca había estado de acuerdo con el plan pero a la vez confiaba en ella.
-Ya estamos aquí, tu tenías razón, había un pedestal en el templo- trato de ayudar a Zelda.
-Mmm… si, tienes razón…-
-Sea lo que sea que pase estamos juntos en esto- sonrió y se acercó a ella tomando su mano.
Zelda le devolvió la sonrisa y apretó su mano, ya más tranquila la soltó y dejo que Link volviera a tomar la espada dispuesto a insertarla.
-Aquí vamos-
Alzó la espada con sus manos y la puso de vuelta en su pedestal.
