Durante las últimas veinticuatro horas he estado navegando por la red, seleccionando las últimas fotos en las que le han etiquetado. También hay algunas fotos más antiguas de chicas en bikini jugando al minigolf en su casa. Fotos de ella bajando de un helicóptero con una chica que pilota y no lleva nada excepto unos pantalones cortísimos.
—Me molesta muchísimo ver estas fotos, porque ella no les pide a muchas de esas chicas que se le acercan que lo hagan —le digo a Nia.
—Kara, a Luthor le encanta vivir rodeado de mujeres. Debe de ser por toda la atención que le faltó de niña.
—Más bien es una mujer sana y tanto hombres como mujeres simplemente se le tiran encima. He visto los vídeos de YouTube dedicados a ella de personas desnudándose o lavando coches, ofreciéndose a lavarle el suyo. De hecho, mira esto…
Vemos un vídeo de una mujer sin sujetador mojándose la camiseta y sonriendo.
—Luthor, te lavaré los coches todos los días.
Nos echamos a reír.
—Parece que tiene una enorme colección de coches. Hay una foto, ¿ves? Hay como treinta coches aquí. Algunos muy raros. Tiene un montón de juguetes. ¿Acaso eso no dice nada?
—¿Qué? —pregunta Nia.
—¿Cuándo lo tienes todo y nada es suficiente?
—¿Cómo íbamos a saberlo? Apenas nos llega para pagar el alquiler este mes.
—Venga, tómatelo en serio. Cuando nada es suficiente, quiere decir que, en algún nivel recóndito de su psique, siente que le falta algo en la vida. La he visto trabajar, Nia; es como si… estuviera obsesionada con ello. Como si lo ayudara a bloquear algo más.
—¿Qué?
—Da igual.
Se ríe.
—Qué profunda eres, Kara. Una filósofa. Envíale la factura y ahórrale la psiquiatra.
Continúo con los enlaces y acabo viendo un vídeo suyo junto a su padre grabado cuando este negó el último deseo de su madre de darle a Luthor un asiento en la junta de la empresa de su padre.
—Lo único bueno que tiene es su nombre —dice el padre a un periodista que le preguntó por qué no habían permitido a Lena entrar en el negocio familiar.
Ella no se inmuta. Sonríe con ironía, en silencio, se mantiene a raya. Este vídeo solo hizo que todos aplaudieran a Lena más que a su padre. Aun así, ¿le dañó mentalmente de alguna manera?
—Qué gilipollas —dice Nia a última hora de la tarde cuando vuelvo a ver el vídeo, esta vez observando solo la expresión de Luthor, que no revela nada, como si esperase el golpe y estuviera preparada para ello—. No me extraña que Luthor sea una cabrona si la criaron así.
—No es una cabrona.
—¿Perdona?
—No es una cabrona —contesto de forma despreocupada.
—¡¿Alguien está susceptible?!
—No estoy susceptible. Solo constato un hecho.
—Vale. No te gusta lo que tenemos en la nevera cuando te tocaba a ti comprar esta semana; estás obsesionada con ese ordenador; tienes ojeras; llevas una D de desenmascaramiento en la frente y una X en el culo que le grita a Luthor que te folle por ahí. Estás colada por ella ¿no?
—No.
—Genial entonces, porque has deseado esto toda la vida. Mira todas esas fotos de mujeres encima de ella. Joder, pero si casi le ponen las tetas en la cara. ¿Esa es la chica que te gusta?
Miro el vídeo de YouTube.
—Me gusta esta —murmuro cuando se marcha, frunzo el ceño a mí misma. No, no te gusta, Kara. Quieres ser justa, quieres ser sincera.
Voy a buscar el saco de dormir para la acampada de Acabemos con la Violencia.
Mis amigas piensan que una acampada no logrará mucho por sí sola. Es cierto, pero me siento bien cada vez que la hago, así que voy a menudo, cuando mi vida es inestable, voy más porque me siento más segura si lo hago. La única manera que conozco de olvidar mis propias penas es centrarme en otra persona, pero no tenía muchas penas. Tenía una gran vida. Tengo.
Mi educación fue diferente a la suya. No me dijeron que era temeraria, que lo único bueno que tenía era mi nombre. Mi madre me dio tanto amor que aquí estoy, aceptando proyectos que podrían ser demasiado grandes para mí solo porque estoy lo bastante loca como para pensar que puedo con ellos.
Estoy tan preocupada por hacer justicia al artículo que necesito ponerme en contacto con ella ahora mismo:
—Hola, mamá.
—Oh, hola, cariño. ¿Qué tal? ¿Vas de camino a la acampada?
—Sí, solo quería saber qué tal estás. ¿Necesitas algo?
Siempre noto cuando mi madre se siente bien o cuando está fingiendo. Me alivia que hoy suene contenta de verdad.
—Estoy muy bien, Kara. La última vez que lo comprobé, todavía era la madre en esta relación. —Incluso me toma el pelo—. Pero ¿cómo está mi chica?
—Estoy bien. —Oigo su CD favorito de Cat Stevens sonando de fondo—. Te escribiré desde el trabajo mañana. Acuérdate de la insulina, ¿vale? — Espero hasta que me dice que sí y luego susurro suavemente—: Te quiero, mamá.
—¡Kara! Espera. ¿Va todo bien?
Vacilo.
—¿A qué te refieres? —Oh, guau, ¿así que ahora mi voz suena afectada?
Siempre le digo que la quiero, así que eso no puede haberla preocupado.
—Todo va bien. Estoy genial. Estoy escribiendo un nuevo artículo, te lo contaré todo pronto.
Silencio.
—¿Estás segura? Mierda, sospecha algo.
De nada sirve decirle que no se preocupe por mí, porque entonces me dirá que yo no me preocupe por ella y la quiero demasiado como para hacer eso. Pero detesto que se preocupe por nada.
—Sí —le aseguro entre risas—. Te quiero. Nos vemos pronto. —Cuelgo y suspiro.
A pesar de que mi madre se haya vuelto tan inquisitiva al final, necesitaba la llamada de verdad. Necesitaba recordarme a mí misma que ella es lo que más quiero, que mi sueño es comprarle una bonita casa, un bonito coche, proporcionarle buenos cuidados en un hospital y seguridad. No puedo devolverle a mi padre, pero me gustaría darle todo cuanto pueda. Me gustaría darle las cosas que él quería ofrecerle. En mi corazón, eso significa que, esté donde esté, si consigo las mismas cosas que él deseaba brindarnos, lo estaré honrando. Mi madre es diabética. Lleva haciéndose controles desde hace años, pero mantenerla con buena salud es una preocupación para mí, incluso si se niega a admitir que a ella también le preocupa.
Esta noche no hay mucha gente en el parque. Muchos se saltan estos eventos, optan por las marchas y otros tipos de actos, pero a mí me gusta venir aquí con mis libros, mi iPod Shuffle, mis aperitivos y ya está.
Doy una vuelta en la que reconozco algunas caras y camino hasta encontrar un bonito lugar debajo de un árbol.
Extiendo el saco de dormir, saludo a la joven pareja que está cerca cuyos nombres no conozco pero que he visto antes, observo un montón de ramas y hojas de árbol que asoman al cielo. Rara vez logro dormir una hora cuando acampo aquí, pero sigo haciéndolo porque no quiero acomodarme a las cosas hasta el punto de no desear cambiarlas por algo mejor.
Después de comerme algunas moras, escuchar música, me arranco de un tirón los auriculares, dejo caer la almohada de acampar, me voy a dormir…sueño que estoy perdida en la noche en un bosque verde, corriendo con una camisa de hombre, cuando Nia, Cat y mi madre me llaman a gritos para que salga, no encuentro el camino para salir de las profundidades.
Me despierto sobresaltada, sudorosa y sin aliento, mirando a mi alrededor confundida. Estoy en el campamento. Temblando, saco el móvil y parpadeo cuando veo que tengo un mensaje.
"Si no puedo llevarte a casa todavía, al menos déjame que te recoja y te lleve a algún sitio."
Miro el mensaje procedente de un número desconocido con el corazón palpitando de forma salvaje y un nudo en el estómago. Sé que es ella, tiene que ser ella. Pienso en ella, en sus camisas, sus miradas y sus uvas. Pienso en el yate, en los secretos, la mirada de hielo y en la forma en que me observa, como si quisiera que derritiera esos misteriosos carámbanos que tiene. Pienso en lo inquieta que me siento y que no puedo concentrarme en nada más… entonces recuerdo el artículo, lucho por centrarme en ese objetivo, en ese deseo.
Exhalo y le contesto:
"No rechazaría una visita a la sede de Interface"
Hecho
Me muerdo el labio y siento cosas que parecen mariposas apoderándose de mí. Tienen que ser las mariposas de las historias, pero nunca las he sentido así. Antes de que pueda detenerme a mí misma, escribo:
¿No duermes?
No cuando no me apetece
Me sonrojo. Dios, ¿ha salido de caza? Podría ser una gran mujer para alguien especial, resulta deprimente que, de algún modo, les dé a todas una parte de sí misma.
¿Y tú? ¿Por qué estás despierta, Kara?
Tu mensaje me ha despertado.
Entonces, dulces sueños, Kara
Cierro los ojos y pienso en su expresión en el vídeo de YouTube, en su rostro después de verme en la discoteca, en su cara, siempre tan introvertida y misteriosa, como si se negara a dejar que nadie vea y sepa quién es en realidad o lo que de verdad quiere de ellos.
Igualmente, si es que quieres dormir
Oh, sueno tan tonta. Uf. Dejo el móvil como si de repente me acabase de encontrar un cocodrilo que quiere morderme en el aterrador bosque verde de mi sueño y no pego ojo.
Bueno me tomo más tiempo del que pensaba el traducir y adaptar, pero aquí tienen un nuevo capitulo.
Saludos
