Capítulo XX

Riju, Sidon y Yunobo entraron a la aldea Onaona después de varios días de viaje, a la orilla del mar Link esperaba tranquilamente que volvieran, al verlos entrar sonrió alegre y caminó hacia ellos, recibió a sus amigos con una cálido abrazo y juntos fueron en busca de Zelda, tenían mucho de qué hablar.

-Bien, ya que estamos todos aquí, es hora de planear nuestro próximo movimiento-

Después de las correspondientes presentaciones, el grupo se sentó en el suelo de la pieza de Link y Zelda para conversar, ya que era una lugar privado donde seguramente nadie los escucharía.

-Debemos buscar al sabio del bosque, de las sombras y de la luz- continuo Riju.

-El más difícil…- suspiro Sidon.

-¿Porque?- pregunto Link curioso.

-Porque no tenemos ni remota idea de donde podemos encontrarlo, con los demás tenemos al menos alguna pista- contesto Sidon a su mejor amigo.

-¿Y cuáles serían esas pistas?- pregunto Zelda interesada.

-El sabio del bosque era de una antigua raza llamada los Kokiri, esta raza desapareció con los años, nadie sabe que paso con ellos, pero tenemos claro que eran custodiados por el árbol deku, así que al menos tenemos una pista-

-¿Estás hablando de los kologs?- pregunto Link.

-¿Los que?- preguntó Yunobo.

-¿No los conocen?, ¿nunca los han visto?- pregunto Link incrédulo.

Los tres miraron extrañados a Link, como si estuviera hablando incoherencias y negaron con sus cabezas.

-Son unos pequeños arbolitos que dan semillas y que viven con el árbol deku, quien custodia la espada maestra…- dijo Link incrédulo de que ellos no supieran de los kologs.

-Eh…- Sidon intentó recordar si alguna vez había visto a una criatura así.

-No- contestó Riju.

-No todos pueden verlos, Link- le recordó Zelda.

-Cierto, uno de ellos me lo dijo, lo había olvidado-

-Bueno, si es así es ventajoso para nosotros, si solo ustedes pueden verlos, eso quiere decir que Ganon no puede…- dijo Yunobo con una sonrisa.

-Así es… buen punto Yunobo- lo apoyo Riju.

-¿Que hay con el sabio de las sombras?- pregunto Zelda.

-Sabemos que en la antigüedad era un miembro del clan sheikah, es probable que ese poder se haya heredado entre ellos- contesto Riju -y el último, es el sabio de la luz, el cual, como les dije, no sabemos absolutamente nada, no tenemos pistas ni nada-

-Bueno pero no nos compliquemos aún con eso, encontremos a los dos sabios que son más fáciles- dijo Yunobo siempre optimista.

-Si, pero… no iremos todos, lo primero que debemos hacer es armar a nuestros pueblos- dijo Riju dirigiéndose a Yunobo y Sidon -nosotros debemos volver y armarnos para cuando tengamos que enfrentar a Ganon-

-Mientras Link y Zelda irán en busca de los demás sabios- continuo Sidon.

-Así es- asintió Riju.

-Me parece bien- afirmó Link.

-Partiremos mañana por la mañana, ya está anocheciendo y no es buena idea andar de viaje por la noche, no ahora que ese demonio está libre-

Todos asintieron, de inmediato la conversación cambió por completo de rumbo, pasando a conversar cosas más cotidianas para relajar un poco el ambiente, cuando ya estaba entrada la noche, se las arreglaron para dormir todos en las tres camas que habían en la habitación.

-Creo que tú necesitas dormir en una cama solo- dijo Sidon mirando a Yunobo.

-Ay no, no se preocupen, nosotros los gorons dormimos en el suelo-

-Creo que tú necesitas dormir en una cama solo- le dijo Link riendo a Sidon, los zoras realmente no se daban cuenta de lo enorme que eran.

-Bueno, Riju y Sidon ocupan una cama cada uno y Link y Zelda duermen juntos en otra- dijo Yunobo casi como si fuera una genial idea.

Link y Zelda se sonrojaron de inmediato y comenzaron a desviar la mirada evitando al otro, Yunobo noto esa actitud y se sintió extrañado.

-No habría problemas ¿no?, digo ¿ustedes son novios, verdad?-

Riju rió despacio muy entretenida ante el inocente comentario del goron.

-Link, amigo, que galán, no me habías contado- dijo Sidon dándole un golpecito amistoso en la espalda.

-No somos novios- dijo muy despacio, casi susurrando.

Yunobo se sintió avergonzado por poner en vergüenza a Link y Zelda y rió nervioso mientras llevaba una mano a su cabeza. Riju estaba muy entretenida con el rumbo que había tomado la conversación, pero muy a su pesar tenía que interrumpir el momento para poder descansar algo.

-Está bien, Sidon y Link ocupan una cama cada uno y yo duermo con Zelda, ¿ahí si?- pregunto.

Link y Zelda solo asintieron avergonzados y se fueron a sus camas sin dirigirse la mirada.

A la mañana siguiente, Riju, Sidon y Yunobo estaban dispuestos a partir cuando a lo lejos se escuchó una chillona voz, al principio no se escuchaba claramente a quien llamaba, pero a medida que se acercaba la fuente de la voz, se pudo distinguir claramente a quien llamaba y de quien provenía. Una zora salió del mar corriendo en dirección a ellos llamando a su príncipe.

-¡Príncipe Sidon!-

-¿Orphel?, ¿qué ocurre, qué haces aquí?- pregunto sorprendido dando la vuelta hacia ella junto a los demás, quienes miraron extrañados a la zora acercarse.

La chica llegó jadeando y agotadísima, había recorrido kilómetros en busca del príncipe.

-Paso… algo…- dijo recuperando el aliento.

-¿Qué pasa?- insistió acercándose preocupado, los zoras eran criaturas de agua dulce y si ella estaba nadando por aguas saladas seguramente sería por algo muy importante.

-Se trata sobre el rey- dijo ya más recuperada y con una expresión muy preocupada en su rostro.

-¡¿Qué le pasó a mi padre?!- dijo tomándola de los hombros y mirándola fijamente.

La chica miró al príncipe y bajó la vista tratando de pensar como lo haría para darle aquella noticia.

-Ayer por la mañana… llegó un hombre muy extraño al dominio- se detuvo un momento -pidió… no, exigió hablar con el rey, los guardias se lo negaron pero el era muy poderoso, los derribó a todos y llegó donde el rey… cuando hablo con él… le exigió que se unieran a su ejército y le entregara a toda la guardia zora para que lucharan por él… el rey… se negó…- subió la cabeza y miro a Sidon, de inmediato las lágrimas brotaron de sus ojos -Sidon… el rey murió- comenzó a llorar mientras tapaba su rostro con sus manos- él asesino a tu padre-

Sidon se quedó inmóvil, impactado, no podía digerir la noticia, Link igual de confundido se acercó a Sidon para acompañarlo.

-No… no puede ser…- dijo, de pronto las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos y cayó sentado a la arena susurrando negativamente, Link y Yunobo se agacharon junto a él y trataron de calmarlo.

Nadie entendía nada, nadie podía creer lo que decía la zora, ¿el rey está muerto?, ¿un hombre poderoso?, Zelda igual de impactada que todos se acercó a la chica que lloraba a mares para tranquilizarla.

-Ay no, mierda… - susurro Riju, en su mente todo daba vueltas, tenía un muy mal presentimiento.

-Tranquila, ven siéntate aquí- Zelda guió a la chica a la orilla de la playa para que se sentara y descansara, cuando estuvo en la arena, la chica se calmó un poco y miro a Zelda.

-Esto… no es todo…- dijo entre sollozos.

-¿Cómo?- le pregunto Zelda, que más podría pasar.

En ese momento Riju la miro, cruzando miradas con Zelda, algo no estaba bien.

-Mientras buscaba al príncipe, averigüe algo…-

-¿Qué cosa?- pregunto Zelda asustada, articulando despacio cada palabra como si no quisiera saber.

-Aquel hombre, también fue a la montaña muerte- hizo una pausa -y al desierto- continuo dirigiendo su mirada hacia Riju y Yunobo.

Yunobo y Riju la miraron con mas atención, en su interior ya lo sabían todo.

-No… e… el… jefe… nooo- dijo Yunobo negando efusivamente con la cabeza, Riju solo se derrumbó en la arena mientras ocultaba sus lágrimas con sus manos, Zelda de inmediato se acercó a ella y la abrazó con todas sus fuerzas.

-¡NOOOO!- el desgarrador grito de Riju se escuchó en toda la aldea -¡ADINEE!- lloraba desconsoladamente, al perder a Adine sentía que lo había perdido todo.

Zelda tomo a Riju y la abrazó con fuerza mientras las lágrimas comenzaban a salir de sus ojos, simplemente no podía evitarlo después de presenciar el desgarrador llanto de Riju.

-¡Lo voy a matar!, ¡lo voy a matar AHORA!- gritó mientras se zafaba del abrazo de Zelda y desesperada daba media vuelta para salir de la aldea.

-Riju, por favor tranquilízate- Zelda trataba de hacerla reaccionar mientras la detenía.

-¡NO!, déjame, voy a ir ahora mismo y…-

-¡Riju!, ¡Riju, cálmate!- Link ante la escena se había levantado dejando a Sidon y Yunobo y la tomo fuerte de los hombros obligándola a mirarlo -cálmate- le repitió.

-¡No!, él la mato, Adine está…- dijo entre sollozos.

-Va a pagar por esto, te doy mi palabra- Riju seguía llorando -Te lo prometo Riju- la abrazo fuerte, de pronto su mirada se cruzó con la de Zelda, quien miraba la escena con tristeza, todo esto le afectaba profundamente, ninguno de ellos merecía pasar por algo así, definitivamente harían lo que fuera para vengarlos. Zelda dio media vuelta y se arrodillo junto a Sidon y Yunobo quienes aún en shock lloraban despacio, puso una mano en la espalda de cada uno para que al menos sintieran una mano amiga y para hacerles saber que no estaban solos.

...

El ánimo de todos estaba completamente destrozado, había perdido a personas muy importantes y ni siquiera la nueva causa lograba darles ánimo. Zelda salió de la posada y sin rumbo comenzó a caminar por la orilla del mar, pensaba en alguna forma de ayudar a los demás y darles ánimo para continuar, todo lo anterior que había pasado le había dado ánimos y esperanzas, pero ahora todo se le derrumbaba una vez más. Cuando estaba ya lejos de la aldea se quitó las botas y entró un poco al mar mojando solo sus pies mientras miraba el horizonte, era increíble como su vida parecía una montaña rusa, cada vez que subía le esperaba una bajada peor. Pasado unas horas sintió a Link acercarse, dio media vuelta y salió del mar hacia él, se encontraron y mirándose a los ojos ambos asintieron, ya era hora, nadie más moriría.

...

Partieron rumbo a la aldea Kakariko de acuerdo a lo acordado, aunque tuvieron que hacer algunos cambios, ya que ahora Sidon y Yunobo eran por obligación los nuevos jefes de sus pueblos y Riju debía continuar sin la amorosa y sabia compañía de Adine, a pesar del horrible momento que pasaron, acordaron volver con fuerza renovada para guiar a sus pueblos y terminar de una vez por todas con el demonio, por su parte Link y Zelda iban un poco más animados, ya que estaban seguros de que pronto encontrarían a la sabia de las sombras, mientras más rápido los encontraran más cerca estarían del encuentro, Link no hallaba la hora de enfrentarse a este nuevo rey y hacer justicia.

-Entonces, ¿Crees que Impa es la sabia?- pregunto Link.

-No me cabe duda, ella siempre me ha transmitido una sensación de paz y sabiduría, sin duda si alguien heredó el poder de sabio tiene que ser ella-

Link asintió, sin duda no hay nadie más en toda la aldea que pudiera ocupar ese lugar.

Cuando llegaron a la aldea kakariko de inmediato corrieron a la casa de Impa, no había tiempo que perder. Wakat los vio llegar a lo lejos y quedó boquiabierto.

-¡Link, Zelda!, por la diosa están bien-

-Hola Wakat- saludo Zelda al paso.

-Hola Wakat, todo bien- dijo Link subiendo las escaleras detrás de Zelda ante la incrédula mirada de Wakat.

Entraron a la casa efusivamente encontrándose a Impa sentada en su habitual trono.

-¡Impa!- dijo Zelda corriendo hacia ella con felicidad.

-¡Zelda!, ¡Link!- recibió a Zelda con un efusivo abrazo -me alegra tanto que estén bien-

-¿Recibiste mi carta?- le pregunto Zelda cuando deshicieron el abrazo.

-Si mi niña, muchas gracias por confiar en mi-

-No me des las gracias, fue Link quien hizo de todo para que te llegara-

Impa miro a Link sonriéndole y agradeciéndole con la mirada.

-No fue nada- dijo avergonzado.

-Y bueno, cuéntame más detalles, ¿qué fue lo que les pasó?-

-Es una historia muy larga, pero es necesario que la sepas, te contare todo- Zelda tomó una silla y se sentó junto a Impa seguida por Link, cuando estuvieron los tres en círculos, Zelda suspiro ordenando sus ideas y empezó a contarle todo lo que había pasado desde que salieron de esa casa.

-Valla… que tremenda historia… yo… no sé qué decir-

-Nosotros quedamos igual que tu- dijo Zelda.

-No puedo creer que haya vuelto… que desastre… esto no debía pasar-

-Pero tenemos esperanza, Impa, y para eso te necesitamos a ti- insistió Zelda esperanzada.

-Bueno, aunque estaría feliz de cumplir con esa labor, me temo que no soy a quien buscan-

-¿Qué?, ¿porque dices eso?- pregunto Link.

-Nadie en la aldea está más capacitada que tú para esto- rebatió Zelda.

-Por supuesto que si, yo soy una anciana, no podría, comenzar una aventura con ustedes en busca del poder de la sabia de las sombras, aunque quisiera- dijo Impa sonriendo.

-Pero, entonces… - dijo Zelda confundida.

-¿Quieres decir que llegamos tarde?- pregunto Link incrédulo, definitivamente no entendía a Impa.

-Jajajaja, no muchacho- río Impa ante el comentario de Link -lo que quiero decirles es que aquel sabio debe ser alguien joven, alguien que pueda sostener su lugar en el tiempo.

-Bueno, si no eres tú, Impa, ¿entonces quién?- dijo Zelda muy confundida, ¿quién más podría ser?, la sangre de la sabia corría por las venas de esa familia.

Justo en ese momento, Apaya entró a la casa con una cesta de comida en sus brazos, se detuvo sorprendida ante las inesperadas visitas.

-Hola chicos, ¿cómo están?- pregunto sonriendo.

El silencio se hizo presente en ese momento, Impa miró a su nieta y sonrió mientras Link y Zelda miraron fijamente a Apaya durante unos segundos interminables para ella que, avergonzada, no entendía porque todos tenían la vista fija en ella, en seguida Link y Zelda se miraron el uno al otro sorprendidos, eso bastó para que quedara todo claro.