Capítulo XIX

Abrió sus ojos lentamente, ante él tenía el conocido techo de su habitación, sin entender cómo había llegado ahí comenzó a mirar su alrededor, todo parecía estar en su lugar, menos ella, una extraña mujer gerudo lo miraba y sonreía.

-Buenos, días- saludo alegre.

-Eh… ¿hola?-

-Soy Riju- dijo, era ahora o nunca, debía atreverse y saber si había despertado como ella -la sabia del espíritu-

Sidon abrió sus ojos como platos, todo había sido cierto y ella era una de sus compañeras, sonrió.

-Hola, Riju, yo soy Sidon, sabio del agua- decir aquellas palabras le hacía sentir un orgullo que nunca antes había experimentado.

-Me alegro de que hayas despertado, es hora de cumplir nuestra labor-

Sidon asintió completamente seguro de su destino, por años se había cuestionado cuál era su verdadero lugar en el mundo, ahora por fin lo sabía.

...

Zelda miraba el mar desde la playa, su mirada estaba fija en el horizonte, pero su mente no estaba allí, estaba en el castillo, en aquel demonio, en su pasado.

Link se acercó despacio y se detuvo junto a ella, Zelda volteo a verlo y sonrió triste.

-¿Quieres ir a dar una vuelta?, para despejarnos un poco…- propuso Link.

-Link… necesito ir a ver a Impa, tengo que contarles todo-

-Lo sé, pero no ahora, ya escuchaste a Riju, tenemos que ocultarnos-

-No sé qué hacer…-

-Relajémonos un poco ¿sí?- insistió, él estaba tan perturbado como ella, pero no dejaba que esto lo alterara, debía actuar como buen soldado y pensar con la cabeza fría.

-No puedo… esto es demasiado… -

-Tranquila, quizás podamos hacer algo- dijo pensativo.

-¿Que tienes en mente?-

-Conozco a mucha gente aquí, si no es que a toda la aldea, podemos pedirle a alguien de favor que le envíe una carta a Impa, si es que es tan importante para ti…-

-¿De verdad?- abrió sus ojos esperanzada.

-Claro que sí- dijo sonriente.

-Muchisimas gracias Link- se abalanzó sobre él apretandolo fuerte con un abrazo, en su mente, no dejaba de dar gracias por tenerlo a su lado.

Link se sorprendió ante aquel acto de la princesa, pero poco a poco se estaba acostumbrando a esos abrazos así que gustoso le correspondió, sentirla cerca hacía que todo tuviera sentido y le daba fuerzas para enfrentarse a lo que sea que se les viniera.

-Voy a escribirla entonces- dijo desarmando el abrazo -¿crees que deba contarle todo?-

-Mmm… no lo sé, sería una carta muy larga ¿no?- respondió con su inocencia característica.

Zelda rió alegre ante aquel comentario y Link se sintió contento por hacerla reír aunque sea un poco a pesar del tenso momento que estaban viviendo.

-Creo que le contare lo más importante, me interesa que quede tranquila y que sepa que estamos bien-

-Me parece bien- respondió.

-Entonces voy, no me tardo- dicho esto dio media vuelta y corrió hacia la posada dispuesta a escribir la carta, gracias a Link al menos se quitaría un peso de encima, por ahora.

...

Riju y Sidon llegaron a la montaña de la muerte, estaban dispuestos y entusiasmados por esta nueva oportunidad que les brindaba la vida para remediar los errores del pasado y además por el hecho de poder deshacerse por fin de aquel demonio que tanto daño estaba haciendo. Caminaron decididos pasando por el rancho ante la mirada de todos los lugareños que los miraban con completa extrañeza.

-Esto no se ve todos los días ¿no? jaja- dijo el dueño del rancho desde detrás del mostrador.

-Turistas…- dijo Hitta mientras pasaba la escoba, no era la primera vez que veía turistas pretender subir la montaña muerte como si fuera un simple montecito cualquiera.

Llegaron hasta la entrada de la montaña, desde ya podían sentir como el calor subía instantáneamente, se miraron y continuaron caminando cuando se encontraron con un goron que iba en dirección contraria a ellos, este los miro de pies a cabeza y se detuvo frente a ellos impidiéndoles el paso.

-Disculpen, ¿pretenden subir la montaña?- preguntó.

-Eh… sí- contestó Sidon extrañado.

-Así como van no pueden pasar-

-¿Como que no podemos pasar?- todo se derrumbó dentro de ella.

-Pues con esas vestimentas no… - el goron volvió a examinar a la extraña pareja, se notaba que ninguno de los dos había viajado nunca.

-¿Qué hacemos ahora?- pregunto Sidon a Riju.

-Esto es un problema tras otro- suspiro Riju.

-En el rancho hay una muchacha que vende pociones para aguantar el calor- dijo conmovido por la pobre chica y el zora.

-¿En serio? ¿y funcionan?- pregunto incrédulo Sidon, jamás había escuchado sobre algo así.

-Por supuesto, muchos viajeros la usan, aunque comprar ropas para este tipo de clima es carísimo-

-Genial, muchas gracias-

Riju tomo a Sidon y dio media vuelta rápidamente hacia el rancho, no quería que el goron siguiera haciendo preguntas, ya no podían confiar en nadie.

...

El yiga observó extrañado la curiosa escena que tenía frente a él, dudó por unos momentos sobre si contarle o no a su líder sobre esto, últimamente andaba de muy mal genio y saltón, y cualquier provocación aunque fuera mínima significaba una reprimenda, "aunque si esto es importante y no se lo cuento… ahí sí que me mata…" pensó, decidido, continuó observando a la pareja para poder obtener un poco más de información y no llegar solo con rumores y suposiciones, al parecer algo grande estaba pasando.

...

Después de una larga y tediosa travesía llegaron a la ciudad goron, habían discutido durante el camino la excusa que dirían al jefe goron para poder pasar a ver a Yunobo hasta que despertara, y habían quedado de acuerdo en todo, tenían el plan perfecto. Riju suspiro y juntos caminaron hasta la casa del jefe, entraron despacio, allí encontraron al viejo y malhumorado goron.

-Buenos días, jefe Gorobu, soy Riju, matriarca gerudo y él es Sidon, príncipe de los zora-

-Hola- saludo Sidon levantando tímidamente la mano, intimidado por la dura mirada del jefe.

-Nosotros supimos lo que sucedió con su bestia y que el descendiente del campeón goron cayó herido y queremos…-

-Va, ese niño hace algo útil una vez y cae rendido como bella durmiente- interrumpió bruscamente

-¿Perdón?- pregunto Riju incrédula ante el actuar del jefe.

-¿Vinieron aquí solo para saber cómo estaba?- el jefe era directo.

-Pues…- Riju miro a Sidon confundida, este se encogió de hombros, estaba igual de confundido que ella ante el actuar del jefe.

-Aun no despierta, pero está en su casa, es la que está aquí a lado a la derecha, vayan si quieren- respondió el jefe.

-Bueno… eh... gracias… supongo- contestó Riju, todo les había salido mucho más fácil de lo que pensaba, lamentablemente no había podido usar su plan maestro, sin duda no contaba con la completa despreocupación del jefe goron con nimiedades como esa.

Salieron confundidos pero aliviados de la casa de Gorobu, al menos dentro de todo, este embrollo les había salido fácil y bonito. Se dirigieron a la casa de Yunobo que estaba custodiada por un goron, este se hizo a un lado y entraron, fueron a la habitación encontrando a un dormido Yunobo, ambos se sentaron en el suelo de la habitación dispuestos a esperar a su nuevo compañero.

...

Las horas que llevaba esperando por fin valieron la pena, a lo lejos observo a la extraña pareja descender de la montaña muerte, pero no venían solos, un conocido goron los acompañaba, era nada más y nada menos que el descendiente del campeón goron, "aquí realmente está pasando algo grande, no puede ser coincidencia que estén los tres juntos", pensó el yiga y más confiado que antes dio media vuelta hacia su guarida, por fin tenía algo que contarle al líder que de seguro lo pondría muy contento.

...

-Uno de nuestros espías quiere verte- dijo la mujer entrando a la habitación del líder.

-Solo si es algo bueno, estoy harto de aguantar malas noticias-

-No tengo idea lo que quiere decirte, pero lo que sea dice que es importante, le diré que pase-

-No te he dado esa orden-

La mujer dio media vuelta ignorando por completo al líder, quien suspiro rendido ante la mujer, era insoportable. El yiga entro seguro de si a la habitación y se puso frente a su líder dispuesto a hacerlo feliz.

-Señor, le tengo una noticia que quizás le pueda interesar-

-Habla ya…- dijo el líder agotado, desde aquel día pensaba en cómo hacer para satisfacer las demandas de su rey.

-Vi a la matriarca gerudo, al príncipe zora y el descendiente del campeón goron, juntos- el líder abrió sus ojos sorprendido, el yiga sonrió para sus adentros, había hecho un buen trabajo-

-¿Donde los viste? ¿Estaban solos?-

-Sí señor, estaban solo los tres, venían bajando desde la montaña muerte, primero vi subir solo al príncipe zora y a la matriarca, me quede esperando y luego bajaron junto con el goron, al parecer están reclutándose o algo así-

-¿A dónde fueron?- preguntó el líder, por fin alguien hacía algo bien.

La sonrisa en su rostro se fue de un zarpazo, ¿cómo había sido tan idiota?, olvido lo más importante, seguirlos, si el líder se enteraba… no quería estar ahí.

-Eh… fueron… hasta… hasta el bosque perdido- mintió - entraron al bosque y la niebla de inmediato los rodeo y desaparecieron, hice lo que pude, pero los perdí…- espero paralizado la reacción de su líder, esperaba de todo corazón que se creyera su mentira.

-¡Mierda!- gritó -estos imbéciles sabían perfectamente que los seguimos-

El yiga trago saliva, al parecer su líder le había creído, ahora venía el perfecto momento de felicidad entre que se inventa la mentira y que se descubre.

-¿Puedo hacer algo más por usted?- preguntó esperando una negativa, quería irse de allí lo más rápido posible.

-No, está bien, ya vete-

Salió casi corriendo disparado de allí, si tenía suerte el líder jamás descubriría la mentira y su vida podría seguir.

El líder quedó pensativo, no era precisamente lo que su rey quería, pero sin duda esta información le sería de mucha utilidad, cualquier cosa por mínima que fuera serviría para ganarse el favor del rey y que confiara en él, no le convenía para nada que lo mantuviera a raya, si solo hubieran ido a donde estaban Link y Zelda, todo habría sido perfecto, aunque… no era loco pensar que estarían ocultándose en el bosque perdido, después de todo era un buen lugar, de muy difícil acceso. Suspiro y más relajado salió de su guarida hacia el castillo.

...

Koume vio al yiga llegar a lo lejos, esperando que fueran buenas noticias fue a avisarle a su amo, lo encontró donde estaba segura que estaría, en la habitación del trono real admirando Hyrule, había estado allí desde que llegó al castillo, como hipnotizado.

-Mi señor, vengo a avisarle…-

-Quiero reconstruir el castillo- interrumpió.

-Si amo, lo que usted ordene, pero…-

-Ahora, da la orden, de hecho… esos amigos tuyos los yigas pueden ayudar- dio media vuelta dirigiéndole la mirada a su antigua maestra.

-Eso quería decirle, él viene en camino-

-Que buena sincronía…- río, Koume sentía por este Ganondorf renacido lo que nunca había sentido, miedo.

Justo en ese momento el líder yiga hizo acto de presencia en la habitación real.

-Justo estábamos hablando de ti- dijo con una sonrisa que aterraba a cualquiera.

-Espero que sea algo bueno…- dijo el líder esperando sonar seguro de sí, odiaba mostrarse débil.

-No importa, ¿qué quieres?- volvió la vista hacia la ventana.

-Uno de mis súbditos vio algo que le pueda interesar- esperó, al no recibir respuesta alguna continuo -siguiendo sus órdenes los mande a espiar y a informarme de cada cosa extraña que vieran, uno de ellos llegó informándome que había visto a la matriarca gerudo, al príncipe zora y al descendiente del campeón goron, juntos…- al fin obtuvo respuesta, Ganondorf vio la vuelta dirigiéndole la mirada, tenía todo su interés- los siguió hasta el bosque perdido, allí la niebla hizo que se perdiera el rastro, nosotros pensamos que quizás allí se están escondiendo-

En seguida todo quedó en silencio, Ganondorf miraba al líder pensativo durante unos segundos que para el yiga fueron eternos, estaba comenzando a ponerse nervioso cuando su amo volvió la vista hacia la ventana y habló.

-¿Y lo que te pedí?-

-Estamos en eso, creemos que ellos están todos juntos-

-Más les vale apurarse…- dijo con una voz suave, parecía amenaza pero el tono de voz que uso lo hacía parecer casi como si fuera un presagio de una tragedia.

-Sí, amo, estamos haciendo lo posible-

No recibió respuesta, la fachada dura del líder se derrumbó por completo, el que su amo guardara silencio lo ponía demasiado nervioso, seguro estaba pensando en cómo torturarlo y matarlo por incompetente, de pronto miro nervioso y confundido a las viejas brujas esperando algo, pero ellas le devolvieron una mirada igual de nerviosa, trago saliva y siguió esperando, pero Ganondorf no pretendía volver en sí, Koume le dirigió una mirada y con la cabeza le indico la puerta, el líder comprendió la indirecta y despacio dio media vuelta y se fue.

Ganondorf se quedó hipnotizado mirando el paisaje, por un momento olvidó todo a su alrededor y su mente voló lejos de allí, a una época pasada, recordando todo lo que había pasado, a cada persona, cada lugar, cada sabio, uno tras otro aparecían en su mente, tenía el terrible presentimiento de que volvería a pasar lo mismo pero que esta vez no habría prisión ni condena, esta vez, moriría y quizás para siempre. Suspiro y cerró sus ojos, definitivamente si eso era su destino se llevaría al menos al héroe con él, no se los haría fácil, sonrió y dio media vuelta dirigiéndoles la mirada a las brujas, hoy mismo pondría en marcha su plan.