Smells Like Teen Spirit
"En la guerra y en el amor, quien vence tiene razón." –Proverbio.
Capítulo XIII:
"Your Love is a Lie"
I fall asleep by the telephone
It's two o'clock and I'm waiting up alone
Tell me, where have you been?
I found a note with another name
You blow a kiss but it just don't feel the same
Cause I can feel that you're gone
I can't bite my tongue forever
while you try to play it cool
You can hide behind your stories,
but don't take me for a fool.
(Sakura)
Al ver a Shaoran conversando animadamente con Rika sentí un poco de pena por tener que interrumpir su conversación, pero era justo y necesario. Ambos nos sonrieron a Tomoyo y a mí al vernos, e iban a incluirnos en su conversación, pero yo me les adelanté.
-Shaoran, necesitamos hablar contigo. –Mi tono de voz fue lo suficientemente firme como para que él captara el mensaje.
Borró su sonrisa y Rika se excusó para retirarse. Estábamos debajo de uno de los árboles del patio del instituto. Era la última hora y el profesor de historia había faltado.
-¿Qué pasa? –Preguntó Shaoran con seriedad-. ¿Están molestas por algo?
-Necesito que seas sincero conmigo, Shaoran, y que me respondas sin rodeos porque sólo lo voy a preguntar una vez. –Dijo mi prima, con determinación.
Él pareció alarmarse, pero no hizo más preguntas. Simplemente se limitó a asentir con la cabeza.
-¿Eriol estuvo con Nakuru?
Esta mañana, Tomoyo y yo habíamos ido a ayudar a la profesora de música a organizar el horario de las actividades del festival de música que se llevaría a cabo pronto; ella por ser la mano derecha de la profesora, y yo por querer faltar a la clase de historia.
Mi prima se había adelantado, ya que los del otro curso nos dijeron que el profesor calificaría la investigación que había dejado y de la cual yo no tenía ni idea, así que tuve que copiar la de mi prima a la velocidad del rayo.
Pude escabullirme antes de que llegara y me dirigí al aula de música, donde me llevé una desagradable sorpresa al llegar. Nakuru salió por la puerta del salón con una sonrisita maliciosa que se expandió al verme. Yo no pude disimular mi expresión de desagrado.
Le pasé por un lado y escuché su risita. ¿Qué era tan gracioso? Fruncí el ceño y entré al aula de clases, y al ver la expresión de Tomoyo, saqué mis propias conclusiones. Porque, en realidad, no había ninguna expresión en su rostro.
Mi prima estaba sentada en una de las sillas del aula, con la mirada perdida en algún punto de la puerta de entrada, pálida como un muerto.
Me acerqué a ella y me senté en una silla a su lado. Entonces Tomoyo me miró, y su rostro adquirió la expresión de alguien que acaba de descubrir algo desagradable.
-¿Qué hacía esa estúpida aquí, Tomoyo? –Pregunté-. ¿Y por qué tienes esa cara?
-Vino a ayudar, porque la profesora de música la mandó por faltar a una de sus clases sin justificación.
Yo volví a fruncir el ceño.
-Mientras arreglaba el aula, me preguntó si me encontraba bien, lo cual me desconcertó así que le pregunté a qué se refería con ello. –Explicó.
-¿Y qué te dijo?
-Que se refería a mi ruptura con Eriol. Quería saber cuándo había ocurrido.
What. The. Fuck?
-¿Cuál ruptura con Eriol, Tomoyo? ¿Terminaste con él? ¿Por qué no me lo…?
Mi prima negó con la cabeza, y me detuvo.
-No, no terminé con él, Sakura, fue por eso que me quedé completamente desconcertada cuando me dijo eso, porque no tenía ni idea de qué estaba hablando, así que se lo pregunté…
Apartó su mirada y bajó el rostro ligeramente durante unos segundos, pero luego volvió a mirarme.
-Al ver mi expresión Nakuru me miró sorprendida y me dijo: espera, ¿Eriol y tú siguen juntos? Y cuando le dije que sí, tuvo que reprimir una sonrisa. Estaba sorprendida y al mismo tiempo, divertida. Era como si la situación le hiciera gracia y quisiera disimularlo ante mí. –Tomoyo frunció el ceño ligeramente-. Es la peor actriz del mundo, Sakura.
Yo sentí que el cólera comenzaba a subir por mi garganta. Pero antes de poder maldecir a esa estúpida, Tomoyo se me adelantó.
-Entonces me dijo que ella pensaba lo contrario, porque Eriol se lo había dado a entender con ciertas acciones… y que de haber sabido que no era así, pues, no habría…
-¿Qué, Tomoyo? –Hablé-. ¿¡No habría qué!
-¡No lo sé, no dijo nada más! –Exclamó mi prima. Se veía frustrada y molesta-. Y no se lo pregunté porque ya no es con ella con quien tengo que hablar de este tema, Sakura.
Por alguna razón, mi cerebro hizo un clic automático que llevó mi memoria al día que Hiro me había contado sobre Eriol y los mensajes de texto, sobre una conversación que había tenido con Shaoran al respecto y cuando vimos a Eriol y a Nakuru yéndose juntos del instituto, después de la práctica. Entonces sentí que todo el color de mi rostro desaparecía, algo que mi prima notó.
-Lo sabía. –Dijo con seguridad-. ¡Lo sabía!
Yo parpadeé y la miré sin comprender.
-¿Qué sabías?
-Eriol y Nakuru, Sakura, sucedió algo entre ellos y tú lo sabes, ¿verdad?
Me sentí como una criminal que acaba de ser sorprendida in fraganti, cometiendo el peor de los crímenes: la traición.
-No, bueno, algo así… quiero decir, Hiro me dijo algunas cosas, pero es que… bueno, vimos cuando…
-¿Hiro? –Preguntó Tomoyo mientras fruncía el ceño.
Le conté todo lo que Hiro me había contado y de cuando vimos a Eriol y a Nakuru muy cariñosos mientras se marchaban de la práctica. Mi prima se mordió el labio inferior y soltó una risita irónica.
-¡Es que yo lo sabía, por Dios que lo sabía! –Se quitó la cinta para el pelo que tenía puesta y se apartó el flequillo del rostro-. Y aún así no lo confronté.
Pude notar que sus ojos se tornaron vidriosos, así que tomé su mano.
-Tomoyo… no tiene por qué ser así, a lo mejor…
-Sakura –me interrumpió-, cualquier persona con más de dos dedos de frente sabría qué es lo que está sucediendo. Y no lo digo únicamente por lo que me has contado, yo también tengo mis propias pruebas.
Era cierto, era muy cierto. No había que ser un genio para darse cuenta, por algo Hiro había sospechado.
-¿Cuáles pruebas?
Tomoyo suspiró-. El otro día fue a mi casa a ver una película, y olía diferente… como a perfume de mujer. Pensé que eran cosas mías hasta que nos subimos a su auto y entonces sentí que el aroma estaba presente allí también. –Explicó.
Decidí intervenir, para comentarle que quizá era el perfume que usaba su tía, pero Tomoyo se me adelantó, como si estuviera leyendo mi mente.
-No era el perfume de su tía, que usa Chanel Nº5, ese perfume es inconfundible. Era un perfume que he olido en alguna otra parte. Y hoy lo confirmé. Es Be Delicious de DKNY.
Parpadeé un par de veces-. ¿Cómo sabes cuál es?
-Kero siempre lo decía, así que imagino que debe ser eso.
-Guao, al menos la perra tiene buen gusto. –Dije sin pensarlo.
Tomoyo me miró como si aquello no le hiciera mucha gracia.
-Por supuesto que tiene buen gusto, Sakura. Kero, Shaoran, Eriol, ¿algo más?
-Donna Karan New York. –Agregué. Mi prima volvió a mirarme con aquella expresión-. Lo siento, tenía que decirlo. Pero dime, ¿conseguiste más pruebas?
Ella asintió con la cabeza.
-Por más cliché que suene, también noté que tenía un pelo largo y castaño en el hombro. Todos en la familia de Eriol son pelinegros, yo también lo soy y no era castaño rojizo, como el tuyo.
Me quedé atónita en mi lugar, sin poder articular ni una sola palabra. Tomoyo era, definitivamente, la persona más perceptiva que conocía. Notaba los detalles más imperceptibles. Desde olores hasta lenguaje corporal y cambios en las expresiones.
-Y lo he notado extraño últimamente, como si estuviera nervioso, o se sintiera culpable por algo.
Todas esa señales, sumadas con lo que yo ya sabía, eran prácticamente prueba suficiente de que Eriol estaba engañando a Tomoyo con la –introduzca aquí el adjetivo más despectivo que encuentre en su vocabulario- de Nakuru. Pero no me podía quedar así, con los brazos cruzados, no sabiendo que había alguien quien probablemente sabía algo del tema.
-¿Por qué no hablamos con Shaoran?
Nos pusimos de pie y salimos del aula de música. Nos encontramos a Kero y a Yamazaki en uno de los pasillos y nos dijeron que el profesor había faltado, pero que tuviéramos cuidado de que no nos pillaran, ya que no debíamos estar fuera del aula de clases. Como si ya no lo supiéramos.
Divisamos a Shaoran conversando con Rika bajo un árbol, en el patio del instituto. Nos dirigimos a ellos.
-Shaoran, necesitamos hablar contigo. –Mi tono de voz fue lo suficientemente firme como para que él captara el mensaje.
Borró su sonrisa y Rika se excusó para retirarse. Estábamos debajo de uno de los árboles del patio del instituto. Era la última hora y el profesor de historia había faltado.
-¿Qué pasa? –Preguntó Shaoran con seriedad-. ¿Están molestas por algo?
-Necesito que seas sincero conmigo, Shaoran, y que me respondas sin rodeos porque sólo lo voy a preguntar una vez. –Preguntó mi prima con determinación.
Shaoran no se esperaba aquella pregunta, ya que una mueca de desconcierto y de no saber qué decir atravesó su rostro. Me miró y luego volvió sus ojos a los de mi prima.
-Creo que es a él a quien deberías preguntárselo, Tomoyo.
-Es una pregunta de sí o no, Shaoran, ¿sabes la respuesta? –Intervine.
-Tiene razón, Sakura. –Dijo Tomoyo. Tanto Shaoran y yo la miramos sin comprender-. No es a él a quien debería preguntárselo, sino a Eriol.
Y sin decir nada más se dio la vuelta y se marchó. Shaoran me miró con verdadera consternación y abrió su boca para decir lo que ya me esperaba.
-Sakura, hay algo que tengo que decirte.
-.-
You can tell me that there's nobody else,
but I feel it.
You can tell me that you're home by yourself,
but I see it.
You can look into my eyes and pretend all you want,
but I know, I know
Your love is just a lie
It's nothing but a lie
Tomoyo entró al salón de clases con tanta prisa que varios de sus compañeros le preguntaron si venía algún profesor. Ella sólo alcanzó a negar con la cabeza, porque ya había localizado a la persona que estaba buscando.
Eriol estaba leyendo una revista de autos deportivos cuando su novia se detuvo frente a él. Alzó la mirada y le sonrió. Pero al ver la expresión que ella tenía, borró su sonrisa.
-Sal un momento, por favor, necesito hablar contigo.
La petición fue tan clara y tan aguda, que Eriol no hizo preguntas y simplemente se puso de pie y salió del salón detrás de ella.
Una vez en el pasillo, Tomoyo se dio la vuelta y miró a su novio.
-¿Desde hace cuánto tienes cosas con Nakuru?
Eriol parpadeó un par de veces antes de responder.
-¿De qué hablas? –Preguntó, nervioso.
-No te atrevas a decirme que no sabes de que hablo, Eriol Hiragizawa, ¿o es que vas a negármelo en mi propia cara? –Dijo Tomoyo-. ¿Desde hace cuánto tienes cosas con ella?
Eriol no se atrevió a mentir. Así como tampoco pudo sostener la mirada de su novia, y bajó sus ojos al suelo.
-Desde el día del primer partido de los juegos intercolegiales, cuando Shaoran y Sakura se hicieron novios.
Tomoyo intentó no parecer sorprendida, ya que no se esperaba aquella respuesta. Ese día Eriol había estado con ella durante todo el día, hasta la había llevado a su casa luego de cenar en la pizzería con la gente del…
Oh. Por supuesto, la había dejado en su casa, se había despedido con un beso apasionado y luego se había ido a buscar a la otra. Increíble.
-¿Te acostaste con ella?
Necesitaba saberlo. Necesitaba saber qué había pasado entre Nakuru y su novio, pero sobre todo, necesitaba saber por qué.
-No, pero hicimos otras cosas...
Esta vez no pudo bajar la mirada. Tomoyo le preguntó qué había pasado y Eriol se lo contó. Ella sintió que el mundo entero se le venía abajo en el momento en que los ojos de Tomoyo se llenaron de lágrimas.
Ella, por su parte, sintió que le clavaban un puñal en el pecho. Primero una sensación helada recorrió su espina dorsal, pero luego un calor abrasante le invadió el pecho. Tuvo que respirar profundo para no echarse a llorar, o peor, echársele encima a Eriol y ahorcarlo por desconsiderado e infiel.
-¿Cuántas veces? –Preguntó, sin alterar el tono de su voz.
-Una.
Tomoyo cerró los ojos y se concentró en conservar su autocontrol. Dos lágrimas bajaron por sus mejillas, pero no permanecieron allí mucho rato. Abrió los ojos y se las secó.
-¿Por qué? –Preguntó adolorida. Eriol alzó el rostro y la miró sin esperarse esa pregunta-. ¿Por qué lo hiciste, Eriol?
Él abrió la boca sin saber qué contestar. Se paso ambas manos por el pelo, y por primera vez, comprendió que ni él mismo sabía por qué lo había hecho. Porque, en realidad, no existía ninguna razón de peso.
-No lo sé, yo…
-¿Es que acaso ella te gusta más que yo? –Tomoyo sintió que la rabia y el dolor comenzaban a apoderarse de ella.
Eriol se acercó a ella, y soltó varios suspiros de frustración.
-Claro que no, yo te amo, es sólo que…
-¿Sólo que tenías ganas de una aventura, no? De sentirte todo un casanova.
-Eso no es así, Tomoyo. Tú me conoces.
-¿Ah, sí? –Reprimió su risa irónica-. Francamente, lo dudo. Porque el Eriol que yo conozco no se habría lanzado a sus brazos, ¿o me equivoco?
Eriol sintió que la impotencia y la frustración se apoderaban de él. Se sentía como un completo imbécil, y cada palabra de Tomoyo dolía horriblemente. Dio un paso adelante para acercarse más a ella.
-Tomoyo… no, fue una tonrería sin importancia... no...
Ella negó con la cabeza y dio un paso atrás.
-Para mí sí la tuvo, Eriol. Porque esto se trata de la confianza y del respeto, de que la buscaste a ella para que te diera algo que...
Al ver que él no decía nada, continuó.
-¿Es que acaso no soy lo suficiente mujer para ti que tuviste que ir corriendo tras Nakuru? ¡No lo entiendo!
Llegados a este punto, Tomoyo no pudo evitar dejar que algunas lágrimas salieran, porque todo le dolía demasiado. Eriol volvió a despeinarse, y sintió que por sus venas corría arrepentimiento, frustración, dolor, impotencia, culpa.
-Pero no te preocupes, en serio. –Dijo Tomoyo apartándose las lágrimas-. Sabes que a mí me encanta complacerte. Y eso es exactamente lo que voy a hacer esta vez.
Se acercó a él y colocó sus manos en las mejillas de Eriol. Él frunció el ceño ligeramente.
-Ya no tienes que sentirte culpable por nada, ahora puedes ir a revolcarte con todas las mujeres que quieras. Porque ya no me debes nada.
Y luego de una última mirada, entró al salón de clases a buscar sus cosas, para luego salir del mismo y bajar las escaleras apresuradamente.
Eriol ni siquiera se movió. Simplemente se quedó allí, de pie en medio del pasillo, sin notar que sus compañeros estaban saliendo, porque el timbre de la salida acababa de sonar.
Acababa de perder a la persona que más quería. A la única que lo entendía siempre, que lo hacía reír, con la cual pasaba los mejores momentos y con la cual se compenetraba en todos los aspectos.
Y entonces comprendió que ya no serían más los tórtolos, la pareja perfecta...
Nunca más.
You look so innocent,
But the guilt in your voice gives you away
Yeah, you know what I mean
How does it feel when you kiss when you know that I trust you?
And do you think about me when he fucks you?
Could you be more obscene?
So don't try to say you're sorry, or try to make it right
And don't waste your breath because it's too late
It's too late.
(Shaoran)
Estaba furioso con Eriol. No quería verlo porque sabía que lo golpearía tan fuerte que lo dejaría estéril.
Tuve que contárselo a Sakura y ella me dijo que ya lo sospechaba, pero que tenía la esperanza de que aquello no sucediera.
Nos despedimos en la salida y ella se marchó con Kero. Me dieron ganas de comer un chocolate, así que me dirigí a la cafetería a comprar uno. Y antes de salir, noté que en una de las mesas más apartadas, junto a los grandes ventanales que daban al patio, había una chica pelinegra sentada y cabizbaja. Era Tomoyo.
Caminé hasta ella y borré mi sonrisa en el momento que vi sus ojos llenos de lágrimas. Mi primera reacción fue la de dejar mi mochila en una de las sillas y sentarme frente a ella. Noté que tenía los ojos llorosos, así que extendí mi mano sobre la mesa. Pero Tomoyo, en vez de tomarla, comenzó a llorar.
Las ganas de golpear a Eriol se hicieron mayores al ver cómo Tomoyo se llevaba las manos al rostro para tapárselo mientras lloraba. Me cambié de asiento y me senté junto a ella para acariciar sus hombros y transmitirle algo de apoyo. Me acerqué un poco más para abrazarla, y Tomoyo me correspondió. Luego de unos segundos, se separó de mí para secarse las lágrimas. Yo volví al puesto frente a ella.
-Lo siento –dijo, intentando esbozar una sonrisa-, seguro estás apurado por llegar a casa con tu prima, y yo te he empapado la camisa.
-Soy yo el que te debo una disculpa, Tomoyo. Te juro que hice todo lo posible porque Eriol no se comportara como un idiota, pero no pude lograrlo.
-No es tu culpa, Shaoran, las decisiones las tomó él, no tú. Eriol es tu mejor amigo, lo lógico es que lo cubras. -Respiró profundo un par de veces y se secó el resto de las lágrimas de las mejillas-. Pero... no tienes idea de lo humillada que me siento. Aunque no sea así, siento como si Eriol se hubiera buscado a Nakuru porque yo no era suficiente para él.
Yo negué con la cabeza y me juré a mí mismo que golpearía a Eriol cuando lo viera.
-Claro que no, ¿cómo puedes pensar eso? Creo que eres una persona increíble, Tomoyo. Tienes una gran personalidad, eres realmente encantadora, inteligente y culta. Y siempre estás dispuesta a ayudar a las personas. Y además, eres guapa. Creo que hay pocas personas como tú.
Tomoyo esbozó una pequeña sonrisa.
-Creo que exageras.
-Es la verdad, Tomoyo. Pero además de todo eso, eres muy simpática y agradable. Si Eriol tomó esa decisión, fue por las razones equivocadas, no porque tú no fueras suficiente para él. –Comenté-. Quizás es al revés. No quiero echarle tierra a mi amigo, pero...
Me callé y permanecimos en silencio durante varios minutos. Por un momento, pensé en marcharme, pues tal vez Tomoyo tenía ganas de estar sola.
-Gracias. -Fue ella quien rompió el silencio-. Por esto.
Yo asentí con la cabeza.
-¿Necesitas que te lleve a tu casa?
-¿Me puedes llevar a casa de Sakura?
Asentí con la cabeza y nos pusimos en marcha.
Durante el camino yo fui quien sostuvo el hilo de la conversación la mayoría del tiempo, más que todo por distraerla y hacerla reír. Al llegar, nos despedimos. Tomoyo me agradeció una vez más y yo le dije que no había de qué, que para eso estaban los amigos.
Me quedé mirándola hasta que llegó a la puerta de la casa de Sakura. Luego, de camino a mi casa, deseé que no sufriera mucho. Lo que yo no sabía, es que Tomoyo no era el tipo de persona que se acostaría en su cama a llorar como una Magdalena. Al contrario.
Y, algunas veces, un clavo saca otro clavo.
(Sakura)
Mi risa volvió a inundar la cocina de la sala de Kero, en el momento que Miltos, su spectacular primo recién llegado de Grecia, contó otros de sus chistes. Miltos no hablaba nada de japonés, así que nos comunicábamos en inglés. Su acento era realmente sexy.
Lo había conocido cuando tenía catorce años, la primera vez que vino de visita a Japón. De hecho, mi primer beso había sido con él en Ghenshi. Él estaba a punto de cumplir los dieciséis y ya para ese entonces era todo un bombón, con su eterno bronceado y sus ojazos verdes.
Esta era su segunda visita a Japón, y ahora que tenía casi diecinueve, se veía très bien.
El timbre sonó y Kero se dirigió a la puerta. Anastasia, su hermana mayor, llamó a Miltos desde el segundo piso, y él se excusó conmigo para subir.
Pronto Kero estuvo de vuelta con nosotros, y con mi prima, cuya expresión facial delataba que no se encontraba muy bien. No pude evitar sobrecogerme al ver los ojos rojos de Tomoyo. Me apresuré a abrazarla, y ella me correspondió al instante.
Los tres nos dirigimos al salón y nos sentamos en el sofá, Tomoyo entre Kero y yo.
-¿Qué te pasa, corazón? –Preguntó Kero con obvia preocupación en su voz-. ¿Por qué tienes esa carita? ¿Te peleaste con Eriol?
Tomoyo se mordió el labio inferior y sus ojos se llenaron de lágrimas.
-Era cierto, Sakura, Eriol sí estuvo con Nakuru. –Su voz se quebró y Kero soltó un jadeo por la sorpresa.
La sangre abandonó mi cara y la palidez se apoderó de ella. Kero permaneció en total estado de mutis. Tomoyo nos miró a ambos y comenzó a llorar. Tardé unos segundos en reaccionar, y cuando lo hice, mi primera acción fue la de abrazarla.
Mi prima nos contó sobre su conversación con Eriol y lo terrible que la había hecho sentir todo aquello. Nos dijo, además, que Shaoran había sido muy amable con ella e incluso la había hecho sentir mejor.
-Les juro que no puedo explicar lo mucho que quiero asesinar a Eriol en este momento. –Dijo luego de haber dejado de llorar-. Porque me duele, sí, pero al mismo tiempo siento muchísima rabia y quiero que sienta lo que estoy sintiendo.
Volví a abrazarla y asentí con la cabeza. Todo esto me recordó a cuando Shaoran y Nakuru tuvieron su encuentro sexual en el aula de idiomas. Reviví los celos que había sentido y el dolor que aquello me había causado, y supe que Tomoyo debía estar sintiendo lo mismo, pero multiplicado por mil.
-¿Y por qué no lo haces? –Preguntó Kero, que hasta ahora se había mantenido al margen de la conversación-. Si lo que quieres es desahogarte, hacer que él sienta lo que tú sentiste, ¿por qué no lo haces?
Nosotras lo miramos sin decir nada. De repente, el rostro de Tomoyo cambió y una sonrisa de astucia apareció en él. Kero le devolvió la sonrisa y yo los miré sin comprender sus miradas de complicidad.
-¿Estás pensando lo mismo que yo, Bananín? –Inquirió mi mejor amigo con una sonrisa en los labios.
-Creo que sí, Bananón. –Respondió Tomoyo-. ¿Pero dónde está?
Yo me aclaré la garganta.
-Ehm, bananas, Don Rata no entiende absolutamente nada de lo que están hablando. ¿Podrían por favor contarme qué fue lo que me perdí?
Kero se rió-. ¿Recuerdas la última vez que Miltos vino? Ustedes se dieron un beso, pero en realidad, a Miltos le gustaba Tomoyo. -Explicó él-. No es nada personal, cariñín.
Yo asentí con la cabeza y me reí un poco ante aquello. Era cierto, lo recordaba. Mis labios se curvaron en una sonrisa pícara.
-Esta noche iremos a Lapsus, la gente del equipo también irá, así que es muy probable que Eriol esté allí. Puedo decirle a Miltos que vaya.
-Sé que es inmaduro y que probablemente no esté bien, pero lo que él hizo tampoco fue maduro y definitivamente no estuvo bien. –Comentó Tomoyo-. Además, tengo derecho a actuar impulsivamente de vez en cuando. Y si él tuvo un affaire a mis espaldas, pues yo estoy en todo mi derecho de tener uno también.
Vivan los planes maquiavélicos.
Se supo. Eriol sí metió la pata hasta el fondo. ¿Qué opinan de ello? ¿Creen que su infidelidad tiene perdón? ¿Y qué piensan de que Tomoyo le quiera dar donde más le duela y con quien mas le duela? ¿Y qué les parece el primo de Kero? Es todo un galán, pero a Kero no le hará mucha gracia que su adorada Meiling le ponga el ojo a su primito... ya veremos qué pasa.
Shaoran cumplirá su promesa de poner a Eriol en su lugar, de eso pueden estar seguros. ¿Cuánto creen que las cosas cambien en el grupo luego de lo que hizo Eriol? En el próximo capítulo habrá más escenas S&S, una particularmente muy... íntima, si saben a lo que me refiero.
Un beso grande a todas mis lectora madridistas, ¡Hala Madrid!
Canción: Your Love is a Lie
Banda: Simple Plan
Álbum: Simple Plan
