IV
Ataque sorpresa
El regreso a Shiganshina, Parte 4

—No esperé que los titanes se refrenaran de atacar —dijo Erwin a Hange, viendo que no había señales rojas ni negras—. Vamos a tener que cambiar de estrategia.

—¿Ahora?

—No tenemos otra alternativa. Si los titanes no atacan ahora, seguramente lo harán cuando estemos cerca del muro María. Deberemos asegurar el muro primero, luego investigar el sótano de la casa de Eren.

—Me parece una buena idea —aprobó Hange, recordando la columna de humo amarillo que había aparecido hace unos pocos minutos atrás—. Por cierto, ¿por qué alguien querrá decirnos algo en medio de la misión? ¿Será información relevante?

—No habría enviado una señal de humo si no fuese importante. —Erwin ordenó a uno de sus hombres a averiguar quién había enviado la información y para qué—. Volviendo a lo que estábamos hablando, puede que nos encontremos con el titán colosal y el acorazado. He leído reportes sobre un titán bestia que también se encuentra en los alrededores del muro María.

—¿Un titán bestia? Pensé que los titanes eran humanos. ¿Recuerdas lo que te dije acerca de Ragako, el pueblo de donde viene el recluta Connie Springer?

—Lo recuerdo —repuso Erwin en un tono lúgubre—. Algo pasó allí, algo que no entendemos. Algo, o alguien, debió transformar a los aldeanos en titanes. Lo que ignoro es cómo.

El soldado que Erwin había enviado a averiguar lo del humo amarillo regresó. Hange notó que lucía sorprendido.

—¡Comandante! —exclamó el soldado, puesto que el viento impedía cualquiera conversación normal—. ¡La persona que emitió la señal de humo me pidió que le entregara el siguiente mensaje! ¡Dice que una tal Historia Reiss también se encuentra en peligro!

Erwin se quedó pensando en el mensaje. No le importaba mucho quién lo había enviado. Recordó la última expedición y el caos que había surgido a partir de eso. De acuerdo con los reportes, uno de los miembros del Cuerpo de Exploración había tratado de llevarse a Historia, junto con Reiner y Bertholdt.

—Ymir —dijo Erwin y Hange no entendió qué quiso decir el comandante con eso.

—¿Qué pasa con ella?

—Ymir trató de llevarse a Historia Reiss a un lugar desconocido —aclaró Erwin, y Hange recordó los reportes de aquella desastrosa batalla—. No sé con qué propósito habrá querido hacerlo, pero también recuerdo las palabras del pastor Nick sobre ella.

—Dijo que ella tenía algo que ver con los secretos de los muros —añadió Hange, mirando instintivamente hacia atrás, en la siguiente posición—. Por cierto, me aseguré que el pastor viniera con nosotros. De ese modo, la Policía Militar no tendrá acceso a él, en caso que intenten asesinarlo.

—Pero estará en peligro de ser devorado por un titán.

—No, no lo estará. De acuerdo con su estrategia de ataque, solamente el escuadrón Levi entrará en Shiganshina, mientras que los demás proveerán cobertura en caso que los titanes intenten atraparlos. Una vez sellada la entrada exterior y asegurada la ciudad, entraremos e investigaremos el sótano. Nick no estará en el frente, sino que en la retaguardia, aunque asumo que debe haberse mojado los pantalones ya.

—Hange —dijo Erwin con una pequeña sonrisa—, te estás convirtiendo en una apostadora, igual que yo.

—No digas eso, Erwin. Te aseguro que ese pobre cultista estará en buenas manos.

—Eso espero.

Varias posiciones más atrás, los miembros del escuadrón Levi lucían cada vez más nerviosos a causa de la ausencia de titanes. Como era natural, ambos Ackermans mantenían la calma, mirando en todas direcciones, buscando alguna señal de que los titanes pudieran estar escondidos, esperando para atacar. Habían cabalgado durante toda la mañana y la cosa había permanecido tranquila, algo que a Levi no le gustaba mucho. Le daba la impresión que ellos estaban cayendo en alguna clase de trampa. Sin embargo, los titanes generalmente no eran capaces de pensar por su cuenta. Había algo que no encajaba en todo eso.

Es como si quisieran que lleguemos al muro María. Pero, ¿por qué? ¿Por qué, de repente, los titanes se volvieron inteligentes? No, no puede ser. Alguien debe estar controlándolos, de la misma forma en que Eren lo hizo en la última expedición. ¿Pero quién podría ser ese individuo? ¿Tendrá los mismos poderes que Eren? Supongo que lo sabremos cuando lleguemos al muro.

Historia compartía las preocupaciones de su superior, pero había algo más que la tenía tensa.

Ymir. ¿Por qué te fuiste sin mí? ¿Estarás viva en este momento? ¿Volveré a verte otra vez? Espero que estés sana y salva y que vivas una vida de la que estés orgullosa, tal como me enseñaste. También espero que Reiner y Bertholdt hayan sido misericordiosos contigo, si es que estás con ellos. Yo trataré de seguir tu consejo, cueste lo que me cueste.

Mikasa hacía lo mismo que Levi, pero en dirección contraria, de modo de cubrir más terreno al mismo tiempo. Sin embargo, no estaba totalmente concentrada en la misión, debido a la conversación que había tenido con Eren. Además, el dolor en su pierna, aunque la herida ya no sangrara y no le causara dolor, igual le molestaba, sobre todo cuando debía espolear a su caballo.

¿Por qué me alejas de ti, Eren? ¿Ya no me quieres a tu lado? Tu madre me dijo que siempre velara por ti, y eso es lo que haré. Pero tú no me lo permites. No es solamente por mis sentimientos, sino también porque es mi deber. Pero… pero tienes razón. Hay ocasiones en las que he llevado mi rol demasiado lejos. Se supone que debo protegerte, no amenazar a otras personas que se pongan en mi camino… porque deben tener sus razones para ello. No quiero alejarme de ti, Eren, por eso, respetaré tu decisión. Mantendré mi distancia, pero cuando estés en peligro, allí estaré para protegerte.

Eren miraba a Mikasa con atención y pudo ver que había llegado a una conclusión importante, pues se veía menos tensa que antes. Siempre la veía con un rostro serio y adusto, lo que no le beneficiaba mucho cuando se trataba de entablar vínculos sociales. Era increíble cómo alguien podía cambiar su apariencia simplemente liberando tensión y Eren fue más consciente que nunca de que Mikasa era, por encima de todo, una mujer. No obstante, aquello difícilmente era el punto. Podía reflexionar sobre eso más tarde. Lo que importaba en ese momento era llegar al muro María, sellar la entrada y averiguar, de una vez por todas, qué diablos quería que su padre supiera. Involuntariamente, se llevó una mano a su pecho, donde colgaba la llave que él le había entregado.

Pronto sabremos la verdad de este mundo y podremos derrotar de una vez a los titanes. Después, exploraremos este mundo, llegaremos al mar y veremos aquellos lagos de fuego de los que tanto hablaba Armin. ¡Seremos libres al fin! ¡Eso es algo por lo que vale la pena pelear y morir!

Eren se preguntó si Armin estaría seguro, pues era el único miembro del escuadrón Levi que no estaba junto a él. Supuso que Erwin había juzgado que era más útil en comunicaciones, pues Armin no era un guerrero. No había nacido para matar titanes, sino para tomar decisiones bajo presión. Aquel puesto era perfecto para él, aunque sí le preocupó que estuviera tan cerca del grupo de búsqueda.

Volviendo a Levi, aquella situación le había recordado a su primera misión en el seno del Cuerpo de Exploración, cuando todo el mundo se encontraba tenso a causa de la ausencia de titanes, solamente para entender que algo los estaba atrayendo. Había jurado jamás hablar de aquella misión, y lo había hecho delante del mismísimo rey Fritz, junto con un centenar de otros miembros del Cuerpo de Exploración. Aun cuando la tensión era palpable en los demás, los recuerdos vinieron a él en torrente.

Año 845, distrito de Shiganshina

Levi había sido el mejor recluta de su promoción, pero, por alguna razón, no le habían permitido participar en ninguna expedición, pese a su decisión expresa de entrar al Cuerpo de Exploración. Pensaba que aquella era la mejor forma de redimirse de una vida de crimen y asesinatos. No obstante, daba la impresión que esa expedición en particular era de suma importancia y el Cuerpo de Exploración debía entregarlo todo para el cumplimiento de la misión.

—Pienso que te debo una explicación —dijo el, por entonces líder de escuadrón, Erwin Smith, mientras montaba su caballo—. Debes saber por qué no te hemos usado en expediciones anteriores.

—Te agradecería una explicación —dijo Levi, como si en realidad no quisiera escuchar ni una sola palabra.

—Lo que pasa es que las expediciones anteriores fueron solamente misiones de reconocimiento. Seguramente sabes que estamos tratando de establecer el primer puesto de avanzada fuera de los muros. Pues, en esta misión haremos precisamente eso, y necesitamos a todos nuestros soldados. Y tú eres el mejor, por lejos.

—¿Y se supone que debo sentirme orgulloso de eso?

—No espero que te sientas así —dijo Erwin, esperando por la señal del comandante para iniciar la partida—. Solamente quiero que entiendas que no queríamos desperdiciar buenos soldados en meras misiones de reconocimiento, donde no era necesario matar titanes. Y créeme, ahora será necesario.

—¿Y qué habrías hecho tú si fueses comandante?

Erwin permaneció unos segundos en silencio antes de responder.

—Algo muy diferente.

El Cuerpo de Exploración inició la marcha y salieron al exterior del muro María. Sin embargo, lo primero que notaron los soldados fue que no había titanes cerca. Ni junto al muro ni en ninguna parte. Normalmente, la Tropa de Guarnición divisaba a algún que otro titán acercándose al perímetro del muro, pero jamás en grandes números. Sin embargo, no se podía ver ningún titán hasta donde podía alcanzar la vista.

Levi había visto titanes pulular en las cercanías desde lo alto del muro María, y el hecho que no hubiera ninguno le causaba una profunda inquietud. Era como si algo les estuviera llamando o atrayendo, pero no tenía idea de qué podría ser. A medida que el Cuerpo de Exploración se iba internando cada vez más en territorio de titanes, la tensión iba creciendo cada vez más. Levi vio que algunos soldados tragaban saliva, asustándose con cualquier sonido fuera de lo común. En lo que a él le concernía, le preocupaba más lo que podrían encontrar al final del camino, si es que había algún final.

Dos horas pasaron desde la partida de Shiganshina, y ningún soldado había peleado contra algún titán. Sin embargo, a la tercera hora de cabalgata, junto a un enorme bosque de cipreses, Levi pudo ver al primer titán, deambulando entre los árboles, pero parecía ignorarlos por completo. Aquel no era un comportamiento típico de un titán. Más encima, Levi notó que daba vueltas por los mismos lugares, como si estuviera haciendo guardia.

—No es lo que haría normalmente un titán, ¿verdad?

Levi giró la cabeza y vio que Erwin le había hablado.

—Por supuesto que no —repuso, luciendo exasperado—. ¿Qué se supone que hará el comandante?

—No sabe aún cuál será el plan de acción. Si establecemos el puesto de avanzada aquí, puede que atraiga a los titanes y seamos derrotados. El otro curso sería investigar aquel bosque y averiguar por qué los titanes se están comportando de ese modo. Sin embargo, eso sería arriesgado, y podríamos perder a más de la mitad de los hombres. Creo que la acción más segura sería seguir con el plan y establecer el puesto de avanzada.

Sin embargo, cuando las órdenes del comandante llegaron, Levi se dio cuenta que estaba tratando de abarcar demasiado. Sin embargo, no era su deber cuestionar una orden, sino obedecerla. Aprovechando su notable fuerza, Levi ayudó a montar el campamento, el cual se iba a ubicar al alero de un bosque cercano, a unos seiscientos metros de donde los titanes hacían guardia.

—Espero que los titanes no se den cuenta que estamos aquí —dijo Levi cuando hubo acabado con sus labores—. Aún pienso que el plan del comandante es arriesgado. Establecernos aquí y enviar a un escuadrón a ese bosque. Lo único que conseguiremos serán hombres muertos.

—Bueno, ¿y no es eso lo que hacemos todos los días? —dijo Erwin, quien estaría a cargo del escuadrón encargado de penetrar en el bosque—. Quiero que te prepares, Levi. Toma un equipo de maniobras tridimensionales, cuchillas, gas y reúnete conmigo en media hora.

Levi frunció el ceño.

—¿Quieres que vaya contigo?

—Tendremos más oportunidades de sobrevivir si nos acompañas —dijo Erwin, poniendo una mano en el hombro de Levi—. Supongo que pronto veremos por qué fuiste el primero de tu promoción.

Año 850, 25 kilómetros al norte del muro María

Los recuerdos de Levi fueron interrumpidos por algo que sabía que iba a ver, tarde o temprano.

Una columna de humo rojo alzándose hacia el cielo.

La señal había aparecido justo al frente de la formación. Momentos más tarde, una columna de humo verde fue visible, la cual se inclinaba hacia la izquierda. Levi y el resto de su escuadrón cambiaron de rumbo al instante, pero cuando la formación acababa de hacerlo, dos columnas de humo rojo fueron avistadas por la izquierda.

—¿Pero qué diablos?

La próxima señal verde tenía una inclinación mucho más pronunciada hacia la derecha. Otros imitaron el procedimiento, solamente para ver que cuatro columnas de humo rojo se alzaban por el flanco derecho. Aquello se estaba convirtiendo en una locura.

Por instinto, Levi miró hacia atrás, y vio no menos de tres columnas de humo rojo.

Sabía que esto era demasiado bueno para ser verdad. Estamos rodeados. Tendremos que pelear.

Sin embargo, se dio cuenta que las columnas de humo rojo eran más frecuentes en los flancos y por atrás. Solamente había habido una señal delante de ellos.

¿Por qué habrá más titanes en los lados y atrás que adelante? ¿Por qué se comportan de forma tan rara? Tampoco ha habido reportes de bajas en el grupo de búsqueda. ¿Qué será lo que está pasando?

En el flanco derecho, Armin se estaba preguntando la misma cosa, mientras indicaba la presencia de otro titán usando una señal roja.

Nunca he visto a los titanes comportarse de ese modo. Es como si siguieran una estrategia. Lo más extraño es que casi no hay titanes adelante… espera un momento. Esto lo he visto antes. Es como cuando un pastor trata de hacer que las ovejas sigan un camino determinado. ¡No puede ser! ¡Nos están guiando! Pero, ¿por qué? ¿Por qué los titanes quieren que lleguemos a Shiganshina? ¿Acaso quieren que lleguemos al sótano de la casa de Eren? No, eso no tiene sentido. Lo que sea que esconde ese sótano debe contener información adversa para los titanes…

Fue cuando Armin sintió un gran temor atenazarlo. Había entendido por qué los titanes se estaban comportando de ese modo, y se trataba de algo para nada bueno. Sabiendo que el comandante debía conocer esa información, Armin usó una señal de humo amarilla, como la primera vez.

La línea blanca del muro María se hizo visible, así como la entrada a Shiganshina. Y los titanes seguían sin atacar. Erwin ordenó que siguieran adelante, aun a riesgo de perder algunos soldados en el proceso. Sin embargo, aquello no ocurrió y la formación llegó a las puertas de Shiganshina sin perder un solo hombre. Erwin ordenó que el grueso de la formación se instalara en un bosque cercano, e indicó a Levi y su escuadrón a que penetrara en la ciudad.

—Tengan mucho cuidado —le recomendó Erwin a Levi antes que este último penetrara en la ciudad—. Acaba de llegarme una información inquietante sobre el comportamiento de los titanes. Al parecer, ellos nos condujeron intencionalmente hasta acá, por lo que espero que te encuentres con una trampa en el momento que cruces esa puerta. Mantén los ojos abiertos.

—Estamos preparados —dijo Levi antes de llevar a su escuadrón a las puertas de Shiganshina.

Eren se vio asaltado por recuerdos terribles de aquella masacre. Podía ver claramente como el titán acorazado destruía esa puerta sin grandes problemas, matando a varios soldados al mismo tiempo. Tragando saliva y armándose de valor, siguió cabalgando. Sabía que debían asegurar la zona antes de proceder a tapar el agujero en la puerta sur, y esperaba encontrarse con algún titán más temprano que tarde.

De pronto, un destello amarillento se pudo ver en el lado sur de la ciudad. Luego, otro más. Se sintió un temblor que espantó a los caballos y el escuadrón Levi miró, con espanto, cómo dos titanes habían aparecido de la nada.

Eran el titán colosal y el titán acorazado.