V

Hermione se quedó mirando la carta como si fuese lo único en existencia. No tenía idea de qué podrían significar esos números, aparentemente aleatorios. Sabía a la perfección lo que quería decir la carta con "nada es lo que parece". Significaba que los números escondían algo, o estaban ordenados al azar. Pero luego se percató que había números que se repetían. No podían ser solamente números de un solo dígito. Sin embargo, las posibles combinaciones eran demasiadas para resolver el problema por fuerza bruta. No obstante, la parte más intrigante del mensaje era la frase "divide y vencerás". Aquel era el lema de la gente poderosa para dividir a la población y hacerla más fácil de controlar. Por eso, Hermione no veía el propósito de la frase para encontrar la respuesta al acertijo.

—Puede que sea solamente una broma —dijo Ron con tiento, como si esperase que Hermione explotara en cualquier momento. Sin embargo, ella no reaccionó de forma violenta o algo por el estilo.

—Puede que tengas razón —repuso Hermione, suspirando y dejando el pergamino sobre la mesa ratona—. Tal vez ni siquiera tenga solución el acertijo. Debería preparar la cena. ¿Podrías tirar la carta a la basura?

—De acuerdo —accedió Ron, tomando la carta, haciéndola una bola, acompañando a su novia a la cocina y arrojando la carta al cesto de la basura—. ¿Necesitas ayuda con la cena?

—Solamente con las cosas que puedas hacer bien —dijo Hermione, al tanto de lo que Ron podía hacer y de lo que no. Lo que no deseaba hacer, bajo ninguna circunstancia, era marginar a Ron de los labores de la casa. De todos modos, si deseaba cooperar, ¿cómo podría decirle que no?

Una hora más tarde, Ron y Hermione disfrutaban de un asado al horno con puré, acompañado de una copa de vino de elfo. Ron le contaba a Hermione sobre el pequeño éxito que había conseguido en su trabajo.

—Me subieron el sueldo —anunció Ron y Hermione mostró una pequeña sonrisa—. No es un salto muy grande, pero será suficiente para pagar las deudas mientras encuentras un trabajo.

La sonrisa de Hermione desapareció al instante.

—Si es que encuentro un trabajo.

—No te preocupes —dijo Ron animadamente—. No todo el mundo cree que hiciste algo malo al salvarle la vida a Harry, estoy seguro de eso. Además, ya te dije que yo me ocuparé de todo mientras te encuentres cesante.

—Es que…

—Lo sé, Hermione. Quieres trabajar. Pero ya verás que hay alguien allá afuera que quiere darte una oportunidad. No puedes pensar que todos los empleadores de este país se han puesto de acuerdo para no contratarte.

—Esa es la impresión que me da.

—Es sólo una impresión —dijo Ron, sin perder el ánimo, aunque eso hizo que se atragantara con un trozo de carne un poco grande para su garganta. Estuvo unos cinco segundos batallando contra la bola de carne hasta que se le ocurrió beber un poco de vino de elfo. Dejó de farfullar al instante, aunque uno no puede decir que Hermione no se preocupó por ello.

—Deberías tener más cuidado.

—Lo sé —dijo Ron, procurando cortar trozos más pequeños de carne—. Pero mi punto se mantiene. ¡No te rindas, Hermione! A veces, las oportunidades llegan cuando menos te lo esperas.

Hermione se quedó un rato en silencio, comiendo su cena para ganar un poco de tiempo. A decir verdad, le era difícil creer que hallaría un trabajo en un futuro cercano, a juzgar por lo que le había pasado en los últimos tres días. Sin embargo, tres días era muy poco tiempo para afirmar eso, aunque sí había postulado a varios trabajos, y en todos ellos le habían dicho la misma cosa, unos con más tino, otros con más dureza, pero al fin y al cabo, el punto era el mismo. Pero Ron tenía razón. No podía rendirse. Se lo debía a la persona que le estaba apoyando en ese momento.

—Tienes razón —dijo al final, claro que después de haber tragado correctamente su comida—. No puedo echarme a morir solamente porque un puñado de empleadores piensa que hay posibilidades que yo sea una rebelde.

—¿Rebelde? —repitió Ron, arqueando una ceja—. Esa es una exageración.

—Eso es lo que me han dicho.

—Bueno, normalmente no eres una rebelde —dijo Ron, encogiéndose de hombros.

Esta vez fue Hermione quien arqueó una ceja.

—¿Normalmente?

—Hay ocasiones en la que eres una rebelde con todas sus letras.

Hermione supo a lo que Ron se estaba refiriendo y, aunque en un principio se quiso negar a la idea, al final se dio cuenta que podría beneficiarle comportarse como una rebelde.

—¿Sabes qué, Ron? Me leíste la mente.

Olvidando el resto de la cena, Hermione se puso de pie y Ron hizo lo mismo, a sabiendas de lo que ella quería hacer. Como si ambos estuvieran borrachos, se dirigieron al dormitorio, besándose y tocándose en zonas políticamente incorrectas. Cuando entraron, ambos supieron que no había vuelta atrás.

Los gemidos se escucharon por varias horas.


Eran las cuatro de la mañana cuando Hermione y Ron estuvieron completamente satisfechos. Después de una breve plática romántica, él se quedó dormido, abrazándola por la cintura. Sin embargo, Hermione aún no podía conciliar el sueño, pese a que había tenido sexo hasta decir basta. No sabía qué era lo que le impedía caer en los brazos de Morfeo, pero se quedó mirando el techo de la habitación por lo que le pareció una media hora.

Fue cuando la revelación la arrolló con la fuerza del Expreso de Hogwarts.

Sabía que esa carta no me iba a dejar tranquila.

Cuidando de no molestar a Ron, Hermione se puso su ropa interior, una bata, se enfundó las pantuflas y se encaminó a la cocina, donde sabía que iba a encontrar la carta. Cuidando de no tocar demasiada basura, extrajo la bola, se dirigió a la sala de estar, usó su varita para prender los candelabros y estiró el pergamino, de modo que se pudiera ver claramente el acertijo.

311213521834
Nada es lo que parece.
Divide y vencerás.

—Nada es lo que parece —se dijo Hermione, contemplando los números—. Debe haber algo más tras ellos.

Sabiendo que, tal vez, no ganaría nada con eso, usó su varita y realizó un hechizo que permitía revelar cosas ocultas, pero no pasó nada, o al menos eso fue lo que pensó en un comienzo. Cuando examinó los números con más detalle, se dio cuenta que algo había cambiado. Los números ya no estaban juntos, sino que separados.

3-1-1-2-13-5-21-8-34

—Sabía que había números de más de un dígito —dijo Hermione en voz alta, tomando un pergamino vacío de la mesa ratona, una pluma, tinta, y escribió los números en el pergamino, ordenándolos de menor a mayor.

1-1-2-3-5-8-13-21-34

Sin embargo, la secuencia aún no tenía sentido, pues el incremento no parecía seguir un patrón definido. Usando el mismo pergamino, Hermione fue anotando las diferencias entre los números y ver si había un patrón oculto. Obtuvo lo siguiente.

0-1-1-2-3-5-8-13-21

Hermione se quedó pasmada, pues las diferencias entre los números formaban casi la misma secuencia que había obtenido antes, con la excepción del cero. Se quedó un buen rato examinando los números de la secuencia, tratando de hallar algún sentido en el galimatías que estaba mirando.

Debe haber algo que no estoy viendo. A ver, si al uno le sumo el cero, obtengo uno. Si al uno le sumo el uno, obtengo el dos. Si al dos le sumo el uno, obtengo el tres. Si al tres le sumo el dos, obtengo el cinco… espera un momento. El siguiente término de la secuencia se obtiene de la suma de los dos términos anteriores. ¡Cómo no lo pude ver de inmediato! ¡Es la maldita secuencia de Fibonacci!

Sin embargo, el triunfo le duró poco, porque solamente había resuelto la mitad del dilema. Hermione sabía que la respuesta no era la secuencia de Fibonacci, de otro modo, la línea que decía "divide y vencerás" carecía de propósito alguno. Aunque tal vez tenga algún sentido. Tuve que dividir ese número en varios para obtener la secuencia. Pero… pero suena muy rebuscado, y no estaba en mi intención dividir el número.

Hermione estuvo otra media hora dándole vueltas al asunto, pero lo bueno de haber tenido una buena dosis de sexo era que la cabeza se aclaraba de un plumazo y podía pensar de formas creativas sin la presión del estrés atormentándola. Eventualmente, iba a hallar la respuesta al misterio detrás de ese "divide y vencerás".

¿Y si uso el término "divide" en sentido aritmético? Tendría más sentido, porque estoy tratando con números, pero, ¿dividir qué? Bueno, podría dividir el uno entre el uno, y el resultado dividirlo entre el siguiente término… no, no funcionaría. Llegaría a un resultado cercano a cero, y no creo que esa sea la respuesta. ¿Y si divido términos en secuencia? ¿El uno con el uno, el dos con el uno, el tres con el dos, y así sucesivamente? Hermione usó el mismo pergamino para escribir el resultado de las divisiones, obteniendo algo como esto:

1 : 1 = 1
2 : 1 = 2
3 : 2 = 1,5
5 : 3 = 1,66666
8 : 5 = 1,6
13 : 8 = 1,625
21 : 13 = 1,61538
34 : 21 = 1,61904

Hermione no veía un resultado concreto en las operaciones que había realizado. Sin embargo, sabía que la secuencia de Fibonacci era una serie infinita, y bien podría estar dividiendo términos para siempre. No obstante, estaba segura que si seguía haciéndolo con unos pocos términos más, hallaría una respuesta coherente.

55 : 34 = 1,61764
89 : 55 = 1,61818
144 : 89 = 1,61798
233 : 144 = 1,61805
377 : 233 = 1,61803

Hermione se quedó de piedra al ver el número que había obtenido después de repetir el proceso trece veces. Su instinto había dado en el blanco. Ese número lo conocía muy bien, aunque se trataba de un número desconocido en el mundo mágico. A lo sumo, se usaban números enteros para la rama de la Numerología, ángulos en Astronomía, pero no se usaban los números irracionales en el mundo de la magia para ningún propósito. Y daba la casualidad que ese número no solamente era irracional, sino que era uno irracional trascendente (1). Había ejemplos notables de ese tipo de números, como el número pi, crítico en todo lo relacionado con circunferencias, círculos y esferas, o el número "e", que se empleaba de base para los logaritmos naturales, cruciales para fenómenos como la desintegración radiactiva o el crecimiento de la población. Pero ese número era especial por otra razón.

Sintiendo que sus manos temblaban, Hermione tomó la pluma, la hundió en el frasco de tinta y escribió la respuesta en la carta, sin saber qué esperar.

3-1-1-2-13-5-21-8-34
Nada es lo que parece.
Divide y vencerás.

Respuesta: Fi


(1) Se le llama número irracional trascendente a aquellos obtenidos a partir de series infinitas (una suma infinita de números relacionados entre sí por un patrón), no de raíces de números reales.