Capítulo XXIII
Definitivamente no esperaban encontrar al otro lado lo que encontraron. Una enorme sala los recibió, al centro de esta había una aterradora estatua que parecía ser una especie de pájaro la cual estaba rodeada de estacas que terminaban en calaveras, al fondo una especie de monstruo con la boca abierta parecía darles la bienvenida hacia una vieja puerta de madera.
-Que aterradora sala…- dijo Zelda sintiendo escalofríos -creo que escucho voces- comenzó a mirar hacia todos lados cada vez más asustada.
-Creo que yo también- dijo Apaya.
-Espero que sea la voz de la sabia…- dijo Link, aunque nunca se los admitiría a ellas sentía los mismos escalofríos y un poco de miedo, este lugar no le daba buena espina.
-Yo también…- dijo Apaya no muy convencida.
-Bueno, encontremos rápido lo que vinimos a buscar y vámonos, no quiero estar aquí mucho tiempo- dijo Zelda.
-Sí, te apoyo, veamos que hay por aquí- Link comenzó a moverse, rodeo la estatua central buscando algo que pudiera ayudarles a encontrar un camino hacia algún lado, Zelda lo siguió muy de cerca sin despegarse de él.
-Miren, aquí hay otra pared falsa-
Apaya estaba en frente de una pared ubicada en una esquina la cual era exactamente igual a la puerta fantasma anterior, volteo la mirada hacia sus amigos para asegurarse que la habían escuchado y en seguida cruzó la puerta, frente a ella otro pasillo la recibía, al ser mucho más corto, camino rápido por el hasta llegar a una curiosa estancia, se detuvo y esperó a que llegaran Link y Zelda.
-Uf, aquí sí que siento mucho más frío, ¿no les pasa?- dijo Zelda cuando llegó junto a Apaya.
-Sí, pero debe ser porque estamos bajo tierra- dijo Link tratando de evitar cualquier pensamiento asociado a fantasmas, prefería combatir con los vivos que con los muertos.
-Bueno, entremos…-
Comenzaron a caminar lentamente, el piso de esta estancia era diferente al de la sala anterior, era terroso y las paredes no distaban de ser normales, eran de una especie de piedra gris y todas estaban adornadas con un motivante dibujo de una calavera. Caminaron despacio y muy juntos cuando de pronto los tres se detuvieron de golpe, una voz tenebrosa sonó en toda la estancia con un lúgubre mensaje.
-"Aquí se escribe la sangrienta historia de Hyrule"-
Quedaron en silencio impactados por esas palabras hasta que Link se atrevió a romper el silencio.
-Que alentador mensaje…-
-Apaya, ¿estas segura que es por aquí?- Zelda quería salir corriendo de aquel lugar.
-La verdad es que no lo creo, siento que nos estamos alejando-
-¿Segura?, ¿quieres que nos devolvamos?- pregunto Link.
-Si mejor, volvamos a la sala anterior-
Dieron media vuelta dispuestos a irse, comenzaron a caminar rápido para salir pero a cada paso que daban sentían que no estaban llegando por donde entraron.
-Nos estamos demorando mucho, no caminamos tanto cuando entramos- dijo Zelda perdida y asustada.
-Ay no…- Apaya comenzó a aterrarse.
-Todas las paredes son iguales, esto parece un laberinto- dijo Link.
-Creo que vi esta mancha en el suelo, parece que es por aquí- dijo Zelda avanzando.
Siguieron a Zelda de cerca cuando de pronto un extraño monstruo salió del suelo y comenzó a avanzar hacia ellos, en realidad a arrastrarse hacia ellos, era blanco con claras manchas rojizas repartidas por todo su cuerpo, sus brazos eran largos y delgados al igual que su cuello el cual terminaba en un rostro temible, con ojos negros y una enorme boca con enormes dientes, apenas lo vieron Zelda y Apaya gritaron aterradas escapando de él mientras Link en un rápido impulso sacó su espada y comenzó a atacar pero para su sorpresa el monstruo se alejaba y esquivaba sus ataques, parecía que nada le hacía daño, dio media vuelta comprobando que las chicas estuvieran lejos y justo cuando iba a huir tras ellas, varias manos comenzaron a salir del suelo rodeándolo, a pesar de eso y sin pensarlo corrió entremedio de unas de las manos que habían salido, pero no esperaba que una de ellas lograra agarrarle una pierna provocando que fuera directo al suelo, rápidamente se recompuso y enseguida comenzó a golpear la mano prisionera con su espada para que esta lo soltara sin tener éxito, aterrado vio como el monstruo se acercaba hacia él.
Zelda volteo la cabeza mientras corría ya que no sentía a Link detrás de ellas, cuando noto que él no estaba se detuvo y le aviso a Apaya que se devolvería a buscarlo, Apaya aterrada decidió seguir a Zelda, no quería quedarse sola por ningún motivo. Cuando llegaron vieron al pobre chico atrapado en una de esas manos mientras el monstruo se acercaba amenazante a él, Zelda desesperada tomo una de sus flechas y se la lanzó al monstruo sin provocarle el menor daño, de pronto el monstruo ya muy cerca de Link agacho su cabeza y mostrando sus largos y blancos dientes le mordió la pierna que estaba atrapada, justo en ese momento la mano soltó a Link y Zelda volvió a lanzar una flecha que esta vez logró hacerle daño, Link sin importarle su pierna herida lo atacó con la espada dándole una estocada fatal provocando que por fin el monstruo cayera para luego disolverse en el aire cual fantasma. Zelda se acercó rápido y lo ayudó a levantarse.
-Link, por la diosa, ¿estás bien?-
-Sí, tranquila, no fue una herida tan grande-
-¿Estás seguro?, ¿quieres que nos devolvamos?-
-No, claro que no, puedo seguir, en serio-
-Te está sangrando, tenemos que taparlo de alguna forma- dijo Zelda mientras buscaba algo con que cubrir la herida.
-Esto servirá- Apaya se quitó un cinturón de tela que llevaba en la cintura y se lo pasó a Zelda.
Zelda recibió el cinturón y lo amarró alrededor de la herida de Link para que dejara de sangrar.
-Espero que eso sirva- dijo mirando insegura el improvisado vendaje.
-Está bien, mejor sigamos-
Zelda asintió no muy convencida, pero no siguió insistiendo, dieron media vuelta y continuaron caminando despacio hacia la salida, Link al principio cojeaba un poco, pero a medida que avanzaba el dolor iba desapareciendo, a pesar de lo feo que había sido todo el monstruo al parecer no le había hecho mucho daño, afortunadamente sus dientes no eran puntiagudos. Caminaron por unos minutos hasta que, sin saber cómo lograron divisar a lo lejos la pared falsa, comenzaron a caminar más rápido para llegar a ella cuando una segunda voz tenebrosa les dio un otro mensaje.
-"A quien entre en este templo solo le espera la desgracia"-
-Vámonos ya- dijo Link mientras agarraba a las paralizadas chicas y las obligaba a avanzar hacia la salida.
Ya en la sala principal, Zelda pareció despertar del shock y comenzó a respirar cada vez más rápido.
-Este lugar es horrible, quiero irme ya- se estaba desesperando, no le había gustado para nada este segundo mensaje.
-Zelda, tranquila, no pasara nada, te lo prometo- dijo Link acercándose a ella.
-No puedo… tengo mucho miedo…-
-Yo estoy aquí para ti, no dejare que nada te pase- la abrazo muy fuerte para contenerla.
-Gracias Link- le correspondió el abrazo, se sentía mucho mejor en sus brazos pero el ambiente no era para nada romántico.
Apaya miro triste la escena, como le gustaría ser ella la que estuviera en sus brazos, pero lamentablemente no era así y al parecer nunca lo sería. Se alejó un poco de ellos, no quería torturarse más así que camino hasta la curiosa estatua de pájaro, se detuvo y miró la boca abierta del monstruo y la puerta de madera, de pronto sintió una voz, la estaba llamando, era ella y detrás de esa puerta estaba lo que habían venido a buscar.
-Eh… chicos…- dijo Apaya apenada por interrumpir aquel momento.
-¿Qué pasa?- dijo Zelda disolviendo el abrazo.
-Creo que es por ahí- apunto hacia la puerta -estoy segura de que la escuche…-
-¿De verdad?- dijo Zelda aliviada.
-Si… eso creo-
Link y Zelda se miraron esperanzados y caminaron hacia Apaya.
-Y bueno, ¿cómo vamos a cruzar?- dijo Apaya mirando al frente, al parecer antes era un abismo incruzable pero ahora un montón de piedras cubría parte de aquel espacio.
-Supongo que tendremos que cruzar por las piedras… con mucho cuidado- dijo Link mirando desconfiado el supuesto camino.
-¿Qué?, imposible, nos vamos a caer- dijo Zelda incrédula.
-No tenemos otra alternativa-
Los tres se miraron, esperando que ocurriera un milagro y de la nada se formara un puente para que cruzaran, pero eso no pasó, y estaban allí, frente a un montón de piedras que los llevarían a despertar a la nueva sabia, Link suspiro dándose ánimos y comenzó a cruzar piedra por piedra rogando a la diosa que no se resbalara y cayera.
...
-Señor, no hay nadie dentro de la casa- dijo uno de los yigas saliendo de la casa de Impa.
-¿Qué?, imposible, estaban aquí hace poco- dijo furioso.
-¿Cómo sabes que estaban aquí?- pregunto Dorio sorprendido ante el extraño conocimiento del yiga.
-Que te importa- le contesto bruscamente -dime donde están- se dirigió a Impa, se le estaba acabando la paciencia.
-Te he dicho que aquí no están, se fueron y muy lejos, no sé a dónde-
-No pueden haber ido tan lejos, no te atrevas a mentirme- se acercó amenazante a ella.
-No te atrevas…- dijo Dorio interponiéndose entre el líder e Impa, impidiendo que este último se le acercara demasiado a su señora.
Ambos se miraron desafiantes, Dorio estaba intrigado con aquel supuesto líder yiga, al mirarlo a los ojos sintió que lo conocía, estaba a punto de encararlo cuando un agitado yiga llamó a su líder.
-¡Señor!, un viajero dice que los vio pasar por el puente Kakariko-
-¿Qué?- el aludido dio media vuelta para mirar al recién llegado.
-Sí señor, dice que pasaron mucho rato dando vueltas por el alrededor del rancho de los picos gemelos y después al parecer se fueron para Hatelia-
Impa abrió sus ojos asustada, los yigas se estaban acercando a ellos y ella temía lo peor, el líder volvió a mirar a Dorio e Impa y sonrió triunfante.
-Bien, entonces he terminado aquí, gracias por su cooperación- dijo sarcásticamente para luego dar media vuelta y gritarle a sus súbditos que era hora de irse, subió a su caballo y cabalgó rápidamente hacia la salida seguido de su séquito.
Cuando salió el ultimo yiga de la aldea, Impa se derrumbó en la escalera, Dorio se acercó preocupado.
-Señora Impa, ¿está bien?, ¿quiere que los siga?-
-No, Dorio, no quiero que te expongas… no podemos hacer nada, solo rezar a la diosa para que estén bien…-
Dorio asintió angustiado, sabía que algo estaba pasando pero no exactamente que, Impa no le había contado nada pero si los yigas estaban buscando tan desesperadamente a Link debía ser por algo grande.
...
Tras haber cruzado con mucho cuidado el abismo, los tres se dieron un tiempo para recuperarse y en seguida cruzaron la antigua puerta de madera. Al otro lado una sala redonda y vacía los recibió, para su sorpresa solo una de las puertas estaba abierta.
-Apaya, dime que es por allí- dijo Zelda agotada.
-Sí, siento el llamado por ahí-
-Algo bueno, vamos- Zelda fue la primera en avanzar, entendió que mientras más rápido caminaba y combatía el miedo, más rápido saldrían.
Un pasillo muy largo los esperaba, comenzaron a cruzarlo cuando de repente una enorme araña que cayó del techo les impidió el paso, gritaron completamente asustados y Link desenvaino la espada rápidamente y de un solo golpe la elimino.
-¡Qué asco, era enorme!- dijo Zelda agitada.
-Mierda, salió de la nada- dijo Link, la desgraciada lo había tomado de improviso
-Avancemos rápido mejor- dijo Zelda.
Asintieron y continuaron por el pasillo, lo que no sabían era que muchas más aterradoras sorpresas les esperaban.
...
Los yigas llegaron rápidamente hacia el rancho, el líder envió a varios por los alrededores a preguntar si habían encontrado algo, iba camino a la muralla de Hatelia cuando un viajero se le acercó.
-Señor, lo estaba esperando, he visto a Link pasar por aquí-
-¿A dónde se fue?- pregunto impaciente.
-Cruzaron la muralla y se fueron derecho por el camino, más allá hay otro de mis compañeros de seguro el también los vio-
-Bien hecho- le dijo -vamos, apúrense- se dirigió hacia sus guardias y siguió el camino rápidamente.
Tal y como había dicho el yiga disfrazado de viajero, otro de ellos los estaba esperando.
-¿A dónde se fueron?- preguntó el líder sin rodeos.
-Doblaron en esa esquina señor, de ahí no han salido estoy vigilando-
-Perfecto, sigue aquí-
-Si señor-
-Ustedes diez vengan conmigo, el resto quiero que se escondan en los alrededores por cualquier cosa-
-¡Sí señor!- contestaron al unísono.
El líder bajó de su caballo seguido de sus hombres y entró al lugar lleno de estatuas, con un ademán les indico a sus hombres que registraran el lugar, pasado unos minutos, uno de ellos lo llamó, había encontrado una pequeña abertura tras el santuario, el líder sonrió triunfante, seguramente habían entrado por aquí.
...
No podían creer lo que tenían frente a sus ojos, si los monstruos habían sido horribles esto ya era indescriptible, interrumpiendo el paso por el pasillo unas enormes guillotinas amenazaba con partir a la mitad a quien se atreviera a pasar sin cuidado por ahí.
-¿Qué le pasa a este lugar?, es horrible- Zelda ya no podía creer lo que tenía enfrente, era insólito.
-Bueno, al menos ya nos habían advertido, aquí se escribe la sangrienta historia- dijo Link con la mirada fija en las guillotinas.
-Apaya, ¿estas segura que es por aquí?-
-Sí, Zelda, deja de preguntarme eso…-
-¿Cómo vamos a pasar por aquí?-
-Justo en el momento indicado- dijo Link.
-¿Estás loco?- le rebatió Zelda.
-¿Tienes una mejor idea?-
Zelda suspiro resignada, Link trago saliva y se acercó a la guillotina, apenas ésta estuvo en su punto más alto cruzó rápidamente, justo después la cuchilla cayó detrás suyo, Zelda y Apaya pegaron un grito cuando Link cruzo, pero al ver que había pasado sano y salvo soltaron todo el aire que habían aguantado, se miraron asustadas pero decididas, no les quedaba otra. Cuando lograron cruzar con mucho esfuerzo todas las guillotinas llegaron a una habitación enorme, casi vacía, adornada sólo con plataformas volátiles y, si, más guillotinas.
-Bien, y ¿ahora?- le pregunto Link a Apaya desconcertado ante la extraña habitación.
-¿Más guillotinas?, que horror- a Zelda ya le estaba por dar algo.
-Es por allá, a la izquierda-
Apaya apuntó hacia una puerta a lo lejos en una plataforma lejana, para su suerte habían varias plataformas más grandes entremedio, por lo que lograron saltar por ellas y luego hacia donde apuntaba Apaya, caminaron y cruzaron la puerta, al otro lado, una sala vacía los recibía, solo una puerta al fondo adornaba la estancia, estaba sobre un pequeño muro pero este al no ser tan alto no fue impedimento para que pudieran escalarlo y subirlo tal como ya lo habían hecho. Llegaron a otro pasillo, pero este tenía una peculiaridad, al fondo había una clase de estatua pegada en la pared, tenía rostro y su boca parecía ser un ventilador, pero para su suerte este no funcionaba, continuaron caminando y al doblar pudieron encontrar otra estatua ventilador y en la siguiente doblada, otra más, finalmente llegaron a una curiosa estancia, a los lados habían varias estatuas ventiladores pero lo extraño era que el camino central estaba alejado de las paredes y de las estatuas por un espacio vacío, afortunadamente la puerta se encontraba al fondo de la estancia y solo bastaba con caminar para llegar a ella.
-Que extrañas son estas estructuras, ¿para que servirán?- pregunto Zelda obsesionada con las estatuas.
-Parecen ventiladores…- dijo Link tratando de contestar la pregunta de Zelda.
-Sí, lo sé, pero ¿para que querrían ventilación aquí?, no tiene sentido, y son varias.
-Francamente después de todo lo que tiene este templo, estas estatuas son lo que menos me preocupa…-
-Mejor sigamos, chicos, debemos apurarnos- dijo Apaya tímidamente.
-Vamos- apoyo Link a Apaya.
Zelda asintió y a su pesar dejo de analizar las estatuas ventiladores, los tres se acercaron a la única puerta que había en la estancia, Link tomo la perilla y la abrió, cruzaron la puerta y quedaron impactados, definitivamente no era lo que esperaban.
