Muchas gracias. Nunca imaginé que mis historias le gustaran a tantas personas.

Bueno voy a hacer spam de mis propias historias, :3 espero puedan darle una oportunidad a mi historia "Lucha por Anna".

Como siempre los personajes no me pertenecen yo solo los ocupo sin fines de lucro.

Capítulo XVIII. Mañana.

La luz del amanecer se filtró entre las cortinas de la alcoba, en aquella habitación del castillo, por toda la noche el único sonido que lograba escucharse, era el de las respiraciones de las dos mujeres que dormían sobre la cama.

Los párpados de la antigua princesa de Corona temblaron brevemente antes de abrirse, por un momento la incomodidad de su entrepierna fue lo suficientemente fuerte como para hacerla quejarse, pero apenas movió su cuerpo sintió como la mitad de su cuerpo estaba dormida, haciéndole sentir aquella fastidiosa sensación en el lado izquierdo de su cuerpo.

Estaba por levantarse para hacer que aquella sensación le abandonara, pero un suave cosquilleo la detuvo de hacer cualquier cosa, y fue cuando la nebulosa que parecía cubrir su conciencia se disipó, y pudo enfocar a la mujer que la tenía sujeta de su cintura, mientras que su respiración golpeaba su pecho desnudó.

Su primer instinto fue saltar de la cama, pero se detuvo, al ver como las facciones del rey que dormía sobre de ella, se veían pacíficas, tan tranquilas, como su nariz salpicada de pecas apena su se movía con cada respiración, como de sus labios ligeramente separados emergía aquel suave ronquido.

Su mano derecha se alzó sobre de ella quitándole del rostro un mechón de cabello, pudiendo sentir como las hebras de cobre se deslizaban entre sus dedos, y permitiéndole ver el rostro con mayor claridad.

No supo en que momento su mano comenzó a recorrer la espalda del rey, permitiéndose sentir la tersa piel en las yemas de sus dedos, sintió el momento tan efímero que por un momento deseo que no concluyera jamás.

Sin embargo sintió como la mano que la tenía sujeta de la cintura se alejaba de su piel, por un momento la ausencia del tacto le hizo sentirse extrañamente triste, pero aquel sentimiento la abandono tan pronto como aquella misma mano le acuno su mejilla, haciendo voltear hacia la mujer que acababa de despertar, viendo aun aquellos somnolientos la enfocaban, perdiéndose en ello hasta que un sintió un suave toque sobre sus labios.

- Buenos días. - dijo el rey apenas separándose del beso.

Antes de que pudiera responder el saludo, un toque en la puerta se escucho rompiendo la calma.

Las mantas fueron tomadas por Elsa para cubrir su pecho desnudo mientras que sentía su rostro calentarse.

- ¿Que sucede? - respondió Anna ligeramente divertida de la vergüenza en el rostro de Elsa.

"Su majestad, disculpe molestarla, pero el concejo requiere su presencia"

Un suspiro escapo de los labios de Anna, siendo que aquel día había decidido tomar un descanso de sus responsabilidades, pero si solicitaban su presencia no podía negarse.

- Gracias, diles que estaré con ellos en una hora.

"A sus ordenes"

El rostro de Anna se dirigió nuevamente al rostro de Elsa, viendo como su sonrojo no habia disminuido aun, sin embargo pareciera que miles de cosas surcaban la mente de la platinada.

- ¿Sucede algo? - pregunto Anna levantándose de la cama, dispuesta a tomar un baño para quitar el sudor que cubría su cuerpo.

La voz de Elsa por fin se escucho. - Lo que sucedió anoche, ¿en verdad paso? - aun con esas simples palabras, Anna pudo darse cuenta del temor en ellas.

- Si ocurrió. - respondió Anna, esperando que Elsa mostrara el porque de su aparente temor.

Afortunadamente o desafortunadamente para el rey, la mujer de cabello platinado no pensó en ocultar su miedo de ella, en cambio escondió su rostro entre sus manos.

No solo había entregado su pureza antes del matrimonio, sino que sentía se había fallado a si misma al hacerlo, a aquello que creía. Las lágrimas comenzaron a correr entre sus dedos, no creía poder ver a nadie al rostro por la vergüenza que sentía.

El rey permaneció un momento viendo como la mujer frente a ella se desmoronaba, pero al escuchar su suave llanto la hizo reaccionar, caminando con determinación a la cama en la que estaba postrada.

Las manos del rey tomaron las muñecas de la contraria, y aunque no quería, uso un poco más de fuerza de la normal para quitarle las manos del rostro a Elsa, y sintió un tirón en su corazón al ver como el llanto surcaba sus mejillas, como sus ojos estaban rojos y cristalinos, y como mordía su labio inferior con fuerza tratando de callar su propio llanto.

Anna se jactaba de poder hacer muchas cosas, y ser buena en ellas, sin embargo al ver a Elsa, se sintió terriblemente inútil, no sabia ni siquiera lo que estaba pensando en ese momento, ni mucho menos como ayudarle, por un momento estaba bien, y al siguiente estaba llorando como si no hubiera un mañana, y solo atino a abrazarla, solo podía hacer eso.

Y aunque el rey no creía que ello fuera suficiente, para Elsa lo fue, y se sostuvo de ella como si su vida dependiera de ello, era como si el solo roce de Anna le diera aquella calma qué tanto necesitaba, y aunque tardo un poco aun en poder tranquilizarse, Anna no la soltó.

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- Me quieres decir que sucedió.

Ambas estaban sentadas al borde de la cama, toallas cubrían sus cuerpos, mientras que pequeñas gotas de agua se deslizaban por sus cuerpos.

Después de que Elsa se tranquilizó, esta aun no se sentía lo suficientemente bien como para hablar, y el rey la alzo entre sus brazos para llevarla al baño, buscando que el agua logrará tranquilizarla lo suficiente como para que pudiera decirle cómo podría ayudarle. Aunque Anna seguia encantada con el cuerpo de Elsa, supo que aquel no era el momento para hacer otra cosa, y se limito a limpiar su propio cuerpo y el de Elsa. Pues aun en su estado, Elsa sintió como el toque del rey era delicado sobre su cuerpo, como si temiera romperla, o causarle algún daño.

Los ojos de Elsa corrieron alrededor de la alcoba buscando no ver aquellos orbes que sabia la veían con atención.

Cuando supo que no tenía escapatoria alguna, por fin se atrevió a ver a los ojos del rey, viendo aquella fiera mirada sobre de ella, pero también notando como había algo mas en ella, y eso que vio, hizo a su corazon acelerar.

- ¿Prometes no enojarte?

Los ojos del rey examinaron a Elsa, su experiencia de le decía que si le decían que debía guardar la compostura era por qué debía esperar un gran golpe, pero al ver a los ojos de Elsa, dejo salir un pesado suspiro, mientras que asentía.

- Bueno... yo... solo...

Teniendo poca paciencia, más por el hecho de que en verdad le preocupaba Elsa, el rey tomo entre sus manos las de Elsa, mientras que repetía las mismas palabras. - Respira... inhala... exhala... - La antigua princesa siguió las instrucciones dadas, mientras que sentía como su mente comenzaba a tranquilizarse. - No pienses lo que vas a decir, solo hazlo, no me voy a enojar con nada que puedas decir, solo quiero ayudarte.

Los ojos azules vieron a los del rey, buscando algún signo de mentira en ellos, pero en cambio vio como estos tenían aquella determinación que solo había logrado ver en la mujer frente suyo.

- Yo me traicione... juré que me guardaría hasta el matrimonio, y me falle a mí misma y a mi familia.

Las manos del rey sostuvieron a las de Elsa, ella no compartía las ideas de Elsa, a ella no la habían educado para creer que debía guardarse para poder consumar el matrimonio, sin embargo conocía lo que era el decepcionarse a sí misma.

- Mi princesa. - la voz del rey era apenas lo suficientemente clara para que Elsa logrará escucharla, sin embargo la platinada logró sentir el cariño con las que fueron pronunciadas aquellas palabras. - La vida está llena de tropiezos, de desventuras, no siempre vamos a lograr que las cosas salgan como tenemos planeado. - las manos del rey soltaron las manos de Elsa para tomar sus mejillas, y limpiar las lágrimas que comenzaron a caer de los hermosos ojos de la antigua princesa. - No comparto tu forma de ver la vida, puede que te hayan dicho que la pureza de tu cuerpo es necesaria para el hombre que tomaría tu mano, pero eso no es así, no quisiera que pensaras que eres solo valiosa si te negaras a sentir placer, tú eres más que eso, más que una mujer a la que debería encargarse de tener los herederos de la corona, veo más en ti de lo que jamás puedas imaginar, veo a una mujer que se emociona por lo desconocido, a alguien que busca leer para transportar sus pensamientos entre los libros entre sus manos, a una niña que le encanta el arte tanto de la naturaleza como del hombre... pero sobretodo veo a Elsa, que es eso y más, y me sentiría honrada de ver cada una de las facetas que tienes por mostrar.

Sin saberlo, las palabras que pronunció en aquella alcoba, se cumplirían, aunque no de la mejor manera.

Los ojos de Elsa brillaron ante el rey, sonriendo ante lo dicho por el rey, y sintió como la frente del rey se juntaba con la suya viendo los orbes de la mujer justo enfrente suyo, mostrando la sinceridad de sus palabras y solo pudo sonreír sintiendo como aquellas palabras se unían a su corazón dejando una marca permanente en el.