Smells Like Teen Spirit

"El sexo es lo más divertido que se puede hacer sin reír." –Woody Allen.

Capítulo XIV:

"Always"

I've been here before a few times
And I'm quite aware we're dying
And your hands they shake with goodbyes
And I'll take you back if you'd have me
So here I am I'm trying
So here I am are you ready

(Shaoran)

Eriol atajó la bolsa con hielo que le lancé y se la colocó en la entrepierna. Me senté en el sillón frente a él y lo miré fijamente.

-¿Qué? –Preguntó mientras fruncía el ceño-. ¿No te bastó con golpearme en las pelotas, que ahora quieres enviarme miradas de desaprobación? ¿Qué clase de amigo hace eso, Shaoran?

-Pues, uno al que le importa lo que hiciste. Uno que quiere que aprendas tu lección y no lo vuelvas a hacer.

Eriol rodó los ojos. Yo no dije nada durante un rato, para permitirle a Eriol bajar la guardia. Cuando vi que se puso cómodo, decidí que era momento de hablar.

-Oye, Tomoyo me dijo algo que todavía no sé cómo interpretar. –Comenté con fingida inocencia. Por supuesto que sabía perfectamente a qué se refería Tomoyo.

-¿Qué te dijo? –Preguntó él con curiosidad.

-Me dijo que te dijera que ya eres libre de vivir tu vida de soltero, que ella también va a aprovechar la suya.

El rostro de mi amigo se desencajó por completo. Yo sonreí mentalmente. No disfrutaba de verlo sufrir, pero debía admitir que apoyaba a Tomoyo en su decisión de haber roto con Eriol, por varias razones. La primera, porque consideraba que ella no se merecía sufrir ni por mi amigo ni por ningún otro tipo, y sabía que difícilmente podría estar en paz si decidía continuar con Eriol, sabiendo de lo que había sido capaz. La segunda, porque Eriol era una persona a la que le costaba aprender por cabeza ajena; por su naturaleza, usualmente necesitaba experiencias que estuvieran cargadas de lecciones y consecuencias para aprender, crecer y madurar. Así había sido siempre. Y, como decía C.S. Lewis, la experiencia es una maestra brutal, pero aprendes... ¡cómo aprendes!

-¿En serio te dijo eso? –Preguntó con el ceño fruncido y un deje de preocupación e irritación en su voz-. Yo espero que eso no signifique lo que creo que significa.

-Me temo que sí.

-¡Maldita sea! –Golpeó la pesa con el puño cerrado-. ¿Qué más te dijo?

-Nada más, pero Sakura me comentó que esta noche saldrían a bailar con Kero y su primo que vino de Grecia… un tal Miltos.

Mi mejor amigo alzó la cabeza ante la mención de aquel nombre.

-Bloody wanker.

Aquello me dio risa. Ahora sabía por qué decían que cuando uno estaba muy enojado o muy feliz, hablaba en su idioma natal. Porque Eriol acababa de usar una de las expresiones más británicas que conocía. Mi amigo apretó los dientes y se puso de pie. Sacó su móvil y marcó un número, pero nadie contestó.

-Contesta, vamos, ¡contesta!

Repitió el procedimiento unas seis veces más, obteniendo los mismos resultados.

-¿A quién llamas? –Pregunté, anticipándome a la respuesta.

-A Tomoyo, no quiero que salga con el tipo ese. –Masculló las palabras-. ¡Pero no me contesta!

-Duh. Yo tampoco te contestaría, dadas las circunstancias. ¿Y qué tiene de malo que salga con él? Después de todo, tú la cagaste. Ella está en su derecho de...

-¡Yo odio a ese tipo, Shaoran! –Exclamó molesto-. ¡A él le gusta Tomoyo! ¡Siempre le ha gustado! He wants to fucking bang her!

-¿Así como tú querías con Nakuru? –Pregunté. Él me envió una mirada amenazante, pero luego suavizó su ceño y se echó en el sofá, llevándose las manos a la cabeza-. Exacto, Eriol. No hay nada que puedas hacer al respecto.

Pasaron unos segundos hasta que mi amigo se incorporó y me miró con la expresión de alguien a quien acaba de encendérsele el bombillo.

-Pero tú sí. –Dijo-. Tú sí puedes hacer algo. Llámala, dile que no salga, llama a Sakura, invítalas a tu casa, ¡cualquier cosa, por Dios!

-No puedo hacer eso, Eriol, va a ser demasiado obvio. Lo siento, pero lo mejor será que aceptes que...

-Entonces esta noche iremos a la discoteca a la que ellos vayan.

Lo que Eriol no sabía, era lo mucho que iba a arrepentirse luego de aquella decisión.

-.-

Aquello no me estaba gustando. No, definitivamente no me estaba gustando para nada. Se suponía que era Eriol el que tenía que escarmentar y sufrir –y de hecho lo estaba haciendo-, pero yo también estaba sufriendo un poquito.

¿Celoso?

Rodé los ojos y le di un sorbo a bebida.

-Creo que a ti tampoco te agrada ese imbécil. –La voz Eriol hizo que me girara para mirarlo-. Me pregunto por qué será…

Estábamos en la discoteca Lapsus, sentados en unas mesas altas cerca de la barra. Eriol y yo habíamos llegado hacía un rato, después de las chicas y Kero, que también había traído a su primo Miltos. Tomoyo había pasado olímpicamente de Eriol, ignorándolo por completo, pero mostrando siempre una sonrisa y una actitud de celebración. Pedimos unos shots de tequila para entrar en calor y las chicas se fueron a bailar con Kero. Eriol y yo nos quedamos con Miltos en una de las mesitas, supuestamente a hablar un rato antes de ir a bailar.

Pero Eriol tenía la peor cara del mundo. Apenas y quitaba los ojos de la pista de baile, donde Tomoyo bailaba muy alegremente con Meiling, Sakura y Kero. Miltos tampoco despegaba sus ojos de ella, y al parecer mi mejor amigo había estado en lo cierto cuando dijo que al griego le gustaba su novia. O mejor dicho, su exnovia.

Luego de un rato de risas, caras largas por parte de Eriol, baile, alguna que otra bebida, y charlas, las chicas quisieron bailar de nuevo. Meiling fue con Kero y Tomoyo con Miltos. Como yo me encontraba en el baño, Sakura se quedó con Eriol, ambos de brazos cruzados y mirando a lugares diferentes. Sakura tampoco le hablaba a Eriol. En realidad, Miltos y yo éramos los únicos que le dirigíamos la palabra. Kero apenas y cruzaba alguna frase con él, y Meiling no le hablaba porque simplemente no simpatizaba con él.

No sé si la nube negra de malos pensamientos que tenía Eriol encima me salpicó de mala suerte o qué, pero justo cuando regresé del baño, Miltos volvió a la mesa para tomar a Sakura de la mano y llevarla a la pista de baile a bailar con él y Tomoyo. Al principio me desconcerté y Eriol pareció notarlo.

-Sakura quería bailar pero tú estabas en el baño, así que decidió esperarte. –Explicó mientras le daba un sorbo a su bebida. ¿Cuántas llevaba ya?-. Pero Miltos insistió en que fuera, ya que según él tu novia baila increíble.

Era cierto. Sakura sabía moverse. Me encogí de hombros, pues aquello no debía molestarme. Pero pasados unos minutos, comencé a sentirme incómodo.

Sakura y Tomoyo estaban bailando con Miltos, él en el medio de ellas. Y no me pregunten cómo hacía el tipo, pero les llevaba el ritmo a las dos. No me gustó que colocara una de sus manos en la cintura de Sakura y la atrajera hacia él. Hizo lo mismo con Tomoyo y quedaron más juntos que antes. Luego le susurró algo en el oído a mi novia y ella soltó una carcajada.

Apreté la mandíbula. Sí, estaba celoso. Celoso porque yo nunca había bailado con Sakura y este tipo estaba pegándosela al cuerpo.

Me bebí de un golpe lo que quedaba de mi bebida y me puse de pie. Me detuve frente a ellos y Miltos me sonrió.

-¿Bailas también? -Me preguntó sonriente. El tipo parecía estar siempre de buen humor-. ¡Excelente!

Yo posé mis ojos sobre Sakura. Ella me regaló una sonrisa alegre.

-¡Pensé que nunca regresarías del baño! –Exclamó para que pudiera oírla.

Me acerqué a ella y le susurré al oído:

-¿Quieres bailar conmigo o prefieres seguir con estos dos?

Sakura rodeó mi cuello con sus brazos y pegó sus labios a mi oído izquierdo.

-Pensé que nunca preguntarías.

(Sakura)

Come on, let me hold you,
touch you,
feel you…

Always.
Kiss you,
taste you all night…

Always.

So here I am, I'm trying.
So here I am, are you ready?
So here I am, I'm trying.
So here I am, are you ready?

Shaoran me mordió el lóbulo de la oreja y yo me reí.

-¡Shhh! ¡Shaoran, vamos a despertar a mis papás!

Él sonrió-. Tus papás no me asustan, ahora, tu hermano… pues, sí, bastante.

Volví a reír. No lo dejé besarme hasta que estuvimos en mi habitación, con la puerta cerrada y el seguro colocado.

La noche había resultado bastante agradable y divertida, para todos menos para Eriol. Pero supongo que esa había sido precisamente la idea.

Tomoyo había estado toda la noche con el sexy de Miltos, quien no había dejado de coquetear con ella y de enviarle indirectas sugestivas. Eriol echaba humo por las orejas cuando veía los acercamientos –cada vez más cercanos y más frecuentes- entre Tomoyo y el primo de Kero. Bien hecho, que sufra, que eso le pasa por imbécil.

Inclusive hubo un momento donde se puso de pie y se marchó, quién sabe adónde, luego de ver como Miltos le daba un beso en el cuello y otro en la comisura de los labios a Tomoyo.

Cuando regresó fue para recibir la devastadora noticia de que Tomoyo se había marchado con Kero y Miltos. Aquello pareció no gustarle, porque pidió muchos –vaya uno a saber cuántos- shots de tequila para el solo. Se los bebió como el propio borracho. Y eso que ya tenía bastantes tragos encima. Me dio un poco de tristeza verlo así, después de todo, Eriol también era mi amigo. Pero luego me dije que un poco de karma no le vendría nada mal.

Shaoran pareció preocuparse. Meiling lo notó, y como la buena prima que era, intercedió:

-Si quieres puedo llevarlo a su casa, no está en el mejor estado y no quiero que les arruine la diversión a ti y a Sakura. –Se ofreció amablemente-. Luego puedo pasarlos a buscar o no sé, ustedes deciden.

Meiling era una persona demasiado simpática como para que no te agradara. Ahora entendía por qué a Kero le gustaba cada vez más. Bueno, por eso y por otras buenas cualidades físicas que poseía.

Shaoran pareció pensarlo. Me miró, como preguntándome qué quería hacer. Yo, para no ser egoísta, le dije que me parecía bien, pero siempre y cuando ambos estuvieran de acuerdo. Hasta dije que podíamos irnos todos, si así lo deseaban.

Pero Meiling dijo que no, que nosotros debíamos quedarnos y seguir divirtiéndonos, nada de llevar borrachos a sus casas, no señor, de eso se encargaría ella, que ya había tenido suficiente diversión. A un lado el hecho de que su compañero de baile –Kero- ya se hubiera marchado.

Eriol estaba tan ebrio que ni siquiera se dio cuenta de nuestra conversación.

Estuvimos de acuerdo y nos despedimos de ella. Eriol se puso de pie y nos dio muchos besos ensalivados en las mejillas. Shaoran le dio las llaves del auto a su prima y le preguntó si quería que la acompañar al menos hasta allí. Pero Eriol dijo que no, que él y Meiling podían ir solitos, porque ellos eran muy amigos, ¿verdad Mei? Cuánto tiempo que no salíamos así, juntos, mucho, no crees, Meiling? Tú que eres una persona tan divertida, al igual que yo, hacemos una gran amistad, ¿no te parece, Mei?

Ella simplemente rodó los ojos.

Sí, definitivamente Eriol estaba borracho.

Shaoran y yo nos quedamos durante un rato más, bailando y riéndonos de cualquier cosa. Él bromeó sobre como seguía siendo más alto que yo a pesar de que estuviera usando tacones altos. Aquello me hizo gracia y me encantó, al mismo tiempo. También nos reímos sobre lo gracioso que se veía Eriol cuando estaba ebrio, preguntándonos cómo se sentiría mañana, a la hora del partido.

Entonces caímos en cuenta de que mañana había partido, y que era mejor irnos a dormir para estar descansados y con mucha energía mañana.

No fue difícil conseguir cómo irnos hasta mi casa, ya que nos encontramos con Rika afuera. Acababa de salir de la discoteca que estaba al lado de Lapsus, y ya se iba para su casa. Se ofreció a llevarnos, pero Shaoran le dijo que para no complicarle la cosa, nos dejara en mi casa, y que de allí el llamaría a Meiling.

Al llegar a mi casa, nos despedimos de Rika y le agradecimos. Ella nos despidió con un pórtense bien y nos vemos mañana en el partido. Shaoran le dijo que portarse bien era aburrido y le guiñó el ojo. Rika sólo se rió.

Entramos a la casa en silencio. Y no es que yo sea una persona pesimista y negativa, o que siempre espera lo peor de cada situación, pero conociendo a mi hermano, juro que al cerrar la puerta esperé a que Touya encendiera las luces y dijera: te estaba esperando, ¿qué son estas horas de llegar? ¿Y con ese mocoso? Pero, milagrosamente, no sucedió. Al parecer estábamos de suerte. ¡Sí!

Suspiré aliviada y me giré para mirar a Shaoran, pero él tenía otros planes. Me rodeó con sus brazos y me besó, yo le correspondí al instante. Su lengua buscó la mía con ansias. Bajé mis manos hasta su trasero y lo apreté. Él sonrió.

-Deberíamos subir. –Susurré entre besos-. Pero primero vamos a la cocina, tengo sed.

Él se separó de mí y asintió. Nos dirigimos a la cocina. Abrí la nevera y me serví agua en un vaso y la bebí toda de un sorbo. Le ofrecí a Shaoran, pero sólo bebió un poco. Guardé la jarra y cerré la nevera, pero antes de voltearme, Shaoran me rodeó con sus brazos y me acorraló contra la pared.

El que yo estuviera dándole la espalda facilitaba que él pudiera besar mi cuello y mi nuca. Eché la cabeza hacia atrás y él apartó mi pelo. Comenzó a mordisquear y a lamer la piel de mi cuello y yo me mordí el labio inferior. Me encantaba cuando hacía eso.

Sus manos, que habían estado en mi cintura, subieron hasta mis pechos y los acariciaron por debajo de la ropa.

-Shaoran…

-Quiero… hacerte tantas cosas. –Susurró contra mi piel. Pegó su cuerpo aún más al mío y pude sentir su excitación.

Aquello fue demasiado. Me giré y atrapé sus labios en un beso fogoso. Shaoran me correspondió de la misma manera. Era increíble lo mucho que me gustaba estar con él de esta manera. Él me quitó la blusa negra con un movimiento rápido. Mi espalda se arqueó al tocar los mosaicos de la pared, que estaban fríos.

-En serio, creo que debemos subir. –Dije cuando nos separamos para recuperar algo de aire. Él asintió, pero no se despegó de mi cuerpo.

Mientras subíamos las escaleras, me apretó la cintura con los dedos, lo que hizo que yo me riera. Repitió la acción y yo volví a reír. Me giré y le di un zape en la frente.

Él me mordió el lóbulo de la oreja.

-¿Así que hoy estás agresiva? ¡Grrr! –Volvió a apretarme contra sí y me mordió el labio inferior.

Me reí de nuevo-. ¡Shhh! ¡Shaoran, vamos a despertar a mis papás!

Él sonrió-. Tus papás no me asustan, ahora, tu hermano… pues, sí, bastante.

Me tapé la boca para que no se escuchara mi risa. Me quité los tacones para que no hacer ruido. No lo dejé besarme hasta que estuvimos en mi habitación, con la puerta cerrada y el seguro colocado. Coloqué mis tacones en el suelo y tiré mi blusa negra en algún rincón de mi habitación,

-¿No ibas a llamar a Meiling? –Pregunté bromeando.

Él se arrodilló-. Era una excusa para que Rika no insistiera en llevarnos sanos y salvos a nuestros hogares. –Besó mi vientre y mi ombligo-. Y para poder hacerte cosas malas.

Aquello me hizo gracia, y sumado al cosquilleo que me producían sus besos y su aliento contra mi piel, solté una risita tonta.

-Entonces creo que no estaré sana y salva en mi hogar.

Shaoran intentó soltar el botón de mis jeans con sus dientes. Volví a reír. Sorpresivamente, lo logró.

-¿Experiencia? –Pregunté divertida.

Él alzó el rostro.

-Suerte, en realidad.

Tomé su rostro entre mis manos y conseguí que se levantara, hasta llegar a mi altura. Nos besamos durante un largo rato, hasta que yo decidí que sería divertido despeinarlo completamente. Le apreté los cachetes y el sonrió.

Se agachó ligeramente y me bajó los jeans de un tirón. Como casi perdí el equilibrio, tuve que sujetarme de su camisa.

-¡Shaoran! –Exclamé, para luego recordar que no debía hacer ruido, muchísimo menos gritar su nombre.

-¡Shhhh! –Se rió-. ¿Quieres que tu hermano venga a renovar la inquisición con nosotros?

Me reí y él me besó el rostro repetidas veces. Yo terminé de quitarme los pantalones y los dejé por ahí. Shaoran me acarició la espalda nos dirigió al alféizar de la ventana sin separarnos. Nos sentamos –él en el alféizar y yo en sus piernas- y sus manos trazaron un camino hasta llegar al broche de mi sostén.

-¿Tienes mucha prisa por quitarme la ropa hoy, o son ideas mías? –Inquirí divertida, mientras comenzaba a desabotonar su camisa. Una vez lo hube hecho, la tiré hacia atrás y acaricié su espalda ancha y masculina.

-Siempre quiero quitarte la ropa, preciosa. –Comentó con su sonrisa sexy dibujada en el rostro. Soltó el broche sin mucho esfuerzo y colocó ambas manos sobre mis hombros, deslizando así los tirantes.

El sostén cayó sobre mi regazo, pero Shaoran se ocupó de lanzarlo lejos, sin quitarme los ojos de encima. Me apartó el pelo hacia atrás, para poder contemplarme mejor. La luz de mi habitación estaba apagada, así que la única iluminación era la que entraba por la ventana, proveniente de la luna y las luces de afuera. Y aquello le daba más erotismo al momento.

-Me encanta tu cuerpo, ¿sabes? –Susurró Shaoran mientras me miraba-. Es perfecto.

Aquello, sumado a su mirada sobre mí, consiguió que me sonrojara.

-A mí también me encanta el tuyo, Shaoran. –Dije.

Él sonrió y me besó el mentón, para continuar por mi cuello y clavícula. Recosté mi cabeza de la pared, para estar más cómoda y poder disfrutar así de los besos y las caricias de Shaoran.

Él siguió hasta llegar a mis pechos, donde continuó con los besos. Cuando su lengua comenzó con la «dulce tortura», me mordí el labio inferior y coloqué mis manos detrás de su nuca, despeinándolo. «Dulce tortura», así me gustaba llamar al momento cuando Shaoran comenzaba a acariciarme con la lengua en esa particular zona erógena de mi cuerpo. La sensación era muy agradable y difícil de describir. Como un cosquilleo intenso y placentero, que hacía que quisieras más, pero al mismo tiempo, no.

Me sobresalté cuando Shaoran mordió uno de mis pezones, y hasta dejé salir un ¡ay! Él alzó el rostro de inmediato.

-¿Te dolió? –Preguntó con preocupación.

-Un poquito. –Respondí sin dejar de acariciar su pelo-. Hazlo un poco más suave.

Él asintió y volvió a bajar la cabeza. Entonces yo caí en cuenta de algo muy importante: estábamos el en alféizar de la ventana, o séase en un lugar donde los vecinos de enfrente podían vernos. O cualquier persona que pasara.

-Shaoran, ¿eres consciente de que estamos en un lugar donde la gente puede vernos?

Él giró el rostro y miró por la ventana, y luego volvió a mirarme, una sonrisa pícara dibujada en el rostro.

-Lo sé, ¿no te excita saber que pueden descubrirnos? –Comentó con picardía.

Sonreí-. Si lo pones de esa manera, no puedo negarte que sí. Pero si lo que quieres es adrenalina, podemos hacer esto frente a la puerta de la habitación de mi hermano. –Le guiñé un ojo.

Él borró su sonrisa y puso una expresión de preocupación.

-Eso ya es hardcore, Sakura, eres toda una chica mala.

Ambos sonreímos y nos besamos nuevamente. Shaoran aprovechó que yo seguía sentada en su regazo para poder alzarme cual novia en su noche de bodas y acostarme sobre la cama. Él se acostó a mi lado y continuamos besándonos.

Desabroché su cinturón y su pantalón, y él se deshizo del mismo, dejándolo caer al suelo.

-Shaoran –susurré mientras mordía sus hombros-, ¿tienes condones?

Él demoró en contestar y luego soltó un bufido.

-No… no traje ninguno.

Ambos nos miramos como si aquello fuera una terrible noticia. ¿Quizá porque sí era una terrible noticia?

-¿Tú no tienes? –Me preguntó.

Negué con la cabeza y entonces el bombillo sobre mi cabeza se encendió.

-Pero seguramente mi hermano sí.

Shaoran se incorporó, quedando sentado sobre la cama, y me miró desde arriba.

-¿Y se supone que vas a ir a su habitación a pedírselos? –Su rostro demostraba que aquella opción no le agradaba-. ¿Y le dirás hola, hermano, vengo a buscar condones porque voy a tener sexo con mi novio, que está semidesnudo en mi habitación?

Me reí mientras me incorporaba.

-No, bobo, no se los voy a pedir, voy a entrar a buscarlos sigilosamente.

Me puse de pie y me dirigí al armario, para buscar alguna camiseta grande para ponerme.

-¿Qué se supone que haces? –Preguntó Shaoran desde la cama.

-Estoy buscando algo para ponerme, -me giré para mirarlo-, ¿o piensas que voy a ir semidesnuda?

Shaoran esbozó una sonrisa malévola que se vio acentuada por la tenue luz de la noche.

-De hecho, estaba pensando que deberías ir desnuda.

Lo miré como si estuviera loco.

-¿Estás loco?

Él rió-. No, pero ya que vas a hacer algo arriesgado y lleno de adrenalina, ¿por qué no lo haces más intenso?

-Porque si me pongo algo, al menos tengo la excusa de decir que entré a buscar la engrapadora si se despierta.

Shaoran volvió a reír. Se levantó de la cama y caminó hasta donde yo estaba, cerrando la puerta del armario al llegar.

-¿La engrapadora, un sábado a las tres de la madrugada? –Preguntó burlonamente-. ¿En serio, Sakura?

Okay, no. Pero eso había sido lo primero que se me habría ocurrido.

-Yo pensé que eras una chica osada, pero veo que no. –Aquel comentario fue una obvia provocación-. Veo que no te atreverías a hacerlo.

Y ese último, mi señal. Por alguna razón en la vida, no había nada más tentador y retador para mí que las frases "a que no te atreves", "no te atreverías", "tú no lo harías", y sus variantes. Porque, era una manera de demostrarles a esa gente que sí me atrevo y sí lo hago. Y no hay nada mejor que hacer las cosas que te dicen que no debes hacer. Además, sentir la adrenalina correr por tus venas es algo que no tiene precio. Sumamente increíble. Irresponsable muchas veces, pero ya que. ¿De eso se trata la vida, no? De correr riesgos.

-Está bien, voy a hacerlo, sólo para probarte que sí me atrevo y que soy tan increíble que Touya ni siquiera notará que entré.

Shaoran sonrió complacido y me dio un beso.

-No se hable más, entonces. –Al igual que como hizo con mi pantalón, me bajó las braguitas de un tirón-. Ya estás lista.

Le saqué la lengua y tomé mi móvil, para utilizarlo como linterna. Caminé hacia la puerta, tropezándome con mis tacones. Shaoran se rió.

-No te caigas, preciosa.

-Cállate.

-Aquí te espero, suerte en tu misión especial.

Me giré para volver a sacarle la lengua y salí de mi habitación, dejándolo muy divertido sobre mi cama. No sé qué era lo que le causaba tanta risa, porque si Touya se despertaba, él sería precisamente el primero en morir.

Caminé por el oscuro pasillo y me detuve frente a la puerta entreabierta de la habitación de mi hermano. Tragué grueso antes de entrar. Respiré profundo y me armé de valor. Empujé la puerta con el pie, muy suavemente, hasta que el ángulo de apertura me permitió entrar. Cuando estuve dentro, toqué los botones de mi móvil para que la luz de la pantalla se encendiera y me sirviera para iluminar la habitación. Pude ver que Touya estaba dormido, y para mi suerte, mirando hacia la pared.

Fase primera, completada.

La pregunta del millón: si yo fuera Touya, ¿dónde guardaría los condones? Vamos Sakura, piensa un poco, tú puedes, tú eres inteligente.

Comencé a husmear en su escritorio, por si había alguna cajita o algo que sirviera para guardar cosas pequeñas, pero no encontré lo que estaba buscando. Me dirigí al armario y lo abrí, haciendo que sonara un poco. Touya apenas se movió. Mi corazón comenzó a latir aún más rápido que antes. Tenía que actuar rápido. Revisé todo por encima. Perfumes, desodorante, relojes… un momento, ¿qué es esto?

Una cajita de color aguamarina me llamó la atención. Aquel color, aquel lacito y aquella pequeña caja eran inconfundibles: Tiffany & Co. Era del tipo de caja que se usaba para anillos de compromiso. Otro momento, ¿por qué Touya habría de tener una cajita de Tiffany en su armario? A no ser que…

¡Oh, por Dios! ¡Mi hermano iba a pedirle matrimonio a Anastasia!

Aquello me emocionó enormemente. Primero, porque ellos llevaban ya bastante tiempo de ser novios, y aunque yo aún no entendía cómo alguien podía soportar a Touya, Anastasia era sumamente adorable y encantadora. Y segundo, porque me hacía ilusión ver como el antipático y arisco de mi hermano sí tenía sentimientos. Me giré para mirarlo. Seguía durmiendo en la misma posición que cuando entré. Sonreí. Dejé la cajita donde la había encontrado y continué mi búsqueda. Si mis sospechas eran ciertas, y el contenido de aquella cajita de color aguamarina era un anillo de compromiso, lo más probable es que mi hermano fuera sexualmente activo y tuviera condones en su habitación.

O no. Porque podía ser que Anastasia estuviera tomando la píldora. O que fueran castos y puros hasta el matrimonio. Entonces Shaoran y yo estábamos jodidos y no podríamos hacerlo.

Okay, Sakura, no es el momento ni el lugar de divagar y pensar en estupideces.

Volví a mi labor y revisé las gavetas. Ropa interior, calcetines, ropa de ejercicio, bañadores, cosas de hombres. Nada de preservativos. Bufé. ¿Es que acaso mi hermano era un santo, por todos los cielos? Oh, un momento… no revisé las gavetas del escritorio. ¡Sí! ¡Eso es! ¡Las gavetas del escritorio!

Me apresuré a revisar los cajones. En el primero había bolígrafos, liguitas, clips, tarjetas, utensilios de oficina, y un paquete de chicles que reconocí inmediatamente. ¡MIS SAKERU DE UVA QUE HABÍAN DESAPARECIDO MISTERIOSAMENTE DE MI ESCRITORIO! Pero, ¿y quién le dijo a Touya que podía escabullirse sin mi permiso a mi habitación para husmear entre mis cosas y llevarse algo sin mi autorización? ¡Qué abusador! Ugh, lo golpearía cuando estuviera despierto y yo vestida.

Cerré la gaveta, y pensé en sacar los chicles, pero eso probablemente delataría que estuve en su cuarto revisando sus cosas. Mañana por la mañana entraría con la excusa de que necesitaba grapas para mi engrapadora, o algo así. Abrí la segunda gaveta y como por arte de magia, allí estaban. ¡Eureka! Sonreí. Como no sabía si Touya los tenía contados, sólo tomé uno. Cerré la gaveta y me dirigí hacia la puerta, con mi sonrisa triunfante.

-Sakura.

Me detuve en seco. Sentí un vuelco en el pecho y que el corazón iba a salírseme de repente. Mi sangré se heló y juro que vi mi vida pasar frente a mis ojos.

-Monstruo… no te comas el último pedazo del pastel…

What the fuck?

Me giré para ver de qué estaba hablando mi hermano, y comprobé que seguía dormido. Me llevé una mano al pecho y sentí que el alma me volvía al cuerpo. Dios mío… aquello había sido un susto tremendo. Salí rápido, antes de que Touya se despertara, y cerré la puerta tras de mí. Corrí hasta mi habitación y repetí el procedimiento con la puerta, colocándole el seguro.

-¿Y? –Preguntó Shaoran con clara burla. Estaba cómodamente sentado el alféizar de la ventana. Se veía increíblemente sexy.

Le tiré el dichoso condón y él lo atrapó a duras penas.

-¿Quién es toda una badass, Shaoran?

Él esbozó una sonrisa lentamente y se puso de pie para besarme.

-Tú.

-Sólo tomé uno, para no levantar sospechas, así que más te vale aprovecharlo.

Sonrió y yo le di un empujón que lo hizo quedar sentado sobre el alféizar, nuevamente. Me miró con interés y yo le regalé mi mejor sonrisa antes de decir:

-Ahora soy yo quien va a hacerte cosas malas.

(Shaoran)

Come on, let me hold you,
touch you,
feel you…

Always.
Kiss you,
taste you all night…

Always.
Come on, let me hold you,
touch you,
feel you…

Always.
Kiss you,
taste you all night

Always.

Estaba teniendo un déjà vu. Pero no cualquiera, no; era el mejor déjà vu que alguien puede llegar a tener.

Sakura, que estaba de rodillas frente a mí, comenzó a besar mi abdomen y a descender lentamente, acariciando mi piel con sus labios y su lengua, dirigiéndose a un obvio destino. Era como estar viviendo la noche en que Kero nos interrumpió en Ghenshi, sólo esperaba que esta vez tampoco hubiera interrupciones.

No se detuvo al encontrarse con el elástico de mis Calvin Klein, sino que comenzó a bajarlo lentamente, hasta que el área de su interés quedó descubierta.

No pude evitar cerrar los ojos al sentir su aliento cálido sobre la parte más sensible de mi anatomía. Sakura no demoró mucho en comenzar a repartir besos y caricias con su lengua, lo cual hizo que yo recostara la cabeza del cristal de la ventana. Mi cuerpo se debatía entre relajarse y tensarse, debido a las atenciones que estaba recibiendo.

La lengua de Sakura me acarició de manera ascendente, para luego bajar y así repetir el proceso. Y debo decirles, que aquello me estaba gustando. Mucho.

Solté algunos suspiros y me llevé una mano a la cabeza, despeinándome, intentando de alguna manera canalizar toda el embriaguez que estaba sintiendo sin hacer mucho ruido.

Entonces sentí la calidez de su boca rodearme casi por completo. Primero sus labios, suaves y húmedos, luego su lengua y por último el resto de cavidad. Aquello me gustó aún más que lo anterior, sobre todo porque Sakura no había dejado de utilizar su lengua en ningún momento. Era como tener lo mejor de ambos mundos.

Sumado a eso, sincronizó el movimiento de su boca con el de su mano, intensificando las sensaciones. Por Dios, si quería matarme de un paro cardíaco, o de lo que fuera realmente, iba por buen camino.

-Sakura…

Posé mi mano detrás de su nuca y le acaricié el cabello. Ella continuó. No podía quejarme, porque en verdad lo estaba disfrutando. Sakura lo estaba haciendo tan bien que pronto tendría que pedirle que se detuviera.

Ni siquiera noté si el cristal de la ventana estaba frío, porque yo lo único que podía sentir era calor. Tanto dentro como fuera de mi cuerpo. Y pasados unos minutos, se cumplió mi pronóstico.

-Sakura… -Apenas alcancé a decir su nombre-, creo que deberías… parar.

Ella se detuvo. Yo permanecí igual que antes, con los ojos cerrados y la cabeza recostada del cristal, mientras recuperaba un poco el curso coherente de mis pensamientos y la marcha de mi respiración.

Sakura se incorporó y se sentó junto a mí, en el espacio restante del alféizar. Me besó el cuello suavemente y yo giré el rostro, encontrándome con sus ojos verdes. Permanecimos así durante algunos segundos, simplemente mirándonos.

-Eres increíble, ¿lo sabes? –Susurré mientras comenzaba a acariciar su mejilla con una de mis manos.

Ella esbozó una sonrisa tímida.

-¿Te gustó?

Acorté la distancia que había entre sus labios y los míos.

-No tienes idea.

Ella tomó mi rostro entre sus manos y unió sus labios a los míos. Me encantaba besarla, me encantaba su manera de besar, tan dulce, tan femenina, tan excitante, tan sensual. Tan Sakura.

Eran increíbles las sensaciones y sentimientos que me ocurrían y sentía cuando estaba con ella. Algo que nunca me había pasado, pero que no me costaba identificar.

Terminé de quitarme mi ropa interior y la dejé en el piso. Tomé el preservativo que había colocado sobre junto a mí luego de que Sakura me lo lanzara, y le saqué del empaque. Me lo coloqué sin dejar de besarla y Sakura se colocó de rodillas sobre el alféizar, aún sin romper el beso. Yo la tomé de la cintura y la alcé levemente, situándole sobre mí.

Pronto estuve rodeado por su calor de mujer, mucho más intenso y placentero que el anterior.

-¿Estás cómoda? –Pregunté. Ella asintió con la cabeza y yo no pude evitar sonreír-. Espero que los vecinos disfruten el espectáculo, entonces.

Sakura no demoró ni un segundo en captar aquello, porque se rió en voz alta, sin importarle la hora, el lugar, ni las personas que estuvieran en su casa.

-Eres el mejor y me encantas. Tengo mucha suerte –Me dijo antes de atrapar mis labios en un beso voraz.

Y yo tenía que ser el hombre más afortunado sobre la Tierra, definitivamente.

Comenzamos a movernos simultáneamente y con una coordinación que me sorprendió y encantó al mismo tiempo. Su calor envolvente, su lengua que ahora acariciaba el lóbulo de mi oreja izquierda y sus manos que me palpaban la espalda era todo lo que necesitaba para darme cuenta de ello.

Sakura suspiró algunas veces, y yo sentí que quizá esta vez no aguantaría tanto tiempo, por todo el tratamiento que ya me había dado, así que haría que valiera la pena.

En algún momento, ambos olvidamos dónde nos encontrábamos, y que a tan sólo algunos metros de allí dormían los padres de Sakura y su hermano, a quien por cierto yo no parecía agradarle. Ella dejó que todos sus suspiros y gemidos salieran de su boca sin reparo alguno. Aquello me excitó muchísimo más, el escucharla así y el saber que en cualquier momento alguien podía tocar la puerta, y entonces sí estaríamos en un grandísimo problema. Pero no me importaba. Porque lo único realmente importante en aquel momento era hacer el amor con Sakura. Que ambos disfrutáramos del otro, de nuestra compañía, de los besos y las caricias compartidas.

Comencé a sentir el cosquilleo que anunciaba que el clímax estaba próximo al llegar, y me tensé al sentir que Sakura se quedaba atrás. Mierda, no debía terminar primero que ella. No podía. Abrí los ojos y respiré profundo, para intentar relajarme un poco. Suavicé el movimiento de mi cadera y aquello ayudó a serenarme, pero Sakura tenía otros planes, porque aceleró su propio movimiento. Y aquello cayó como anillo al dedo, porque entonces logramos emparejarnos. Agradecí mentalmente no haberla cagado y que ella no lo hubiera notado.

Bajé mis manos hasta sus muslos y los acaricié con frenesí.

-Sakura…

Ella también dijo mi nombre, pronunciándolo con tanta sensualidad que parecía una canción.

Mi mente comenzó a nublarse así que volví a cerrar los ojos. Besé a Sakura como pude, sabiendo que nos faltaba poco a ambos. Ella gimió fuertemente y aferró sus manos a mi espalda. Yo hice lo mismo con sus muslos.

La fulminante llegada del clímax nos arrasó a los dos al mismo tiempo, de una manera tan satisfactoria que podría escribir un libro al respecto.

Mi cuerpo se relajó poco a poco, al igual que el de Sakura. Apoyó su cabeza sobre mi hombro y yo le acaricié la espalda.

Hubiera deseado quedarme así durante mucho tiempo más. Abrazándola, tocándola, sintiéndola tan cercana a mí, tan mía, besándola y probándola… toda la noche.

O por siempre.


¡Hola, mis amores! Debo informarles que el miércoles pasado subí una historia nueva al FF. Se llama Dolcey promete ser muy divertida. Espero que lean el primer capítulo, que les guste tanto como ésta y que me dejen su opinión. Ahora sí, pasemos a lo que nos concierne: el capítulo de hoy.

Ya ven que Tomoyo no se quedó de brazos cruzados e hizo escarmentar a Eriol de una manera muy divertida. Miltos resultó ser de mucha ayuda, definitivamente. Aunque claro, no todos piensan así, al menos no Shaoran, a quien no le agradó ver a su novia tan cerca de él. Pero ya ven que Sakura sólo tiene ojos para su Shaorancito. Espero que les haya gustado y divertido la escenita.

¿Y qué me dicen de la cajita que consiguió Sakura en el cuarto de su hermano? Sea lo que sea, Touya tiene buen gusto, porque es de nada más y nada menos que Tiffany & Co.

¡POR FIN! Ya salí, salí, salí, salí. Sobreviví al colegio católico. Por esa razón no actualicé el fin pasado, el viernes fue el último día y lo aproveché al máximo. Además, estoy en mi bello, hermoso, relajante y divertido viaje de egresados/graduación. Y como este fin de semana no podré actualizar, les dejo el capítulo hoy, miércoles, junto con el segundo de Dolce.

Y aunque sigo triste por la derrota del Real Madrid contra el Barça, pues, ¡Hala Madrid! Besos a todos, pórtense muy mal y nos vemos en el próximo capítulo.

Canción: Always

Banda: blink-182

Álbum: blink-182