Smells Like Teen Spirit
"El gran momento para contárselo todo a la mujer propia es antes de que se lo cuenten los otros." –Noel Clarasó.
Capítulo XII:
"Sorry"
You gotta go and get angry at all of my honesty
You know I try but I don't do too well with apologies
I hope I don't run out of time. Could someone call a referee?
'Cause I just need one more shot at forgiveness
I know you know that I made those mistakes maybe once or twice
And by once or twice I mean maybe a couple of hundred times
So let me, oh, let me redeem, oh, redeem, oh, myself tonight
'Cause I just need one more shot, second chances
Cuando Meiling abrió los ojos y se encontró en una habitación que no era la suya, se desconcertó. Y no porque no supiera donde se encontraba, sino porque, precisamente, sabía dónde estaba, y se reprochaba el haberse quedado dormida.
Se incorporó despacio, quitando el brazo que tenía sobre ella, y quedó sentada en el sofá. Al ver a su acompañante, sonrió. Estaba en la sala familiar de la casa de Kerberos. Se habían quedado dormidos anoche, luego de todo lo que habían hecho.
Ayer en la tarde, luego de que Xiao Lang la llamara a la casa para notificarle que la práctica se había extendido más de la cuenta, Meiling había aprovechado para estrenar la hermosa y brillante tarjeta de crédito que su padre le había obsequiado por ser una excelente estudiante.
Su primo le había dicho que mañana tendría todo el día libre, porque no había clases en el insti, así que saldrían a conocer la ciudad.
Luego de comprar algunas cosas, decidió pasarse por una tienda de música, para ver si el último disco de Katy Perry había llegado.
Se sorprendió al encontrarse con Kerberos, el amiguito griego de su primo y Sakura, del otro lado de la caja registradora. Él también se sorprendió al verla, y le regaló una sonrisa que Meiling calificó como tímida y adorable.
Le explicó que trabajaba allí y que su turno estaba próximo a terminar. Meiling le dijo que no tenía problema en esperarlo, Él le sonrió. Diez minutos después, habían salido de la tienda juntos, Meiling agradeciéndole por haberle regalado el disco.
Fueron a tomar un helado y se quedaron conversando sobre la vida de cada uno. Kero le contó que tenía dos hermanos mayores; una de veinticuatro, que era psicóloga, y uno de veinte, que estudiaba cine. Le contó, además, que a él también le gustaban mucho Katy Perry y Lady GaGa, y la elogió por su buen gusto a la hora de elegir tiendas para comprar, y por sus bonitos tacones azules.
Meiling le dijo que era hija única, pero que Xiao Lang era como un hermano para ella. Notó que tenía las manos muy bien cuidadas, y el pelo poblado de unos rizos rubios espectaculares. Y cuando él la elogió por sus tacones azules, ella no pudo evitar comentarle lo mucho que le gustaban sus mocasines italianos.
Luego de un rato, Meiling le preguntó si tenía problema alguno con acompañarla, ya que aún quería comprar algunas cosas más. Él aceptó muy gustoso, y se fueron de compras. Ella se sorprendió por el increíble buen gusto que tenía Kerberos, y por su conocimiento sobre moda.
Al pasar frente a la imponente entrada de Victoria's Secret, Meiling inmediatamente sintió el llamado. Se giró para encontrarse con los ojos color miel de su acompañante. No sabía si él se sentiría incómodo mirándola comprar lencería, así decidió preguntarle.
Pero no hizo falta, porque Kero ya había hecho amague de entrar a la tienda. Meiling le preguntó si tenía problema con que ella se probara algunas cosas, y él le dijo que no, que todo lo contrario.
Claro que ninguno de los dos se imaginaba lo que estaba en la mente del otro.
Kero no tenía idea de que cuando ella le preguntó si tenía problema alguno con que se probara algunas cosas, en realidad quería decir ¿te molestaría decirme si este sujetador de encaje rojo se me ve bien? ¿Y este lindo y sexy pijama cómo me sienta?
Por supuesto que tuvo que disimular y fingir que no se le estaba cayendo la baba cada vez que ella salía del probador con sus jeans ajustados y un sostén de encaje rojo o negro. Y agradeció al Cielo que no permitieran que las clientas se probasen las braguitas, porque al ver qué clase de ropa interior le gustaba usar a Meiling, pensó que iba a morirse de combustión espontánea al verla usando algo que dejaba tan poco a la imaginación.
Definitivamente, aquello lo hacía merecedor del premio Óscar. Había disimulado tan bien, que en un momento Meiling le preguntó si no le gustaba lo que quería comprar, o si era ella la que no le gustaba. Él, muy decentemente le dijo que no pensara eso, que ya le había comentado sobre su buen gusto, y que tenía un cuerpo muy bonito.
A estas alturas, Meiling juraba que Kerberos era gay. Porque afrontémoslo, no había ningún hombre heterosexual en el Mundo que tuviera tanta paciencia para acompañar a una mujer de compras, y que, además, tuviera tan buen gusto y conociera sobre moda. Y no sólo eso, el hombre era fanático de Lady Gaga, tenía las manos y el pelo impecables, usaba unos mocasines muy monos, ¡y la elogiaba a ella por sus zapatos! Y la cereza en el helado: actuó como si nada cuando ella se probó algunas prendas frente a él en aquella tienda de lencería.
Pero no le molestaba, claro que no, todo lo contrario. Ella siempre había querido tener un amigo gay. No sabía exactamente por qué, pero era así. Y Kero era un chico tan agradable y simpático. Además de ser muy caballeroso.
Al finalizar las compras, Meiling le comentó a su nuevo amigo que tenía ganas de comer comida griega. Kero le hizo una invitación a comer a su casa, diciéndole que él cocinaría. Meiling accedió y él preparó una rica cena al mejor estilo griego. Ella no podía creer lo buen cocinero que era.
-Resultaste ser un excelente cocinero y compañero de compras, Kerberos.
Él sonrió. Por alguna razón, no le molestaba que Meiling lo llamara Kerberos, sino todo lo contrario. Nunca su nombre le había sonado tan agradable como cuando ella lo pronunciaba, y sus labios se movían de manera sensual y atrayente.
-Y tú resultaste ser una muy buena compañía.
Ella le sonrió-. Muchas gracias. Ahora, lo que me pregunto es qué será de la vida de Shaoran. Nunca respondió el mensaje que le envié, ¿verdad?
Kero negó con la cabeza-. Debe estar con Sakura, como te comenté. Seguro que están aprovechando que mañana no hay clases.
Meiling se rió-. Mi primo está loquito por ella, ¿sabes? Nunca lo había visto así por nadie. Pero no lo culpo, Sakura es divina.
-Digo lo mismo de Shaoran. –Comentó Kero, para luego darse cuenta, por la cara de ella, que aquello no había sonado como él esperaba-. Quiero decir, ehm, que digo lo mismo porque Sakura también está así por él… tú sabes, esto…
Ella volvió a reír y Kero se sonrojó.
-No te preocupes, te entiendo.
-¿Por qué no vamos al salón y vemos una película o algo? –Preguntó, intentando cambiar el tema.
Se dirigieron al salón familiar, y se sentaron en el sofá, uno al lado del otro. Fue solo encender el televisor para encontrarse con Lindsay Lohan en la cafetería de su nueva secundaria, buscando una mesa donde sentarse en su primer día de clases. Sonrió. Mean Girls era una de las películas favoritas de Sakura y Tomoyo.
-¿Te gusta Mean Girls? –Preguntó Meiling con ilusión.
Kero asintió-. Sí, claro, ¿y a ti?
-¡Me encanta! ¡Es mi película favorita! –Kero le dijo que a él también le gustaba mucho-. Nunca había conocido a un chico que le gustara Mean Girls tanto como a mí.
Kero sonrió ante el gesto.
-Y te apuesto que tampoco habías conocido a uno que tuviera el pelo de un rubio tan radiante, ¿eh?
Ella se rió-. La verdad es que tus bucles son preciosos. Siempre quise tener un amigo como tú, ¿sabes?
-¿Como yo?
Meiling asintió con la cabeza. Terminaron de ver la película y continuaron conversando sobre las muchas vueltas que había dado la vida de Lindsay Lohan y se quedaron dormidos, hasta que al día siguiente, un estornudo de Kero los despertó a ambos.
-Buenos días.
-Buenos días. –Saludó ella-. Qué vergüenza contigo, Kerberos, quedarme dormida en tu casa.
Él frunció el ceño sin dejar de sonreír, y se incorporó.
-Por supuesto que no lo fue, te dije que me gusta tu compañía, así que no tengo problema.
Meiling sonrió y miró su reloj de pulsera.
-Creo que debería irme, no quiero abusar de tu confianza.
-¿Qué te parece si desayunamos algo primero y luego te acompaño a tu casa?
-Con una condición. –Dijo Meiling sonriente-. Tienes que ser tú quien prepare el desayuno, ayer me encantó lo que cocinaste, y sé que hoy también.
Kero esbozó una sonrisa y se puso de pie. Extendió su mano y Meiling la tomó.
-Tus deseos son órdenes.
(Sakura)
Is it too late now to say sorry?
'Cause I'm missing more than just your body, oh
Is it too late now to say sorry?
Yeah, I know-oh-oh, that I let you down
Is it too late to say I'm sorry now?
Abrí los ojos y solté una bocanada de aire. Los latidos de mi corazón aún retumbaban en mi pecho y oídos. Shaoran se bajó de mí y dejó caer su cuerpo junto al mío. Nuestras respiraciones agitadas resonaban en la habitación.
-Guao… -Soltó Shaoran, mientras se pasaba una mano por el pelo despeinado-. Eso fue…
-Increíble. –Dije yo, esbozando una sonrisa de satisfacción.
-Estupendo, genial. Guao.
Giré mi torso y rodeé la cintura de Shaoran con una de mis piernas. Nuestros cuerpos estaban húmedos por una fina capa de sudor. Él me rodeó con sus brazos.
Lo habíamos hecho por tercera vez, al despertar esta mañana. Debía felicitar a la mueblería donde habían comprado esta cama, por su excelente resistencia y calidad. Los vecinos de Shaoran probablemente estarían con audífonos puestos, para no escuchar lo bien que nos la estábamos pasando.
-Dios, Sakura, te juro que podría hacer esto todo el día.
Alcé el rostro y sus labios rozaron los míos. Le sonreí.
-Creo que yo igual. –Dije-. Aunque también me gustaría comer algo.
Shaoran se incorporó-. Ah, bueno, de eso me ocupo yo. Voy a prepararte un súper desayuno, muy elaborado y sofisticado. –Sonrió-. Te voy a prestar una camiseta mía con la que seguro te verás muy sexy.
Se puso de pie y se dirigió al armario. Yo contemplé su derrière desde la cama. Abrí mi mochila, que estaba al pie de la cama, para buscar algo de ropa interior.
-Piensa rápido.
Me giré y Shaoran me lanzó dos prendas de ropa: un jersey de fútbol americano, de los New York Giants, por supuesto, y mi sujetador morado. Sonreí.
-Pensé que jamás lo volvería a ver, y veo que eres un gran fanático de los Giants.
-El esposo de mi hermana lo es, fueron regalos de él, estuvo allá cuando ganaron el Superbowl.
Me coloqué la ropa interior y la camiseta. Shaoran se puso unos bóxers negros, cortos y ajustados, y salimos de la habitación.
-Espérame aquí, hermosa, mientras yo preparo el desayuno.
Me dio un corto beso en los labios y caminó hasta la cocina.
-¿No me vas a decir qué vas a preparar? –Pregunté.
Él giró el rostro sin detenerse y me sonrió.
-Es una sorpresa, y no espíes.
Me senté en el sofá y contemplé las fotografías en la pared. Entonces identifiqué a la chica que salía en algunas de las fotos como Meiling.
Luego de un ratito, escuché el sonido de algo metálico golpeando un cristal, y me giré, para encontrarme con Shaoran, que se había dibujado un bigotito francés, muy parecido al del profesor de matemáticas, y tenía puesto un delantal que decía: Cooking is sexy.
-Mademoiselle, el desayuno ya está listo. Acompáñeme, s'il vous plaît.
Su acento francés me mató de risa. Yo me puse de pie y caminé hacia él. Entendió su mano y yo la tomé.
-Merci beaucoup, garçon. –Contesté con mi mejor francés.
-Est que tu parlez français?
-Un peu.
Shaoran me sonrió-. ¡Pero qué novia tan talentosa tengo!
Me alzó y me llevó cargada hasta la cocina, donde me sentó en una de las sillas del desayunador.
-Espero que disfrutes el gran desayuno que te he preparado, preciosa.
No pude evitar reírme ante el «muy elaborado» desayuno que Shaoran había preparado. Sobre el desayunador, había una caja extra grande de cereal Fruity Pebbles, un bol con fresas, otro con bananas picadas, y una botella de yogur.
-Creo que tu definición de «desayuno elaborado y sofisticado» es muy diferente a la mía, Shaoran.
Él se rió y se sentó en una silla junto a mí.
-¿No te gusta?
-Me encanta.
Me serví cereal en un plato y le puse yogur y algunas fresas. Comenzamos a comer y bromeé con Shaoran sobre lo mucho que le había costado preparar el desayuno.
-Shaoran, ¿tienes tu cámara por aquí? –Pregunté.
Él me miró curioso-. Sí, ¿por qué?
-Quiero tomarte una foto, es que te ves demasiado cuchi con ese bigotito francés.
Shaoran se rió y se echó el flequillo hacia atrás.
-Déjame buscarla, no me tardo nada.
Cuando regresó, me la extendió, ya lista para tomar las fotos. Yo le indiqué que posara. Él sólo rió. Yo saqué la primera foto.
-Vamos, pon cara de francés.
Shaoran frunció el ceño y me miró con su mejor cara de WTF? Yo aproveché para tomarle otra foto.
-¿Cara de francés? ¿Cómo es eso? –Preguntó.
-Pues, tienes que poner la boquita así. –Puse los labios como si le fuera a dar un beso. Shaoran se rió y miró hacia otro lado. Tomé la tercera foto.
-No voy a hacer eso, Sakura. –Volvió a mirarme.
-Anda, ¿por qué no? Dale, no seas así, hazlo. Sólo pon la boca como trompita.
Me miró con resignación y suspiró. Colocó sus labios como le indiqué y yo me reí.
-Bien, ahora intenta parecer sexy.
Él alzó una ceja y, sin cambiar la posición de los labios, me miró como si le estuviera hablando en italiano. Volví a reír y le tomé la foto.
-Suficiente, garçon, merci beaucoup. Eres un excelente modelo.
Terminamos de comer y nos quedamos conversando sobre fotografía y otras cosas. De repente, me di cuenta de algo.
-Por cierto, ¿y Meiling?
Algo en el cerebro de Shaoran pareció haber hecho clic, porque su expresión facial denotó sorpresa y alarma.
-¡Mierda, me olvidé de Meiling!
Se puso de pie y en dos zancadas llegó a su habitación. Yo lo seguí. Revisó su móvil.
-Tengo ocho llamadas perdidas y un mensaje de Kero. –Frunció el ceño y leyó el mensaje en voz alta-: Xiao Lang, me encontré con Kerberos en el centro comercial y fuimos a su casa. Llámame a este número. –Soltó un suspiro de alivio y se dejó caer en la cama-. Me olvidé por completo de Mei. –Sonrió.
Yo caminé hacia él y me senté en su regazo.
-Qué mal primo eres, definitivamente.
Él sonrió y me apartó el flequillo de la cara.
-Es difícil acordarse del Mundo cuando te tengo así, ¿sabes?
Sonreí y le di un beso. Nos pusimos de pie y comenzamos a vestirnos. Yo me puse unos jeans que había llevado para después de la práctica y mis converse blancos. Shaoran se colocó una camiseta blanca y unos bermudas color caqui.
En el auto, hablamos sobre la primera vez que estuvimos juntos así, él conduciendo hasta mi casa y yo con mi cara de amargada. Comentamos sobre como Stacy's Mom había cambiado por completo mi estado de ánimo. Entonces Shaoran mencionó algo sobre las mamás guapas.
-Yamazaki está enamorado de mi mamá. –Dije yo, riendo-. Dice que si no estuviera casada intentaría seducirla.
Shaoran me miró sorprendido y se rió.
-Bueno, no lo culpo. Tu mamá es muy hermosa, pero supongo que ya lo sabes. –Sonrió-. Por eso tú saliste tan bella y tan sexy.
Me guiñó un ojo y yo sonreí, complacida. Shaoran no estaba ayudando a controlar mi ego, sino todo lo contrario, estaba haciendo que creciera y creciera hasta llenar un estadio. Pero, tenía razón; si algo había heredado de mi madre, eran mis piernas largas hermosas, mis lindos ojos verdes y mis labios carnosos y sensuales.
¿Ven a lo que me refiero? Ego.
-Entonces tus padres deben ser espectaculares. –Le dije.
Él me miró y sonrió-. No lo sé, eso tendrías que decidirlo tú.
Llegamos a mi casa y Shaoran se ofreció a cargar mi mochila y acompañarme hasta la puerta.
-Muchas gracias por el desayuno, estuvo muy rico. –Coloqué mis manos detrás de su nuca. Shaoran me regaló su sonrisa sexy.
-Muchas gracias por el baño –dijo-, también estuvo muy rico.
Me rodeó con sus brazos y lo besé. Su lengua buscó la mía con prisa, y yo lo despeiné. Me acarició la espalda baja y la cintura, y sentí que el mundo iba desapareciendo a medida que el beso se hacía más y más ardiente.
En un momento, juré haber escuchado la voz de Kero, pero como estaba muy ocupada y entretenida besado a Shaoran, no le di importancia. Y tan concentrada estaba, que apenas me di cuenta que Touya había abierto la puerta, cuando se aclaró la garganta.
Me separé automáticamente de Shaoran y miré a mi hermano, quien tenía los brazos cruzados, el ceño fruncido y la mandíbula apretada.
-¿Se puede saber qué son estas horas de llegar a la casa? ¿Y con este mocoso?
Mierda. Me había olvidado por completo de la existencia de Touya.
La única y verdadera razón por la cual me había quedado a dormir en casa de Shaoran, era porque mis padres habían sido invitados al campo, durante dos días, entonces yo aproveché que ellos no estuvieran en casa para quedarme con Shaoran. Pero por supuesto que yo tenía que ser la señorita salada y tener a un perro guardián como hermano mayor.
Pude ver la furia en sus ojos, estaba esperando una explicación.
-Pues, es que, yo… verás…
-¿Y esa camiseta? –Señaló el jersey de los New York Giants que llevaba puesto-. ¿Ahora eres fan del fútbol americano?
-Es mía. –Shaoran y yo nos giramos al escuchar la voz de Kero, que estaba subiendo los peldaños del porche junto con Meiling-. Sakura se quedó a dormir en mi casa anoche, y yo le presté esa camiseta.
Touya nos miró con desconfianza.
-Shaoran vino a buscar a su prima, que también estaba con nosotros. –Dije, sonando lo más natural posible.
Meiling le pasó a Shaoran por un lado, y se detuvo frente mi hermano.
-Meiling Li, encantada. –Lo siguiente que hizo nos dejó a todos sorprendidos.
Colocó sus dos manos sobre el pecho de mi hermano, se inclinó hacia él y le dio dos besos, de los cuales uno fue muy cerca de la comisura de sus labios.
Mi hermano se quedó estático, sin hacer ni decir nada, mientras Meiling le sonreía de aquella manera tan… especial.
Touya pareció salir de su estado de parálisis momentánea y volvió sus ojos hacia Shaoran.
-Luego tú y yo tendremos una conversación. –Nos dio la espalda y entró a la casa.
Nosotros nos quedamos parados, sin hacer nada.
Meiling se giró hacia mí.
-¿Ese es tu hermano? –Me preguntó en voz baja, con más interés de lo normal. Yo asentí con la cabeza-. Guao, es demasiado sexy.
De haber estado bebiendo algún líquido, probablemente lo habría escupido. ¿Había escuchado bien? ¿Había dicho que Touya era sexy? ¿Mi hermano? Okay.
Kero y yo nos despedimos de Meiling y de Shaoran, y entramos a mi casa.
-Sakura, creo que estoy enamorado de Meiling. –Dijo mientras entrábamos a la casa.
-Deberías explicármelo mejor.
Pero antes de llegar a las escaleras, Touya estaba ladrándome… otra vez.
-Pensé que ese mocoso y tú sólo eran amigos, pero ya veo que no.
Yo rodé los ojos.
-No es ningún mocoso. Se llama Shaoran y es mi novio, deberías ir acostumbrándote a la idea.
Touya frunció el ceño.
-No sé cómo puedes gustarle. –Miró a Kero-. Y no sé cómo puedes dormir con ese monstruo horrible y desagradable. ¿No es suficiente con tener que soportarla en el instituto?
-¡Y yo no sé cómo Yukito y Anastasia te soportan! –Exclamé.
Yukito era el mejor amigo de mi hermano. Anastasia, la hermana mayor de Kero, y la novia de Touya.
Arrastré a Kero por las escaleras, mientras se reía, y cerré la puerta de mi habitación justo después de colocarle el seguro. Lancé mi mochila a un rincón y me tiré sobre la cama, boca abajo. Kero se lanzó sobre mí, y yo ahogué un quejido.
-Entonces Meiling se quedó a dormir en tu casa, ¿eh? –Lo aparté de mí para poder sentarme.
Él asintió-. Ayer me la encontré en el centro comercial y la acompañé de compras. Sakura, casi me muero cuando me llevó a Victoria's Secret y se probó algunas cosas frente a mí. –Se dejó caer hacia atrás y se pasó ambas manos por el pelo-. Luego vinimos a mi casa y le preparé una cena griega, y terminamos viendo Mean Girls.
-Ay, Kero, eres tan gay.
Él frunció el ceño y se incorporó-. ¿Por qué lo dices?
-Porque sí. Tu personalidad y tus gustos son gay, pero no tu carácter ni tus preferencias sexuales. Seguro Meiling piensa que se te moja la canoa, ¡jajajaja! –Me reí.
Kero acentuó su ceño fruncido y se cruzó de brazos.
-Claro que no. Yo tengo nada gay.
-¿Estás bromeando, verdad? Ninguna mujer se prueba lencería sexy frente a un hombre que no le guste, a no ser que sea gay.
-Quizá le gusto.
Volví a reír-. Sí, claro, ¿quieres apostar?
Él asintió. Saqué mi móvil y llamé a Shaoran. No tardó en contestar.
-No deberías hablar por teléfono mientras conduces.
Escuché su risa del otro lado de la línea.
-Tú eres la excepción a la regla, preciosa.
Sonreí-. Te llamaba para decirte que si Meiling te insinúa que Kero es gay, házmelo saber, ¿sí?
-De hecho, acaba de hacerme un comentario que me desconcertó un poco. ¿Será que me podrías explicar?
Me reí y le conté. Él se carcajeó.
-Creo que le seguiré la corriente. –Dijo divertido-. Veamos qué pasa.
-¡Gracias, te quiero! –Finalicé la llamada.
Kero me miró con desconfianza.
-¿Gracias? ¿Gracias por qué? ¿Qué te dijo?
-Que yo tenía razón. –Sonreí con arrogancia-. Meiling cree que caminas en la otra acera.
Kero se volvió a dejar caer sobre la cama, y se llevó ambas manos al rostro. Pero luego se incorporó rápidamente, y me miró con aquel destello en sus ojos que conocía bien. Estaba tramando algo.
-No le voy decir nada hasta que ella no me lo pregunte. Después de todo, los homosexuales tienen muchos beneficios con las mujeres, ¿no? –Sonrió.
Yo me reí-. ¡Kero! ¡Eres un pervertido!
-¿Por qué? ¿Es que acaso el querer acompañar a Meiling a comprar ropa interior me hace un depravado?
-Algo, sí.
-Pues, es ella quien está asumiendo mi sexualidad.
Volví a reír y Kero me acompañó. Definitivamente, mi mejor amigo estaba loco.
Y de remate.
(Shaoran)
I'll take every single piece of the blame if you want me to
But you know that there is no innocent one in this game for two
I'll go, I'll go and then you go, you go out and spill the truth
Can we both say the words and forget this?
Saludé a Eriol con la mano cuando lo vi, de pie frente a la piscina del club. Me había citado allí para jugar un partido de tenis. Meiling había decidido venir, porque tenía ganas de tomar el sol.
Creo que este es uno de los beneficios de que mis padres tengan socios y negocios con personas de todas partes del mundo, membresía en el Club Social de Tomoeda.
Por supuesto que Eriol no pudo disimilar su cara de disgusto al ver Meiling. Meiling lo notó, y no tardó en hacerle saber que ella tampoco era simpatizante de verlo.
-Sólo para que lo sepas, no vine por ti. Vine a tomar el sol, así que no te emociones.
Me dio un beso y quedó en encontrarse conmigo en un par de horas, en este mismo lugar.
Eriol y yo nos dirigimos a las canchas de tenis, para jugar un partido. Como yo no tenía raquetas, él me prestó una de las suyas. Jugamos un partido ameno, y en el descanso le conté sobre el increíble sexo que había tenido con Sakura. Él se alegró.
Volvimos a la cancha y yo realicé el primer saque. Y justo después de devolverlo, Eriol me soltó algo que no me esperaba.
-Ayer estuve con Nakuru. –Dijo en voz alta, para que pudiera oírlo.
Yo apenas pude reaccionar y devolver la pelota al otro lado de la cancha con un revés.
-¿Te acostaste con ella? –Pregunté, temiendo lo peor.
-Noi. –Dijo. Yo dejé que la pelota me pasara por un lado y caminé hacia la net. Eriol hizo lo mismo.
-Habla.
-No nos acostamos, pero hicimos otras cosas.
Miré a mi amigo como si fuera el mayor imbécil sobre el planeta. Ahora que lo pensaba, probablemente sí lo era.
-¿Qué mierda, Eriol? ¿Estabas ebrio?
-Ebrio no, pero sí había tomado sake que sobró de antes de ayer.
Fruncí el ceño y apreté la mandíbula. Bien, calma, Shaoran. No lo golpees, escúchalo. Debe haber una buena explicación. Me pasé una mano por el pelo y respiré profundo.
-¿Qué hicieron?
-Make-out session. Tú sabes, nos besamos, nos tocamos por encima de la ropa. Y luego por debajo...
Yo me imaginé la escena y sentí ganas de vomitar.
-Debería golpearte con la raqueta, porque eres un grandísimo imbécil. ¿Cómo pudiste hacerle eso a Tomoyo?
Eso era lo que más me molestaba. No tanto que mi mejor amigo le hubiera puesto el cuerno a su novia, sino que, precisamente, su novia no era una chica cualquiera, ¡era Tomoyo, a quien consideraba mi amiga!
-Lo sé, lo sé, y ahora me siento terrible.
-¿Me estás jodiendo? Eres un imbécil, Eriol. –Espeté-. No puedo creer que hayas eso, ¡es Tomoyo, por Dios!
A juzgar por la expresión en su rostro, supuse que Eriol quiso morir en ese momento. Y con toda la razón, porque Tomoyo era una de las mejores personas que conocía. Suspiré.
-¿Vas a decírselo? –Le pregunté mientras caminábamos a los bebederos.
-¿Estás bromeando, verdad? –Preguntó Eriol con seriedad-. No puedo decírselo, eso arruinaría nuestra relación, idiota.
Yo me detuve en seco.
-No me llames idiota, que aquí el único imbécil eres tú. Eso tenías que haberlo pensado antes dejar que Nakuru te hiciera un handjob.
-Ya lo sé, ya lo sé, y por eso me tienes que ayudar. Man, I need you, you're my best friend.
Fruncí el ceño-. Si crees que tu acento inglés va a hacerme cambiar de parecer, ni lo intentes.
-Tienes que ayudarme a ver cómo se lo digo a Tomoyo. –Dijo consternado-. Y me tienes que prometer que no le vas a decir nada a Sakura.
-Pero tampoco le voy a mentir. –Suspiré-. Yo no le voy a decir nada, pero si ella o Tomoyo me preguntan algo, las voy a mandar derechito hacia ti, ¿okay?
Eriol asintió.
-.-
Había pasado exactamente una semana y dos días desde que Eriol me había contado sobre su desliz con Nakuru, y nada que se lo decía a Tomoyo. Mi intención no era presionarlo, pero sí quería que fuera él quien se lo hiciera saber, y no que ella se enterara por terceros.
Eriol habló con Nakuru y le dejó claro que aquello había sido un error, y que no tenía intenciones de volver a repetirlo. Ella se lo tomó muy bien, con un encogimiento de hombros.
Eriol me contó que cuando Nakuru se enteró de que Sakura y yo estábamos de novios, se sorprendió. Le restamos importancia al asunto, y ambos sentimos que nos quitamos un peso de encima.
Yo le dije, en repetidas ocasiones, que le contara todo a Tomoyo cuanto antes, ya que tenía un mal presentimiento. Por supuesto que él no me hizo caso.
Lo que ni Eriol ni yo sabíamos, es que aquel presentimiento estaba apunto de hacerse realidad.
ACTUALIZACIÓN 2017: El nombre del capítulo y la canción han sido cambiados.
Así que Meiling piensa que Kero es gay... interesante. Quizás eso es lo que hace que nuestro adorado griego sea único y encantandor. Y al parecer a Meiling le gustó Touya, jajaja. El pobre de Kero tan prendado que está de Meiling y miren lo que sucede. Las ironías de la vida.
Creo que, oficialmente, todas odian a Eriol. Sí, a Eriol, no a mí, porque yo no fui la que le montó cachitos a Tomoyo, no señor, ¡fue Eriol! Así que todo su enojo es con él. Aunque claro, acepto reviews con insultos hacia su persona. Mientras más largos, mejor.
Muuuuchas gracias a todos por sus hermosos deseos de cumpleaños, se los agradezco inmesamente, así como también agradezco los bellos reviews que me dejan. Espero que se porten muy mal, les mando besos y abrazos.
;)
Canción: Sorry
Banda: Justin Bieber
Álbum: Purpose
