Perdoon por la demora! he estado ocupadisima, terminando el semestre con examenes y eso, tratare de subir un poco mas seguido u.u eso, Bye! y gracias por leer 3
Capítulo XVIII
-Tratare de ser breve y contar todo de la manera más entendible posible- suspiro -cuando toqué el medallón, caí en un sueño muy profundo y fui a parar a un mundo totalmente onírico, allí aunque no me crean, me encontré con una mujer, la legendaria sabia Nabooru.
Link y Zelda abrieron sus ojos incrédulos y asombrados, ante el silencio Riju continuo.
-Así es, ella existió, y me rebelo varias cosas. Hace miles de años, las gerudo tenían una extraña costumbre, nacía un hombre cada 100 años y era este quien reinaba a las gerudo, en esa época fue cuando nació Ganondorf, las hechiceras Twinrova se hicieron cargo de él y le enseñaron a usar la magia para que algún día se apoderara de la reliquia sagrada y del reino. Esta reliquia es conocida como la trifuerza, se dice que fue creada cuando las tres diosas, Nayru, Farore y Din desaparecieron de la tierra en los cielos luego de haberla creado, y esta reliquia quedó asegurada en el reino sagrado, era tal su poder que quien la tocara cumpliría todos sus deseos, si una persona de buen corazón la tocaba llevaría al mundo a una época de paz pero si la tocaba una persona malvada la tragedia asolaría al mundo, con esta historia en mente Ganondorf entreno para apoderarse de ella y con eso gobernar sobre todo el mundo. En ese entonces Hyrule también era gobernado por la familia real, ellos guardaban un instrumento sagrado el cual era una de las piezas claves para entrar al reino sagrado y así acceder a la trifuerza, este instrumento era una ocarina-
Link de inmediato quedó perplejo, por su mente pasó el recuerdo de aquella extraña boquilla azul que había visto en el castillo, "¿será…?" pensó, no podía siquiera pensar que fuera posible.
-Junto a esta ocarina, se necesitaban tres piedras preciosas pertenecientes a las principales razas de Hyrule, la piedra de fuego, del agua y del bosque. Ganondorf ya de adulto se dispuso a engañar al rey de Hyrule para luego traicionarlo y hacerse de la ocarina, mientras amenazaba a cada jefe de cada raza para conseguir las piedras, desgraciadamente tuvo éxito, mató al rey y se apoderó de su trono pero la princesa pudo huir junto a su niñera. Esta princesa era especial, días antes de que Ganondorf traicionara al rey ella pudo ver lo que avecinaba y junto a un pequeño y valiente niño recuperaron las tres piedra preciosas y justo cuando huía del castillo le dio la ocarina a este chico para que el accediera al reino sagrado y protegiera la trifuerza. El chico fue hacia el templo del tiempo y con las piedras y la ocarina accedió a una habitación, donde estaba la última llave al reino sagrado, la espada maestra. Al sacarla se abrió el reino sagrado, pero a sus espaldas estaba Ganondorf, quien adivino los planes de la princesa y siguió al chico, pudo acceder a la trifuerza pero como su corazón no estaba equilibrado esta se dividió en tres partes, él se quedó con la trifuerza del poder, la de sabiduría fue con la princesa y el chico se quedó con la del valor. Debido a esto el chico quedó encerrado en reino sagrado durante 7 años, cuando tuvo la edad suficiente para convertirse en héroe se le encomendó la misión de derrotar a Ganondorf y para ello necesitaba liberar a los siete sabio protectores del reino sagrado, junto a ellos pudieron acabar con él y salvar a Hyrule, desgraciadamente el héroe tuvo que volver a su época y al saber todo lo que pasaría fue con la princesa y le contó todo, gracias a eso pudieron encarcelar a Ganondorf antes de que todo pasara-
Por la mente de Link volvió a pasar ese extraño lugar, esta vez en la estatua y en las vestimentas, algo le decía que todo era cierto y que ese héroe era ese jinete.
-Y así, nunca fue necesario encerrar al chico por 7 años ni despertar a los sabios, Ganondorf estaba encerrado, el reino sagrado jamás fue abierto y la trifuerza se conservaba íntegra, Hyrule estaba en paz y nadie, salvo la princesa y el héroe sabían lo que realmente había pasado. Fue así como todo se fue olvidando quedando solo como una leyenda, los medallones quedaron encerrados durante años al igual que las hechiceras, quienes juraron volver y liberar a su rey para terminar con lo que empezaron-
-Entonces… ese es el real significado de este símbolo…- dijo Zelda mas para si misma que para los demás observando el sagrado símbolo en una de sus prendas.
-Cuando descubrimos el templo, encontramos el medallón de Nabooru, la sabia del espíritu y como nunca despertó como sabia su poder se fue heredando de generación en generación hasta que fuera necesario volver a usarlo, aunque con ellos también liberamos a las hechiceras, quienes se aprovecharon de nuestra ignorancia y los engañaron con ese papel para acceder al reino sagrado-
-La cabeza me da vueltas…- dijo Zelda abrumada -todo esto es...-
-Yo sé que es difícil Zelda, pero era necesario que lo supieran-
-Entonces, ¿lo que les paso a Sidon y Yunobo, fue lo mismo que a ti?- preguntó Link.
-Bueno, si ellos se encontraron con un medallón lo más probable es que sean descendientes de algún sabio-
-Pero… hay algo que no me cuadra aun, ¿dónde están esas reliquias, la ocarina y las piedras y porque pudimos abrir el portal al reino sagrado sin ellas?-
-Nadie sabe que paso con ellas, las piedras y la ocarina cayeron en el olvido cuando la puerta para acceder a la espada maestra fue destruida, recuerden que lo que les cuento paso hace más de 10.000 años, mucho más, las cosas han cambiado muchísimo desde ese entonces-
-¿Entonces?- preguntó Link aun confundido.
-Entonces, debemos encerrar a Ganondorf en el reino sagrado, como debió ser, si hacemos eso, la única manera de liberarlo será sacando la espada maestra del pedestal, y como ya no será un problema, no habrá motivos para sacarla nunca-
-Y para eso…- continuó Zelda.
-Para eso necesitamos a los siete sabios, necesitamos buscar a sus descendientes y despertarlos a todos- Riju terminó la frase.
-¿Crees que podamos hacer eso?, solo los encontramos a ustedes por accidente- dijo Link.
-Bueno, habrá que intentarlo, no tenemos opción-
El silencio reinó por unos minutos, ambos estaban tratando de asimilar toda su nueva realidad, Zelda aún no comprendía cómo fue que todo eso se hubiera olvidado, aunque tenía ciertas sospechas de que su padre y todos los demás miembros reales sabían más de lo que ella sabia y solo estaban esperando algún momento para contarle, "quizás este es el secreto detrás de ese poder que porta la familia real" pensó. Link por su parte asimilaba cada cosa de la historia con los artefactos del extraño museo del castillo, ahora que lo pensaba bien habían un montón de cosas repartidas por Hyrule que hacían mención a una leyenda similar a la que contaba Riju, quizás todo había estado escondido ante sus propios ojos.
-Iré a buscar a los demás, es necesario que estemos todos aquí- Riju interrumpió el silencio.
-¿Y nosotros?- pregunto Zelda.
-Quédense aquí y recupérense, lo que se nos viene será difícil, aprovechen de descansar-
-¿Estas segura que no quieres que te acompañemos?-
-No, estaré bien, ustedes quédense aquí y escóndanse, por ningún motivo debemos dejar que los descubran, ahora que él revivió estoy segura que los anda buscando-
-¿Y si te está buscando a ti también?- pregunto Zelda.
-Quizás, pero no soy su prioridad, por eso iré lo más rápido que pueda y traeré a los demás sabios-
-Está bien…- no estaba muy contenta, no le gustaba sentirse inútil.
-Link, Sidon y Yunobo ¿dónde están?-
-Sidon es zora y Yunobo es goron-
-Claro, era de esperarse-
-¿Porque dices eso?-
-Porque son las mismas razas que habitaban en esos tiempos-
-Ah… ten cuidado ¿si?- estaba tan confundido que no quería ahondar más en el tema, con lo que le había contado ya era suficiente.
-Lo tendré-
Riju se levantó con energía y se alejó cabalgando, nada había pasado como lo planeaba pero al menos aún tenían esperanzas de arreglarlo todo, si fallaban Hyrule se perdería para siempre pero si lo lograban tendrían encerrado a aquel demonio por varios años más y quien sabe, quizás jamás podría volver a resurgir.
-¿Qué piensas de todo esto?- preguntó Link a Zelda.
-No lo sé… me siento… en shock-
Link suspiró agotado y cerró los ojos.
-¿Y si esto no funciona? O peor aún… ¿si no es real?- se cuestionó Zelda.
-¿No le crees?- abrió sus ojos y la miro.
-No… es que… me cuesta tanto asimilar que perdimos una parte de nuestra historia… estoy confundida-
-Tranquila, lo resolveremos-
Trato de calmar a Zelda con palabras que ni él mismo creía. Ella le sonrió y se dejó caer en sus brazos, Link la abrazó fuerte mientras observaba el horizonte pensando en su futuro incierto.
...
El líder yiga entró agotado a la guarida, todo el estrés de la situación le estaba haciendo doler la cabeza, se sentó en su silla y cerró los ojos apoyando la cabeza en el respaldar, de pronto escuchó uno pasos y la puerta de la sala abrirse, suponiendo quien era suspiro hastiado, "¿porque ella tenía que ser tan metiche?".
-¿Que te dijo?- le preguntó sin rodeos la mujer.
-Quiere al campeón hyliano… vivo-
-Genial- soltó un largo suspiro -¿cómo se supone que haremos eso?-
-No sé, no quiero pensar ahora…-
-Vas a tener que darte el ánimo de pensar, ya sabes lo que pasara si no le hacemos caso-
-Ya sé, no me lo tienes que recordar… ni siquiera sé dónde esta…-
-Bueno, lo buscamos y ya, además tu puedes hacer mucho y lo sabes-
-Ya déjame en paz…-
-Esto es en serio, recupérate pronto, voy a dar la orden de que lo busquen-
-Haz lo que quieras…-
La mujer miró enojada al líder y salió de la sala dispuesta a dar la orden, mientras el líder se tomaba la cabeza con sus manos, completamente agotado.
...
Riju llegó rápidamente al dominio zora y observó todo el caos que había, la ciudad estaba a medio destruir a causa de la bestia, camino dudosa hasta llegar al trono del rey, "¿que se supone que debería decirle?", no podía llegar con una historia como aquella, contársela y llevarse al príncipe como si nada. Pensó durante todo el camino alguna historia decente que contarle, para su desgracia el camino se terminó antes de que pudiera tenerla lista.
-Matriarca gerudo, que sorpresa tenerla aquí-
-Su majestad, vengo a…- titubeo.
El rey Dorphan la vio interesado, no era usual ver a las gerudo por esos lugares, mucho menos a la realeza.
-Yo… em…-
-¿Sucede algo, matriarca?-
-No, es decir, si… nosotras… supimos lo que paso con su bestia y… como la nuestra también tuvo problemas quise venir a averiguar personalmente la situación- rogó en su mente que el rey creyera en su pequeña mentirita improvisada.
-Oh, sí, fue una desgracia… aún no logramos saber qué fue lo que la hizo actuar de esa manera, pero como lo ve ahora esta tan calmada como la dejo Link hace tiempo-
-Sí, lo veo, y… ¿están todos bien?- insistió Riju esperando que el rey nombrara a su hijo.
-Sí, gracias a la diosa los heridos fueron pocos y ninguno de gravedad-
-Me alegro- bufo, su treta no estaba resultando.
-Aunque… el príncipe quedó extrañamente sumido en un profundo sueño…-
-No me diga- Riju sacó a relucir todos sus talentos actorales -que desgracia-
-Así es, no sabemos qué pudo haber pasado…- el rey estaba devastado, ya había pedido a su primera hija, perder ahora a Sidon le provocaría un dolor irreparable.
-Si no le molesta, ¿puedo pasar a verlo?- se animó a preguntar.
-Por supuesto, pase-
Riju se alivió de inmediato, pensó que sería un poco más difícil conseguir ver a Sidon en una situación así, al parecer las diosas estaban de su lado.
Entró a la habitación y se sentó al lado de la cama esperando a que Sidon despertara, estaba nerviosa, aunque sabía que debería despertar con los mismos recuerdos que ella no estaba segura de que así sucediera, una parte de ella era incrédula a todo lo que había pasado, todo era demasiado. Se levantó y miro por la ventana, de pronto una hermosa y suave luz azul iluminó la habitación, de inmediato lo supo, el sabio del agua ya despertaría.
...
-Impa, ¿puedes quedarte quieta?, me estas mareando-
Impa caminaba de un lado a otro de la casa completamente histérica, la visita de la chica gerudo había sido un golpe duro y para peor Link y Zelda no aparecían.
-Déjala, Rotver, no ves que está nerviosa-
-Todos estamos nerviosos, pero no por eso vamos a hacer un hoyo en la casa-
Prunia suspiro rendida, Rotver no tenía remedio.
-Hermana…-
Fue interrumpida por Wakat, quien entró a la casa.
-¡Wakat!- grito Impa saliendo de su trance -dime que sucede-
-Mi señora, fui hasta el templo del tiempo como me dijo, pero lamento decirle que solo lo vi casi destruido, al parecer algo explotó y lo destruyó, ni rastro de Link y Zelda, lo lamento- bajo su mirada entristecido.
-Por la diosa, no puede ser…- se tapó el rostro con ambas manos, la culpa la invadía.
-¿No viste nada más?, ¿seguro?- insistió Prunia.
-Nada más, solo el templo destruido-
-Qué extraño, ¿dónde podrían haber ido?- se preguntó Rotver.
-Mi señora Impa, no se preocupe, sea donde sea que estén yo y Dorio los encontraremos, le aseguro que están sanos y salvos, se lo prometo- trato de tranquilizarla Wakat, Impa solo asintió.
-Gracias, Wakat- dijo Prunia.
Dicho esto Wakat salió de la casa dispuesto a cumplir su promesa.
