Smells Like Teen Spirit

"Siempre hay alguien que besa y otro que se limita a permitir el beso." –George Bernard Shaw.

Capítulo XVII:

"Youth"

What if
What if we run away
What if
What if we left today
What if
We said goodbye to safe and sound
What if
What if we're hard to find
What if
What if we lost our minds
What if
We let them fall behind, and they're never found

Meiling rodeó el cuello de Kero con sus brazos para estar más cómoda. No había pasado mucho desde que ella había iniciado aquel beso tan suave y místico. Ella le acarició el pelo y Kero rodeó su cintura con sus brazos.

No había tenido tiempo de pensar en la situación, pero tampoco había mucho que analizar. Al principio no había sabido qué hacer. Es decir, ¿no era su deber apartarla diciéndole que aquello no era propio de una pareja de amigos, muchísimo menos sabiendo cuál era su condición sexual? Él no era gay, eso era evidente en ese momento, pero Meiling seguía pensando que sí.

Necesitaba decirle la verdad a Meiling. No era correcto seguir con aquella farsa, y menos ahora que estaban besándose. Kero se separó de ella y ambos abrieron los ojos y se miraron. De pronto, el rostro Meiling se comprimió en un gesto decía muchas cosas, pero significaba una sola: arrepentimiento.

Entonces se llevó ambas manos a las mejillas y se bajó del regazo de Kero, para quedar de rodillas sobre la cama.

-Por Dios... –Dijo claramente preocupada, con el rostro encendido por la vergüenza-. ¡Acabo de besarte, Kerberos, lo siento tanto!

-Espera, Meiling, yo tengo algo que decirte.

-No, por favor, no digas nada. –Se acercó y colocó sus manos en las mejillas de él. Lo miró durante unos segundos y cerró los ojos-. Qué vergüenza, lo siento de verdad.

Kero abrió la boca para explicarle algunas cosas, pero Meiling volvió a abrir los ojos y lo miró con horror. Su rostro se había tornado del mismo color que su bolso: rojo pasión.

-Lo siento, ¡lo siento! Tomé de más y ahora estoy haciendo estupideces. –Volvió a disculparse, claramente arrepentida.

-Escucha, Meiling. Yo no... déjame explicarte...

Pero Meiling volvió a interrumpirlo. Esta vez se separó de él y se llevó las manos al rostro nuevamente, poniéndose de pie.

-Creo que lo mejor será que me vaya.

Caminó hacia la puerta y y salió de la habitación cerrando la puerta tras de sí. Él se quedó completamente a cuadros, sentado sobre la cama con el corazón latiéndole a mil por hora, y un nudo en la garganta ahogándole la respiración. Se dio cuenta de que toda la excitación que había sentido segundos antes no se habían disipado ni un poco.

Meiling cerró los ojos al salir de la habitación. Sentía el rostro encendido por la vergüenza. ¿Por qué había hecho eso? Se había atrevido a besar a su amigo Kerberos, ¡su amigo gay, por todos los santos! Y ahora le entraban unas ganas de llorar tremendas. Pero no podía hacerlo en el pasillo y mucho menos sola, no; necesitaba desahogarse con alguien.

No sabía en qué habitación estaba su primo, pero decidió ir a la primera del pasillo, que estaba al lado de la de Kerberos.

(Sakura)

And when the lights start flashing like a photo booth
And the stars exploding
We'll be fireproof

My youth
My youth is yours
Trippin' on skies, sippin' waterfalls
My youth
My youth is yours
Run away now and forevermore
My youth
My youth is yours
The truth so loud you can't ignore
My youth, my youth, my youth
My youth is yours

Los labios de Shaoran continuaron torturando uno de mis pechos, y yo simplemente cerré los ojos y me mordí el labio inferior. Me encantaba cuando hacía eso.

-Sabes a vodka con frutas. –Susurró contra mi piel.

Yo sonreí.

Unos golpes en la puerta hicieron que me tensara en mi lugar, acostada sobre la cama, pero Shaoran ni siquiera se inmutó. La persona detrás de la puerta insistió.

-Shaoran… tocan la puerta.

Él gruñó algo que no logré entender y comenzó a descender por mi vientre, llenado de besos toda la piel que encontraba a su paso. Esta vez los golpes fueron más fuertes y más seguidos.

-Deberíamos abrir.

-No, seguro son Miltos y Tomoyo molestando. –Dijo mientras separaba mis piernas y llevaba una de sus manos al borde de mi ropa interior.

-¡Xiao Lang, ábreme por favor!

Era la voz de Meiling. Se oía claramente consternada. Esa fue mi señal. Cerré las piernas rápidamente y me incorporé. Shaoran frunció el ceño. Tomé una de las almohadas para cubrirme el torso desnudo.

Abrí la puerta y me llevé una sorpresa al encontrarme con el rostro compungido de Meiling. Tenía los ojos algo llorosas y me miró sorprendida.

-¡Ay, lo siento tanto, no sabía que estabas aquí! –Se dio la vuelta para irse, pero yo la tomé de la muñeca.

-¿Estás bien, Meiling?

-No es nada, es una tontería.

-Pero me puedes contar. Si quieres vamos a la habitación de al lado...

-¡No, ahí está Kerberos!

Abrí los ojos sorprendida y comencé a atar cabos sueltos. Meiling y Kero se habían ido juntos a una de las habitaciones, ambos con poca ropa. ¿Sería lo que estaba pensando? ¿Y si Kero había intentado propasarse con Meiling? ¡Oh, por Dios!

-¿Te hizo algo? –Pregunté preocupada.

Ella negó con la cabeza repetidas veces.

-¡No, no, no!

-¿Pasa algo? –Shaoran se acercó a nosotros-. ¿Qué tienes?

-Creo que hoy voy a dormir con Meiling, Shaoran. –Lo interrumpí. No podía dejarla en ese estado de alteración y nerviosismo, porque seguramente no podría dormir.

-¿Me puedes pasar mi bolso? Está ahí dentro. –Dijo Meiling. Yo asentí con la cabeza.

Shaoran acentuó el ceño fruncido y abrió la boca para quejarse. Volví a la habitación, recogí mi vestido del piso y tomé el bolso rojo de Meiling.

-¿Qué pasa? –Preguntó en voz muy baja, para que sólo yo pudiera oírlo-. ¿No quieres que sigamos con…?

-Mejor mañana, ¿sí? Meiling quiere que hablemos de algo de mujeres, y realmente no puede esperar.

-¡Ahora se ha antojado de hablar! –Exclamó para que ella lo escuchara-. Sakura, tú y yo estábamos ocupados y ahora... ¡la princesa se ha antojado de cotillear a esta hora!

-Cállate y no seas grosero. –Le dije-. Ya te dije que lo dejamos para mañana, ¿sí?

Shaoran suspiró y asintió con la cabeza, como un niño regañado. Le di un efímero beso en los labios y me marché con Meiling.

Meiling y yo nos dirigimos a la habitación que estaba al final del pasillo, la misma donde Eriol y Tomoyo habían dormido juntos la última vez. La cual, por cierto, estaba conectada con la de Kero. Cerré la puerta y agradecí mentalmente al ver mi bolso sobre la cama. Busqué mi pijama y Meiling pareció estar haciendo lo mismo. Nos cambiamos en silencio.

Agradecí nuevamente que ella se hubiera calmado, pero aún tenía aquella expresión de tristeza e inquietud.

Ambas nos sentamos sobre la cama, una frente a la otra. Y justo en el momento en que abrí la boca para preguntarle qué había sucedido, Meiling se dejó caer sobre una de las almohadas y comenzó a decir que se arrepentía mucho y que la vergüenza no la dejaba pensar.

-¿Cuál vergüenza, de qué hablas? –Pregunté mientras me inclinaba sobre ella y acariciaba sus hombros.

Ella alzó el rostro ligeramente y me miró con horror:

-¡Porque besé a Kero, Sakura! ¡A Kero!

Y volvió a acostarse sobre la almohada y a decir un montón de cosas en cantonés que yo no entendí. Yo miré a un lado de la habitación como si estuviera en un capítulo de The Office. ¿En serio? ¿Todo este drama por un beso? No entendía nada.

-¿Lo besaste? Pero, ¿por qué estás así? –Aquello no acababa de encajar-. ¿Te rechazó? ¿Es por eso que tenías los ojos llorosos antes?

Ella dijo algo que no logré entender y me dio un abrazo. Yo le correspondí, demasiado desconcertada como para hacer cualquier otra cosa. Entonces la puerta se abrió. Yo solté un suspiro al ver quien era.

-¿Meiling? –Exclamó Tomoyo sorprendida cuando notó el semblante de Mei. Luego me miró-. ¿Qué pasa?

-Cierra la puerta, Tomy. –Dije-. Y ponle el seguro.

Mi prima asintió e hizo lo que le pedí. Se acercó a la cama y se sentó junto a nosotras.

-Meiling besó a Kero. –Dije y Tomoyo pareció tan sorprendida y horrorizada como lo había estado Meiling. Yo fruncí el ceño sin entender cuál era el problema.

Como si estuviera leyendo mi mente, Meiling nos contó que estaban conversando acostados en la cama y que una cosa llevó a la otra y ella acabó sentada sobre su regazo, mientras se besaban apasionadamente. Pero entonces Kero interrumpió el beso. Ella se dio cuenta de lo que había hecho y se disculpó un centenar de veces, avergonzada y arrepentida de haber cruzado aquella línea y haber abusado de la confianza de su amigo gay.

Y entonces lo entendí. Tomoyo y yo nos miramos sin saber qué decir. Yo no me sentía bien siguiéndole la corriente, ni mucho menos mintiendo, así que dejé que fuera mi prima quien interviniera.

-Creo que mañana es otro día. –Explicó con su tono de voz maternal, mientras acariciaba el pelo de Meiling-. Estoy segura de que Kero sería incapaz de molestarse contigo por algo como eso. Ya verás como todo sale bien, ¿sí? Ahora no te angusties más por ello. Después de todo, fue sólo un beso. –Meiling asintió con la cabeza-. ¿Qué les parece si dormimos aquí las tres? –Comentó Tomoyo con una sonrisa-. ¡Una noche de chicas!

Nosotras accedimos. Después de todo, hacía tiempo que no pasaba una noche de solamente chicas. Y esta era la ocasión perfecta.

Aunque, ahora que lo pensaba, seguramente Shaoran no era el único que se había quedado con las ganas. Me rei.

Kero debía estar en las mismas.

(Shaoran)

What if
What if we start to drive
What if
What if we close our eyes
What if
We're speeding through red lights into paradise
'Cause we've no time for getting old
Mortal bodies, timeless souls
Cross your fingers, here we go

Sentí que el rostro me ardía de una manera poco normal, así que me llevé una mano a la mejilla sin abrir los ojos. De pronto también la mano y el brazo comenzaron a arderme. Un calor y una luz cegadora hicieron que arrugara los ojos. Entonces los abrí para ver qué era eso que tanto me estaba molestando y me encontré con madera roja y agua.

Me incorporé ligeramente y la superficie donde me encontraba tambaleó. Eriol se movió y se acurrucó un poco más con la manta. Giré el rostro y me encontré con que Kero ya se había despertado. Estábamos en una canoa en medio del lago Ghenshi, habíamos pasado la noche allí.

-Buenos días… ¡wow! ¿Qué te pasó? –Su expresión cambió a una de sorpresa y peló los ojos mientras me miraba divertido-. ¡Pareces un dálmata pero con manchas rojas!

Fruncí el ceño y bajé el rostro para poder mirarme el torso descubierto y los brazos. Me asusté un poco al ver que mi cuerpo estaba cubierto de una urticaria que comenzó a picarme horriblemente en el momento en que la vi.

Mierda.

Eriol abrió los ojos y se llevó una de sus manos a su boca lastimada.

-¿En serio dormimos aquí? –Dijo luego de bostezar.

-No, yo los acabo de traer, idiota. –Dije rascándome-. ¿Ya no les duele? –Pregunté mientras giraba el rostro para mirar a Kero. Ambos negaron con la cabeza. Luego de un silencio, rompimos a reír.

Aquella había sido una noche demasiado diferente.

Al principio, ninguno de los tres podía creer nuestra buena suerte. Porque, en realidad, no había nada de buena en ella.

Es decir, estábamos en Ghenshi –el Lago del pecado- con tres chicas guapísimas, en una casa grande, solo para nosotros; ellas nos gustaban y nosotros les gustábamos a ellas; ¿qué más podíamos pedir? Exacto, nada, no podíamos pedir nada porque la verdad era que no necesitábamos nada más. La que tenía que haber salido como una noche increíble para cada uno de nosotros, terminó siendo un completo fiasco.

Pero, ¿por qué?

Pues porque nuestras chicas habían decidido tener una noche femenina, gracias a Meiling, que se le había echado encima a Kero y le había plantado un morrazo, para luego arrepentirse por haberlo hecho. Sakura había decidido interrumpir nuestra sesión –justo cuando comenzaba a ponerse mejor- para ir a consolar a Meiling, y luego Tomoyo se había despedido de Miltos para irse a dormir.

Ustedes se preguntarán cómo comenzó todo. Es decir, cómo llegamos al medio del lago; cómo y por qué Eriol había ido a Ghenshi; por qué él y Kero estaban llenos de golpes y yo de una urticaria leve. Y otra de las preguntas: ¿por qué Miltos no estaba con nosotros?

Luego de que las chicas se encerraran en la habitación principal, Kero y yo habíamos pasado un largísimo rato quejándonos sobre nuestra suerte y frustración sexual. Miltos era el único que no parecía decepcionado por no estar con Tomoyo, pues conservaba su semblante risueño y su buen humor. Bajamos para ver algo en la televisión y comer algo, ya que ninguno tenía demasiado sueño. Luego de un rato, el primo de Kero se despidió de nosotros para irse a dormir.

Nosotros dos nos quedamos abajo, con brazos cruzados y ceño fruncido. Incluso un puchero por parte de Kero. Y luego sucedió lo inesperado.

Mi celular comenzó a sonar y yo lo contesté sin muchas ganas. Era Eriol.

-¿No deberías estar durmiendo? –Pregunté de mala gana. Eran las tres de la mañana.

-Ábreme la puerta, estoy afuera.

Yo parpadeé confundido y miré a Kero con sorpresa.

-¿Te refieres a…?

El timbre sonó, dejando mi frase incompleta, y tanto Kero como yo nos pusimos de pie para dirigirnos a la entrada de la casa, donde, efectivamente, Eriol nos esperaba detrás de la puerta.

-¿Qué haces aquí?

Él se encogió de hombros y entró a la casa.

-No podía dormir pensando en lo que podía estar sucediendo aquí, y como tú no respondías a mis mensajes y a mis llamadas, pues, decidí venir personalmente. –Hizo una pausa y miró alrededor. Se giró para inspeccionarnos-. Y hablando de eso, ¿dónde están las chicas?

Kero y yo nos miramos, debatiéndonos entre si dar explicaciones o simplemente decir que todos dormían. Al final, yo le dije que las chcias estaban en la habitación principal, probablemente dormidas, y que Miltos también debía estar dormido en alguna de las otras habitaciones. Kerberos tuvo que sacar a Eriol al porche trasero a la fuerza porque quería asegurarse de que Miltos estuviera en otra habitación. Bajamos las escaleritas hasta llegar a la orilla del lago. Intentamos distraerlo contándole que Sakura se había ido de la habitación cuando estábamos prácticamente en plena acción, y que Meiling había besado a Kero para luego arrepentirse porque él todavía creía que él era gay.

-¡Cómo las van a dejar a merced de ese tipo! –Exclamó indignado y completamente furioso.

Yo suspiré-. No hemos dejado a nadie a merced de...

-¡Ese tipo es capaz de violarlas a las tres!

-Es mi primo, Eriol. Lo conozco y sería incapaz de hacer algo en contra de su voluntad. –Intervino Kero-. Además, ya te dijimos que ni siquiera están en la misma habitación.

Y aunque así lo fuera, no me preocupaba que pasara algo entre Miltos y Sakura, pues yo confiaba muchísimo en ella y la conocía lo suficiente como para saber que no haría algo así. Sin embargo, yo no conocía mucho a Miltos. Lo poco que podía decir de él era que su personalidad y físico eran un imán para las mujeres, además de que tenía una fascinación por las piernas de Tomoyo y que era muy difícil que le quitara las manos de encima.

-¡Ya sé! –Exclamó Kero. Su rostro adquirió una expresión que indiciaba que el bombillo de las ideas se le había encendido sobre la cabeza-. Si para quedarte tranquilo necesitas comprobarlo, podemos espiarlas desde la terraza que conecta las habitaciones.

Kero ni siquiera había terminado de decir la frase cuando Eriol ya iba corriendo escaleras arriba. Nosotros lo seguimos. Mientras subía las escaleras, me pregunté qué estarían haciendo. ¿Qué hacían las mujeres durante las pijamadas? ¿Y si estaban desnudas? Una vez en la habitación de Kero, nos dirigimos a la terraza y caminamos hasta la puerta corrediza de la otra habitación. La única luz que estaba encendida era la de la mesita de noche. Meiling estaba dormida y Tomoyo conversaba tranquilamente con Sakura. Ni rastro de Miltos.

Eriol frunció el ceño y volvió a entrar a la casa. Nosotros lo seguimos.

-Deberíamos irnos de aquí. -Dijo mientras bajaba las escaleras apresuradamente-. Podríamos estar haciendo algo mejor en este momento. Incluso con mejor compañía.

Lo seguimos cuando salió de la casa y bajó las escaleras de madera del porche trasero.

-Es más, si quiero, puedo llamar a alguien y hacer que venga.

Kero rodó los ojos y bufó. Yo me mantuve callado mientras salíamos al porche trasero. Eriol de verdad podía ser estúpido cuando se lo proponía.

-¿Qué? –Espetó Eriol de forma grosera-. ¿Tienes algo que decir?

-Nadie va a venir hasta aquí por sexo, Eriol. –Contestó Kerberos de manera tajante-. Porque supongo que cuando dices "hacer algo mejor" y "mejor compañía" a eso es a lo que te refieres.

-Claro que sí, que tú no tengas a nadie porque todas las mujeres piensan que eres gay, no es mi problema. –Soltó de manera despectiva.

Kerberos lo miró de forma dura. Eriol cada vez estaba más alterado y a la defensiva. Yo rodé los ojos.

-No seas imbécil, ¿crees que todas las mujeres se caen a tus pies sólo porque eres inglés?

-No, pero por lo menos no me rechazan porque piensan que soy una tierna mariposa.

Kero abrió los ojos, ofendido ante aquello. Apretó la mandíbula y se pasó una mano por el pelo. Yo fruncí el ceño sin poder creer lo que Eriol acababa de decir.

-Claro que no. -Contraatacó Kero-. A ti te dejan porque eres un hijo de puta que no puede tener los pantalones arriba.

El rostro de Eriol adquirió una expresión de furia mucho mayor que la anterior. Yo me puse en alerta. En cualquier momento podrían empezar a pelear. Y eso era lo último que necesitaba en ese momento.

-Creo que los dos se deberían callar y dejar de decir estupideces. –Intenté apaciguar los ánimos-. Vamos a dormir. Eriol, puedes dormir en mi habitación y marcharte temprano mañana.

Eriol soltó una risita irónica, ignorando mi comentario.

-Te recuerdo que fue tu ex quien te dejó y luego se buscó a otros. Primero Shaoran, luego yo. –Comentó con arrogancia y yo quise golpearlo-. Porque nosotros no somos unas nenitas. -Sonrió de manera altanera.

Kerberos frunció el ceño. Vi que sus ojos se llenaban de indignación al oír aquello.

-Cállate, imbécil. -Le dijo-. Nakuru sólo estuvo contigo para molestar a Sakura. ¿Realmente crees que una mujer como ella querría estar contigo? No tienes nada en la cabeza, jamás podrías estar a su nivel intelectual.

El comentario pareció ofender a Eriol; no obstante, en vez de insultarlo o comenzar a gritar, amplió su sonrisa, lo cual suponía que diría algo peor que lo anterior.

-Eso no quita que nos haya buscado a mí o a Shaoran. –Yo me tensé. Lo que menos quería era verme involucrado en su discusión-. No importa cuántas veces hayas ido a tomar el té con su familia, o las muchas horas que pasaste con ella teniendo conversaciones profundas. No hizo falta que conociera a sus padres para que me...

No supe exactamente cuántos segundos pasaron, ni cuánto tiempo se demoró Kero en abalanzársele a Eriol para estamparle un puñetazo en la cara, pero sé que mi mejor amigo no pudo terminar su frase. Ambos se cayeron y rodaron por el suelo, golpeándose e insultándose en sus respectivos idiomas.

-¡Nakuru sólo te usó! ¿Todavía no lo entiendes? –Exclamó Kero mientras asestaba un puñetazo a la mejilla izquierda de Eriol-. ¡A mí al menos me quería!

-¡Tanto te quería que se besuqueó con Shaoran! –Eriol tomó su cuello con ambas manos y lo apretó.

Kero gruñó y al intentar quitarse las manos de Eriol del cuello, mi mejor amigo consiguió invertir los papeles: ahora era él quien estaba arriba de Kero.

-¡Seguramente no la satisfacías lo suficiente! –Exclamó echándole leña al fuego, y aprovechó para golpearlo en la cara.

-¿Y tú sí? ¡Por favor, si sólo piensas en ti porque eres un egoísta! –Kero le dio un derechazo en el costado izquierdo y Eriol volvió a tomarlo por el cuello.

Me costó bastante separarlos, y hasta recibí un par de golpes en el hombro y el abdomen. En un momento, ambos me empujaron tan fuerte y al mismo tiempo que me caí sobre un arbusto de alguna planta rarísima. Por el impacto del golpe y la forma en la que me había caído, me costó levantarme. El cuerpo comenzó a picarme horriblemente. Cuando conseguí separarlos, ambos estaban despeinados y con las mejillas rojas, la respiración agitada y golpes en la cara, incluso había sangre. Le di un empujón a Eriol que consiguió que su espalda golpeara el final del pasamano de la escalera. Kero permaneció sentado en el piso.

-¡Basta ya de pelearse por estupideces, idiotas! –Exclamé, más molesto por el motivo del pleito que por los golpes que me había tocado recibir, eso sin contar la picazón que ahora tenía-. Parece que estuvieran compitiendo a ver quién es más animal de los dos. ¿Ponerse a pelear por Nakuru? ¿En serio? –Ambos abrieron la boca para defenderse, pero yo no los dejé-. Sí, ya sé que Eriol te llamó marica y que tú le sacaste lo de Tomoyo, pero eso sólo fueron excusas para provocar una pelea.

Acababa de comprender algunas cosas. Claro, ahora todo tenía sentido. Cuando Kero había dejado de hablarle a Eriol luego de su ruptura por Tomoyo, yo había pensado que era por condescendencia con su amiga, por lo que había hecho, pero nunca lo había visto desde el otro punto de vista: Eriol se había había besado con Nakuru, la ex de Kero, la misma que él me había confesado quería muchísimo. Por eso su actitud hacia su amigo había cambiado, y no sólo por Tomoyo.

Y quizás por esa misma razón no lo había invitado a Ghenshi.

Eriol, por su parte, era plenamente consciente de que no sólo le había hecho daño a Tomoyo, porque no sólo la había traicionado a ella; en realidad, había quebrantado una norma de lealtad: no te involucrarás con las exnovias de tus mejores amigos. Sabía que había herido a Kero y por eso él había cambiado, pero no quería tener que pedirle disculpas por ello. Además de que albergaba un sentimiento de rencor –pequeño e inconsciente- hacia Kero porque Miltos quería ligarse a Tomoyo, por haber invitado a su primo a Ghenshi y no a él.

-No sé como no me di cuenta antes…

Kero volvió a mirarme, todavía serio pero más sereno que antes. Eriol miró hacia otro lado para esconder el sentimiento de culpa. Suspiré. Era mi turno de hacer de mediador.

-Yo sé que para ti no tuvo que haber sido fácil enterarte de que Nakuru, la chica a la que tanto querías, estuvo conmigo. –Dije como frase introductoria, mientras miraba a Kero-. Todavía no éramos tan amigos y yo no sabía que había algo entre ustedes. –Continué-. Pero tuvo que haber sido muchísimo más difícil saber que también estuvo con Eriol, tu mejor amigo, quien sí sabía cuáles eran tus sentimientos hacia ella.

Eriol me miró de forma pesada, como advirtiéndome que con mis comentarios sólo estaba avivando la furia de Kero. Pero el griego seguía sentado en el suelo, callado y atento a mis palabras.

-Eiol te debe una disculpa.

Pensé que mi mejor amigo volvería a mirarme mal, pero no lo hizo. Buscó los ojos de Kero y lo miró arrepentido. Hubo un silencia de al menos un minuto, y luego Eriol decidió hablar.

-Shaoran tiene razón. –Dijo pausadamente-. Nunca pensé en ti. Estaba tan concentrado en lo que había hecho, en Tomoyo y en todo el dolor que no pensé que tú también podrías estar pasándolo mal. –Explicó-. Tú siempre has sido mi amigo, desde que llegué de Inglaterra, y yo te pago de esta manera…

La voz se le quebró y apartó su mirada. Estuvo en silencio durante unos segundos y yo comprendí que estaba haciendo un grandísimo esfuerzo para no ponerse a llorar frente a nosotros.

-Siempre me has apoyado y ayudado, y no has sido más que un excelente amigo para mí. En cambio yo... –Volvió a quedarse callado y se limpió algunas lágrimas del rostro. Se sentó en las escaleras de madera-. Últimamente lo único que hago es equivocarme y herir a las personas que me quieren, es como si sólo pensara en mí…

Un silencio se apoderó de nosotros mientras Eriol se llevaba las manos al rostro y dejaba que sus lágrimas salieran. Kero y yo nos miramos. Ambos supimos que debía estar muy arrepentido por lo que había hecho, muchísimo más ahora, que se había dado cuenta de que también había lastimado a su amigo.

-Perdóname, Kerberos, de verdad lo siento mucho. –Alzó el rostro y giró su cabeza para mirar a Kero-. Soy un imbécil y no merezco tu amistad, ni tampoco la de Shaoran.

Kero se puso de pie y caminó hasta llegar a las escaleras, donde se sentó junto a Eriol y le pasó un brazo por los hombros.

-Está bien, no te preocupes por eso.

Eriol se limpió las lágrimas y abrazó a su amigo. Se pusieron de pie. Caminamos un poco hasta la orilla del lago y allí miramos al cielo cargado de estrellas.

-Siento haberte llamado mariposa. –Se disculpó Eriol volviendo a mirar a Kero, terminando de secarse las lágrimas.

-Y yo lamento haber sacado lo de Tomoyo.

Ambos se echaron agua en las heridas y yo comencé a rascarme. Al parecer los mosquitos o algún bicho raro me habían picado el torso, la espalda y los brazos. Maldita sea, eso me pasaba por no haberme colocado una camiseta. Me eché un poco de agua en los brazos y el torso, y pronto el frío de la noche me golpeó.

-Deberíamos remar un poco, ¿qué les parece? –Propuso Kero-. Un poco de ejercicio para despejar la mente.

Nosotros ni siquiera tuvimos tiempo de responder, porque enseguida salió corriendo a buscar una canoa. Yo tenía bastante frío así que entré a la casa y me dirigí al salón familiar para buscar una manta. Cuando salí ya Eriol se había subido a la canoa y Kero estaba esperándome.

-Sube, Shaoran.

No tenía ganas de remar, pero accedí. Era bastante grande para ser una canoa. Cuando me subí, Kero empujó la canoa y se subió una vez el agua le llegó a la mitad de los muslos. El impulso había sido suficiente para que la canoa se adentrara al lago.

Estuvimos un rato conversando sobre lo irónico que había sido el día para los tres. Había comenzado de una manera y terminado de otra completamente diferente. Estuvimos así durante un rato, hasta que Eriol comenzó a buscar los remos, y no los consiguió.

-Eh, Kero, ¿estás seguro que montaste los remos o que esta canoa tiene un motor oculto? –Preguntó Eriol sabiendo lo obvio.

Nuestro amigo pareció darse cuenta de que, efectivamente, no teníamos remos y la canoa ya había comenzado a adentrarse en el lago.

Ahí estábamos los tres: Kero, Eriol y yo, acostados boca arriba sobre la enorme canoa de la hermana de Kero, en medio del lago Ghenshi; mirando las estrellas, juntitos por el frío, y sin ninguna de las tres sensuales mujeres que tanto nos encantaban. Eriol y Kero con golpes y heridas, y yo con urticaria, causada por la maldita planta sobre la cual me había caído.

Y a pesar de todo, no pudimos evitar reír.

And when the lights start flashing like a photo booth
And the stars exploding
We'll be fireproof

My youth
My youth is yours
Trippin' on skies, sippin' waterfalls
My youth
My youth is yours
Run away now and forevermore
My youth
My youth is yours
The truth so loud you can't ignore
My youth, my youth, my youth
My youth is yours
My youth is yours

(Sakura)

Cuando abrí los ojos en la mañana lo primero que vi fue el pelo negro de Tomoyo… ¿o era el de Meiling? Intenté incorporarme completamente, me apoyé como pude sobre mis antebrazos y vi que parecíamos una tela de araña. Habíamos dormido juntas y revueltos. Sonreí.

Ellas no tardaron en despertar y pronto nos dirigimos a la cocina para preparar el desayuno, donde ya estaba Miltos.

-¿No has visto a Kero y a Shaoran? –Le preguntó Tomoyo mientras se ponía los zapatos-. No están por ningún lado.

-Seguramente salieron en bicicleta o algo así. –Comentó él-. ¿Quieren tomar el desayuno fuera?

-¡Sí! Me pareció haber visto una cafetería cuando veníamos para acá. –Dijo Meiling-. Algo de un tal tío Jack.

Tomoyo y yo sonreímos. La Casa del Tío Jack tenía una sucursal en Ghenshi. Todos decidimos ir a comer, alegando que probablemente Shaoran y Kero andarían por ahí. Nos subimos al auto de la hermana de mi mejor amigo y nos dirigimos a La Casa del Tío Jack.

Tomamos un desayuno tranquilo y divertido, entre chistes y comentarios graciosos. Cuando regresamos a la casa, no había rastro de Shaoran ni de Kero. Decidimos salir al porche trasero para ver si a lo mejor estaban nadando en el lago, y nos encontramos con algo que no nos esperábamos, y al menos a mí me dejó sin palabras.

En el lago había una canoa roja que estaba dirigiéndose a nosotros, con tres personas en ella. Reconocí a Kero por sus bucles rubios que brillaban bajo el sol. El chico castaño sin camiseta era definitivamente Shaoran, y casi instantáneamente supe quién era el pelinegro. Pero no podía ser. Es decir, no podía ser Eriol porque él estaba…

¡Oh, por Dios!

Mi mente hizo clic automáticamente. Cuando salimos de la casa rumbo a la cafetería para tomar el desayuno, yo había visto una camioneta Tahoe negra, igual a la de Eriol, estacionada varias casas más abajo. Pensé en él durante unos efímeros segundos, pero un comentario por parte de Meiling desvió mi atención. ¡Claro, claro, claro! ¡Ahora todo tenía sentido!

Bueno no, no todo. Porque, ¿en qué momento había llegado Eriol? ¿Y dónde había dormido? ¿Qué hacían los tres en medio del lago?

-¡Así que ahí era donde estaban! –Exclamó Miltos sonriendo-. Se tuvieron que haber levantado muy temprano para remar, ¡oh, miren quién está con ellos!

Tomoyo, que no se había fijado en la canoa, borró su sonrisa de forma automática al percatarse de que quien venía con Shaoran y Kero era nada y más y nada menos que Eriol, la última persona que se esperaba ver en Ghenshi este fin de semana.


ACTUALIZACIÓN. El título del capítulo y la canción han sido cambiados.

Así que Eriol se apareció en Ghenshi. Los celos a veces pueden más que la razón. ¿Creen que comportó como un imbécil? A todas las detractoras de Nakuru les digo: no la odien a ella, porque para bailar tango hacen falta dos.

La boda de Touya con Anastasia se acerca. Shaoran y Sakura recibirán su compensación tras haberse quedado con las ganas.

Para los que no han visto Black Swan, les recomiendo que vayan a verla ¡YA! Que aunque no ganó a mejor película en los Premios de la Academia (The King's Speech es una espectacular joya del cine y se lo merecía), es una obra de arte. La iluminación, la música, el vestuario, la coreografía, la historia, el maquillaje, pero sobre todo, la impecable actuación de Natalie Portman. Simplemente maravillosa.

¡Muchísimas gracias a todos por sus comentarios! Me pone muy contenta saber que la historia les gusta mucho. Pórtense muy mal y nos leemos en el próximo capítulo.

Canción: Youth

Cantante: Troye Sivan

Álbum: Blue Neighbourhood