Capítulo XXIV
Una pequeña sala, sin nada dentro de ella, solo una extraña pintura al fondo de esta, no había más puertas ni más caminos, la sala no tenía salida alguna.
-Pero… ¿qué es esto?, ¿y ahora qué hacemos?- Zelda estaba desconcertada.
-Claramente el camino no es por aquí- dijo Link tratando de no causar el pánico.
-Cómo no va a ser por aquí si el camino ha sido recto siempre, desde que entramos al pasillo…- respondió Zelda colapsando.
-Quizás si nos devolvemos…- dijo Apaya mientras miraba a su alrededor, sus ojos se fijaron en la pintura del fondo, tenía la misma figura que las paredes falsas pero esta estaba elevada y se notaba que era un cuadro, se acercó despacio a el cuando de repente escucho una voz provenir desde este mismo.
-Chicos… la pintura… dijo algo…-
-¿Qué?- pregunto Link confundido.
-Me dijo algo extraño, que la clave está en la habitación anterior, y que hay que usar el lente de la verdad o algo así…-
-¿El qué?- ahora era Zelda quien no entendía nada.
-Bueno, volvamos entonces, claramente aquí no hay nada que hacer- dijo Link dando la vuelta y volviendo a la habitación anterior.
-Si necesitamos ese "lente de la verdad" como dice Apaya no podremos seguir, no lo tenemos- dijo Zelda ofuscada.
-No… no es necesario…- dijo Apaya cerrando sus ojos -tratare de conectarme con el medallón, el me indicara el camino…-
Link y Zelda cruzaron sus miradas y guardaron silencio mientras Apaya se concentraba, pasaron varios segundos hasta que esta última abrió los ojos lentamente, Link y Zelda la miraron espectantes, esperando respuesta.
-Creo que sé por dónde es-
-Genial, ¿por dónde?- pregunto Link animado.
-Es por ahí- dijo indicando a la derecha, literalmente a la pared.
-¿Es broma?- pregunto Zelda.
-No, ahora entendí a lo que se refería, allí en la pared hay una abertura, una pared falsa como las que vimos solo que esta vez no está marcada con una dibujo-
-¿Estas segura, Apaya?- pregunto Link confundido.
-Sí, el lente de la verdad era un artefacto que usaban para ver cosas ocultas como esta-
-Bueno, sheikahs tenían que ser…- dijo Link suspirando rendido.
-¿Y tú la ves?- pregunto Zelda incrédula.
-No, pero puedo sentirla, confíen en mí, yo iré primero-
Dicho esto se puso en frente de la pared, tomo aire y salto hacia esta, Link y Zelda la miraron impactados, parecía que iba a estamparse en la pared, pero de pronto despareció dentro de esta, Zelda quedo boquiabierta, no paraba de sorprenderse con los secretos de este templo.
-¡Por la diosa, si cruzo la pared!- dijo mirando a Link completamente sorprendida.
-¡Vengan, aquí hay una puerta, es por aquí!- grito Apaya muy emocionada desde adentro de la pared -¡Estoy aquí!- dijo sacando su brazo para que pudieran guiarse y saltar.
-Bueno, ¿vamos?- pregunto Link a Zelda.
-Si no queda otra…- lo miro completamente resignada.
En seguida se tomaron de la mano y para mayor seguridad saltaron juntos, gracias a la diosa llegaron al otro lado sanos y salvos y pudieron continuar hacia la puerta que los estaba esperando.
...
El lider y sus yigas entraron despacio y miraron desconcertados aquel extraño lugar, un montón de lapidas roñosas daba cuenta de un antiguo cementerio, sin tomarle mucha importancia, el líder ordeno que buscaran rápidamente alguna entrada a algún lugar, no tardaron mucho en darse cuenta de la oscura entrada ubicada al fondo de este, con agilidad y rapidez subieron hasta ella y la cruzaron, el líder caminaba con total seguridad hasta que llegaron a la sala principal con la estatua de pájaro.
-Qué lugar más extraño…- dijo el líder sintiendo un poco de escalofríos, había pasado por muchos lugares tenebrosos en su vida pero nada como esto.
-Deben haber fantasmas por aquí…- dijo uno de los yigas temblando.
-Qué miedo…- contesto otro.
-Avancen ya, manga de cobardes- dijo el líder avanzando hacia el monstruo -deben haber cruzado por esa puerta, entremos-
Los yigas se miraron entre todos asustado y siguieron al líder sin muchas ganas.
...
Al cruzar la puerta llegaron a una estancia enorme, apenas podían vislumbrar el techo a lo lejos, pero lo extraño era que la plataforma sobre la que estaban era muy pequeña y lo que más llamaba la atención era el enorme y escalofriante barco que se erguía frente a ellos y lo peor era que parecía flotar en la nada. Los tres chicos después de pasar el impacto que les causo el extraño barco, cruzaron miradas y comenzaron a observar detenidamente la estancia buscando un camino a seguir.
-Bueno, en esa pared hay una escalera, al parecer es el único camino- dijo Link caminando hacia la pared ubicada a su derecha.
-Si, al parecer si- dijo Zelda mientras levantaba la mirada y observaba el término de la escalera sobre un muro muy alto.
-Pero está muy alta… yo al menos no la alcanzo- dijo Apaya con timidez y sintiéndose torpe.
-Tranquila, Apaya, busquemos algo con lo que podamos alcanzarla- dijo Link sonriéndole tan amablemente como siempre.
Apaya lo vio mientras le sonreía y enrojeció un poco, luego asintió y dio media vuelta haciendo como si buscaba algo, cuando en verdad lo hacía para que ninguno de los dos notara que poco a poco enrojecía más. Rápidamente encontraron un bloque al otro extremo de la sala el cual lograron empujar y posicionarlo justo frente a la escalera, para su sorpresa el bloque encajo perfecto, como si hubiera sido hecho para ese fin. Subieron la escalera hasta llegar al piso de arriba, de inmediato notaron que tampoco tenía salida, al parecer solo era un acceso para subir al escalofriante barco.
-Supongo que tenemos que subir- dijo Link mirando a Apaya buscando alguna respuesta en ella.
-Eso creo, siento que nos acercamos al medallón…- afirmo Apaya.
-Pero está flotando en la nada… aquí no hay agua- dijo Zelda mirando el "rio" por el que iría el barco-
-Aquí está el símbolo de la familia real…- dijo Link mientras se agachaba enfrente del dibujo del triángulo sagrado para verlo mejor.
-Qué extraño…- dijo Zelda mientras se arrodillaba a su lado -¿Porque estará aquí?- de inmediato acerco su mano lentamente para tocarlo y apenas lo hizo las campanas del barco comenzaron a sonar y este avanzo lentamente.
-Zelda, ¿cómo lo hiciste?- pregunto Apaya sorprendida.
-No se… yo no hice nada…-
Zelda miro a Link asustada, este la abrazo y juntos miraron el "paisaje" a su alrededor. El barco avanzaba despacio y meciéndose muy suave, casi relajante, muy irónico para aquel lugar tan escalofriante y poco amable con los visitantes. No paso mucho tiempo cuando llegaron a otra enorme estancia, estaban tan absortos observando curiosos esta nueva habitación que no se dieron cuenta que al fondo una pared enorme indicaba que el crucero llegaba hasta allí, de pronto el barco se detuvo y poco a poco comenzó a hundirse en la neblina.
-Mierda… se está cayendo- dijo Link alerta poniéndose de pie.
-¡No!, ¿qué hacemos ahora?- dijo Apaya tiritando de miedo, sentía que no tenían salida.
Link desesperado busco con la mirada algún lugar para saltar, gracias a la diosa el barco se había detenido al lado de una enorme plataforma.
-¡Rápido, tenemos que saltar!-
Rápidamente tomo a las chicas de la mano y las hizo saltar junto a él justo antes de que el barco desapareciera por completo. Cayeron algo brusco sobre el duro suelo, pero lo importante era que estaban vivos.
-Por la diosa…- dijo Zelda jadeando.
-¿Están bien?- pregunto Link mientras se ponía de pie con dificultad, la caída le había provocado un poco de dolor en la herida que tenía en la pierna.
-Si…- respondió Apaya mientras se levantaba del suelo, de pronto comenzó a mirar a su alrededor -Es por aquí cerca…- continuo, apenas cayó al suelo comenzó a sentir fuertemente la energía del medallón.
-Por fin…- Zelda se puso de pie -¿Por dónde?-
Apaya sin dirigirles la mirada levanto la mano y apunto hacia el otro extremo, a una puerta lejana.
...
Los yigas cruzaron rápidamente por el templo, su líder estaba muy apurado por encontrar el fondo de este para por fin encontrar a Link, ni siquiera las guillotinas habían provocado que se detuviera y quisiera retroceder. Llegaron a la habitación donde el enorme barco fantasma los esperaba en menos de lo que canta un cuco, subieron a el y esperaron, como este no comenzó a andar, el líder ordeno que buscaran algún mecanismo que lo hiciera avanzar, algo le decía que estaba muy cerca. Sin tener resultado alguno el líder maldijo por lo bajo y se retiró a un lugar algo alejado de sus soldado, desde allí comenzó a llamar a las hermanas Twinrova tal como ellas le habían enseñado por si en algún momento necesitaba de su ayuda.
-¿Qué quieres?, estábamos ocupadas…- contesto Koume.
-Estoy atascado aquí y muy cerca de encontrarlo-
-No me digas, ¿en serio?- pregunto algo emocionada.
-Sí, ya dime que hacer, yo también estoy ocupado-
-¿Ves el símbolo triangular en el suelo?-
El líder dio media vuelta para comprobar y asintió con la cabeza.
-Tienes que tocar esta canción sobre el-
Koume comenzó a tararear una canción que el jamás había escuchado en su vida y sin interesarle la procedencia de esta corto la comunicación con ella y se dirigió al símbolo, tarareo la canción y mágicamente las campanitas del barco comenzaron a sonar.
...
Link, Zelda y Apaya cruzaban el extraño puente que unía ambas plataformas de la estancia cuando un extraño sonido se escuchó a sus espaldas, los tres dieron media vuelta asustados de lo que pudiera ser, cuando de pronto el barco hizo su aparición.
-¿Que rayos…?- murmuro Link confundido.
-Como… es posible…- continuo Zelda, ninguno podía dar crédito a lo que veían sus ojos.
De pronto el barco se detuvo y comenzó a hundirse tal y como había pasado con ellos, mas no fue eso lo que aterro a nuestros protagonistas, si no que fue ver, uno por uno saltar del barco a los temidos yigas.
-Ay, no…- Zelda comenzó a sentir mucho miedo.
-¡Rápido, sigamos!- de inmediato Link dio la vuelta y continuo cruzando por el puente mucho más deprisa seguido de cerca de las chicas.
A lo lejos el líder observo a su presa cruzando por el improvisado puente, sonrió triunfante y comenzó a correr hacia ellos seguido de cerca de sus soldados, podía sentir la victoria.
Cruzaron el puente y se detuvieron frente a la puerta que Apaya había indicado.
-¡Esta con candado, no podemos entrar- grito Zelda desesperada mientras volteaba a ver lo cerca de ellos que estaban los yigas.
-¡Por aquí!- dijo Link mientras corría hacia una puerta ubicada a la derecha.
Al entrar de inmediato se dieron cuenta que era un laberinto, comenzaron a correr tratando de alejarse lo más que pudieron de la entrada, se ocultaron en una esquina, guardaron silencio y escucharon. No paso mucho tiempo hasta que la puerta por la que habían entrado comenzó a abrirse, con ella venían gritos del líder que daba órdenes a sus yigas, de pronto comenzaron a escuchar pasos por todas partes, los yigas se habían separado para encontrarlos más fácil, ante este nuevo escenario Link tenía que tomar una rápida decisión.
-Entremos por esa puerta- dijo casi susurrando.
Las chicas asintieron y lo siguieron caminando despacio tratando de no hacer el menor ruido, al entrar se encontraron en una sala pequeña sin salida, solo una estructura de madera en forma de X adornaba el lugar.
-¿Que vamos a hacer?- pregunto Zelda acongojada.
-No lo sé…- suspiro, ahora se sentía acorralado como un ratón y con mucho miedo.
-Chicos, miren- susurro Apaya apuntando a una esquina, se acercó despacio y tomo algo que brillaba en el suelo -es una llave, debe ser para abrir el candado de la puerta de afuera-
-Apaya, eres genial- dijo Zelda un poco más contenta -tenemos que ver cómo nos devolvemos ahora-
Link se quedó en silencio y pensativo, si los yigas estaban aquí de seguro buscaban a Apaya o a Zelda, así que decidió que no permitiría por ningún motivo que las encontraran, debía protegerlas.
-Salgan ustedes, yo distraeré a los yigas- dijo decidido.
-¿Qué?, no Link, son muchos- dijo Zelda preocupada.
-No importa, veré como lo hago, pero ustedes tienen que salir y abrir esa puerta-
-Pero Link…- el semblante de Apaya entristeció de inmediato.
-Váyanse ya, no tenemos mucho tiempo-
Zelda se acercó a él y lo abrazo con todas sus fuerzas, en seguida lo miro a los ojos y lo beso, hubiera sido un hermoso momento romántico sino fuera porque había una horda de yigas afuera esperando por ellos.
-Cuídate, por favor…- dijo con una nudo en la garganta, no quería para nada separarse de él y menos dejarlo solo enfrentar a todos esos yigas.
-Tú también…no te detengas por nada del mundo- Link trato de ser fuerte para transmitirle seguridad a ella, pero por dentro estaba temblando, no por él, sino por ella, no estaba seguro de que su plan resultaría.
-Promete que volverás…-
Link miro a Zelda entristecido y asintió levemente, solo para tranquilizarla a ella, si era necesario daría su vida en este templo. Justo en ese momento los pasos de los yigas comenzaron a sonar con más fuerza, al parecer ya se habían dado cuenta que habían entrado por alguna puerta para esconderse y estaban revisándolas una por una, no tardarían en llegar hacia la de ellos. Rápidamente salieron hacia el laberinto y Link ordeno a las chicas que siguieran por el camino a su izquierda, apenas estas estuvieron algo lejos tomo la puerta y la golpeó fuertemente asegurándose que se escuchara, gracias a la diosa su plan funciono y casi de manera instantánea escucho los pasos de los yigas acercarse, de inmediato comenzó a correr por al camino contrario por donde se habían ido las chicas para separarlas cada vez mas de aquellos malditos. Poco a poco se fue encontrando con yigas a medida que avanzaba por el laberinto, como estos se habían separado eran más fáciles de vencer, comenzó a pensar que podría salir vivo de allí.
El líder sintió el tremendo golpe de una puerta, estaba seguro de que era una tetra de Link para confundir a los yigas y salvar a sus amiguitas, siguió el camino hacia el origen del sonido, sinceramente no le interesaban en lo más mínimo esas mujeres, pero Link no sabía eso y justamente eso era lo que le daría la ventaja, ya que para protegerlas Link se expondría tal como si fuera un anzuelo. A medida que avanzaba vio como dos de sus yigas yacían en el suelo completamente vencidos, de inmediato se dio cuenta que su plan de separarse no iba a resultar, siguió su camino y a cada uno que encontraba de los suyos vivo le ordenaba que lo siguiera, poco a poco logro reclutar a seis de los diez yigas que habían entrado con él al templo, "más que suficiente" pensó, y justo en ese momento vio la silueta azul del chico asomarse por la esquina de enfrente.
Link cruzo la esquina y allí los vio, había pasado lo que temía, los yigas que quedaban se habian juntado, sin saber por dónde ir dio media vuelta y comenzó a correr en dirección contraria, al final llegó a un callejón sin salida en donde solo se encontraba una puerta y rogando que al otro lado hubiera una salida, entro. Para su desgracia la sala no tenía salida, observo a su alrededor y solo vio unas estructuras de madera a ambos lados, desesperado dio media vuelta rogando para que alcanzara a salir y continuar por otro lado del laberinto, lamentablemente no lo logro.
El líder tomo la manilla de la puerta y triunfante la atravesó, tal y como esperaba su presa estaba allí, de pie y atrapado.
