Smells Like Teen Spirit

"Cuando las palabras fallan, la música habla" -Hans Christian Andersen.

Capítulo II:

"Stacy's Mom"

(Sakura)

Cerca de media hora había transcurrido desde que salimos de la clase de Educación Física, y el chico nuevo aún no aparecía. Hiro y Yamazaki habían sido los de la idea, pero el cerebro de Hiro estaba tan podrido que además decidió echar la mochila de Shaoran Li a la piscina. Con toda su ropa dentro, por supuesto.

Yo le comenté que quizás sería una bueno ir a sacar a Li, porque debía estar pasándola mal, tomando en cuenta que era su primer día en Seijo.

-¿A caso te gusta ese tonto? –Me recriminó. Era obvio que estaba celoso.

-Por supuesto que no, Hiro –Le dije yo-, es sólo que…

-Escuché que su padre es un escapista profesional y es por eso que nunca lo atrapaban cuando cometía sus atroces asesinatos a sueldo...

Yamazaki tenía una imaginación tan grande que, de dedicarse a la literatura, sus libros serían best sellers. Y de ser cineasta, sus películas arrasarían en las premiaciones.

El timbre del recreo sonó y el profesor de Historia no tardó en salir. Me levanté seguida por Kero, pero nos detuvimos al llegar a la puerta. Porque allí estaba, él, empapado de pies a cabeza, con sus ojos ámbares llenos de furia.

Shaoran Li entró al aula como un rayo, pasándome por un lado mientras el agua escurría de su uniforme. En realidad, su estado era lo que menos llamaba la atención; era su semblante serio, su paso firme pero apacible, su mirada furiosa, su mandíbula y puños apretados lo que en verdad nos perturbaron. Aquella era la calma antes de la tormetna. Todos en el salón permanecimos inmóviles y en silencio.

-Mierda –Me susurró Kero al oído-, creo que alguien está muy molesto.

Todos, excepto una persona.

-¡Pero si es el niño nuevo! –La voz de Hiro hizo que todos se volvieran hacia él. Su sonrisa se expandió cuando Li lo miró-. Veo que olvidaste quitarte la ropa antes de meterte a la ducha.

Nadie que apreciara su vida lo suficiente rió. Todos vimos a Li apretar los puños y la mandíbula al mismo tiempo, mientras analizaba los movimientos de Hiro. Y debo decir que el hombre se veía fuerte.

-¿Cómo la pasaste? –Preguntó socarronamente. ¿Qué tenía Hiro en la cabeza? ¿Por qué no podía esperar su muerte natural?

-No peor de lo que lo pasarás tú ahora. –Dijo Li acortando distancias para enterrar su puño en la cara de Hiro-. ¿Alguien más quiere saber como la pasé? –Inquirió alzando ligeramente la voz, mirando al grupo-. El curioso puede dar un paso adelante.

Kero me dio un empujón que me hizo dar no uno, sino dos pasos al frente, y juro que deseé que se muriera por combustión espontánea. O mejor, que el padre de Li lo asesinara a sangre fría.

Li clavó sus ojos en mí y yo tragué pesado, pero aún así no lo dejé intimidarme con su mirada. Me estudió durante algunos segundos, luego miró a Hiro, que estaba en el suelo quejándose. Posó sus ojos en mí una vez más y habló:

-Esto no es un chiste, ni un juego.

-Y yo no estoy jugando. –Aquello salió de mi boca antes de que mi mente pudiera siquiera procesarlo, y me odié a mi misma por ello. Probablemente Li estaría malinterpretando mi comentario, y creyendo que en verdad yo había participado en aquella broma. Oh, mierda.

Pero en vez de golpearme de la misma manera que había hecho con Hiro, acortó distancias entre nosotros, me miró durante algunos segundos, e hizo algo que no me esperaba:

Esbozó una sonrisa arrogante, me guiñó uno de sus preciosos ojos y se largó. Así sin más, simplemente se marchó. Caminó hacia la puerta como quien acababa de ganar una pelea y desapareció, dejándome allí, completamente a cuadros, con mis compañeros preguntándose qué rayos había sucedido. Parpadeé un par de veces.

Eriol salió rápidamente, seguido del resto de mis compañeros, que murmuraban cosas sobre lo que acababa de suceder y lo increíblemente fuerte que era el chico nuevo. ¿Increíblemente fuerte? ¡Increíblemente engreído!

-Creo que a alguien no le agrada el nuevo –Dijo Kero mientras miraba a Hiro, riendo. Al ver mi ceño fruncido borró su sonrisa-, o debo decir, a alguienes.

Estando segura de que esa palabra no existía, recordé las ganas que tenía de asesinarlo y lo golpeé en el brazo. Me acerqué a Hiro y quise preguntarle si estaba bien, pero era obvio que no lo estaba.

-Wow –Dijo Yamazaki, divertido, ganándose una mirada reprobadora por parte de Chiharu-, de haber sabido que el nuevo reaccionaría de esa manera ni siquiera lo habría intentado. -Miró a Hiro-. Hermano, eso debió dolerte. Aunque si lo pienso bien, saliste con suerte. Quiero decir, el tipo pudo haberte matado. Los genes homicidas son hereditarios.

Hiro se puso de pie-. Creo que me rompió la nariz, mierda. –La sangre salía a borbotones y había comenzado a hinchársele toda el área afectada.

-Creo que es mejor que vayas a la enfermería, te acompaño. –Le dije a Hiro y él asintió. Salimos del salón, Yamazaki y Chiharu nos siguieron. Al ver que Kero tomaba otro camino lo llamé-. Kero, ¿no vienes?

Él se volteó y negó con la cabeza. Ambos sabíamos que no era necesario que dijera a dónde iba. Era obvio que se encontraría con la culpable de nuestra última pelea.

Nakuru Akizuki.

-.-

-¿Pueden creer que Sakura quería buscar pelea? –Dijo Yamazaki riendo. Estábamos todo el grupo, menos Eriol y Kero, sentados en la cafetería hablando sobre lo que había pasado en el salón de clases-. No puedo creer que hayas dado dos pasos adelante, Sakurita, sí que eres valiente.

Fruncí el ceño y me crucé de brazos ante su comentario.

-Sólo para que lo sepas, Kero me empujó.

-En mi opinión –intervino Tomoyo-, lo que le hicieron fue inmaduro y cruel, ¡dejarlo encerrado y sin ropa en su primer día! No estoy justificándolo, pero el pobre tenía derecho a desquitarse.

-Con la cara de Hiro, naturalmente. –Bromeó Yamazaki. Rika tuvo que taparse la boca para ahogar su risa.

-¿Estás diciendo que lo que ese imbécil hizo está bien? –Gruñó Hiro, lanzándole una verdadera mirada de odio a Tomoyo-. ¿Estás de su lado o qué?

Tomoyo rodó los ojos y yo supe lo que estaba pensando. Es imposible hacerle entender algo tan simple como eso a una persona cuyo coeficiente intelectual es igual al de una banana, y cuyo ego es tan alto como la torre Eiffel.

-Lo que Tomoyo quiere decir –intenté buscar palabras para explicarme bien pero supe que Hiro no lo entendería-, Hiro, es que si a ti te hicieran eso, ¿cómo reaccionarías?

Por un momento, Hiro pareció pensarlo. Por un momento. Luego se cruzó de brazos y adoptó su pose defensiva.

-Es diferente.

-No lo es y lo sabes. –Tomoyo volvió a mirarlo-. Sólo acéptalo.

Pero Hiro no iba a aceptarlo ni hoy, ni mañana, ni nunca. Y todo porque su orgullo se lo prohibía.

Ahora que lo pensaba, antes de hoy nadie se había atrevido a golpearlo porque, básicamente, la gente se sentía un tanto intimidada por su tamaño, pero no Shaoran. No pude evitar sonreírme a mi misma al ver la marca que el golpe de Shaoran Li le había dejado a Hiro.

Entonces recordé su sonrisa arrogante... y borré la mía.

(Shaoran)

-Sigo sin poder creer que lo que pasó hoy en el salón –Comentó Eriol por enésima vez en el día, cuando bajé a abrirle la puerta-, ya era hora de que alguien pusiera en su lugar a Hiro, ¡eres mi héroe!

Intentó besarme en la mejilla, pero yo lo aparté de un empujón.

-No entiendo por qué no lo habían hecho antes si el tipo es tan pesado como dices. –Apreté el botón del ascensor, y éste se abrió automáticamente-. Además, yo sólo estaba desquitándome.

Eriol rió-. Hiro no es una mala persona. Con nosotros, sus amigos, suele ser muy leal, pero debo admitir que puede llegar a creerse la última Coca-Cola del desierto. Todavía me cuesta entender cómo Sakura puede ser su novia.

Y hablando de Sakura…

-¿Llevan mucho tiempo saliendo? –Mi amigo alzó la mirada, sin entender-. Quiero decir, Sakura y Brutus.

Eriol rió.

-Pues, no mucho la verdad, creo que tres meses, pero Hiro estuvo cortejándola durante bastante tiempo. Ninguno de nosotros pensó que ella daría el brazo a torcer, pero al final aceptó salir con él. Oye –Dijo Eriol mientras yo abría la puerta de mi apartamento-. ¿Te gusta Sakura, verdad?

-No voy a negártelo, es preciosa. ¿Me habías dicho que es la mejor amiga de tu novia, no?

Eriol asintió con la cabeza mientras se echaba sobre el sofá. Tomó algunos de M&Ms de un recipiente de vidrio que yo mismo había colocado ayer.

-Así es –Y sin terminar de masticar, agregó-: ¿puedo invitarla? Ya sabes, para celebrar que mañana no hay clases, ¡es una pena que hayan decidido tomar el martes para reparar todas las puertas del instituto! –Rió estruendosamente-, como ahora se caen solas…

-Se hace lo que se puede, ¿no?

Recordé la noticia que el director había dado hoy, por los altoparlantes, haciendo que se formara un alboroto que fue prácticamente imposible de sosegar. Debido a que una de las puertas del gimnasio le cayó encima a un estudiante de último año, causándole heridas profundas, hemos decidido tomar las medidas necesarias lo antes posible para que este tipo de eventos desafortunados no se repitan en tan prestigiosa institución. Y con lo antes posible, se refería a mañana.

¡Y yo ni siquiera tenía una herida profunda! Tomoeda era sin duda, lo mejor que me había pasado en mucho tiempo. No pude evitar sonreír mientras me llevaba un puñado de M&Ms a la boca.

-Entonces –La sonrisa de Eriol se amplió un poco más-, ¿qué dices?

-Llámala.

Buscó su móvil en su bolsillo y marcó el número. Luego de unos segundos, la novia de Eriol contestó.

-Hola, princesa, ¿estás ocupada?

Rodé mis ojos y me levanté para ir a la cocina. No tenía ganas de escuchar conversaciones de enamorados. Aunque, ahora que lo pensaba, no sólo tendría que escucharlos hablando de sus cosas, sino también tendría que verlos haciéndolas. Pero ya no podía decirle que no la invitara.

Saqué el jugo de Cran-Apple de la nevera y me serví un vaso. Mi padre siempre solía decirme que algún día tendrían que hospitalizarme por un coma diabético por disfrutar tanto de las cosas dulces, en especial del chocolate. Pero nunca le hice verdadero caso.

-¡Shaoran! –Eriol entró a la cocina con el móvil aún en la mano-, Sakura está en casa de Tomoyo, ¿te molesta si viene también?

Claro que podía venir. Sobre todo si traía su lindo bikini verde.

-¿Shaoran?

-Sí, sí.

-¿Sí te molesta?

-No, idiota. puede venir.

Eriol rio y volvió a acercar el móvil a su oído, para seguir hablando con Tomoyo. Pero la conversación no duró mucho, porque pocos segundos después estaba sonriéndome de la misma forma sagaz que solía usar.

-Dentro de algunos minutos estarán aquí, compadre.

Sonreí mientras caminaba hacia el sofá. No pude evitar imaginarme la terrible y escandalosa reacción de Brutus al enterarse de que su adorada novia estaba en camino a mi humilde morada.

Aunque claro, él no tenía porqué enterarse, ¿verdad?

(Sakura)

La escandalosa risa de Eriol acompañada de las risitas de Tomoyo me hizo volver a mis pensamientos. A mis oscuros y poco normales pensamientos, debo decir. Porque, ¿qué persona normal se imagina la muerte de su mejor amiga, luego de haberla torturado de la manera más inhumana posible?

Ninguna. Pero, yo estaba lejos de ser una persona normal.

Tomoyo me había engañado. Me había engatusado por completo diciéndome que nos encontraríamos con Eriol para ir a comer al restaurante coreano que había abierto cerca del centro comercial. Pero eso no era verdad, porque en vez de estar comiendo bibim guksu o manguduk, estábamos sentadas en los sillones de cuero café de la sala Shaoran Li, el amigo de Eriol. Sí, el mismo tipo que había golpeado a Hiro en el colegio. El mismo que, según Yamazaki, era hijo de un asesino serial sumamente peligroso y muy buscado en Hong Kong. El mismo que me había mirado con aquella expresión arrogante, como si estuviera muy por encima de mí.

Una vez más, yo había sido la pobre víctima de las engañifas de Tomoyo. Y para los que se preguntan por qué tuvo que mentirme, les cuento: Tomoyo sabía perfectamente que yo jamás hubiera aceptado una invitación a la casa de Shaoran Li. Y por eso decidió engañarme como a una niña pequeña. Una desdichada y amargada niña, debo añadir.

-¿Cuánto tiempo te dijeron que esperaras? –La pregunta de Eriol me desconcertó. ¿Esperar qué?

Li miró su reloj-. Media hora, pero creo que ya deberíamos ir, así cuando lleguemos está lista la orden.

Me pregunto si estará hablando del sushi que pedimos hace veinte minutos, o si habrá ordenado algo de humildad a alguna tienda de virtudes a domicilio…

-Y como tú estás pagando, Tomoyo y yo podemos ir a buscarlo.

-No creo que a Sakura le moleste quedarse contigo, ¿verdad, Saku?

Y en ese momento me juré a mí misma que asesinaría a Tomoyo. Compraría el libro "Matar gente para Dummies" y lo haría. Lentamente. Con un martillo. Mientras estuviera durmiendo.

Eriol, al no tener respuesta de mi parte, no tardó en ponerse de pie y tomar la mano de Tomoyo.

-Entonces nos vamos, -caminó hasta la puerta con mi prima, y antes de cerrarla tras de sí, dijo-: no tardaremos nada.

Eso era exactamente lo que yo esperaba.

Pronto el silencio inundó el apartamento de Li. Podía sentir su mirada sobre mí, estudiándome, así que me atreví a mirarlo. Estaba sentado en el sillón individual con los codos apoyados de las rodillas; tenía el pelo revuelto y su boca formaba un sonrisa casi imperceptible, pero existente. Sus ojos color ámbar me miraban con lo que parecía ser interés. Y estuvimos así por un rato, contemplándonos, hasta que él decidió romper el silencio con una pregunta que me hizo recordar lo poco que me agradaba:

-¿Cómo está tu novio? –Su sonrisa se amplió considerablemente.

Probablemente odiándote y pensando alguna manera de vengarse de la paliza que le diste.

-Bien.

Pude ver un pequeño brillo en sus ojos.

-¿Te caigo mal?

Yo lo miré. No me caía mal, pero tampoco me caía bien. Le di un encogimiento de hombros como respuesta.

-Por cierto, ayer en casa de Eriol, ¿te pasaba algo, verdad?

Parpadeé un par de veces. Ayer… ¿cómo lo sabía? No había hablado con él en ningún momento, apenas habíamos cruzado miradas.

-¿Por qué lo preguntas? -Inquirí curiosa.

-Pues, te veías algo triste, o enojada, además –agregó-, te fuiste primero que todos.

Nuevamente, me hice la misma pregunta: ¿cómo lo sabía? Hiro me había llevado a mi casa después de haberme despedido de Tomoyo y dudaba mucho que ella le hubiera dicho a alguien que me había ido. De todos modos, yo no tenía porqué darle explicaciones de ningún tipo a aquel sujeto.

-No creo que sea de tu incumbencia.

Él sonrió y se puso de pie.

-Vale, vale. ¿Quieres más jugo, agua o alguna otra cosa?

Creo que no había suficiente alcohol en el mundo que hiciera esta situación tolerable, así que sólo le dije que un poco más de jugo estaría bien. Li desapareció por el pasillo y yo fijé mi atención en el salón. No era muy grande, pero las ventanas eran de cuerpo completo, desde el techo hasta el piso, y aquello le brindaba una sensación de amplitud y encantadora vista de Tomoeda al lugar. Me llamó la atención una pared que no había visto al llegar, probablemente por estar refunfuñando y maldiciendo a Tomoyo en mi mente. Estaba repleta de fotografías en blanco y negro. Los retratos estaban enmarcados en molduras delgadas de color blanco. Me puse de pie para acercarme y poder apreciarlas mejor. La mayoría eran fotografías de personas a lo lejos o de paisajes urbanos.

-¿Te gustan?

Di un ligero respingo al escuchar su voz. Me volteé y lo encontré detrás de mí, ofreciéndome un vaso con hielo y un líquido rojo. Miré el vaso con recelo, ¿y si le había puesto alguna pastilla para intentar asesinarme o violarme? Yo no conocía a Li, no sabía que tipo de mañas podía tener. ¿Y si Yamazaki tenía razón?

Cogí el vaso con recelo, pero no me lo llevé a la boca en ningún momento. Li no pareció encontrar nada extraño en mi decisión de no beber. Decidí responder a su pregunta.

-Sí, ¿tú las tomaste?

-Así es, la mayoría son de Hong Kong.

-Son preciosas. –Lo eran. Todas y cada una de ellas-. Eres bueno, deberías continuar aquí en Tomoeda, todavía tienes muchas paredes.

Él sonrió-. Gracias. Supongo que sí podría. Aunque –cambió su sonrisa gentil por un gesto serio-, ahora que voy a dedicarme a la fotografía erótica necesito algunos modelos, ¿te gustaría posar para mí?

Abrí los ojos por la impresión de aquella propuesta inesperada, y sentí que el rostro se me encendía de un momento a otro cuando él se acercó a mí con aquella mirada difícil de descifrar, así que le propiné un empujón que lo hizo perder el equilibrio y caer en el sillón, derramando el jugo en la alfombra.

-¡Eres un pesado! –Escuché su carcajada y yo me dirigí al sofá donde había estado sentada minutos atrás, para dejar mi vaso sobre la mesa de café, buscar mi móvil y llamar a Tomoyo-. ¡Y ni se te ocurra acercarte o te juro que…!

-Pero, ¿qué fue lo que dije para que te pusieras así? –Se incorporó y, riendo, recogió el vaso del suelo-. Tan sólo te hice una pregunta inocente.

-¿Te parece muy inocente preguntarme si quiero posar desnuda para ti? –Dejé de buscar por un momento, para mirarlo. Él se encogió de hombros y me miró como quien nunca mató a una mosca en su vida-, ¡Pues yo no creo que la pornografía sea inocente!

-Oh, espera un momento –Con su mano, hizo amague de detenerme para luego comenzar a hablar-: yo en ningún momento hablé de pornografía, señorita pervertida, hablé de fotografía erótica.

-¡Pues para mí es lo mismo! -¿¡Dónde estaba mi maldito teléfono cuando lo necesitaba!?

-La diferencia entre pornografía y erotismo es la iluminación –dijo, como si se tratara de lo más obvio en el mundo, para después agregar-: son dos cosas totalmente diferentes; una es vulgar y tosca, y la otra es sofisticada y sensual. –Noté como se había estado acercando a mí, con cada palabra que decía-. Deberías ilustrarte un poco más sobre...

-¡Aléjate!

Extendí mis brazos para empujarlo pero Li fue más rápido que yo y me tomó de la muñeca empujándome hacia él.

-¡Esta vez te vienes conmigo!

Un grito de sorpresa e indignación salió de mi boca en el momento que caímos sobre el sofá. Yo pude sentir la calidez de su respiración acariciarme el rostro. Me fijé en sus ojos ámbares que brillaban con intensidad. Su sonrisa divertida había sido reemplazada por una cándida, pequeña, incluso bonita. Y no es que Li fuese desagradable a la vista (en realidad era todo lo contrario), pero esto no iba a quedarse a sí, oh no. Porque yo no iba a dejarme engatusar por sus encantos, por más largas que fueran sus pestañas.

¿Quién se creía él para haberme halado consigo?

-¡Eres un…!

El sonido de la puerta abriéndose me detuvo de gritarle en la cara cualquier cantidad de groserías e insultos.

-Tomoyo… creo que llegamos en mal momento, te dije que debimos habernos tardado más.

En una fracción de segundo Li y yo dirigimos nuestras miradas hacia la puerta al mismo tiempo, donde nos encontramos con un Eriol muy divertido y una Tomoyo un tanto sorprendida.

-Pues –mi prima miró la escena con total sorpresa-, creo que tenías razón.

Entonces fue cuando me di cuenta de la comprometedora y vergonzosa posición en la que nos encontrábamos. Yo arriba de Li, sus manos en mis hombros. Perfecto, esto era exactamente a lo que me refería cuando dije que en mi vida hay una gran lista de momentos vergonzosos. ¿No lo dije? Ahora lo saben. ¿Alguno de ustedes sabe si en la lista de los Guinness World Records existe el récord de más momentos vergonzosos vividos? Porque de no ser así, yo lo establecería. Y de existir, estoy segura que desplazaría al actual campeón. Definitivamente, este momento encabezaba el Top Ten de las vergüenzas de mi vida.

Miré nuevamente a Tomoyo y a Eriol, y supe por sus miradas que ya habían sacado sus propias conclusiones. ¿En verdad serviría de algo que me desviviera en explicaciones o que dijera esto no es lo que parece?

Suspiré. Estaba segura que no.

(Shaoran)

-El sushi estuvo excelente. –Dijo Tomoyo, dándole un último sorbo a su Sprite.

Mis ojos volaron hacia Sakura, situada frente a mí. Estábamos sentados en el piso, frente a la pequeña mesa de café, y pude notar que el semblante serio de Sakura no había cambiado ni un poco desde que nos sentamos. Y es que, el que nos hubieran encontrado acostados –ella sobre mí- en el sofá, no le había hecho ni un poco de gracia.

A mí en cambio, me había gustado. Su aroma era dulce, pero no empalagoso, fresco y tentador. Y sus lindos ojos, ahora que podía contemplarlos de cerca, de un precioso color verde lleno de matices que parecían bailar en su mirada. Podría haberme quedado observándola durante horas, de no ser porque ella pareció haberse dado cuenta de lo que estaba sucediendo, ya que había abierto su boca para insultarme segundos antes de que Tomoyo y Eriol interrumpieran nuestro momento.

Sakura se pasó el resto del tiempo mirando las fotografías en mi pared, como si estuviera absorta leyendo un libro sumamente interesante. De hecho, estaba muy concentrada mirándolas cuando Tomoyo se levantó de su asiento:

-¡Oh, por Dios, es tardísimo! –Exclamó, con una mezcla de asombro y nerviosismo.

-¿Tardísimo? –Eriol alzó una ceja y después miró su reloj-, pero si apenas son las ocho de la noche.

-¡Por eso! Se suponía que tenía que estar en mi casa porque mi madre llega de viaje hoy.

-¿Tía Sonomi llega hoy de Milán? –Preguntó Sakura, curiosa.

-¡Sí, ya debe estar por llegar y yo tengo que irme!

-Bueno, te llevo a tu casa. –Dijo Eriol con una sonrisa.

Tomoyo asintió con la cabeza rápidamente y justo en el momento en que se puso de pie nuevamente pareció recordar algo:

-Pero, ¿y Sakura? –La aludida dejó de mirar las fotografías al escuchar su nombre y miró a su prima, que no había dejado de mirar a Eriol-. No quiero llegar más tarde de lo que ya voy pero tenemos que dejarla en su casa.

-¿Podrías no hablar de mí como si no estuviera presente, querida Tomoyo? –Contrario de lo que pensé, estaba sonriendo-. Yo puedo caminar, en serio. No quiero que tía Sonomi llegue y no te encuentre, sobre todo cuando le dijiste que estarías en la casa cuando ella llegara.

-¡De ninguna manera, Sakura! –Exclamó Tomoyo, indignada-, ¡Sólo a ti se te ocurre pensar que voy a dejar que te vayas caminando sola a altas horas de la noche?

¿Altas horas de la noche? Eran las 8:00 p.m. Y estábamos en Tomoeda, no en Detroit. No entendía cuál era el...

Un momento. El bombillo sobre mi cabeza se encendió.

-Yo puedo llevarte.

Los tres presentes me miraron inmediatamente. Eriol parecía complacido, Tomoyo un poco dudosa y Sakura... bueno, definir la expresión de Sakura sería algo difícil, por el hecho de que en realidad no tenía ninguna expresión.

-Prefiero caminar bajo una tormenta de granizo en la zona más peligrosa del país. –Dijo impasible. Tomó su bolso del sofá, se puso de pie y comenzó a caminar en dirección a la puerta.

-No hace falta que camines, Saku –esta vez fue Tomoyo quien habló-, ya escuchaste. Él te puede llevar.

Sakura la miró como si acabara de insultarla, probablemente sintiendo que su mejor amiga estaba echándola a los leones, y sin reparo alguno en que yo escuchara le dijo:

-¿Estás loca? No puedo irme con un desconocido, Tomoyo, ¿y si intenta violarme o secuestrarme? Es un riesgo que no pienso tomar.

¿Violarla? Fruncí el ceño. ¿Por qué clase de tipo me tomaba?

-¡Sakura, por Dios! ¡Shaoran no es ningún desconocido y tampoco va a violarte! –Dijo su prima, en un intento por defenderme-. Además no creo que sea tan tonto como para hacerte algo así, no sabiendo que sería el primer sospechoso si algo te pasara.

-Pero podría intentar asesinarme, Tomoyo. Como dice Yamazaki, eso es genético.

Eriol soltó una carcajada que me desconcertó por completo. Tomoyo intentó disimular una sonrisa mientras negaba con la cabeza y Sakura sonrió al ver que Eriol se recostaba en la pared mientras se retorcía de la risa. Fruncí el ceño, sin entender.

-De todas las historias de Takashi, no creo que ésta sea la más acertada.

Sakura pareció dudar, pero no por mucho tiempo, porque segundos más tarde estaba caminando hacia la puerta una vez más.

-Entonces llévame de una vez, Li, antes de que me arrepienta. Y que conste que lo hago para no retrasar más a Tomoyo, porque si fueran otras las circunstancias…

-Está bien, está bien. –la interrumpí, mientras tomaba las llaves.

Cuando llegamos abajo, nos despedimos de Tomoyo y de Eriol. Sakura y yo nos dirigimos a mi auto sin muchos comentarios. Se trataba de un Jeep Wrangler del año 2000, adquirido en un local de vehículos de segunda mano. Ya no más chóferes ni Mercedes, parte del castigo de Ieran Li.

Una vez dentro, Sakura se puso el cinturón de seguridad y se cruzó de brazos. Yo la miré. ¿Siempre era así de cascarrabias o sólo cuando estaba conmigo?

-¿Estás enojada? –Inquirí.

Ella se encogió de hombros sin mirarme y yo encendí el motor. Cuando estuvimos en la calle le pedí que escribiera la dirección de su casa en el GPS de mi teléfono ya que yo no tenía mucha idea de nombres de calles o puntos de referencia. Cuando terminó, noté que no quedaba muy lejos.

Para aliviar la tensión, encendí la radio y un escalofrío invadió mi cuerp, al escuchar aquella canción que tanto me gustaba, pero que no solían poner en la radio:

Stacy's mom has got it goin' on
Stacy's mom has got it goin' on
Stacy's mom has got it goin' on
Stacy's mom has got it goin' on

Sakura pareció reconocer la canción, porque inmediatamente su rostro se iluminó, alzó la cabeza y su semblante serio y malhumarado cambió. Yo empecé a cantar en voz muy baja, repitiendo todo lo que el vocalista decía:

Stacy, can I come over after school?
We can hang around by the pool.
Did your mom get back from her business trip?
Is she there, or is she trying to give me the slip?

-¿Conoces esta canción? –Preguntó Sakura, emocionada, como una niña pequeña a la que le acaban de anunciar la llegada de Santa Claus.

-Es la única canción que me gusta de Fountains of Wayne.

Ella alzó las cejas con asombro y sonrió.

-¡A mí también, Stacy's Mom es excelente!

Comenzó a cantar conmigo, y pude notar que su enojo había desaparecido por completo.

You know, I'm not the little boy that I used to be
I'm all grown up now, baby can't you see?

Stacy's mom has got it goin' on!
She's all I want and I've waited for so long
Stacy, can't you see? You're just not the girl for me
I know it might be wrong but I'm in love with Stacy's mom.

Me regaló una sonrisa mientras tomaba su celular y lo utilizaba como micrófono.

Stacy, do you remember when I mowed your lawn?
Your mom came out with just a towel on
I could tell she likes me from the way she stared,
and the way she said: "You missed a spot over there"

-¡Oh, aquí viene mi parte favorita!

Yo le subí el volumen. Porque es también era la mía.

And I know that you think it's just a fantasy,
But since your dad walked out, your mom could use a guy like me!

Stacy's mom has got it goin' on!
She's all I want, and I've waited so long
Stacy, can't you see? You're just not the girl for me
I know it might be wrong,
but I'm in love with Stacy's mom

Nuestras voces se mezclaron con la música y durante el solo de guitarra comenzamos a reír.

-Luego de ver el video, yo también pensé que la mamá de Stacy en verdad era sexy. –Comentó ella, entre risas.

Yo me reí-. Eres la primera persona que conozco que ama esta canción tanto como yo.

-Y no puedo entender por qué somos los únicos, Shaoran, ¡si es tan genial! –Me regaló una sonrisa y comenzó a cantar nuevamente.

Yo sonreí, pero esta vez por una razón diferente a la canción. Me había llamado Shaoran, y era la primera vez que utilizaba mi nombre y no mi apellido desde que nos habíamos conocido.

La canción se terminó y yo bajé el volumen.

-Nunca me habías llamado Shaoran.

Al parecer, no lo había hecho a propósito, porque se desconcertó en mi comentario. Luego de unos segundos, pareció comprender a lo que me refería, y me sonrió nuevamente:

-Ya sabes lo que dicen: cuando las palabras fallan, la música habla. –Me guiñó el ojo, tal y como yo había hecho durante la tarde.

Minutos más tarde, nos detuvimos frente a una bonita casa amarilla. Un silencio profundo se formó entre nosotros en el momento que nos miramos. Sakura ya no sonreía, pero no parecía estar enojada conmigo.

-Gracias por haberme traído. –Comentó, esbozando una pequeñísima sonrisa.

-¿Ves como no iba a asesinarte? –Sonreí y ella se rió.

-Creo que mejor me bajo antes de que te des cuenta que aún estás a tiempo de hacerlo.

-Espera –Sakura se detuvo y me miró-, ¿sigues enojada conmigo por lo de fotografía erótica?

Ella negó con la cabeza:

-Supongo que soy irresistible.

Se encogió de hombros y se bajó del auto cerrando la puerta tras de sí. Yo no pude evitar reír ante aquel comentario.

Porque era completamente cierto.

(Sakura)

Stacy's Mom es el tipo de canción que cuando la escuchas por primera vez no puedes dejar de cantarla. Y aunque mucha gente la conoce, no todo el mundo la disfruta tanto como yo. De hecho, creía que era la única persona en el mundo que amaba cantar esa canción, hasta hace tres minutos. Li la había cantado conmigo a todo pulmón, y a diferencia de lo muy desafinada que yo pude haber sonado, él tenía una bonita voz. Entonces pensé en cuan cierta era aquella frase que decía que cuando las palabras fallan, la música habla. Porque entre Li y yo las palabras no habían funcionado del todo, pero bastó y sobró que tuviéramos una canción en común, para que se me pasara todo el enojo que le tenía.

Al llegar a mi casa, Touya me dijo que mis padres habían salido a cenar y que llegarían un poco tarde. Lo saludé sin mucho interés, comentando que estaba cansada, y subí directamente a mi habitación. Y luego de cerrar la puerta y antes de encender la luz, me llevé una sorpresa:

-¿Qué son estas horas de llegar a la casa?

Juro que de haber tenido algo en las manos, lo habría tirado del susto. Pero sólo me duró unos segundos, porque reconocí la voz de inmediato. Encendí la luz y me encontré con el rostro familiar de Kero, mirándome desde el alféizar de mi ventana, donde estaba sentado.

-Lo siento, papá, me entretuve teniendo sexo con un expresidiario drogadicto, luego de hacernos tatuajes diabólicos. Espero que no te moleste.

Él sonrió-. Se suponía que hoy íbamos a ver la maratón de Clint Eastwood, pero veo que lo olvidaste.

Creo que no existe nadie en el mundo que ame más a Clint Eastwood que Kero, y ahora que me acuerdo, habíamos quedado de ver algunas de sus películas hoy en la tarde, pero, ¿recuerdan a Tomoyo y su restaurante mexicano? Exactamente.

-Pero no importa –comentó-, de todos modos yo tampoco estuve por aquí, apenas acabo de llegar del centro comercial.

Sentí un alivio al ver que no estaba enojado.

-¿Tuviste que trabajar hasta tan tarde?

-Me quedé más tarde de lo regular, pero luego Nakuru y yo fuimos a ver a la banda que te había comentado, la de mi amigo el baterista.

-¿Fuiste con Nakuru? –Pregunté lo obvio-. ¡Kero, se suponía que iríamos juntos!

-¡Qué querías que hiciera! Si tú estabas en casa del asesino con Eriol y Tomoyo.

Esa Nakuru me caía cada vez peor, no eran paranoias mías, en verdad estaba robándose a mi amigo. Un momento, ¿había dicho en casa del asesino?

-¿Cómo supiste que estaba en casa de Shaoran? Y por cierto, el asesino es su padre, no él.

Kero sonrió-. Vine a tu casa después del colegio para decirte que no podríamos ver la maratón porque tendría que quedarme en la tienda a ayudar con unos discos nuevos que llegaron ayer, y tu madre me dijo que te habías ido con Tomoyo…

-Eso no explica lo de…

Él interrumpió mi interrupción-. Luego llamé a Eriol para decirle que ya había llegado el disco de Placebo que había ordenado, y él me dijo que estaba contigo y Tomoyo en casa de Sharon.

-Shaoran. –Le corregí.

-Es igual, ¿o es que acaso te cae bien ahora? Porque esta mañana no lo pasabas.

Recordé el episodio ocurrido hacía unos minutos en el auto de Shaoran. Era cierto que no me había caído bien en un principio, por lo ocurrido en el salón de clases, pero también era cierto que podía simpático. Además, alguien con aquel talento para la fotografía y con una preferencia por Stacy's Mom, no debía ser tan terrible.

-Shaoran puede ser un sujeto agradable, aunque no lo parezca a priori. –Dije, intentando restarle importancia al asunto.

-Te creo –comentó Kero acostándose en mi cama, pero yo sabía que aquello no iba a acabar allí-, sobre todo porque te vi bajándote de su auto. Y no creo que a Hiro le haga mucha gracia que estés en el mismo vehículo que su Némesis.

Y hablando del rey de Roma…

Mi celular comenzó a sonar dentro de mi bolso, y yo reconocí la melodía como la canción que Hiro se había asignado para cada vez que me llamara.

-Hiro, hola –Era como si lo hubiésemos invocado-, estuve en mi casa viendo películas con Kero, ¿y tú? –Kero tuvo que abrazarse a mi almohada para ahogar su risa-, ¿Mañana? Sí, lo sé, ¿a qué hora? Está bien… yo también, adiós.

Colgué y Kero seguía retorciéndose de la risa y llenando mi almohada de lágrimas. Mi senté a su lado y suspiré.

-¡Eso si que dio miedo! –Exclamó, mientras dejaba de reír.

-Es la historia de mi vida, querido Kero.

-Déjame adivinar: Hiro piensa secuestrarte todo el día mañana, ¿o me equivoco?

-No te equivocas –suspiré-, mañana es nuestro aniversario de cuatro meses.

-¿Cuatro, ya? –Yo asentí con la cabeza mientras él se incorporaba, quedando sentado. Me dio dos palmaditas en la espalda-. Te compadezco y admiro al mismo tiempo, querida mía, porque cuatro meses de novia con un tipo que probablemente es adicto al sexo… no sé como puedes estar sentada sin que te duela.

Sentí como mi rostro se encendía por aquel comentario, aún así no pude evitar reírme.

-¡Kero! –Le di un empujón que lo hizo caerse, pero eso no evitó que comenzara a carcajearse otra vez-, ¡no sé como puedo ser tu amiga!

-¡Porque me amas! -Continuó riendo-, pero en serio, dime, ¿cómo es que lo haces?

Me abstuve de golpearlo otra vez y sólo ignoré su mirada curiosa.

-¿Por qué tengo que hablar contigo de estas cosas? –Pregunté, entre abochornada e incómoda.

-Porque soy tu mejor amigo y yo te he contado algunas de mis cosas.

-O sea que, ¿sólo me las cuentas para que yo te cuente las mías? –Él asintió con la cabeza.

-Así es, y para luego publicarlas en mi blog: Las aventuras sexuales de mi mejor amiga.

Esta vez no pude contenerme y le di una colleja.

-¡Eres tan tonto!

-Oh vamos, Sakurilla, ¿no vas a contarme si has hecho alguna cosilla con tu noviecillo?

Yo suspiré nuevamente. Estaba utilizando la jerga de Ned Flanders y aquello me desesperaba. Esperé unos segundos antes de contestar, para darle algo de suspenso y dramatismo al momento. Ustedes saben.

-Lo hicimos por primera vez el mes pasado.

Kero dejó de reír y un gemido de asombro se escapó de su boca. Estuvimos en silencio por unos minutos y luego lo miré.

-¿Dónde? –Me di cuenta que su rostro tenía una mueca de asombro y duda muy graciosa, y no pude evitar sonreír-. Por favor, dime que fue en el probador de una tienda, por favor, por favor.

Me reí. Esa era su fantasía recurrente. Negué con la cabeza y él fingió decepción

-Fue en su casa. Me invitó a ver una película con sus padres, pero ellos decidieron salir a cenar. Luego una cosa llevó a la otra y… pues, sucedió.

-¿Y por qué no me habías dicho nada? –Ahora tenía el ceño fruncido y me miraba con desaprobación.

Yo me encogí de hombros-. Porque no creí que fuera necesario.

-Pero fue tu primera vez.

-Sí, pero no fue nada del otro mundo. Ni muy traumática ni muy espectacular. Fue normal.

-¿No viste lucecitas de colores?

No pude evitar reír ante su manera sutil de preguntarme si había tenido un orgasmo. Me encogí de hombros. Él comprendió y luego de unos segundos de silencio, volvió a mirarme de aquella forma curiosa.

-Y, ¿lo han vuelto a hacer luego de eso? –Me di cuenta que estaba intentando esconder una sonrisita, porque sabía que sus preguntas estaban abochornándome-. ¿En el probador de una tienda, quizás?

-Eso no viene al caso.

-¡Claro que sí! Si ya comenzaste a contarme tus intimidades tienes que terminar. Ahora cuéntame, ¿lo han intentado de nuevo?

¡Dios mío! Y yo que había creído que con el interminable interrogatorio que Tomoyo me había montado se lo conté había sido suficiente, pero Kero había conseguido abochornarme aún más con su insistencia. Poco les faltaba para convertirse en voyeristas.

-¡Pues sí! –Exclamé-. Y no, no fue en el probador de una tienda. ¿Estás feliz, ahora que lo sabes?

Él asintió con la cabeza repetidas veces, como un niño pequeño.

-¡La pequeña Sakura está creciendo! –Me abrazó y yo intenté ocultar mi bochorno escondiendo mi rostro en su pecho, correspondiendo así a su abrazo, y luego escuché una pequeña risita que sólo significaba una cosa: abochornemos a Sakura, toma 3-. Y dime, ¿Hiro y tú son de las parejas que gritan sus nombres?

Mi rostro se encendió y juro que de haber estado junto a un semáforo en rojo, lo hubiera opacado.

-¡Kerberos Kirgyakos! –Exclamé, sabiendo que el hecho de llamarlo por su nombre no le hacía ninguna gracia-. ¿Podrías dejar de intentar averiguar sobre mi no tan increíble vida sexual?

Su semblante burlón y averiguador cambió a uno serio y quizás, sólo quizás, enfadado.

-Oye –dijo seriamente-, no me llames Kerberos, ¿en qué idioma tengo que decirte que no me gusta? ¿En griego?

Bingo. Justo en el blanco.

-Entonces deja de incordiar con tus preguntas, Kerberos.

Ésta vez me miró desafiante-. Lo haré si contestas a esa última.

Yo suspiré. Sabía que si el haberlo llamado Kerberos no lo detuvo, nada más lo haría.

-¿Me prometes que nunca le dirás a Hiro?

Mi pregunta le hizo rodar los ojos-. Sabes que nunca le diría nada a nadie, ¿qué te hace pensar que querría decirle a Hiro? –Yo permanecí en silencio, y él pareció anticiparse a lo que le iba a decir, a juzgar por su comentario-: a no ser que el sexo con Hiro sea tan malo y nunca hayas tenido un orgasmo.

Yo asentí con la cabeza.

-¿Nunca? –Preguntó incrédulo.

-Jamás.

-¿Ni siquiera una vez?

-Ninguna.

Kero me miró con una mezcla de sorpresa y comprensión que me hizo sonreír internamente.

-¿Y nunca se lo has comentado?

-Es muy difícil hablar con Hiro cuando está tan ocupado comentando lo sensacional que la pasamos cuando estamos juntos y asumiendo que yo disfruto de lo que hacemos tanto como él. –Era cierto, Hiro decía que ambos teníamos mucha suerte de tenernos y que hacíamos la pareja más explosiva del instituto.

Kero sonrió y volvió a acostarse en mi cama. Yo decidí cambiar el tema.

-¿No piensas irte a tu casa? –Pregunté acostándome perpendicularmente a él en la cama, cambiando el tema.

-Está bien. -Dijo poniéndose de pie-. Pero me tendrás aquí nuevamente en la mañana. Nadeshiko me dijo que en la mañana prepararía panqueques de banana. -Se frotó ambas manos-. ¡No me lo perdería por nada!

La verdad es que Kero y yo éramos casi como hermanos. Su familia había venido de Grecia cuando el tenía cinco años, y desde el día que lo vi llorando porque su osito Teddy se había perdido en una de las cajas de mudanza, nos hicimos amigos.

Cuando ya estuve acostada y lista para dormir, a luz de mi móvil se encendió en mi mesita de noche, y me fijé en el mensaje de texto que me acababa de llegar:

"Sueña conmigo y con lo que haremos mañana, te quiero ;)"

Hiro. Recordé la conversación con Kero y me sonrojé. Di la vuelta hasta quedar mirando a la ventana abierta. Mañana sería un largo día.

Pero nunca está demás intentarlo de nuevo.


Creo que esa frase de Hans Christian Andersen aplica perfectamente para este capítulo, porque en realidad es muy cierta. Para los querían más interacción entre Sakura y Shaoran, aquí la tuvieron. Y para Casey, que quería sangre, también hubo. Jajajaja, no tanta como querías, pero algo hubo. Por cierto, ¿alguno de ustedes ha escuchado Stacy's Mom? Les recomiendo que vean el vídeo.

La frase que Shaoran le dice a Sakura, sobre la diferencia entre la pornografía y el erotismo, es de Gloria Leonard.

¡Muchísimas gracias a todos por sus comentarios! Me alegra mucho que les haya gustado el primer capítulo de la historia, y espero que este y los demás también les gusten. No se olviden de dejarme su opinión en un review.

Sin nada más que agregar, me retiro. Un beso y nos vemos en el próximo capítulo.

PD: Se cumplió mi deseo: Que la campeona de Europa lo sea del mundo entero. ¡España, España, campeones del mundo!

Canción: Stacy's Mom

Banda: Fountains of Wayne

Álbum: Welcome Interstate Managers.