Smells Like Teen Spirit

"No es el sexo lo que da placer, sino el amante." –Marge Piercy.

Capítulo IX:

"Into you"

I'm so into you, I can barely breathe
And all I wanna do is to fall in deep
But close ain't close enough 'til we cross the line
So name a game to play, and I'll roll the dice, hey

Oh baby, look what you started
The temperature's rising in here
Is this gonna happen?
Been waiting and waiting for you to make a move
Before I make a move

(Shaoran)

Mis labios descendieron por el mentón de Sakura hasta llegar a su cuello. Mi aliento cálido acarició su piel y eso pareció gustarle. Mis labios húmedos se posaron sobre ella y la besé repetidas veces. Lentamente, tracé un camino con mi lengua hasta el lóbulo de su oreja. Sakura suspiró.

Bajé una de mis manos hasta su vientre y lo acaricié despacio. Ascendí y comencé a juguetear con su piercing, haciendo que Sakura riera.

-¿Te hago cosquillas? –Le pregunté con una sonrisa.

Ella asintió con la cabeza y yo la besé. Mi mano continuó subiendo hasta llegar al valle entre sus pechos. Lo recorrí con mis dedos y Sakura me mordió el labio inferior. Mi mano se cerró sobre uno de ellos y lo acaricié.

Sakura colocó ambas manos en mis mejillas y profundizó el beso, de una forma muy sensual. Continué acariciándola por debajo de la ropa y ella jadeó ligeramente. Alzó su pierna derecha y me rodeó con ella. Bajé mi otra mano y le acaricié el muslo.

-Me encanta tu piel, es tan suave. –Le dije.

Sakura introdujo sus manos en mi camiseta, y me acarició la espalda. Me rodeó con la otra pierna y yo me incorporé, quedando sentado, sus piernas aún rodeándome. Tenía el pelo revuelto y ligeramente esparcido en la almohada, los labios rojos e hinchados debido a los besos y las mejillas rosadas, por el sol.

Se incorporó, quedando sentada a horcajadas frente a mí, y llevó sus manos el borde de mi camisa, para quitármela. Una vez lo hubo hecho, colocó sus manos sobre mis pectorales y recorrió mi torso desnudo con sus dedos.

-Hay un dicho que me gusta mucho, ¿sabes? –Repartí besos entre su mentón y sus labios.

-¿Cuál? –Preguntó ella sin dejar de acariciarme.

Le sonreí y con un movimiento rápido llevé mis manos al borde de la sudadera que tenía puesta y se la quité. Sakura se sonrojó ligeramente.

-¿Lo que es igual no es trampa? –Me preguntó, un poco avergonzada.

Yo asentí-. Así es.

La abracé haciendo que su torso se uniera al mío, para poder sentir el contraste de sus formas femeninas con la dureza de mi pecho. Sakura colocó sus manos en mi nuca y me atrajo hacia sus labios. Me besó vorazmente como si no hubiera un mañana. Su lengua recorrió la cavidad de mi boca, en busca de la mía. Nuestras pieles comenzaron a despedir un vaho que inundó la habitación, y nos sumergió en un calor abrasante.

Mordí su labio inferior y la recosté sobre la almohada. Observé su cuerpo y sentí que no había nada más hermoso.

Me incliné sobre ella y repartí besos sobre su abdomen y su vientre. Sakura sonrió y comprendí que aquello le causaba cosquillas. Besé su ombligo y su piercing, y recorrí el resto del camino hasta sus pechos con mi lengua ella se movió debajo de mí y yo la besé.

(Sakura)

So baby, come light me up and baby I'll let you on it
A little bit dangerous, but baby, that's how I want it
A little less conversation, and a little more touch my body
'Cause I'm so into you, into you, into you

Got everyone watchin' us, so baby, let's keep it secret
A little bit scandalous, but baby, don't let them see it
A little less conversation and a little more touch my body
'Cause I'm so into you, into you, into you, oh yeah

Creo que Amanda tenía razón. Había algo en Ghenshi que desinhibía e incitaba a hacer cosas que normalmente no harías. No podría explicar de otra manera por qué había dejado que Shaoran me despojara de la sudadera.

-¿Buena vista? –Le pregunté mientras sentía su mirada recorrer mi cuerpo.

Él me sonrió-. La mejor. Creo que me gusta más de lo que puedes imaginar.

Yo sonreí complacida y mi ego se despertó. Gracias mamá y papá, por mis genes. Tenía que admitir que me gustaba sentirme así, admirada y deseada.

-Me gustas tanto que podría comerte. -Agregó.

Ensanché mi sonrisa y Shaoran mordió mi cuello repetidamente. Yo suspiré. Los mordiscos y besos en el cuello me encantan. Shaoran pareció notarlo, pues repitió la movida.

Tenía calor, mucho calor. Como nuestras pieles estaban en contacto directo, no habíamos tardado en comenzar a sudar. Shaoran bajó el rostro lentamente, y yo supe a donde se dirigía. Con su lengua acarició el punto álgido de uno de mis pechos y yo me estremecí debajo de él. Repitió el movimiento y yo suspiré. Su lengua húmeda me torturó durante un rato más.

Shaoran consiguió que lo rodeara con mis piernas, y nuestras caderas entraron en un contacto maravilloso. Sentí su deseo y su calor quemarme como el fuego más ardiente y placentero. Se movió contra mí, ejerciendo una presión exquisita. Shaoran repitió el movimiento y yo coloquen mis manos sobre su espalda. Aquello estaba gustándome.

Qué rápido se me había olvidado el frío de la noche y qué rápido me había sentido a gusto. No me sorprendía que Tomoyo y Eriol ni siquiera se hubieran inmutado anoche, con los primeros ruidos que habíamos hecho para asustarlos.

Una de sus manos traviesas bajó hasta el elástico del bóxer que yo tenía puesto y se detuvo. Mi corazón comenzó a palpitar dentro de mi pecho fuertemente. Estaba casi segura de qué sería lo siguiente.

Su mano fue bajando suavemente hasta llegar al punto que emitía más calor en todo mi cuerpo. En ese momento me percaté de algo que no había notado anteriormente: Hiro nunca me había tocad de esa manera; nunca, de todas las veces que lo habíamos hecho –cinco o seis- me había acariciado asó. Simplemente iba directo al grano.

Shaoran se tomó su tiempo acariciándome sobre la tela, apenas ejerciendo una leve presión. Me estremecí y solté un gemido que fui incapaz de retener. Él llevó sus manos al elástico del bóxer y me despojó de la prenda, antes de que yo pudiera siquiera reaccionar. Sentí que el rostro entero se me encendía, y que las orejas me iban a estallar. Cerré las piernas como un acto reflejo.

-Sakura. –Shaoran colocó sus manos entre mis rodillas e intentó separarlas, sin mucho éxito-. ¿Estoy incomodándote?

Yo dudé antes de responder. Negué con la cabeza.

-No tenemos que hacer nada que tú no quieras. -Se incorporó y dejó de tocarme-. Llegaremos hasta donde quieras, y si algo no te gusta o te incomoda, quiero que me lo digas.

Yo asentí con la cabeza y me acerqué a él para besarlo. Shaoran volvió a acariciarme el interior de los muslos con suavidad y languidez, sin apuro alguno. Creo que aquella caricia fue intencional, porque consiguió que me relajara.

Cuando sus dedos entraron en contacto con la parte más sensible de mi anatomía, me tensé. Shaoran pareció notarlo, porque inmediatamente me besó el cuello y el oído izquierdo.

-¿Estás nerviosa? –Preguntó en un susurro. Yo asentí-. Haré mi mayor esfuerzo para que te guste. Y si no, pues te devulevo tu dinero.

Yo me reí y aquello ayudó a relajarme. Me pregunté si Shaoran haría esas cosas intencionalmente, o si simplemente le salían en el momento. Lo que fuera, me encantaba.

Sus dedos comenzaron a acariciarme de forma ascendente y descendente y yo simplemente me dejé llevar.

En un principio, la sensación era agradable y suave, pero luego de unos segundos comenzó a volverse un poco más… intensa. Jadeé varias veces, intentando canalizar lo que sentía de alguna manera. Se trataba de una sensación agradable, como un cosquilleo placentero que empezaba en mi entrepierna y se extendía poco a poco al resto del cuerpo. Como, como si te estuvieras derritiendo poco a poco, tal vez sea la mejor manera de describirlo. A medida que pasaban los segundos, mi cerebro dejó de pensar en otras cosas y se concentró únicamente en la caricia que estaba recibiendo.

-¿Así está bien? -Preguntó él-. ¿Prefieres que te toque de otra forma?

Yo negué con la cabeza y él continuó. En realidad, lo estaba haciendo muy bien. La sensación evolucionó a una de placer tortuoso, aunque sonara como un oxímoron. Una parte de mí quería que terminara de una vez por todas porque no podía aguantar más sin explotar, pero otra deseaba retrasar el momento.

Shaoran aumentó la presión ligeramente, mas no la velocidad, y me mordí el labio inferior como reacción. Oh...

-¿Eso te gustó? –Como mi cerebro no estaba capacitado para articular siquiera una palabra, mucho menos una frase coherente, sólo asentí con la cabeza, mientras cerraba los ojos para interiorizar todo aquello.

Repitió la movida y yo sentí que el calor iba a matarme. Le mordí el hombro y gemí mientras él continuaba con su labor. Esta vez sí aumentó la velocidad, aunque no mucho, y mi cuerpo entero reaccionó al gesto.

Mon Dieu!

Quería gritarle que parara, que ya no podía más, que no aguantaba y que probablemente despertaría a todos en la casa, pero sólo conseguí decir su nombre.

-Shao… Shaoran…

Él me acarició la nuca con su otra mano y me besó, sin entender que mis intentos por detenerlo.

-Shaoran.

La sensación de placer intenso y puro me quemó por fuera y por dentro, haciendo que arqueara mi espalda ligeramente. Creo que era el movimiento parsimonioso y coordinado lo que me estaba matando, en serio. Cada roce, aunque lento, era intenso y me permitía disfrutar de las sensaciones con demasiada fuerza.

Entonces sucedió. Shaoran aumentó la presión y la velocidad de su caricia y yo no pude resistirme más, así que dejé salir todos los suspiros que había dentro de mi cuerpo. Me llevó una mano a la boca para tratar de ahogar los sonidos, y mi otra mano se aferró a su espalda con una necesidad sorprendente. Sentí un hormigueo recorrerme y mi cuerpo entero se tensó ante aquello, intensificando la sacudida.

Una ola de placer hizo que me olvidara delmundo a mí alrededor, para concentrarme en aquella sensación. Y aunque tenía los ojos cerrados, juro que vi las estrellas, la Vía Láctea y el universo entero; todo junto y revuelto. Creo incluso, por más increíble y pecador que suene, haber visto a Dios.

Poco a poco, fui relajando los músculos, aunque sin dejar de abrazar a Shaoran en ningún momento. Mi corazón latía fuertemente dentro de mi pecho y mi respiración estaba agitada, como si hubiera subido las escaleras corriendo.

Así que de eso me había estado perdiendo durante todo este tiempo. Guao. Ahora comprendía por qué había gente adicta al sexo.

Shaoran se detuvo y me besó suavemente. Yo le correspondí como pude, todavía demasiado sumergida en aquel mar de sensaciones.

-¿Te gustó? –Su me pregunta pudo haber sido un chiste, pero no lo fue. ¿Es que a caso no me había escuchado ni sentido?

-¿Y a ti que te parece? –Respondí con otra pregunta, mientras le besaba la punta de la nariz.

Él me sonrió-. Sólo quería asegurarme de que las veces que dijiste mi nombre y que suspiraste de esa manera tan provocativa no hayan sido intentos de decirme que parara por lo mal que lo estaba haciendo.

Me reí y le mordí el labio inferior, para luego besarlo. En realidad, las veces que había dicho su nombre sí habían sido intentos fallidos de decirle que se detuviera, pero porque lo estaba haciendo tan bien que yo creía que me iba a morir.

Shaoran se acostó junto a mí y yo recosté mi cabeza de su pecho, abrazándolo. Él me besó la frente y yo le rodeé la cintura con una pierna. Mi respiración volvió a un ritmo normal, y poco a poco mi cerebro volvió a funcionar normalmente. Sentí los fuertes latidos del corazón de Shaoran y reparé en lago importante. Ahora era mi turno de complacerlo.

Acaricié la piel húmeda de su pecho y fui bajando mi mano por su abdomen, hasta llegar al elástico de su bóxer, donde me detuvo, tal y como él había hecho conmigo. Giré el rostro ligeramente y alcancé sus labios en un beso suave.

Posé mi mano sobre su masculinidad. Comencé a acariciarlo por encima de la tela. Shaoran se estremeció ligeramente y yo sonreí. Así que ahora se habían invertido los papeles. Introduje mi mano en su prenda interior y pronto mi tacto entró en contacto con la piel caliente y suave, y lo acaricié despacio.

Shaoran dijo algo que no entendí y suspiró. Me incorporé lentamente y quedé sentada. Desde mi lugar admiré su torso trabajado y me fui deslizando hacia abajo, hasta llegar casi al pie de la cama. Sin mucho apuro, lo despojé de su prenda íntima. Ahora estábamos iguales, sin ninguna prenda encima.

Me sonrojé un poco cuando posé mis ojos sobre la única parte de su cuerpo que no había visto hasta ahora. Pero no era el momento de acobardarse, no señor, así que tomé una bocanada de aire y me armé de valor. Shaoran me había tratado con mucho cariño y dedicación, y me había proporcionado el primer orgasmo de mi vida. El cual, además, había sido increíble. Éste era el momento de devolverle el favor.

Me incliné sobre él y mi pelo le acarició la piel de los muslos. Este era el momento de ser sexy. Alcé la vista y me encontré con sus ojos ámbares, que me miraban expectantes. Le regalé la sonrisa más sensual y seductora que conseguí en mi repertorio, y luego me mordí el labio inferior. Shaoran me miró como si yo fuera la mujer más deseable del planeta, y me sentí complacida.

Volví mis ojos hacia abajo y comencé con mi tarea. Rocé su virilidad con mi boca, y aquello hizo que Shaoran se diera cuenta de qué planeaba hacer.

-Oh…

Fue todo lo que dijo al sentir mi aliento cálido rozarle la piel. Aquello se me hizo gracioso. Continué con la labor, repartiendo besos y rozando mis labios contra su virilidad. Pero antes de poder hacer alguna otra cosa, algo nefasto sucedió. Algo tan nefasto, que marcaría un hito en mi vida.

Podríamos agregar este momento a mi Top Ten de momentos vergonzosos, pero creo que quedaría mejor en mis Top Ten de momentos donde deseé asesinar a Kero.

No me di cuenta e qué momento se abrió la puerta y apenas tuve tiempo de reaccionar cuando ya Kero había entrado a la habitación.

-Hey, Shaoran, ¿no sabes dónde está Saku…? –Su pregunta quedó incompleta, al vernos así. Shaoran estaba acostado y desnudo, y yo estaba arrodillada casi al final de la cama, desnuda también, y en una posición muy obvia que delataba lo que estaba haciendo.

Shaoran se incorporó con un movimiento brusco, y como yo intenté hacer lo mismo simultáneamente, me caí al otro lado de la cama.

-Eh, ehm, eh, lo siento, ¡disculpen! –Caminó a la puerta y salió, cerrándola tras de sí.

Yo me sonrojé poderosamente, mis manos se pusieron frías y sentí que iba a morirme allí mismo.

Shaoran se bajó de la cama y se agachó hasta quedar a mi altura. Me abrazó y yo hundí mi rostro en su pecho.

-¿Por qué estás cosas tienen que pasarme todo el tiempo? –Me quejé.

Él me acarició el pelo-. ¿Estás bien?

Alcé la vista y me encontré con su mirada ámbar y su rostro preocupado y ligeramente sonrojado.

-Sí, sólo quiero meter la cara en una cubeta con agua helada, y si es posible no volver a sacarla nunca más.

Él se rió y tomó mi rostro entre sus manos.

-Creo que nos atraparon in fraganti, ¿eh? –Volvió a reírse y yo me sonrojé-. Pero pudo haber sido peor, pudo habernos pillado tu papá o algo así.

Imaginé la escena, y la vergüenza que sentía en ese momento no se compararía jamás con lo que sentiría si mi padre me encontraba alguna vez así. Y qué decir de Touya, que probablemente me asesinaría a sangre fría.

-Creo que es mejor que me vaya.

Shaoran arrugó el ceño en un gesto de consternación obvia.

-¿En serio te quieres ir?

Yo asentí con la cabeza y me puse de pie. Él hizo lo mismo. Me puse la parte de debajo de mi bikini negro y su sudadera de los Giants. Shaoran se colocó su bóxer.

Nos miramos y antes de que él pudiera decirme lo que tenía en la punta de la lengua, yo lo besé.

Cuando noté que el beso se estaba prolongando demasiado, me alejé un poco.

Me tomó de la muñeca y con un jalón me atrajo hacia él. Mordió el lóbulo de mi oreja y yo suspiré. Él me abrazó.

-Shaoran, no lo hagas más difícil. –Le dije y él colocó sus manos en mi trasero y lo apretó. Sentí su calor. Sin decir nada más me besó.

Rodeé su cuello con mis manos y él me alzó con sus brazos fuertes. Mis piernas lo rodearon y Shaoran caminó hasta la pared sin dejar de besarme. Me recostó de ella y yo sentí su excitación. Shaoran presionó y yo ahogué un gemido.

-¿Estás segura que no quieres quedarte un rato más? –Preguntó en un susurro, mientras comenzaba a mordisquear mi cuello.

No, no lo estaba. De hecho sí quería quedarme, pero al mismo tiempo me había cohibido bastante. El calor entre mis piernas era insoportable, y los roces de Shaoran no estaban ayudando en nada.

Tenía que ser firme-. Podemos continuar luego, ahora prefiero marcharme. –Apoyé mis pies en el suelo y le di un corto beso antes de alejarme de él-. Gracias por… ehm, fue… ehm, nos vemos en la mañana.

Salí de la habitación cerrando la puerta detrás de mí. Atravesé el pasillo hasta llegar al cuarto que compartía con Kero. Entré y cerré la puerta. Mi mejor amigo estaba acostado boca arriba, con los audífonos puestos, jugando algún jueguillo colorido en su teléfono. Yo me aclaré la garganta y Kero miró hacia atrás y se quitó los audífonos. Fruncí el ceño, mientras colocaba mis manos a cada lado de mi cadera.

-¿Se puede saber por qué hiciste eso? –Pregunté molesta.

-¿El qué? –Inquirió Kero inocentemente.

-¿¡Por qué entraste a la habitación de Shaoran así, a interrumpir, si yo ayer no te fui a molestar cuando estabas con Amanda!?

Él se incorporó, quedando sentado sobre su cama.

-No sabía que tú estabas ahí, Sakura, por eso fue que entré, a preguntar por ti.

Fruncí el ceño-. ¿Cómo que no sabías que yo estaba ahí, si tú mismo me enviaste un mensaje diciendo que me quedara con él?

Kero suspiró-. Sí, pero luego Amanda se tuvo que ir porque su hermana la vino a buscar, y yo la acompañé hasta abajo. Sabía que Shaoran y tú habían salido a dar una vuelta, pero no los había escuchado volver. Me fijé que las zapatillas de él estaban abajo, pero no vi las tuyas, y supuse que te habías quedado afuera o algo así.

Yo me crucé de brazos y lo dejé continuar.

-Salí a buscarte en el jardín y eso, pero no te encontré y me preocupé, así que decidí subir a ver si estabas con Shaoran. –Explicó-. No se me ocurrió tocar porque no pensé que interrumpiría nada. Lo siento, no fue a propósito, simplemente estaba preocupado, es todo. –Se disculpó apenado y bajó la cabeza.

Yo me sentí mal por reclamarle, después de todo, Kero sólo se había preocupado por mí. Ay, qué bello, por eso era mi mejor amigo.

-Ay, Kero, ¡qué cuchi! –Caminé hasta la cama y le apreté los cachetes mientras me sentaba a su lado-. ¿En serio te preocupaste? –Él asintió y yo lo abracé-. Eres un terroncito de azúcar, ¿sabías?

-Sí, bueno, me lo dicen mucho, pero nadie como tú, primor. –Me separé de él y me guiñó el ojo. ¿Dónde había quedado su cara de yo no fui?-. Lamento haber interrumpido tu trabajito, pero estoy seguro que Shaoran sabe arreglárselas solo, si sabes a lo que me refiero. –Volvió a guiñarme un ojo y yo me sonrojé.

-Estúpido. –Le dije y me crucé de brazos.

-¿Iban a hacerlo?

Yo lo miré-. No. -Respondí escuetamente.

-Y bueno, ¿él te hizo algún trabajillo? –Alzó las cejas varias veces, de manera sugestiva-. Con sus manos o... con su lengua.

-¡Kero! –Exclamé y lo golpeé en el hombro y me puse de pie para irme a mi cama-. ¿Por qué quieres saber eso?

Él se giró y se encogió de hombros.

-Porque es divertido saber que eres toda una chica traviesa, cariñito. A ver, cuéntame.

Me senté sobre la cama y rodé los ojos.

-Shaoran sólo me… tocó.

Me sonrojé y sentí el rostro caliente.

-¿Y qué tal?

-Creo que a partir de hoy dejaré la banca de los amargados y me sumaré a la de los felices como Tomoyo y Eriol.

Mi mejor amigo se rió. Yo sonreí y él me dio un abrazo.

-Entonces, ¿van a ser novios, amigos con derecho, amantes?

-No sé. Apenas terminé con Hiro hace una semana. No he pensado en nada de esto. –Recosté mi cabeza de la almohada-. Ni siquiera sé si quiero o si él quiere una relación seria.

-Yo creo que le gustas. -Dijo Kero-. Aunque eso es evidente.

A mí también me gustaba, pero dejaría que las cosas fluyeran y se dieran naturalmente. Era mejor así.

Kero apagó la lamparita de noche y la habitación se sumió en una oscuridad agradable. Cerré los ojos y sonreí. Sí, definitivamente Shaoran me gustaba.

Demasiado.

(Shaoran)

This could take some time, hey
I made too many mistakes
Better get this right, right, baby

Oh baby, look what you started
The temperature's rising in here
Is this gonna happen?
Been waiting and waiting for you to make a move
Before I make a move

Me bajé del auto y caminé hasta la entrada de la casa amarilla. Me arreglé el uniforme y toqué la puerta. Segundos después, un tipo alto y de pelo oscuro la abrió. Me miró de arriba abajo, como estudiándome, y frunció el ceño ligeramente. El tipo debía medir como un metro ochenta y ocho, o algo así, porque yo medía uno ochenta y cuatro y aún así era más alto que yo.

-¿Sí? –Preguntó.

-Hola, soy Shaoran Li, vine a buscar a Sakura para ir al colegio.

El tipo acentuó su ceño fruncido y se cruzó de brazos.

-¿Y se supone que tú vas a llevarla? –Preguntó con desconfianza. Yo asentí con la cabeza-. ¿En la espalda?

Señalé mi auto. Él miró por encima de mi hombro y luego volvió sus ojos a mí.

-¿Eres su novio?

La pregunta me desconcertó. Parpadeé un par de veces antes de contestar. Me hubiera gustado decirle que sí era el novio de Sakura, pero sé que eso la hubiera molestado.

-No, soy su amigo. –Él me miró con desconfianza-. Tengo apenas unos meses en Seijo. Tú eres…

-Touya Kinomoto, el hermano mayor de Sakura.

Ah, eso lo explicaba todo. Un hermano celoso y sobre protector.

Se hizo a un lado-. Pasa.

Agradecí y entré a la casa. Touya me dirigió al comedor y me indicó que me sentara.

-¿Quién era, Touya? –Preguntó una voz femenina proveniente de la cocina.

-Un amiguito de Sakura, que vino a buscarla para ir al clases.

Una mujer alta y pelinegra entró al comedor, y yo supuse que sería la madre de Sakura. Me puse de pie en el momento que ella caminó hacia mí. Me fijé en su rostro pálido y simétrico, y en sus ojos verdes, así como los de Sakura. Era una mujer relativamente joven y muy hermosa.

-Nadeshiko Kinomoto –Dijo con una dulce y melodiosa voz, que me recordó a Tomoyo-. La madre de Sakura.

Me presenté y ella me invitó a sentarme a la mesa, para tomar el desayuno. Agradecí la invitación y me dispuse a probar el omelette que Touya me había servido sin muchas ganas. Estaba delicioso, y así se lo hice saber. Me hizo algunas preguntas, cómo por qué no me había visto antes, y yo le comenté que no hacía mucho me había mudado de China.

Sakura apareció en el comedor tarareando una canción. Me limpié la comisura de los labios con la servilleta y me puse de pie, para saludarla. Sakura me sonrió y yo le correspondí.

-¡Qué milagro! –Exclamó Touya desde el umbral de la puerta de la cocina-. ¡El monstruo se ha despertado temprano por primera vez en la vida!

Sakura borró su sonrisa y frunció el ceño. Miró a su hermano como si fuera la peste.

-Cállate, estúpido.

-Touya, no seas así con tu hermana. –Dijo su madre.

El aludido me miró-. Debes ser alguien muy especial. Ese monstruo no se levanta temprano por nada ni por nadie.

Miré a Sakura y no pude evitar sonreír ante su sonrojo, el cual no duró mucho, porque luego lo reemplazó por una mirada asesina hacia su hermano mayor.

-Sakura, no me habías dicho que tenías un amigo tan guapo y tan educado.

Me sonrojé ante el cumplido y le regalé una sonrisa a la madre de Sakura.

-Muchas gracias, es usted muy amable, pero no creo que sea para tanto.

-¡Oh, y además es modesto! –Sonrió. Touya bufó y rodó los ojos-. Deberías invitarlo a la casa más seguido, Sakura.

Ella asintió-. Bueno, mamá nosotros nos vamos, no queremos llegar tarde. –Se acercó a su madre y le dio un beso en la mejilla.

-¿No piensas desayunar?

-Comeré algo en la cafetería, nos vemos luego.

Yo me despedí de su madre.

-Muchas gracias por el desayuno, es usted una excelente cocinera.

Ella me sonrió.

-Ay, eres todo un encanto.

Mi madre hubiera estado muy orgullosa de mí, al presenciar toda la escena. Ieran Li estaba obsesionada con los modales y la buena educación, y desde que tenía uso de razón había estado encima de mí y de mis hermanas, para que puliéramos nuestras maneras y así ellas fuéramos elegantes, distinguidos y encantadores.

Salimos de la casa luego de que Sakura le dijera un muy cariñoso fuck you a su hermano.

Ayer, domingo en la mañana, nos habíamos regresado a Tomoeda. Kero y Sakura se habían venido en mi auto y habíamos bromeado durante todo el camino sobre qué pensarían nuestros profesores si se enteraran de las cosas que habíamos hecho este fin de semana.

De camino a Seijo, Sakura recibió un mensaje de texto que pareció consternarla un poco. Quise preguntar, pero preferí no hacerlo, para no parecer metiche. Ieran Li se hacía presente en mi vida, nuevamente. Luego me miró con una sonrisa.

-Le caíste bien a mi mamá, eres todo un encanto. –Dijo mientras guardaba su móvil y me sonreía burlonamente.

-¿Qué te puedo decir? Las madres me adoran. Aunque, no así los hermanos mayores.

Sakura rodó los ojos-. No pienses que es personal, Touya es así, a los únicos de mis amigos a los que trata bien son a Kero, Eriol y Yamazaki. –Comentó-. No sé, es un sicótico, cree que todos los hombres quieren seducirme y profanar mi cuerpo.

Me reí-. Quizás muchos quieran hacerlo. Eres... irresistible.

Llegamos al Seijo y aparqué el auto en un puesto cercano a los edificios. Cuando nos bajamos, varias personas de nuestra generación nos miraron un tanto extrañadas y curiosas. Una de esas miradas fue tan penetrante, que tuve que fijarme en la persona que nos veía de aquella manera.

Hiro Matamiya me miraba con un odio y un desconcierto que me hizo bastante gracia. Por supuesto que a él no debió gustarle verme con su ex, así como tampoco debió agradarle verme pasarle una mano a Sakura por la cintura para atraerla hacia a mí y así poder darle un beso en la mejilla.

Ante el gesto, ella me sonrió.

-¿Y eso a qué se debió?

Me encogí de hombros-. Irresistible, ¿recuerdas?

Sakura se rió. En el camino al salón de clases nos encontramos con Kero, quien iba a la cafetería a comer algún bocadillo rápido. Sakura se fue con él porque no había desayunado.

Al llegar al aula dejé mi mochila sobre mi escritorio. Reparé en Tomoyo y Eriol, quienes estaban finalizando una discusión sobre algo que no alcancé a escuchar. Pronto se separaron y Eriol salió del salón luciendo muy molesto. Tomoyo caminó hacia la ventana y se cruzó de brazos. Yo me acerqué a ella.

-¿Problemas conyugales? –Pregunté intentando sonar gracioso.

-Eriol puede llegar a ser un verdadero idiota si se lo propone. –Fue todo lo que dijo.

Yo la miré extrañado. Tenía los ojos llorosos. Aquello me consternó.

-¿Estás bien? –Pregunté.

-Sí, solo tengo que ir al aula de música.

-Pero, el timbre está por sonar y…

-La profesora me pidió que arreglara unas partituras, tengo el permiso. Y, si me acompañas, tú también.

No tenía muchas ganas de ir a clases, así que accedí. Al llegar, Tomoyo abrió la puerta con unas llaves que tenía en su bolsillo y entramos.

Nos pusimos a archivar las partituras por autor. Quise preguntarle la razón de su pelea con Eriol, para ver si había algo en lo que podía ayudar.

-Me peleé con Eriol por una tontería. –Dijo, como leyendo mi mente.

-¿Qué clase de tontería? –Tomé algunas partituras de Chopin y comencé a adjuntarlas.

-Hoy en la mañana Eriol trajo a Nakuru al colegio. –Yo alcé la mirada ante la mención del nombre-. No me malinterpretes, no pienses que soy una novia celosa y psicópata, no fue exactamente por eso que peleamos.

Yo sonreí y ella continuó.

-Eso no fue lo que me molestó, porque sé su casa está muy cerca de la de Nakuru. Yo ya me había bajado del auto de mi madre cuando ellos llegaron, y lo que vi me desconcertó muchísimo. –Hizo una pausa, como para darle dramatismo al asunto, y yo le extendí los papeles que ya había organizado-. Se despidieron de una forma muy... especial, afectuosa. No lo sé, fue algo muy extraño. Él le hizo cosquillas, Nakuru se rio y luego se acercaron para abrazarse o algo así. Eriol le dijo algo al oído y ella se rio.

-Y luego Eriol me pasó por un lado sin siquiera mirarme, porque estaba muy ocupado viéndole las piernas a Nakuru. -Explicó Tomoyo-. Caminé hasta el aula y allí me encontré con Eriol... que se extrañó al ver mi expresión. –Explicó-. Pero yo entré al salón sin decir nada, después de todo, ¿qué iba a decir?

-Eso debió haberte molestado. –Comenté-. Lo que viste, quiero decir.

Tomoyo no dijo nada y colocó algunas partituras en una carpeta azul y otras en una amarilla.

-Me molestó que coquetearan, porque eso fue lo que hicieron, sabiendo cómo fue todo entre ellos. Es extraño.

Yo parpadeé confundido-. ¿A qué te refieres con eso? –Pregunté curioso.

Tomoyo frunció el ceño ligeramente.

-¿Es que Eriol no te contó? –Yo negué con la cabeza. ¿Contarme qué? Tomoyo pareció sorprenderse un poco-. Nakuru y Eriol tuvieron algo hace algunos años.

Yo abrí los ojos sorprendido. What. The. Fuck?

-¿Es en serio? –Inquirí con incredulidad.

Tomoyo asintió con la cabeza-. Sí. No eran novios, algo así como amigos con derecho.

Intenté disimular mi sorpresa, porque definitivamente esto no me lo esperaba. O sea que a Nakuru le gustaban los extranjeros. Me reí internamente.

-El punto es que, aunque suene paranoico, tal vez Nakuru solo esté haciendo esto para molestar, lo cual me da completamente igual; lo que me molesta es que Eriol le siga la corriente.

-Pero, ¿por qué lo hace? ¿Por qué querría molestarte si tú no te metes con nadie?

-Tú sabes que Sakura y ella se odian, ¿no? –Asentí-. Esa es otra historia. El punto es que siempre están haciéndose cosas, ¡es absurdo! No sé por qué siguen con eso. Pero bueno.

La historia parecía sacada de la película favorita de mi prima Meiling, Mean Girls.

-¿Por eso fue que se pelearon?

Ella asintió-. Eriol me vio seria y me preguntó qué me pasaba, yo le hice un comentario sobre lo cariñoso que había sido esta mañana con Nakuru, pero nada más. Él reaccionó súper mal y me dijo que no fuera paranoica. ¿Me pasas esas de allá, por favor?

Señaló unas hojas sueltas y yo las tomé y se las extendí.

-Gracias. –Retomó la conversación-. Comenzamos a discutir porque yo le dije que no era paranoia, sino que a él parecía no molestarle el trato confianzudo y cariñoso que ella le daba. Eriol me me dijo que estaba comportándome como una loca celosa y posesiva, y que él estaba en todo su derecho de tener amigas.

Abrí los ojos por la sorpresa.

-¿De verdad?

Tomoyo asintió-. Yo le dije que él y Nakuru ni siquiera tenían una amistad. Y allí fue cuando llegaste tú.

Por primera vez en toda la conversación asocié lo que Tomoyo estaba contándome con el mensaje de texto que Sakura había recibido en mi auto. Posiblemente una cosa tuviera que ver con la otra. Quizá Tomoyo se lo envió a Sakura luego de ver a su novio y a Nakuru llegar juntos al colegio.

-Creo que Eriol se portó muy mal. –Comenté-. Él es mi amigo, y no es por hundirlo, pero me parece que exageró. Fue una mala reacción.

Nos pusimos de pie para guardar las partituras en las estanterías correspondientes.

-Muchas gracias por ayudarme, Shaoran.

Yo le sonreí.

-Oye, somos amigos, ¿no? –Tomoyo asintió-. Entonces no tienes por qué agradecerme.

Nos dirigimos hasta el aula de clases y la profesora detuvo su explicación al vernos de pie en el umbral de la puerta. Tomoyo le enseñó el permiso de la profesora de música y le explicó que la profe de música le había pedido el favor de las partituras. La profesora de japonés asintió y la hizo pasar, pero cuando yo di un paso para hacer lo mismo, la muy bruja me detuvo y me miró como si fuera un delincuente.

-¿Y usted, señorito, de dónde viene? –Se ajustó los lentes, para mirarme mejor.

-Yo estaba con ella. –Señalé a Tomoyo con la mirada y la profesora alzó una ceja.

-¿Es eso cierto, señorita Daidouji?

Tomoyo asintió con la cabeza. La profesora me miró sin mucho afán y me hizo pasar. Le agradecí y caminé hasta mi puesto. Vi como Eriol miraba a Tomoyo con lo que parecía ser remordimiento.

Me senté y abrí mi libreta de apuntes para copiar lo que estaba en la pizarra. Sabía de alguien a quien le molestaría enormemente enterarse de la última de Nakuru, y no era precisamente Kero.

No, era una chica. La misma que ahora estaba sentada frente a mí.

(Sakura)

Eriol siguió a mi prima con la mirada hasta que ella se sentó en su escritorio. Yo no dije nada y continué tomando apuntes, aunque sin concentrarme en el tema.

De camino al colegio, Tomoyo me había enviado un mensaje de texto que me había dejado sumamente desconcertada. Decía que Nakuru y Eriol acababan de llegar juntos, y que además se veían muy acaramelados. What the fuck?

Pero yo no había podido hablar con mi prima porque al parecer ella y Shaoran se habían ido a arreglar partituras o lo que fuera, y ahora estaba siendo carcomida internamente por la curiosidad. Lo más triste del asunto, fue que no pude hablar con ella sino hasta la clase de Educación Física.

Ella me contó todo en los vestidores y yo sentí que una indignación me recorría todo el cuerpo.

-No puedo creer que Eriol te haya hablado así, Tomoyo, te lo juro que no lo puedo creer. –Dije mientras terminaba de atar los cordones de mis zapatillas deportivas.

Mi prima suspiró y se encogió de hombros.

Caminamos hacia fuera y el profesor Terada nos dividió en dos equipos, para jugar un partido de voleibol. Para mi desgracia, me tocó en el mismo equipo que Hiro. Y digo desgracia porque jamás me esperé que me dijera lo que me dijo.

-Así que ahora estás con Li.

Me giré y lo vi mirando a la net, al parecer concentrado.

-¿Disculpa? –Pregunté desconcertada.

-No sé, tú dime, tú eres la que llegó con Li esta mañana muy juntitos. –Esta vez me miró y pude ver que estaba serio.

-No entiendo a qué punto quieres llegar.

-¿Fue por eso que me dejaste, Sakura?

Mi ceño se frunció pero no tuve tiempo de reaccionar, pues Yamazaki, que estaba en el otro equipo, hizo el saque que iniciaba el partido y ambos nos pusimos alerta. La pelota viajó justo hasta mí y, sin importarme que Terada prefiriera que jugáramos a tres toques, la devolví con un fuerte golpe, el cual los otros no pudieron recibir. Era nuestro turno de sacar, así que rotamos.

-¿Qué te hace pensar que te dejé por eso, Hiro? –Él me miró como si el asunto estuviera tácito-. El hecho de que haya llegado con él no significa eso.

-Pero sí te gusta, ¿o me equivoco?

Rika hizo el saque de nuestro equipo y pronto volvimos a jugar. Esta vez la pelota se dirigió a Hiro, quien la golpeó como si la esférica fuera la culpable de todos sus problemas. Del otro lado, la pelota fue tocada cuatro veces. Punto para nosotros.

-No tengo por qué darte explicaciones.

-No puedo creer que te guste ese imbécil.

Yo fruncí el ceño-. Ese imbécil me trata mucho mejor de lo que tú lo haces algunas veces, para que lo sepas.

Hiro abrió la boca y alzó las cejas, sorprendido.

-¿O sea que lo estás admitiendo?

Rodé mis ojos y Rika hizo el saque. La pelota permaneció en juego durante un rato, hasta que un chico de mi equipo la tocó dos veces por error. Punto para el otro equipo.

-¿No te podías esperar siquiera un par de semanas?

Yo fruncí el ceño y abrí la boca, dispuesta a refutárselo.

-¿Qué te pasa? –Espeté. Eso captó la atención de varios de nuestros compañeros-. ¿Quién te crees para juzgarme?

Hiro murmuró algo que no entendí.

-¿Qué dijiste?

-Dije que no puedo creer que hayas caído tan bajo.

Eso fue la gota que derramó el vaso. Controlé mis ganas rodear su cuello con mis manos y apretarlo hasta que sus globos ocurales se salieran de sus cuencas. En cambio, llamé al profesor Terada. Le pedí que me cambiara de equipo, con la excusa de que el sol sol no me dejaba ver bien. Él accedió y me cambió por Tomoyo, quien casualmente era a la que le tocaba sacar. Cuando nos cambiábamos, le pedí a mi prima que distrajera a Hiro cuando yo sacara.

Me coloqué en mi lugar y mi prima en el suyo. Le hice una seña, y ella llamó a Hiro, haciendo que él se girara para verla. En ese momento realicé el saque más rápido de toda mi vida. El cual, además, había sido emitido con una fuerza tal que todos mis compañeros se sorprendieron. Y por fortuna, al ser una de las mejores armadoras de Seijo, tenía la habilidad de colocar balones exactamente donde yo quería.

Por supuesto que Hiro no tuvo tiempo ni de parpadear cuando la pelota le dio justo en la cara, haciéndolo tambalearse hacia atrás, hasta que cayó sentado. Esa era una de las ventajas de ser competetitiva y atlética: me permitía aprender a la perfección la técnica de los deportes. Y, en el caso del voleibol, me brindaba la posibildiad de colocar balones donde quisiera.

Yamazaki, Kero y Shaoran comenzaron a reír. Alentados por ellos, otros de mis compañeros hicieron lo mismo. Tomoyo se disculpó hipócritamente con Hiro y él se llevó las manos al área afectada. Yo sonreí satisfecha. Imbécil, eso le enseñaría a no insultarme.

-Qué mujer tan fuerte. –Yamazaki me chocó los cinco y yo le sonreí-. ¡Abajo el patriarcado!

La clase continuó sin más percances, y al finalizar el partido el profesor Terada nos comunicó que haríamos un juego contra el otro salón, y luego un intercolegial. Nos envió a las duchas y se quedó hablando con los chicos sobre los intercolegiales de fútbol.

Ya en las duchas, pensé en el pelotazo que le había dado a Hiro y recordé en el golpe que Shaoran le había dado en su primer día de clases. Me reí ante aquello y noté que Shaoran y yo teníamos algo en común: el que se metía con nosotros no salía impune de ello.

Entré a la ducha y comencé a pensar en lo de Nakuru y Eriol. Sabía que había pasado algún tiempo desde que me había hecho algo, lo que me hacía pensar que detrás de aquello había algo extraño.

Me encogí de hombros y continué con mi ducha, restándole importancia al asunto, pensando que lo más probable es que hubiera sido un simple coqueteo de momento, y que ella no intentaría nada más.

Qué equivocada estaba.


ACTUALIZACIÓN 2019: El nombre del capítulo y la canción han sido cambiados.

Kero, siempre tan inoportuno… ¿cuántas de ustedes no desearon aniquilarlo, o al menos morderle la oreja como lo hizo Sakura en el capítulo pasado? Honestamente, yo siempre he sido partidaria de tocar las puertas cuando las veas cerradas, que por algo están así.

Y Hiro, haciendo escenas de exnovio celoso. No hay nada más desagradable que esas personas que hacen escenas. Muy merecido ese pelotazo.

Así que Eriol y Nakuru tienen historia. Interesante, como diría Shaoran. ¿Qué piensan de eso? ¿Y por qué Eriol le habló así a su novia, si él es todo un caballero inglés? ¿Qué habrá querido decir Sakura cuando dijo que estaba equivocada? Les adelanto que más adelante (mucho más adelante) sabrán por qué Nakuru y Sakura se odian. Y les aseguro que no es en absoluto lo que piensan.

Muchas gracias a los nuevos lectores por dejar sus comentarios, y a los de siempre por seguir fieles a la historia. Nos vemos en el próximo capítulo.

Canción: Into You

Banda: Ariana Grande

Álbum: Dangerous Woman