Smells Like Teen Spirit

"El más bello instante del amor, el único que verdaderamente nos embriaga, es este preludio: el beso." –Paul Geráldy.

Capítulo VIII:

"Dangerous Woman"

Don't need permission
Made my decision to test my limits
'Cause it's my business, God as my witness
Start what I finished
Don't need no hold up
Taking control of this kind of moment
I'm locked and loaded
Completely focused, my mind is open

(Sakura)

Durante la cena, no alcé la mirada ni siquiera una vez. Cuando bajamos, Kero (quien por cierto casi se queda sin oreja, luego de que yo le hubiera dado el mordisco de su vida como venganza) se sentó en la cabecera de la mesa, y yo me senté a su derecha. Tomoyo tomó el lugar junto a mí, y Eriol se sentó frente a ella, por lo que el puesto libre frente a mí fue ocupado por Shaoran.

Sí, Shaoran. Shaoran Li, el mismo chico castaño de cejas gruesas que era bueno en matemáticas, se sentaba detrás de mi en clases y me había visto desnuda tan solo unas horas atrás.

Yo todavía no había superado ese terrible momento, así que me estaba costando horrores disimular y actuar como si nada hubiera ocurrido. La negación solía funcionar para mí, pero era muy difícil cuando la realidad se te plantaba -literalmente- en frente. Quiero aclarar que yo no tenía ningún problema con mi cuerpo, pero si alguien iba a verme desnuda, quería que fuera porque yo así o había decidido, y no por accidente.

-¿Qué película es la que vamos a ver, Kero? –Preguntó Eriol mientras le daba los últimos bocados a sus tallarines.

-El Exorcista. –Mi mejor amigo alzó ambas cejas para parecer interesante.

Yo sentí que todos los músculos de mi cuerpo se tensaban al oír el título de aquel filme. ¿Por qué a mí?

-¿Trajeron películas? –Preguntó Shaoran mientras se limpiaba con la servilleta.

-No -respondió Kero-, lo que pasa es que mi hermana tiene una colección de películas viejas aquí. Clásicos del cine.

-¿Y de todas tenemos que ver una de terror? –Pregunté yo, un poco perturbada-. ¿No podemos ver Dirty Dancing, mejor? O tal vez alguna de Kubrick.

Odiaba las películas de miedo porque siempre conseguían su propósito: aterrorizarme. Lo peor es que no sólo me asustaban el momento, sino luego de que la película ya se hubiera acabado; más específicamente cuando me encontraba en la soledad y oscuridad de mi habitación.

Además, esta vez no tenía a nadie con quien dormir. Tomoyo estaba con Eriol y Kero solía disfrutar de asustarme luego de una película como esta. ¿Qué? ¿Que estoy olvidando a alguien? Por supuesto que no, porque Shaoran Li ni siquiera forma parte del libreto.

-¡Pero si las de miedo son tus favoritas! –Comentó Eriol con sorna-. ¿No prefieres The Shining?

Estúpido.

-¿Te gustan las películas de miedo? –Miré al frente y me encontré con los bonitos ojos de Shaoran, que me miraban con curiosidad.

Yo me sonrojé y sentí la necesidad de mirar hacia otro lado. Y aquello me hizo sentir como una completa cobarde.

-No.

Cuando terminamos de comer, me ofrecí a poner la película, pero Kero dijo que no porque probablemente yo escondería el VHS para que no la viéramos, así que me envió a lavar los platos, con la excusa de que él y Eriol se encargarían. Y allí salió el gran caballero Shaoran Li a decir que él me ayudaba.

Y yo quise morir achicharrada por un rayo, naturalmente.

Shaoran estaba ya en la cocina lavando algunos trastos mientras Tomoyo y yo limpiábamos la mesa.

-¿Sigues avergonzada por lo que pasó? –Preguntó mi prima.

-¿Y tú que crees, Tomoyo?

Ella rió-. Me parece que debes encarar la situación, Sakura. –Yo la miré como si me estuviera diciendo que las matemáticas eran maravillosas: horriblemente-. Después de todo, tú nunca has sido una cobarde, y siempre te has sabido sobreponer a todos los bochornos con mucha valentía y heroísmo.

Era cierto. Y lo que sobraba en mi vida eran momentos vergonzosos. Tomoyo tenía razón. Yo no era una gallina, siempre había enfrentado todo con mucha dignidad, esta vez no tenía por qué ser diferente. Podía sobreponerme como siempre. ¡Sí señor! Eso haría.

-Tienes razón, Tomoyo. Yo no tengo por qué bajar la mirada ante nadie. Ni que Shaoran me hubiera visto robando o usando drogas. –Mi prima asintió con una sonrisa-. Tan sólo me vio… desnuda.

Sentí que el rostro se me encendía y que las orejas amenazaban con explotar, pero me sobrepuse.

-Iré a ver en qué andan esos dos. –Dijo y señaló el salón familiar. Antes de irse me dio una palmadita en la espalda.

Respiré profundo. Vamos, Sakura, tú puedes. Estás orgullosa de tu cuerpo y de tu capacidad de encarar las situaciones vergonzosas de la vida, así que ¡adelante!

Entré a la cocina con los últimos dos platos en la mano y se los ofrecí a Shaoran. Él me me indicó que los colocara sobre los demás.

Yo saqué un paquete de palomitas de una bolsa del supermercado y las metí en el microondas. Mientras estaban listas, probé algunos M&Ms de la bolsa que ya estaba abierta.

-¿Seguro que no necesitas ayuda? –Pregunté mientras me sentaba en la mesada. Shaoran me sonrió.

-No te preocupes, ya casi termino. Si quieres puedes irte con los demás.

Tan bello... se ofrecía a lavar los platos y me decía que podía irme sin ayudarlo. Nadeshiko lo adoraría.

-Te espero. –Intenté sonar desinteresada e indiferente. Ustedes saben, para aparentar.

Shaoran terminó y se secó las manos con una toallita de cocina. Yo me bajé de la mesada para sacar las palomitas del microondas y colocarlas en un bol. Una vez lo hube hecho, Shaoran habló:

-¿Sigues molesta conmigo?

Me giré automáticamente y me encontré con la mirada ambarina de mi acompañante. ¿Qué si seguía molesta por lo de Nakuru? Pues, la verdad es que ya no. Yo no era una persona rencorosa (salvo por una sonora excepción), y la verdad es que prefería pasar la página. Además, Kero me había dicho que él estaba bien con Shaoran. Y si mi mejor amigo estaba bien con él, suponía que también yo podía estarlo.

-No. -Respondí-. Aunque sigue pareciéndome de muy mal gusto que hayas coqueteado con las dos.

-¿Hubieras preferido que solo lo hiciera contigo?

Yo rodé los ojos. No tenía ganas de tocar el tema.

Se acercó a mí y apoyó su mano en la alacena de detrás de mi cabeza.

-Prometo dedicarte toda mi atención y exclusividad, de ahora en adelante.

¿Se supone que eso era bueno? Quiero decir, ¿tener a Shaoran revoloteándome 24/7? Creo que cincuenta-cincuenta aplicaba bastante bien.

-Además, ahora que no tienes novio, creo que tú también puedes darme toda tu atención. Si quieres, claro.

Parpadeé confundida. Un momento, ¿cómo sabía él que yo no estaba más con Hiro?

-¿Y tú cómo sabes eso?

-Oh, me lo dijo un pajarito.

-¿De casualidad no es un pajarito inglés de ojos azules?

Shaoran se rió y asintió con la cabeza. Como seguíamos en la misma posición, me atreví a flirtear un poco.

-¿Y qué te hace pensar que yo quiero darte mi exclusividad? –Lo miré como si fuera la mujer más sexy y hermosa del mundo y Shaoran un simple vagabundo.

Él me miró como si supiera la respuesta a todas mis preguntas.

-Bueno, como entraste desnuda a mi habitación… creí que eso significaba algo.

Juro que quise matarme por haber hecho esa pregunta. Sentí que el rostro se me encendía de la vergüenza y que iba a morir allí mismo. Ni siquiera pude decir nada. Por supuesto que abrí la boca y balbuceé algunas cosas como una estúpida, pero nada más.

Shaoran bajó hasta mi ombligo la mano que había tenido apoyada en la alacena. Lo acarició con dos dedos por encima de la camiseta.

-Tu piering es muy sexy. -Dijo casi en un susurro mientras miraba hacia abajo-. Tienes un cuerpo muy bonito.

Éste era el momento donde yo moría de combustión espontánea. Principalmente, por el calor que sentía en las mejillas.

-Ehm, ejem, ejem. –Kero se aclaró la garganta desde la puerta. Shaoran se separó de mí en cuanto lo empujé-. Estamos esperándolos. –Hizo una pausa-. Okay, no, la verdad es que estamos esperando las palomitas. Ustedes pueden quedarse aquí, o subir a una de las habitaciones.

Alzó las cejas de manera sugestiva y yo le pasé por un lado luego de tomar la bolsa de M&Ms.

En el salón familiar, Tomoyo y Eriol estaban acurrucados románticamente en un sillón reclinable de cuero marrón. Yo me senté en el sofá. Segundos más tarde, Shaoran y Kero aparecieron, apagando las luces con su llegada. Mi mejor amigo tomó lugar en un puff que estaba en el suelo, y Shaoran se sentó del otro lado del sofá.

Kero le dio al play y yo me persigné.

Luego de un buen rato, yo estaba lo suficientemente aterrorizada como para seguir viendo. Mi único consuelo era el cojín que estaba estrujando. El cual, por cierto, iba a romperse en cualquier momento.

Y esa escena, oh, Dios, esa escena… juro que comencé a temblar.

-¡Ya, ya, ya! ¡Quítala, quítala, no quiero ver más!

Kero me lanzó un cojín.

-Cállate, Sakura, ¡arruinas la mejor parte!

Lo peor es que yo sentía que en cualquier momento iba a aparecerme algo. Ay, no, ¿Por qué yo tenía que ser la más miedosa del grupo?

Disimuladamente, me fui arrimando a Shaoran, que miraba la película con el ceño ligeramente fruncido. Él no pareció darse cuenta de que yo estaba ya a su lado, hasta que por supuesto mis dientes comenzaron a castañear y mi cuerpo comenzó a temblar.

-¿Te encuentras bien? –Preguntó en un susurro.

Yo negué con la cabeza y apreté los ojos. Me aferré aún más al cojincito.

-Ven acá. –Shaoran abrió sus brazos en una invitación a la cual no pude negarme. Lo abracé por la cintura y el me rodeó con sus brazos. Apoyé mi rostro en su pecho, e intenté respirar profundo para calmarme.

Lo primero que sentí fue el glorioso perfume de Shaoran, y sentí que iba a dar algo allí mismo. The One de Dolce & Gabbana era el mejor perfume para hombre en la historia de los perfumes para hombres. Y Shaoran lo usaba, ¡Oh!

Pronto olvidé la película y a la horrorosa niña poseída por el demonio, y me concentré únicamente en la sensación de Shaoran jugando con algunos mechones de mi pelo y en su exquisito aroma.

Shaoran me acarició la espalda baja con un movimiento suave. Aquello me causó unas ligeras cosquillas, pero de las agradables. Sus manos estaban tibias, podía sentirlo a través de la camiseta.

Pero por supuesto que las cosas agradables no duraban para siempre, o al menos no para mí. Detrás del sofá donde Shaoran y yo estábamos sentados, había una ventana que ocupada toda la pared –a lo ancho- y daba hacia el porche trasero de la casa.

Cuando escuché que golpeaban el vidrio, me tensé. ¡Oh, por Dios, era la tipa del exorcista que venía a matarnos! ¡O Jason con su sierra eléctrica!

Alcé el rostro y comprobé con horro que, en efecto, había alguien detrás del vidrio. Una silueta aterrorizante pegada a la ventana. Por supuesto que pegué el grito en el cielo y casi dejé sordo a Shaoran.

-¡¿Qué mierda?! –Exclamó Kero.

-¡La ventana! -Volví a gritar-. ¡Hay alguien en la ventana! ¡Auxilioooooooooooooo!

Sentí que el corazón me galopaba en el pecho y que por mis venas ya no corría sangre, sino terror.

Mi mejor amigo frunció el ceño y miró hacia la ventana. Pareció asustarse un poco al identificar que, efectivamente, había alguien en la ventana. Le puso pausa a la película, para ponerse de pie rápidamente y caminar hacia el interruptor, encendiendo así la luz de afuera y la de adentro, haciendo que yo pudiera identificar al horrible monstruo que estaba allí parado.

Creo que nunca me había sentido más imbécil en toda mi vida. Bueno, en realidad...

Al darse cuenta de quién se trataba, Kero abrió la puerta inmediatamente.

-¡Amanda, hola! –En su rostro apareció una sonrisa radiante.

La aludida se le tiró encima y le rodeó el cuello con sus brazos.

Shaoran me miró-. ¿Quién es Amanda?

-Ella es Amanda. –Señalé a la chica rubia que estaba abrazando a mi mejor amigo. Ambos entraron a la casa.

Amanda Watson era una chica americana cuya familia se había mudado a Japón cuando ella tenía catorce años. Sus padres habían adquirido una casa en el Lago Ghenshi, no muy lejos de la casa de la familia de Kero, y pronto nos habíamos hecho amigos de ella.

-¿Cómo estás? ¿Cuándo regresaste de Nueva York? –Preguntó mi mejor amigo con mucho entusiasmo.

-Ayer en la tarde, y hoy en la mañana vinimos al Lago. Mi padre me dijo que tu familia estaba aquí, así que decidí pasar a saludar.

-En realidad vine con mis amigos.

Amanda nos miró a todos y luego volvió a posar sus ojos en mí.

-¿Sakura? –Yo le sonreí y ella abrió los ojos sorprendida-. ¡Oh, por Dios, no te reconocí con el pelo largo!

Me incorporé y Amanda casi me asfixia con uno de sus abrazos de oso.

-¡Pero qué guapa te ves, girl! –Se separó de mí y me inspeccionó-. ¿Hace cuánto no nos veíamos?

Yo hice el cálculo mental.

-Casi dos años.

Ella abrió la boca y los ojos.

-¡Guao, cómo pasa el tiempo!

Kero sonrió-. ¿Recuerdas a Tomoyo? –Señaló a mi prima y Amanda la miró.

-¿La prima de Sakura, no? –Tomoyo asintió con la cabeza-. Claro que la recuerdo, ¡cómo olvidar a alguien que canta tan bonito!

Mi prima rió-. Muchas gracias, Amanda. Yo tampoco he podido olvidar lo excelente nadadora que eres.

Era cierto. De hecho, Amanda era la única persona que yo conocía que nadaba más rápido que Kero.

-Él es Eriol, el novio de Tomoyo. –Eriol se puso de pie para saludar mejor a la recién llegada-. Es inglés, así que se pueden entender en su idioma natal si llegan a sentir nostalgia. –Tanto Amanda como Eriol sonrieron-. Y él es Shaoran, es de Hong Kong y se mudó a Tomoeda hace algunas semanas.

-¡Esto parece las Naciones Unidas!

Yo me reí ante aquello. Ahora que lo pensaba, las únicas japonesas allí éramos Tomoyo y yo.

Agradecí mentalmente la llegada de Amanda, porque eso significaba que ya no seguiríamos viendo la película.

Aunque, ahora que lo pensaba, eso también significaba que probablemente Kero no dormiría conmigo, porque, probablemente, estaría charlando hasta las tantísimas de la madrugada con Amanda, recordando viejos tiempos. Lo que significaba que dormiría sola.

Oh, mierda.

Ahora sí estaba jodida.

(Shaoran)

All that you got, skin to skin, oh my God
Don't ya stop, boy

Somethin' 'bout you makes me feel like a dangerous woman
Somethin' 'bout, somethin' 'bout, somethin' 'bout you
Makes me wanna do things that I shouldn't
Somethin' 'bout, somethin' 'bout, somethin' 'bout

Miré el techo de mi habitación de nuevo, y esta vez noté que tenía una mancha con la forma del mapa de Italia en él. ¿Cómo habría llegado eso allí? Me encogí de hombros y decidí salir. Era la una y media de la madrugada, y ya todos se habían ido a la cama.

Bajé las escaleras sigilosamente y me dirigí a la cocina, a por un bocado de medianoche. Ya en la cocina, llené mi vaso térmico con hielo y jugo de Cran-Apple y tomé algunos muffins de chocolate.

Tenía pensado ver la televisión o algo así, pero mis planes se vieron truncados cuando al asomarme en el salón familiar vi a Kero con su amiga Amanda, sus rostros muy cerca. No sabía si pasaría algo allí, pero no sería yo quien lo interrumpiera.

Subí las escaleras y me dirigí a la habitación que Eriol y Tomoyo ocupaban, esperando que mi amigo estuviera despierto, y así conversar un rato. La puerta estaba entreabierta, y una tenue luz estaba encendida. Asomé la cabeza para comprobar que, efectivamente, Eriol estaba despierto. Pero bastante ocupado besándose con Tomoyo como para querer hablar conmigo.

Cerré la puerta con cuidado y suspiré. Genial. Me devolví a mi habitación, dispuesto a contar las musarañas hasta dormirme, pero cuando pasé por la habitación de Sakura y Kero, una voz me llamó temerosa:

-¿S-shaoran? ¿E-eres tú?

Era Sakura. La puerta estaba abierta y la luz apagada. Yo me detuve en el umbral y vi la silueta de Sakura incorporarse y encender la lámpara de la mesita de noche.

Pareció aliviada de verme. Estaba sentada en una de las dos camas individuales que tenía esa habitación. Yo le regalé una pequeña sonrisa y me giré, dispuesto a marcharme.

-Por favor no te vayas. –Me volteé y vi su rostro suplicante-. Tengo miedo y no quiero quedarme sola.

Asentí con la cabeza y entré a la habitación. Cerré la puerta tras de mí y Sakura me indicó que arrimara la otra cama más cerca de la suya. Hice lo que me pidió y la acerqué, dejando las camas casi pegadas.

-Traje provisiones. –Le mostré los muffins de chocolate y mi vaso térmico-. No sé si quieras.

Sakura negó con la cabeza y yo me senté en la cama, frente a ella.

-¿No te asustó la película? –Preguntó mientras le daba una mordida al su bocadillo.

-Pues, me asustó mucho la primera vez que la vi, hace años, pero ya esta vez no. Además, dejé de prestarle atención cuando escuché tus dientes castañear. -Traté de reprimir una sonrisa.

Ella se sonrojó y yo me reí internamente. Sakura se veía sumamente mona cuando se sonrojaba.

-¿Sabes algo? Me gusta como huele tu pelo. –Mordí mi muffin.

Ella sonrió-. A mí me encanta tu perfume. Desde la primera ves que lo olí en el cetro comercial, me gustó. Creo que es sexy.

-¿Yo te parezco sexy?

Mi pregunta pareció sorprenderla, porque lució desconcertada durante algunos segundos. Sus mejillas adquirieron un tono rosado. Sentí curiosidad por conocer su respuesta.

-¿Por qué me preguntas esas cosas? –Apartó la mirada.

-Me gustaría saber qué piensas. –Fui sincero.

Sakura pareció dudarlo antes de responder en un murmullo. Yo no le entendí absolutamente nada.

-¿Qué? –Pregunté divertido.

-Dije que sí.

-¿Sí qué?

Ella rodó los ojos-. Ay, que sí te considero sexy.

Sonreí complacido y le di un sorbo al jugo. Era bueno saberlo.

-Tú también lo eres. Y mucho.

-Gracias. -Esbozó una sonrisa tan falsa que me hizo reír-. ¿Qué es tan gracioso?

-Sakura, ¿te puedo preguntar algo?

Ella frunció el ceño ligeramente y me examinó durante algunos segundos.

-¿Sí?

Tomé una pequeña bocanada de aire antes de formular mi pregunta.

-¿De verdad te arrepientes de haberme besado?

De todo lo que me había dicho aquel día en la salida del colegio, eso me había dolido considerablemente. Me había hecho sentir como un error de esos que cometemos una vez a la Cuaresma, pero que de los que nos arrepentimos siempre, y evitamos recordar.

Sakura se encogió de hombros.

-Estaba decepcionada de ti, por eso te dije que sí lo estaba. No lo sé.

Continuamos conversando durante un largo rato. Sakura me contó sobre las veces que había venido con Kero, y lo bien que lo habían pasado.

Nos reíamos de un chiste que yo había dicho, cuando su móvil hizo un sonidito. Sakura se fijó y me dijo que era un mensaje de texto de Kero. Suspiró.

-Genial.

Me extendió el celular para que viera lo que su mejor amigo le había escrito y yo me reí.

-No dormiré contigo así que no vengas a buscarme. Ya es hora de que crezcas y afrontes sola tus miedos. –Leí en voz alta-. Vaya. Será mejor que entonces te prepares para escuchar tú sola sonidos extraños esta noche.

Sakura parpadeó un par de veces-. ¿Por qué lo dices?

Señalé la pared que estaba contra nosotros, que era la que limitaba con la habitación que ocupaban Eriol y Tomoyo.

Ella sonrió-. ¡Sí! Por Dios, yo no sé qué les pasa a esos dos hoy, lo único que han hecho ha sido meterle la lengua al otro en la boca.

Solté una carcajada ante el comentario y me acosté en la cama, para reírme más cómodamente.

-Oh, eso no es lo único, créeme. –Dije entre risas.

Sakura se arrodilló sobre la cama y apoyó sus manos de sus muslos.

-¿A qué te refieres? –Preguntó divertida.

-Cuando llegué llamé a Eriol para avisarle que ya estaba aquí, pero él no me contestó. Kero y tú estaban nadando en el lago y los únicos que estaban en la casa eran Tomoyo y Eriol. –Sakura asintió-. Tuve que tocar el timbre varias veces, porque nadie venía a abrirme, hasta que Eriol bajó corriendo y me abrió... y en qué fachas.

Sakura abrió los ojos-. ¿Desnudo?

-No, pero con los pantalones a medio poner. Me explicó que estaba ocupado con Tomoyo y por eso había demorado.

Sakura se rió-. ¡No puede ser que les cortaste el rollo, Shaoran!

Me reí.

-¿Crees que lo estén haciendo en este momento? –Preguntó Sakura. Tenía una media sonrisa que la hacía ver particularmente sexy.

-Déjame averiguar.

Me puse de pie y Sakura se rió.

-¡Estás loco!

Pegué mi oído izquierdo a la pared, intentando averiguar qué estaba sucediendo en la otra habitación, mediante aquel viejo método.

-Están despiertos, se oye algo, pero no sé qué es.

-Ese es el sonido del sexo, Shaoran.

La miré. Tenía los brazos cruzados y la expresión de las personas que lo saben todo.

-¿Y tú cómo sabes cuál es el sonido del sexo? –Pregunté, con obvias intenciones.

Sakura mantuvo el mismo semblante, pero no contestó mi pregunta. En cambio, se puso de pie y caminó hacia la enorme ventana de cuerpo completo.

-¿Te vas a lanzar?

Ella sonrió-. Ya te gustaría, pero no es una ventana, es una puerta.

Yo parpadeé. Sakura deslizó la puerta de vidrio y salió hacia lo que parecía ser un balcón, que miraba hacia el lago. Yo la seguí.

-Okay, no tenía idea de esto.

-Está conectado con la habitación de los tórtolos, pero tenemos que ser muy cuidadosos para que no nos oigan, así podremos jugarles una pequeña bromita.

El balcón resultó ser una terraza bastante amplia. Tanto el piso como la barandilla eran de madera. No tuvimos que caminar prácticamente nada, pues la puerta de la habitación de los tórtolos –como Sakura los había llamado- estaba prácticamente al lado de la nuestra.

Como las luces de ambas mesitas de noche –sólo había una cama matrimonial- estaban encendidas, pudimos ver hacia adentro. Ambos tenían muy poca ropa y se estaban besando muy apasionadamente en la cama, ignorantes a los cuatros ojos que los miraban desde afuera.

Una sonrisa malvada se dibujó en mi rostro. Acababa de tener una idea muy buena.

-¿Qué clase de broma tenías pensada, Sakura?

-Asustarlos. Será mi venganza por haberse burlado de mí.

Esbocé una sonrisita maquiavélica y ella me correspondió.

-Vamos a acomodar todo para darle credibilidad al asunto.

Entramos al cuarto y escondimos los muffins y el vaso térmico, desarreglamos las camas ligeramente y apagamos la lamparita de la mesita de noche.

-Empecemos con unos golpecitos en la pared.

Nos colocamos en nuestros lugares. Sakura salió a la terraza, para ver si dejaban de besarse y se asustaban. Yo me quedé en el cuarto y con mi puño derecho, golpeé la pared suavemente.

-Nada. –Dijo Sakura desde afuera-. Intenta más fuerte.

Lo hice.

-Una vez más.

De nuevo.

-Oh, Shaoran, mira.

Salí apresurado y me detuve junto a Sakura, que se había echado a un lado, por si a caso alguno alcanzaba a ver hacia afuera. Eriol y Tomoyo habían dejado de besarse y se miraron extrañados, pero sólo durante unos segundos, ya que luego volvieron a la acción.

-¿La golpeo de nuevo? –Pregunté sin quitar los ojos de la puerta de vidrio.

-Tengo una mejor idea. –Dijo Sakura.

Entró a nuestra habitación. Me quedé allí durante unos segundos, hasta que decidí entrar a ver qué estaba haciendo. Me tropecé con ella cuando iba saliendo.

-Lo siento, quería ver qué ibas a hacer.

-Mira.

Me extendió unas llaves-. Golpea la puerta con esto.

Al principio, tomé dos de las llaves y le di golpecitos a la puerta de vidrio. Eriol alzó la mirada un par de veces, pero nada era suficiente.

-Voy a mover la puerta. –Dijo ella. Se colocó en un extremo y comenzó a zarandear la puerta de vidrio, haciendo que sonara como si el viento estuviera moviéndola.

Eso hizo que Tomoyo se incorporara y mirara hacia fuera. Sakura y yo nos reímos, cada uno desde nuestro lugar. Por supuesto que Eriol no quería ser interrumpido, así que la tranquilizó con algunas palabras.

Esta vez actuamos simultáneamente: Sakura movió la puerta y yo la golpeé con las llaves. Tomoyo volvió a incorporarse, luciendo bastante extrañada y un poco asustada. Eriol se puso de pie y caminó hacia la puerta. Sakura y yo arrancamos a correr y nos metimos en el cuarto. Eriol no salió. Esperamos unos segundos y volvimos a salir. Yo me asomé con mucho cuidado y vi que había regresado a la cama y ahora conversaba con Tomoyo.

Le indiqué a Sakura que se acercara y ella me hizo caso. Me chocó la mano.

-Bien, ahora hagamos algo mejor. Quédate tú aquí y yo voy a tocarles la puerta o algo así.

Asentí y Sakura entró a la casa. Abrió la puerta de nuestra habitación cuidadosamente y salió al pasillo. Al parecer se le había olvidado el miedo, ya que el corredor se encontraba a oscuras, pero ella parecía muy divertida.

Volví a mi lugar frente a la puerta de vidrio de la habitación de los tórtolos, y esperé alguna reacción por su parte que me indicara que mi compañera los había asustado. Aquello no tardó en llegar. Y no sé que habrá hecho, pero aquel sonido hizo que ambos se separaran bruscamente y que Eriol se levantara, esta vez con claras intenciones de abrir la puerta.

Corrí a la cama y Sakura hizo lo mismo. Cerré la puerta de vidrio, y ella dejó la otra abierta, y se acostó en su cama. Nos arropamos y pronto escuchamos a Eriol abriendo la puerta.

-Voy a ver qué es ese ruido.

Sakura se rió.

-Shh. –Susurré, intentando no reír.

Eriol alumbró el pasillo con la luz de su celular y se asomó en nuestro cuarto. Yo me había tapado completamente, pero había dejado un huequito para ver. Salió y continuó su recorrido. Luego de algunos segundos, regresó a su habitación.

-Sakura y Kero están dormidos, y Shaoran no está en su habitación, así que seguramente fue él el que hizo los ruidos. ¿Ves cómo no era nada, princesa?

Me reí. Así que Eriol pensaba que Kero era quien estaba acostado en esta cama, y que yo andaba rondando por ahí. Oh, eso sólo mejoraba la situación.

Mi amigo cerró la puerta y Sakura y yo nos incorporamos. Ella comenzó a reírse, y yo no pude evitar hacer lo mismo.

-¡Kero, se te oscureció el pelo! –Se rió un poco más.

-¿Crees que sigan en lo suyo? –Pregunté-. ¿Quieres continuar con tu venganza?

Sakura pareció pensarlo-. Mmm, es posible. Sé que si Tomoyo se asusta mucho no va a querer continuar, la conozco, pero estoy segura de que Eriol es un adicto al sexo.

Me reí-. Continuemos, entonces.

Nos pusimos de pie y Sakura abrió la puerta. Salimos y caminamos hasta su puerta. Nuestros amigos estaban besándose acostados en la cama.

Sakura me miró-. ¿Qué hacemos ahora?

-¿Qué te parece si entras y das unos cuantos pasos en el pasillo y al mismo tiempo yo arrastro las llaves por el vidrio? Eso los va a desconcertar.

Sakura me miró emocionada.

-Vale, vale.

Volvió al cuarto y salió al pasillo. Yo me posicioné.

-Voy a comenzar.

Creo que quizás fue un poco exagerada, porque hasta yo escuché los pasos. Me reí. Tomoyo casi saltó de la cama y miró a la puerta de madera, asustada. Eriol se incorporó, molesto. Le dijo algo que no entendí, pero pude leer mi nombre en sus labios. Tomoyo frunció el ceño ligeramente y se cruzó de brazos. Entonces yo arrastré las llaves por el vidrio, causando un ruido bastante desagradable.

Tomoyo miró a la puerta corrediza y Eriol hizo lo mismo, extrañado de aquello. Se levantó y yo utilicé aquello como mi señal de retirada.

Corrí hasta nuestra habitación y cerré la puerta de vidrio. Llamé a Sakura y nos tiramos en la cama al mismo tiempo. Lo gracioso es que ambos nos echamos a la misma cama.

Pero ya era demasiado tarde para cambiar lugares, porque Eriol ya había abierto su puerta de vidrio y estaba ahora en la terraza. Sakura se rió y yo la tapé con el edredón.

-¿Qué está haciendo? No puedo ver nada.

-Shhh, está asomado en el balconcillo. –Me reí-. Oh, viene para acá, no te muevas.

Eriol abrió la puerta de vidrio sin mucha dificultad y se asomó.

-¿Qué les pasó? ¿Tienen miedo? ¿Ustedes también escucharon esos ruidos?

Probablemente se había dado cuenta de que los dos estábamos en la misma cama. Sakura sacó la cabeza del edredón y asintió.

-Kero está dormido, ya sabes que él no se entera de nada, pero yo sí los escuché y me pasé con él.

Eriol asintió-. Sí, nosotros también los oímos.

-¿Estaban dormidos? –La pregunta de Sakura hizo que me riera. Me dio un golpecito en la costilla y me tapé la boca.

-Eh, no, estábamos… –Hizo una pausa-, hablando. –Fue lo que dijo.

-¿Sakura? ¿Qué pasa? –La voz de Tomoyo se hizo presente y yo intuí que había entrado también a la habitación, pero por el lado del pasillo. Sakura se incorporó y encendió la lamparita de la mesita de noche. Agradecí que el edredón fuera bastante grande para taparme.

-Eriol vino a ver si estaba despierta, al parecer escuchó los mismos ruidos que yo.

-¿También tú los oíste? ¿Y Kero?

Me reí. Entonces tuve una buena idea. Aproveché que Sakura estaba sentada y tenía las rodillas ligeramente flexionadas, y acaricié una de sus pantorrilas con uno de mis dedos. Eran bonitas, se notaba que hacía ejercicio. Su piel era suave.

-Kero está aquí, dormido. Me pasé a su cama porque tenía miedo, pero ya sabes que él tiene el sueño más profundo del mundo.

Metió su mano bajó el edredón y me apretó la nariz. Yo intenté no reír y detuve la caricia.

-El ruido en el pasillo era Shaoran. –Explicó Eriol-. Fui a verlo a su cuarto, pero no está allí, probablemente no tenía sueño y fue por ahí a conocer la casa.

-¿A las dos y media de la mañana? –Preguntó Tomoyo.

-A lo mejor tenía hambre y bajó a la cocina, o está viendo la televisión en el salón. –Explicó Sakura. Yo comencé a acariciar uno de sus muslos con mi dedo y ella me volvió a apretar la nariz.

-¿Quieren que baje a ver? –Inquirió Eriol, cual valiente caballero.

-¡No! –Exclamó Sakura-. Es decir, no hace falta.

-Pero, ¿y el ruido de afuera?

-Seguramente era el viento, o algún animal. –Comentó Eriol, intentando tranquilizar a su novia.

-Será mejor que nos vayamos a dormir ya. No quiero que nos levantemos tarde mañana para aprovechar el día.

-Espera, ¿no estaban durmiendo ya? –Preguntó Sakura, haciéndose la tonta-. ¿Veían películas?

Yo me reí bajo la sábana.

-Buenas noches, Sakura, que descanses. –Dijo su prima, con un tono cortante que decía sabes perfectamente qué estábamos haciendo.

Sakura se despidió de los tórtolos y cada uno se marchó por donde había venido, ambos cerrando las puertas tras de sí. Esperamos que se oyeran las otras dos puertas cerrarse para reírnos.

Me quité el edredón de encima y me puse una almohada en la boca para no reírme.

-¡Por Dios, eso estuvo excelenteeeeee! –Comentó ella entre risas.

-Y que lo digas, fue muy divertido.

Sakura dejó de reír-. ¡Hasta se me quitó el miedo! Gracias, Shaoran, fuiste de mucha ayuda.

Yo me incorporé, quedando a su altura, y le ofrecí una sonrisa juguetona.

-Y todavía puedo seguir siéndolo. –Alcé las cejas.

Sakura volvió a regalarme su sonrisa falsa-. Buenas noches, descansa.

Me tiró la almohada y apagó la lamparita. Se pasó a su cama, se acostó y se tapó.

Yo sonreí-. ¿Ni siquiera puedo darte un beso de buenas noches?

Ella se giró y pude ver en la oscuridad que parecía estar pensándolo.

-Supongo que sí.

Como las camas estaban muy cerca, sólo tuve que acercarme un poco y apartarle un mechón de pelo de la cara. Le di un beso en la mejilla. Como Sakura no hizo amague de moverse, acaricié sus labios con mis dedos y me incliné hacia ellos, para besarlos.

Pensé que Sakura me rechazaría, pero no lo hizo. Profundicé el beso un poco más y ella me colocó las manos en las mejillas. Yo apoyé mi rodilla del borde la cama.

Estuvimos así durante un rato, disfrutando del contacto de nuestros labios y lenguas, hasta que yo quise acostarme a su lado. Entonces ella rompió el beso.

-No abuses de tu suerte, Li.

Sonreí ante el tono de voz, que era una clara advertencia, y bajé la rodilla de la cama.

-Buenas noches, que duermas bien.

Le di un corto beso en los labios y volví a mi cama.

Definitivamente, este fin de semana estaba gustándome demasiado.

Y eso que apenas comenzaba.

(Sakura)

Nothing to prove and
I'm bulletproof and
Know what I'm doing
The way we're movin' like introducing
Us to a new thing
I wanna savor, save it for later
The taste of flavor, 'cause I'm a taker
'Cause I'm a giver, it's only nature
I live for danger

All that you got, skin to skin, oh my God
Don't ya stop, boy

Abrí los ojos y lo primero que vi fue el pelo castaño y revuelto de Shaoran. Bostecé. Seguía dormido y, como nuestras camas estaban todavía cerca, lo miré durante unos segundos. Shoaran tenía las cejas gruesas y unas pestañas espesas y bonitas. Por último, reparé en sus labios, que me recordaron a los de Jonathan Rhys Meyers. Los mismos labios que horas atrás habían estado sobre los míos.

Anoche me había sentido sumamente tentada a continuar con aquel beso durante mucho más tiempo, pero algo en mí me había impedido hacerlo. No sabía exactamente qué había sido, pero simplemente me separé de él.

Lo cierto es que estaba agradecida con Shaoran por haberme quitado el miedo con su compañía y su complicidad para asustar a Tomoyo y a Eriol.

Sonreí ante el recuerdo de nuestras risas reprimidas, para que no nos descubrieran.

Me puse de pie silenciosamente, saqué algo de ropa de mi mochila y me dirigí al baño, para tomar una ducha rápida. Una vez lo hube hecho, me vestí con un short de jean, una camiseta azul de tirantes y mis Converse blancos.

Bajé las escaleras y me dirigí a la cocina, atraída por un delicioso olor a tocino y huevos revueltos. Entré y me encontré con Kero poniendo la mesa y Amanda terminando te preparar el tocino y los huevos revueltos.

-Buenos días. –Los saludé-. ¿Cómo durmieron?

Kero me miró y me mostró su pulgar en señal de OK. Amanda sonrió.

-¡Buenos días! Muy bien, la verdad. ¿Y tú?

-Como un bebé. –Comenté mientras ayudaba a Kero a terminar de poner la mesa. Me serví jugo de naranja y bebí.

-¿Pudiste dormir tranquila, cariñito? –Preguntó Kero-. ¿No te hice falta? ¿No tuviste miedo?

Sonreí-. Para nada, dormí como si nunca hubiéramos visto esa película horrible. ¿Eriol y Tomoyo? –Pregunté.

-Aquí estoy. –Mi prima entró con una sonrisa, por una de la puerta de la cocina que daba afuera, con una bolsa con panes en la mano-. Fui a comprar pan recién hecho en la panadería de por aquí.

Amanda colocó cuatro platos sobre la mesa, y los nos sentamos a comer.

-¿Shaoran y Eriol siguen durmiendo? –Preguntó Kero.

-Shaoran sí, me fijé antes de bajar.

-Era de esperarse. –Comentó Tomoyo mientras le ponía mantequilla a uno de sus panecillos-. Estuvo despierto revoloteando por la casa hasta muy tarde. Incluso nos asustó a Eriol, Sakura y a mí.

-¿Revoloteando por la casa? –Preguntó Kero, un tanto confundido-. Pero si yo no lo sentí.

-Claro, porque estabas dormidísimo, ni siquiera te diste cuenta Sakura se pasó a dormir contigo, ¡mucho menos cuando Eriol y yo entramos a su habitación!

Mi mejor amigo frunció el ceño.

-¿A mi habitación? Pero si yo…

Aprovechando que estaba sentado frente a mí, le di una patada en la espinilla que lo hizo callarse. Me miró sorprendido ante el gesto, y yo le envié una mirada que decía sólo síguele la corriente.

-Estabas tapado hasta la cabeza con el edredón, ¿verdad Sakura?

Yo asentí con la cabeza y bebí más de mi jugo.

-¿Ah, sí? Mira tú... la verdad es que no tenía idea. –Sabía lo que significaba esa mirada. Quería que le diera una explicación, pero al mismo tiempo estaba sacando sus propias conclusiones.

Escuchamos unos pasos acercarse, y una voz tararear una canción. Shaoran entró a la cocina luciendo fresco como una lechuga, con una leve sonrisa en el rostro.

-Hola a todos.

Amanda lo saludó y le indicó que se sirviera. Shaoran lo hizo y se sentó junto a mí. Establecimos contacto visual durante unos segundos y nos sonreímos mutuamente.

-Ayer nos diste un susto tremendo. –Comentó Tomoyo. Shaoran la miró como quien no ha matado a una mosca-. Sí, lo que sea que estuviste haciendo, nos asustaste.

Yo bajé la cabeza y reí en voz muy baja.

-Oh, lo siento mucho, es que no podía dormir y pues, decidí dar un paseo.

-Ajá. –Miré a Kero, que no se creía el cuento.

Continuamos desayunando con tranquilidad, uno que otro comentario sobre lo bien que cocinaban Kero y Amanda y sobre lo que haríamos hoy. Eriol entró a la cocina cuando ya casi habíamos terminado, y tenía una cara de pocos amigos bastante graciosa.

-Me parece que alguien tuvo una mala noche. –Bromeó Shaoran.

-Buenos días bello durmiente, ¿se le pegaron las sábanas? –Dijo Kero en tono de burla.

Eriol le mostró el dedo del medio y se sirvió tocino y huevos en un plato.

-A mí me parece que alguien no está de buen humor esta mañana. –Dije yo, sonriendo.

Él se sentó sin decir nada. Tomoyo miró a su novio un tanto extrañada por su actitud. Y era de extrañarse, porque Eriol siempre estaba de buen humor, igual que Tomoyo. Siempre. Al parecer Shaoran y yo acabábamos de descubrir la única cosa que ponía de mal humor a nuestro amigo: la frustración sexual.

-Shaoran, la próxima vez que quieras dar vueltas por la casa, asegúrate de no hacer tanto ruido. –Esbozó una sonrisa hipócrita y continuó comiendo.

Shaoran intentó no reír.

-¿De verdad fue ruido? –Preguntó inocentemente.

Tomoyo negó con la cabeza-. No, no, no te preocupes, Eriol está exagerando.

Cuando Eriol terminó de comer, recogimos la mesa y decidimos dar reposar un poco antes de dar un paseo en bicicleta. Shaoran salió con su cámara en mano, supongo que para tomar algunas fotografías del lago. Yo iba a seguirlo, pero cuando llegué al porche Kero me detuvo.

-¿Así que anoche te pasaste para mi cama y yo no me di cuenta porque estaba completamente dormido y tapado con el edredón? –Tenía una expresión divertida que decía te atrapé, pillina.

-Eso es lo que Tomoyo y Eriol asumieron cuando notaron que había alguien bajo el edredón, corazón mío, yo sólo les seguí la corriente.

Mi mejor amigo alzó ambas cejas y me miró curioso, esperando que continuara.

-Era Shaoran.

Poco a poco, Kero fue esbozando una sonrisa pícara que yo conocía muy bien.

-Oh, eres toda una chica naughty, Sakura. Traviesa y mala.

Yo me reí-. No es lo que piensas.

-Explícate, baby.

-Shaoran y yo asustamos a Tomoyo y a Eriol desde la terraza, y cuando se pusieron de pie para ver qué estaba causando esos ruidos, corrimos a la habitación y nos tiramos en la misma cama. –Expliqué-. Él se tapó hasta arriba y ellos asumieron que eras tú.

Kero comenzó a reírse escandalosamente, tanto, que yo no pude evitar sentirme contagiada de su risa.

-¿Pero lograron asustarlos?

-¡Si hasta les cortamos el rollo! ¿No viste a Eriol durante el desayuno? –Él asintió-. Por eso está amargado.

Kero se inclinó y comenzó a golpear sus rodillas por la risa. Yo me reí también.

-¡Qué ganas de joderles la noche! –Exclamó-. ¿No tenían nada que hacer?

Negué con la cabeza. Kero se secó las lágrimas y me miró.

-Entonces, ¿todavía te gusta Shaoran?

-Es posible. –Le resté importancia.

-Lo que pasa en Ghenshi…

Rodé los ojos. Decían que Las Vegas era la ciudad del pecado, donde pasaban cosas locas, divertidas y excitantes; pero Ghenshi se le acercaba bastante, sólo que sin los casinos.

Repasé algunas de las cosas que había vivido allí. Mi primer beso francés había sido en Ghenshi, a los catorce años, con Miltos, uno de los primos de Kero, un griego con un bronceado de película, y unos ojos verdes preciosos. La primera vez que me había embriagado había sido en la casa de la familia de Amanda. La primera y única vez que había besado a una mujer, Tomoyo, por un reto que nos habían colocado mientras jugábamos ese juego mundialmente conocido y llamado Verdad o Reto. Entre otras cosas.

-¿Lo dices por experiencia? –Alcé una ceja y le regalé una sonrisa ladina.

-Me declaro culpable de los cargos, pero tú no te quedas atrás, picarona.

Rodé los ojos. Shaoran terminó de tomar sus fotografías y se unió a nosotros. Entramos la casa, para avisarles a los tórtolos que ya queríamos partir. Tomoyo estaba sentada en el sofá, y Eriol tenía la cabeza apoyada de su regazo.

-¿Y Amanda? –Pregunté yo.

-Dijo que luego nos alcanzaba. –Comentó Tomoyo-. ¿Nos vamos ya?

Asentimos y ellos se pusieron de pie. Agradecí que la familia de Kero fuera numerosa y que por eso hubiera bicicletas para todos.

Comenzamos a andar calle abajo, y yo casi me caigo dos veces por culpa de Kero, que no paraba de hacer chistes y comentarios graciosos. Admiraba el hecho de que Shaoran tomara fotos y no perdiera el equilibrio. Eriol ya estaba de buen humor y Tomoyo pedaleaba junto a mí.

El cielo estaba completamente azul, sin una nube en él. Una suave brisa me acariciaba el rostro a medida que avanzaba por las callecitas rodeadas de árboles y casas de verano.

Kero giró a la izquierda y comenzó a pedalear por una calle un tanto empinada hacia arriba. Entonces me di cuenta a dónde nos dirigíamos, pero no dije nada.

Cuando llegamos arriba, Amanda nos estaba esperando.

-¡Hola! –Nos saludó entusiasta-. ¿Están listos para nadar?

Me fijé en los rostros confundidos de Eriol y Shaoran, que se miraban sin comprender nada.

-¿Nadar? –Preguntó Shaoran-. ¿Dónde?

Tomoyo sonrió-. En la piscina del señor Yamato.

Como estábamos en la calle que daba a la parte trasera de la casa, dejamos las bicicletas en la acera sin reparo alguno. Después de todo, casi nadie pasaba por ahí.

El señor Yamato era un hombre de sesenta y cinco años, que había ido a la guerra, aunque nosotros no sabíamos exactamente a cuál. En realidad, ni siquiera estábamos seguros, pero lo dedujimos porque todos lo llamaban general y lo trataban con mucho respeto. Además, el tipo tenía condecoraciones en su casa, y a veces se vestía con su uniforme. Y a pesar de su edad, tenía una condición física envidiable y semejaba por lo menos diez años menos.

La primera vez que nos escabullimos a su piscina fue cuando teníamos catorce años. Kero, Miltos, Tomoyo y yo. No podíamos concebir que una piscina tan hermosa fuera tan poco usada. Sólo nos pillaron dos veces, de las cuales, una logramos escapar.

Saltamos la cerca sin muchos percances, porque era bastante baja, y yo agradecí que Yamato no se hubiera comprado ningún perro.

-Me aseguré de que no estuviera, así que andamos de suerte, pero de todos modos no podemos quedarnos tanto tiempo. –Explicó Amanda.

La piscina de Yamato era grande y hermosa, con una pequeña cascada artificial, un trampolín y un pool bar.

-¿De quién se supone que es esta casa? –Me preguntó Shaoran, tan lindo en su ingenuidad.

-Es de un coronel japonés muy respetado. –Dije yo, quitándome la camiseta de tirantes.

Shaoran se quedó perplejo en su lugar.

-¿Qué pasa, Shaoran, tienes miedo? –Lo miré divertida, con una media sonrisa dibujada en el rostro.

-No, pero esto es violación a la propiedad privada.

Suspiré-. Ah… y yo que pensaba que te gustaba romper las reglas, pero veo que me equivoqué.

Él esbozó una sonrisa que lo hizo ver sumamente atractivo. Con un movimiento rápido y sexy, se quitó la camiseta y la tiró a un lado. Yo agradecí mentalmente el tener un gran talento para disimular, porque la imagen del torso bronceado y atlético de Shaoran fue bastante como para hacerme tener pensamientos impuros.

Me lancé a la piscina de un chapuzón, para alejarme de aquellos pensamientos, y los demás hicieron lo mismo. Nadé hasta el pool bar y me senté en uno de los banquitos.

-Yo pensaba que eras una chica buena. –Shaoran se sentó a mi lado.

Sonreí-. ¿Y ahora qué es lo que piensas?

Él pareció dudarlo-. Que lo sigues siendo, sólo que de vez en cuando te gusta correr alguno que otro riesgo.

No sé exactamente por qué, pero aquello me picó.

-No sé, me das esa impresión. –Se encogió de hombros-. Te gustan las emociones, pero te portas bien.

Eso no era del todo cierto, Shaoran no tenía idea. Yo estaba lejos de ser una chica recatada. No me agradaba demasiado la imagen de chica virgen y mojigata que él tenía de mí.

-Eso es lo que tú crees. –Me bajé del banco y me sumergí.

Abrí los ojos bajo el agua y ubiqué a Kero y a Amanda a la altura de la cascada. Salí a la superficie y les sonreí.

-¿Cuánto crees que Yamato se demore en llegar? –Preguntó Kero.

Amanda dudó-. No estoy segura, fue a hablar con mi papá y mi tío, así que seguro demorará un rato.

El tío de Amanda había estado en el ejército de los Estados Unidos, y era bastante amigo de Yamato.

-Por cierto, Sakura, tu novio es guapísimo. –Comentó.

Kero se rió. Yo me giré para mirar a Shaoran, que conversaba animadamente con Eriol. Su espalda bronceada, su pelo mojado y echado hacia atrás, sus ojos. Sí, Shaoran era guapo. Pero no era mi novio.

-No es mi novio.

-¿Ah, no?

Kero volvió a reír-. No, pero ya quisiera ella, ¿verdad, corazoncito?

-Cállate.

-Bueno, deberías aprovechar este fin de semana. –Dijo Amanda.

Tomoyo, que se había mantenido fuera de la piscina mientras llamaba a mi tía Sonomi para notificarle que sí, estábamos bien y que no, no habíamos sido asesinados por un hombre con una sierra eléctrica, se acercó a nosotros y se sentó en el bordecito de la piscina.

Kero no demoró ni tres segundos en molestarla.

-No sabía que tu novio se ponía así antipático cuando no conseguía mojar el churro. –Su sonrisa burlona se apoderó de sus labios.

El rostro de mi prima adquirió una coloración rojiza y se tornó incómodo.

-Ahora sabemos por qué siempre está feliz, ¿o no? -Añadió mi mejor amigo.

Yo sonreí-. Es porque Tomoyo es muy talentosa en todo lo que hace.

Mi prima se avergonzó aún más y miró hacia otro lado.

-Tal vez deberías guiar a Sakura por ese camino, Tomoyo. -Dijo Kero-. La pobre no ha hecho más que quejarse sobre su...

Eriol y Shaoran nadaron hasta donde estábamos nosotros. Yo agradecí la interrupción.

-¿De qué hablan? –Preguntó Eriol.

Tomoyo se adelantó a cualquier comentario imprudente por parte de Kero, y decidió hacer los comentarios impertinentes ella.

-De la vida sexual de Sakura.

Shaoran me miró atento, como esperando a que yo dijera algo al respecto. Supe que él pensaba que yo jamás en mi vida había hecho algo sexual. Eriol solo se rio.

De repente, y antes de que yo pudiera decir algo, escuchamos unos ruidos provenientes de la parte delantera de la casa. Nos pusimos en alerta y Tomoyo, que era la que estaba fuera de la piscina, se asomó para ver si alguien había llegado. Se giró inmediatamente con cara de espanto.

-¡Yamato ya llegó! –Exclamó.

Todos salimos de la piscina al mismo tiempo, y comenzamos a recoger nuestra ropa. Yo no conseguí mi camisa de tirantes por ninguna parte, pero no había tiempo para perder, así que simplemente me calcé las Converse y me puse el short de jean.

Eriol me ayudó a saltar la cerca, y corrimos a las bicicletas.

-¡Mierda, tu camisa! –Exclamó Shaoran desde la cerca. Hizo amague para devolverse, pero yo lo halé, haciendo que cayera del lado donde nos encontrábamos todos.

-No hay tiempo, después la venimos a buscar. –Levanté mi bicicleta y me subí. No tuvimos que pedalear tan rápido, porque estábamos en bajada.

Lero alzó ambos brazos al aire y gritó.

-¡Woooo! ¡Somos los amos de Ghenshi!

Todos nos reímos.

En aquel momento, y viéndonos así, mojados y a medio vestir, gritando y riendo mientras pedaleábamos calle abajo me di cuenta de que ser joven era el regalo más hermoso que podía darte la vida. Y que si pudiera ser así para siempre, lo haría.

(Shaoran)

Somethin' 'bout you makes me feel like a dangerous woman
Somethin' 'bout, somethin' 'bout, somethin' 'bout you
Makes me wanna do things that I shouldn't
Somethin' 'bout, somethin' 'bout, somethin' 'bout you

All girls wanna be like that
Bad girls underneath, like that
You know how I'm feeling inside
Somethin' 'bout, somethin' 'bout
All girls wanna be like that
Bad girls underneath, like that
You know how I'm feeling inside
Somethin' 'bout, somethin' 'bout

Cuando Eriol y Kero terminaron de verter en cada uno de los vasos el contenido de la mezcla del líquido que habían preparado, supe que se traían algo en mente.

-¿Sabes jugar Yo nunca? –Me preguntó Erio.

Por supuesto que sabía.

Yo nunca era un juego que consistía en sentarse en un círculo y una persona tenía que decir algo que nunca hubiera hecho como Yo nunca me he robado nada, y todos los presentes que sí hubieran hecho esa acción en algún momento de su vida, debían beber de su vaso. Aunque también se podía decir algo que hubieras hecho, como Yo nunca he besado a alguien, pero tenías que tomar de tu vaso, para aclarar a todos que sí lo habías hecho. La idea principal del juego es decir cosas que tú sabes que alguien de los que está ahí ha hecho, para que tenga que tomar.

Sí, definitivamente un juego peligroso. Y no lo decía porque hubiera alcohol de por medio, sino porque estabas expuesto a que te sacaran todos los trapos sucios a la luz.

Las chicas se sentaron en el piso y nosotros hicimos lo mismo, formando un círculo. Me ubiqué entre Amanda y Eriol, quedando así frente a Sakura. Pronto comprobé que lo que Kero y Eriol habían preparado no era más que Vodka con jugos de cranberry y naranja.

-Yo empiezo. –Dijo Amanda mientras alzaba la mano-. Yo nunca me he besado con nadie en Ghenshi.

Todos tomaron. Yo no supe si hacerlo, porque no estaba seguro si el beso de anoche con Sakura contaba. Pero me demoré mucho pensando si bebía o no, porque fue el turno de Kero.

Sus ojos brillaron con malicia cuando miró a Sakura. Ella lo miró amenazante, como diciendo ni se te ocurra decir nada que pueda hacerme pasar vergüenza. Abrió la boca y sin borrar la sonrisa, dijo:

-Yo nunca he visto a Sakura desnuda.

Al principio, no me sentí aludido, pero cuando la imagen de Sakura desnuda y mojada contra la puerta de mi habitación me golpeó, sentí un calor recorrerme el cuerpo. Mi primera reacción fue mirarla.

Se había sonrojado por completo, y miraba a Kero como si deseara asesinarlo.

Kero se aclaró la garganta y me miró. Fue entonces cuando recordé que debía beber. Lo hice y Amanda abrió la boca.

-Ohhhhhhh. Guao, de las cosas que uno se entera en este juego.

Sakura apretó la mandíbula.

-Eres un desgraciado. –Fue todo lo que dijo. Su mejor amigo le lanzó un besito. Sakura esperó unos cuantos segundos y habló-. Yo nunca he usado tighty-whities después de los doce años.

Kero borró su sonrisa y frunció el ceño.

-¡Dijiste que no dirías nada! –Exclamó.

Amanda y Eriol se echaron a reír. Tomoyo y yo nos miramos.

-Jamás dije eso. –Sakura le sacó la lengua-. Lo que es igual no es trampa.

Kero bebió.

Ahora era el turno de Tomoyo, quien habló muy sonriente:

-Yo nunca he besado a Shaoran estando ebria. –Dijo sin mirar a nadie en particular.

Yo traté de no reírme y ella me guiñó un ojo. Sakura la miró con rabia.

-¡Arghh, fuck you, Tomoyo! –Bebió y no dijo nada más.

-Mi turno. –Habló Eriol-. Yo nunca he tenido sexo.

Kero se quejó y dijo que aquello era poco original. Yo empiné el codo y bebí. Para mi sorpresa, todos los demás hicieron lo mismo. Incluso Sakura, de quien no me lo esperaba.

-Te toca, Shaoran.

No lo pensé mucho y dije algo que no había hecho porque no quería beber.

-Yo nunca he besado a alguien de mi mismo sexo.

Sakura y Tomoyo se miraron y compartieron una sonrisa de complicidad. Ambas bebieron. La mandíbula de Eriol casi tocó el piso, al igual que la mía. Mi amigo miró a ambas chicas entre confundido y sorprendido.

-¿Qué? ¿Eso pasó? –Ellas asintieron-. ¿Cuándo y cómo? ¡¿Y por qué yo no estaba allí?!

Sakura se rió-. Fue aquí en Ghenshi, a principios del año pasado. No estabas porque Kero no te invitó. –Le sacó la lengua y Eriol no cambió su expresión sonreída-. Y fue por un reto.

La imagen de Sakura y Tomoyo compartiendo un beso no se me hizo muy difícil de imaginar.

-Mi turno, mi turno. –Kero interrumpió el rumbo que estaban tomando mis pensamientos-. Yo nunca he olvidado mi sostén en la casa de algún tipo.

Sakura gruñó y golpeó el piso.

-Pero, ¿¡qué pasa con ustedes dos!? –Exclamó-. ¿A caso hoy es el día de métanse con a Sakura en Yo nunca? –Bebió un trago largo y miró a su mejor amigo con odio.

-Lo que es igual no es trampa, cariñito. –Le guiñó un ojo.

La noche continuó así, Kero y Sakura sacándose papeles, Eriol y Amanda riéndose, Tomoyo sacando algunos trapos sucios, y yo enterándome de todo.

Eran las dos y media de la mañana cuando miré mi reloj. No habíamos bebido demasiado, pero igualmente agradecí que el juego hubiera terminado hacía un rato.

-Okay, pie derecho azul, mano derecha amarilla. –Dijo Kero.

Cuando se había aparecido en el salón con un juego de Twister, todos estuvieron de acuerdo con jugar. Amanda se tuvo que ir. Por supuesto que Kero decidió que él sería el que controlara el tablero y nosotros jugaríamos.

Coloqué la mano como pude y en un movimiento quedé a escasos centímetros del rostro de Tomoyo. Noté que sus ojos se parecían a los de Elizabeth Taylor. Eran muy bonitos.

-¡Ay, Eriol! –Sakura se quejó detrás de mí-. ¡Ten más cuidado!

-Lo siento –se disculpó mi amigo-, pero no quería tener el trasero de Shaoran en la cara.

Tomoyo y yo nos reímos.

-Mano izquierda azul, pie derecho rojo.

Oh, mierda. Me incliné ligeramente y pasé mi brazo como pude por encima de Tomoyo. Ella se agachó, mi torso quedando ligeramente apoyado sobre su espalda. Con el pie no tuve tanta dificultad de movimiento. Pero Eriol tambaleó y se cayó… sobre Sakura.

-¡Eriol! –Sakura volvió a quejarse-. ¡Eres un torpe!

-Lo siento, lo siento. Supongo que perdí.

Se puso de pie y se sentó en el sofá.

-Bien, mano derecha verde y pie derecho azul.

¡Jah! Esta era una fácil. Tomoyo y yo movimos las manos simultáneamente, y las colocamos en el mismo círculo verde. Coloqué mi pie en un círculo azul no muy alejado.

En un movimiento un tanto brusco, Sakura tambaleó y se agarró de mis jeans rotos para no caerse, los cuales se bajaron un poco debido a la fuerte halada. Y aún así, sus esfuerzos no funcionaron, porque igual se cayó.

-Sexy. –Giré el rostro y me encontré con la sonrisa de Sakura, que me miraba desde el piso.

Despegué las manos de la alfombra y me subí los pantalones. Le sonreí.

-Gracias.

-¡Sakura y Shaoran, afuera! –Exclamó Kero.

Parpadeé confundido-. ¿Qué? ¡Pero si yo no he perdido! –Me defendí.

-Quitaste las manos de la alfombra. –Alegó Eriol-. Acabas de hacerlo y eso es contra las reglas.

Fruncí el ceño y me puse de pie.

-¡Tomoyo es nuestra ganadora!

La pelinegra se incorporó y abrazó a su amigo.

Sakura se puso de pie y le arrancó el tablero de las manos a Kero.

-Deberías aprender de Shaoran, que no usa tighty-whities.

Kero frunció el ceño y yo sonreí. Sakura me guiñó el ojo.

Eriol y Tomoyo se dirigieron a la cocina a por agua, Kero se echó en el sofá a «descansar de su ardua tarea de girar la flechita», y Sakura se calzó sus Converse blancas y salió de la casa.

Yo la seguí-. ¿A dónde vas? –Pregunté, una vez fuera, cuando vi que se subía a una de las bicicletas.

-A buscar mi camisa en la casa de Yamato, ¿vienes?

Me pareció muy curioso que Sakura quisiera recuperar su prenda a las dos y algo de la mañana –casi tres-, pero asentí sin pensarlo mucho. Ni siquiera entré a la casa para ponerme zapatos o algo.

El frío de la noche me golpeó un poco, y sentí un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo.

-Así que… tú y Tomoyo, ¿eh? –Sonreí y Sakura me miró de reojo.

-Fue jugando verdad o reto.

-Ya veo. La verdad es que no me lo esperaba.

Ella volvió a mirarme pero no dijo nada.

Ninguno comentó nada más hasta que llegamos a la casa del señor Yamato. Dejamos las bicicletas en la acera y Sakura me pidió que la ayudara a saltar la cerca. Lo hice y luego la salté yo.

-Rayos. –Dijo ella en cuanto hube tocado el césped-. ¿Y si Yamato la encontró y se la llevó?

No había contemplado esa posibilidad, así que automáticamente fijé mis ojos en el sitio donde la había visto esta mañana, desde la cerca. Allí estaba.

Me acerqué y la recogí. Se la extendí a Sakura y ella me sonrió.

-Gracias.

Me di la vuelta para que nos marcháramos y caminé hasta la cerca. Pero justo en el momento en el que apoyé mis brazos para subirme, escuché un chapuzón.

Me giré y me encontré con Sakura nadando de espalda, muy felizmente. Se había quitado el vestido que llevaba puesto y lo había tirado. Sonreí y caminé hasta que llegué al borde de la piscina. Me agaché y le ofrecí mi sonrisa.

-¿Ganas de nadar un rato? –Pregunté mientras sentía la temperatura del agua con mis dedos. Nada mal.

-Algo así. –Dijo ella.

Alcé la mirada e inspeccioné las ventanas.

-Quizás deberíamos irnos, por si sale el señor Yamato.

Ella dejó de nadar y me echó agua varias veces.

-¡Ay, Shaoran! No seas aburrido. ¿Es que a caso no tienes ganas de divertirte conmigo?

No supe si su pregunta había sido una indirecta o una simple interrogante, pero por si acaso me puse de pie y me quité la camiseta. Luego me despojé de mis jeans y los hice a un lado. Antes de lanzarme, recogí nuestra ropa y la dejé sobre la barra del pool bar.

Me lancé de clavado, y al salir a la superficie vi el rostro serio de Sakura. Ella se alejó ligeramente de mí.

-¿Qué pasa? ¿Tienes miedo?

Sakura me sonrió-. ¿Por qué piensas eso?

-No sé… -Me acerqué a ella-… quizá porque con cada paso que doy, tú te alejas.

-Instinto de supervivencia, le dicen. –Comentó. Su espalda tocó la pared de la piscina, y miró hacia atrás.

-Ya no hay más espacio. –Me detuve y le sonreí-. ¿A dónde vas a huir a ahora?

Sakura esbozó una sonrisa y acortó la poca distancia entre nosotros. Apoyó sus manos sobre mis hombros, y con una caricia, las movió hasta que quedaron detrás de mi nuca.

-Y… ¿Quién te dijo que quiero huir?

Aquello fue más de lo que mi mente podía asimilar. Ni siquiera pude decir nada, porque los labios de Sakura entraron en contacto con los míos, en un beso ávido y flamígero. Y si lo anterior me había dejado sin nada que decir, esto había hecho que todo el sentido común y la inteligencia que tenía desaparecieran de mi cerebro.

No tenía idea de que Sakura pudiera ser tan buena besando, ni que lo hiciera con aquel frenesí idílico que me volvía loco. Rodeé su cintura con mis brazos y la atraje hacia mí, haciendo que nuestros cuerpos entraran en contacto.

¡Por fin! Me dije a mí mismo mientras le devolvía el beso con las mismas ganas y el mismo ímpetu con el cual ella estaba besándome. Por fin un beso de verdad, sin interrupciones, sin nada que nos impidiera disfrutar el momento.

Sakura me acarició el pelo y yo la pegué más a mi cuerpo. La unión de mi piel con la suya se sintió maravillosa. El contacto de su lengua enredándose con la mía era casi mágico. Y pensar que hacía tan sólo un minuto tenía frío, pero la temperatura de mi cuerpo había aumentado más de lo que yo pudiera explicar.

Estuvimos así durante un rato, hasta que yo decidí que sería buena idea cambiar la posición. Sakura no dijo nada, simplemente me rodeó con sus piernas para que yo pudiera cargarla hasta las escaleras de la piscina, donde me senté en uno de los peldaños y nos separamos para que pudiéramos recuperar el aire.

Sakura se sentó en mi regazo y volvió a rodearme con sus brazos. Repartió besos por todo mi rostro y mentón.

-Dios mío Shaoran, eres increíble besando, ¿sabías? –Atrapó mis labios en un beso fugaz. Yo no pude evitar sonreír.

-No creo ser tan bueno como tú, preciosa.

Esta vez fue ella quien sonrió. Yo mordí el lóbulo de su oreja y Sakura se estremeció ligeramente. Buena señal. Continué mi camino por su cuello, mi lengua recorriendo su suave piel. Le di algunas mordidas suaves, y ella dejó salir un suspiro.

Me encantó esa sensación. Esa dulce y magnífica sensación de tener a Sakura suspirando en mis brazos, disfrutando lo que hacíamos como yo. Mis labios surcaron un camino hasta su clavícula, pero no pude continuar.

-¿Quién anda ahí?

Una voz masculina y gruesa hizo que Sakura y yo nos separáramos ligeramente.

-¡Mierda!

Una luz se encendió dentro de la casa y escuche el movimiento de unas llaves. Sakura y yo nadamos hasta el pool bar, y nos pasamos al otro lado para escondernos. Agradecí el que hubiera puesto nuestra ropa en la barra, minutos atrás.

Un hombre alto y grueso salió de la casa con una linterna. Alumbró el lugar en busca de algo extraño. Algo, o alguien. Dejó de mover la linterna cuando alumbró la piscina, supongo que fue porque reparó en que el agua se estuviera moviendo más de lo normal.

Sakura y yo nos agachamos, por si acaso se le ocurría revisar en el bar.

-Otra vez estos chiquillos.

Alcé el rostro ligeramente y vi que Yamato negaba con la cabeza. No dijo nada más y entró a la casa. Cerró la puerta con llave y apagó la luz.

Sakura y yo observamos la escena desde nuestro escondite. La piel se me había puesto de gallina por el frío, y el corazón me palpitaba rápidamente dentro del pecho. Mi compañera comenzó a reírse a carcajadas, como si la situación fuera de lo más hilarante.

-¿Qué es tan gracioso?

Ella negó con la cabeza repetidas veces, sin dejar de reír.

-Na-nada, ja, ja, ja, ja.

-¿Y entonces por qué te ríes, eh? –Me le acerqué y le sonreí.

-Estoy nerviosa. –Comentó, intentando calmarse-. Es un reflejo, no puedo evitarlo.

Esta vez fui yo el que rió. Sakura se acercó a mí y rodeó mi cintura con sus brazos. Yo hice lo mismo. Sentí que sus manos se deslizaban por mi espalda baja y se detenían sobre mi trasero.

-No te lo tomes a mal, pero siempre he querido hacer esto.

Sus manos apretaron mi trasero y yo me tensé, como respuesta. Sakura alzó su rostro y me miró.

-Sexy.

Yo esbocé una sonrisa y recordé la frase que ella le había dicho a Kero jugando Yo nunca, y que luego él le había repetido. Bajé mis manos por su espalda baja y acaricié los hoyuelos que se le formaban en esta. Pronto posé mis manos sobre su trasero y lo apreté. Oh, maravilloso.

-Lo que es igual no es trampa. –Le susurré.

Sakura rió y me acarició el labio inferior con su lengua.

-Deberíamos irnos. –Comentó. Su aliento me rozó el mentón-. No quiero que Yamato nos pille portándonos mal en su piscina.

Me reí y asentí con la cabeza. Me puse los pantalones y la camiseta, y Sakura se colocó su vestido y sus deportivas.

Durante el trayecto a la casa conversamos sobre qué hubiera pasado si Yamato nos hubiera pillado. Ninguno llegó a una conclusión exacta, porque las risas no los impidieron. Al llegar a la casa nos sentimos aliviados por la calidez que había dentro.

Las luces estaban apagadas, así que supusimos que todos debían estar dormidos.

Sakura buscó su móvil en el salón y se dio cuenta de que tenía un mensaje de texto de Kero.

-Ya que superaste una noche sin mí, puedes volver a hacerlo. Pero esta vez dormiré en nuestro cuarto. Tú puedes dormir con Shaorancito. –Leyó en voz alta-. ¿Shaorancito? Qué ridículo.

Sonreí-. Algo. Pero a no me molesta que duermas conmigo.

Ella caminó hacia la puerta.

-Bien, porque eso es lo que pensaba hacer.

Sonreí ante su comentario. Subimos las escaleras sin hacer mucho ruido y Sakura entró a la habitación de George el venado, o sea, la mía y se sentó sobre la cama y encendió la lamparita de la mesita de noche. Yo cerré la puerta.

-Shaoran, ¿me prestas un pijama? –Preguntó como una niña pequeña-. Es que no quiero dormir con el traje de baño mojado.

Yo sonreí-. Te puedo dar una camiseta o mi sudadera de los New York Giants.

Ella asintió-. Sí, sí, eso me sirve.

Tomé mi mochila y saqué mi sudadera de los Giants y ropa interior limpia y seca para ambos y le extendí las prendas a Sakura.

Ella me agradeció y se puso de pie. Yo la observé quitarse el vestido desde mi lugar. La vi llevar sus manos hasta las tiritas que sujetaban su bikini negro, y justo cuando había comenzado a halar una, se detuvo y me miró.

-Date la vuelta, por favor. –Yo parpadeé y salí de mi estupefacción. Sólo conseguí balbucear un ¿uh?-. No me puedo cambiar si me ves.

Curvé mis labios en una sonrisa ladina.

-Bueno, no sería la primera vez, así que…

Ella apretó la mandíbula y su rostro adquirió una coloración rojiza.

-Shaoran –Dijo casi apretando los dientes-, esos son los comentarios que podrías ahorrarte.

-¿Por qué? Tienes un bonito cuerpo.

Coloqué mis manos en su cintura y, como estaba sentado en la cama, me encontraba en la altura perfecta para besar su ombligo.

-Ni siquiera soy fanático de los piercings, pero él tuyo me gusta mucho.

La acaricié suavemente y repartí varios besos por todo su abdomen.

-Gracias. –Dijo ella-. Ahora, ¿podrías darte la vuelta, por favor?

Suspiré y con una sonrisa me acosté boca abajo en la cama, mirando hacia el otro lado.

-Muchas gracias, Shaoran, eres muy amable.

No dije nada y me conformé con recrear en mi mente la imagen del cuerpo desnudo de Sakura, una vez más. Aquello tuvo un efecto rápido en mí, especialmente por la sesión de besos que habíamos compartido en la piscina. Agradecí que mi posición –boca abajo sobre la cama- ocultara mi situación.

De repente Sakura se subió a la cama y se sentó sobre mi trasero.

-Listo, ya me vestí. ¿Te dormiste ya?

Colocó sus manos en mi espalda y se inclinó hacia delante.

Negué con la cabeza.

-¿Vas a cambiarte?

Asentí y ella se bajó de su improvisado asiento.

-Puedo cerrar mis ojos o darme la vuelta, como tú prefieras.

Me senté sobre la cama.

-Honestamente, no me molesta que me veas si quieres.

Sakura me sonrió mientras se acostaba en la cama.

-Qué altruista, muchas gracias, pero paso. –Se tapó la cara con una de las almohadas.

Yo sonreí. Me cambié rápidamente y aproveché su distracción para colocarme sobre ella. Sakura apartó la almohada de su rostro y me encontré con sus ojos verdes, que me miraban y me sonreían.

-Me gustan tus ojos. –Dijimos al unísono.

Ambos nos reímos y yo busqué sus labios, para fundirlos con los míos una vez más.


ACTUALIZACIÓN. El título del capítulo y la canción han sido cambiados.

Creo que muchas de ustedes querían un poco de acción entre los protagonistas y aquí la tuvieron.

La amistad entre Kero y Sakura es más o menos basada en mi amistad con mi mejor amigo, con mucha confianza, del tipo que puedes contarle lo que sea a esa persona y saber que no va a jugzarte. Yo siempre he dicho: un mejor amigo es aquel que no se molesta cuando lo empujas a una piscina con ropa. Podríamos agregar: o le quitas el traje de baño y lo dejas desnudo en un lago.

Muchas gracias a quienes me dejaron un review por primera vez en el capítulo anterior, me sacaron varias sonrisas.

Canción: Dangerous Woman

Banda: Ariana Grande

Álbum: Dangerous Woman