Draco Narciso Malfoy

Oficinas Centrales de Malfoy Incorporated.

9:13 a.m

Esa mañana, al llegar a la oficina, la cabeza del corporativo Malfoy había delegado todos sus otros casos a Astoria, indicándole que no lo molestara a menos que fuera un asunto de millones de galeones o muerte. Posteriormente, se había encerrado en su despacho privado y había procedido a tumbar los muebles y los papeles y gritar como poseso, aprovechando que la habitación estaba insonorizada.

Hermione "te perdono Malfoy, creo que tienes un buen corazón, no eres tan malo como pensaba, parece que sí has cambiado, espero para vernos mañana" Granger le había llamado Draco y lo había disfrutado.

No había podido dormir.

Su madre, Astoria, Pansy, Blaise, Theo, todos le dijeron que estaba exagerando, que no era para tanto pero él, que siempre había sido Malfoy para ésa chica no podía concebir tanta familiaridad.¡Era ridículo por Morgana! ¡Se habían odiado desde siempre! ¡Nunca se habían aguantado! Y a decir verdad, ahora tampoco se llevaban precisamente de lo lindo. Entonces no entendía por qué diablos ésa mujer se había atrevido a llamarlo por su nombre de pila.

¿Es que no se acordaba de todo lo que había pasado?

Vale, que le había pedido perdón pero no era para tanto. De hecho, no esperaba que ella le perdonara, de haber sido él no lo habría hecho. Y no le habría pedido perdón de no haber tenido ése nefasto impulso, ese asqueroso impulso de valentía. Se sentía sucio.

¿Se arrepentía? No, porque era un peso que venía cargando por mucho tiempo pero ahora ella creería que él era una buena persona. El estómago se le revolvía de sólo pensarlo.

Pero no podía ser tan ingenua ¿Cierto? ¿Quién pensaría que detrás de su disculpa había una promesa de cambio? y la pregunta del millón ¿Cómo esperaba que la tratase después de aquello? Ciertamente no le diría Hermione. Y tampoco comenzaría a besar el suelo por donde pisaba como muchos otros lo hacían. ¿Y resistir el molestarla? Eso estaba fuera de discusión, disfrutaba su relación a falta de una mejor palabra con Granger porque era única, era divertida, porque podía tomarle el pelo y enfadarla sin que le remordiera la conciencia. porque ella le atacaba también. ¿Y si ahora ella simplemente cambiaba? ¿Si se volvía amable y risueña y encantadora con él?

No creía poder soportarlo. Por éso había hecho lo que hizo. Por ésta semana, no se ocuparía de ningún otro caso porque terminar el caso de Granger cuanto antes era lo mejor que podía pasarle a su salud mental.

Terminar el caso con Granger cuanto antes lo liberaría de todo aquello.

Terminar el caso con Granger cuanto antes devolvería las aguas a su cauce.

Terminar el caso con Granger cuanto antes impediría que se volviera la hermanita de la caridad en la que estaba empezando a convertirse por su culpa.

¡Maldita Hermione! ¡Granger!


Hermione Jane Granger

Casa WeasleyGodric's Hollow

10:48 a.m

Lluvias de lechuzas habían aparecido en su casa desde las ocho de la mañana. Ronald se había enfurecido porque una de ellas le había robado su pan tostado. Había salido vociferando que ni en su casa podía tener paz. Hermione no se había molestado en limpiar el desorden, y había dejado a las lechuzas acabarse el desayuno de su prometido mientras ella tomaba las revistas que le habían traído.

"Heroína del mundo mágico es vista comprando a diestra y siniestra en todas las tiendas del Londres"

"Hermione Granger ¿Tiene un problema de compras?"

"La prometida de Ron Weasley renueva su guardarropa a costa del salario del prominente Auror"

"¿Cómo nos afecta la fama? Hermione Granger, la historia de la heroína caida y sus desplantes y delirios de grandeza"

Hermione suspiró y se enfrascó en escribir una carta a una de aquellas revistas que quería entrevistarla "para obtener su versión de los hechos".

"Es triste que la única ocupación de las publicaciones de hoy en día sea divertir a la gente a expensas de los demás, en lugar de intentar inculcarle a la sociedad conocimiento real o valores.

Lo único que tengo que decir del día de ayer, es que efectivamente, compré ropa y efectivamente gasté muchos galeones, pero contrario a lo que ustedes y las demás "revistas informativas" pueden pensar NO es de su incumbencia y espero que de ahora en adelante metan sus "intelectuales" narices en asuntos realmente relevantes para la comunidad y no en la situación de mi guardarropa o mi monedero.

Sinceramente suya, y con mis mejores deseos para usted y sus colaboradores.

Hermione Jane Granger"

Terminó esta, y comenzó a replicarlas con su varita. Es eso estaba cuando su teléfono sonó.

—¿Herms?

—¿Ginn? ¿Qué pasa?

—Andrómeda se ha llevado a James y a Teddy y acaba de venir Ron por Harry ¿Qué te parece si vienes y me enseñas lo que compraste "a expensas del prominente Auror" de mi hermano.

Hermione se emocionó de inmediato, cada que veía un vestido fabuloso, se preguntaba qué diría Ginny de él. Ahora, entre chillidos de emoción, ambas quedaron de verse a mediodía, para darle tiempo a la pelirroja de arreglarse el cabello, cambiarse la playera vomitada por James y darse un baño, y a Hermione de mandar sus cartas.


Pansy Polly Parkinson

Emporio del vestido Parkinson's

11:34 a.m

Pansy Parkinson chasqueaba la lengua cada vez que la hija de Blaise Zabini salía del probador a recibir los comentarios de su madre.

Cassandra Zabini no le caía mal en sí, era una niñita caprichosa, altanera, insufriblemente pedante y egocéntrica, pero eso le tenía sin cuidado, lo que más le molestaba de Cassandra Zabini, era su madre Cho Chang que en ése momento, con su chillona voz le decía a su hija:.

—No no no, ¡ése vestido está horrendo! pruébate uno más caro —Pansy sólo escuchaba en su cabeza el discurso que le había echado a Blaise hacía ya unos años y hervía de coraje.

«Oye Blaise ya sé que fue de una noche y todo, y comprenderás que yo no quería que pasara pero estoy embarazada y ahora quiero montones de dinero» quizás no había sido exactamente así, pero esa era la esencia.

Afortunadamente para Cho, Daphne Greengrass entró en el momento en que Pansy se había decidido a decir algo potencialmente hiriente y venenoso.

—Pans tengo que hablar contigo —expresó la mayor de las Greengrass con tono solemne. Las chicas se interrogaron con la mirada largo rato. Finalmente, la primera condujo a su amiga a la trastienda.

—¿Es sobre Él?

—¿Qué te hace pensar que es sobre Él?

—No tengo nada que decir. Y aunque lo supiera, sabes que no te lo diría —concluyó Pansy cruzándose de brazos.

—Tu y yo somos amigas de toda la vida —insistió Daphne.

—Astoria y yo somos amigas de toda la vida, tu y yo somos conocidas que fueron forzadas a ser amigas porque eran de la misma edad —la corrigió Pansy de inmediato—. Sabes que he llegado a apreciarte y que en cualquier otra situación te apoyaría sin dudarlo pero en éste caso, mi lealtad está con tu hermana. Y creo que lo sabes. Lo que me lleva a preguntarme ¿A qué mas has venido realmente?

—El corazón de mi hermana está lleno de ideales peligrosos. Astoria está enamorada del amor, nada más.

—¿A qué has venido? —Pansy no se tragaba aquél cuento, si por algo apreciaba a Daphne era porque era una vívora venenosa y eso siempre era una habilidad útil en una amiga, pero no tenía tiempo para ésto.

—Astoria se acuesta con Blaise desde hace un mes.

Pansy Parkinson abrió la boca. No era posible. Astoria jamás le haría eso, además Astoria estaba coladita por Él no había razón para que... A menos...

—Vete de aquí Daphne.

—Sólo piénsalo, sabes que es cierto.

—Lárgate Daphne —repitió sacando la varita de su túnica de colección.

—Pans porfavor. Yo sólo... -

—¡Fuera! —su varita sacó chispas y la mayor de las Greengrass salió de la tienda con una sonrisa.


Ginevra Molly Wasley

Little Crhome

12:00 a.m.

Riiiing RiIIIiiiiIIIiiing RIIIIIIIIIINGGGGGG!

—¡Pasa Herms! ¡Wow! —exclamó la pelirroja al ver a su amiga. Se veía espectacular.

—¿Te gusta? Es el primer modelo.

—¡Me encanta! ¡Te odio tanto! Yo no me voy a poder poner conjuntos así al menos hasta dentro de unos meses, parezco una ballena Herms —se quejó su amiga jalando el vestido que llevaba puesto.

—Estás loca Ginny —le aseguró Hermione—. En todo caso estabas como una ballena antes, cuando esperabas a James.

Ginny le dedicó una mirada sarcástica y les sirvió a ambas un poco de Vodka Sirenio para iniciar la fiesta.

—No deberías tomar —le reprendió la castaña.

—¡Hermione! Ésto no se trata de mí, se trata sobre ti, sobre recuperar tu vida, sentirte más segura de ti misma y hacer que Malfoy se trague sus palabras ¿Recuerdas?

Hermione sólo sonrió, le había sentado muy bien el haber ido de compras. Era una nueva persona y lo que decía Ginny le agradaba, sobretodo la parte en la que hacía que Malfoy se tragara sus palabras.


Seamus Francis Finnigan

Finnigan's Pub

3:10 p.m

—¿Te das cuenta Finnigan? Todas las mujeres son iguales —decía Draco observando su reloj.

—No me sorprendería que no se apareciera después de lo de ayer.

—Imposible —declaró Draco con un ademán.

Ambos hombres se callaron un momento, sumidos en sus pensamientos. El primero se retorcía las manos por debajo de la mesa, nervioso todavía por Granger y la situación en la que estaban ahora.

—¿Estás intentándolo con ella? —preguntó de repente Seamus notando su incomodidad.

—No Finnigan.

—¿Por qué? —Seamus no lo entendía. Cualquier otra chica y Draco habría saltado a sus piernas, pero con Hermione estaba siendo demasiado cauteloso. Es cierto que había hecho lo del Veritaserum, pero no lo había vuelto a hacer. Y sabía que la excusa del truco viejo era una patraña. Algo le olía mal.

—Porque va en contra de mi código de ética.

El Gryffindor se rió ante la afirmación del rubio pero no dijo nada más, de todas formas, si intentaba algo él lo detendría. Hermione se merecía más que eso, incluso si parecía hacerle bien a Malfoy.

Seamus se preguntaba porqué lo había contratado en primer lugar. No es como si se supiera que ella y Ron iban mal, como sucedía con muchas de las parejas que solicitaban los servicios de Malfoy Inc. A lo que iba es que en ninguna entrevista, en ninguna foto, en ninguna fiesta, se les veía separados o descontentos. Al contrario, siempre se besaban, se hacían cariños y se sonreían. ¿Entonces? A él le constaba que ellos siempre se habían gustado. También era un hecho que Ron era un cavernícola que no sabía cómo manejar sus hormonas. Todo el asunto de Lav Lav y Won Won había sido vergonzoso ¿Sería por eso? ¿Acaso Ron había engañado a Hermione?

No. No podía ser. Porque en ese caso, el que hubiera contratado los servicios de Malfoy habría sido Ron

¿Hermione? ¿Hermione había engañado a Ron? Eso era posible, ella había andado con Krum, y todavía se escribían. Tal vez. Hermione engañó a Ron con Krum

Seamus sacudió la cabeza disgustado consigo mismo, eso de trabajar con Malfoy no es bueno para la mente uno comienza a maquilar ideas y tramas que no dejan nada bueno. Sea lo que sea que haya pasado entre ellos, era su asunto y estaba seguro que lo arreglaría. Y si no, tal vez podría intentar al fin algo con Hemrione.


Hermione Jane Granger

Finnigan's Pub

3:20 p.m

La chimenea se encendió y las llamas esmeralda revelaron una de las vistas más hermosas en las que Draco hubiera posado sus jamás. Incluso tuvo que pestañear varias veces para convencerse de que era Granger. Cuando su cerebro procesó éste hecho, intentó recomponerse de inmediato.

—Llegas tarde Granger —ella frunció el ceño.

—Lo lamento su majestad —le imitó sentándose en la silla. Los músculos de la boca de Draco estuvieron tentados a formar una sonrisa, pero se contuvo a tiempo.

—Estuve estudiando tus recuerdos ayer Granger —comenzó el rubio intentando mirar un punto fijo en la pared y evitar distraerse con la piel de su sujeto, o su boca, o su discreto y por ello más frustrante escote. O por el hecho de que había descubierto la forma de dejarlo rendido en el suelo—. Y creo que tengo una idea para separarte de Weasley.

La cara de Hermione se tensó de inmediato, la verdad es que en las últimas horas no había pensado en Ronald y su situación. Vengarse de Malfoy y cambiar su vida eran lo único que ocupaba su mente, no se dio cuenta que parte de cambiar su vida era terminar su compromiso con Ron.

—Eh... si —fue lo único que su mente alcanzaba a responder. No sólo le afectaba que su separación con Ronald se acercara definitivamente. Por extraño que parezca, ella también estaba molesta porque Malfoy no había dicho nada sobre su nuevo look. Estaba segura que se burlaría, y que le diría algo como "Vaya Granger, al fin reconoces que tenía razón" pero a penas le había dirigido una mirada.

—Lo primero que tienes que hacer es conseguir un trabajo. —siguió explicando Draco con voz lenta y grave, pues no parecía que estuviera atendiendo a sus palabras.

—Bien. —el corazón de Hermione se había detenido. Había pensado que Draco podía salvarla, no sólo de Ron, sino de la vida que llevaba pero no se había puesto a pensar en si a él le interesaba un comino ayudarla. Ahora se daba cuenta de que era sólo el dinero lo que movía a un Malfoy. Había esperado que no fuera así, se había planteado la posibilidad de ser amiga de Malfoy. Y le dolía saber que se había extralimitado.

—Y ésto es muy importante Granger, tienes que mantenerlo, al menos hasta dentro de seis días —terminó Draco intentando con éste comentario hacer que su acompañante reaccionara, pero no lo hizo.

—Si

Un silencio incómodo llenó la habitación. Hermione se había quedado sin color y una expresión vacía le asaltaba el rostro. Un escalofrío involuntario recorrió al rubio, pues ésa expresión le había recordado vagamente a la maldición Imperius

—¿Granger? —se aventuró a decir Draco.

—¿Si? —contestó ella saliendo poco a poco de su ensimismamiento. La decepción se convirtió en molestia, la molestia en ira.

—Nada. Eso es todo.

—¿Conseguir un trabajo? ¿Ése es el ingenioso plan? —la ira, en fuego corrosivo.

—Te voy a dar un guión para hoy en la noche, te lo aprendes y se lo dices a Weasley. Pero para que el guión tenga sentido, vas a tener que conseguir trabajo hoy.

—¿Hoy? —el fuego se apagó de inmediato para convertirse en miedo.

—Te vas a casar en cinco días Granger. No. Hay. Tiempo. ¿Crees que puedas conseguir un trabajo hoy o quieres que piense en otro plan? —preguntó Draco en un tono más fuerte de lo habitual, pero no sabía qué mosca le había picado a su sujeto. Primero la ropa, después la actitud y ahora esto. Quizás se había replanteado aquello del perdón.

—No Malfoy. Entonces ¿Me puedo ir ya?

—¿Qué hice ésta vez para enojarte?

Hermione suspiró. —Nada Malfoy es sólo que esperaba más de ti.

—¡Es un buen plan! —se defendió él, notando que había dejado de decirle Draco. Tuvo que recordarse que aquello era lo que quería—. Ahora no lo parece pero cuando sepas el resto te vas a dar cuenta de que es...

—No hablo de eso, estoy segura que tu plan es bastante aceptable. —aseguró la castaña levantándose de la mesa—. Es sólo que lo que dijiste ése día... Resulta que después de todo sí soy una tonta —terminó ella con la voz inusualmente chillona y como la vez pasada, salió rápidamente del lugar sin decir otra palabra.


Ronald Bilius Weasley

Paris, Francia

2:45 p.m

—¿Para qué me trajiste aquí? ¿No acaba tu prometida de gastar miles de galeones en ropa? No deberías haber comprado un traslador tan caro.

—No sé porque te traje. Tal vez porque te amo —dijo él con suavidad tomando su mano. Ella hizo una mueca de dolor, pero lo dejó continuar—. ¿Por qué no sólo lo disfrutamos? Como solíamos hacerlo.

—Te vas a casar Ronald —suspiró ella apartando la mano un poco.

—¿De verdad? —ironizó Ron y la chica alzó una ceja evidentemente molesta ante su rudeza —Lo siento ¿Pero por qué quieres hacerlo más difícil?

—No es difícil.

—Imagina que estás enamorado de alguien desde los once años, aunque no te des cuenta hasta los dieciséis, y que al llegar a los veinte, conozcas a la persona más maravillosa del universo, y engañes al amor de tu pasado por el amor de tu presente. Le pides matrimonio a la primera chica para darle una oportunidad decorosa de deshacerse de ti y te dice que sí. ¿Cómo escapas a eso? Si ella me ama, si ella no quiere terminar conmigo. Yo no puedo. Ella es mi mejor amiga de toda la vida, es como mi hermana y jamás le haría daño a propósito —soltó Ron mientras se revolvía el cabello desesperado.

—¿Y por qué la has engañado todos estos años? —su amante se cruzó de brazos frente a él.

—Tengo la esperanza de que recapacite —confesó Ron mirando por la ventana.

—Ella no te ama.

—¿Cómo lo sabes? —Ron entrecerró los ojos enojado.

—¡Te engaña! —gritó ella levantando los brazos en el aire— ¿Eso no te dice nada?

—Está confundida —la defendió Ron y fue la gota que derramó el vaso.

—¿Tú lo estás? —preguntó su amante de pronto con la voz quebrada.

—¿A qué te refieres?

—Te estás aferrando a Granger por razones ilógicas —dijo ella levantándose de la mesa—. Ronald, dime la verdad ¿La amas? ¿Aunque sea un poquito? ¿Hay alguna parte de ti que sí se quiere casar con ella? —Ron la miró a los ojos, esos ojos que lo ponían de cabeza y supo que a ella jamás podría mentirle.

—Si

—Entonces no tengo nada que hacer aquí —y con un débil pum Ella desapareció, dejando a Ron con la cabeza enterrada entre las manos con tanta fuerza, que las uñas se le marcaban en los cachetes y un millón de palabras atoradas en la garganta.


Hermione Jane Granger

Departamento de Accidentes y Catástrofes de la Magia

Oficina de Desmemorizadores

4:00 p.m

—Lamento haberla hecho esperar Srta. Granger ¿En qué le puedo ayudar?

—Vine a ver si tiene alguna plaza disponible —inquirió la castaña un poco azorada, hacía tiempo que no se acercaba personalmente a nadie para pedir un empleo.

—¡Por supuesto, por supuesto señorita! —el oficinista le miró con curiosidad, como si no estuviera seguro de su visita.

—¡Excelente! ¿Cuándo empiezo? —Hermione se maravilló de lo sencillo que había resultado aquello.

—Mañana mismo si le parece, estamos increíblemente cortos de personal de limpieza ¡Ya sabe cómo son éstas cosas! —Contestó el hombre viniendo de aquí para allá intentando atrapar un memorándum.

—¿De limpieza? —la garganta se le secó de inmediato. No es que tuviera problema alguno con aquello, pero había estudiado para algo y no le hacía ninguna gracia que ni siquiera se hubiera molestado en leer su currículum— . Yo estaba más bien pensando en un puesto de desmemorizadora.

—Oh —se paró en seco el jefe de Departamento, y como si de pronto deseara estar en cualquier lugar menos ahí —,pensé que había visto la lista de vacantes afuera. Me temo que eso va a ser algo más difícil.

—¿No tiene vacantes? —preguntó Hermione, avergonzada de no haber leído la lista antes.

—Sí pero...¿Está segura de que está capacitada? —preguntó el hombre con aún menos aplomo. Hermione se irguió cual larga era y puso cara ofendida. Había estado ensayando, pues sabía que conseguir trabajo de la nada era casi imposible.

—Estoy perfectamente capacitada muchas gracias.

—Y yo le creo, es sólo que en los últimos años, con su historial de trabajo... —Hermione sonrió secamente, se lo había estado esperando. "Usted no logra mantener un trabajo más de dos días" era lo que realmente había querido decirle.

—¿Habría preferido que me hundiera en la tristeza y la miseria de haber perdido tanto en la guerra? ¿Usted tiene alguna idea de lo que fue salir a luchar abiertamente contra Voldemort? ¿Va a condenar a una mujer por las acciones de su pasado cuando dichas acciones también salvaron cientos de vidas?

—¡No señorita Granger no es eso lo que quise decir! Yo sólo... —el hombre empequeñecía lastimosamente ante la mirada de Hermione—. Bien, si llena la forma 412-A y hace el examen, mañana le damos los resultados y si aprueba puede comenzar a trabajar el miércoles.

—Muchas gracias Sr. Pillsworth.

Hermione se retiró algo apenada. No le gustaba mucho conseguir cosas por ése método, pero le gustara o no, era una Heroína de Guerra, y lo seguiría siendo hasta el día de su muerte y éste era un momento de necesidad.


Astoria Lisandra Greengrass

Hyde Park, Londres

7:32 p.m

—¿Es cierto?

—Pans no es lo que tú crees.

—Entonces es cierto.

—Sí, pero Pans.

—No me interesa Astoria. —Pansy hizo un ademán con su mano y se marchó. Pero antes, volteó y dijo con todo el veneno que pudo:—me sería fácil hacerte lo mismo pero no lo voy a hacer, porque si lo hago, es probable que también se enamore de mí.


Nota del autor:

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