Smells Like Teen Spirit

"Las mujeres no conciben que un amor se acabe mas que cuando lo acaban ellas mismas." –Enrique Jardiel Poncela.

Capítulo VII:

"Slow Dancing In A Burning Room"

It's not a silly little moment,
It's not the storm before the calm.
This is the deep and dying breath of
This love that we've been working on.

Can't seem to hold you like I want to
So I can feel you in my arms.
Nobody's gonna come and save you,
We pulled too many false alarms.

(Shaoran)

Cambié el canal, sumamente molesto con el final de esa película, y luego lancé el control del televisor al otro lado del salón.

¿Qué clase de final había sido ese?

Acababa de ver Sweet November, con la espectacular Charlize Theron y el aburrido de Keanu Reeves, y debo decir que nunca había odiado tanto el final de una película. No, tachen final, la película completa. Quiero decir, el filme pintaba ser divertido y con un hermoso final romántico y feliz, pero…

Maldición. Yo no tenía ganas de ver algo deprimente y me topaba con esa mierda. Suspiré y me acosté boca abajo en el sofá.

Que manera de desperdiciar un viernes en la noche, mirando películas cursis con finales inciertos y no muy felices. En este momento, podría estar bailando en alguna discoteca, o en el cine, o en algún restaurante con alguno mis amigos, pero no podía. No podía porque algunos de mis amigos ya no eran más mis amigos.

Entiéndase con eso: Sakura y Kero. Podría agregar a Tomoyo a la lista, pero no estaba seguro de cuál era su posición ante todo esto. Aunque no había que pensar mucho para adivinarlo.

Luego de Sakura me despachara cual perro sarnoso en la salida del viernes pasado, yo me había sentido como el ser humano más insignificante del continente. Porque ahora tanto ella como Kero me odiaban por lo que había pasado con Nakuru. Pero yo les juro que no tenía ni puta idea de que Kero estuviera enamorado de Nakuru, de otra manera jamás la hubiera besado siquiera.

Cuando llegué al colegio al día siguiente, lo primero que sentí fue la mirada acusadora de Sakura, seguida de la de Rika Sazaki, y por último, una mirada un tanto exasperada por parte de Eriol. Porque lo que recibí de Kerberos, no fue precisamente una mirada.

Al sentir la hostilidad en el ambiente, salí del salón para tomar un poco de agua antes de que tocara el timbre. Pero ni siquiera tuve tiempo de llegar al bebedero, puesto a que un empujón hizo que me volteara.

Al girarme me encontré con Kerberos, que me miraba con una mezcla de furia y decepción.

-Hola, Shaoran, me contaron que te vieron con Nakuru en el salón de idiomas. ¿Por qué no me cuentas qué tal estuvo? –Su pregunta fue inesperada.

-¿Qué te cuente? –Pregunté yo, haciéndome el tonto.

-Sí, cuéntame.

Yo no dije nada. Abrí la boca pero las palabras no me salieron. No podía simplemente decirle que habíamos tenido sexo oral y que había estado bien.

Kerberos apretó los puños y siguió mirándome de aquella manera que me hacía sentir inmensamente culpable.

-¿En qué posición lo hicieron?

Fruncí el ceño. Me parecía una locura tener esta conversación, sobre todo porque Nakuru y yo no nos habíamos acostado. Nos habíamos besado y luego tuvimos sexo oral, pero dudaba que aquello representara alguna diferencia.

-No creo que…

Kerberos dio dos pasos adelante y me empujó.

-No tuvimos sexo. Solo... solo hicimos otras cosas y ya.

-¿Por qué?

En un principio, pensé que me preguntaba por qué no habíamos tenido sexo, pero fue nada más ver su rostro comprimido en una mueca de desprecio y dolor, que supe que la pregunta era por qué le había hecho eso.

-Yo… no sabía que ustedes estaban juntos.

Él rio irónicamente-. ¿Me vas a decir que nadie te lo dijo?

-Eriol y Yamazaki me lo dijeron, pero con incertidumbre, y luego yo mismo le pregunté a ella si eran novios, pero Nakuru me lo negó.

-Es porque no lo somos, Li, pero sí estamos juntos.

Yo me llevé una mano a la cabeza y me despeiné.

-¿Sabes? –Había dejado de mirarme, sus ojos observaban algún punto del techo-. Tú me parecías un buen tipo, en serio, me caíste muy bien y hasta iba ayudarte con Sakura, porque sé que gusta.

No dije nada, en cambio sentí el peso de cien mil toneladas de hielo sobre mis hombros.

-Pero ahora no sé si de verdad te gusta o si sólo quieres hacer cosas con ella como lo hiciste con Nakuru.

Esta vez abrí la boca para defenderme, pero él no me dejó hablar.

-Lo único que quiero en este momento es partirte la cara. –Me callé automáticamente y él volvió a mirarme. Pude notar que sus ojos estaban vidriosos-. Pero no lo voy a hacer porque sé que tú no tuviste toda la culpa.

-Lo siento, Kero, no lo sabía, te juro que de haberlo sabido jamás hubiera…

-No tienes idea de cuanto la quiero, Li, no tienes idea.

Bajé la cabeza, apenado y culpable.

-Lo siento de verdad.

Él me dio la espalda y entró al salón.

Yo me quedé allí, inmóvil, sintiéndome eternamente pecador. Entonces me di cuenta que acaba de perder un amigo.

El resto del día fue lento y tedioso, Kerberos ignorándome cada minuto. Y Sakura enviándome miradas de desaprobación cada vez que tenía que voltearse para buscar o guardar algo en su mochila.

En el receso, Eriol se acercó a mí y me dijo que eso era lo que había estado intentando decirme antes de que me fuera con Nakuru, ayer en la cafetería.

Entonces me sentí peor y le juré que yo no tenía idea. Él me dijo que me creía, que me conocía y sabía que yo no era esa clase de persona, pero Kerberos necesitaría algo de tiempo para superarlo, y Sakura también, ya que ella sentía que si se la hacían a uno de sus amigos, se la hacían de igual forma a ella.

Yo estaba comenzando a desesperarme, porque habían pasado dos semanas desde la última vez que había hablado con ella.

Y ahora que me encontraba solo en mi apartamento, un viernes por la tarde, luego de haber visto esa película deprimente, me di cuenta que en verdad me hacía falta.

Por eso me puse de pie, dispuesto a hacer algo.

(Sakura)

We're going down,
And you can see it too.
We're going down,
And you know that we're doomed.
My dear,
We're slow dancing in a burning room.

I was the one you always dreamed of,
You were the one I tried to draw.
How dare you say it's nothing to me?
Baby, you're the only light I ever saw.

-Ya es suficiente. –Dije y desconecté el iPod de mi amigo del reproductor-. No puedes seguir así.

Cuando entré a la habitación de mi mejor amigo y me lo encontré acostado boca abajo, tapado hasta el cuello con la manta, y escuchando Vesti La Giubba de la famosísima ópera Plagiacci, dije que era demasiado.

Kero alzó la cabeza ligeramente, y me miró como si fuera un drogadicto al que acaban de arrebatarle su dosis de heroína.

-¿Así cómo? –Preguntó con clara irritación-. ¿Acostado escuchando a Pavarotti?

Yo coloqué mis manos en mi cadera y fruncí el ceño-. Así, deprimido, sucio, sin ganas de nada, sufriendo por una persona que probablemente ni siquiera está triste. Ya pasaron dos semanas.

Él gruñó y se tapó completamente con la manta. Yo bufé y me acerqué a su cama. Tomé la cobija por el borde inferior y la halé, quitándosela completamente. Kero se encogió en la cama.

Llevaba puestos unos calzoncillos blancos clásicos, como los que usaron los chicos de All Time Low para una sesión de fotos, y una camiseta gris.

-¿Tighty-whities? –Pregunté indignada-. ¿En serio, Kero?

Él se tapó con la almohada.

-Déjame, ya no vale la pena usar ropa interior sexy.

-Kerberos Adonis Kirgyakos. –Utilicé el tono de voz más firme y determinante que conseguí-. Vas a levantar tu maldito y griego trasero de esa cama en este instante.

Él se incorporó y me miró desafiante.

-Vas a dejar de ser un tonto, te vas a duchar, vas a ponerte ropa interior decente y saldrás conmigo.

-¿Cómo mierda me llamaste? –Preguntó.

-Kerberos Adonis. –Me miró horrorizado-. Y si no quieres que lo publique, ve a bañarte ya.

Él dijo algunas cuantas cosas en griego antes de ponerse de pie. Yo no pude evitar sonreír. Entonces lo miré de arriba abajo y comencé a reírme a carcajadas.

Kero frunció el ceño-. ¿Qué es tan gracioso?

-¡No puedo creer que estés usando tighty-whities! –Me reí aún más-. ¿Qué tienes, ocho?

Mi mejor amigo dio dos pasos adelante, situó ambas manos en mi cadera y me bajó los pantalones. Yo le di un empujón que lo hizo caerse en la cama.

-¡Eres un imbécil, Kero! –No dejé de reírme.

-Gracias. –Él sonrió hipócritamente, tomó algo de ropa del armario y se metió al baño.

Yo sonreí y me senté en la cama a esperar, hasta que salió, ya vestido, con unos bermudas color caqui y una camiseta con las caras de los Beatles en blanco y negro.

-¿Qué se supone que vamos a hacer? –Preguntó mientras se sentaba a mi lado.

-Primero vas a dejar de lamentarte por lo que pasó.

Él me miró-. Sakura, tengo derecho a estar abatido.

Yo fruncí el ceño-. No, eso es una elección. El dolor no, pero el sufrimiento sí. Uno elige ser miserable o no. Por ejemplo, yo pude haber elegido molestarme y deprimirme por lo que pasó, quiero decir, ¡a mí me gustaba Shaoran! –Exclamé-. Lo besé ebria y olvidé mi sostén en su casa. El cual, ahora que lo recuerdo, sigue allá…

Kero se rio-. Oh, me había olvidado completamente de eso.

-Bueno, pues, no me ves quejándome por ello.

Él me miró un tanto sorprendido.

-Supongo que tienes razón. Pero, ¿ya no te gusta Shaoran?

-¿A qué viene eso? –No quería tener esa conversación.

-No creo que te haya dejado de gustar así como así.

Preferí no decir nada.

-Hablé con Eriol. –Comentó Kero-. Me dijo que Shaoran se sentía muy mal y que de verdad no tenía idea de mis sentimientos hacia Nakuru. Además, Nakuru y yo no éramos novios... teníamos una relación abierta y habíamos hablado de que podíamos ver a otras personas. -Explicó él-. Yo solo quería estar con ella, así que no salí con nadie más, pero ella me dejó muy claro los términos y condiciones.

Permanecí callada.

-Por eso no puedo odiarla, Sakura. Aunque tú no lo entiendas. -Dijo y yo de verdad no lo entendía-. Nakuru siempre fue sincera conmigo.

Bien. Quizás me había apresurado a juzgarla. Pero no podía evitarlo.

-Y creo que quizás Shaoran no es tan terrible como pensé. -Añadió-. Se ha disculpado conmigo varias veces ya. Si realmente no le importara, no lo haría. Ha estado callado y desanimado toda la semana. Es probable que esté genuinamente arrepentido. No parece mala persona.

-¿En serio? –Inquirí-. ¿No le tienes rencor a ninguno?

Él negó con la cabeza-. Ya te expliqué por qué no puedo tenérselo a ella. Y con respecto a Shaoran, si obviamos lo que hizo con Nakuru, creo que podría darle una segunda oportunidad.

Aquello me pareció admirable.

-Por cierto, ¿cómo van las cosas en su hermosa relación de futbolista y porrista?

Yo rodé los ojos. Pues, todo había estado relativamente bien hasta que Hiro me salió con su faceta de macho alfa, nuevamente. ¿Se acuerdan de que yo le había gritado que era muy malo en la cama? Bueno, tuvimos una conversación al respecto, y por supuesto que yo era la que estaba equivocada y la que tenía el problema, porque Don Perfecto no podía ser el de la contrariedad.

Yo me quedé completamente a cuadros cuando me lo dijo, como cuando estás jugando Nintendo y alguien llega y te desconecta el aparato del televisor.

-¿Disculpa?

-No es posible que de todas las veces que lo hayamos hecho, nunca hayas tenido un orgasmo.

Me sentí mal, y me molesté, en verdad me molesté. ¿Cuál era su maldito problema?

-¿Estás diciéndome que soy yo la que está mal? –Él asintió, sin reparo alguno-. ¿No será que eso se debe a que tú solo te enfocas en meterlo y sacarlo?

Hiro frunció el ceño y me miró con irritación.

-Eso no es verdad.

-Sí lo es, es todo lo que haces, y ya. ¿Crees que el sexo es sólo eso?

-¿Ah, no?

No podía creer cómo era posible que yo estuviera con alguien que me crispaba los nervios, era machista, egocéntrico y cerrado. Tanto, que ni siquiera podía aceptar sus propios errores.

-¡Por supuesto que no! –Exclamé molesta-. Deberías pedirle consejos a Kano, porque según lo que he escuchado de varias de mis porristas, es todo un experto.

Al parecer no se esperaba aquello, porque me miró con sorpresa y luego con rabia.

-¿Qué quieres decir con eso?

-Que un cursillo no te vendría mal.

Hiro se puso rojo como un tomate y se levantó. Hora de gritar.

-¡Claro, como tú eres la experta! –Atacó-. ¡Jenna Jameson II!

-No seré Jenna Jameson, pero al menos estoy proponiéndote hacer otras cosas, variar, no sé, lo que sea.

Él abrió la boca para contraatacar, pero no lo dejé. De hecho, me puse de pie.

-¿Sabes qué? Sólo olvídalo. Ahora que lo pienso, yo tampoco quiero experimentar, simplemente preferiría que no tuviéramos sexo y ya.

Creo que aquello debió agarrarlo pro sorpresa, pero no se quejó. Después de todo, no podía obligarme.

-Hiro, siento que esta relación no está resultando.

Él me miró con los ojos bien abiertos.

-¿Estás terminando conmigo?

-Eso no fue lo que dije, pero quizás sea la mejor opción. Ambos buscamos cosas diferentes, tenemos distintos intereses, y yo siento que esta relación es cada vez más vacía.

Él frunció el ceño.

-No me gusta que me grites, ni que maldigas, ni que me hagas escenas de celos. Creo que deberíamos dejar las cosas hasta aquí.

Hice amague de salir de la habitación y él me tomó de la mano.

-¿Estás segura que eso es lo que quieres, Sakura?

Cuando lo miré a los ojos sentí una ligera punzada en el pecho. No quería perder mi amistad con él. Aunque no fuera el novio perfecto, yo lo quería y me gustaba pasar tiempo con él.

-Sí, podríamos tomar esto como un tiempo de reflexión, o algo así. No tiene por qué ser definitivo.

Sé que aquel tiempo probablemente nunca terminara, y sí fuera definitivo, pero sentí la necesidad de decirlo.

Me sorprendió que Hiro no gritara ni me dijera cosas horribles, simplemente bajó la cabeza, y asintió.

-Espero que no sea definitivo.

Y nos dimos un último beso.

-¿Sakura? –Mi mejor amigo seguía esperando una respuesta de mi parte.

-Terminamos el miércoles.

Durante unos segundos, el rostro de Kero pareció estar asimilando la noticia, y luego abrió los ojos y la boca.

-What the fuck? –Frunció el ceño-. ¿Qué? ¿De verdad? ¿Por qué?

Yo asentí con la cabeza.

-Porque esa relación no iba a ningún lado. Bueno, en realidad sí se dirigía hacia un sitio en específico: el fracaso.

Kero permaneció sorprendido. Yo le conté cómo había sido todo y eso lo sorprendió más.

-Wow, nunca pensé que Hiro pudiera actuar de manera tan civilizada. –Comentó, saliendo de su estupefacción.

Yo sonreí-. Pero lo hizo, en verdad lo hizo. Pero ya no hablemos de estas cosas, ahora enfoquémonos en lo positivo.

Kero sonrió-. ¿Qué tienes pensado?

Me puse de pie y me aclaré la garganta. Kero me examinó de arriba abajo y se percató de algo que no había notado cuando llegué.

-¿Por qué el look veraniego?

-Nos vamos al la casa del lago con los tórtolos, filos.

Mi mejor amigo alzó una ceja y se cruzó de brazos.

-¿La casa del lago? –Preguntó con desconfianza. Yo asentí-. ¿Te refieres a mi casa del lago?

Asentí nuevamente, esta vez con una sonrisa.

-¡Esa misma! –Él abrió la boca para refutármelo, pero yo me adelanté-. Hablé con tus padres sobre tu situación emocional, y les comenté que un cambio de aires no te caería nada mal, entonces ellos me propusieron un fin de semana en la casa del lago.

Kero frunció el ceño-. ¿Qué? ¿En qué momento viniste a hablar con mis padres? ¿Cuándo…?

-No es importante. –Lo interrumpí-. Tus padres me dijeron que confían ciegamente en mí, porque saben que yo soy un ángel de Dios, así que me dieron las llaves. Ya les avisé a los tórtolos, Eriol debe pasar por nosotros en cualquier momento.

Él se puso de pie, aún sin salir de su estupefacción.

-¡¿En cualquier momento? –Exclamó, mientras comenzaba a recorrer su habitación en busca de ropa para empacar-. ¡¿Y si yo te hubiera dicho que no, se hubieran ido sin mí?

Yo me reí-. Cariño, tú no ibas a decirme que no.

Kero vociferó unas cosas en griego y me reí más.

-Por Dios, Sakura, ¡tú eres única!

-Ya lo sabía, corazón de melón.

(Shaoran)

I'll make the most of all the sadness,
You'll be a bitch because you can.
You try to hit me just to hurt me
So you leave me feeling dirty
Because you can't understand.

We're going down,
And you can see it too.
We're going down,
And you know that we're doomed.
My dear,
We're slow dancing in a burning room.

Repasé mentalmente todas las cosas que había empacado en mi bolso y lo cerré, luego de asegurarme que nada se me estuviera olvidando.

Fui a la cocina y tomé la bolsa con todas las chucherías y dulces que había comprado para llevar. Entonces salí y cerré la puerta.

Ya en el auto, introduje la dirección que Eriol me había indicado en el GPS. Tardaría aproximadamente una hora en llegar. Le envié un mensaje de texto a Eriol para indicarle que estaba saliendo. Conecté mi iPod al reproductor y Feeling This de blink-182 comenzó a sonar.

Hoy, luego de haber visto la muy deprimente Sweet November, había ido al supermercado para comprar pan y embutidos, y estando allí llamé a Eriol para preguntarle qué iba a hacer en la noche, y él me dijo que estaba en la casa del lago de Kerberos, junto con él y Tomoyo, y que se iba a quedar allá hasta el domingo en la tarde.

Y entonces pensé: allí se van mis esperanzas de hacer algo divertido este fin de semana. Y justo en el momento cuando iba a decirle que se divirtiera, mi amigo habló:

-¿Por qué no vienes?

Yo parpadeé confundido. Eriol me dijo que iba a hablar con Kero y me llamaba. Diez minutos después me dijo que no había problema, que Kero estaba de acuerdo, y Tomoyo también. Me dio la dirección y me indicó más o menos qué cosas debía llevar.

Entonces añadí un montón de golosinas al carrito y pagué.

El camino hasta el Lago Ghenshi era bastante bonito y agradable. Me alegraba saber que haría algo diferente este fin de semana, ya que en verdad lo necesitaba. Luego de una semana como la que tuve –Sakura y Kero ignorándome, Sakura enviándome miadas de decepción-, no tenía nada de malo salir a distraerme. Además, así podría limar asperezas con Kero. Y cuando regresara a Tomoeda, podría hacerlo con Sakura.

Me pareció extraño que Eriol no la mencionara, pero entonces recordé que ella tenía novio, y que probablemente quisiera pasar su fin de semana con él. Fruncí el ceño ante aquello.

Entre tanto pensamiento y sin darme cuenta, me encontré rodeado de árboles. A un lado del camino, había un letrero que decía: Bienvenidos al Lago Ghenshi. Pronto, grandes casas de verano comenzaron a aparecer. Luego vi personas en bicicleta y otras con cañas de pescar. El GPS me indicó que ya estaba cerca de mi destino.

Luego de unos minutos, me encontré frente a una enorme casa de ladrillos. El portón de entrada estaba abierto, y en uno de los pilares de la entrada se leía en letras doradas: Kirgyakos. Una bandera de Grecia ondeaba desde el porche. Estacioné el auto junto a la Tahoe negra de Eriol. Lo llamé un par de veces, pero no me contestó.

Me bajé junto con mis cosas y caminé hasta la puerta de entrada. Toqué el timbre varias veces, pero nadie abrió. Y justo cuando alcé el puño para golpear a la puerta, ésta se abrió, dándome una imagen bastante graciosa.

Eriol estaba terminando de abotonarse los pantalones. Tenía un leve sonrojo en las mejillas, y una fina capa de sudor cubría su rostro y su torso descubierto. Además, estaba despeinado, con los labios ligeramente hinchados y un poco agitado.

Esbocé una sonrisa divertida.

-¿Interrumpo algo? –Pregunté.

Mi amigo sonrió, se arregló el pelo como pudo y se encogió de hombros.

-Lo siento, debí haberlo sabido cuando no me contestaste las llamadas que te dejé. -Cerré la puerta tras de mí y nos dirigimos a la cocina.

-Por cierto, ¿dónde está Kero? ¿Por qué no abrió la puerta él? ¿O es que estaban haciendo un ménage à trois?

Eriol se rió y negó con la cabeza.

-Kero está en el lago con…

-¡Shaoran! –Mi amigo y yo nos volteamos para ver a la recién llegada. Tomoyo apareció sonriente-. No pensé que vendrías.

Se acercó a mí y me dio un beso en la mejilla. Ella, a diferencia de Eriol, se veía fresca como una lechuga, con su vestido blanco y el pelo amarrado en una cola de caballo.

-No podía perderme esta oportunidad de pasar un fin de semana en el Lago Ghenshi, recuerda que soy más o menos un turista, y estos lugares me llaman la atención.

Ella me sonrió. Comenzó a ayudarnos a Eriol y a mí a sacar las cosas que había comprado de las bolsas del supermercado.

-Veo que trajiste golosinas.

-Ya sabes que me encantan.

Terminamos de guardar las cosas, y Eriol me dirigió al segundo piso, para indicarme en qué habitación dormiría.

-Espero que no te de miedo dormir solo, porque te toca un cuarto a ti solito. –Me miró y esbozó una sonrisa burlona-. A no ser que prefieras acostarte afuera con los sapos. Tomoyo y yo estaremos en una habitación, y Kero y Sakura en otra.

Yo me detuve en medio de las escaleras. ¿Había escuchado bien?

-¿Sakura? –Eriol asintió con la cabeza, mientras me empujaba para que siguiera caminando-. ¿Sakura está aquí?

-¿No te lo dije cuando hablamos? –Yo negué. Él se encogió de hombros-. Debí haberlo olvidado. Pues sí, está con Kero en el lago. De hecho, fue su idea venir hasta acá.

Entramos a la primera habitación del pasillo, una con revestimiento de madera, y Eriol me indicó que éste sería mi lugar. Yo aún no había salido de mi estupefacción. ¿Sakura en verdad estaba aquí?

-Oye, planeta llamando a Shaoran. –La voz de mi amigo me sacó mis cavilaciones-. ¿Qué pasa? ¿Estás imaginando a Sakura en bikini o qué?

-¿Qué tan pervertido sería si te digo que la estoy imaginando sin bikini?

Eriol soltó una carcajada.

-Bastante, pero te recuerdo que no le agradas mucho por lo que pasó con Nakuru en el salón de idiomas así que…

Yo sentí un baldazo de agua fría. Dejé caer mi mochila sobre la cama y me acosté boca abajo. Eriol caminó hacia la puerta.

-Pero te tengo una noticia. –Comentó antes de salir-. She's single and ready to mingle. –Dijo en su acento inglés y salió de la habitación.

Yo me incorporé rápidamente y salí al pasillo.

-¿Qué acabas de decir? –Pregunté incrédulo.

-Pensé que hablabas inglés.

-Sé lo que significa, idiota, pero, ¿por qué lo dices?

Eriol entró a una de las habitaciones. Tomó una camiseta que estaba sobre la cama y se la puso.

-Que ya no está con Hiro, o como tú le llamas cariñosamente… ehm…

-Brutus. –Eriol rió-. ¿En serio? ¿De verdad? ¿No me estás jodiendo?

Mi amigo me pasó por un lado y comenzó a caminar en dirección a las escaleras.

-Es en serio, Shaoran, nos lo dijo cuando veníamos para acá. ¿Por qué tienes esa cara?

No podía creerlo todavía. ¿Iba a pasar un fin de semana con Sakura? Ésta era, definitivamente, una excelente oportunidad para aclarar las cosas con ella, poder ganarme su confianza y retomar nuestra amistad.

Sólo esperaba que todo saliera bien.

(Sakura)

Salí a la superficie a tomar una bocanada de aire. Con una mano, me agarré del pequeño muelle que estaba del otro lado del lago, y con la otra sostuve el bañador de mi amigo. Sonreí.

Me giré hacia atrás, en busca de Kero, pero no lo vi por ningún lado. De repente, sentí que algo debajo del agua me halaba las tiritas de la parte de arriba de mi bikini, y no pude evitar soltar un grito de sorpresa.

¡Desgraciado!

Kero salió a la superficie con la parte de arriba de mi bikini, muy contento y sonreído.

-¡Eres un estúpido, eso no se vale! –Exclamé mientras intentaba alcanzarlo.

-¡Lo que tú me hiciste tampoco es muy justo que digamos, querida amiga!

Sonreí. Tenía razón.

Kero y yo habíamos bajado al lago a nadar, más que todo para darles algo de privacidad a Eriol y a Tomoyo, que lo único que habían hecho en todo el camino hacia el Lago había sido besarse en el asiento trasero de la camioneta de Eriol, -Kero había manejado-, y al llegar, luego de habernos puesto de acuerdo sobre las habitaciones, habían continuado su sesión de besos en el sofá del salón familiar.

Una vez en el lago, reté a mi acompañante a una carrerita hasta el muelle que se encuentra al otro lado. Kero aceptó gustoso, vanagloriándose de que él siempre llegaba primero cuando hacía competencias con sus hermanos o sus primos.

Nos lanzamos de clavado, y cuando ya teníamos unos minutos de nadar, vi que, efectivamente, Kero iba ganando. Entonces fingí un calambre. Por supuesto que mi caballero amigo dejó de nadar y se acudió a mi falso llamado de auxilio. Y fue allí cuando yo me aproveché de su preocupación, me sumergí, le bajé el bañador y huí rápidamente, aprovechando los segundos de estupefacción de amigo como una ventaja.

Ahora Kero había tomado venganza y se había llevado la parte de arriba de mi sexy bikini verde. Lo peor es que el muy hijo de puta nadaba como Michael Phelps, y me iba a costar horrores alcanzarlo.

Llegué a la orilla con la lengua afuera, y los pulmones agotados. Kero ya se había salido, y se estaba tapando con mi bikini. Perfecto.

-Kero, ¡devuélveme eso en este instante! –Exclamé desde el agua, intentando no reírme para darle credibilidad al asunto.

-Lo haré si tú me das mi bañador primero.

Yo me crucé de brazos-. No pienso hacerlo, nada me garantiza que me lo devolverás.

-¿Es que a caso no confías en mí, en tu filos? –Yo negué con la cabeza. Él se hizo el ofendido-. ¿No confías en once años de amistad?

-No. Ahora dame mi traje de baño.

-Tienes razón, Sakura, tienes toda la razón al decir que esto no se vale. –Yo alcé una ceja-. En serio, no debí haberte quitado la parte de arriba de tu bikini, oh no. –Sonreí complacida ante el comentario-. Sino la de abajo.

Borré mi sonrisa en el momento en el que Kero se echó al agua, y comencé a nadar para alejarme de él, soltando su bañador en el proceso.

-¡Kerberos Kirgyakos, aléjate de mí!

Pero Kero fue mucho más rápido que yo y me embistió bajo el agua. Creo que no hace falta decir que el muy desgraciado me despojó de la parte de debajo de mi bikini.

Salió a la superficie, muerto de la risa, sacudiendo mi bikini en una mano y su bañador amarillo en la otra. Estúpido. Se puso el bañador y salió del agua. Yo me crucé de brazos.

-Bien, ya puedes devolverme mi bikini.

Él tomó su toalla y comenzó a secarse.

-No pienso hacerlo.

Yo fruncí el ceño y abrí la boca. Kero me miró y se rió.

-Es mi venganza. Te reñiste de mí por usar tighty-whities, y ahora yo me río de ti porque estás desnuda en el lago, ja, ja, ja.

Kero tomó mi toalla y comenzó a caminar hacia la casa.

-¡A dónde crees que vas con mi toalla! –Él señaló la casa sin voltearse-. ¡Regresa aquí en este instante, pedazo de estúpido!

Sólo escuché su carcajada. De repente se detuvo y yo creí que iba a devolverse, pero no lo hizo.

-¿No vas a salir?

-¡No hasta que me devuelvas mis cosas!

-Entonces espero que no te moleste dormir desnuda en el lago, pero te advierto, hace frío en la noche. –Se volteó y siguió caminando. Yo no despegué mis ojos de su espalda, hasta que entró a la casa.

Hijo de puta.

Esperé a que Kero saliera durante diez minutos, pero no lo hizo. El sol comenzaba a ocultarse y mi mente comenzaba a enviarme imágenes de la película Viernes 13, el remake, más específicamente la escena donde Jason mata a la chica que está desnuda en el lago. Oh, Dios.

Sin pensármelo dos veces, salí corriendo hasta la casa. Cuando llegué, abrí la puerta y me aseguré de que no hubiera nadie cerca, así que entré a la casa, desnuda y empapada.

Atravesé la cocina, y me fijé que en la mesada había una bolsa de M&Ms abierta. Pero este no era momento de comer chocolate, oh no. Continué mi travesía por la casa, hasta que llegué a las escaleras. Entonces escuché la voz de Tomoyo y Kero, así que subí corriendo, como si el diablo me pisara los talones. Entré a la primera habitación del pasillo y cerré la puerta tras de mí.

Entonces me recosté de ella y me llevé las manos a la cara, cerrando los ojos en el proceso. Aquello había estado cerca. Respiré profundo y me dije a mí misma que mataría a Kero en cuanto estuviera seca y vestida. Abrí los ojos para ver en qué habitación estaba y, ante todos ustedes, juro que casi me muero cuando lo hice. No porque el cuarto estuviera revestido de madera, ni porque tuviera la cabeza de un venado disecado en la pared, sino porque yo no estaba sola.

Y hubiera preferido que Tomoyo y Kero me vieran desnuda, o incluso Eriol, antes de entrar en esa habitación.

¿Pero cómo iba a saber yo que Shaoran Li iba a estar allí, ajustando los lentes de su cámara, o haciendo lo que sea que estaba haciendo, si se supone que ni siquiera había venido con nosotros?

Tenía la expresión de alguien que acaba de ver algo que definitivamente no se esperaba. Yo sentí que el rostro entero se me encendía. Entonces me giré, abrí la puerta y salí corriendo por el pasillo, hasta mi habitación.

-¡Eh! –Escuché la voz de Kero detrás de mí, pero yo no pensaba detenerme, porque acababa de pasar la mayor vergüenza de mi vida.

Tachen cuando me caí en el cine frente a todo el mundo, o cuando mi falda se levantó por la brisa en medio del patio del Instituto y todos me vieron. Tachen cuando Tomoyo y Eriol me encontraron acostada sobre Shaoran, en su departamento, luego de que nos hubiéramos caído al sofá. Porque éste, definitivamente, encabezaba el Top Ten de las vergüenzas de mi vida.

Me juré a mí misma que asesinaría a Kero en cuanto estuviera vestida.

Como que me llamaba Sakura Kinomoto.

(Shaoran)

Si antes había pensado en que era un tipo con suerte porque tendría la oportunidad de reinvindicarme con Sakura, ahora lo confirmaba: yo de verdad era un tipo con suerte.

Había subido a la habitación de George –el venado muerto y disecado cuya cabeza estaba colgada en el cuarto donde yo dormiría-, para bajar mi cámara y tomarle algunas fotos a la casa, el lago, y a mis amigos. Dejé la puerta abierta, por si acaso alguien necesitaba algo, y me dispuse a sacar algunos lentes, como el ojo de pez.

Escuché unos pasos apresurados que retumbaron en las escaleras, pero ni siquiera me inmuté, probablemente se trataría de Kero o Eriol. El dueño de los pasos –o debo decir dueña- parecía venir huyendo de algo o alguien.

Lo que sucedió a continuación, fue totalmente irreal y hermoso.

Sakura entró a la habitación donde yo me encontraba y cerró la puerta tras de sí. Se recostó de ella con los ojos cerrados y se llevó las manos a la cara. ¿Qué había de irreal y hermoso en aquello? Pues, que Sakura estaba completamente desnuda. Y mojada. Y debo decir que tenía un cuerpo realmente hermoso.

Entre la sorpresa y la brevedad, apenas estuvo así unos segundos. Porque entonces ella bajó sus manos, abrió los ojos y me vio mirándola. Probablemente no se esperaba encontrarse conmigo allí, y probablemente no le hizo mucha gracia que la viera desnuda, porque abrió la puerta y salió corriendo como quien acaba de ver al diablo.

-¡Eh! –Kero y Tomoyo aparecieron, y ésta última se asomó para ver qué había espantado a su desnuda amiga. Escuché un portazo, seguramente el que Sakura había dado luego de haberse metido en su habitación.

-¿Shaoran? –Su cara demostraba que no entendía absolutamente nada de lo que estaba sucediendo.

La cara de Kero, por otra parte, demostraba sorpresa, satisfacción y diversión. Sus carcajadas no se demoraron en aparecer.

-¡Jajajajajajaja! Karma is a bitch!

Yo salí al pasillo.

-¿Son ideas mías o Sakura acaba de pasar desnuda por aquí? –Eriol salió de su habitación con una expresión divertida.

-¿Alguien me puede explicar qué está sucediendo? –Preguntó Tomoyo.

Kero alzó su mano izquierda y los tres presentes miramos lo que tenía en ella. Era un bikini verde. El bikini verde de Sakura, para ser exacto.

-¿Por qué tienes el bikini de Sakura?

-Se lo quité en el lago, como venganza.

Eriol se rio. Tomoyo le pegó en el brazo.

-¿Y por qué Sakura entró a tu habitación? –Ahora la pregunta iba dirigida a mí.

El recuerdo del cuerpo de Sakura me invadió y sentí un calor muy familiar en mi zona sur.

-Eh, no sé, supongo que los escuchó a ustedes y se metió aquí para esconderse, pero luego salió cuando se dio cuenta que yo estaba aquí.

Kero se carcajeó y comenzó a golpear la pared con uno de sus puños.

-¡Por Dios, hubiera pagado por ver su cara en ese momento!

La puerta de una de las habitaciones se abrió y los cuatro dirigimos nuestra atención a una encolerizada Sakura, que salió de allí con paso firme y ya vestida, con una raqueta de tenis en la mano

-Voy a matarte, pedazo de imbécil, lenta y dolorosamente.

Kero dejó de reír en el momento que notó que la chica hablaba en serio. Entonces comenzó a gritar y a correr escaleras abajo, con Sakura detrás de él, diciéndole de qué forma iba a morir.

Eriol se rió. Tomoyo seguía asombrada por todo aquello, y yo simplemente sonreí ante todo.

Sí, definitivamente este sería un fin de semana muy bueno.


ACTUALIZACIÓN. El nombre del capítulo y la canción han sido cambiados.

La canción va dedicada a la relación de Sakura y Hiro.

Muchas deben estar contentas de que Sakura haya terminado con Hiro. Vamos, tenía que compensar todo el drama del capi pasado con cosas buenas en éste. ¿Qué hubieran hecho ustedes de estar en el lugar de Sakura? Quiero decir, ¿hubieran huído como ella o se hubieran quedado allí? Jajaja, creo que eso SÍ fue un trágame tierra. Y, ¿creen que se atreva a mirar a Shaoran a la cara luego de eso? Sólo les digo que Shaoran tiene toda la razón, ese va a ser un fin de semana muy chévere, así que ajústense los cinturones, porque se viene lo bueno.

Para los que no lo saben, Jenna Jamenson es una actriz porno muy famosa. Ahora díganme si leyendo fics no aprenden cosas nuevas. Sobre Sweet November, Shaoran no es el único que la odia, yo también.

El personaje de Nakuru me encanta. Y a sus detractores (la mayoría), les digo que más adelante van a conocerla más y mejor. Y, tal vez, ya no la odien. Juega un papel más importante del que piensan.

Me encanta que les encante la historia. No hay mayor satisfacción para mí que saber que ustedes disfrutan tanto leyéndola como yo disfruté escribiéndola. Me gustaría que me dijeran qué personaje les gusta más. Muchas muchas muchísimas gracias por todos sus bellos comentarios.

Canción: Slow Dancing In A Burning Room

Cantante: John Mayer

Álbum: Continuum