Capítulo XXII
Apaya se despertó asustada y tiritona, había tenido uno de los sueños más extraños que había tenido, estaba agitadísima, respiro profundo tratando de calmarse pero las imágenes de aquel sueño seguía repitiéndose en su cabeza una y otra vez, de pronto algo en su interior comenzó a decirle que no había sido solo un sueño, tenía un presentimiento demasiado fuerte, así que decidida se levantó y fue a despertar a Zelda.
Zelda tenía el sueño más hermoso y relajante que había tenido en mucho tiempo, después del beso con Link sentía que nada malo podría pasar, por desgracia una extraña sacudida la estaba sacando de su hermoso sueño.
-Zelda…- susurro despacio mientras la movía suavemente, al no tener respuesta comenzó a sacudirla un poco más fuerte -Zelda- la llamo con más fuerza.
-¿Ah?, ¿qué?, ¿Apaya?, ¿qué haces, qué pasa?- Zelda se despertó atontada y confundida.
-Tuve un mal sueño y tengo un mal presentimiento, necesitaba decirle a alguien- dijo Apaya un poco asustada.
Zelda se acomodó y se sentó en su cama, en seguida Apaya se sentó junto a ella.
-Cuéntame, ¿qué soñaste?- le pregunto preocupada por la chica.
-Bueno… soñé con una mujer joven, ella decía llamarse Impa, como mi abuela, pero no era mi abuela de joven, de eso estoy segura-
-Ya… y que, ¿te dijo algo?- pregunto Zelda instando a Apaya a continuar.
-Sí, me dijo que debía darme prisa, que estábamos en peligro-
Zelda frunció el ceño en señal de preocupación, al parecer aquella mujer era la antigua sabía que estaba llamando a su sucesora.
-¿Y te dijo porque?- pregunto preocupada.
-No, no me dijo, pero tengo un mal presentimiento, siento que algo malo pasara si no vamos ahora-
-Pero ¿ir a dónde?, no sabemos nada aun-
-Ella me dijo que buscara un cementerio, que ahí estaba la clave-
-Un cementerio…- dijo Zelda pensativa, en su mente comenzó a recorrer los alrededores de la aldea tratando de encontrar algún lugar parecido -pero, cerca de aquí no hay ninguno-
-No, pero me dijo que buscara, que si estaba cerca escucharía su llamado-
Zelda miro a Apaya un poco incrédula, le parecía un poco extraña la aseveración de Apaya y su sueño, pero la seriedad de la chica la hizo dudar y finalmente prefirió hacer caso a lo que decía, después de todo si solo se trataba de un sueño lo peor que podía pasar seria perder un par de horas de exploración, en cambio si no la escuchaba y resultaba cierto, podría lamentarlo una vez más.
-Está bien, vamos a despertar a Link para partir-
Aapaya asintió con la cabeza. Zelda se levantó y juntas fueron a la habitación de Link, entraron despacio y Zelda comenzó a llamarlo suavemente para que despertara, al no tener éxito comenzó a moverlo y a llamarlo cada vez más fuerte, cuando vio que eso no resultaría tomo las sabanas y destapo por completo al chico mientras lo llamaba prácticamente gritándole. Apaya enrojeció por completo ante la osada acción de Zelda, era la primera vez que veía a un hombre solo en calzoncillos y para peor, tenía que ser precisamente a él.
-¡Link, despierta ya!- le dijo Zelda algo enojada ya, no entendía como lo hacía para tener el sueño tan profundo.
-¿Qué pasa?, ¿porque me destapas?, hace frio-
-Tenemos que partir ahora-
-¿Porque?- pregunto confundido y helado.
-Te lo explico en el camino, ya levántate-
Zelda dio media vuelta dispuesta a arreglarse para salir seguida de una impactada y ruborizada Apaya, Link suspiro resignado y para su desgracia tuvo que hacer el esfuerzo de levantarse y vestirse.
Los primero rayos del sol se estaban recién asomando cuando los tres ya estaban listos en la puerta de la casa de Impa. Comenzaron a buscar por el prado más cercano a la aldea, se encontraban ya caminando por los alrededores del santuario de Miiz cuando Apaya se detiene bruscamente.
-¿Sentiste algo?- pregunto Zelda ansiosa.
-Creo que sí…- dijo dudosa.
-¿Entonces por dónde vamos?- volvió a preguntar.
-Ay… no lo sé… creo que no estamos en el lugar correcto…- Apaya estaba muy confundida.
Zelda suspiro agotada lamentando que el sueño de Apaya había sido solo eso, un sueño y que debían empezar de cero.
-¿Estas segura?- pregunto Link.
-Si… tenemos que ir más al sur…- dijo ya más segura.
-Bien, movámonos entonces-
Los tres dieron media vuelta y caminaron rápidamente hasta llegar a la aldea, allí prefirieron tomas sus caballos para agilizar la búsqueda, bajaron por el puente Kakariko hasta llegar al rancho de los picos nevados y comenzaron a dar varias vueltas por el prado hasta que Apaya comenzó a cabalgar hacia la muralla Hatelia, allí se detuvo para esperar a Link y Zelda.
-¿Estas segura que es por aquí?, nos estamos alejando de la aldea- dijo Zelda un poco desconfiada.
-Sí, ahora que cruce la muralla estoy segurísima, puedo sentir que la sabia me llama-
-Vamos entonces-
Bajaron de sus caballos y comenzaron a seguir a Apaya, quien caminaba muy segura, pasaron por la cabaña que había a la entrada y siguieron por el camino, de pronto Apaya se detuvo de golpe para luego girar a la izquierda e introducirse en una extraña zona llena de pequeñas estatuas.
-¿Que es este lugar?- pregunto Zelda mirando extrañada su alrededor.
-Ya había estado aquí…- dijo Link -mira, allí hay un santuario- apunto hacia la peculiar estructura.
-Ah si- dijo Zelda -aun así, este lugar me da escalofríos-
-Es por aquí, estoy segura- dijo Apaya mientras observaba detenidamente a su alrededor.
Comenzó a caminar hasta llegar al santuario, lo rodeo y se detuvo detrás de el.
-¡Link, Zelda! ¡Por aquí!- grito alarmada.
-¿Lo encontraste?- dijo Zelda emocionada.
-Ahí, hay una pequeña abertura, siento la llamada provenir de aquí- Apaya estaba eufórica.
-Tenemos que entrar de alguna forma- Zelda comenzó a mirar a su alrededor buscando alguna forma de ingresar.
-Quizás podamos romper estas rocas, Zelda dame la tableta sheikah- dijo Link.
Zelda tomo la tableta que tenía cuidadosamente guardada y se la entregó a Link, quien comenzó a buscar las bombas, de inmediato la hizo aparecer y la posiciono justo frente a la pequeña abertura, les indico a las chicas que se cubrieran detrás del santuario y activo la bomba desde la tableta, esta estallo provocando que montones de rocas volaran, dejando una abertura lo suficientemente grande para que pudieran entrar. Zelda y Apaya se miraron asombradas y sonrientes y se acercaron a Link para proceder a entrar. Tenían ante ellos una escalera de cemento que bajaba a las profundidades, debido a la oscuridad no se lograba ver el fondo de esta. Zelda miro asustada la escalera, un viento frio salió de aquella cueva, definitivamente no le gustaba para nada la idea de entrar allí. Link tomo un palo de madera que encontró en el suelo y con una flecha de fuego lo prendió, en seguida tomo la delantera y entro primero a la cueva seguido de ambas chicas. A cada paso que daban la oscuridad los envolvía lentamente, solo la luz del fuego les daba un poco de visibilidad. Un escalofrió recorrió el cuerpo de Zelda mientras que, a pesar de lo escalofriante del lugar, Apaya sentía cierta cercanía con la estancia.
Llegaron al final de la escalera, poco a poco sus ojos se acostumbraron a la oscuridad y pudieron distinguir que estaban dentro de una cueva enorme, a sus pies, un cementerio con lapidas muy envejecidas le daban la bienvenida.
-Este debe ser el cementerio del que hablaban…- dijo Zelda atónita, esperaba de tomo menos encontrarse con un cementerio milenario.
-¿Esto estuvo siempre aquí?- pregunto Link asombrado, jamás terminaría de conocer todos los secretos que guardaba Hyrule.
-Sorprendente…- Zelda admiro maravillada el lugar, parecía tan antiguo que llamaba su atención -las lapidas son antiquísimas, ni siquiera están escritas en nuestro idioma…- dijo mientras se arrodillaba frente a una de ellas.
-Este idioma… es el mismo que tenía ese papel, ¿te acuerdas?- dijo Link mientras se arrodillaba junto a Zelda y examinaba las lapidas.
-Si… ¡tienes razón!, si es así, este cementerio debe tener miles de años de antigüedad, ¡que emocionante!-
Apaya miraba a su alrededor buscando el lugar exacto de donde provenía aquel llamado, tenía la sensación de que venía de un lugar mucho más profundo, pero no lograba encontrar alguna entrada, comenzó a buscar en cada lapida por si encontraba algo pero nada, llego al final del cementerio hasta detenerse frente a una lápida muy grande que se posaba entremedio de dos más pequeñas, trato de entender algo de lo que decía pero solo tenía símbolos desconocidos para ella, entonces subió la mirada para encontrarse con un muro que terminaba con una especie de reja de madera muy desgastada, retrocedió un poco y logro distinguir que detrás de la desgastada reja se asomaba lo que parecía ser una entrada, de pronto su corazón comenzó a latir cada vez más rápido.
-Ahí es…- susurro.
En ese momento el mundo se detuvo, era la primera vez desde que supo su misión que verdaderamente la sentía, no era hasta ahora que la había asimilado, tenía una ardua tarea por delante y no estaba segura si estaría a la altura, estaba consciente de que aquel lugar no sería amistoso con ella y que tendría que luchar para obtener el poder de los sheikah heredado de generación en generación.
Link se levantó y comenzó a mirar a su alrededor, a pesar de que era un lugar muy escalofriante para él tenía un tinte familiar, no le emocionaba encontrarse con aquel lugar como a Zelda, pues sentía que ya lo conocía.
Zelda se levantó junto a Link y noto que Apaya estaba observando algo como hipnotizada así que se acercó a ella para saber que le pasaba.
-Apaya, ¿todo bien?- dijo mientras dirigía la mirada hacia donde Apaya veía.
-Creo que es allá…- dijo despacio apuntando hacia la oscura entrada tras las rejas.
-¿Estas segura?-
-Sí, muy segura- dijo mirando a Zelda a los ojos.
Zelda pudo notar que hablaba muy en serio, asintió con la cabeza y llamo a Link para que se reuniera con ellas y pudieran encontrar la forma de subir hasta aquella curiosa entrada.
Link escucho a Zelda y de inmediato se dirigió hacia ellas, de pronto sin darse cuenta tropezó con algo muy duro, dio media vuelta para ver que había provocado que casi se cayera cuando se encontró con una lápida que estaba medio inclinada, se acercó y sin saber cómo pudo leer a quien pertenecía, "Dampe" lo leyó en su mente, arqueo sus cejas curioso, jamás había conocido a alguien que tuviera ese nombre y menos a la persona que estaba enterrada, es decir, ¡tenía más de 10.000 años!, pero no podía evitar ese constante sentimiento de familiaridad, despejo su mente olvidando lo sucedido y se concentró en lo importante.
-¿Qué pasa?- dijo cuando llego donde las chicas.
-Allí- Zelda apunto hacia el lugar -tenemos que llegar hasta esa entrada-
-Mmm…, no está muy arriba, déjame tratar de subir-
Dicho y hecho, Link corrió hacia la muralla y comenzó a treparla, como no era muy alta no tardó en llegar hasta arriba, desde allí se agacho y estiro el brazo para ayudar a las chicas a subir, primero fue Apaya, corrió hacia la muralla y salto agarrando el brazo de Link, con una poco de dificultad logro subirla, luego entre ambos y ya muy fácilmente lograron subir a Zelda, estando ya los tres arriba se levantaron y allí de pie observaron la oscura entrada.
...
Apenas el sol termino de asomarse por completo, una enorme horda de yigas entro a la aldea Kakariko, el líder, quien se había asegurado de cubrirse su rostro para no ser identificado, bajo velozmente de su caballo y se dirigió hacia la casa de Impa seguido de su enorme sequito, Dorio no podía creer lo que veía, ¿cómo se atrevían esos traidores a llegar así nada más?, tomo su espada enfurecido y se interpuso entre el líder y la entrada
-Fuera de aquí, no son bienvenidos-
-Quítate de en medio- le dijo el líder bruscamente.
-No los dejare molestar a la señora Impa-
-Si no te quitas, te matare-
A Dorio no le importó la amenaza del líder, agarro con más fuerza su espada y se posiciono para pelear, el líder rio divertido ante la osadía de aquel sheikah, y tomo el pomo de su espada dispuesto a quitar de en medio a tan molesto mosquito.
Impa salió de su casa al escuchar todo el alboroto, cuando estuvo afuera observo la escena aterrada, un montón de yigas estaban allí, frente a su casa, tomo aire y decidida bajo las escaleras, no permitiría que aquello traidores molestaran a su gente.
-¿Qué es lo que quieren?- pregunto con voz fuerte y segura mientras bajaba las escaleras.
El líder se detuvo al escuchar aquella voz, sabía muy bien de quien provenía, soltó la espada que no había terminado de desenvainar y se dirigió a ella.
-Mi asunto no es con usted, señora- respondió -¿Donde esta Link?- pregunto fuerte y sin rodeos, esperando que el aludido acudiera ante el llamado.
-Me temo que ha llegado tarde, él no está aquí-
El rostro del líder se puso serio, "imposible" pensó, "si estaba aquí hace menos de una hora".
-Mientes- le dijo -¡Dile que salga ahora!, ¡Vamos, no seas cobarde! ¡¿Acaso no eras un héroe?!- grito desesperado, no podía haber perdido esta oportunidad.
-Grita todo lo que quieras, él no está aquí- dijo Impa desafiante, se mostraba fuerte y segura pero en su interior estaba temblando, ellos eran demasiados y Link andaba con Zelda y Apaya muy cerca de la aldea, solos, definitivamente no podrían contra aquel batallón.
-Entren y encuéntrenlo- grito el líder a una parte de su séquito -Y ustedes, registren la aldea- les ordeno a otros.
-No te dejare hacer eso, ¿Qué te crees, traidor?- le dijo Dorio impidiendo el paso a los yigas, para su desgracia ellos era más y lo empujaron sin dificultad entrando a la casa de Impa mientras esta última observaba la escena desde la escalera sin moverse.
-Déjalos, Dorio- dijo Impa -no encontraran lo que buscan-
Miro desafiante al líder, este le contesto el desafío con furia, su mirada era aterradora pero Impa no dejo que eso la intimidara, protegería a Link, Zelda y Apaya a como dé lugar.
...
-¡Miren!- llamo Zelda mientras observaba la curiosa entrada al templo -es el símbolo sheikah, estamos en el lugar correcto-
-Es verdad…- Apaya miro emocionada su símbolo en aquella puerta.
La estancia en la que estaban era enorme y oscura, había un montón de antorchas apagadas alrededor de una elevación de tierra y justo al fondo de esta una puerta gris con el característico símbolo sheikah les impedía el paso.
-Qué bueno que la parte de abajo está destruida y podemos pasar, si no, no tendríamos forma de entrar- dijo Link -los sheikah no se caracterizan por hacer las cosas muy fáciles-
Dicho esto se agacho para pasar por el hueco que tenía la puerta seguido de Zelda y Apaya, adentro se encontraron con un largo y oscuro pasillo, a cada paso que daban sentían cada vez más frio, doblaron en una esquina y llegaron hasta lo que parecía ser el fondo de este.
-Pero esto no tiene salida- dijo Zelda desconcertada mirando a su alrededor.
-Debe haber alguna entrada oculta por ahí- Link comenzó a buscar por algún lado seguido muy de cerca por Zelda.
Apaya se quedó hipnotizada observando la pared que les cortaba el paso, no parecía normal como las otras, era de un color más purpura y al centro estaba adornada con una especie de rostro, dos ojos grandes y negros y una sonrisa igual de negra, casi irónica, acerco su mano lentamente para tocarla pero su sorpresa fue enorme cuando esta paso de largo, la quito inmediatamente con miedo y quedó paralizada, después de superar un poco su miedo, volvió a acercarla para pasar esta vez hasta la mitad de su brazo.
-¡Chicos!- los llamo -creo que encontré la entrada secreta-
Link y Zelda se acercaron y quedaron igual de sorprendidos cuando vieron a Apaya con la mitad de su brazo metida literalmente dentro de la pared.
-Guau, no me esperaba eso- dijo Link.
-Es una pared de mentira… sorprendente… - dijo Zelda anonadada, se acercó y se posiciono junto a Apaya metiendo su brazo igualmente, al ver que también pasaba como si nada miro a Apaya y juntas cruzaron la pared.
