Disclaimer: Nada relacionado con Attack on Titan y Sailor Moon es mío
Nota del Autor: Para los efectos de esta historia, no voy a considerar los hechos de la tercera temporada de Attack on Titan, pues no se ajusta a lo que yo tenía pensado para este fic, que lo venía pensando desde hace meses. También habrá algunas cosas que voy a cambiar de las dos temporadas anteriores, aunque respetaré los hilos principales de AoT. En cuanto a Sailor Moon, tomaré varios elementos de la primera temporada y los integraré al mundo de AoT, de modo que ambos mundos convivan mutuamente. No haré algo como que las Sailor Senshi son transportadas al mundo de AoT o poner a personajes de ese mundo en el de Sailor Moon. En cuanto a las parejas, no seré definitivo con eso, porque será relativo y este fic no estará centrado en el romance. Tampoco habrá escenas sexuales, pero sí mucha violencia (no sería AoT sin no fuese por eso).
Bueno, dicho todo esto, espero que este crossover salga bien y no quede un desastre.
Un saludo.
Destino
Prólogo
Asuntos
La quincuagésima séptima expedición del Cuerpo de Exploración había sido un completo desastre. La pila de cadáveres mutiladas más allá de cualquier reconocimiento aumentaba cada vez más a medida que los grupos de recuperación llegaban con más cuerpos en sus brazos. La moral andaba por el subterráneo. Mucha de aquella desesperanza era culpa del titán hembra, del que aún no se sabía nada, pese a los esfuerzos del comandante Erwin Smith por capturarla.
El cabo Levi supervisaba las labores de recolección de cuerpos, inspeccionando el estado de los cadáveres, aunque ver a algunos de ellos le causara arcadas. Sin embargo, había recibido órdenes, y debía cumplirlas, por muy superior que fuese a los demás miembros del Cuerpo de Exploración. Se detuvo un momento para ver el estado de lo que quedaba de su escuadrón especial. Se suponía que eran los mejores en lo que hacían, pero habían sido asesinados fácilmente por el titán hembra. No obstante, al ver los cadáveres de su escuadrón, notó que faltaba uno. Se acercó al líder de uno de los grupos de recuperación, buscando alguna respuesta.
—¿Dónde está el cuerpo de Petra? —inquirió Levi con una voz pareja y grave—. No la veo junto con el resto de sus compañeros.
—Perdone, señor, pero no la hemos encontrado. Debería estar aún en el bosque.
—¿Cómo que no la han encontrado? Tendría que haber estado cerca de donde sus compañeros murieron.
—Eso pensamos, señor, pero vimos que había una mancha de sangre en un árbol, pero no había ningún cuerpo.
Levi frunció el ceño.
—Ya veo. Es demasiado arriesgado buscar más cadáveres con los titanes mordiéndonos los talones. Llama a los demás grupos de recuperación y diles que nos vamos.
El líder miró a Levi como acabara de firmar la sentencia de muerte de su familia.
—¿Está seguro, señor?
—Estoy seguro. No hay tiempo para sentimentalismos. ¿O quieres que más gente muera por culpa de tus emociones?
El soldado hizo el saludo militar y corrió en dirección a los demás grupos de recuperación. Levi miró hacia el bosque, pensando en lo que había pasado allá, con el titán hembra y esa joven de cabello negro. No sabía cómo se llamaba, pero la había visto en acción y se dio cuenta que tenía mucho potencial para ser uno de los mejores soldados del Cuerpo de Exploración. Había veces en que ella le recordaba a él mismo cuando era más joven, fuerte y hábil, pero impulsivo. Pasar por el riguroso entrenamiento en el Cuerpo de Exploración le había hecho más cauteloso y metódico, aunque muy pocas personas, entre las que se contaba el mismo comandante Erwin Smith, conocían lo suficiente de su pasado.
Algo en la distancia le llamó la atención. Juzgando que la explanada era relativamente segura, tomó su caballo y cabalgó hacia el bosque, siempre atento a la aparición de cualquier titán. No estaba en condiciones para pelear siquiera con uno de diez metros y había pocos árboles. Sin embargo, extremó las precauciones a medida que se acercaba al borde del bosque. No fue hasta que llegó al pie del primer árbol cuando vio con claridad de qué se trataba.
Era un cuerpo. Llevaba el uniforme del Cuerpo de Exploración. Pero fue ese cabello naranjo lo que llamó más su atención. Mirando en todas direcciones, desmontó de su caballo y examinó el cuerpo con más detalle. Tomó su cuello con una mano, buscando un pulso, asegurándose que estuviera muerta.
La cuestión era que… no lo estaba.
Levi frunció el ceño cuando vio que el cuerpo tenía pulso, aunque uno muy débil. Actuando rápido, cargó con el cuerpo de Petra hasta el caballo, donde usó unas cuerdas para atarla a éste y no se cayera durante la cabalgata. Partió hacia el grueso del Cuerpo de Exploración, justo cuando un titán apareció entre los troncos. A juzgar por cómo se movía, Levi concluyó que se trataba de un excéntrico. Espoleó a su caballo para que fuese más rápido, pero el titán se iba acercando cada vez más. Se hallaba a doscientos metros de los demás. No le quedaba otra alternativa. Debía luchar, aun con una pierna herida. Iba a desenvainar las espadas cuando vio un borrón verde desplazarse en dirección contraria. Segundos más tarde, el titán cayó al suelo con un enorme corte en la nuca. Y encima del cadáver, la misma joven que le había asistido en su batalla contra el titán hembra le miraba con una expresión de tranquilidad. Levi hizo un pequeño gesto con la cabeza y siguió su camino hacia el grupo principal, desmontando junto a una carreta y dejando el cuerpo de Petra junto con unos cadáveres que habían sido cubiertos con lienzos.
—Menudo riesgo has corrido —dijo el comandante Erwin Smith, notando las acciones del cabo—, y solamente por un cadáver. Si no fuese por la recluta Ackerman, estarías muerto.
Levi frunció el ceño.
—¿Dijiste Ackerman?
—Sí —dijo Erwin, también frunciendo el ceño—. Tiene tu mismo apellido.
El cabo se quedó en silencio por un rato, ponderando lo que eso podría implicar. El apellido Ackerman no era muy común en esos tiempos. De hecho, esa joven y él eran los únicos que se llamaba de esa forma. No obstante, decidió dejar en pausa aquellos pensamientos y enfocarse en el presente.
—No es un cadáver —dijo Levi al cabo de un momento—. Chequeé su pulso. Está con vida.
—Si no me equivoco, ella es Petra Ral, ¿verdad?
—Así es —repuso Levi, dando una miraba breve a Petra antes de clavar sus ojos en los del comandante—. Me preguntó cómo sobrevivió al ataque del titán hembra y se trasladó por sus medios hasta el borde del bosque.
—Eso es lo de menos. Su padre estará contento por ver a su hija con vida.
—No sabemos si alguna vez se recuperará completamente —dijo Levi, dirigiéndose a su caballo y montándolo—. Deberíamos irnos, Erwin. Estamos vulnerables aquí en campo abierto. Ya di la orden de abandonar las labores de recuperación de cadáveres.
Erwin no dijo nada, pero sabía que Levi tenía razón. Ordenó a todos los hombres que montaran sus caballos y enfilaran de vuelta a Trost. Sin embargo, Levi, mientras espoleaba a su caballo, se quedó pensando en la joven que llevaba su mismo apellido. De forma inevitable, le remontaba a su primera misión en el seno del Cuerpo de Exploración. Era un joven muy diferente en esos tiempos, pero en ese entonces, sucedieron cosas que le cambiaron y le hicieron ser lo que era.
Aquellos pensamientos le molestaron durante todo el trayecto hacia la seguridad del muro Rose.
Mientras tanto, en la sede del gobierno, en el centro del perímetro del muro Sina, una discusión estaba teniendo lugar entre el rey Fritz y su grupo de consejeros. Aparentemente, el máximo gobernante de la humanidad estaba teniendo algunos problemas para determinar el mejor curso de acción en relación con unos eventos que la mayoría de la población ignoraba.
—No sabemos nada de lo que trajo Erwin Smith en esa expedición —dijo uno de los consejeros que se oponía a la decisión del rey—. ¿Cómo puede afirmar semejante cosa?
—Pero sí sabemos que los titanes penetraron el muro María justo después de la expedición —argumentaba el rey Fritz, taladrando con la mirada al consejero—. No puede ser una coincidencia.
—¿Está insinuando, mi rey, que los titanes están buscando eso?
—¿Qué otra cosa puede ser?
—Mi rey, no se ha conseguido demostrar que los titanes posean inteligencia. ¿Cómo puede esperar que actúen de ese modo?
—Obviamente nunca has visto a una polilla acercarse a una fuente de luz —repuso otro consejero, dirigiendo una mirada penetrante al consejero opositor—. No necesitan ser inteligentes para reaccionar de esa forma.
—Entonces explícame cómo los titanes pueden saber donde está eso.
Aquella era, en realidad, una muy buena pregunta. Nadie dijo algo por al menos unos dos minutos. Ni siquiera el rey podía encontrar una respuesta. Pese a que el objeto era peculiar en sí mismo, no parecía haber manera plausible en que los titanes pudieran percibir su presencia. Además, el rey se había opuesto a que el objeto fuese guardado en la bóveda real, pero había gente a la que simplemente no podía decirle no. Si iba en contra de los deseos de esa gente, ellos revelarían una verdad que podría hacerle perder el trono.
—Aún sigo pensando que los titanes buscan eso, pero, hasta que no tengamos evidencia, dejaremos el objeto donde está. Cuando la hayamos encontrado, discutiremos el curso de acción más apropiado. Eso sería todo.
Los consejeros se levantaron de sus puestos y se retiraron. Sin embargo, uno de ellos no tenía como destino sus aposentos. Tenía una noticia que entregar, y se trataba de una muy buena.
