Smells Like Teen Spirit

"El mayor desengaño es siempre el primero." –Ramón de Campoamor.

Capítulo VI:

"What Goes Around…/…Comes Around"

Hey girl, is he everything you wanted in a man?

You know I gave you the World

You had me in the palm of your hand.

So, why your love went away?

I just can't seem to understand.

Thought it was me and you, babe

Me and you until the end

But I guess I was wrong.

(Sakura)

El camino hacia el colegio nunca se me había hecho tan largo como esa mañana. La tensión que había en el ambiente era bastante espesa, casi palpable. Me había aprendido de memoria el diseño de mi mochila morada, que descansaba en mi regazo.

Shaoran se giró por enésima vez para mirarme, pero yo me desvivía por evitar el contacto visual.

Hoy me había despertado más tarde que nunca, debido a la ligera resaca que tenía encima. De camino al colegio, Shaoran, que también iba tarde, se apiadó de mí y bajo el vidrio de su auto para indicarme que me subiera.

Honestamente, me encontraba un poco avergonzada por lo que había pasado anoche en su casa. Luego de mucho vodka y tequila, y de que Bon Jovi hiciera su estelar aparición en el iPod de Shaoran, a mí se me ocurrió la brillante idea de besarlo.

Mentiría si dijera que en ese momento no me encontraba en mis cinco sentidos, porque estaba ebria, sí, pero consciente de lo que hacía. O sea que ese beso no había sido un atrevimiento de borracho sino un ósculo verdadero. El alcohol simplemente había ayudado y había servido como impulso.

Y a diferencia de lo que la mayoría pueda pensar, no estoy arrepentida. Mi vergüenza se debía a que probablemente Shaoran estaba pensando que yo era una borracha atrevida con tendencias a abrirle las piernas a cualquiera luego de unos tragos de más.

Pero yo no era así, por supuesto que no. De hecho, y contando esta vez, sólo había estado ebria tres veces en toda mi vida. Y sólo una había besado a alguien que no era mi novio. Lo que me llevaba al siguiente punto: ¡yo tenía novio, por todos los Cielos! ¿En qué momento se me vino a ocurrir agarrar a Shaoran del cuello y estamparle un apasionado beso francés? Claro, claro, en el momento que lo sentí tan cerca de mí, sus ojos caramelo mirándome, su flequillo castaño peinado hacia atrás, y sus labios muy a lo Jonathan Rhys Meyers.

¡Basta, Sakura! Compórtate. No dejes que tus hormonas te traicionen de esa manera.

La cuestión es que el beso había sido extraño, pero delicioso. La boca de Shaoran tenía un sabor a limón. Me abofeteé mentalmente antes de comenzar a pensar en cosas que no debía.

Shaoran me miró nuevamente, y esta vez me atreví a establecer contacto visual. Hoy tenía el flequillo como siempre, y una leve sonrisa dibujada en los labios.

-Estás un poco callada hoy. –Su comentario que bajara la cabeza. Él volvió a mirar el camino-. ¿Es por lo de…?

Yo me removí en mi puesto, incómoda.

-Lo siento –espeté rápidamente-, te besé de la nada y probablemente no debí y…

-A mí no me molestó. –Alcé la mirada y Shaoran posó sus ojos en mí.

Yo no dije. Me quedé inmóvil como una estatua, sorprendida de aquello que había dicho. Abrí la boca pero las palabras no me salieron.

-¿Te arrepientes de haberlo hecho? –Su semblante era serio y parecía preocupado.

Yo sentí que el rostro y las orejas se me encendían. Me encogí de hombros.

Llegamos al colegio y Shaoran estacionó su auto. Me giré automáticamente, dispuesta a desvivirme en explicaciones y justificaciones que, probablemente, no me llevarían a ningún lado.

-Pero te juro que yo no soy así –soné tan cliché que me di asco-, no suelo beber de esa forma y...

-O sea que –Shaoran se desabrochó el cinturón de seguridad y se giró completamente-, yo soy especial.

-No. -Mentí-. Y yo tengo novio, Shaoran.

-Sí, sí, lo sé. –Se pasó una mano por el pelo-. Con respecto a lo de ayer...

Opté por hacerme la loca.

-¿Qué de ayer?

-Quizá el nombre de Jon Bon Jovi te refresque la memoria.

-¿Quieres que continuemos cantando la canción? –Aguanté mi risa nerviosa. Sabía perfectamente qué me estaba queriendo decir.

-Quizá esto te refresque la memoria…

Comenzó a acercarse a mí, así que yo tuve que aclararme la garganta y colocar mis manos sobre su pecho.

-Suficiente, debemos ir a clases.

Tomé mi mochila y me la guindé en el hombro. Abrí la puerta y me bajé de su auto. Luego de cerrarla, comencé a caminar en dirección al edificio donde se encontraba mi salón.

Escuché una puerta cerrarse y luego pasos detrás de mí.

-Sakura, espera. –Yo no me giré, sino más bien aceleré el paso. Shaoran fue rápido y me alcanzó.

-Oh, por cierto, -Dije-. Se me olvidó traerte la sudadera, si no tienes problema te la puedo dar mañana.

Shaoran volvió a sonreír.

-Ayer te olvidaste de otra cosa en mi apartamento.

Yo fruncí el ceño ligeramente. ¿Otra cosa? ¿De qué me habría olvidado? No era mi camisa ni mi corbata, porque él me la había devuelto, así que no tenía idea.

-¿Qué cosa dices? –Pregunté, ingenua y tonta.

Él sólo ensanchó su sonrisa-. Es algo de color morado.

Entonces sentí que el rostro se me encendía y la cara casi se me cae de vergüenza. Me llevé ambas manos a la boca, por la sorpresa e incomodidad. Mi cerebro no tuvo que pensar mucho para darse cuenta de que Shaoran estaba hablando de mi sostén morado. El cual…

-¡Oh, por Dios!

Shaoran se rió y aquello sólo me avergonzó más.

-No te preocupes, estuvo conmigo toda la noche. –Yo lo miré, horrorizada, y él alzó ambas cejas sugestivamente-. Todavía huele a ti.

Creo que estuve a punto de morir. Por dos cosas: la primera, porque ¡sólo a mí se me olvidaba algo como eso en casa ajena! La segunda, por lo sugestivo y sicalíptico de su comentario.

Mis pensamientos impuros iban a condenarme.

La cara de Shaoran reflejaba lo divertido que le parecía la situación. La mía, se asemejaba a un tomate maduro. Y la de ustedes, pues, estoy segura que tiene signos de interrogación y exclamación.

Anoche, previo al beso y posterior a una botella y media de vodka y otra botella –y media- de tequila, nos sentamos a ver un poco de televisión. Tomoyo comenzó a cambiar los canales y Kero propuso una película mala, para reírnos, buscarle el doble sentido, los errores de edición y de libreto. Pero Tomoyo se detuvo en un canal que daban uno de esos programas donde un animador dice que necesita que le consigan unas llaves, entonces todos los participantes corren y buscan unas llaves, y el que llega primero, gana.

Lo gracioso para nosotros estaba en que Shaoran había inventado su propio juego: cada vez que el tipo pidiera algo, él se levantaba a buscarlo y el reto era que lo consiguiera en menos tiempo que esa gente.

Luego de varios busca y encuentra, la sala estaba llena de cualquier clase de objetos y prendas de vestir. En una de esas, al animador se le ocurrió pedir una prenda de ropa de color morada. Shaoran hizo memoria a la velocidad de la luz, y dijo que no tenía nada de ese color. Pasados cinco segundos, el bombillo sobre mi cabeza se encendió. (Y el del sentido común, pudor, sensatez, sobriedad e inteligencia se apagó, por supuesto)

Entonces me levanté, y exclamé, cual heroína que anuncia su próxima hazaña:

-¡Yo tengo algo morado!

Mis tres acompañantes me miraron como si estuviera loca, excepto Shaoran, que sonrió al ver que yo introducía ambas manos por debajo de la sudadera y me desabrochaba el sostén. Solté los tirantes para poder quitármelo sin tener que deshacerme de la sudadera, luego los volví a acomodar y le extendí mi sostén –morado- a Shaoran.

Él me lo quitó de las manos y lo alzó, vanagloriándose de que los otros ineptos aún no habían conseguido nada morado.

Por supuesto que en mi estado de ebriedad había desenchufado mi sentido común y mi pudor, y en aquel momento había encontrado eso sumamente divertido. Y ahora que lo pensaba, en verdad sí era divertido. Lo que no me divertía en absoluto, era el hecho de haberme olvidado de algo tan importante como eso en el apartamento de Shaoran, y que ahora él se mofara de ello.

Comencé a subir las escaleras sin mirar atrás, todavía avergonzada.

Mierda, ahora tendría que aguantar la burla de Shaoran durante todo el día. A eso súmenle las peroratas de Hiro.

Ay, alguien máteme ya.

Llegamos al salón y nos detuvimos en la puerta. El profesor de Historia parecía estar corrigiendo unos trabajos. Alzó la vista y nos miró, luego se fijó en su reloj de muñeca y nos hizo pasar.

Nuestros compañeros estaban trabajando en grupos de tres personas, pero había dos grupos que sólo tenían dos estudiantes. Agradecía que el profesor Hideyoshi no nos pidiera el papel ese que te dan en la recepción cuando llegas pasados diez minutos de la hora de entrada. En cambio bromeó con nosotros sobre lo difícil que era despegarse las sábanas algunas veces.

Rápidamente, me fijé que Kero no había venido, pero Tomoyo sí, y se había juntado con Rika para hacer el trabajo asignado.

-Kinomoto, Li. –El profesor Hideyoshi nos llamó y ambos nos volteamos-. Júntense con alguna de las parejas restantes para que hagan la actividad.

Asentimos y yo arrastré mi pupitre hasta el donde estaban Tomoyo y Rika. Noté que esta última le echaba una breve mirada suspicaz a Shaoran, y luego me miró a mí.

-¿Mucho sueño? –Preguntó sonreída.

-Mucho vodka, diría yo. –Tomoyo ni siquiera despegó sus ojos del libro, pero pude ver que estaba sonriendo.

Rika se rió-. Tomoyo me contó que ayer tomaron un poco de más, en la casa de… Li. –Pronunció el nombre de la misma forma suspicaz con la cual lo había mirado. Yo me desconcerté.

Me indicaron qué tenía que hacer y continuaron haciendo cada una su parte de la actividad asignada. Como terminamos rápido, le entregamos el trabajo al profesor y nos pusimos a conversar. En una de esas, Rika decidió hacernos una pregunta.

-¿Kero está saliendo con Nakuru Akizuki?

Yo sólo rodé mis ojos y asentí con la cabeza.

-Desgraciadamente. Aunque se supone que no son novios, pero sí tienen algo.

Rika abrió los ojos, al parecer sorprendida.

-Y, ¿él la quiere mucho? ¿O sólo están juntos por pura atracción física y carnal?

-Bueno, Kero sí la quiere, pero no sé si ella a él. –Explicó Tomoyo-. Es posible. -Yo rodé los ojos y Tomoyo me miró con seriedad-. Vamos, Sakura, tienes que darle el beneficio de la duda.

Sí, claro. Y yo era el clon de Meg Ryan. Igualita, ¡idéntica!

-Yo no estaría tan segura. –Tanto Tomoyo como yo miramos a Rika sin comprender.

-¿A qué te refieres? –Preguntó mi prima.

Rika pareció dudar sobre si decirnos o no. Posó sus ojos en Tomoyo y luego en mí, luego en Tomoyo y luego una vez más en mí.

-Es que, ayer después del juego y antes del recreo, tuve que venir al salón a buscar mi botella de agua que se me había olvidado, y cuando llegué me encontré con…

El timbre sonó y pronto los grupos y comenzaron a dispersarse, y cada quien se acomodó en su puesto.

-¿Estabas diciendo? –Pregunté yo, sin moverme de mi lugar.

Rika no respondió. En cambio, miró a su derecha y mi prima le siguió la mirada.

-Nada, no importa. –Se puso de pie y arrastró su pupitre hasta el lugar que le correspondía.

Tomoyo y yo nos miramos.

-¿Qué fue eso? –Inquirí.

-No lo sé, pero tengo mis sospechas. –Comentó Tomoyo, cual detective que está formulando una hipótesis.

Antes de que yo pudiera preguntar nada, Eriol se acercó y le dio un beso largo a Tomoyo. Yo rodé mis ojos y me encontré con la mirada inquisitiva de Hiro. Genial, lo único que me faltaba.

Se puso de pie y caminó hasta mí. Yo hice lo mismo, y me puse a mirar por la ventana.

-Sakura. –Me llamó. Su voz sonaba tranquila. Mi giré ligeramente y lo vi-. Creo que te debo una disculpa por lo de ayer.

Yo miré nuevamente por la ventana, esta vez al cielo, buscando cualquier señal que indicara la llegada del Apocalipsis, o quizá del fin del Mundo.

-Fui demasiado brusco ayer, te hablé y te traté muy mal. –Volví a posar mis ojos en él y noté que se veía arrepentido de verdad-. No debí haberte tratado así, soy tu novio y se supone que debo tratarte con amor. Tampoco puedo prohibirte que te juntes con nadie, por más idiota que sea.

Esto definitivamente era nuevo. ¿Hiro disculpándose y aceptando sus errores? ¡Cristo!

-Es cierto. –Comenté-. Pero Shaoran es una buena persona, inclusive me trajo hoy al Instituto.

Hiro frunció el ceño y miró a Shaoran por encima de su hombro.

-¿Qué? –Preguntó.

-Venía tarde, y que casualidad que él también. Me encontró en el camino y me dio un aventón.

Pensé que se molestaría y comenzaría a gritarme que yo no tenía permitido subirme a los carros de otras personas, y blah, blah, blah, pero no lo hizo. Y aquello me sorprendió. Sí se le notaba que no le había hecho mucha gracia, pero estaba conservando la calma.

La profesora de química entró al salón y todos nos dirigimos a nuestros respectivos asientos.

Minutos antes de que el timbre del receso sonara, Rika pidió permiso para ir al baño. La clase pasó sin mayor percance, y fue hasta entretenida. El tema era bastante interesante, nada que ver con la porquería de estequiometría. Asco.

El timbre del recreo sonó y Shaoran fue el primero en salir. Mis compañeros demoraron un poco más, porque estaban terminando de copiar algo que la profesora había escrito en la pizarra.

Tomoyo y yo nos quedamos en el salón hablando sobre lo de anoche. No estoy segura de cuánto tiempo pasó, pero de repente Rika entró al salón luciendo bastante irritada.

-¿Estás bien?

Rika asintió con la cabeza.

-¿Quieres hablar de eso o prefieres no hacerlo? –Siempre había admirado la facilidad que tenía Tomoyo para las personas se sintieran cómodas contándole sus cosas, y así poder tranquilizarlas y consolarlas.

Nuestra amiga suspiró y se sentó en el pupitre de Shaoran.

-Era lo que intentaba contarles en la hora de historia, pero no estaba segura si sería prudente de mi parte decirlo, no soy una chismosa.

Era cierto. Y lo que quería decirnos debía ser importante, porque ella era una chica que no andaba de cotilla por ahí.

-Es sobre Nakuru. –Dijo sin que le preguntáramos-. Ayer me la encontré aquí cuando vine al salón a buscar lo que había olvidado, pero no estaba sola. Digamos que ella y su acompañante estaban bastante… entretenidos, tanto, que ni siquiera se dieron cuenta cuando entré.

Capté aquello inmediatamente. ¡Yo lo sabía, siempre lo supe! ¡Sabía que esa estúpida estaba engañando a Kero! Pero nunca había tenido pruebas físicas para sustentárselo. ¡Esa bruja! Me moría de ganas por enterarme del nombre del susodicho.

-¿Con quién estaba? –Pregunté rápidamente, sedienta de información, la curiosidad carcomiéndome por dentro.

Rika tomó una bocanada de aire antes de decir aquel nombre infame, el cual, había comenzado a colarse en mis pensamientos:

-Shaoran Li.

-¡Lo sabía! –Exclamó Tomoyo, con agitación.

Entonces yo sentí que un disco rayado sonaba de fondo, y un balde de agua helada era vertido sobre mi cabeza. ¿Había escuchado bien?

Un momento, ¿Tomoyo había dicho que ella sabía?

What. The. Fuck? ¡Qué mierda estaba sucediendo!

-¿Cómo que tú lo sabías? –Inquirió Rika, desconcertada.

Tomoyo asintió y comenzó a explicarnos en su tono de voz detectivesco:

-Pues, ayer después de que sonara el timbre del recreo, vi a Nakuru bajando las escaleras mientras yo subía. Cuando llegué a nuestro pasillo, las únicas tres personas que se encontraban allí, más específicamente en este salón, eran Kero, Sakura y Shaoran.

Cierto, cierto.

-Pero yo sabía que Sakura y Kero no tenían mucho rato allí, porque Kano me había dicho que los había visto subiendo las escaleras hacía unos minutos. Lo que me hace suponer que Nakuru y Shaoran se encontraban en el salón, solos.

Su hipótesis tenía cierto sentido, sí, pero había otra cosa que Tomoyo sabía y nos la estaba ocultando. Lo podía ver en sus ojos. Lo pude ver cuando me dijo no lo sé, pero tengo mis sospechas.

Yo no podía creer que aquello fuera cierto, es decir, ¿Shaoran y Nakuru?

-¿Qué, exactamente, estaban haciendo cuando los viste? –Pregunté.

Rika se sonrojó levemente.

-Bueno… cuando llegué se estaban besando y acariciando muy apasionadamente contra la ventana, –La señaló-, como si no hubiera un mañana. Justo cuando me iba, tumbé mi cartuchera metálica, y sonó contra el piso. Ellos se separaron debido al susto, supongo, y pude ver que Nakuru tenía la camisa ligeramente desabotonada y Shaoran no tenía corbata.

Tomoyo sólo dijo oh.

Yo no pude decir nada.

Porque aquello simplemente no me lo esperaba. Me lo esperaba de Nakuru, sí, porque tenía la certeza de que ella estaba viendo a otras personas, pero jamás imaginé que esa otra persona fuera Shaoran.

Oh, por Dios. Una sensación desagradable se apoderó de mí. ¡Y yo lo había besado anoche, por todos los Cielos!

Solté un bufido y me pasé ambas manos por el pelo. Entonces sentí que la rabia se me subía. ¡Estúpida Nakuru, por engañar a mi amigo y besar a Shaoran! ¡Y estúpido él, por ser tan descarado! Entonces comprendí por qué Nakuru había salido de nuestro salón ayer. ¿Cómo había sido tan imbécil para no fijarme en que ella había salido del aula y que Shaora se encontraba allí?

Oh, Dios. Mátenme ya.

-¿Es por eso que entraste molesta, Rika? –Inquirió Tomoyo.

-Más o menos. –Contestó la aludida-. En realidad es porque cuando salí al baño, me encontré con Nakuru, y tuve una discusión con ella.

Pero yo dejé de escuchar. Simplemente me puse de pie y caminé hasta la salida. Necesitaba aire, necesitaba asimilar todo aquello.

¡Pero me era demasiado difícil cuando lo único en lo que podía pensar era en lo mucho que odiaba a Nakuru! ¡Ugh! Había muchas razones por las que esa mujer y yo nos llevábamos mal, razones que se remontaban a años de enemistad, pero hoy la detestaba más que nunca. ¿Cómo podía ser tan descarada? ¡Había besado a Kerberos luego de salir del salón, ayer! Y con Shaoran, ¡con Shaoran!

¡A mí me gustaba! Pero claro, yo era Sakura la salada Kinomoto, y por supuesto que Shaoran tenía que ser un descarado. ¿Sabría que Nakuru y Kero estaban juntos? Y en el caso de que no lo supiera, ¿podría volver a gustarme? No lo sabía, pero lo dudaba.

Bajé las escaleras apresurada, sintiendo la rabia y la frustración apoderarse de mí.

¿Y ahora cómo se lo diría a Kero?

¡A él le caía bien Shaoran! Nadie se hubiera esperado eso de él, ¿cómo pudo, cómo se atrevió, sabiendo que Nakuru y Kero tenían algo?

Don't wanna think about it

Don't wanna talk about it

I'm just so sick about it

Can't believe it's ending this way

Just so confused about it

Feeling the blues about it

I just can't do without ya

Tell me is this fair?

Pero yo no quería pensar ni un minuto más en eso, simplemente quería alejar esos pensamientos de mí cuanto antes, y buscar a alguien que me abrazara y me hiciera olvidar toda esa mierda.

Por eso agradecí cuando Hiro apareció en mi camino, y pude rodearlo con mis brazos.

(Shaoran)

Como tenía hambre y no quería hacer fila en la cafetería, salí del salón inmediatamente el timbre sonó. Pero justo cuando pasaba junto al baño de mujeres, unas voces dentro de éste me llamaron la atención, así que me detuve. Escuché atentamente e identifiqué una de las voces como la de Rika Sazaki, la chica que nos había pillado a Nakuru y a mí in fraganti ayer. Y, casualmente, la otra voz era de ella. Parecían estar discutiendo.

-No tengo por qué darte explicaciones de ningún tipo, ni mucho menos justificar mis acciones ante ti, pero sólo para que lo tengas claro, Kero y yo no somos novios. –La voz de Nakuru se oía irritada.

-Pero ustedes tienen algo, ¿no? –Comentó Rika.

-Eso no es de tu incumbencia, Sazaki. Ni siquiera entiendo a qué viene tanta pregunta.

-Kero es mi amigo, y creo que no se merece lo que le estás haciendo.

Nakuru se rió-. ¿Lo que le estoy haciendo? ¿Y qué se supone que le estoy haciendo según tú, defensora del pueblo?

-Pues, ayer, tú y Shaoran…

-¿Y por qué te importa tanto? –Interrumpió Nakuru-. ¿Acaso te gusta?

Rika sólo consiguió balbucear un par de cosas.

-Te voy a dar un consejo, Sazaki. –La voz de Nakuru sonaba segura de si misma-. Dedícate a patear pelotas, que sólo para eso sirves.

Entonces supe que la conversación había finalizado, así que decidí seguir caminando, por si alguna salida y me veía allí parado.

Sólo alcancé a dar unos cuantos pasos, porque la voz de Nakuru hizo que me girara.

-¿A dónde vas con tanta prisa?

-A la cafetería, ¿me acompañas?

Ella asintió con la cabeza y me alcanzó.

-Oye, Nakuru. –Tenía una duda, y quería aclararla cuanto antes-. ¿Tú eres soltera, no?

Ella rió. Necesitaba desesperadamente saber si Nakuru estaba saliendo con Kerberos o no. Él me caía bastante bien, y no tenía ganas de perder su amistad por una chica, por más atrayente que fuera. Así que quería la aclaración ya.

-Eso es correcto. –Me miró mientras caminábamos-. ¿Y tú?

-Igualmente.

-¿Por qué lo preguntas?

-Pues, porque Yamazaki me comentó algo sobre ti y el chico griego de mi clase, Kerberos.

Ella miró al frente y rodó los ojos.

-¿Qué te dijo? –Preguntó sin cambiar su tono de voz.

-Que tú y él estaban saliendo, o algo así. ¿No son novios ni nada, o sí?

Ella negó con la cabeza.

-No, no somos novios. Ya te dije que soy soltera. –Yo abrí la boca para decirle algo, pero se adelantó-. No te voy a negar que entre Kero y yo pudo existir algo más, pero nunca lo formalizamos.

-¿Y ahora? –Ella me miró-. ¿Siguen juntos?

Nakuru dibujó una sonrisa ladina y se detuvo en la entrada de la cafetería. Yo hice lo mismo. Ella me colocó una mano en cada mejilla.

-Haces muchas preguntas, ¿sabías? –Me pellizcó uno de los cachetes antes de decir-: ¿qué clase tienes después del recreo?

No lo recordaba, así que se lo dije y ella frunció el ceño ligeramente. Entramos a la cafetería y yo compré un sándwich de pollo y una gaseosa de uva. Le ofrecí pagarle su comida, y Nakuru dijo que no hacía falta. Pidió el mismo tipo de sándwich y un jugo de manzana.

Nos sentamos en una de las últimas mesas, que estaban casi pegadas al enorme ventanal que miraba hacia el patio general del colegio.

Conversamos sobre la clase matemáticas, y descubrí que a Nakuru le encantaba, y que de hecho era muy buena con los números. Me dijo que además de matemáticas, le gustaba física, pero que de todas las materias su favorita era química. Luego ella me pidió que le tradujera algunas cosas al cantonés y yo lo hice.

Antes de que se acabara el recreo, Nakuru le preguntó a un chico de mi salón qué clase teníamos después. Japonés, dijo él, y yo fruncí el ceño. Mi materia favorita…

Nótese el sarcasmo.

Nakuru se dio cuenta que la mención de aquella cátedra no me había hecho gracia alguna, y sonrió:

-Tenía pensado que finalizáramos lo que comenzamos ayer.

A mí se me olvidó que en cuanto sonara el timbre tendría que ver esa materia fastidiosa.

-Eso si es estás dispuesto a faltar a la siguiente clase.

-Creo que no habrá ningún problema si me pierdo una lección de japonés...

Su sonrisa sólo se amplió.

-Conozco un lugar donde nadie nos va a molestar.

Esta vez fui yo quien sonrió. De repente caí en cuenta de algo importante. ¿Y si la profesora veía mis cosas y preguntaba por mí? Fuck. Necesitaba o una coartada o alguien que me cubriera.

Vamos, Shaoran, sirve para algo, piensa.

¡Eriol! ¡Sí, eso! Eriol debía ayudarme. Me excusé con Nakuru y me puse de pie y divisé la mesa donde estaba Eriol sentado junto con Yamazaki y Kano.

Los saludé a todos y me incliné ligeramente para decirle a Eriol, en voz muy baja, que necesitaba que me cubriera porque iba a faltar a japonés. Él me miró desconcertado y divertido, y me preguntó para qué.

-Digamos que... conseguí compañía.

Él frunció el ceño y me preguntó de quién se trataba. Alcé la vista para asegurarme que Nakuru no nos estuviera mirando, y al fijarme que estaba mirando por la ventana, la señalé con disimulo. Eriol la miró y su expresión cambió a una de incredulidad y desconcierto. Luego posó sus ojos en mí.

-¿Nakuru? –Preguntó desconfiado.

Yo asentí con la cabeza. Él abrió la boca para decirme algo, su expresión suspicaz, pero le dije que cualquier cosa que tuviera que decirme, lo podía hacer después. Regresé a la mesa y Nakuru me miró.

-¿Cuánto falta para que toque el timbre? –Preguntó ella.

Miré mi reloj-. Debería tocar en cualquier…

El timbre sonó, adelantándose a lo que yo iba a decir.

-…momento.

Nakuru sonrió y se puso de pie. Caminó hasta mí y me tomó de la mano, para guiarme a la salida de la cafetería.

Una vez fuera, corrimos a través de los pasillos del Instituto, muertos de risa. Nakuru me explicó que acababan de remodelar y modernizar el sitio al cual nos dirigíamos. En la planta baja, estaban en el aula de música, artes plásticas y taller de cocina; en la planta alta, se encontraba el nuevo salón de ballet y el aula de idiomas. Ese último aún no había sido estrenado, porque el profesor quería dar unas últimas lecciones en el viejo salón, por pura nostalgia.

Nakuru abrió la puerta sin ninguna dificultad, y yo me extrañé que no estuviera cerrada con llave. Me encogí de hombros, mejor así.

-Aquí nadie nos va a interrumpir.

No pude prestarle mucha atención al lugar, porque en el momento en el que entramos, Nakuru rodeó mi cuello con sus brazos y me plantó un beso. Yo bajé mis manos hasta la altura de sus muslos y los acaricié. Ella me guió por el salón hasta llegar al escritorio del profesor. Allí me quitó la corbata sin mucha prisa. Me dio un ligero empujoncito, que me hizo quedar sentado sobre el escritorio.

Entonces me observó con lujuria y esbozó una sonrisa sensual.

Yo extendí mi brazo hasta que alcancé su corbata y la atraje suavemente hacia mí. Le desabotoné los primeros botones de su camisa. Una vez lo hube hecho, llené de besos cada uno de sus pechos.

Ella me tomó del mentón y me besó, nuevamente. Bajó sus manos hasta la hebilla de mi cinturón y lo soltó, acto seguido, me desabrochó los pantalones.

-Creo que habíamos quedado aquí la última vez, ¿o me equivoco?

Yo asentí con la cabeza y ella sonrió.

Y, efectivamente, esta vez no fuimos interrumpidos.

(Sakura)

Is this the way it's really going down?

Is this how we say goodbye?

Should've known better when you came around

That you were gonna make me cry

It's breaking my heart to watch you run around

'Cause I know that you're living a lie

That's okay, baby, 'cause in time you will find…

Kero todavía me miraba como si no creyera lo que acabara de contarle. Se puso de pie y caminó hacia la ventana. La parte paranoica de mi cerebro se puso en alerta, y pensó que mi mejor amigo iba a lanzarse de ella. Pero aquello hubiera sido un intento fallido de suicidio, ya que nos encontrábamos en su habitación, que estaba ubicada en el segundo piso de su casa.

-¿Me lo juras, Sakura? –Sus ojos dorados me miraron con desasosiego y a mí se me partió el corazón.

Yo sólo asentí con la cabeza.

Luego de que Rika nos contara a Tomoyo y a mí lo que había visto, me encontré con Hiro en el pasillo y preguntó por qué tenía esa cara de pocos amigos. Yo le expliqué que era por algo que tenía que ver con Kero y Nakuru, pero no especifiqué de qué se trataba.

Él no hizo más preguntas, y en cambio se ofreció a animarme.

Me compró un chocolate en la cafetería y nos sentamos los dos solos en una de las mesas. Allí me contó unos chistes sobre mafiosos e italianos, que me hicieron reír. En un momento me percaté de que en una mesa no muy lejos de la mía, se encontraba la estúpida de Nakuru Akizuki, mirando por la ventana.

Sentí furia recorrer mis venas. Hiro se dio cuenta y se giró sin disimulo alguno, para buscar el responsable de mi enfurecimiento. Y entonces sucedió algo que nos sorprendió a ambos. A mí, más que sorprenderme, me desconcertó enormemente.

Shaoran se había acercado hasta la mesa de Nakuru y ella le había preguntado la hora. De repente, ella se había puesto de pie y había tomado a Shaoran de la mano, para llevárselo consigo fuera de la cafetería.

Yo tenía la boca abierta y el ceño fruncido. ¿Qué mierda era esa?

-¿Quieres que vaya a averiguar? –Preguntó Hiro, que había vuelto a mirarme. Yo hice lo mismo y antes de poder decir nada, él se había puesto en pie-. Enseguida vuelvo.

-¿A dónde vas?

-A ver en qué andan esos dos.

Y salió de la cafetería.

Yo me quedé completamente a cuadros durante un minuto, sentada en una mesa de la cafetería, sola, y con cara de WTF. Me puse de pie para buscar a Tomoyo y a Rika, y así contarles lo que había visto.

Las busqué con la mirada entre todos los estudiantes, pero no las encontré. Salí de la cafetería y me dirigí al patio, donde probablemente estarían.

No tuve que buscarlas mucho, ya que vi que estaban sentadas debajo de uno de los árboles junto con Chiharu y Naoko. Caminé hacia ellas con paso apresurado. Estaban hablando muy entretenidas sobre una película donde al parecer salía Jared Leto. Después de un par de comentarios la identifiqué como Réquiem for a dream.

No queriendo interrumpir la animada conversación, me quedé callada y no dije nada sobre lo que había visto en la cafetería. Además, no sería muy prudente de mi parte hacerlo, no sin saber exactamente qué había sido aquello. Sólo esperaba que Hiro me sacara de dudas.

El timbre que anunciaba el final del receso sonó y las cinco nos pusimos de pie. Íbamos ya en dirección al edificio donde estaba nuestro curso, yo sin muchos ánimos, cuando escuché que alguien gritaba mi nombre a mis espaldas:

-¡Sakura! –Me giré automáticamente y me topé con Hiro, que venía trotando hacia mí-. Maldición, Sakura, ¡tenías razón! –Su cara era la de alguien que acaba de ver/oír algo que le impresionó, y no puede esperar para contárselo a alguna persona.

No hizo falta preguntar a qué se refería, y por eso temí lo peor.

-¿Cómo que tenía razón? ¿Con qué?

-¡Con lo que dijiste, que Nakuru sí veía a otras personas! –Exclamó él-. Cuando salí de la cafetería para ver en qué andaban, me fijé que iban corriendo agarrados de la mano, así que los seguí de lejitos.

Yo asentí con la cabeza y él tomó una bocanada de aire.

-Bueno, fueron hasta el aula de idiomas.

Me detuve en seco y miré a Hiro un tanto confundida.

-¿El que no se ha usado todavía? –Pregunté.

Él asintió con la cabeza-. Sí, sólo alcancé a ver a través del vidrio de la puerta que comenzaban a besarse, pero luego se dirigieron a la parte donde está el escritorio, y sabes que desde la puerta no se puede ver hasta allá, así que me devolví.

Juro que sentí que toda la rabia de hacía unos minutos no era nada comparada con esta. ¡Shaoran era un estúpido descarado y coqueto, un imbécil! Y Nakuru, oh Dios, no me hagan comenzar.

Y no me malinterpreten, no se trata de que Nakuru sea una mujer que disfrute abiertamente de su sexualidad, porque eso no tiene nada de malo. El problema es cuando lastimas o engañas a otra persona, como lo estaba haciendo con Kero. Si ella quería llevarse a la cama a todo el Insituto Seijo podía hacerlo, ¿pero por qué tenía que enamorar a mi amigo?

Entonces deseé que ambos contrajeran una infección venérea de la que nunca pudieran curarse, como el virus del papiloma humano, pero peor. VPH Reloaded. Algo asqueroso, doloroso y desagradable. Y mierda, ya sé que es muy malo desearle mal a otras personas, pero Nakuru era un ser despreciable para mí y Shaoran… Shaoran resultó ser igual que esos hombres que coquetean con todas para ver cuál cae primero.

Tal vez mi odio hacia Nakuru era más grande por mi historial con ella. Pero debía reconocer que Shaoran me había decepcionado. Me parecía un indecente al que no le había importado coquetear conmigo. Maldito fuera, me daba asco sólo pensarlo.

Sentí un nudo en mi garganta y unas ganas tremendas de golpear a alguien.

Hiro me abrazó. Yo le correspondí y apreté los ojos, haciendo que un par de lágrimas de rabia salieran.

-¿Vas a decírselo a Kero? –Preguntó mientras acariciaba mi espalda.

Yo asentí con la cabeza. Hoy mismo lo haría. No podría ocultárselo, ya no más. Porque yo siempre había sido consciente de cómo era Nakuru, y se lo había dicho miles de veces a mi mejor amigo, pero él no me había creído. Primero, porque no tenía pruebas. Y segundo, porque el muy idiota estaba enamorado de ella.

Al llegar al salón y recibir la noticia de que la profesora de japonés había faltado, les conté a Tomoyo y a Rika lo que había presenciado en la cafetería, y luego lo que Hiro había visto en el aula de idiomas. Rika pegó el gritó en el silencio, pero Tomoyo no. Entonces nos dijo por qué nada le sorprendía. Nos contó que ayer durante el partido, y exactamente minutos después de que Kero se marchara para buscarme, Nakuru había bajado algunas gradas para decirle a Shaoran que se fueran a un lugar más íntimo, y que el accedió sin objetar.

Después de la hora de japonés, Shaoran regresó al salón de clases, luciendo enteramente despreocupado. Deseé tener un bate de béisbol y poder golpearlo hasta la inconsciencia.

Durante el resto del día lo ignoré. Inclusive cuando me tocó el hombro y me pidió que le facilitara un borrador, le dije que no me molestara. Él no hizo preguntas y simplemente se lo pidió a Yamazaki.

En la salida, y luego de un incidente no muy agradable con Shaoran, Rika me llevó hasta mi casa.

Luego de almorzar fui a hasta la casa de Kero, que quedaba al lado de la mía. Él me recibió con una sonrisa y un abrazo, y me explicó que no había ido hoy al Instituto porque se había quedado profundamente dormido. Cuando se despertó eran pasadas las diez y su madre se sorprendió al verlo todavía en la casa.

-Le tuve que decir que hoy no había clases. –Me dijo sonriendo-. Recuerda me puso un castigo por haberme escapado el domingo, y no quería que se molestara de nuevo.

Mi mejor amigo pareció notar que no estaba con el mismo ánimo de siempre, así que preguntó qué me pasaba. Yo le dije que tenía que contarle algo muy importante, que no podía esperar más. Entonces Kero tomó un pastel de chocolate que su madre había dejado en la nevera, dos cucharas, y me indicó que subiera con él a su habitación para comer torta y conversar.

Una vez estuvimos en su habitación, se lo dije:

-Nakuru está engañándote, y esta vez tengo pruebas, Kero.

Su rostro se desencajó por completo y sólo dijo ¿qué?

Entonces le conté que Rika había encontrado a su Nakuru muy entretenida con un chico en el salón, ayer, minutos antes del recreo. Antes de que él dijera algo, le solté la otra bomba:

-Y luego Hiro vio que se fueron al aula de idiomas, a consumar el acto o eso creemos. Al menos tengo la certeza de que estuvieron besándose.

Kero se puso de pie y miró por la ventana.

-¿Me lo juras, Sakura? –Yo sólo asentí con la cabeza. Su rostro se contrajo en un gesto de dolor. Apretó los puños y golpeó el cristal.

Bajé la cabeza y me sentí horrible por ser portadora de malas noticias.

-¿Quién era el tipo? –Su pregunta salió de repente, con una voz forzada.

Yo lo miré un tanto desencajada.

-¿Uh?

-El tipo, ¿quién era, Sakura?

Apreté la mandíbula y lo pensé cien veces antes de decírselo. El nudo de mi garganta volvió a aparecer y las ganas de aniquilar a esos dos imbéciles me invadieron.

-Shaoran Li.

Creo que por más que me lo pidieran, yo nunca podría explicar lo que sentí al ver el rostro de mi mejor amigo en ese momento. Porque nada se le comparaba. Una mueca de horror se apareció en su cara y los ojos se le llenaron de sorpresa, confusión, y dolor.

-Mentira. –Comentó negando con la cabeza-. No, no puede ser, Sakura, ¿estás segura que era él?

Yo asentí con la cabeza repetidas veces.

-Yo más que tú deseé estar equivocada, pero los vi saliendo de la cafetería, tomados de la mano, Kero.

Entonces él dijo algunas cosas en griego, probablemente groserías y maldiciones, y golpeó la pared.

-Maldito hijo de puta, ¡yo confié en él, maldita sea! ¡Lo abracé ayer y le dije que esperaba que pudiéramos ser grandes amigos!

Se dejó caer en el suelo y se despeinó sus rizos rubios.

-Sakura…

Me agaché a su altura y lo abracé fuertemente. Él comenzó a llorar.

-Yo la quería de verdad, Sakura, todavía la quiero.

Yo lo sabía, y eso era lo que más me dolía/molestaba. El hecho de que esa imbécil hubiera jugado con él. Porque ella sabía cuales eran los sentimientos de Kero, y aún así, no le habían importado. Y Shaoran…

Recordé el incidente que ocurrió en la salida.

Luego de que el timbre sonara, yo había salido huyendo del salón de clases lo más rápido posible. Ya había acordado con Rika que ella me llevaría a mi casa.

Cuando llegué a los estacionamientos, sentí que un par de dedos se clavaban en mi cintura para hacerme cosquillas.

-Hola. ¿No necesitas que te lleve? –Me giré para comprobar que, efectivamente, era Shaoran.

Yo le envié la mirada más antipática y hostil de mi repertorio de miradas de odio, antipáticas, hostiles y matadoras.

-Preferiría caminar tres kilómetros bajo la lluvia. –Espeté despectivamente.

Una expresión de sorpresa y desconcierto apareció en su rostro.

-¿Estás molesta conmigo por algo? –Inquirió preocupado.

Yo simplemente le di la espalda y comencé a caminar en dirección al auto de Rika.

-Oye –Shaoran me alcanzó y me tomó de la muñeca-. ¿Qué te…?

-No me toques. –Me libré de su agarre y lo miré molesta-. No entiendo como puedes ser tan descarado.

Él frunció el ceño ligeramente.

-¿De qué estás hablando?

-No puedo creer que te hayas besuqueado con la novia de mi mejor amigo, eres un abusador.

Shaoran abrió los ojos sorprendido ante la acusación.

-¿Cómo lo supe, no? –Inquirí sarcástica.

-¿Lo dices por Nakuru? Pero no, ella no es novia de Kero, se lo pregunté...

-¡Están saliendo, Shaoran! ¡Tienen algo!

Shaoran se quedó perplejo, sorprendido ante mi estallido. Se llevó ambas manos a la cabeza y se despeinó.

-Yo sé que lo acabas de conocer, que no es tu mejor amigo y que probablemente no te importa, pero, ¿no te podías buscar a otra? –Estoy segura de haber atropellado todas y cada una de las palabras que dije-. Por lealtad, simplemente, por decencia. ¡Tú le agradas a Kero, él ya te considera su amigo!

-Sakura, no, no es así, déjame que te explique. –Su rostro adquirió una expresión perturbada-. Nakuru me dijo que ellos no eran novios.

-¿Te negó, en algún momento, que tenían algo? –Pregunté apresuradamente.

Shaoran pareció pensarlo. Entonces me miró perplejo.

-No… no lo hizo nunca, ¡pero…!

Yo negué con la cabeza y lo miré con desaprobación.

-Lo que más me molesta es que también coqueteaste conmigo en tu auto. ¿Cómo puedes ser tan cínico? –Estaba furiosa con él, por ser tan descarado, y conmigo, por sentirme atraída a él-. ¿Qué era lo que planeabas? ¿Seducirnos a las dos a ver cuál caía primero? ¿Qué pasa si yo hubiera accedido? ¿Me hubieras propuesto hacer un trío en el aula de idiomas?

Él no dijo nada. Su cara demostraba la culpabilidad y quizás, sólo quizás, algo de dolor.

-¡Dios, no puedo creer que te besé ayer! –Exclamé, molesta conmigo misma-. Me arrepiento de haberlo hecho. No sabes cuánto.

Dicho eso me di la vuelta y corrí hasta el auto de mi amiga.

What goes around, goes around, goes around

Comes all the way back around

What goes around, goes around, goes around

Comes all the way back around

What goes around, goes around, goes around

Comes all the way back around


¿Que les pareció el capítulo? Sé que complací a muchas que pidieron que Kero se enterara rápido de los planes que hacía Nakuru por su cuenta.

Nadie se esperaba esa disculpa por parte de Hiro, ¿o me equivoco? Pues, todos merecemos una segunda oportunidad...

Sé que la mayoría debe estar odiándome en este momento por lo que pasó con Shaoran, pero así ese sinvergüenza aprenderá. Lo que me lleva a... ¡oh, pobre Kero! ¿Cuántas de ustedes no quisieran consolarlo? Pobrecillo, enterarse quetu Julieta tiene ojos para otro... ¡y ese otro es tu nuevo amigo, imagínate!

¿Qué estará pensando Shaoran ahora? ¿Se habrá arrepentido? ¿Y qué habrá sentido cuando Sakura le dijo que sí se arrepentía de haberlo besado?

Una vez mas, muuuuuchas gracias por sus bellos y espectaculares reviews, se pasan de bellos en serio. De verdad que me encanta las cosas que me dicen, ay, en serio que sí, son demasiado cuchis ustedes. Un besote a todos, pórtense muy mal, y nos vemos en el próximo capítulo.

Canción: What Goes Around…/…Comes Around

Cantante: Justin Timberlake

Álbum: FutureSex/LoveSound