Smells Like Teen Spirit

Capítulo XVIII:

"We Found Love"

"Todo sucede por una razón... a veces las cosas buenas se deshacen para que mejores cosas puedan venir." –Marilyn Monroe.

(Shaoran)

Yellow diamonds in the light

And we're standing side by side

As your shadow crosses mine

What it takes to come alive

It's the way I'm feeling I just can't deny

But I've gotta let it go

We found love in a hopeless place

We found love in a hopeless place

We found love in a hopeless place

We found love in a hopeless place

Agradecí al cielo que Tomoyo siempre viajara preparada con un kit para emergencias que llevaba consigo en viajes y paseos, dentro del cual había desde crema para hongos, banditas y alcohol, pastillas de todo tipo, hasta pomadas contra alergias y quemaduras.

Luego de que Kero y yo les contáramos a todos la serie de eventos desafortunados que nos habían ocurrido, me costó bastante no reírme de mi propia situación. Nos habían escuchado atentamente, entre las risas de Meiling y Miltos, los comentarios burlones de Kero, mis reproches y los suspiros de Eriol.

Tomoyo, por supuesto, había preferido mantenerse al margen de la conversación; pero siempre escuchando desde un sillón aparte, sin mostrar interés, aunque yo podía notar que estaba preocupada por el estado de Eriol.

Meiling había evitado a toda costa quedarse a solas Kero, demasiado avergonzada de lo que había sucedido entre ellos, lo cual era otra historia graciosa, así que terminó haciéndome compañía mientras Miltos, Kero, Sakura y Tomoyo salían a dar una vuelta.

Después de dos pastillas de Clorotrimetrón, Meiling siguió burlándose de mí.

-Eres demasiado perdedor, Xiao, mira que caerse encima de un arbusto venenoso…

Fruncí el ceño y me coloqué una camiseta manga larga para que ya nadie pudiera burlarse de mí.

-Hablando de perdedores, ¿quién fue la que besó a su amio, anoche?

El rostro de Meiling adquirió una tonalidad rojiza, por lo que se tapó la cara con las manos.

-¡Ay, Xiao Lang, cállate! –Chilló.

-Meiling… creo que deberías hablar con Kero.

Ella me miró con el ceño fruncido y la boca echa un puchero.

-¿Tú crees? –Yo asentí con la cabeza-. ¿Y con qué cara, Xiao Lang?

Aquello me causó mucha gracia.

-Pues, con la misma carita de tonta que tienes ahora. –Meiling acentuó su ceño fruncido y se cruzó de brazos-. Es en serio, no entiendo por qué lo estás evitando. Habla con él, cuéntale por qué lo hiciste. Estoy seguro de que te va a entender. Kero es una excelente persona, estoy seguro de que las cosas van a resultar muchísimo mejor de lo que crees.

Ella pareció pensarlo. Luego de unos segundos, suspiró pesadamente.

-Creo que tienes razón. Cuando regrese voy a hablar con él.

Me regaló una sonrisa la cual de devolví. Nos quedamos en silencio durante un rato, y luego conversamos sobre el lago y lo bonito que se veía con los rayos del sol reflejados sobre el agua. Yo le conté, muy contento y sonreído, sobre la primera vez que había venido. Sobre cómo Sakura había entrado desnuda a mi habitación, más específicamente.

Meiling soltó la carcajada y me preguntó varias veces si aquello era cierto. Y se rió todavía más cuando le conté que había sido Kero quien le había hecho la maldad de dejarla desnuda en el lago.

-Me gusta tu relación con Sakura. Es bonito cuando vez que las parejas se corresponden tan bien. –Comentó.

-La quiero muchísimo.

Meiling me apretó los cachetes y me dijo que sólo hacía falta verme la cara en ese momento para saber que lo que decía era cierto. Yo sentí que los colores se me subían a la cara.

-Me alegra mucho saberlo, se nota que ella también te adora, Xiao. –Y antes de decir lo siguiente, su rostro adquirió un semblante lleno de ilusión-. Me encanta saber que hay gente que se quiere tanto. En medio de toda esta locura, de Eriol que engañó a su novia, de Tomoyo con Miltos, del terrible papelón que es que te guste un chico gay. –Se mordió el labio inferior-. En medio de todos los golpes y peleas entre amigos, de todas las alergias, insolaciones y problemas que hay en el mundo, me encanta saber que hay personas que encuentran el amor.

Aquello me hizo sentir muy feliz. Una calidez agradable me inundó el pecho. A mí también me encantaba haber encontrado a una persona tan maravillosa como Sakura. Me gustaban su cuerpo, su personalidad, sus sentimientos… todo de ella. Su forma de hablar, lo que decía, las horas que podíamos pasar en mi apartamento conversando de lo que fuera; y también las horas que pasábamos simplemente besándonos, disfrutando de los labios del otro.

Aquello me hizo recordar un detalle particular, del cual me haría cargo en cuanto mi novia regresara de su paseo.

Sakura y yo teníamos cuentas por saldar.

(Sakura)

Shine a light through an open door

Love and life I will divide

Turn away 'cause I need you more

Feel the heartbeat in my mind

It's the way I'm feeling I just can't deny

But I've gotta let it go

We found love in a hopeless place

We found love in a hopeless place

We found love in a hopeless place

We found love in a hopeless place

-Ayer te escapaste de mí, Sakura.

La voz de Shaoran me hizo girarme instintivamente. Me encontré con su mirada ambarina estudiándome desde una distancia prudente.

Miltos, Kero, Tomoyo y yo habíamos salido a dar una vuelta en bicicleta. No hizo falta invitar a Eriol, porque se había acostado a dormir diciendo que no había dormido casi anoche; Meiling dijo que no, para evitar la presencia de Kero, y Shaoran se quedó a acompañarla.

Cuando llegamos, Eriol seguía dormido y Meiling se ofreció a preparar el almuerzo con Tomoyo y los Kirgyakos. Yo decidí que cuatro personas eran más que suficientes para preparar el almuerzo, así que decidí salir en busca de Shaoran, quien según Meiling estaba en el porche trasero.

Shaoran, que había estado recostado de la pared, se acercó a mí cual depredador a su presa. Yo esbocé una sonrisa juguetona.

-Puse mi mejor cara de niña buena-. Tenía que darle apoyo moral a Meiling.

Él asintió y dibujó una sexy sonrisa ladina. Me estudió durante algunos segundos antes de hablar.

-Lo sé. –Acortó el poco espacio que nos separaba y colocó sus manos en mi cintura, atrayéndome hacia él. Rozó sus labios con mi cuello haciendo que mis piernas se volvieran gelatina-. Pero hoy es otro día.

Yo sentí que se me subían los colores y se me bajaban los calores. Shaoran era un pillo.

Tomó mis labios entre los suyos y sin pedir permiso se apoderó de mi lengua en un beso voraz. Yo rodeé su cuello con mis brazos y me dejé llevar. No podía negarlo, también me había quedado con las ganas anoche, aunque probablemente para él tuvo que haber sido mucho más doloroso.

Shaoran me apretó contra su cuerpo para luego bajar sus manos y agarrar mi trasero.

-Eres endemoniadamente sexy. –Dijo entre besos.

Yo mordí su labio y su mentón. Él me recostó de la pared del porche, subió sus manos y acarició mis senos con frenesí.

-Shaoran…

Suspiré. Por más que quería seguir, era consciente de que estábamos en el porche trasero, y en cualquier momento podrían salir Kero, Meiling, Tomoyo o Miltos. Inclusive Amanda podía llegar sin avisar, o Eriol despertarse. Y yo definitivamente no quería tener que vérmelas con las burlas de Kero.

Shaoran me alzó el vestido para acariciar mis muslos. Levantó una de mis piernas y pegó su cadera a la mía.

-¡Grrr!

-Shaoran, mejor vamos a otro lado, pueden vernos.

-¿No te excita saber eso? –Pasó su lengua por mi cuello y yo me estremecí-. Que pueden vernos… hagámoslo aquí, siempre he querido hacerlo al aire libre.

Era una idea atrevida, tentadora y erótica. Pero al mismo tiempo, un poco peligrosa.

-¿No prefieres ir a un lugar que sea al aire libre pero más íntimo?

Él descendió por mi cuello y enterró su rostro en mi escote, mientras volvía a acariciarme.

-Amo, amo tu sostén morado. –Mordisqueó mi piel ignorando por completo mi sugerencia. Yo cerré los ojos y me mordí el labio-. Y amo tus… ¡brrr!

Abrí los ojos y solté una risita divertida, mientras me tensaba. Alejé a Shaoran de aquella zona y seguí riendo. Él me miró divertido.

-¿De qué te ríes?

-¡Eso me dio cosquillas!

Por la forma en que sonrió, supe que iba a repetir la movida. Pero mi piel ya se había puesto sensible a las cosquillas, así que decidí quitarle la camisa para ganar tiempo. Me deleité admirando su torso desnudo y sexy, aún cubierto por una leve urticaria. Aquello me causó gracia.

-No puedo creer que sigas siendo sexy aún con picaduras.

Shaoran se miró el torso y volvió a mirarme. Se encogió de hombros mientras sonreía de forma arrogante

-Las personas tan bellas como yo nos vemos bien hasta con una peluca afro de arco iris. O con un saco de patatas puesto.

-¿Modestia aparte?

Volvió a encogerse hombros y alzó las cejas de manera sugestiva y orgullosa. Yo lo despeiné y lo alejé de mi rostro. Shaoran se rió y volvimos a besarnos apasionadamente. Pasé mis manos por su espalda y tracé un camino hasta sus hombros.

-¿No te duele ni nada?

Él negó con la cabeza y continuó besándome. Yo deslicé mis manos por su pecho y abdomen. Cuando llegué al botón de sus bermudas caqui, lo desabotoné y bajé el cierre. Introduje mi mano derecha dentro de su ropa interior y lo acaricié.

Shaoran coló sus manos debajo de mi vestido y deslizó mis panties lentamente, hasta que cayeron al suelo.

-¿Quieres seguir aquí?

Ni siquiera me dejó responder porque volvió a besarme repentinamente. Shaoran se bajó sus bermudas caqui hasta que cayeron al suelo, y bajó su ropa interior unos centímetros. Por Dios, ¿en serio íbamos a hacerlo contra la pared? Y a la intemperie, donde podían vernos. ¿Cuán erótico podía ser esta situación?

-Te quiero hacer tantas cosas, Sakura.

Me miró con sus ojos del color del ámbar y yo me mordí el labio inferior. Me subió el vestido y me alzó las piernas, yo lo rodeé y él entró en mí, con una coordinación digna de un premio.

Sí, sí ¡sí! Lo íbamos a hacer contra la pared, ¡cómo en las películas!

Él suspiró contra mi cuello, dándome escalofríos. Yo lo rodeé con mis manos y comencé a moverme. Aquella escena me llenaba de morbo y me hacía sentir como toda una estrella porno. Shaoran me correspondió y colocó sus manos en mis caderas. Pronto empezamos a gemir y a suspirar casi al mismo tiempo.

Ahora entendía a la gente que decía que cuando uno estaba así, te olvidabas del sentido común. Ya no me importaba si alguien nos veía, de hecho, el saber que podíamos ser vistos me encendía aún más.

En un movimiento cuidadoso, Shaoran despegó mi espalda de la pared y, sin soltarme, caminó hasta las barandas de madera del porche y bajó algunos peldaños hasta colocarme sobre las escaleras. Yo sonreí. Aquello estaba resultando demasiado excitante y divertido. Ahora no tenían que salir de la casa para vernos, con que se asomaran por la ventana o la terraza del segundo piso bastaba.

-Siempre he querido hacerlo en las escaleras, preciosa.

¡Grrr! ¿Contra la pared y luego en las escaleras? Shaoran y yo éramos una pareja caliente.

Los dos comenzamos a movernos, al principio torpemente, entre risas por la nueva posición. Yo tenía la cabeza recostada en uno de los peldaños. Sentí los tenues rayos de sol sobre mi piel. ¿Broncearse teniendo sexo a la intemperie? Podía tachar eso de mi lista de cosas por hacer en la vida.

Shaoran mordisqueó mi cuello, y una risita se le escapó de los labios, seguido de varios suspiros.

-Esto sonará estúpido… pero me siento como una estrella porno.

Yo solté una carcajada como pude.

-¡Yo también!

Me sonrió y volvió a besarme. ¡Qué buena manera de hacerme pagar por haberlo dejado incompleto ayer!

Luego de un minuto, el cuerpo comenzó a acalambrárseme por la posición sobre la escalera, pero no le di importancia. Después de todo, estaba disfrutando de los besos de Shaoran, de sus caricias, de la unión de nuestros cuerpos. Le acaricié el pelo mientras él tomaba mi mano con la suya, me rozaba el mentó con la nariz, y me miraba de una forma tan penetrante que tuve que abrir los ojos para mirarlo.

Pero de repente, me olvidé del calambre, de mi nombre y de mi apellido. Me perdí en el ámbar de los ojos de Shaoran, para luego cerrar los míos, mientras él seguía moviéndose contra mí, suspirando contra mi piel, mordiendo mi cuello, haciéndome sentir que nos pertenecíamos el uno al otro.

-Sakura –susurró contra mi piel-, Sakura…

Mi cuerpo dijo, en un gemido intenso, todo lo que sentía en ese momento. Me aferré a la espalda de Shaoran y me perdí en la efímera eternidad de aquel abrazo íntimo.

Shaoran soltó un último suspiro y dejó caer su peso sobre mí.

Poco a poco fui recuperando la capacidad de articular pensamientos coherentes. El ritmo de mi respiración se fue normalizando, y Shaoran volvió a apoyar el peso de su cuerpo en sus brazos.

-Eso estuvo…

-¡Sakura, Shaoran! –La voz de Kero hizo que ambos nos sobresaltáramos y nos separáramos rápidamente-. ¿Van a comer?

La puerta de la casa se abrió en el momento en que yo me puse de pie y me arreglé el vestido. Shaoran apenas tuvo tiempo de acomodarse sus trunks, pero no pudo ponerse sus bermudas.

Kero primero posó sus ojos en mí y luego en Shaoran, y nos miró suspicazmente.

-¿Interrumpo algo? –Preguntó con clara sospecha en su voz.

Shaoran y yo nos miramos y luego negamos con la cabeza al mismo tiempo. Kero nos estudió con sospecha durante algunos segundos. Entrecerró los ojos antes de decir:

-La comida está casi lista, ¿por qué no me acompañas a poner la mesa, Sakura?

Yo decidí que oponerme traería todavía más sospechas, y luego muchas, muchísimas preguntas por parte de Kero, así que accedí sin rechistar.

Pero no sin antes enviarle una última mirada a Shaoran.

Él me guiñó un ojo y me susurró un te quiero.

Yellow diamonds in the light

And we're standing side by side

As your shadow crosses mine

We found love in a hopeless place

We found love in a hopeless place

We found love in a hopeless place

We found love in a hopeless place

We found love in a hopeless place

We found love in a hopeless place

We found love in a hopeless place

We found love in a hopeless place

-.-

¿Te duele el golpe?

Eriol negó con la cabeza y sonrió.

-Sólo si lo tocas, así que por favor no lo hagas.

Después de comer, todos habían decidido tomar una siesta en lo que quedaba de tarde, ya que en la noche nos regresaríamos a Tomoeda.

Eriol se despertó para comer cuando todos fueron a acostarse. A mí nunca me había gustado dormir siestas, así que me di un largo y relajante baño.

Mientras me bañaba, decidí que era hora de dirigirle la palabra. Después de todo, ninguno de los dos tenía compañía porque todos dormían, y Eriol había pasado mucho tiempo solo. Además, tenía un golpe en el ojo bastante feo, y yo quería mirarlo bien.

Lo busqué por la casa, pero no lo encontré. Salí y tampoco estaba en los alrededores. A lo lejos divisé una persona nadando en el lago, y pensé que tal vez podía ser él.

Caminé hasta la orilla y lo llamé. Fruncí el ceño al ver que no me contestaba.

-Aquí estoy.

Me giré al escuchar la voz de Eriol, pero no lo vi por ningún lado.

-Arriba, Sakura.

Alcé el rostro y enarqué las cejas al verlo sentado en el techo de la casa. Me hizo una seña para que subiera. Hacía mucho tiempo no subía al techo de esta casa. Sonreí al recordar que mi primer beso había sido aquí en Ghenshi, en el techo de la casa, con Miltos.

Me senté sobre las tejas junto a él, mirando al lago, uno al lado del otro. El pelo negro de Eriol brillaba bajo los tenues rayos de sol que se colaban entre las nubes blancas, los cuales le daban cierto resplandor al lago. El agua se movía sutilmente por el viento que soplaba.

Observando a Eriol noté que se veía diferente. Ya no tenía ese halo de felicidad y satisfacción con el que caminaba siempre por la vida, ni tampoco ese brillo en los ojos que lo caracterizaba. No. Parecía estar un poco más delgado y tenía ojeras de varios días.

Pero lo más inusual era un poco de barba incipiente. No era mucha, apenas se asomaba, pero eso era algo totalmente atípico de Eriol. Él siempre cuidaba mucho su higiene y apariencia personal. Nunca, desde que comenzó a afeitarse lo había visto con siquiera un poco de barba. Se sintió observado y me miró. Por nuestro contacto visual supe que algo no andaba bien con él. Que lo de Tomoyo en verdad le había afectado.

-¿Te duele el golpe?

Eriol negó con la cabeza y sonrió.

-Sólo si lo tocas, así que por favor no lo hagas.

Yo también sonreí.

Nos miramos sin decir nada durante un rato, y luego de un silencio donde pudo haber pasado un ángel entre nosotros, decidí hacer la pregunta que había estado atormentándome desde que Tomoyo entró llorando desconsoladamente a la casa de Kero aquella tarde:

-¿Por qué, Eriol?

Mis palabras atravesaron el silencio y trajeron consigo una pequeña brisa. No sabía exactamente qué quería escuchar ni qué respuestas estaba buscando. El viento le movió algunos mechones de pelo a Eriol, y yo me pasé dos detrás de las orejas.

-¿Por qué lo hiciste? –Volví a preguntar-. ¿Por qué le hiciste eso a Tomoyo? ¿Por qué? –Mi voz era lo único que parecía escucharse en todo Ghenshi-. Es que… no lo entiendo. No hay una razón aparente. –Las palabras comenzaron a salir sin que yo pudiera detenerlas, como si tuvieran vida propia-. Ustedes jamás peleaban... nunca. –Apreté la mandíbula antes de seguir, mientras un sabor agridulce me llenaba la boca-. ¿Y por qué Nakuru? ¿Cómo pasó? Necesito que me lo digas, Eriol, necesito que me expliques para no odiarte yo también.

Él volvió la vista al frente y sus ojos azules se perdieron en la inmensidad del lago Ghenshi. Dejó salir una bocanada de aire y apretó la mandíbula ligeramente. Supe que no estaba siendo fácil para él, porque también estaba buscando respuestas dentro de sí mismo.

Abrió la boca y no dijo nada. La brisa se repitió y Eriol volvió a mirarme.

-Podría decirte que no lo sé, como le he dicho a Tomoyo y a Shaoran, y como me he dicho a mí mismo todo este tiempo. –Bajó la cabeza y se miró los pies, descalzos e iluminados por los rayos de sol. Yo también estaba descalza, y el calor que irradiaban los rayos se sintió bien. Estiré las piernas y Eriol volvió a hablar:

-Pero luego de pensarlo, me doy cuenta de que sí lo sé, de que todo el tiempo la respuesta ha estado ahí, simplemente no he querido aceptarla porque no puedo excusarme con ella; porque es horrible, es la verdad y me deja mal parado por donde se vea.

Se quedó callado. Apretó los labios y cerró los ojos. Supe que estaba haciendo un gran esfuerzo para no llorar. Se llevó una de sus manos al rostro y a mí se me encogió el corazón. Me senté de lado y me giré completamente, hasta quedar mirando a Eriol. Coloqué una de mis manos sobre su hombro derecho, el más cercano a mí, y la otra sobre su rodilla flexionada.

-¿Sabes, Sakura? El mayor problema de los seres humanos es la incapacidad que tenemos de aceptar nuestros errores. –Me miró-. Pensamos que debemos ser perfectos, y que equivocarnos es la falta más grave del mundo, por eso intentamos culpar y señalar a las demás personas, buscar siempre un chivo expiatorio, mentir, hacer y decir lo que sea con tal de tapar nuestros errores, en vez de aceptar que nos equivocamos y asumir la responsabilidad.

Era cierto. Nos jactamos de que nadie es perfecto, pero si una persona se equivoca, de una vez nos esmeramos en hacerle notar su error y menospreciarlo.

-Pero no lo hacemos por miedo a que las personas que queremos se molesten o se entristezcan; no. –Me miró y yo sentí que me estrujaban el pecho al ver sus ojos azules vidriosos por las lágrimas contenidas-. Es por miedo a decepcionarlos. La rabia y la tristeza se disipan, pero la decepción es diferente. Porque una vez que decepcionas a alguien, Sakura, es muy difícil hacer que vuelva a mirarte con los mismos ojos y que vuelva a confiar en ti.

Asentí con la cabeza.

-Lo que pasó con Nakuru ocurrió porque soy un imbécil. Quería probarme a mí mismo que podía. Me gustó la adrenalina y no pensé en las consecuencias porque soy un egoísta.

De todas las posibles respuestas y razones que mi mente había elaborado, aquella había sido la última. Y por eso me dolió. Me dolió porque aunque era la única razón y él estaba sincerándose conmigo como no lo había hecho con nadie, ni siquiera con Shaoran, muy en el fondo había esperado otra cosa de Eriol.

-Hubo un momento donde me di cuenta de que todo era una locura, pero ya estaba allí. Y sé que no te cae bien, pero no puedo echarle la culpa a ella, aunque desconozco su agenda o por qué lo hizo. Pero supe que ninguno de los dos iba a quedarse tranquilo hasta que algo pasara. Y esa era la maldita opción más fácil, Sakura.

Cerró los ojos y dos lágrimas bajaron por sus mejillas. Yo tuve que limpiar las mías, porque me impedían verlo bien.

-Pero cuando estuve solo y me di cuenta de lo que había hecho, el mundo entero se me vino encima y el peso de lo que había hecho me aplastó por completo. –Las lágrimas siguieron saliendo y su voz comenzó a quebrarse.

Eriol se llevó ambas manos al rostro y comenzó a llorar como si no hubiera un mañana. A llorar porque se había dado cuenta de que sus acciones tenían consecuencias, porque por primera vez en su vida se sentía completamente solo; y más triste aún, merecedor de esa horrible soledad.

Una parte de mí quiso abrazarlo, pues después de todo, también era mi amigo. Pero otra pensaba en Tomoyo y...

-La quiero tanto, Sakura. Pero ya no puedo hacer nada porque la perdí. Y ahora Tomoyo me odia, Sakura, ¡me odia! –Golpeó una de las tejas con su puño cerrado y yo me tensé en mi lugar.

-Tomoyo no te odia, Eriol. –Lo interrumpí secándome las lágrimas-. Ella jamás podría a odiar a alguien.

-Y no sólo eso, Sakura. Eso no es todo. –Sollozó interrumpiéndome, al mismo tiempo que se separaba de mi abrazo.

Yo volví a tensarme en mi lugar. Dios mío, pero es que… ¿había más?

-También Kero, Sakura. –Volvió a mirarme, esta vez con los ojos y las mejillas llenos de lágrimas. Tenía los labios fruncidos de manera que parecía un puchero-. ¡También traicioné a Kero al acostarme con su ex! –Exclamó, la culpabilidad y el dolor apoderándose de su rostro-. Y ni siquiera me importó, ¡ni siquiera pensé en él! Por eso fue que peleamos ayer, Sakura, fue nuestra manera de desahogarnos por todo lo que nos habíamos guardado.

Ahora que lo pensaba… yo tampoco lo había pensado. Valga la redundancia.

-Kero ya me perdonó. Pero Tomoyo...

Suspiré-. Tomoyo te va a perdonar. -Dije y pasé mi brazo por sus ho,bros-. No creo que quiera volver contigo, Eriol, pero seguramente te perdonará. Sabes que no es una persona rencorosa.

-No me merezco esto. –Sollozó-. No me merezco nada de lo que estás haciendo por mí.

-En el momento en que este abrazo termine vas a dejar de llorar, ¿okay? –Alcé su rostro con mis manos y el asintió con la cabeza, como un niño pequeño-. Mientras, puedes seguir llorando. Tienes que aceptar el hecho de que Tomoyo está dolida y molesta, y que ya no confía en ti.

Él sollozó. Yo tragué antes de decir lo siguiente.

-Tienes que estar preparado para lo que sea, Eriol, para ver y aceptar lo que venga sin hacer nada.

-¿A qué te refieres? –Me preguntó con la cabeza hundida en mi regazo.

Volví a suspirar-. Me refiero a Tomoyo y a Miltos. A Tomoyo y a cualquier otro hombre. O a Tomoyo sola. Tienes que estar preparado por si Tomoyo decide besarse, manosearse o acostarse con alguien más. O si decide simplemente estar sola y ya.

Con el ceño fruncido, los ojos azules enrojecidos y las pestañas mojadas, parecía un niño pequeño al que acaban de negarle un capricho.

-No hay nada que puedas hacer, Eriol. Como ya te dije, Tomoyo necesita tiempo para recuperarse. –Volví a explicar-. Ya lo haga sola o con otra persona, es decisión de ella. Y tal vez luego de ese tiempo, quiera conversar contigo y hacer las paces.

Eriol volvió a abrazarme y a decirme que no se merecía nada de lo que estaba haciendo por él, que yo era la mejor amiga del mundo y que me amaba.

En ese momento me sentí como la Doctora Corazón y sus derivados. ¿Yo dando consejos de amor? ¿En serio? Esto era nuevo. Generalmente, yo era el tipo de persona que abofeteaba a sus amigos y les decía: ¡deja de llorar y haz algo al respecto! Como el caso de Kero con Nakuru: fui a su casa, le arranqué las sábanas, lo mandé a vestirse y me lo traje al lago Ghenshi.

Y en aquel momento, mientras Eriol asentía con la cabeza y yo sentía sus lágrimas empapar mi camiseta, llegué a una conclusión que me estremeció por completo.

Mi mamá solía decir que el amor cambiaba a las personas. Que cuando uno se enamoraba, se volvía más sensible y amable.

Y ahora que lo pensaba, desde que estaba con Shaoran mi lado más sensible había salido a la luz. Yo, el ser humano más anti cursi del planeta, me había sensibilizado. Shaoran era muy cariñoso y me había pegado eso. Me había hecho darme cuenta de que cuando se quiere a alguien, cuando se ama a alguien, la vida entera cambia. Empezamos a ver el mundo desde otra perspectiva, y entendemos a todos los que sufren por amor, porque sabemos que si nos pasara algo similar, nos sentiríamos iguales o peor.

Un momento.

cuando se ama a alguien

¿Yo había dicho…?

la vida entera cambia.

Entonces, ¿era oficial?

Acababa de darme cuenta de que me había sucedido lo peor que podía sucederle al raciocinio y sentido común de un ser humano: enamorarse.

Estaba condenada y ya no había vuelta atrás.

En algún lugar del camino, me había enamorado de Shaoran.

Olamaz mı? Olabilir.

No podía ser… pero era posible.


Comenzaré diciendo que cambié la canción del capítulo cinco veces. Elegí We found love porque es una canción sumamente fresca y juvenil. Y porque pegaba muy bien con la temática.

¡Sakura está enamorada! ¡Cha cha cha chan! ¿Quién lo diría? Y Shaoran, ¿estará también enamorado de Sakura? Y, ¿qué pasará con Kero y Meiling? ¿Y Tomoyo y Miltos? Para los que se sienten curiosos, dentro del próximo capítulo se enterarán sobre detalles de la boda de Touya y Anastasia, entre otras cosas.

Pero mientras tanto, escríbanme sus dudas, sugerencias, insultos, alabanzas, mensajes de amor/odio, confabulaciones, teorías, y todo lo que esté en su mente en un hermoso y largo review. Un beso grande y nos vemos en el próximo capítulo.

PD: Olamaz mı? Olabilir es turco, y la traducción literal es: "¿no podría ser? Puede ser". Podría traducrise también como "no puede ser, pero es posible".

Canción: We Found Love.

Cantante: Rihanna.

Álbum: Talk That Talk.