Capítulo XVI

Koume y Kotake miraban expectantes, llevaban miles de años encerradas esperando el momento para resurgir y vengarse de todo Hyrule por haberlas aprisionado a ellas y a su rey y hoy, por fin, sus deseos se estaban por hacer realidad, esta vez sería diferente, tenían todas las herramientas para ganar y nadie, ni siquiera el famoso héroe, podría vencerlas.

-Ya casi hermana… -

-Vamos mocoso… ¡ya pon la espada!-

-Tranquila hermana… ten paciencia… hemos esperado miles de años para esto-

-Lo se, ¡pero no puedo con los nervios!, al fin nos desharemos de ellos-

-Si…, tenlo por seguro, no saldrán vivos de aquí…-

Un silencio total se hizo presente, pasaron apenas unos minutos que se sintieron horas, el nerviosismo ya las estaba consumiendo por dentro cuando por fin la cegadora luz dorada se hizo notar levemente, era la señal.

...

Una luz mucho más fuerte que las que habían salido de los medallones iluminó toda la estancia cegándolos a ambos, de pronto escucharon dos risas bastantes conocidas en las cercanías, sin poder abrir los ojos sólo pudieron asumir de quienes se trataba.

-Link, ¿qué está pasando?- pregunto Zelda tratando de tapar la brillante luz con sus manos y poder ver algo.

De golpe la luz disminuyo su intensidad dejando que abrieran sus ojos, poco a poco fueron recuperando la vista, cuando por fin lo lograron, sorprendidos se dieron cuenta del nuevo escenario, ante ellos, donde antes estaba la pared posterior de la sala circular, se abría una hermosa estancia color dorado, desde la entrada una hermosa alfombra roja adornaba el suelo, la cual continuaba hasta el fondo perdiéndose en el horizonte, y al centro de esta, tres hermosos triángulos flotaban rotando sobre su eje. Link y Zelda se quedaron hipnotizados observándola, por un momento el tiempo se paralizó, Zelda sintió un deseo muy fuerte de tocarlo, de inmediato reconoció el símbolo, era el mismo que se había dibujado en su mano apenas logró dominar su poder, una parte de ella comprendió al fin de dónde provenía. Bruscamente el par de brujas se apareció en la estancia dorada sacándolos de su trance y con rapidez volaron acercándose a la reliquia y la tocaron.

-Trifuerza, escucha nuestro deseo, ¡revive al rey demonio Ganondorf!-

La trifuerza de inmediato comenzó a emitir una luz y al instante se dividió en tres trozos.

-¡No puede ser, se volvió a dividir!- gritó histérica Koume.

Las brujas miraron incrédulas a la trifuerza dividirse, pensando que esta no cumpliría su deseo, se quedaron expectantes hasta que los dos pedazos que conformaban la base desaparecieron, Koume y Kotake ya sospechando lo que había sucedido dieron vuelta amenazantes hacia ambos chicos que miraban impactados y sin entender nada, estaban dispuestas a matarlos con furia cuando a sus espaldas se oyó crujir el suelo, lentamente se voltearon y sonrieron triunfantes. El suelo comenzó a resquebrajarse, y con una explosión terminó por romperse casi por completo, provocando un enorme agujero, de pronto una mano oscura salió a la superficie agarrándose del borde del agujero y tras de ella se asomó el cuerpo de un hombre corpulento.

Link contempló aterrado la escena, todo lo que había pasado lo tenía muy confundido, pero de una cosa podía estar seguro, a quien invocaban las brujas tenía algo que ver con Ganon, no podía ser solo un cruce de nombres, sus peores temores se confirmaron cuando la cabeza del sujeto se asomó por completo, era innegable el parecido, su cabello y barba eran de un color rojo y abundante, parte de su cabeza, su frente y sus ojos estaban cubierto por la misma armadura tipo calavera que tenía la calamidad, solo que este tenía un aspecto mucho más humano que el arácnido, su brazo izquierdo desnudo dejaba ver el extraño color púrpura de su piel característico de las Iras de Ganon que habían invadido a las bestias, mientras que el derecho estaba cubierto por una armadura ancestral, su torso se encontraba a medio cubrir por la misma armadura tipo ancestral de su brazo dejando a la vista parte de sus pectorales y abdomen, sus piernas estaban cubiertas por un pantalón ancho muy parecido a la vestimenta gerudo, y terminaban en unas enormes botas cafés claro.

Apenas el enorme hombre estuvo por completo afuera del agujero, Link tomo a Zelda de la mano y corrieron hacia la escalera para salir mientras a sus espaldas las brujas reían endemoniadamente ante su rey resucitado, subieron rápidamente y corrieron hacia la salida, mas no pudieron llegar ni siquiera a la mitad del templo, una enorme explosión destruyó la parte de atrás del templo destrozando por completo la estatua de la diosa que antes cubría la sagrada estancia y el furioso rey revivido salió bruscamente a la superficie dispuesto a aniquilarlo todo.

...

Una explosión se escuchó a lo lejos, Riju asustada dio vuelta para ver desde donde provenía esperando que no fuera lo que pensaba, pero para su desgracia lo era, desde el templo del tiempo pudo ver claramente el humo y los escombros volando.

-Diosas…- susurro -¡vamos Adine tenemos que apurarnos!-

Continuaron corriendo a gran velocidad, nunca había ido hacia aquel lugar pero con toda la adrenalina que recorría su cuerpo no le importaba encontrarse con cualquier peligro o zona desconocida, sin saber cómo, llegó a la región de los orni, bajaron deprisa de los caballos y Riju comenzó a subir la escaleras buscando por todas partes al jefe de aquel apacible lugar.

-¡Necesito encontrar al jefe, ¿dónde está?!- preguntaba histérica a quien se cruzara.

-Eh… está… arriba, en el último piso-

Corrió como nunca antes por la escalera hasta llegar a la habitación del jefe mientras los demás ornis la miraban pasar extrañados, sin duda era inusual ver a una gerudo correr histérica escaleras arriba.

Riju subía con todas sus fuerzas, todo en su cabeza le daba vueltas y la desesperación estaba haciendo presa de ella, no podía creer como todo había sucedido tan rápido y sin que pudiera hacer nada ni siquiera advertirles, se sentía completamente devastada. Rápidamente llegó hasta el último piso y se dirigió hacia la última sala, cuando entró de inmediato se sorprendió, definitivamente no era lo que esperaba.

-¿Usted es el jefe?- dijo completamente decepcionada ante el gran búho, se esperaba un orni fuerte y atlético como lo había sido Revali.

-Así es, dígame en qué puedo ayudarla- dijo el gran búho muy tranquilo ignorando toda la situación.

-No, necesito que ustedes me ayuden, necesito que alguien me ayude, ¿alguien conoce a Link?- estaba fuera de sus casillas, el tiempo se le estaba acabando.

-Cálmese, todos conocemos a Link, ¿que…-

-¿Que sucede aquí?- interrumpió Teba desde atrás que había visto y escuchado todo.

-¡Tu!- Riju lo miró esperanzada.

-¿Yo?- pregunto confundido.

-Si tú, Link y Zelda están en peligro, tienes que ir a sacarlos-

-¿Qué?, ¿Dónde están?, ¿Qué pasa?- sin importar lo extraño del asunto Teba estaba dispuesto a ayudar a Link en lo que sea que necesitará.

-En el templo del tiempo, ¡rápido, no hay tiempo para explicaciones!-

Ya para ese entonces un grupo de ornis se habían reunido alrededor de la extraña escena, entre ellos uno más alto y de color azul se hizo paso entre la gente.

-¿Que ha pasado?- preguntó preocupado al escuchar el nombre del simpático muchacho que había resuelto todos los misterios de sus canciones.

-¡Están en peligro, por favor necesito que los rescaten!- Riju estaba desesperada.

Teba observó a la desesperada gerudo, a pesar de lo extraño de la situación algo en sus palabras le hacía eco, había visto algunos escombros volando alrededor del templo minutos antes, así que sin importar lo extraño de la situación se dispuso a ir.

-¡Nyel, ven conmigo!- le gritó Teba, si Link estaba con esa tal Zelda seguro necesitaría ayuda también -iremos por ellos- se dirigió a Riju.

-Gracias…- dijo un poco más tranquila -¡vayan ya, los necesitan!-

Teba le dirigió una última y confundida mirada, no era muy confiado con el resto pero si era cierto lo que ella decía y algo le pasaba a Link por su desconfianza jamás se lo perdonaría. Ambos salieron volando rápidamente hacia el templo, Nyel acompañó a Teba sin chistar, dejando a Riju más relajada y a montón de ornis observando confundidos la escena.

...

Zelda no podía creer que todo se hubiera derrumbado de un momento a otro, cuando creía que por fin sus problemas se solucionarían todo se había deteriorado de la peor manera, aterrada abrió sus ojos, cuando se disipó la nube de humo de la explosión, una aterradora imagen se apareció frente a ella, la escalofriante silueta de aquel hombre se erguía imponente y poderosa, su mirada se dirigía hacia ellos, lo que nunca olvidaría fue el odio que pudo ver en sus ojos, todo esto quedaría grabado en su memoria para siempre.

Lentamente el rey demonio comenzó a levantar su mano hacia ellos y formó un poderoso hechizo que en un segundo les lanzó.

-¡Cuidado!-

Link reaccionó rápido y empujo a Zelda hacia un lado, por desgracia el hechizo logró llegarle a el mandándolo a volar unos metros.

-¡Link!- grito Zelda quien había caído al suelo, mientras veía a Link salir disparado.

Las brujas volaban en círculos alrededor de su rey riendo triunfantes, viendo cómo por fin sus enemigos eran derrotados.

Link se levantó como pudo y comenzó a mirar alrededor, se sentía estúpido por haber dejado la espada y quedado desarmado, desesperado a lo lejos la vio tirada, desgraciadamente estaba detrás de aquel demonio, por lo que tratar de alcanzarla sería un locura así que tomó su escudo para evitar que lo atacara de nuevo y tratar de usarlo para devolverle los ataques como lo hacía con los guardianes, pero su fuerza era enorme, no tenía comparación alguna con los guardianes, ni siquiera con los más grandes, con otro hechizo el rey demonio hizo volar el escudo de Link por los aires dejándolo completamente indefenso, poco a poco el hombre se acercó a él y lo miro a los ojos.

-Tu… -

Su voz era grave y fuerte, apenas Link lo miró a los ojos vio en él a la calamidad, este sacó su enorme espada, sin dudas era de tipo ancestral, pero su brillo no era azul, era de un rojo vivaz, como si estuviera cubierta de fuego y se dispuso a atacar, Link logró evitar un par de ataques hasta que pudo acercarse a su escudo y cuando el rey demonio volvió a atacar lo puso en frente para bloquear el ataque, la dinámica duró un par de minutos, el golpeaba dispuesto a liquidarlo y Link lo bloqueaba y esquivaba con su escudo, rápidamente la fuerza de Link se agotó, los golpes del hombre eran extremadamente fuertes y sin esperarlo el último golpe fue con tal fuerza bruta que lo desestabilizó y cayó al suelo, Ganondorf se acercó a Link dispuesto a dar el golpe final, aquel que no había podido darle en el castillo. Zelda observó toda la escena desde el suelo, sin moverse ni un centímetro y con las lágrimas a punto de salir, por un error de ella el amor de su vida nuevamente estaba en peligro, pero esta vez el final parecía inminente, sin pensarlo y desesperada gateo hacia ellos en un intento de llamar la atención de aquel hombre quien estaba a punto de asestar el golpe final, cuando estuvo lo más cerca que pudo con todas sus fuerzas tomó un pedazo de escombro y se lo lanzó al hombre.

-¡Déjalo!-

Ganondorf volteo la mirada hacia Zelda quien lo miraba entre aterrada y amenazante, dispuesto a terminar de una vez con la molesta chica se dispuso a lanzarle un poderoso hechizo, Link apenas el hombre desvió la mirada, aprovechó la osadía de Zelda para levantarse y mientras lo hacía vio muy cerca de él algo brillante, agudizó la vista y pudo distinguir una vieja y oxidada espada, como las miles que había encontrado por Hyrule, dispuesto a todo la agarro velozmente y antes de que Ganondorf pudiera completar su ataque hacia Zelda, Link arriesgo todo y asestó un fuerte golpe en su brazo descubierto, ante el dolor el hechizo del hombre salió disparado dando justo en el techo, del cual se desprendieron algunos escombros pequeños que lograron alcanzar a Zelda dejándola un poco aturdida. Ganondorf se volvió hacia Link enfurecido y atacó furioso con su enorme espada, Link trato de bloquear el golpe, pero su espada oxidada poco y nada pudo hacer, de inmediato se rompió quedando desarmado, Ganondorf aprovechó el momento y atacó lanzándole un hechizo, provocando que Link chocara fuertemente contra la pared, dejándolo inconsciente.

Zelda estaba aturdida, pero aun así logro observar al aterrador hombre acercarse amenazante a un inconsciente Link, trato de levantarse como pudo sin tener éxito, todo estaba a punto de terminar cuando como caído del cielo un orni blanco apareció tomando a Link rápidamente antes de que Ganondorf pudiera darle el golpe final y volando lejos, Zelda lo miró asombrada y aliviada a la vez, de repente sintió un tirón y de inmediato se dio cuenta que un enorme pájaro azul la había sacado a ella también, aliviada al saber que Link estaba a salvo cerró sus ojos y dejo que el sueño llegara.

...

Y así nada más nuevamente sus presas se le iban, Koume y Kotake observaron enfurecidas al par de ornis indeseables que se habían atrevido a interponerse en los planes de su rey.

-¡Malditos!, ¡vamos detrás de ellos!- gritó Koume dispuesta a vengarse.

-No… déjenlos- la voz de su rey la detuvo -tengo otros planes en mente- su mirada se dirigió al destruido castillo de Hyrule, ahora que había recuperado su cuerpo era hora de retomar lo que había dejado hace años, se apoderaría de cada rincón de Hyrule y por fin tomaría su lugar en el trono del rey.

...

Teba no tenía la más mínima idea de lo que había pasado, solo tenía una cosa en mente, la gerudo tenía razón, sin duda Link y esa chica Zelda estaban en peligro, cuando estuvo lejos del templo y seguro de que nada ni nadie los seguía amainó la velocidad y se acercó a Nyel.

-¿Donde los llevamos?- le preguntó, Nyel era conocido por haber recorrido cada rincón de Hyrule y seguramente conocería algún lugar escondido donde pudieran dejarlos para que se recuperaran.

-Conozco una pequeña aldea al sur, la aldea Onaona, está escondida y muy pocos la conocen-

-Bien, guíame hacia allá-

Llegaron a la aldea y Nyel lo condujo hacia la posada del lugar, allí les dijo a los lugareños que ambos chicos habían tenido un accidente, claramente no podía contarles lo que había pasado porque ni ellos sabían, pero bastó con ver a aquel aterrador hombre para darse cuenta que era algo grave, por suerte en la aldea conocían a Link y los recibieron con gusto.

-Nyel, ¿puedes quedarte aquí con ellos un momento?, debo ir a informarle a la matriarca gerudo lo que pasó-

-Sí, ve tranquilo, yo me quedo-

-Gracias-

Partió de inmediato, necesitaba explicaciones urgente.

...

-No puedo creer lo que me cuenta…- el jefe búho estaba anonadado.

-Así es, todo pasó tan rápido… no pude hacer nada-

-¿Y usted está segura que esa explosión fue el regreso de… el?-

-Eso me temo, espero que Teba nos ayude a aclarar el asunto cuando vuelva… solo espero que Link y Zelda estén a salvo-

Riju estaba desconsolada y nerviosa, no paraba de dar vueltas por la pequeña habitación, Adine aguardaba en una esquina meditando cada segundo lo que había pasado.

-Por la diosa, que tragedia…-

-Debe ser fuerte, si él está de vuelta es nuestro deber ahora derrotarlo, no nos debemos dejar intimidar por él, se lo debemos a nuestros pueblos-

-Lo se, tenga la seguridad que nuestro pueblo no se dejará vencer-

Riju lo miro y le sonrió, luego volvió la mirada hacia el horizonte, a lo lejos el castillo de Hyrule se alzaba majestuoso, de pronto un aura maligna comenzó a rodearlo nuevamente, Riju lo comprendió, el ya habia tomado otra vez el castillo y pronto seguiría todo Hyrule.

...

Teba volaba velozmente, repasaba en su mente todo lo sucedido tratando de entender, pronto llegaría a la aldea y la gerudo seguramente lo estaría esperando, paso por el castillo y lo que vio hizo que se detuviera de golpe, un aura maligna lo rodeaba, tal y como había estado desde hace años, pronto comprendió que algo extraño estaba pasando, volvió a volar y esta vez mucho más rápido hacia la aldea.