Smells Like Teen Spirit

"El que satisface sexualmente a una mujer es su dueño, el que no la satisface sexualmente es su esclavo." –Enrique Jardiel Poncela.

Capítulo III:

"Where is your boy tonight?"

(Shaoran)

¡Ring! ¡Ring! ¡Ring! ¡Ring! ¡Ring!

Abrí los ojos sobresaltado mientras me incorporaba rápidamente. ¿Qué era ese ruido? ¿La alarma de incendios? ¿La antirrobo?

¡Ring! ¡Ring! ¡Ring! ¡Ring! ¡Ring!

Tardé unos segundos en adaptarme al mundo real –tal y como siempre me ocurría cada vez que me quedaba dormido en medio de la tarde y luego despertaba totalmente desconcertado-, y reconocer el sonido del teléfono. Lo contesté mientras volvía al sofá para despabilarme lentamente.

-¡Xiao Lang! –La voz de Meiling sonaba tan viva y cercana que me costó creer que se encontraba a cientos de kilómetros de mí-. ¡No puedo creer que no llamaras para contarme cómo te fue en tu primer día!

Déja vu. Me acosté nuevamente en el sofá mientras me estiraba, recordando el episodio ocurrido en los vestidores.

-Pues, bien supongo –escuché un bufido del otro lado de la línea y sonreí-, tenía pensado ahorrarme la humillación, pero sé que estás deseosa de detalles, así que lo diré: tuve clase de educación física y mientras tomaba una ducha, mis compañeros de clase decidieron que sería gracioso encerrar al nuevo en los vestidores y tirar su mochila, con toda su ropa dentro, a la piscina.

El jadeo de sorpresa no se hizo esperar, ni tampoco el alarido de indignación. Lo que no me esperaba, fue la carcajada burbujeante que no ayudó a hacerme sentir mejor.

-¡No puedo creerlo! –Risa, risa, más risa-, ¡eso debió haber sido épico, Xiao! ¡Generalmente eres tú quien hace las bromas!

Rodé mis ojos-. Ya sabes lo que dicen sobre el Karma.

Ella rió de nuevo-. Oh sí, ya lo creo, pero supongo que le diste su merecido al canalla que osó meterse con el gran Xiao Lang Li, ¿o me equivoco?

-No te equivocas, Mei, en realidad debe estar comprando maquillaje para taparse el golpe que le dejé. O quizá haciéndose una cirugía de nariz.

-¡Primito, eres perverso!

Me sonreí a mí mismo. Quizá sí lo era un poco.

-Pero creo que le molestará más saber que su novia estuvo en mi departamento anoche.

El alarido de sorpresa se escuchó nuevamente y yo me reí al saber que Meiling había malinterpretado la idea.

-¡Xiao Lang! No me digas que…

-No es lo que piensas –me adelanté-, ¿recuerdas a mi amigo Eriol? –Ella asintió varias veces, ansiosa-, bueno, ayer estaba conmigo y me preguntó si podía invitar a Tomoyo, su novia, le dije que si y resultó ser que venía con un premio.

-La novia del tipo que golpeaste –Concluyó.

-La misma que viste y calza. –Me puse de pie para dirigirme a la pared de las fotografías y una sonrisa se dibujó en mi rostro-. Creo que he encontrado a mi musa, Mei.

-¡Eso sí que fue rápido! –Se rió-. Sólo te digo una cosa, Xiao, ten cuidado. Lo digo porque por muy musa que sea, es novia de un tipo que debe estar odiándote en este momento, y no te conviene hacerte enemigos en un país donde no está tu prima para defenderte.

Yo me reí-. ¡Claro, claro! ¡Porqué el pobrecito de Xiao Lang no puede cuidarse por si mismo!

-Te dejo solo por unos días y ya te encierran en el vestidor de tu nuevo instituto –auch, golpe bajo-, sólo lo digo para que lo tomes en cuenta.

-Está bien, lo tendré en mente. Y tú, ¿cómo estás? ¿Qué tal está todo por allá?

Ella suspiró-. La vida no es lo mismo sin ti, Xiao, ahora es más aburrida.

-Imagino que mi madre debe estar encantada de la paz que debe haber en la mansión.

-Así es –rió-, dice que al fin puede estar tranquila, sabiendo que ya estás recibiendo tu buena dosis de castigo al estar apartado de la familia y teniendo que valerte por ti mismo, que eso te hará un hombre responsable y consciente.

Yo me reí. Ustedes deben pensar que mi madre es muy imbécil al enviarme a vivir solo a un país extranjero como castigo, vivir en mi propia casa y bajo mis propias reglas, sin padres. Verán, en realidad, en el mundo de los Li, esto es una pesadilla. ¿Por qué?

Mi familia está acostumbrada a la opulencia, a los lujos, a la servidumbre, a tener choferes, y mucamas y cocineros que hagan todo por ti. A viajar en jets privados, a conducir autos lujosos y costosos, a comprar ropa fina y cara. A dormir en sábanas de algodón egipcio. A vivir en una mansión en la zona más exclusiva de Hong Kong, ir al instituto más exclusivo y caro y a tener a tu familia alrededor siempre, para lo que sea.

Es por eso que ser enviado a otro país solo, sin ningún tipo de servidumbre; a vivir en un pequeño departamento; ir a un instituto promedio; cocinar, lavar, planchar y limpiar tú mismo la casa; viajar en clase turista, dormir en sábanas comunes y caminar es un terrible castigo. En realidad, es un destierro. Es terrible, es una manera de decirte: mientras más lejos estés, más lejos estará la familia de vivir escándalos.

A mi hermana mayor, Fuutie, la enviaron a un internado en Suiza a los quince años por que era demasiado rebelde y contestona, y al mes la pobre llamó a mi madre llorando, suplicándole clemencia y que por favor pudiera acogerla nuevamente. Mi padre se compadeció de ella y decidió aceptarla en la casa de nuevo.

Y ahora mi madre había usado su táctica conmigo. Pero yo soy diferente a mis tres hermanas. Porque ellas aman los lujos y la familia, no podrían vivir lejos de ninguno. Mientras que yo amo la libertad, y no me importa tener que cocinar mi propia comida, ni lavar mi ropa, ni tener que ir a un instituto de gente normal con tal de sentirme libre, de saber que no importa si utilizo el tenedor equivocado, o si quiero hacer una fiesta en mi casa.

Me sonreí a mi mismo. Ieran Li podía esperar mi llama de auxilio sentada.

Porque esa llamada no sucedería.

(Sakura)

Por la ventana del cuarto de Hiro pude ver que estaba oscureciendo, y que era por eso que la habitación se encontraba relativamente a oscuras. Suspiré y seguí en la misma posición en la que me había quedado cuando Hiro se había puesto de pie para ir al baño.

Habíamos tenido sexo otra vez y yo seguía sin conseguir un orgasmo. Y llegados a este punto, no podía dejar de hacerme las mismas preguntas una y otra vez: ¿Seré yo? ¿Cuán difícil puede ser eso? ¿Debo comentárselo a Hiro? ¿Cómo lo tomará? ¿Tendré un problema? Pero no llegaba a ninguna conclusión. O al menos no a una que valiera la pena.

Porque no podía entender cómo es que lo habíamos hecho tantas veces y yo no había sentido nada. Bueno, nada no, porque obviamente sentía cuando él…, quiero decir, sí sentía cosas, pero nada que pudiera considerarse maravilloso u orgásmico. Mientras que Hiro parecía estar cada vez más satisfecho de nuestra vida sexual, que se resumía a la misma posición una y otra vez. Suspiré. Podía imaginar a Hiro contándoles a sus amigos sobre el sexo tan estupendo que teníamos, y sobre como yo quedaba agotada por el placer.

Por supuesto que quedaba agotada, pero por intentar descubrir cuál era mi maldito problema.

Genial, ahora iría a uno de esos programas anónimos para gente con problemas sexuales, me pararía frente a todos los afectados y diría: Hola, mi nombre es Sakura y tengo anorgasmia.

Suspiré y me puse de pie. No tenía ganas de vestirme, pero tampoco iba a darme el lujo de andar desnuda por la casa de Hiro, así que me puse mis panties y mi camisa de cuadros.

Bajé las escaleras sin encender las luces y me dirigí a la cocina. Los padres de Hiro se habían marchado a un evento de esos donde la gente se encuentra muchos años luego de haberse graduado, y te das cuenta de ciertas cosas que son como leyes de la naturaleza: el chico geek amante de la informática es multimillonario y maneja un Lamborghini; el que tenía el mejor promedio ahora está desempleado y en crack; y la sexy capitana de las porristas sufre de sobrepeso y tiene diez hijos.

Lo cual es una gran mierda, porque yo soy la capitana de las porristas. Y puedo jurar que nunca tendré sobre peso. Ni veinte hijos. ¿O eran diez?

Definitivamente la falta de buen sexo me estaba terminando de joder la mente.

Abrí la nevera y saqué una jarra que contenía un líquido de color morado oscuro. Jugo de uva, probablemente. Busqué un vaso y me serví. Un detalle que no había visto antes me llamó la atención cuando guardé la jarra. Pegada a la nevera con un imán, estaba una fotografía de los padres de Hiro cuando estaban en su último año de Instituto. Su padre tenía puesto el uniforme reglamentario para el equipo de fútbol, y su esposa, el uniforme de las porristas.

Me estremecí. Aquella historia se parecía mucho a la de cierta persona que…

Me llevé el vaso a la boca y bebí varios sorbos sin respirar. Y hubiera sido mejor si no hubiera decidido respirar. Porque, para mi total desgracia, aquello no era jugo de uva. Era jugo de ciruela pasa. Y cuando mis papilas gustativas identificaron aquel horrendo sabor, le enviaron la señal a mi cerebro y yo sólo pude inclinar la cabeza en el lavabo y escupir lo que me quedaba en la boca.

¡Quién, en su sano juicio, tendría una jarra enorme de jugo de ciruela pasa en su nevera! ¡Y sin alguna etiqueta que sirviera para advertir a los seres inocentes que aquello no era jugo de uva!

Abrí la nevera nuevamente, en busca de algo que pudiera quitarme el desagradable sabor de aquel brebaje espantoso, pero una voz hizo que me sobresaltara.

-¿Tienes hambre? –Hiro estaba terminando de secarse el pelo con una pequeña toalla-. Creo que en la nevera hay lasaña que sobró del almuerzo.

Cualquier cosa con tal de borrar gusto a ciruelas pasas de mis papilas gustativas, por favor.

Se acercó a la nevera e hizo algo que yo jamás hubiera hecho, conociendo la procedencia del líquido contenido en aquella jarra: sacó el jugo y se sirvió un vaso hasta arriba.

-Ciruelas pasas, genial –Me regaló una sonrisa luego de dar un sorbo grande.

Le devolví el gesto, pero estoy segura que más que una sonrisa, me salió una mueca. No pude disimular mi cara de disgusto cuando se bebió el resto del jugo de un solo golpe. Por Dios, ¿es que a caso Hiro no era de este Planeta?

-¿Quieres un poco? Está delicioso.

-No, gracias, no tengo ganas de jugo.

Posó el vaso sobre la mesada y luego colocó ambas manos en mis mejillas. Yo le rodeé la cintura con mis brazos. La marca del golpe que Shaoran le había propinado no se veía nada bien. De hecho, me había costado un poco besarlo sin lastimarlo.

-La pasé muy bien hoy, Sakura, como siempre. –En otro momento, un beso me hubiera parecido agradable y delicioso, pero éste no era el caso. Porque su boca tenía un sabor increíblemente desagradable:

Ciruelas pasas. Ugh.

-Oye –su cálido aliento me acarició el cuello- Kano me llamó y me dijo que estaba por la zona con Yamazaki, y bueno, les dije que podían venir a ver el partido.

¿Alguna vez han estado en una situación del tipo que tu novio está besándote el cuello, y tú sólo sientes cosas agradables, pero de repente el dice algo que hace sonar un disco rayado en algún lugar de tu mente? ¿O quizá alguna vez en el Instituto te informan que el profesor faltó, y tú muy contento comienzas a tirar tus libros porque tendrás hora libre, y en eso llega un suplente y anuncia que el profesor ha dejado una actividad, y sientes como si te echaran un baldazo de agua fría?

Bueno, así, pero peor.

-¿El partido? –Hiro asintió emocionado, como si acabara de decirle que se ganó la lotería-. Pero, ¿no íbamos a salir a comer?

-Bueno, sí, pero creo que da igual verlo fuera o aquí. –Me sonrió-. Lo importante es la compañía, ¿no?

Disco rayado número dos. Ya va. ¿O sea que la invitación a cenar no era porque cumplíamos cuatro meses, sino por el maldito partido? Que alguien por favor me golpee con un martillo repetidas veces hasta dejarme inconsciente.

-No te molesta, ¿verdad?

De hecho, sí, me molesta muchísimo.

-Lo que sea.

Él sonrió de oreja a oreja-. ¡Gracias, Sakura, eres la mejor! –Me dio un corto beso en los labios y corrió al salón familiar a encender el televisor.

Oh, sí, la mejor, claro que sí, por supuesto que yo era la mejor.

En realidad, iba a largarme en cuanto Yamazaki y Kano llegaran. Después de todo, en cuanto comenzara el partido, Hiro no me prestaría atención ni aunque me parara frente a él desnuda y cubierta de aceite de bebé.

-.-

Aquella había sido mi señal de salida. Había pensado en quedarme a ver el partido, en verdad lo había considerado, pero en el momento que Kano encendió uno de sus cigarrillos, me dije a mí misma que no podría soportarlo.

Cuando salí a la calle, el frío de la noche me golpeó la cara. Genial, esto era lo único que me faltaba. Brisa fría para congelar mis huesos. Sólo a mí se me ocurría salir de mi casa sin un suéter o chaqueta para abrigarme, sabiendo que mi camisa a cuadros y mis jeans no eran suficiente protección contra el frío. Me encogí de hombros. Fuck it.

Crucé la calle y comencé a reflexionar sobre los hechos del día de hoy. Sobre sexo, más específicamente. Todo había comenzado en el salón familiar de Hiro, luego de que sus padres se despidieran de nosotros para irse a su reunión de graduación, o como se llamara. Allí nos habíamos acaramelado. Un beso por aquí, una caricia por allá, todo muy bien. Cuando la situación daba para más, Hiro me propuso lo inevitable: ir a su habitación. Yo acepté. Al llegar a las escaleras ya podía sentir el vapor saliendo de nuestros cuerpos. Nos besamos un largo rato y yo le quité su camiseta. Pero la verdadera acción llegó en el momento que pisamos su habitación.

Allí nos deshicimos de la ropa más despacio que otras veces, lo cual me sorprendió y me dio falsas esperanzas. Generalmente, Hiro no se demoraba ni un poco en esa parte. Ya en su cama, y llegados a este punto, yo no podía quejarme. En realidad, lo estaba disfrutando mucho. Y es que yo la pasaba muy bien cuando estaba con él, todo se sentía bien, los besos, las caricias. Era el acto en sí que me parecía muy breve, muy brusco, muy… vacío.

Crucé la calle de nuevo, esta vez corriendo, para evitar que me atropellaran. Los escalofríos se apoderaron de mi cuerpo al sentir una ráfaga de aire.

¿En qué estaba? Ah, sí, hablaba sobre mi infructuosa vida sexual. Pues eso, todo se sentía maravillosamente, inclusive el momento de unión de nuestros cuerpos, pero hasta ahí. Luego el asunto se tornaba un vaivén lascivo lleno de nada. Un profundo contoneo de caderas que terminaba con el clímax de Hiro. Y allí era exactamente donde se pudría todo.

Sí, ya sé exactamente qué es lo que están pensando: "pero, ¿tú eres idiota o qué? ¡Deberías decírselo!"· Algo así, ¿no? Éste es el momento donde yo digo: pues, no es tan fácil. Okay, afrontémoslo: sí lo era. Pero con Hiro las cosas son diferentes. Él no acepta ningún tipo de crítica, ni siquiera una constructiva que pueda ayudarlo a mejorar –como es el caso-, simplemente se encierra en su caparazón de arrogancia y soberbia. Eso, o adopta su pose defensiva y agresiva, diciendo cosas como: "¿Y tú qué sabes de eso?" O "¿Problema? Yo no tengo ningún problema. Eres tú quien está equivocado." Entre otras variantes no muy lejanas.

Y aquello era una gran mierda. Quiero decir, a mis diecisiete años, teniendo un novio sexy –idiota, pero sexy- y siendo una persona sexualmente activa, yo nunca había experimentado el placer de un orgasmo. ¿Cuán patético podía ser eso? La próxima vez lo intentaría luego de fumar marihuana, para ver si con los sentidos mucho más estimulados llegaba a sentir algo.

Ya no me encontraba en una zona residencial; de hecho, estaba muy cerca del centro comercial donde Kero trabajaba. Saqué el móvil de mi bolso y miré la hora. Excelente, Kero debía estar ahí todavía, sólo tendría que caminar unas cuadras más, reunirme con Kero y regresar juntos a casa.

Pero el frío pudo conmigo, así que decidí entrar al primer local que vi. Y la verdad es que no me esperaba encontrarme con un sitio así.

Entrar a ese lugar fue como una cobija tibia en medio de una noche de invierno: reconfortante. Estaba cálido y agradable. Era una especie de lounge o algo así. En realidad, no tengo ni idea de qué era. Sólo sé que había una barra gigante y varias mesas con sillones de colores amarillos y verdes, desteñidos, con cientos de collares de cuentas colgando del techo; columnas de ladrillos verdes y naranjas. En las paredes, había fotografías de cantantes como Sid Vicious, Freddie Mercury, Joe Strummer, Pete Doherty, entre otros. El lugar tenía poca luz, lo cual aumentaba la sensación acogedora. Lo que más me llamó la atención fue un escenario cuya pared de fondo era de color morado ligeramente oscuro, y tenía una bandera gigante del Reino Unido pegada a ella.

Acababa de entrar a un Karaoke-Bar de música británica.

Me dirigí a la barra, para pedir algo de tomar. Opté por un poco de sidra, para sentirme británica. Escuché un par de conversaciones mientras esperaba mi bebida, y descubrí que hoy era noche de cantantes y bandas americanas.

Interesante. Y pensar que en este momento podría estar viendo un juego en casa de Hiro.

En el escenario, una chica cantaba la última parte de Like a Virgin, de Madonna. La gente le aplaudía, porque en verdad lo hacía muy bien. Le di varios sorbos a mi sidra mientras disfrutaba del ambiente. Kero definitivamente amaría este lugar.

De repente, sentí que dos dedos se me clavaban en cada lado de la cintura, haciendo que diera un sobresalto. What the fuck? Y antes que pudiera voltearme para ver quién había sido, una risa me hizo rodar los ojos.

-No sabía que te gustaran estos lugares.

La voz pertenecía a Shaoran Li, mi nuevo compañero de clases.

Al darme la vuelta, me encontré con una imagen de mi compañero muy diferente a la que había visto en anteriores ocasiones.

Shaoran llevaba puesta una camiseta negra con cuello de V, que le quedaba espectacularmente, y unos vaqueros oscuros. Tenía una cámara fotográfica colgando del cuello.

-Creo que te has confundido de persona. –Le dije.

-Pues… déjame asegurarme. –Se llevó una mano al mentón y me estudió-. Pelo castaño rojizo, ceño fruncido, expresión seria, lindas cejas, ojitos verdes... mmm, nope, definitivamente no me he equivocado.

Estos eran los momentos donde no sabía si Shaoran Li me agradaba o no. Decidí beber de mi sidra, como si aquello me diera la respuesta. Él no se demoró en iniciar una nueva conversación.

-¿Viniste con tu novio?

Negué con la cabeza.

-¿Amigos?

-En realidad, vine sola.

Él abrió los ojos con sorpresa. Yo sonreí.

-¿Por qué? ¿Tu novio está viendo un partido o algo? -Preguntó con genuina curiosidad.

Como no me esperaba aquella pregunta, no pude disimular la sorpresa y el disgusto, y mi sonrisa se borró automáticamente. ¿Cómo había adivinado?

La boca de Shaoran formó una O, y luego se convirtió en una sonrisa socarrona.

-Oh, ya veo. –Volvió a mirarme como lo había hecho antes, cuando me estudió-. Sé que está mal hacer juicios sin conocer a las personas, pero tu novio es un tonto.

-¿Y tú? –Lo interrumpí-. ¿Ya tuviste suerte consiguiéndote una novia, Li? ¿O es que tus tácticas de conquista no te han funcionado con ninguna?

Él sonrió. La chica que cantaba Like a Virgin terminó su canción y la gente aplaudió y gritó. Shaoran miró al escenario y sus ojos brillaron. Sin que yo pudiera decir nada, me tomó de la mano y me guió hasta una de las mesas vacías, cerca del escenario. Allí me pidió que me sentara y le cuidara la cámara.

-¿A dónde vas?

-A cantarte una canción. –Se encogió de hombros y caminó hacia la tarima.

Yo me quedé completamente a cuadros. Sólo esperaba que la canción que tuviera en mente no fuera Lollipop de Lil' Wayne.

Unos segundos más tardes, Shaoran estaba ya subido al escenario, frente al micrófono. Sin demorar más, comenzó a cantar. Y juro que aquella canción parecía haber sido escrita para la ocasión.

Where is your boy tonight?
I hope he is a gentleman.
And maybe he won't find out what I know,
you were the last good thing about this part of town.

Sentí como la sangre se me subía al rostro al notar que él no despegaba sus ojos de mí, y lo acertada que estaba siendo esa canción.

When I wake up
I'm willing to take my chances on.
Hope I forget
that you hate him more than you notice.
I wrote this for you.

Sentí, también, el peso de varias miradas sobre mí, pero no me importó. Porque Shaoran en verdad tenía una bonita voz. Y se veía infinitamente guapo mientras cantaba.

You need him
I could be him.
I could be an accident, but I'm still trying.
That's more than I can say for him.

Y en ese momento, sólo para variar, sólo para romper la monotonía de mi vida, deseé que lo fuera.

Where is your boy tonight?
I hope he is a gentleman.
Maybe he won't find out what I know
you were the last good thing about this part of town.

Someday I'll appreciate it in value
Get off my ass and call you
The meantime I'll sport
My brand new fashion of waking up with pants off
At four in the afternoon.

You need him
But I could be him
I could be an accident, but I'm still trying.
That's more than I can say for him.

Porque en medio de aquel lugar tan agradable y de aquella canción de Fall Out Boy, me di cuenta que Shaoran tenía algo que a Hiro le faltaba. Ese algo que hacía que me sintiera atraída hacia él, desde el primer día, y por más que me lo hubiera negado a mí misma cientos de veces. Ese algo, que aún no había conseguido descifrar qué era exactamente.

Where is your boy tonight?
I hope he is a gentleman.
Maybe he won't find out what I know
You were the last good thing about this part of town

Maldito fuera, una vez más.

(Shaoran)

Luego de finalizar mi llamada con Meiling, decidí que era hora de levantarme y hacer algo productivo por mi vida. Lo que fuera estaría bien.

Así que me vestí con lo primero que encontré en mi armario, tomé mi cámara y salí en busca de algo interesante que captara mi atención lo suficiente para fotografiarlo.

Anduve un rato por las calles de Tomoeda, hasta llegar a un una calle llena de restaurantes y otros locales. Me estacioné frente a una tienda de velas y comencé mi aventura. Tomé algunas fotos de la gente, las tiendas y los pequeños restaurantes, para calentar. Me detuve en una heladería y me compré un cono del mejor sabor del mundo: chocolate. Tomé asiento en una de las mesitas de afuera, y me dediqué a disfrutar de aquel manjar.

Mientras saboreaba el delicioso cono, sentí el peso de una mirada sobre mí, así que decidí averiguar quién era la persona que me observaba con tanto ahínco.

Cuando giré mi cabeza hacia la izquierda me encontré con una mirada atrayente. Eran los ojos oscuros de una chica que me sonreía. Y como yo no era un grosero ni un maleducado, decidí corresponder al gesto. Ella hizo algo que me tomó ligeramente por sorpresa: se levantó de la mesa donde se encontraba y se sentó en una silla frente a mí.

Esta vez fui yo quien la observó. Era alta, de pelo marrón muy largo. Tenía unos ojos cafés muy bonitos, y una sonrisa perfecta, de esas que se ven en anuncios televisivos. Llevaba puesta una falda blanca corta plisada y un jersey ajustado azul oscuro con cuello de V, como si viniera de jugar tenis. Lo confirmé cuando vi sus zapatillas blancas manchadas de arcilla. Era una chica sexy.

-Hola. -Yo fui el primero que habló-. ¿Cómo te llamas?

-Nakuru Akizuki. –Curvó sus labios en una media sonrisa-. ¿Y tú?

-Shaoran Li. Mucho gusto.

-¿Estás solo? -Preguntó y yo asentí con la cabeza-. ¿Por qué?

Me encogí de hombros mientras probaba mi helado.

-Me gusta estar solo, –Ella alzó ambas cejas, en señal de sorpresa-. Solo sacrifico mi soledad cuando se trata de una compañía que lo amerite.

Nakuru me regaló una sonrisa de medio lado.

-Tenemos algo en común, entonces. -Ella sonrió pero solo durante algunos segundos; luego frunció el ceño y me miró con interés-. Te vi ayer en el colegio, ¿eres nuevo, verdad?

Yo parpadeé confundido.

-¿Vas a Seijo?

Ella asintió con la cabeza.

-Estoy en último año, igual que tú, pero en la otra clase.

-Oh, ya veo. Sí, soy nuevo, acabo de mudarme de Hong Kong.

Sonrió ampliamente y se echó para atrás.

-¡Qué casualidad! ¡Me encantan los chicos extranjeros! Oh, y también el helado de chocolate.

Como no supe si aquello se trataba de una indirecta o de un simple comentario, decidí ofrecerle mi helado, para no pasar por grosero o por lento.

-¿Quieres un poco?

Le extendí mi cono a medio comer y ella negó con la cabeza. Abrió la boca para decirme algo, pero antes de pronunciar una palabra, volvió a cerrarla. Pareció estar decidiendo si decirme o no lo que tenía en mente. Yo me sentí curioso. Luego de unos segundos de duda, habló:

-Oí que golpeaste a Hiro Matamiya, y que al parecer le rompiste la nariz.

Yo me reí. Así que era eso. Guao, los chismes sí que volaban en Seijo. Me encogí de hombros.

Ella sonrió-. Me imagino que sí, porque –con un movimiento suave, acarició uno de mis bíceps-, tienes unos brazos muy fuertes.

-¿Te gustan los músculos? –Pregunté.

-Me encantan.

Con su mano libre, me apartó un mechón de pelo del rostro. De repente estábamos muy cerca, y me encontré mirando sus labios.

-Eres muy guapo, ¿sabías?

-Tú también. -Respondí.

-¡Nak! –Una voz femenina hizo que ambos nos giráramos-. ¡Ya nos vamos!

Era una chica de baja estatura y pelo corto. La reconocí inmediatamente: me había tropezado accidentalmente con ella ayer en el instituto y su mirada había dejado muy claro que yo no era su persona favorita en el mundo. Esperaba que no me reconociera con esa distancia.

Nakuru resopló. Yo volví mis ojos hacia ella.

-Supongo que nos vemos mañana en el colegio, Nakuru.

Ella me sonrió-. Eso espero.

Al ponerse de pie, me guiñó un ojo y se alejó. Yo la seguí con la mirada hasta que se subió a un auto rojo con su amiga y dos chicas más, y desaparecieron.

Suspiré. Mi helado de chocolate amenazaba con derretirse, así que me lo terminé rápidamente y me puse de pie, para continuar mi recorrido fotográfico. Pensé en que no hubiera sido una mala idea tomarle una foto a Nakuru, después de todo, era bastante bonita.

Mientras caminaba, uno de los establecimientos llamó mi atención. Me detuve en seco y pude apreciar mejor de qué se trataba: United Kingdom of Karaoke. Un Karaoke-Bar de música británica en el centro de Tomoeda… ¡Quién lo diría! Definitivamente, este pueblito comenzaba a gustarme. Me fijé en un anuncio que se encontraba en uno de los vitrinas: HOY: Noche de Bandas Americanas. Interesante.

Y así sin más, entré. Inmediatamente me sentí a gusto con el ambiente británico y musical que se respiraba en el aire. Tomé algunas fotos, de la gente en la barra, las fotografías en los muros, el techo y su decoración pintoresca, y los tres muchachos que cantaban una muy desafinada versión de Cousins, de Vampire Weekend.

Pronto me encontré sentado en una de las sillas de la barra con mi segunda cerveza en la mano, mientras aplaudía a dos mujeres que se acababan de bajar del escenario, luego de interpretar una impecable versión de algún éxito de aquella banda femenina encabezada por una chica rubia y una morena, cuyo nombre no recordaba. Una chica se subió al escenario, y pronto las notas de una canción conocida comenzaron a sonar. No fue sino hasta que su voz acompañó la canción que la reconocí como Like a virgin, de Madonna.

Miré mi reloj. Eran la ocho y media. Todavía tenía tiempo para divertirme un rato más sin pensar en que mañana me tendría que despertar temprano para el Instituto. Me puse de pie y me dirigí hacia la esquina donde estaba la chica que atendía a los que querían cantar una canción. Compré una canción, y sorprendentemente, me dieron el turno que seguía, así que me quedé a cuadros cuando la chica me preguntó que canción quería cantar. Me dio algunas ideas, pero ninguna me convenció del todo.

Y justo en el momento cuando iba a decirle que me diera otro turno mientras decidía, la vi de lejos, como una ilusión óptica.

Al principio pensé que se trataba de eso, una ilusión óptica, un juego de mi mente. Cuando enfoqué mejor me di cuenta que, efectivamente, aquella chica de pelo castaño largo, camisa de cuadros y jeans ajustados era ella. Sakura Kinomoto.

Estaba sola, con una bebida en la mano y mirando al escenario muy entretenida. Decidí acercármele para sorprenderla, así que di la vuelta al lugar para poder llegarle por la espalda.

Cuando estuve frente a ella, no pude evitar el impulso de asustarla, presionando mis dedos en su cintura. Ella se sobresaltó, lo que me hizo pensar que probablemente había venido sola, y no se esperaba que alguien la sorprendiera. Pero aquello era sólo una suposición.

-No sabía que te gustaran estos lugares.

Cuando se volteó mi sonrisa se amplió aún más. Sus ojos verdes estaban delineados con lápiz negro, y sus pestañas se veían aún más largas por el efecto del rimel.

-Creo que te has confundido de persona.

-Pues… déjame asegurarme. Pelo castaño rojizo, ceño fruncido, expresión seria, lindas cejas, ojitos verdes... mmm, nope, definitivamente no me he equivocado.

Su semblante serio se ablandó ligeramente. Inclusive pude ver una pequeñísima sonrisa en su boca.

-¿Viniste con tu novio? –Pregunté curioso.

Sakura negó con la cabeza. Así que mis sospechas fueron acertadas.

-¿Amigos?

-En realidad, vine sola. –Dijo ella con seguridad.

Abrí mis ojos sorprendido. No me esperaba esa respuesta, pero me agradó mucho saber que no estaba con su novio. Me regaló una sonrisa al ver mi sorpresa. Entonces decidí hacer un chiste.

-¿Por qué? ¿Tu novio prefirió ver un partido o algo?

Su sonrisa de borró automáticamente y yo no pude evitar sorprenderme, una vez más. ¿En verdad ese tipo prefería ver un partido que salir con Sakura?

-Oh, ya veo. Sé que está mal hacer juicios sin conocer a la gente, pero tu novio ed un tonto.

-¿Y tú? –Interrumpió-. ¿Ya tuviste suerte consiguiéndote una novia, Li? ¿O es que tus tácticas de conquista no te han funcionado con ninguna?

Sonreí. Entonces tuve una idea.

La tomé de la mano y caminé con ella hasta una de las mesas que se encontraban cerca del escenario. Le pedí que se sentara y le extendí mi cámara, para que la cuidara mientras yo cantaba.

-¿A dónde vas? –Preguntó confundida.

-A cantarte una canción. –Le guiñé un ojo y me dirigí hacia la chica que colocaba las canciones. Le dije el nombre de la que quería cantar y subí al escenario.

Pasados cinco segundos, mi voz ya se escuchaba en el lugar.

Y al ver la expresión en el rostro de Sakura, supe que había dado justo en el clavo.


¿Creen que Nakuru y Shaoran materialicen lo que sienten el uno por el otro? Porque es claro que hay una fuerte atracción física. Quién sabe… bueno, yo sé.

Sobre la vida sexual de Sakura: este es un problema que afecta a muchas mujeres. ¿Sabían que el setenta y cinco por ciento de las mujeres ha fingido un orgasmo al menos una vez en su vida?

A EymiHime3 y LadyJess, me alegra saber que les he recordado buenos momentos con Stacy's mom, ¿verdad que es simplemente lo máximo? Debo añadir que me ahogué de la risa con el comentario de: Hiro, ojalá te quedes impotente!

¡Muchísimas gracias a todos por sus reviews! Se pasan de bellos con las cosas que me escriben. Un beso grande y nos leemos en el próximo capítulo.

Canción: Where Is Your Boy Tonight?

Banda: Fall Out Boy

Álbum: From Under The Cork Tree