XIV
Sospechas
Cazando a las Sailor Senshi, Parte 2
Trost
Petra despertó después de tener un sueño extraño. Cuando miró por la ventana, notó que ya había amanecido. El dolor en su cuerpo ya no era tanto como en los días anteriores, pero los médicos le habían aconsejado que, de todos modos, no hiciera movimientos bruscos. Por lo mismo, se acomodó en la cama, mirando de forma distraída al techo, pensando en el sueño que había tenido.
Curiosamente, era el mismo sueño que había tenido cuando era niña, cuando soñaba con ser una princesa que combatía el mal con poderes mágicos. Tal vez había sido la influencia de su madre, quien había fallecido a manos de un titán, quien acostumbraba contarle cuentos de princesas y príncipes, hadas, castillos y magia. Su padre era un hombre más práctico, pero tenía el sueño de que su hija se casara lo antes posible. Por alguna razón, pensar en su padre trajo de vuelta el momento que había tenido con el cabo Levi.
Cabo volvió a decirse Petra, sintiendo que sus mejillas ardían. No seas tonta, Petra. El amor es para niños. No puedo enamorarme de alguien que está en el mismo escuadrón que yo. Causaría problemas. Sin embargo, el rubor no desapareció hasta más tarde. Cálmate, Petra. Es solamente un encaprichamiento. No hay tiempo para el amor con tantas cosas ocurriendo. Tengo que preocuparme de que mis heridas sanen y volver lo antes posible al Cuerpo de Exploración. El ardor en sus mejillas desapareció, y Petra respiró hondo, enfocando sus pensamientos en el sueño. Fue cuando notó que había unos pocos detalles que eran distintos a los del sueño que solía tener cuando era niña. Había más princesas presentes, y eran amigas de ella. El castillo también era diferente. Lucía más grande, y había muchas estrellas en el cielo, pero, curiosamente, no había luna. Petra no sabía por qué había detalles del sueño que habían cambiado, pero ella no era una experta en eso, por lo que no le dio mucha importancia. Después de todo, solamente era un sueño, algo que sabía que jamás se haría realidad. Con 18 años, Petra era lo suficientemente madura para darse cuenta que la realidad estaba tan alejada de sus sueños como el sol lo estaba del suelo.
Apartando sus pensamientos del sueño, Petra se dio cuenta que había algo más importante en lo que pensar: la visita de ese tal Nito Orloff. No tenía idea de por qué quería saber sobre Erwin y Levi, pero dudaba mucho que la Policía Militar estuviera indagando sobre ellos dos por mera curiosidad. También podía darse el caso de que una parte de la Policía Militar estuviera involucrado en el asunto, lo que no mejoraba la situación en absoluto. Un juego secreto y peligroso estaba teniendo lugar tras bastidores, donde los jugadores se ocultaban de la vista de la gente, jalando cuerdas por aquí, soltándolas por allá, y había dos objetivos claros en aquel juego.
Erwin Smith y Levi Ackerman.
A Petra le molestaba que otras personas, aparte de Erwin, supieran cuál era el apellido de Levi. No se trataba de una cuestión de orgullo, sino porque el apellido de Levi no era de dominio público, y muy pocas personas conocían ese dato, todas ellas dentro del Cuerpo de Exploración y, por supuesto, el Cuerpo de Entrenamiento. La Policía Militar no estaba al tanto de aquello, ni tampoco de lo que implicaba. De hecho, nadie sabía por qué había tanto misterio en el apellido Ackerman.
Petra tomó una decisión.
Cuando se recuperara, iba a averiguar qué se ocultaba detrás de los Ackerman.
Shiganshina
Ya estaba todo listo para la larga cabalgata hacia Trost. Reiner fue trasladado hacia una de las carretas, donde habría un grupo de soldados custodiándolo. De hecho, Erwin había asignado la mitad del contingente que quedaba del Cuerpo de Exploración para tal labor. La otra mitad la asignó a custodiar a Zeke Jaeger, quien había sido encontrado por Levi poco después de que Eren, Mikasa y los demás salieran del sótano. Levi decidió que revelaría más tarde el apellido de Zeke a Eren, pues consideraba que no era el momento adecuado.
Anticipando la naturaleza de la llegada a Trost, Erwin había ordenado que construyeran unos ascensores para trasladar los caballos y carretas restantes al otro lado del muro. Los ascensores podían ser desarmados y armados a conveniencia, de modo que pudieran ser usados en el ingreso a Trost. No obstante, había una última cosa que decidir, y no se trataba de algo simple.
Nadie sabía dónde se encontraban las Sailor Senshi restantes, pues había varios pueblos que no se encontraban cerca de los muros, y que fácilmente podían ser candidatos. La gata, quien se había identificado como Luna, entregó pistas útiles a Erwin para que la búsqueda fuese más fructífera.
—¿Dices que no cualquiera puede ser un Sailor Senshi? —quiso saber Hange, quien era la erudita del grupo.
—Una Sailor Senshi —corrigió Luna, mientras era montada en una silla especial encima del caballo de Hange, pues ella no corría tan rápido para andar a la par con los caballos—. Las Sailor Senshi son todas mujeres. Los hombres no pueden desempeñar aquel rol.
—De acuerdo. Pero, ¿no puede ser cualquier mujer?
—No. Ellas tienen cualidades muy específicas. —Luna se ató la correa por su cuenta e indicó con una pata a Hange que estaba lista, quien a su vez hizo una seña a Erwin—. Existen cuatro Sailor Senshi, de acuerdo a lo que puedo recordar: Sailor Mercury, Sailor Venus, Sailor Mars y Sailor Jupiter. Esta última ya sabemos que es esa chica llamada Mikasa. Supe que ella era una Sailor Senshi por su fuerza. Sailor Jupiter es la más fuerte de las cuatro. Sailor Mars se caracteriza por ser aguerrida y temperamental, Sailor Venus tiene capacidad innata de liderazgo y Sailor Mercury es la más inteligente. Pero, como dije, soy capaz de saber cuándo estoy en presencia de una Sailor Senshi.
—Bien entonces —dijo Hange, espoleando a su caballo, mientras los demás hacían lo mismo—. Confiaremos en ti, Luna. Esperemos que no demos demasiados palos de ciego en esta búsqueda. Si lo que dices sobre esas Sailor Senshi es cierto, entonces necesitamos de su ayuda.
—No es casualidad que ellas comiencen a aparecer ahora —dijo Luna, agarrándose de su silla para no moverse demasiado por el galope del caballo—. Siempre que las Sailor Senshi aparecen, algo grande va a ocurrir.
—Iremos todos a Trost, entonces —dijo Erwin, siempre mirando hacia delante—. Buscaremos a las Sailor Senshi en los distritos primero, luego en los poblados pequeños. No estaremos más de unas cuantas horas en cada ciudad, de forma que no levantemos demasiadas sospechas. Hay que recordar que la Policía Militar nos está buscando.
Todos estuvieron de acuerdo con las órdenes de Erwin, y siguieron galopando hacia el norte, tratando de abrazar los bosques, de modo de tener alguna forma de enfrentarse a los titanes que se interpusieran en el camino. Hange seguía de cerca a Erwin, preocupada por la herida en su costado, y Levi compartía la preocupación de Hange, pero él iba junto a su escuadrón, notando que Armin, por alguna razón, lucía inquieto.
—¿Te pasa algo, Armin? —quiso saber Eren, quien hojeaba el libro que su padre había dejado en el sótano, tratando de hallarle algún sentido, sin éxito—. ¿Por qué estás agitado?
—No sé por qué tengo esta sensación —dijo Armin en un tono agudo—. Desde que salí de ese titán que vengo experimentando esto. Algo me dice que tengo que ir al distrito de Utopia.
—¿Utopia? —dijo Eren, luciendo confundido—. ¿No es allí donde tienen cautiva a Annie?
—No me digas que tienes un encaprichamiento —dijo Connie con una sonrisa mordaz—. Vaya, siempre creí que Annie tenía cara de trasero, pero contigo siempre fue más blanda.
—N-no es eso —repuso Armin, incapaz de explicar lo que le ocurría—, pero… bueno… se siente de ese modo… como si yo… sintiera cosas por Annie.
—Eso es porque sientes cosas por Annie —insistió Connie, mientras que Sasha secundaba las idea de su amigo asintiendo con la cabeza—. Lástima que esté encerrada en esa prisión de cristal.
—No creo que sea eso —intervino Eren, dejando el libro a buen recaudo, y mirando al suelo, luciendo pensativo—. Yo me siento igual a veces, como si estuviera experimentando recuerdos de otra persona. No sabía que podía transformarme en titán haciéndome daño a mí mismo. Fue como si ese conocimiento aflorara dentro de mi mente como por arte de magia.
—Además, era Bertholdt quien se sentía de ese modo por ella —dijo Armin, también mirando al suelo de la carrera en la que iba el escuadrón Levi, cuando de pronto se vio asaltado por un pensamiento extraño—. ¿Y si me sintiera de este modo porque me comí a Bertholdt?
Todo el escuadrón Levi miró a Armin con sendas caras de incredulidad.
—¿De qué hablas? —preguntó Eren, luciendo intrigado.
—¿Qué tal si, al comerme a Bertholdt, no solamente volví a ser un humano, sino que adquirí sus sentimientos y recuerdos? —Armin debía admitir que aquello sonaba a una reverenda locura, pero también sabía que no había suficiente información sobre los titanes para descartar aquella afirmación.
—Pues yo diría que te falta comer —dijo Sasha, tomando una patata cocida (5) y llevándosela a la boca, tendiéndole otra a Armin—. Las patatas tienen mucha energía. Te harán bien.
Pero Historia, quien iba sentada frente a Armin, le entendía a la perfección. Como ella bien sabía, él no era el único que parecía tener recuerdos que no le pertenecían en su cabeza. Recordó el sueño que había tenido la noche después del escape de Karanes. Era como si estuviera viviendo la vida de alguien más, en un tiempo y espacio desconocidos. Aun en el presente se sentía de ese modo, como si ser Historia Reiss fuese una máscara que ocultaba algo más. Y pensar que se había deshecho del alias de Krista Lenz precisamente para ser libre. Sin embargo, no se sentía de ese modo, y no por la falta de Ymir, sino por la falta de alguien más, pero que no podía identificar.
—¡Cuidado! —exclamó Levi de repente, y todos giraron sus cabezas, solamente para ver que un titán iba dándoles caza. Por un momento, creyeron que se trataba de un ordinario, pero cuando notaron que corría usando sus cuatro extremidades, tragaron saliva, sobre todo, Historia.
—Ymir —se oyó decir ella, en voz muy baja.
—Seguramente viene por Historia —dijo Levi, sabiendo que no podría combatir al titán a campo abierto, pues no había árboles cercanos. Solamente había una opción para derrotar al titán.
—Mikasa —dijo Levi, y ella entendió de inmediato.
Ella alzó su cetro de transformación y, después de muchas luces de colores, se transformó en Sailor Jupiter. Saltó de la carreta y, rodando por el suelo, adoptó su postura de ataque, e iba a lanzar sus rayos, cuando una voz la detuvo.
—¡Detente! —exclamó Luna, bajándose del caballo de Hange y acercándose a Mikasa. Por otro lado, Ymir se detuvo frente a ambas, mirando con curiosidad a Sailor Jupiter y a la gata.
—¿Qué pasa? —inquirió bruscamente Sailor Jupiter, mirando a la gata y luego a Ymir—. Es muy peligroso estar aquí.
—Solamente quiero ver algo —repuso Luna, mirando fijamente al titán, como esperando que algo ocurriera. Y, en efecto, algo ocurrió.
De pronto, vapor comenzó a brotar de la nuca del titán, y una figura emergió de éste. Historia sentía cómo el corazón se le apretaba cuando vio a una mujer conocida para ella. No sabía por qué le causaba aquellas sensaciones ver a Ymir otra vez, cuando era una de las cosas que más había deseado desde que se separaron después de rescatar a Eren de Reiner.
—Solamente vengo por una cosa —dijo Ymir con su voz dura usual, señalando con un dedo a Historia—, y nada me va a impedir que me la lleve.
—No digas tonterías —intervino Sailor Jupiter, interponiéndose entre la carreta e Ymir—. Puedo hacerte papilla en este minuto. Colaboraste con Bertholdt y Reiner para secuestrar a Eren. No tienes salvación.
—Sailor Jupiter —advirtió Luna, pero ella no le hizo caso.
—¿Y quién mierda eres tú? —preguntó Ymir, mirando a Sailor Jupiter como si fuese un payaso—. El carnaval ya acabó.
Sailor Jupiter crispó los puños.
—¡Te haré puré!
—¡Detente! —exclamó Luna, poniéndose entre Ymir y Sailor Jupiter, mostrando una cara seria—. Hay algo especial en esta mujer.
—¿Me estás diciendo que Ymir es una Sailor Senshi?
—Posiblemente —repuso Luna enfocando su vista en Ymir—. Hay un fuego interior muy intenso en esa mujer. No hay que ser muy observador para darse cuenta.
—Dijiste que eras capaz de percibir cuando hay una Sailor Senshi cerca. ¿Percibes que ella es una Sailor Senshi?
—Eso es lo extraño —dijo Luna, frunciendo el ceño—. Esa chica llamada Ymir tiene las cualidades, pero no percibo la energía de una Sailor Senshi en ella. Puede que esté equivocada, pero no puedo darme el lujo de perder esta oportunidad.
Sailor Jupiter crispó los puños.
—Eso no me basta —gruñó, adoptando nuevamente su postura de ataque—. Te pusiste del lado de esos traidores. No mereces vivir. ¡Trueno de Jupiter…!
—¡BASTA! —exclamó una voz aguda, y Luna y Sailor Jupiter vieron que una persona corría a ponerse entre Ymir y Sailor Jupiter. Esta última vio, para su irritación, que se trataba de Historia.
—¿Qué estás haciendo? —preguntó Sailor Jupiter. Lo mismo se preguntaba Levi, quien se acercaba a Sailor Jupiter, espadas en ristre.
—¿Qué pretendes hacer, Historia? —quiso saber Levi, frunciendo el ceño. Se oyó el sonido de unos cascos, y Levi vio que Erwin y Hange se habían unido a la discordia.
—¿De verdad quieres entregarte? —dijo Erwin, taladrando con la mirada a Historia. Sin embargo, ella no desvió la vista del comandante—. Ten en cuenta que eso es lo que el enemigo quiere. No olvides que eres importante para saber el misterio de los muros.
—¡No me importa lo que ustedes quieran! —exclamó Historia, acercándose al titán de Ymir—. ¡Lo que quiero es que nadie salga lastimado! ¡Muchos soldados perdieron la vida por descubrir lo que escondía ese sótano! Por favor —Historia bajó el tono de voz, mirando a Eren por alguna razón—, déjenme hacer esto. Les prometo que regresaré.
Y, dedicándole una pequeña sonrisa a su escuadrón, Historia permitió ser tomada por las manos de Ymir, quien la protegió con éstas. Sailor Jupiter se quedó enraizada al suelo, Luna aún tenía el ceño fruncido, y Levi seguía sosteniendo sus espadas, mientras Ymir daba media vuelta y se alejaba en sentido contrario.
—¿Y ahora qué? —quiso saber Levi, dedicando una mirada penetrante a Erwin.
—Tenemos que seguir a Ymir —dijo Luna al final, sorprendiendo al resto.
Erwin clavó sus ojos en la gata.
—¿Estás insinuando que ella es una Sailor Senshi?
—Tengo mis razones para sospechar, pero no percibí la energía de una en Ymir. Tal vez su cuerpo de titán impedía que su energía me llegara, pero quiero asegurarme.
—¿Estás al tanto que emplearemos recursos y tiempo que no disponemos para eso? —dijo Erwin, y Luna supo que el comandante tenía razón—. Entonces, no podemos seguir a Ymir, de momento. Tenemos que reabastecernos en Trost, y, con suerte, podremos emprender una misión de búsqueda. Sin embargo, debemos ceñirnos al plan. Buscaremos a las Sailor Senshi restantes en los distritos.
Luna no vio otra alternativa. Asintiendo en silencio, volvió a su silla en el caballo de Hange y, después que Sailor Jupiter se hubiera transformado nuevamente en Mikasa, el grupo reanudó la marcha hacia Trost.
No obstante, había alguien que no lucía para nada contento por la ausencia de Historia, y sobre todo, por la liviandad con la que Erwin la había dejado ir.
(5) Aquí en Chile, las patatas se conocen como papas.
