Sujetos desconocidos
Ubicación anónima
9:40 a.m
—¿Entonces? —preguntó una voz en la chimenea.
—No sé —contestó la otra voz en tono triste.
—¿No piensas hacer nada?
—Aunque los separen, Ronald va a seguir dándose la buena vida.
—¿Cómo estás tan segura?
—Soy sólo una aventura para él. Me lo ha dejado muy claro. —dijo la segunda voz resignada.
—Él te ama.
—Dice que me ama —suspiró la segunda voz—, no es lo mismo.
—¿y... qué pasaría si no lo logra?
—¿De qué hablas?
—Si Draco no los separa a tiempo.
—Tiene garantía del 80% —aseguró la segunda voz quitándole importancia al asunto. Su amiga casi podía verla sacudiendo su mano.
—Pero a veces falla —insistió la primera voz —¿Y qué si éso pasara? ¿Irías a la boda y pondrías buena cara?
—...
—¿Piénsalo si? —aconsejó la primera voz—. Lo único por lo que vale la pena luchar a muerte es el amor
—No me metas esa basura que vende Potter en la cabeza mujer. No hay nada que pensar, no pienso volver a destruirme por un chico.
—¡Oh vamos! ¡No otra vez la fase quejumbrosa!
—¡No me estoy quejando! Ya sabes que éso ya quedó atrás, ahora es como mi hermano
—Vale. —hubo un momento de silencio en el que ambas pensaban.
—¿Crees que se meta con Granger ahora que puede? —preguntó la primera voz en tono confidente.
—¡Cómo no! —ambas rieron.
—Sería irónico —Dijo una de ellas—. Weasley y yo, y él y Granger.
—Eso nunca pasará.
—Lo sé...
—Me refiero a Draco y Hermione. Nunca jamás, Hermione no lo soportaría.
—¿Tú crees? Yo digo que sí, después de todo, ninguna se le ha ido viva al gran Draco Malfoy. Ni siquiera tú.
—¡Oh basta! Debo irme, acaba de llegarme una lechuza urgente.
Hermione Jane Granger
Finnigan's Pub, Callejón de los Héroes
11:00 a.m
—¿Qué tal tu noche Granger? —preguntó Draco Malfoy esperando a que su acompañante se sentara, como todo un caballero.
—No es de tu incumbencia —espetó ella sin mirarlo, en parte porque le fastidiaba mucho, y en parte porque sus ojos seguían algo irritados por la nochecita que había pasadoy no tenía ganas de que Malfoy hurgara más de lo necesario en su vida. Desafortunadamente para ella, era tarde.
—Siempre tan sensible —dijo Draco rodando los ojos —Finnigan, dos cafés —pidió al chico que había salido de la nada.
—Sin veritaserum, si no es mucho pedir —dijo Hermione.
Seamus se rió y Draco le dirigió una mueca.
—No acostumbro hacer el mismo truco dos veces Granger, en ningún aspecto de mi vida si sabes a lo que me refiero —insinuó levantando ambas cejas un par de veces. Le gustaba molestarla y además estaba cobrando por ello. Tal vez hasta lo hubiera hecho gratis. No, tampoco.
Hermione se encogió de hombros, no quería pelear, no tenía ganas. Los ojos grises de Draco la miraron interrogantes, ¿desde cuando Hermy Grangy repi-pí sin amigos no se ponía a la defensiva por cualquier cosa?
—¿Te encuentras bien Granger? —él mismo se sorprendió un poco. Lo había dicho sin pensar, como se lo hubiera dicho a Astoria o a Pansy si las veía mal. La chica sentada enfrente de él abrió ligeramente la boca y luego checó su reloj.
—No —murmuró fingiendo que se aseguraba de la hora— Todavía falta para el apocalipsis pero parece que estoy viviendo el principio del fin. Draco Malfoy siendo amable conmigo. Ya puedo morir en paz
—Ése fue un tonto y obvio —observó Draco —. No sueles ser tonta, lo cual es tu mayor defecto si quieres mi opinión, a ti te pasa algo —concluyó en tono acusador, señalándola con el dedo.
—¿No ser tonta es mi mayor defecto?
—No te vayas por la tangente Granger ¿Qué te pasa?
—¿Por qué tan interesado en saber qué me pasa? —preguntó Hermione cruzando los brazos y entrecerrando los ojos.
—Porque eres mi sujeto —contestó Draco simplemente.
—¿Tu sujeto? —Hermione alzó una ceja. Draco sólo se encogió de hombros—. Dime por qué no ser tonta es mi mayor defecto y yo te digo qué me pasa.
—No ser tonta es tu mayor defecto, porque aunque una buena y profunda conversación siempre es buena, también es divertido que aunque la chica con la que saliste no entienda ni una palabra de lo que dices, intente compensarlo vistiéndose bien, y arreglándose el cabello, y riéndose de tus chistes y batiendo sus pestañas y...
—¿Osea, que mi mayor defecto es no ser una zorra?
—Si quieres verlo así es tu problema —le dijo Draco—. En lo personal no me intimida una mujer fuerte, pero tampoco quiero a alguien que se sienta superior a mí, sino que sepa que somos iguales. Y en general la mayoría de los hombres son así. Deberías preguntarte si no fue por eso que Weasley fue perdiendo interés en ti, porque no dejabas que respirara fuera de tu sombra. —Malfoy supo al instante que había dicho una estupidez, pero desde que se había sentado en ésa mesa, con ésa mujer, su boca parecía actuar por sí sola. Sorpresivamente, Hermione sonrió.
—Malfoy —comenzó ella mirándolo a los ojos y poniéndose muy seria, como si le fuera a revelar el más grande secreto de la vida —. Eres un rematado imbécil.
Hermione se levantó de la mesa y salió del lugar como un torbellino.
—Mira, me gusta lo que me pagas por tener tus reuniones aquí y todo pero no te quiero ver jugando con Hermione. Ella es tierna, dulce, es lista, es una persona increíble, y...
—Ya lo sé Finnigan. —lo cortó Malfoy molesto, metió la mano en su pantalón y sacó un puñado de monedas, ni siquiera se detuvo a contarlas, las puso en la mesa y salió de ahí revolviéndose el pelo. ¿Por qué era tan difícil trabajar con Hermione "dientes de castor" Granger?
Ginevra Molly Weasley
Little Chrome Village
11:47 a.m
El timbre resonó en la casa. La pelirroja se dirigió pesadamente a la puerta. Odiaba cuando venían a visitarla tan inoportunamente. James Sirius no había dejado de llorar en toda la mañana, y ella ya no sabía qué hacer. Le había dado de comer tres veces, lo había cambiado otras tres y lo había cargado, le había hecho caras graciosas, le había cantado. Y no dejaba de llorar.
—¿Que quiere? —escupió Ginny Potter en la cara de su visitante. Pero cuando la reconoció, el corazón se le encogió y todo su enojo se fue por la chimenea. —¿Qué sucede Herms? ¿Qué te hizo?
—¡Me dijo cosas horribles Ginn! —balbuceó Hermione entre las lágrimas.
—Es un idiota nena, no le hagas caso
—Lo sé. Pero no me puedo deshacer de él —a penas se le entendía con los espasmos que le provocaba el llanto.
—¿Ah no? —inquirió la menor de los Weasley con el tono de regañina que había estado practicando— ¿No habíamos tenido ya ésta discusión y me juraste que habías hablado con... ya-sabes-quién? —terminó en un susurro, como si el nombre del hombre estuviera prohibido en su casa.
—¿De quién hablas Ginn? —preguntó Hermione extrañada.
—¿De quién hablas tú? —Ginny estaba aún más desconcertada ahora.
—¡De Mafloy! —gritó Hermione y rompió a llorar de nuevo. Ginny reprimió una carcajada. No porque le gustara ver a su amiga así, pero era gracioso que estuviera llorando por Malfoy para variar y no por Ron. Además eso significaba que un poco de helado e insultos contra toda la parentela de Malfoy servirían para consolarla.
—Venga Herms, pasa.
El llanto de James Sirius ahogó el ofrecimiento que su madre hacía de té, o agua, o cerveza de mantequilla.
—¿Qué tiene James?
—No lo sé —admitió Ginny frustrada.
Ambas fueron al cuarto del pequeño. Los berridos se intensificaban. Hermione le sobó un poco su pequeña barriguita, y el bebé hizo un gesto extraño y siguió berreando. Hermione sonrió y lo tomó en brazos, para en seguida mecerlo y darle golpecitos en la espalda. James Sirius eructó graciosamente, como sólo los bebés lo hacen y milagrosamente, dejó de llorar.
Ginny se quedó estupefacta. ¿Cómo se le pudo pasar aquello tan simple?. Hermione se rió de su amiga, hasta que ésta recuperó el habla.
—Eso fue tan tonto —aseguró la pelirroja—. Entonces Herms, ya que me humillaste frente a mi bebé, ¿quisieras un poco de té, o jugo de calabaza, o leche, o cerveza de mantequilla?
Hermione se rió de nuevo. Ginny se contagió, y al poco James Sirius también lo hizo.
Draco Narciso* Malfoy
Oficinas centrales de Malfoy Incorporated.
11:45 a.m
—¿Ya regresaste? —preguntó su socia desde detrás de su escritorio.
—No Astoria —repuso el rubio rodando los ojos.
—Delicado —murmuró ella.
—Señorita obviedad —respondió él.
—Amargado.
—Aburrida.
—Fresco.
—Rubia teñida.
Astoria abrió la boca, como si ése fuera el insulto más grande del mundo. Su hechizo fue exitosamente repelido por Draco, quien se echó a reir.
—Sólo preguntaba porque tardaste muy poco —aclaró la rubia natural ordenando los papeles que había hecho volar el hechizo que había rebotado en su escritorio.
El rubio también natural hizo un sonidito despectivo y se revolvió el cabello de nuevo. Astoria lo observó y lo interrogó con la mirada.
—Granger —dijo el chico simplemente.
—¿Granger? ¡Me dijiste que habías ido con Clearwater! —le acusó su socia.
—No quería que insistieras en acompañarme.
—¡Narci! —se quejó la chica—. La principal ventaja de éste trabajo es ser pagada para fisgonear en las vidas ajenas. Y la vida de Granger siempre ha sido tan privada —agregó haciendo un gesto que claramente indicaba que las vidas privadas eran una costumbre terrible y que debía ser erradicada.
—No me interesa. No te quiero fisgoneando en el caso Granger.
—¿Por qué? —insistió Astoria
—Por que no —dijo Draco tajante y endureció la mirada. Ella lo dejó estar por el momento y cambió un poco de tema
—¿Qué pasó entonces? ¿Por qué llegaste tan temprano? ¿O acaso eso también es secreto de estado?
—Ofendí a Granger y salió por piernas de Finnigan's.
Astoria sonrió. —Eres un bruto —le sonrió a su socio— ¿Qué le dijiste?
—Que seguramente Weasley había perdido interés en ella porque no se arregla como es debido y porque es una mandona que no lo deja respirar.
Draco sabía que era malo decirle éso a una chica. Pero cuando vio la cara de Astoria, supo que había sido peor que malo.
—No le dijiste éso —susurró la chica con una mano en el pecho.
Él sólo se encogió de hombros y prendió su esa cosa. ¿Cómo se llamaba? ¿Compactadora? ¿Campatadora? ¿Encartadora?. Bueno, la máquina muggle que utilizaba para organizar los pensamientos de sus clientes. Astoria volvió a su trabajo sabiendo que por el momento no iba a obtener más palabras del chico.
Draco observó la pantalla de su ¿Competidora? sin verla realmente, divagando mientras vertía los recuerdos que Granger había dejado en la mesa en el pensadero a su lado.
Un mago extraño, científico según él, estuvo haciendo investigaciones patrocinadas por las corporaciones Malfoy. Cuando éstas se vinieron abajo, él accedió a seguir investigando para Malfoy Inc. en su lugar y le había servido de mucho. Entre otras cosas, estaba ésta ¿Conmutadora? que estaba ¿conbetada? a un pensadero, y podías ver los recuerdos en la pantalla sin necesidad de meterte en ellos, lo cual Draco encontraba por demás fastidioso, pues a veces tenía que caminar con su sujeto por horas, o tenía que lidiar con recuerdos realmente largos, pues sus dueños no se tomaban la molestia de editarlos.
En la ¿Conservadora? en cambio podías adelantarlos y atrasarlos y ponerles pausas.
Lo principal, es que el cable del pensadero al aparato, con un poco de magia, trasforma los recuerdos a formato .avi, lo que permite a la ¡Computadora, claro! reproducirlos como si fueran videos normales. Le había dicho éste científico. Draco no había entendido mucho las cosas técnicas, pero aprendió las funciones básicas del artilugio y ahora le encantaba.
En ése momento, se reproducía un recuerdo recién adquirido de Granger de hace dos años, que la mostraba a ella y a Weasley dando una entrevista para El Profeta sobre el aniversario de la guerra. La entrevista terminaba con una rápida sesión de fotos.
En la última parte del recuerdo, se besaban. Draco apartó su mirada asqueado. Pero de repente, un impulso lo hizo regresar el recuerdo y ponerle pausa al momento del beso. Un investigador siempre ve en donde no debe, y encuentra lo que nadie quiere que se encuentre, y Draco era un buen investigador. Por eso, se quedó algo embobado viendo la imagen. No porque no podía concebir lo guapa que se veía en ése recuerdo la chica, sino porque era un buen investigador. Ella tenía un poco de colorete, su cabello estaba arreglado, y su boca relucía por el labial ¿Su boca relucía por el labial?. Draco sacudió la cabeza y enfocó su atención en Weasley. Estaba besando a Hermione, pero tenía los ojos abiertos y veía a alguien detrás de ella. En sus ojos había deseo y una chispa extraña que a Draco le puso los pelos de gallina.
—¿Astoria?
—¿Hmm?
—Necesito que identifiques una mirada.
—Claro —Astoria Greengras era buena con los sentimientos, ella sabía cuando alguien lo pasaba mal, o cuando alguien lo pasaba bien, o cuando alguien mentía, había mejorado varias pociones y hechizos al respecto con la aprobación del Ministerio. Incluso había hecho un estudio sobre el lenguaje corporal que a su socio le había parecido basura en un principio, pero para su negocio había resultado muy beneficioso.
—Amor —afirmó rotundamente después de echarle un vistazo.
—¿Segura?
—Mucho muy segura. Me pregunto si... —dejó el pensamiento en el aire y Draco tuvo que recordárselo.
—¿Qué te preguntas?
—Nada, nada —al ver la cara de su socio agregó:—me pregunto porqué me dejaste ver uno de los videos ultramegaarchirecontra secretos —dijo desviándose del tema.
—¿Videos? —preguntó su socio cayendo en la trampa, si había algo de lo que Draco sabía poco o nada era de tecnología muggle.
—Recuerdos pues.
—Porque eres buena con éstas cosas pero no te acostumbres. Éste es mi caso Astoria —le recordó su socio volviendo a concentrarse en la pantalla. Quizás si no estuviera tan ocupado con el labial de Hermione se habría dado cuenta de la actitud de su amiga.
—Si, si —accedió ella, evidentemente con el pensamiento en otro lado.
Hermione Jane Granger
Little Chrome Village
1:13 p.m
—¿Ya me vas a contar lo que pasó? —inquirió Ginny. Ambas estaban sentadas en el salón. La pelirroja daba de comer a su bebé mientras la castaña bebía poco a poco su Licuado Fortescue de Todos los Sabores que cambia de sabor cada vez que le das un trago.
—Insinuó que no me arreglo lo suficiente para provocar alguna reacción masculina favorable.
—Bueno amiga...
Los ojos de Hermione se encendieron con furia. —¿Tú también lo piensas Ginevra Weasley?
—No. Tu siempre te ves bonita, es sólo que desde que tú y Ron se comprometieron, pues, ya ninguno de los dos hace esfuerzos por agradar al otro ¿Me explico?. Creo que inconscientemente se repelen
Hermione suspiró. ¿Cómo quería Ginny que se arreglara para un hombre que la había engañado y después, cínicamente le había propuesto matrimonio? Pero admitió para sus adentros que era posible que ya no le preocupara su aspecto. Se miró sus Jeans y su camiseta. Y no es que los Jeans y las camisetas no fueran un buen look sino que ésos Jeans y ésa camiseta no lo eran. Se sonrojó un poco al recordar a Malfoy en su estúpido y sexy traje de ejecutivo.
—¿Sabes qué Ginn? Draco Malfoy se va a tragar sus palabras.
—No hagas esto por Draco Malfoy, hazlo por ti. Debes de perdonarte y comenzar a cuidarte Hermione. —le dijo Ginny con genuino amor de amiga.
—Claro que es por mí. Sabes que si no quisiera cambiar no lo haría, pero aún así quiero ver su cara cuando me vea con otras pintas.
Ginny sonrió. Le gustaba que Hermione tuviera ésa actitud enfadosamente decidida, como la que solía tener por el PEDDO antes de que Ron la censurara al respecto. Hace mucho que no veía ése brillo en sus ojos.
—Necesitas ir de compras Herms. Te acompañaría pero...
—No te preocupes Ginn, ¡acabas de darle vida a un ser humano! Ya has hecho suficiente abriéndome la puerta. Por cierto, tengo que hablar seriamente con ése esposo tuyo que te deja todo el día sola en casa cuando no estás recuperada al cien. Por muy mágica que seas Ginny, toda mujer debe descansar después de tener un bebé.
Ella sonrió de nuevo, contenta por su amiga. Hermione estaba de muy buen humor, tanto que cuando James Sirius le jaló un rizo al despedirse, ella lo cortó con un movimiento de varita y se lo entregó.
Astoria Lisandra Greengrass
El emporio del vestido Parkinson's
3:20 p.m
—¿Tú qué dices Pans? —le preguntó a su mejor amiga, mientras daba vueltas para verse mejor.
—Me gusta, me gusta —aseguró Pansy Parkinson levantando ambos pulgares.
—Claro, porque te lo voy a comprar a tí —se burló Astoria.
—No, en serio. Te sienta muy bien. Ése tono de verde siempre ha ido increíble con tus ojos.
Su amiga sonrió. Era muy cierto, no se veía para nada mal. Se bajó de la tarima con espejos y corrió al probador a ponerse otro vestido.
—¿Pans? —se escuchó su voz ahogada detrás de la puerta del vestidor
—¿Qué?
—¿Te acuerdas del aniversario de la guerra de hace un año?
—¿Cómo olvidarlo?
—¿Te acuerdas de la entrevista cuando Granger y Weasley anunciaron su compromiso? -
—¿A qué viene todo éso? —Pansy se puso en guardia de inmediato.
—¿Te acuerdas de en quién tenía puesto el ojo Weasley toda la noche?
—¡Explícate ahora mismo Astoria Greengrass! —gritó Pansy.
La aludida salió del probador con un vestido de temporada azul marino. Subió con parsimonia a la tarima y dijo:
—Hoy vi una foto interesante.
Hermione Jane Granger
Twilfitt & Tatting's
4:00 p.m
Estaba agotada de comprar. No sabía, de hecho, que podría comprar tanto. En un punto se sintió culpable porque era el dinero que Ron le había depositado en su cuenta, pero por otro lado, Ron era un gusarajo.
Se sentía bastante satisfecha de lo que había comprado. Había recorrido tiendas y tiendas desde el Viejo Callejón Milenario (el callejón más viejo de los callejones) hasta el callejón de los Héroes (el más nuevo). Sólo le faltaba pararse en la tienda de ropa más importante del momento: Parkinson's. Pero no tenía ganas.
Pansy seguro le preguntaría de su boda, y no creía poder soportarlo. Sobretodo porque le entraría la berborrea tan característica de Slytherin alabando su vestido, que era el mejor trabajo que había hecho y blá blá blá. Además, era muy arriesgado decirle a Parkinson que se cancelaba la boda, Ginny podía confiar en ella y decir que ella no era como se le pintaba en el colegio, Hermione no sentía que fuera sinceramente cálida con ella.
Un sonidito de cámara interrumpió el hilo de sus pensamientos. Puso cara de fastidio todo el día los fotógrafos la habían estado siguiendo. ¡Los muy brutos! Escondiéndose tras los periódicos y los carros. ¡Francamente!
Ya se podía imaginar el siguiente encabezado: Hermione Granger se gasta el herario público (porque a los Aurores los pagaban los impuestos) en vestidos y zapatos. O Hermione Jane Granger como nunca antes la habías visto. O alguna patraña como ésas.
Pero no podía importarle menos. Ahora el mundo se daría cuenta de que podía haber sido una bruja irresponsable, despreocupada y tirada al vicio pero que detrás de todo éso, estaba la Hermione valiente, creativa e inteligente. Y ahora, había también una nueva Hermione, la Hermione que se compraba ropa que la hacía lucir espectacular sin ser vulgar, y que se compraba zapatos altos y productos para el cabello. O bueno, quizás no había llegado a tanto, le gustaba su cabello como estaba.
¿Qué la había impulsado al cambio? Aunque se resistía a pensar que era obra de Draco Malfoy tuvo que admitir que era obra de Draco Malfoy. Sus palabras habían calado hondo en ella pero aún no se lo explicaba. De cierta forma él siempre había influido en ella pero ésta era la primera vez que lo hacía de forma positiva. Aunque no lo hubiera planeado así
¿Quién sabe? Quizás Malfoy sí podría salvarla de Ron. Y de paso de sí misma. Sólo deseó no tener que necesitar un salvador y tener la fuerza necesaria para hacerlo sola.
Draco Narciso Malfoy
Nueva Mansión Malfoy, Hampstead
8:00 p.m
Draco no había dejado de ver los recuerdos de Hermione. Era como un libro que te atrapa, sólo que mejor, porque lo podías ver. Era como ésas pelícanas muggles.
Hermione de pequeña, con su cabello aún más alborotado que su madre insistía en peinar de colitas, con el efecto de que en lugar de tener un enorme arbusto uniforme sobre su cabeza, tenía dos arbustos deformes. Hermione cuando hacía magia involuntaria en casa, antes de enterarse que era una bruja, la cara que ponía es la misma cara que pone ahora cuando está nerviosa o preocupada. Ahora Draco sabía que se mordía el labio porque antes era su forma de contener sus gritos de sorpresa y no alertar a los demás niños y después se le había hecho costumbre.
Hermione con la profesora McGonagall explicándole a sus padres que su hija era especial.
Hermione en su primer año en Hogwarts. Era gracioso ver cómo lo había vivido ella. Draco había visto ya muchos recuerdos de gente en su primer año de Hogwarts, pero éste le maravilló. Porque Hermione quería con todas sus fuerzas encajar, sentía que si cerraba los ojos, todo aquello se iba a esfumar. Draco nunca vivió algo parecido, pues para él la magia siempre había sido real.
Hermione en su segundo año en Hogwarts. Draco sintió verguenza al ver éstos recuerdos. Una y otra vez él la llamaba sangresucia delante de todos, para que lo supiera, para que se enterara de que no era más que un insecto en el parabrisas de su vida. Un insecto que quería eliminar y se sintió horrible.
Hermione en su tercer año en Hogwarts. Y la culpa disminuyó un poco ¡Se atrevió a golpearlo! ¡De lleno en su hermosa cara! Se rió mucho en éste año. Pippote y su problema de dementores. ¡Por favor!
Cuarto año, la verdad es que ése año había pasado sin pena ni gloria para él. Estaba muy enojado porque ¿cómo no? Cara rajada entró al torneo de los tres magos, no es que él hubiera querido entrar pero tampoco quería que poty en el pote se llevara toda la atención de nuevo. Aunque de no haberlo hecho no se habría divertido a sus costillas. Pero se dio cuenta de algo de lo que no se había dado cuenta antes. Weasley realmente amaba a Hermione en ése entonces, se portó como un zoquete en el baile con ella. Ésto lo hizo sentir un poco mejor por Hermione, al menos, el Rey Weasley sí la había amado. Sacudió su cabeza ¿Por qué tenía que sentirse bien por Granger? ¿Por qué estaba viendo ésos recuerdos con tanto embeleso? Era sólo un sujeto más.
Hermione Jane Granger
Godric's Hollow
10:00 pm
Riing RINNNNGGG
—¿Diga?
—Soy Malfoy.
—¿Qué quieres?
—Quería... —su voz se fue apagando y Hermione no pudo escuchar lo que dijo.
—¿Qué?
—Ofrecerte una...
—¿Una qué?
—Una d...a
—¿Qué? Mira Malfoy no te hagas el chistosito conmigo —dijo Hermione irritada, ahora no sólo apretaba teclas al azar, sino que hablaba como un bruto—. Si tiene algo que ver con el proyecto dímelo de una vez y si no pues buenas noches.
—Discúlpame Granger
—¿Qué? —la vozde Hermione transmitió su sonrisa y su incredulidad.
—Mira Granger, no te hagas la chistosita conmigo, si me vas a disculpar, dilo de una vez, y si no pues buenas noches.
Hermione no aguantó más y se rió. —Bien, bien, Señor Malfoy está disculpado ya que lo pidió tan amablemente.
—No sólo por lo de hoy —se escuchó la voz seria y apagada de Draco—. Por todo.
El silencio se apoderó de ambos. Ella nunca creyó que viviría para ser testigo de Malfoy disculpándose.
—Me estás preocupando Malfoy ¿No quieres que llame a emergencias?
—No seas tonta Granger —la voz de Draco volvió a la normalidad —. Un Malfoy no se disculpa a menudo así que tómalo o déjalo.
—Vaya. Pues sí. Lo que pasó pues ya pasó —tartamudeo ella, genuinamente sorprendida—. Estoy segura de que podemos empezar de nuevo y que dentro de...
—Corta el rollo Granger tampoco seas cursi —dijo él y Hermione no pudo evitar sonreír ante lo rápido que su ser volvía a aparecer—. Mañana en Finnigan's para terminar la reunión de la que saliste de forma tan maleducada.
—¿Maleducada yo? —gruñó Hermione. Draco Malfoy nunca iba a cambiar. Extrañamente, no le importaba en absoluto, pues estaba descubriendo que dentro de su rudeza era gracioso—. Bien, te veo mañana Draco.
—No no no no no no no no no... —gritó la voz espantada del chico, como si hubiera visto un dementor—. Nada de hablarnos por nuestros nombres ni hacernos amiguitos o algo por el estilo Granger —aclaró. Hermione sonrió. ¡Al fin había algo que le molestaba!
—Lo que tú digas Draco. Hasta mañana. —y Hermione Colgó.
Nota del autor:
Los Reviews te quitan tiempo pero a mí me alegran el día. Haz tu buena acción de hoy y deja un lindo Review.
*Le puse Narciso porque estaba hasta las chanclas de que le pusieran Draco Lucius y porque me parte de risa cada que veo su nombre.
