V
Acorralados
La batalla de Shiganshina, Parte 1
Nota: Juzgué que el título de este fic resultaba muy ambiguo y decidí cambiarlo un poco. Desde este momento, la historia se titulará "Esclavos del destino". Pronto verás por qué lo decidí así.
También olvidé mencionar que habrá un romance entre dos chicas (si es que no lo notaste antes). Si no te gustan las mujeres lesbianas, huye de este fic como si un titán te estuviera persiguiendo. xD
Un saludo.
Ambos titanes se abrieron paso entre las casas, pero Levi y los demás vieron que ninguno de los dos tenía alguna intención de atacarlos. Se acercaban a paso lento, destruyendo algunas construcciones en el acto. A Levi le daba lo mismo las casas. Después de todo, Shiganshina era una ciudad muerta.
Historia jamás había visto a ambos titanes desde tan cerca. Daba vértigo mirarlos hacia arriba, sobre todo al titán colosal, quien era más alto que los mismos muros. Claro, ella había enfrentado a titanes antes, pero aquellos no inspiraban el temor reverente que imponían aquellos dos. Pero también estaba el hecho que ambos titanes eran humanos que podían transformarse a voluntad, tal como Eren e Ymir.
Todos, menos Mikasa y Levi, tragaron saliva al ver que el titán acorazado se inclinaba hacia delante, tal vez para atacarlos, pero eso no llegó a ocurrir. Simplemente había adoptado una postura más estable. Luego, vapor comenzó a brotar de su cuello y, segundos más tarde, una figura emergió del titán. Eren crispó los puños y apretó los dientes al ver a Reiner salir de su titán. Lo mismo hizo Connie. Quería escuchar de la misma boca de Reiner que ellos no eran traidores a la humanidad y que hacían lo que estaban haciendo por un propósito.
—Hasta que al fin diste la cara, maldito traidor —rugió Eren, haciendo un ademán para morderse la mano, pero Levi le dedicó una mirada penetrante y él volvió a tragar saliva, pero siguió fulminando a Reiner con la mirada.
—Danos una razón para no matarles en este momento —dijo Levi en una voz baja, pero perfectamente audible—. Habla.
—No queremos más muertes —dijo Reiner en un tono alto y claro, de modo que todos oyeran—. Lo único que queremos es a Eren… y a Historia.
Historia sintió una desagradable electricidad surcar sus nervios. ¿Para qué me quieren? ¿Acaso saben cuál es mi ascendencia?
—¡Ven por mí, maldito traidor de mierda! —exclamó Eren, pero Levi volvió a mirarle. Eren no dijo nada más.
—¿Para qué los quieres? —preguntó Levi con su calma habitual.
—Eso es algo que no nos está permitido revelar —repuso Reiner, mirando a Levi, luego a Eren y, por último, deteniéndose un buen momento en Historia. En realidad, solamente quería a Eren. Ymir era quien quería a Historia, pero ella se había separado de ellos, supuestamente a buscarla en secreto—. Sin embargo, eso no significa que no tengan opción, pues la tienen. Lo que voy a proponer es muy simple. En lugar de que todos peleen, dejen que Eren lo haga.
—¿A qué te refieres? —preguntó nuevamente Levi.
—Un combate singular, entre Eren y yo —repuso Reiner, luciendo completamente confiado. Eren recordó aquella pelea con un sentimiento agrio en su boca. Habría derrotado a Reiner, si no fuese porque Bertholdt le había caído encima—. Si él gana, nosotros nos retiraremos y podrán ingresar al sótano de su casa con total libertad. Si yo gano, me llevo a Eren y a Historia.
Historia notó que había un brillo especial en los ojos de Reiner cuando pronunció su nombre, y supo para qué la quería en realidad. No había que ser demasiado observador para darse cuenta. El enojo pudo más que el miedo. No iba a permitir que fuese usada como una simple concubina.
—¡Eren! —exclamó Historia y sus ojos se encontraron con los de ella—. ¡Patéale el trasero a ese infeliz!
—Nadie hará nada hasta que haya tomado una decisión —intervino Levi y se hizo nuevamente el silencio—. Mikasa, ¿qué opinas?
—Pienso que es una trampa —repuso la aludida, recordando el esfuerzo que había hecho Reiner por apoderarse de Eren—. Antes estaba muy empecinado en capturarlo, pero ahora no me da esa impresión. Está trivializando su situación.
Levi miró a Armin, y él supo que también quería su opinión.
—Estoy de acuerdo con Mikasa. Pero hay algo más en todo esto. Según los reportes, hay un titán bestia dando vueltas en el perímetro de este muro. También leí que ese titán podía hablar nuestro idioma bastante bien. Eso no solamente denota inteligencia, también implica que es un humano transformado en titán. No estoy seguro si trabaja solo o si está colaborando con Reiner y Bertholdt, pero debemos asumir que ese es el caso.
Levi se quedó pensando por un momento antes de tomar una decisión.
—Comunica a Erwin que tal vez tenga problemas en la retaguardia y permanece allá. Ayuda a él y a Hange en lo que puedas.
Armin hizo el saludo militar y cabalgó fuera de Shiganshina. A continuación, Levi elevó su mirada hacia Reiner, considerando la propuesta que había hecho. Si lo que Armin había dicho era cierto, entonces puede que Reiner solamente estuviera tratando de ganar tiempo para algo más. De otro modo, no había explicación para su comportamiento. Sin embargo, si quería descubrir qué era lo que Reiner estaba tramando realmente, debía caer en la trampa.
—Está bien, Reiner —dijo Levi al fin, y Eren se puso más tenso—. Acepto tus condiciones. Eren, ¿estás listo?
—¡Sí, señor! —exclamó Eren, haciendo el saludo militar.
—Recuerda que debes tener un propósito si quieres transformarte —le informó Levi y Eren, asintiendo con la cabeza, desmontó de su caballo e instó a los demás a que retrocedieran.
—Eren —dijo Mikasa, quien permaneció en su lugar, y él notó que tenía una expresión tensa en su cara—, si ves que es demasiado peligroso, no dudes en echarte atrás. No voy a permitir que Reiner se apodere de ti.
Eren se limitó a asentir con la cabeza y se adelantó a los demás, crispando los puños y encarando a Reiner.
—¿Estás seguro que quieres hacer esto? —retó Eren, dedicando una mirada fulgurante a su oponente—. Recuerda lo que pasó la última vez. Pero en esta ocasión, no cuentes con Bertholdt para que te salve el trasero.
—No será necesario, Eren. La otra vez ibas ganando porque empleaste las técnicas de Annie. En esta ocasión, estoy más preparado.
—Ya verás, traidor —gruñó Eren, llevándose una mano a la boca—. Te arrepentirás de haber corrido este riesgo.
Y Eren se mordió la mano.
En las afueras de Shiganshina, Armin había entregado el mensaje de Levi a Erwin, y él asintió levemente con la cabeza.
—Hange, quiero que dividas a tus soldados en tres escuadras y apóstalos en los bosques cercanos. Necesitamos cubrir el mayor terreno posible, mientras poseamos la ventaja de los árboles. Tú te harás cargo de la guardia de Nick. Es imperativo que salga con vida de esta misión. Armin, quédate conmigo. Tú te encargarás de entregar mis órdenes a los escuadrones mediante señales de humo. Sin embargo, si consideras que hay un flanco vulnerable, puedes seguir tu criterio y asignar hombres de otros escuadrones para reforzarlo.
Armin tragó saliva y miró a Erwin con incredulidad.
—Señor, ¿está seguro que es lo mejor?
Erwin miró a Armin con una pequeña sonrisa.
—He visto que siempre te las arreglas para tomar la mejor decisión, sin importar cuán desesperada sea la situación. Eren y Mikasa concuerdan en eso, y yo también. Confío en que harás un buen trabajo.
Con la frente brillante de sudor, Armin se puso rígido como una estatua e hizo el saludo militar.
—Tal vez no tengas la fuerza para matar titanes, pero sí tienes las agallas para tomar decisiones difíciles. Algún día, esa cualidad te hará comandante del Cuerpo de Exploración.
Armin no dijo nada. Lo más probable era que él jamás llegue a un puesto distinguido en el ejército. Después de todo, eran los soldados más experimentados y talentosos los que tendían a subir en el escalafón, tal como lo eran Mikasa y Levi. Ellos dos eran los candidatos más aptos para ocupar puestos más altos, no él, que era débil y casi sin experiencia de combate. Sin embargo, no quiso manifestar sus preocupaciones en voz alta y eligió estar atento a los escuadrones.
Pudo ver titanes acercándose a lo lejos, pero lo hacían de forma muy lenta, como si no tuvieran la intención de hacer algún daño. Se preguntó qué clase de trampa era aquella, pues si se trataba de una, era la más extraña que alguna vez había visto. Y mientras tanto, más titanes se aproximaban desde todas las direcciones, efectivamente acorralándolos contra el muro María.
¿Qué es lo que pretenden? Es obvio que ésta es una trampa, pero, ¿de qué se trata todo esto? ¿Por qué los titanes no quieren matarnos? Solamente quieren acorralarnos. Es como… es como si no quisieran que escapáramos. Reiner propuso un combate singular con Eren. ¿Estará tratando de ganar tiempo? Pero si es así, ¿para qué? Porque los titanes parecen estar haciendo lo mismo. ¿Y si realmente el titán bestia estará colaborando con Reiner y Bertholdt, qué es lo que querría ¿A Eren? Recuerdo que Eren me contó que Reiner lo quería a él y, de aceptar, ya no tratarían de destruir muros… tal vez Reiner solamente sea un vehículo para conseguir a Eren… entonces es posible que el titán bestia sea quien realmente quiere a Eren. Pero no hemos visto al titán bestia en ninguna parte… espera un momento. No está en ninguna parte. Reiner quiere pelear con Eren… los titanes no quieren matarnos…
—¡Comandante! —exclamó Armin, justo cuando escuchó un estampido, acompañado de un destello dorado—. ¡Ya sé en qué consiste la trampa! ¡Reiner está tratando de ganar tiempo para que titán bestia llegue y se apodere de Eren! ¡Los demás titanes están para que no podamos intervenir en la captura y, al mismo tiempo, proveer de cobertura al titán bestia!
Erwin miró a Armin con el ceño fruncido, como tratando de decidir si creerle o no. Armin tragó saliva, pensando que tal vez había cruzado una línea. Sin embargo, sus pensamientos eran infundados.
—Lanza una señal de humo naranja.
Armin miró al comandante con un poco de incredulidad.
—¿Quiere que nos repleguemos?
—Así es, pero no aquí. —Erwin fijó su mirada hacia el muro—. Esperaremos en el muro, alrededor de la entrada a Shiganshina. Aprovecharemos la altura para atacar con relativa seguridad y retroceder cuando sea necesario.
Armin escuchó unos rugidos y el sonido seco de unos golpes. El combate había comenzado. Espabilando, hizo lo que el comandante le había ordenado y lanzó la señal. En cuestión de minutos, los soldados retrocedieron y se reunieron junto con el comandante.
—¿Qué ocurre, Erwin? —inquirió Hange, luciendo preocupada.
—Los titanes no nos atacan porque están esperando algo más —dijo el comandante, dando una breve mirada a Armin—. Creemos que el titán bestia se acerca a nuestra posición. Es por eso que he decidido replegarnos hacia el muro y esperar allí.
—¿Y no ayudaremos a Eren?
—Eso dependerá de Levi. Él será quien decida si lo apoyamos o no. Por el momento, no intervendremos. Nuestra misión es impedir que el titán bestia entre a Shiganshina.
—De acuerdo.
Armin se quedó pensando en las últimas palabras del comandante mientras se dirigía al muro y trepaba por él usando su equipo de maniobras tridimensionales.
Si el titán bestia es quien quiere a Eren, ¿por qué no estaba esperándolos en Shiganshina? Fácilmente pudo haber ordenado a los titanes a que nos rodearan mientras él esperaba en la ciudad. ¿Qué hace lejos de Shiganshina? ¿Estaría buscando otra cosa? ¿De qué lado del muro María se encuentra? Tal vez esté buscando a Ymir, pero, ¿por qué haría algo así? Ymir quería a Historia, y ella falló. Si ella estuvo colaborando con Reiner y Bertholdt, entonces es fácil asumir que también trabaja para el titán bestia. Y, si lo que dijo Eren sobre las intenciones de Ymir es cierto, entonces puede que busque matarla. Pero ahora viene de regreso. ¿Habrá cumplido con su cometido, o decidió que capturar a Eren es más importante? Necesito más información.
Unos pájaros volaron en la lejanía. Armin miró en esa dirección y vio que muchas aves emprendían vuelo, como si fuesen espantadas por algo, o alguien. Luego, tragando saliva, vio que una cabeza se asomaba entre la copa de los árboles. Una cabeza casi completamente cubierta de pelo. Su cara no era humana, sino más bien la de un simio. Tenía las orejas puntiagudas y, a medida que el bosque ya no pudo seguir cubriendo su figura, vio que tenía brazos muy delgados para su porte. Armin jamás había visto al titán bestia, pero en cuanto vio a ese primate gigante, supo de inmediato que lo había encontrado al fin.
—Así que ese es el titán bestia —dijo Erwin, observando con atención al titán, que se acercaba lentamente, con pasos desgarbados, hacia el muro—. De acuerdo. Los titanes nos atacarán para que el titán bestia pueda pasar sin problemas. Permanezcan en el muro, cueste lo que cueste. No corran riesgos innecesarios—. A continuación, el comandante se dirigió a Armin—. Dile a Levi que el titán bestia se acerca a su posición y que Reiner solamente está tratando de ganar tiempo. A partir de allí, es tu decisión si apoyas a Levi o a nosotros.
Temblando, Armin hizo el saludo militar y cabalgó hacia Shiganshina. Mientras tanto, Erwin alzó la mano que sostenía su espada, esperando por una señal de que los titanes trataran de atacarlos.
Un rugido tremebundo hizo vibrar el muro e hizo que algunos soldados saltaran a causa del miedo. Acto seguido, los titanes avanzaron a toda velocidad hacia el muro. Erwin decidió que aquella era la señal que estaba esperando. Sin embargo, esperó a que los titanes se acercaran más, de modo que los soldados pudieran emplear sus equipos de maniobras sin quedar en medio del campo de batalla.
Los titanes se encontraban a cincuenta metros cuando Erwin bajó la espada.
—¡ATAQUEN! —exclamó, mientras se retiraba detrás del muro y solicitaba la ayuda de otro soldado para llevarlo a la cima del muro.
El escuadrón liderado por Hange fue el primero en dejarse caer sobre los titanes, con ella a la cabeza. Dos titanes cayeron en el primer asalto y no hubo bajas en el escuadrón. La estrategia de Erwin había rendido sus frutos. Sin embargo, Hange sabía que faltaba mucho combate por delante e hizo que se replegaran, mientras que el segundo escuadrón comenzó su ataque. Cinco titanes fueron derrotados, pero hubo dos soldados muertos. Era el turno del tercer escuadrón.
Erwin, mientras veía al titán bestia acercarse, se dio cuenta que era el momento que el escuadrón Levi entrara en acción. Mientras Eren se encargaba de Reiner, los demás tenían que frenar el avance del titán bestia, si es que no era posible acabar con él. Sin embargo, confiaba en que Armin hiciera bien su trabajo.
Mientras Eren y Reiner seguían peleando en medio de la ciudad, vigilados de cerca por el titán colosal, Armin acababa de entregar el mensaje de Erwin y Levi supo que había llegado el momento de pelear.
—De acuerdo, esto es lo que haremos —dijo, mirando a todos los miembros de su escuadrón con severidad—. Yo y Mikasa iremos a pelear con el titán bestia. Los demás vigilen al titán colosal. Intervengan solamente si intenta hacer algún movimiento que nos perjudique de cualquier forma. Armin, dije que prestaras apoyo a Erwin y Hange.
—Lo sé, señor, pero Erwin me dijo que debía elegir si apoyarlos a ustedes o a ellos. Y no quiero dejar a Eren por su cuenta.
Levi meditó por un breve instante antes de asentir con la cabeza.
—Bien. Eres el más inteligente de tu promoción. Guía a los demás con el titán colosal. Encuentra algún punto débil que puedan explotar. Con suerte, podremos acabar con él sin muchas pérdidas.
Armin hizo el saludo militar y se reunió con Historia y los demás, mientras que Levi y Mikasa treparon al muro, esperando a que el titán bestia estuviera lo suficientemente cerca. Fue la primera vez que ambos Ackermans veían con sus propios ojos a semejante titán.
—Vaya que es feo —dijo Levi con desdén—. Pero mis espadas no distinguen entre lindo y horrible.
Mikasa no dijo nada. No miraba realmente al titán bestia. Estaba más atenta a un sonido que se escuchaba detrás de ellos. Pensando que se trataba de Eren y Reiner, giró su cabeza y vio, en un fracción de segundo, que se encontraban en serios aprietos.
—¡Levi, cuidado! —exclamó, empujándolo hacia un lado, al tiempo que una mano gigantesca y de color carne se cernía sobre ambos.
