- El mundo entero sabe de la matanza del lago de Royal Woods… jóvenes universitarios drogados, peleas sangrientas, los únicos sobrevivientes, fueron los listos que saltaron antes de que comenzara el incendio… pero yo, estaba en servicio esa noche- Explica Alan con mucho entusiasmo, mientras toma una lamparita y la enciende - Muy bien, abre – a lo que Lori, estando frente a él hace caso y abre la boca – Ah, lo ves a muchas personas les hacía falta gran parte del cerebro – retira la lampara – Mis colegas, incluso una de tus hermanas, ah… ¿Lina? –

- Lisa – Responde Lori.

- Ella, lo atribuyeron a los peces en el lago, ya que se sabe que la trucha arcoíris se alimenta de los cráneos – Agrega Alan; comienza a negar con la cabeza – Peces… ¡estaba en frente de ellos! Un virus, como la rabia, pero peor – Menciona con emoción y un gran ademan.

- Ah, lo siento, ¿me estás examinando o despidiendo? – Cuestiona Lori, con una cara de bastante confusión.

Alan toma su brazo para tomar su pulso, mientras dice - ¿Despedir? Tengo como un billón de preguntas para ti, pensaba pedirte que te mudes —

— ¿Desde cuándo lo sospechas? – Pregunta Lori.

—Desde Stan Stanko – Responde con cierto orgullo Alan, a lo que Lori solo lo ve desconcertadamente – ¿La victima de disparo entre bandas? Terminaste la autopsia por mí – Señalando con la mano abierta hacia Lori – Como sea, el detective en el caso necesitaba revisarlo de nuevo, y… ¡¿Adivina que le faltaba?! – Pregunta el joven con cierta alegría.

—¿Un fuerte modelo masculino? – Responde de manera obvia.

Alan mueve la cabeza en circulo mientras dice – Y medio cerebro, lo ves, al confirmar que eres víctima de la masacre, comencé a examinar los cuerpos en los que trabajaste. Tu ritmo cardiaco… ¡10 pulsaciones por minuto, esto es asombroso! –

—¿Por qué te comportas tan normal conmigo? – Cuestiona Lori, se podía distinguir cierta preocupación en sus palabras.

—¿Cómo se supone que debería comportarme? – Responde con algo de risa el joven.

—Frenético, lidereando personas con antorchas y pinchos hacia mí – Responde Lori, mientras ve la cara de confusión de su compañero. – Literalmente, he estado aterrada estos cinco meses con que alguien lo descubra, y tu actúas como si fuera sarampión y ya –

Alan prepara su brazo para una muestra de sangre – Entonces ¿nadie lo sabe? Debe ser difícil… considerando la cantidad de familia que tienes… Antes trabajaba en control de enfermedades, me corrieron sabes por qué –

A lo que Lori responde – ¿Por qué crees en zombis? –

—Se cansaron de mis advertencias… un asteroide o una guerra nuclear… es malo, nadie lo niega, pero el problema número uno que enfrenta la humanidad es plagas por el hombre, pandemia biológica; esa noche en el lago había jóvenes usando esta nueva droga, utopíum… ¿la consumiste? – Pregunta Alan conservando su entusiasmo.

—No, lo tonto es que ni siquiera voy a fiestas con drogas regulares, mucho menos con drogas de diseño –

….

Vemos a Lori con un vaso en sus manos, caminando por el bote, había jóvenes por todos lados, unos bailando, otros jugando beerpong, otros más cerca de los limites besándose, la música a tope por parte del Dj, cuando de un momento a otro, un joven alto de cabello marrón, que comenzaba a sentir el efecto del alcohol, se acerca a la temerosa rubia – Oye ¿quieres divertirte? – Saca de su bolsillo un pequeño frasco de plástico – Esto es utopíum, freira tu cerebro, lo batirá y lo freira otra vez –

—Literalmente que asco, el usar mi cerebro como una banderilla no es tentador – Menciona Lori de manera seca mientras se voltea para irse, el joven le da una nalgada y dice – Tu eres tentadora – Lori molesta por esto, voltea y le avienta su bebida a la cara, mientras a su espalda comenzaban a llegar los gritos de horror de los jóvenes.

….

-—Y en ese momento se desato el infierno sobre mi – Menciona Lori a su compañero.

—Dímelo – Responde Alan.

Lori sale corriendo debajo de la mesa en la que se encontraba resguardada, pero a mitad de su camino es tomada por el brazo por el mismo sujeto que le ofreció la droga, pero lucía completamente diferente, tenía una cara de maniático, los ojos completamente rojos y de su boca frotaba sangre como un manantial, Lori le da una patada en el abdomen, provocando que el sujeto callera, pero rasguñando su brazo y cayendo esta a su vez, fuera del bote.

…...

—El forense estaba molesto de que, por error, había embolsado a una persona con "vida" – Menciona Lori.

—Bueno, tu condición actual hace que sacar sangre sea difícil – Agrega Alan mientras veía el frasquito con apenas unas gotas que había extraído de Lori.

—Para que lo sepas, acerca de mis nuevas necesidades dietéticas, trato de hacerlo lo menos posible, si no como, me vuelvo más tonta y malvada, temo que si lo dejo por mucho tiempo seré la nueva George Romero. – Explica Lori.

—Y ¿acerca de la salsa picante? – Pregunta Alan.

—Literalmente para comer lo que sea debe tener bastante picante, sin importar el menú, lo más extraño de todo es…

Es interrumpida por una voz que entra a la morgue —Doctor muerte – Alan rápido se levanta de su lugar para recibir a la persona – ¿cuál es la historia con la desconocida, ya la identifico? –

—Ah, aún no detective, buscamos sus huellas en el sistema, pero no encontramos nada, voy a usar su registro dental, por favor dígame que tiene algo para mí – Decía Alan mientras juntaba sus manos a manera de súplica.

Lori se fija bien en la persona que acaba de llegar, era un hombre alto, pelirrojo y delgado, esa voz tan particular le había resultado bastante familiar, y al confirmar quien era, abrió los ojos completamente– ¡¿Señor McBride?! –

Este, al escuchar que lo llamaban voltea hacia la joven y hace la misma cara que ella – ¿Lori? –

—Ah, de que me estoy perdiendo, ¿ustedes dos se conocen? – Pregunta Alan bastante confundido.

—Sí, Howard es el padre del mejor amigo de mi hermano menor – Responde Lori.

Howard sonríe y ríe un poco, se acerca a Lori y le da un abrazo, a lo que ella responde de buena manera, hacía tiempo que no abraza a alguien de una forma tan sincera, el Sr. McBride, se separa y dice – Que gusto verte Lori ya tenía un buen rato que no te veía, pero ¿Qué haces aquí? Sabía que trabajas en el hospital antes de… bueno… ah… - Es interrumpido por Lori – No se preocupe Sr. McBride, deje el trabajo porque no me sentía con la energía suficiente – Explica Lori – Pero quien debería de estar más sorprendida soy yo, literalmente no tenía ni idea que trabajara en el departamento de policía, Clyde y Lincoln nunca lo mencionaron – Argumenta Lori algo sonriente y con bastante curiosidad.

—Je, supongo que hay varias cosas que no sabes de mí, pero, sí, como puedes ver soy detective, trato de hacer Royal Woods, un lugar mejor para Clyde, para todos ustedes. – Menciona Howard de manera humilde y sonriendo.

—Awww, que escena tan conmovedora deténganse que me provocaran un paro cardíaco – Menciona Alan de manera risueña.

Howard se levanta y ve a Alan -Por cierto, en el reporte mencionaste lesiones por fuerza bruta, ¿seguro que no fue a causa del contenedor de basura?

En ese momento la pupila de Lori se dilata.

Un carro se detiene a lado de la banqueta, mientras comienza a bajar la ventanilla del auto y una mujer de policía se acerca y dice de manera seria– Escucha chica, rebasaste el límite de velocidad y te saltaste 2 semáforos, ¿sabes los problemas que habrías ocasionado? –

—Lo siento oficial, tuve que salir de emergencia, me hablo uno de mis clientes me dijo que su esposa tuvo un paro cardíaco, y necesita que alguien recoja a su pequeño de la escuela, así que, llevo algo de prisa – Menciona la chica.

—De acuerdo, le daré una infracción por esta ocasión, pero para la próxima, por favor deténgase cuando el semáforo este en rojo – La oficial le entrega un papel a la chica, con fecha del 24 de marzo de 2008, GLC.

—Gracias oficial Schoffner – Dice la chica.

La pupila de Lori regresa a la normalidad y esta, respira de manera agitada, a lo que se levanta y se recarga en la mesa – Infraccionada por pasar el límite de velocidad en Great Lake City – Menciona Lori.

Ambos voltean a verla, algo extrañados por el comentario de la joven, y esta al percatarse vuelve a decirlo, pero ahora con más calma – La infraccionaron por sobrepasar los límites de velocidad en la gran ciudad en 2008 –

Alan comienza a analizar lo que pasa y va hacia su computadora, mientras que Howard, le pregunta – Espera tú sabes esto… ¿Por qué...? –

—Fue el año en el que… eligieron a Obama. Responde Lori, a lo que Howard se rasca el cabeza confundido – Fue una corazonada, olvídenlo –

—Ah, Lori eso fue bastante específico. – Comenta Howard.

Rápidamente Alan responde – Detective McBride, mi asistente Lori, ah creo que no se siente bien, ¿no será algo que comiste? – Esto último, con algo de énfasis mientras la voltea a ver.

—Este… Bueno… - Dice Lori.

—¡Espera un momento! – Comenta Alan – Vicky Hartman – Ambos voltean a verlo un tanto extrañados – Detenida en varias ocasiones por exceder los límites de velocidad, así como varias infracciones tanto en Royal Woods como Great Lake City, una de ella fue en marzo 24 de 2008, y… las huellas coinciden, es nuestra victima – Esto último con algo de sorpresa de su parte.

—¿Están bromeando conmigo? – Les pregunta Howard mientras abre los brazos. – Lori, ¿cómo lo supiste? necesito una respuesta, ahora –

Alan rápido toma la palabra – Lori, bueno, ella es… psíquica –

Lori voltea a verlo con bastante confusión, cosa que acto seguido, hizo Howard, Alan solo se limita a sonreír, y Lori solo afirma con la cabeza y dice – Si… - Howard se ríe un poco y comenta – Bien, voy a creerles, el mundo entero bromea con el gay, de acuerdo, avísenme cuando tengamos algo más -Comienza a caminar hacia las escaleras — nos vemos luego doc y espero que luego me platiques más sobre tu "don" Lori, por cierto, espero con ansias la casa del horro de este año, aunque siempre salga casi llorando – Concluye Howard.

Tanto Lori como Alan, esperan a que Howard se retire por completo, y Alan se acerca rápidamente a Lori lleno de curiosidad – Dime que fue por el cerebro –

—Es una de las consecuencias, cuando como cerebros tengo visiones, imágenes o sueños, no sé exactamente que son, pero se siente como un viaje de drogas – Explica Lori.

Alan con algo de pena, pero con bastante ansia —¿Te importaría si… te hago una evaluación cognitiva antes de acabar tu turno, y tal vez unas muestras de saliva? –

—¿Muestras? Es para lo que sirvo ahora – Menciona Lori de manera seca.

Más tarde ese mismo día, en el parque de Royal Woods, Lori estaba buscando a la señora Rosa Casagrande, la abuela de Bobby, sabía bien donde solía colocar el altar, pues era el tercer año que la señora Rosa compartía esa tradición mexicana en Royal Woods, pero no encontraba a nadie y era raro, ya que Rosa acostumbraba ser muy puntual, después de pensar esto, comenzaron a llegar recuerdos de los dos años que paso en Great Lake City estudiando medicina, tenía que levantarse a las seis de la mañana, y aunque esto no era ajeno a ella, lo que hacía que fuera un desafío interesante era justamente la señora Casagrande, quería a todo el mundo levantado a las seis, con su cama tendida y con suficiente hambre para el desayuno y luego de eso regresar a arreglarse, algo que tomo por bastante sorpresa a Lori, ya que solía hacer esas cosas en orden contrario, pero que más daba, era momento de comprobar si el orden de los factores no alteraba el producto, sin embargo, decidió bajar ya con su ropa para el resto del día, algo que la señora Casagrande no se tomó muy bien.

—A ver, a ver, mi 'ja, te me cambias esa ropa tan bonita, te pones de nuevo tu pijama y te vienes a desayunar – Ordena Rosa.

—Pero, pero, no hace falta señora Casagrande, así ya solo desayuno, me cepillo los dientes y estaré lista, además considero que me veo de maravilla – Responde Lori de manera amable.

—Ay mi niña, nunca dije que no te vieras bonita todo lo que te pones hace que resalte lo linda que eres, y justo por eso, no quiero que por estar comiendo se ensucie algo de lo que traes puesto – Explica Rosa.

Lori se quedó sin palabras ante lo que acaba de escuchar, no entendía como podía ser tan sincera e infligir ese tipo de bondad y confianza, lo que más se comparaba a esa sensación era cuando estaba con sus abuelos Albert y Myrtle; a lo que Lori asiente con la cabeza – De acuerdo Señora Casagrande – comienza a caminar hacia la habitación que compartía con Carlota.

—Por cierto, no me digas señora, me hace sentir más vieja de lo que ya soy, solo dime Tita, ¿está bien? – Le dice Rosa a Lori.

—Me parece perfecto – responde Lori sonriendo.

Después de cambiarse velozmente, Lori regresa al comedor, se detiene al ver todo lo que había en la mesa, esa demasiada comida, y ella sabía de eso, aunque el número de personas de la familia Casagrande era el mismo al de su familia, no cambiaba el hecho de que la comida sobre la mesa era literalmente desayuno, comida y cena, para dos días, lo más impactante era ver como todos comían velozmente, y el que más le llamaba la atención era el caso de su novio, no cabía en su cabeza como era que su novio comía demasiadas cosas y seguía igual de flaco, de un momento a otro siente como dos manos la toman por la cintura y la comienzan a empujar a una silla – Vamos mi 'ja, si no, no te van a dejar nada – sienta a Lori y toma un plato – Mira cómo es tu primer día de escuela y no se todavía todos tus gustos decidí hacer de todo un poco, mmm, estas algo flaca, bien te dejo estos dos tamalitos rellenos de salsa verde con pollo, este vaso con jugo de naranja que yo misma hice, un poco de frijoles refritos y estos chilaquiles, ¿quieres atole, avena o café? – Pregunta Rosa. Lori estaba atónita ante todo y solo responde – Café por favor… - Rosa comienza a caminar a la cocina – ¡En un momento te lo traigo! –

Lori comienza comer los chilaquiles que tenía en su plato, mientras que Carlos le pregunta —Y bien Lori, ¿emocionada por tu primer día en la universidad? –

—Literalmente, señor Carlos, llevo esperando por esto un año, no tiene ni idea de la emoción que tengo, y no solo por ser mi primer día en la universidad, sino con ustedes, con este nuevo estilo de vida, quiero disfrutarlo dando lo mejor de mí – Explica Lori con bastante emoción.

—Me da gusto escuchar eso – Menciona Frida en un tono amable, Lori solo sonríe y continúa comiendo, en ese instante entra Rosa con una olla llena de café – Bien, los que quieran café, sírvanse, Lori, pásame tu taza cariño –

—Ah, yo me sirvo, no te preocupes Tita – Dice Lori, voltea a ver a Rosa, pero supo que era mejor entregarle la taza, tenía una mirada de molestia, que le puso la piel chinita – ¿Sabes qué? Taza llena por favor –

—Eso quería escuchar – Dice sonriendo Rosa, eso era algo que hasta cierto punto asustaba a Lori, en como Tita, podía pasar de ser tu peor pesadilla a tu amiga de toda la vida.

Sin embargo, Lori es sacada de sus pensamientos, se comenzaba a escuchar un ruido cada vez mayor y se escucha un grito de Ronnie Anne —¡Abran paso a la magnífica Sid Chan y la sorprendente Ronnie Anne Santiago! – pero, en cambio, tanto Sid como Ronnie Anne se estrellaron con Lori, lanzando por los aires los huacales que llevan ambas para armar el altar, terminando las tres en el suelo.

—¡Auuuu! – dijeron las tres al unísono.

—¡Ay! Me va a salir un moretón mañana, de eso no hay duda, ¡hagámoslo de nuevo! – Menciona la chica asiática mientras se reincorporaba y le ofrece la mano a su mano a su compañera, después, entre ambas levantan a Lori.

—Hola Lori, ¿te encuentras bien? – Menciona Ronnie, con pena y cierta preocupación.

—¡Hola Lori! ¿Me extrañaste, me extrañaste? – Preguntaba con ansias Sid.

—Hola chicas que gusto verlas… creo… pues dejando de lado que sentí como si un piano me cayera encima, bien y… noup – Esto último, diciéndolo con algo de burla hacia Sid.

Las tres chicas comienzan a reírse ante su situación, mientras que Lori pensaba en lo extrovertida que llegaba a ser Sid, algunas ocasiones a llegado a ver a Sid como cuatro de sus hermanas en una.

En ese instante llega Rosa, ve los huacales tirados y rápidamente pregunta - ¡¿Qué paso aquí?! Ven por algo les dije que no trajeran las cosas en patines, ay niñas. – Se acerca a Lori y le da un beso en ambas mejillas y la abraza – Hola mi niñita, ¿cómo has estado? ¿has comido bien? Algo me dice que no, por lo pálida que estas, en cuanto acabemos te llevare a comer, tienes que recuperar peso – Explica Rosa, mientras continuaba abrazando a Lori, pero era tan fuerte que Lori comenzaba a quedarse sin aire —¿Qué pasa, por qué no me respondes? – Pregunta extrañada Rosa al no recibir respuesta – ¡Ay! Lo siento, ya se me estaba pasando la mano – Dice Rosa mientras suelta a Lori.

—No te preocupes Tita, hacía tiempo que no abrazaban así, haha, también me da gusto verte – Responde Lori, recuperando el aire – Y sobre mi tono de piel, solo diré que pruebo nuevos horizontes – Concluye Lori.

—¡Ay mi 'ja! Ustedes los adolescentes y sus experimentos raros, jamás los entenderé. – Voltea a ver a Sid y Ronnie – Ahora ustedes chamacas atrabancadas, levanten todo esto, pero sus patines los dejan donde pueda verlos –

—Está bien – responden al unísono.

Lori no evita reírse un poco ante tal escena, era gracioso ver como jovencitas de diecisiete y dieciséis años se comportaban así.

—Por cierto, Tita, ¿Dónde están Carlos Jr. y Carl? – Pregunta Lori.

—¿Ese par? Están bajado las mesas de la camioneta para el altar- Responde Rosa.

Lori se acerca a un lado de Rosa, ambas voltean a verse, y ambas solo comienzan a reírse ante los posibles resultados de esos dos.