Smells Like Teen Spirit
"La fantasía del hombre es la mayor arma de la mujer." –Sofía Loren.
Capítulo XI:
"Teeange Dream"
You think I'm pretty
without any makeup on.
You think I'm funny
when I tell the punch line wrong.
I know you get me
so I let my walls come down,
down.
Before you met me I was alright but things
were kinda heavy.
You brought me to life,
now every February; you'll be my valentine,
Valentine.
(Shaoran)
Mi móvil comenzó a sonar y la voz de Jay-Z me despertó. Al principio, creí que se trataba de la alarma despertadora y quise morir, pero al abrir los ojos y ver que aún era de noche, supuse que era una llamada.
Miré la hora en la pantalla. Dos y media de la madrugada. Mierda, sólo Eriol llamaba a esa hora.
-¿Qué quieres? –Pregunté-. ¿Estás ebrio, verdad?
-Te estoy llamando para que veas que soy un tipo responsable que regresa a su casa a horas decentes. -Dijo-. Me he portado muy bien.
-Son las dos y media de la madrugada, Eriol, no sé qué hora sea en Inglaterra, pero aquí aún es de noche, y la gente normal está intentando dormir. No son horas decentes. -Fruncí el ceño-. ¿Y Meiling dónde está?
-Eh, ¿qué no está contigo?
Me puse de pie inmediatamente, preocupado por el bienestar de mi prima. Escuché el grifo del agua en la cocina, así que caminé hasta llegar al umbral de la puerta, y me tranquilizó ver a Meiling con un vaso de agua con hielo en la mano. Me saludó con una sonrisa.
-Escucha, Eriol. Voy a decirte lo que vas a hacer: te vas a acostar a dormir y yo voy a pasar por ti por la mañana.
Mi mejor amigo se rió.
-Voy a intentarlo, pero no te prometo nada.
Y colgó. Me quedé mirando la pantalla durante algunos segundos.
-¿Era Eriol? –Yo asentí-. Apuesto mil dólares a que no llamaba precisamente para saber si llegué bien.
Sonreí-. Apuestas bien. Veo que no te perdiste por ahí. ¿Por qué te regresaste?
Meiling apagó la luz y salimos de la cocina.
-Eriol puso la dirección en el GPS, así que era prácticamente imposible que me perdiera. –Comentó-. Me aburrí de no tener a nadie con quien bailar y por eso me regresé. Apenas llegamos, Eriol saludó a un grupito, pero no le hicieron mucho caso porque estaban a lo suyo. Luego comenzamos a hablar con un grupo de ingleses que estaban de visita. Bailamos, conversamos, nos reímos. Luego él quería ir a comer algo pero y estaba agotada.
Yo negué con la cabeza, es que a Eriol se le ocurrían unas cosas...
Mi prima me dio un beso de buenas noches y yo volví a la cama. Cerré los ojos y me quedé dormido, haciendo caso omiso a la voz que me decía que Eriol estaba ebrio y necesitaba que le diera una patada en el culo o algo así.
Cuando me desperté por la mañana, me vestí y salí de mi habitación. Meiling seguía durmiendo.
Me dirigí hacia la casa de Eriol y me cansé de llamarlo cuando llegué, así que me bajé y toqué el timbre. Me abrió la mucama, quién me indicó que el joven Eriol seguía durmiendo. Le agradecí y subí las escaleras, para buscarlo de las orejas.
Al entrar su habitación, me topé con una escena un tanto jocosa: Eriol estaba acostado con una pijama de rayas de corte clásico, arropado con su edredón victoriano. Me rei. ¿Acaso la tela de su pijama era seda? ¿O satén?
En el suelo, había uno de esos pititos que regalan en las fiestas, así que me agaché para tomarlo y soplar.
-¡Buenos días, bello durmiente! –Dije en voz alta, haciendo que se despertara-. He venido a buscarte para que vayamos a clases.
-What the fuck?
-Vamos, Eriol. Vístete y vamos. –Le dije, sin perder más tiempo.
Eriol me miró con cara de desgracia.
-Me estás jodiendo, ¿verdad? –A juzgar por la mirada que le di, supuse que aquello respondió su pregunta-. ¿Con qué derecho entras a mi casa sin mi autorización y me espantas el sueño.
Sonreí-. Con el mismo derecho que me permite patearte las pelotas si no mueves tu europeo e inconsciente trasero.
-Ni creas que me voy a duchar. –Se incorporó y se cambió de ropa rápidamente-. Lo único que te pido, Shaoran, es que no vayamos a clases. Vamos a desayunar al club, yo invito. Al menos la primera hora no, por favor.
Accedí únicamente porque las primeras dos horas de clase eran de japonés, y yo la verdad no me sentía con nada de ganas de asistir.
Bajamos y nos marchamos. Él no dijo nada en todo el camino, habló solamente cuando estuvimos en el club, sentados en una de las mesas frente a la piscina.
-Estoy esperando que me lo digas cómo te fue ayer.
-Estuvo normal.
Le chica que nos estaba atendiendo dejó nuestros pedidos sobre la mesa. Yo le di una mordida a mi club sándwich.
Tragué-. Eriol, no es por sonar aburrido ni aguafiestas, pero no está del todo bien que te hayas ido a bailar con en día de semana, ni tampoco sabiendo que Nakuru iba a estar allí y que recientemente discutiste con Tomoyo por ella. No sé cuáles sean tus intenciones o las suyas, pero…
-Espera. –Me interrumpió. Yo lo miré atento-. Yo no tengo ni puta idea de cuáles son las intenciones de Nakuru. Me preguntó si iría a la fiesta y estuvimos hablando muy normal por chat. Pero cuando llegué estuvo con sus amigas y no me prestó atención.
Suspiré y le di otra mordida a mi club sándwich, el cual, por cierto, estaba delicioso. Un señor de unos sesenta años se sentó en una mesa a nuestro lado. Estuvimos sin hablar durante algunos minutos, hasta que Eriol rompió el silencio:
-¿Qué?
Yo lo miré sin entender-. ¿Qué de qué? Si yo no he dicho nada.
-Pero tus pensamientos me aturden, así que habla de una vez, dime qué piensas.
Antes de responder noté que el señor nos miraba un tanto curioso.
-Es sólo que, no sé, no me parece bien todo esto, Eriol.
El hombre dejó de prestarnos atención cuando un mesero se acercó para atenderlo.
-¿Divertirme no está bien? –Preguntó mi amigo.
-No me refiero a eso. –Aclaré-. Tú tienes novia y le debes respeto. Por supuesto que yo entiendo que tener novia no significa no poder salir o hablar con otras mujeres, pero hay ciertas circunstancias que afectan todo eso. Y también hay ciertos límites.
Él pareció pensarlo. Se llevó un bocado de su tostada francesa. Yo tomé un sorbo de mi batido de fresa.
-Te lo voy a poner de esta manera, ¿cómo te sentirías tú si supieras que Tomoyo está en una discoteca bailando con su ex o algo así?
Él frunció el ceño-. No me gustaría.
-¿Y si por casualidad de la vida, ella se dejara llevar? Te propongo algo, hagamos como que yo soy Tomoyo, y tú te acabas de enterar que me estuve manoseando y besando con un tipo en una discoteca.
El rostro de Eriol adquirió una coloración ligeramente rojiza, y su ceño fruncido se acentuó. Me dijo que aquello era absurdo.
-Vamos. Es un buen ejercicio. Mi hermana Fanren siempre lo hace. Y tienes que seguirme el juego, te guste o no. Y tienes que referirte a mí como si fuera Tomoyo.
-Okay, okay, ya entendí tu punto. –Alzó un poco la voz para que me callara. El hombre en la mesa de junto nos miró-. ¿Qué quieres que te diga?
-Lo que piensas al respecto de lo que hice, Eri.
Eriol alzó una ceja ante el apodo que utilicé. Rodó los ojos y le restó importancia.
-Pues no debiste haberlo hecho, prácticamente me traicionaste con ese tipo. -Dijo él sin darle importancia al juego de roles.
El señor de al lado tosió, por haberse atragantado con el agua.
-Yo sólo estaba divirtiéndome, ¿o es que a caso no tengo derecho? –Me crucé de brazos, para darle credibilidad al asunto. Quería que Eriol sintiera empatía por primera vez en su vida. Que comprendiera que sus acciones afectaban a otros.
-Yo no he dicho eso, pero hay muchas maneras de divertirse. .-Dijo y suspiró. Parecía como si estuviera entrando en el papel-. ¿Por qué con él? ¿No te parezco lo suficientemente divertido o atractivo? ¿Tienes ganas de estar con otros hombres?
Intenté no reírme. Eriol no se había dado cuenta, pero se había metido mucho en el papel, haciendo que la escena resultara bastante real, y que el señor de la mesa de al lado nos mirara escandalizado.
-Tan sólo fue un baile.
-Acabas de decirme que también hubo toqueteos y besos, Shaoran. –Comentó Eriol con seriedad, saliéndose del papel y recordándome las circunstancias.
Yo reprimí mi sonrisa-. Bueno, sí, pero fueron inocentes, tan sólo un poco de lengua y un par de manos en mi trasero.
El hombre peló los ojos como quien acaba de oír una barbaridad y tosió.
-¿Y eso te parece inocente? –Eriol alzó ligeramente la voz y dejó salir una risa irónica-. Se supone que somos novios, ¿no? -Me preguntó y yo asentí con la cabeza-. Pues entonces esas cosas no debes hacerlas, ¡no están bien! -Golpeó la mesa y trató de no reírse.
Llegados a este punto fue difícil no reír. Así que mordí mi emparedado y bajé la cabeza.
-Eriol, por favor –dije con la boca llena-, no hagas una escena, no es para tanto.
Mi amigo, quien interpretó aquello como algo que diría Tomoyo y no como un nos están viendo raro, continuó.
-¡Somos novios! ¿Cómo quieres que me sienta si me entero que andas por ahí de fiesta con tipos? -Tenía una expresión divertida en el rostro, pero estaba tratando de mantener la seriedad.
Entonces decidí continuar con el juego.
-No seas exagerado, ni que tú fueras el único hombre con el que he estado.
De repente, el hombre que estaba en la mesa de junto escupió el jugo que había bebido, su expresión completamente escandalizada. Eriol y yo lo miramos automáticamente.
-¡Por Dios! –Exclamó mientras se ponía de pie y se acercaba a nosotros-. ¡Esto es el acabose! ¡Ya uno no puede ni desayunar en paz sin encontrarse con este tipo de aberraciones!
Yo respiré profundo y aguanté la risa como todo un campeón. Eriol miró al hombre sorprendido y confundido.
-¿Cuál aberración, disculpe? –Preguntó.
-¡Pues, ustedes dos! ¡Qué barbaridad! Discutiendo sus problemas en un sitio público ¡Ni siquiera han salido del instituto y ya hacen ese tipo de…!
Su rostro se había puesto rojo, y el mío también, pero por intentar aguantar la risa. No pude más y apoyé el rostro sobre la mesa, mientras me tapaba la cara.
-¡¿Qué?! –Exclamó Eriol.
-Tan solo somos dos jóvenes enamorados, señor. -Dije con mirada suplicante-. No nos juzgue.
-¡Me largo de aquí! -Dijo poniéndose de pie y marchándose.
Algo en el rostro de Eriol hizo clic, y su expresión de sorpresa demostró que acababa de captar de qué iba todo. No pude contenerme más. Estallé en una sonora carcajada y golpeé la mesa con el puño. Eriol me miró como si estuviera loco.
-¿Qué te pasa, Shaoran? ¿Has perdido la cabeza? –Espetó-. ¿Cómo le vas a seguir la corriente a ese tipo?
-Ese tipo era un viejo homofóbico que casi nos asesina con un cuchillo de mantequilla.
Entonces Eriol se rió. Al principio sólo esbozó una sonrisa, pero luego dejó que la risa saliera, para terminar soltando una carcajada que me contagió.
-Ahora dime si no fue gracioso.
-Supongo que sí.
Nos subimos a mi auto y una vez dentro, Eriol reclinó el asiento ligeramente hacia atrás y colocó sus brazos detrás de su cabeza.
-¿A dónde vamos?
Decidí bromear-. No sé, ¿dónde quieres hacerlo, Eri, en tu casa o en la mía?
Él me miró serio. Yo me reí.
-Pues vamos al instituto, obviamente.
Eriol se incorporó se golpe.
-¡Qué! ¿Pero, por qué?
-Porque ya está por terminarse la clase de japonés, a la que no quería ir.
Mi amigo me miró con desprecio.
-Hijo de puta. –Espetó
Yo sólo sonreí.
(Sakura)
Let's go all the way tonight
No regrets, just love
We can dance until we die
You and I, we'll be young forever…
La práctica se extendió un poco más de la cuenta, más que todo porque lo que hicimos fue bromear y reírnos como locas en vez de ensayar las coreografías.
Nos habíamos quedado después de clases para practicar para los juegos intercolegiales, pero nos habíamos demorado más de la cuenta almorzando y luego reposando la comida para que no nos diera una embolia realizando la pirámide. No ensayamos mucho porque las chicas se aprendieron los pasos rápido, y porque por alguna razón, cualquier comentario sobre lo que fuera nos hacía reír.
La verdad era que estábamos felices porque el director había anunciado que mañana sería día libre para los graduandos, por no sé qué reunión de profesores, sobre no sé qué actividad que sería no sé cuando. Yo dejé de escuchar cuando el viejo dijo graduandos-no-clases-mañana.
Y tanto se había extendido nuestra práctica, que cuando nos dirigimos a los vestidores para ducharnos y cambiarnos, los habían cerrado. Genial.
Casualidad o destino, la práctica del equipo de fútbol también se había extendido, y los chicos se toparon con las puertas de sus vestidores cerradas, al igual que nosotras.
Algunos se quejaron, otros se encogieron de hombros y se marcharon, y otros –varones- agradecieron el no tener que bañarse.
-Sakura.
Escuché mi nombre y me giré, pero no porque me llamaban, sino porque lo habían hecho dos personas al mismo tiempo. Dos personas que tenían algo en común.
Yo.
Hiro y Shaoran se miraron al percatarse de que ambos me habían llamado.
-Sakura… –Volvieron a nombrarme al unísono, así que detuvieron su frase en el aire para volver a mirarse. Hiro frunció el ceño y se acercó a mí.
-Tengo que hablar contigo sobre algo importante. –Dijo con resolución-. Y no te pongas necia, así que acompáñame a la máquina de bebidas un momento.
Me tomó de la mano y me llevó consigo, sin darme tiempo de responder ni reaccionar. Cuando llegamos a la máquina de las bebidas, Hiro introdujo un billete y presionó unos botones. Segundos después, una botella de Gatorade de mandarina salió del el lugar por el cual salen los artículos en las máquinas, ustedes saben. Lo abrió y bebió.
-¿Qué querías decirme? –Pregunté con curiosidad. Quise comprar Gatorade, pero recordé que no tenía dinero.
Hiro miró la máquina-. ¿Quieres?
Yo negué con la cabeza y él suspiró. Se acercó a la máquina y compró uno. Me lo extendió. Yo le di las gracias. Me conocía demasiado.
-Quería hablarte sobre Nakuru.
Yo lo miré desinteresadamente y traté de no rodar mis ojos, mientras le daba un sorbo a la botella. No me interesaba hablar sobre ella.
-¿Te gusta? -Pregunté sin interés.
Hiro rodó los ojos.
-No, Sakura, no me gusta. De hecho, quería hablarte de Nakuru y Eriol.
Esta vez mis cinco sentidos se pusieron en alerta, al escuchar esos nombres juntos en una oración.
-¿Qué pasó con ellos? –Le devolví la botella.
-¿Te acuerdas de cuando vimos a Li y a Nakuru juntos en la cafetería, que yo los seguí y los vi besarse en el salón de idiomas?
Asentí con la cabeza.
-Creo que Nakuru quiere meterse con Eriol para molestarte. Tengo sospechas.
Si había alguien que conocía de primera mano mi enemistad con Nakuru, ése era Hiro. Durante años, había sido testigo de todas las cosas que nos hacíamos la una a la otra. Inclusive llegó a sugerirme que tal vez su relación con Kero era solo para molestarme, cosa que yo consideré. Pero no creí que fuera capaz de hacer algo así, principalmente porque Nakuru solo estaba con hombres que realmente le gustaba. Pero si Hiro me había buscado para decirme esto, sus sospechas debían tener algo de ciertas, puesto que él no era una persona que anduviera pendiente de la vida de los demás.
-¿Cuáles sospechas?
Dos chicos del equipo de fútbol y una de mis porristas se acercaron a la máquina. Hiro y yo comenzamos a caminar, para poder conversar mejor.
-No sé si te diste cuenta, pero anoche en el restaurante Eriol no se separó de su móvil en ningún momento. –Comentó. Yo asentí con la cabeza-. Bueno, mientras nos cambiábamos para la práctica, pude escuchar que le dijo a Li que no había podido hablar con ella en persona, porque llegaron tarde.
Era cierto, Eriol y Shaoran habían llegado bastante tarde, exactamente luego de que el timbre que anunciaba el final del recreo sonara.
-Continúa, por favor.
-En el descanso la llamó y habló con ella mientras se reía, parecía estar flirteando.
-¿Cómo sabes que era ella y no Tomoyo? –Pregunté.
-Me tomé la libertad de pedirle el móvil para llamar a mi papá para confirmar nuestra cena de esta noche, y revisé sus llamadas. Y entré a su WhatsApp.
Yo correspondí a su sonrisa-. Eres un buen detective, Hiro. ¿Leíste algún mensaje?
-Sólo alcancé a leer uno, porque el descanso había terminado y me llamaron para volver a jugar. Decía que podía ayudarlo con el examen de química luego de la práctica.
Yo fruncí el ceño, y luego parpadeé.
-O sea… ahora.
Automáticamente, Hiro y yo corrimos hacia los estacionamientos. Pero ya era un poco tarde cuando llegamos. Nakuru y Eriol estaban subiéndose al coche de mi amigo. Ella estaba sumergida en su móvil y él no tenía ninguna expresión en el rostro. Tal vez realmente fueran a estudiar...
Me quedé estática en mi lugar, sin saber qué hacer ni cómo reaccionar ante aquello. Hiro estaba en las mismas que yo.
-¿Qué crees que signifique eso?
-No lo sé, Sakura, te juro que no lo sé pero no puedo evitar pensar mal. ¿Y si pasa algo? ¿Y Tomoyo?
Yo lo miré. Me contagié de la preocupación que había en sus ojos.
-¿Crees que deberíamos llamarla y avisarle? –Me preguntó.
Yo lo pensé antes de responder.
-No, mejor esperemos a ver qué pasa. No hay que precipitarnos, no tienen porque haberse ido a participar de una orgía satánica, quizá van sólo a estudiar.
-Quizá Li sepa algo. –Comentó Hiro-. Es el mejor amigo de Eriol, ¿no?
Era cierto. Busqué mi móvil en mi mochila para llamarlo, y preguntarle si sabía algo de lo que estaba sucediendo, pero no hizo falta.
-Mira, ahí viene.
Me giré y vi que, efectivamente, Shaoran venía caminando hacia nosotros.
Hiro se volvió a mirarme-. Bueno, me tengo que ir para alistarme para la cena con mi papá. Habla con Shaoran y me llamas, ¿okay, Saki?
Sentí algo de nostalgia al oír aquél sobrenombre. Hiro, a diferencia de la mayoría de mis amigos, no me llamaba Saku, sino Saki.
Shaoran me alcanzó y yo le regalé una sonrisa.
-Pensé que te habías ido.
Él sonrió y acortó distancias entre nosotros para besarme. Yo acaricié su nuca y lo despeiné, y Shaoran intensificó el beso. Me separé ligeramente, para tomar un poco de aire.
-¿Quieres continuar en otro lado? –Me preguntó él.
Su propuesta me pareció tentadora y encantadora.
-Claro, aunque también me gustaría bañarme. –Respondí.
Shaoran comenzó a caminar en dirección a su auto, sin quitar su brazo de mi cintura.
-Puedes bañarte en mi apartamento, si no te molesta. ¿Tienes ropa limpia contigo?
Yo asentí.
-No se diga más entonces.
Nos subimos a su auto, y en un abrir y cerrar de ojos, estábamos besándonos en el elevador. Agradecí mentalmente que nadie se hubiera subido, porque difícilmente habría podido separarme de Shaoran. Él no demoró en abrir la puerta del apartamento, y una vez la hubo cerrada, continuamos besándonos. Shaoran pasó sus manos por todo mi cuerpo, yo le mordí el labio inferior y le quité la camiseta.
-Me habías dicho que querías bañarte. –Dijo él mientras yo mordisqueaba su cuello-. ¿Todavía tienes ganas de hacerlo?
Lo miré-. Sí.
Él asintió con la cabeza y me llevó hasta el baño de su habitación. Me indicó que había champú, acondicionador y jabón, y me extendió una toalla limpia. Antes de salir del baño, le pregunté si quería ducharse conmigo. Pude ver el fuego en sus ojos, como si no se hubiera esperado aquella propuesta.
-Por supuesto. -Dijo.
Y cerró la puerta tras de sí.
(Shaoran)
You make me
Feel like I'm living a
Teenage dream
The way you turn me on
I can't sleep
Let's run away and
Don't ever look back,
Don't ever look back.
My heart stops
When you look at me
Just one touch
Now, baby I believe
This is real
So take a chance and
Don't ever look back,
Don't ever look back.
Sakura me acarició la espalda y yo le solté el pelo. Le subí la falda de porrista hasta la cadera y le acaricié las piernas con ansia.
No estoy seguro de cómo pasó, pero pronto nos quedamos sin más ropa que quitar, sólo piel, y yo sentí que el calor ya era demasiado. Sin separarnos, caminamos hasta el baño, entramos a la ducha y yo giré abrí el grifo.
Sakura se aferró a mi espalda y soltó un gritito de sorpresa, seguido de una carcajada.
-¡Shaoran, está fría!
Yo también me reí y le besé. Pronto el agua se tornó tibia y la temperatura de nuestros cuerpos volvió a ascender. Mis manos recorrieron su piel mientras el agua caía sobre nosotros. Sakura se separó de mí ligeramente y me miró con una sonrisa juguetona.
-¿No se supone que íbamos a bañarnos? –Me echó el flequillo hacia atrás.
-¿No es lo que estamos haciendo? –Pregunté yo, mientras pegaba el cuerpo de Sakura al mío, nuevamente.
Volvió a sonreírme y me dio un beso. Extendió su mano hasta que alcanzó el champú y vertió un poco sobre mi cabeza.
-Ahora sí. –Su sonrisa juguetona volvió a aparecer. Oficialmente, amaba esa sonrisa.
Me reí y ella me frotó el pelo hasta que salió la espuma del champú.
Tomé el jabón y sonreí.
-Yo también quiero ayudarte. –Me enjaboné las manos.
-¿Y por qué no lo haces con el champú? –Preguntó Sakura, adivinando mis intenciones.
-No es tan divertido. –Le guiñé un ojo.
Comencé a acariciar su cuerpo con el jabón y mi mano libre. Fui bajando por su espalda baja, hasta llegar a sus muslos, y luego ascendí por su vientre, hasta llegar a su pecho. Allí coloqué el jabón en la jabonera y me dediqué a acariciar una de mis partes favoritas del cuerpo de Sakura. El agua limpió el jabón.
Aproveché que mis manos estaban en ese increíble lugar y me arrodillé, para besar el vientre y el ombligo de Sakura. Ella se rió un poco, y yo supuse que serían las cosquillas.
Bajé mis manos por su cintura y acaricié sus muslos y pantorrillas. Por Dios, me encantaban las piernas de esta mujer. Aunque, ahora que lo pensaba, todo en ella me encantaba. Sakura aprovechó para enjuagarme el pelo, quitándome el champú.
Pero en el momento que intenté levantar una de sus piernas, con obvias intenciones, Sakura me alzó el mentón con una de sus manos.
-¿Adónde crees que vas, si todavía no ha terminado tu baño?
Consiguió que me levantara.
-Supongo que ahora es mi turno de ponerte el champú. –Dije.
Ella sonrió de manera seductora-. Y el mío de usar el jabón. –Me guiñó un ojo.
-¡Pero si yo casi no pude usarlo!
-Shhh. –Me calló con uno de sus besos matadores. Pegó su cuerpo al mío, haciendo que sintiera sus formas femeninas. Con una mano, tomé el champú, y con la otra, apreté el trasero de Sakura, pegando nuestras caderas aún más. Ella me mordió el labio y se rió.
Le puse el champú y entre los dos frotamos su pelo y lo enjuagamos. Sakura tomó el jabón y lo pasó por mi espalda y mi pecho. Luego se dirigió a mis brazos y se mordió el labio inferior. Aquel gesto hizo que mi temperatura ascendiera a más mil.
-Ay, Shaoran, eres un sexy. Me encantan tus brazos.
Sonreí-. ¿Sí? A mí me encantan tus piernas. –Le mordí el labio inferior y ella se rió.
Sakura pasó el jabón por mi pecho nuevamente, y bajó hasta mi abdomen. Al llegar allí, depositó el jabón en la jabonera y bajó su mano hasta la parte más sensible de mi anatomía. Cerré los ojos y respiré profundo. Ella comenzó a acariciarme suavemente y colocó su otra mano en mi mejilla, para volver a besarme.
Yo simplemente me dejé llevar por la caricia, aunque resultaba un poco difícil concentrarme en el beso cuando Sakura estaba tocándome allá abajo.
Agradecí que no hubiese nadie que pudiera interrumpirnos, como en Ghenshi. Solté varios suspiros cuando ella intensificó la caricia. Sakura rozó mis labios con su lengua, y mordió el lóbulo de mi oreja. Aquello me excitó tanto que no pude evitar decir su nombre.
-Sakura…
Con su mano libre, me echó el flequillo hacia atrás. Yo sentí los cosquilleos que anunciaban que el clímax estaba próximo a llegar, y con mi mano derecha detuve la de Sakura.
-¿Qué, qué pasa? ¿No te…?
-Espera. –Fue todo lo que dije y salí del baño sin siquiera colocarme una toalla encima.
-¿Shaoran? –Me llamó Sakura, un deje de preocupación en su voz.
Ya en mi habitación, busqué con prisa la cajita de condones que había comprado, y que estaba en el armario. Saqué uno, la tiré sobre la cama y regresé al baño.
Sakura estaba apoyada de la puerta de la ducha, con una expresión de desconcierto. Abrió la boca para decirme algo pero yo me adelanté. Alcé el preservativo que tenía en la mano y se lo mostré.
-Y yo que pensaba que te habías ido huyendo de mí. –Me sonrió y abrió sus brazos, gesto al que yo correspondí al entrar a la ducha, rodeándola con uno de mis brazos con una sonrisa.
-¿Yo? ¿Huir de ti? –Pregunté mientras besaba su cuello-. Eres tú la que debería huir, porque a partir de este momento te voy a hacer cosas malas.
La besé con ganas y Sakura rodeó mi cuello con sus manos.
-A mí no me molesta, siempre y cuando lo hagas bien. –Me sonrió.
Aquello fue más de lo que pude resistir. Recordé nuestra noche en Ghenshi, sus gemidos y suspiros por mis caricias.
-No te vas a arrepentir. –Le susurré al oído y la besé.
Sakura me rodeó con sus piernas y yo la sostuve con mis brazos. La recosté de la pared y entramos en un contacto exquisito. Sentí su calor y realicé una ligera presión que hizo que ella jadeara.
-Así quedamos en Ghenshi, ¿te acuerdas? –Pregunté mientras le mordía el cuello. Ella suspiró ya sintió con la cabeza-. Esta vez no te me vas a escapar.
-No tengo intenciones de hacerlo. –Dijo ella en un suspiro.
Mordí el lóbulo de su oreja y me moví contra ella, en un roce ardiente y alucinógeno que nos encendió a los dos. Sakura dijo mi nombre y aquello me excitó demasiado. Hice que bajara sus piernas, y en un movimiento rápido, me coloqué el preservativo. Volví a besarla y ella me abrazó. Repartió besos en mi barbilla y cuello.
-No tienes idea de lo mucho que me encantas y lo mucho que te deseo. –Susurré.
Alcé su pierna izquierda y en una movida audaz entré en ella. Sakura apoyó su cabeza sobre mi hombro y me mordió el cuello. Aquel momento se sintió como la entrada al paraíso, literalmente. Fue como escuchar un coro de ángeles cantando una canción compuesta por el mismísimo Dios.
Comencé a realizar movimientos rápidos y sincronizados, haciendo que se me escaparan algunos suspiros, y que Sakura mordiera mi hombro. Besó mi cuello y mi mandíbula repetidas veces, hasta llegar a mis labios. Cuando abrí los ojos y me encontré con su mirada esmeralda, tan penetrante y profunda, sentí como mi corazón latía a mil por hora. Sonrió y me dio un corto beso, mientras con sus manos me rodeaba el cuello.
Había fantaseado tantas veces con esta escena, había soñado muchas veces que tener sexo fogoso y rejuvenecedor en la ducha, y ahora mi mayor fantasía erótica se hacía realidad.
Quería que Sakura disfrutara tanto como yo, que se enterara de lo mucho me gustaba su compañía y todo de ella.
Ella gimió y aquello hizo que se me subiera todo. El contraste del agua cayendo, la humedad y el contacto de nuestras pieles estaban resultando unos afrodisíacos magníficos.
Intensifiqué las embestidas y Sakura se aferro a mi espalda, sus gemidos más frecuentes que antes.
-Ay, Shaoran...
Sentí una oleada de sensaciones recorrerme desde la punta de los pies, y bailar por mi espina dorsal, para luego apoderarse de todo mi cuerpo. Repetí los movimientos y sentí la presión de los dedos de Sakura, y un último gemido, mucho más armónico que los demás. Entonces sentí el hormigueo y el estallido final, y mi mente se nubló por completo. Lo único que podía percibir eran nuestras respiraciones entrecortadas y el sonido del agua cayendo.
Sakura y yo buscamos nuestros labios al mismo tiempo, y nos besamos despacio, mientras nuestros pulsos recuperaban su ritmo normal.
Ella extendió su mano y cerró el grifo. Permanecimos así, sin separarnos, durante un rato más, unidos por ese abrazo sexual tan mágico e incandescente.
Ella, acariciando mis labios con su lengua. Y yo, sintiéndome el hombre más afortunado de la tierra.
(Sakura)
We drove to Cali
And got drunk on the beach
Got a motel and
Built a fort out of sheets
I finally found you
My missing puzzle piece
I'm complete
Let's go all the way tonight
No regrets, just love
We can dance until we die
You and I, we'll be young forever
Shaoran me llevó cargada hasta su cama y me tendió en ella suavemente. Había envuelto mi cuerpo con una de sus toallas verdes, y él se había secado con una más pequeña, la cual había dejado en el baño.
Nos besamos y yo le sonreí.
-¿Qué tal estuvo? –Preguntó-. ¿Te gustó?
-Mucho.
Shaoran esbozó una sonrisa y me dio un beso corto. Volvió a mirarme, y percibí que había algo que quería decirme, una pregunta, probablemente. Y justo cuando iba a preguntarle de qué quería saber, él habló:
-¿Algo que mejorar?
Su pregunta me agarró por sorpresa, porque en realidad no me la esperaba. No pude evitar soltar una carcajada que resonó en toda la habitación. Shaoran me miró curioso.
-¿Qué es tan gracioso? –Preguntó.
-¿De verdad quieres saber eso? –Inquirí, sin dejar de reírme-. ¿Quieres que te cuente?
Él asintió con la cabeza-. Me gustaría que me dijeras qué cosas te gustan, para yo saber. Y bueno… ya que estamos hablando sobre el tema, pues, yo podría contarte sobre mi primera vez y tú a mí sobre la tuya. Si quieres, claro.
Yo posé ambas manos en sus mejillas y le di un beso en la punta de la nariz.
-Mi primera vez fue con Hiro, en su casa. –Expliqué, sin dejar de acariciarle las mejillas-. Y aunque fue una experiencia bonita, no fue del todo… buena. Aunque bueno, ninguna de las veces que lo hicimos lo fue.
Él frunció el ceño ligeramente-. ¿A qué te refieres?
Sentí un calor muy familiar en mis mejillas, y un poco de vergüenza por lo que iba a decir, pero me pareció justo y necesario.
-Antes de lo que pasó en Ghenshi, yo nunca había tenido un orgasmo.
El rostro de Shaoran se quedó sin expresión durante algunos segundos, en los cuales pareció estar pensando en lo que yo le acababa de decir.
-¿En serio? –Preguntó incrédulo.
Yo asentí.
-Pero, ¿de verdad?
Coloqué mis manos sobre los hombros de Shaoran, para sentarme en su regazo.
-Te lo juro, ¿por qué es tan difícil de creer?
-¿Nunca se lo dijiste?
Asentí con la cabeza.
-Pero ahora para eso estás tú, ¿no? Y realmente me gustó mucho.
Le apreté los cachetes y él me sonrió.
-¿Ah, sí? –Me despojó de mi toalla y la tiró en algún lado de la habitación.
-Bueno, ya no estoy tan segura, ¿por qué no me refrescas la memoria? –Le mostré mi sonrisa sexy y él me miró los labios con deseo.
-Por Dios, Sakura, me encanta cuando me sonríes así.
Me reí y lo besé. Él me reclinó sobre la almohada y me acarició los muslos. Deslizó su lengua por la piel de mi cuello. Pero esta vez quería ser yo quien llevara la batuta.
Me incorporé e hice que él se acostara. Shaoran arqueó la espalda ligeramente e introdujo su mano ligeramente, para sacar algo que al parecer estaba molestándolo. La cajita de preservativos. Sonreí, justo lo que necesitaba.
Se la quité de las manos y saqué uno. Bien, este era el momento de probar mis conocimientos adquiridos en la clase de educación sexual. Con cuidado, saqué el condón de su envoltorio y me dispuse a colocárselo a Shaoran, que me miraba entre divertido y curioso.
Contrario de lo que parece, resultó ser más fácil de que yo pensaba. Shaoran se incorporó, y yo quedé sentada a horcajadas sobre él. Me mordió el labio inferior y con ambas manos, me alzó ligeramente, haciendo que su virilidad me llenara por completo.
Yo le di un empujón que lo hizo quedar acostado nuevamente, y coloqué mis manos sobre su pecho.
-Definitivamente, esta es la mejor vista del mundo. –Me sonrió de manera sexy y yo le correspondí al gesto.
Lentamente, comencé a moverme sobre él, creando un vaivén rítmico y etéreo, que poco a poco fue convirtiéndose en una deliciosa tortura. Shaoran delineó mis contornos con sus manos, dejando escapar sus suspiros, que eran opacados por mis jadeos y gemidos. Me incliné ligeramente sobre él, y la sensación de placer aumentó casi inmediatamente. Shaoran subió por mi cintura y colocó sus manos sobre mis pechos, acariciándolos.
Yo me mordí el labio inferior y sentí que los objetos en la habitación de Shaoran comenzaban a difuminarse, y pronto desaparecían. Cerré los ojos y presioné mis dedos contra el abdomen de Shaoran. El bajó sus manos hasta mis caderas, y continuó guiando el movimiento.
Entonces sentí como aquella corriente electrizante y extática se apoderaba de cada rincón de mi cuerpo, y me hacía olvidarme hasta de mi propio nombre. Porque lo único en lo que podía pensar era en lo que estaba sintiendo. Shaoran pareció estar atravesando el mismo éxtasis que yo, porque aumentó la presión de su agarre y soltó un suspiro mucho más lánguido que los anteriores.
Me dejé caer sobre él, agotada, con la respiración agitada y el corazón latiéndome a mil por hora en el pecho. Shaoran me rodeó con sus brazos y acarició mi espalda despacio. Sentí su corazón, galopando en su pecho, y alcé la mirada para encontrarme con un mar ambarino que me invitaba nadar en él.
Acercó sus labios a los míos y con un beso íntimo, me dijo lo que miles de palabras no habrían podido definir.
Sí, definitivamente estaba feliz.
Tanto, que se me había olvidado por completo un asunto que involucraba a un inglesito de ojos azules.
Pero eso podía esperar, ¿verdad?
I might get your heart racing
In my skin-tight jeans
Be your teenage dream tonight
Let you put your hands on me
In my skin-tight jeans
Be your teenage dream tonight
You make me
Feel like
I'm living a Teenage Dream
The way you turn me on
I can't sleep
Let's runaway
And don't ever look back
Don't ever look back
Vivir tiene sentido de nuevo: ya terminé mi tesis/monografía de graduación y soy libre otra vez. ¡Yay! Ya puedo perder el tiempo como siempre hacía antes de comenzar esa cuestión. La actualización la iba a hacer ayer, pero un amigo vino de visita y salí a comer con él. Aquí está el capítulo más esperado por todos, señores. Ah, por cierto, hoy es mi cumpleaños número dieciocho, y actualizo temprano porque mis amigos piensan secuestrarme. Planearon una sorpresita de la cual estoy empezando a desconfiar. Esa gente está loca
Pero vayamos a lo que vinimos: el capítulo. Sé que a más de una le tuvo que haber gustado ese baño tan divertido y rejuvenecedor que se dieron Shaoran y Sakura, ¿no? ¡Así cualquiera se quiere bañar! Jajajaja.
Shaoran divirtiéndose a costa de Eriol fue algo que me divirtió muchísimo cuando lo escribí. Me alegra mucho que les haya gustado la aparición de Meiling. Sé que se reirán mucho con algo que sucederá en el próximo capítulo que tiene que ver con Kero y ella.
Me costó horrores elegir la canción para este capítulo, ya que no sabía cuál quedaría bien. Estaba escuchando Katy Perry mientras pensaba en qué canción poner, y justo dije: ya va, ya va, ¿por qué no pongo esta? Así que se las recomiendo a todos de verdad.
Aprovechen el fin de semana para portarse muy mal. Un besote y nos leemos en el próximo capítulo ;)
PD: Hoy también es el cumpleaños de John Lennon.
Canción: Teenage Dream
Cantante: Katy Perry
Álbum: Teenage Dream
