XVII
Confesiones
Cazando a las Sailor Senshi, Parte 5

Historia veía cómo Ymir salía de su titán, preguntándose qué era lo que quería de ella. ¿Querría entregarla aún a Reiner y a los demás? ¿Acaso sabía que él había sido capturado por el Cuerpo de Exploración, junto con otro sujeto más? Luego, juzgó que estaba pensando en tonterías. Si Ymir hubiera tenido esas intenciones, no estarían en medio de un bosque, en una rama particularmente gruesa de un árbol particularmente alto. Fuese lo que fuese, Ymir quería discutir algo a solas con ella, pero no se imaginaba qué podría ser.

Recordaba el comportamiento de Ymir cuando huía junto con Reiner, Bertholdt y Eren del Cuerpo de Exploración. Era como si estuviera cargando con un gran peso, o como si algo muy grave pendiera sobre ella. "Sálvame" le había dicho en esa ocasión, con bastante desesperación debía añadir. También recordaba que la razón de sus aprensiones tenía su raíz en Reiner y Bertholdt, quienes habían amenazado con matarla si no la llevaba ante ellos. No obstante, Bertholdt estaba muerto y Reiner era cautivo del Cuerpo de Exploración. Ya no había ninguna razón para seguir temiendo, pero no era lo que estaba viendo. Ymir aún lucía nerviosa.

Vio que Ymir tomaba asiento sobre la rama del árbol, e Historia la imitó, tratando de no guardar demasiada distancia. No quería dar la impresión que era una oponente en la conversación que sabía que iba a llegar, sino como una aliada.

—No quiero que pienses que te he secuestrado, o que te haya forzado a venir aquí —comenzó Ymir, usando su tono de voz habitual—. Estás aquí porque tú lo decidiste así. Si no hubieras querido venir, no te lo habría impedido.

—¿Qué quieres, Ymir? —preguntó Historia, juzgando que Ymir se estaba comportando extraño—. ¿Por qué querías que yo te acompañara?

—Porque ya es tiempo que sepas algo que he mantenido en secreto desde hace un tiempo ya. —Ymir tragó saliva, y fijó sus ojos en los de Historia—. De hecho, no solamente es una cosa. Pero quiero empezar por lo más importante.

—¿Y qué es?

—Bueno, es algo que te concierne bastante —repuso Ymir, respirando hondo, como si se aprestara a combatir contra el titán colosal—. ¿Recuerdas cuando estábamos en el Cuerpo de Entrenamiento? ¿Cuándo hacíamos cosas locas, tú y yo?

Historia se preguntó por qué Ymir le estaba diciendo esas cosas. Tal vez estaba pecando de ingenua, pero eso tampoco lo sabía. Decidió permanecer en silencio, sabiendo que, tarde o temprano, ella iba a llegar al punto.

—Nunca te dije por qué te pedía que hiciéramos esas cosas —continuó Ymir, sin esperar por una respuesta de Historia—. Claro, te decía que era por diversión, porque los entrenamientos eran muy duros y necesitábamos un poco de aire, pero no fui honesta cuando te dije eso. La verdad, te quería cerca porque te convertiste en alguien importante para mi. Pese a que siempre querías hacer lo correcto, pese a que siempre ponías una cara amable frente a todo el mundo, yo sabía que, en realidad, te estabas poniendo una máscara, tal como yo lo hice cuando pretendí ser la heredera de una reina. En eso, ambas éramos muy parecidas, y, sin querer, encontré un refugio en ti, pese a que, por mucho tiempo, no te quitaste esa máscara que llamabas Krista Lenz. Pero cuando te la quitaste, fue como descubrir un mundo nuevo. De repente, ya no eras esa chica correcta y tímida que creí conocer. Había valor en esa chica, había una determinación por proteger a las personas que ella más quería. Me estremecí. Me fue muy difícil darte la espalda e irme, no solamente porque sabía lo que implicaba no llevarte conmigo, sino porque… aunque no lo creas… no quería separarme de ti.

Historia seguía sin decir nada. Supuso que no había sido fácil para Ymir decir esas palabras, y era obvio que había esperado mucho tiempo para decirlas.. Así que no era solamente la presión de Reiner y Bertholdt. También estaban sus sentimientos personales al respecto. Pero recuerdo que ella había dicho que había actuado de forma egoísta, tratando de salvarse a sí misma, sin pensar en los demás. ¿Se habrá dado cuenta que estaba equivocada al pensar de ese modo?

—Ymir… ¿acaso estás diciendo lo que yo creo que estás diciendo?

—No me lo hagas repetir, por favor —dijo Ymir, luciendo angustiada—. Tampoco quiero una respuesta de tu parte, porque ya sé que no puede haber algo más que amistad entre nosotras. Solamente quería hacerte una confesión, nada más. Lo único que quería era lo que supieras.

Pero Historia no estaba enteramente convencida de aquello. Conocía lo suficiente de Ymir, y de sus experiencias con ella, que buscaba algo más que confesarse con esas palabras. Lo que estaba fuera de su entendimiento era por qué ella creía que no podía haber nada más entre ellas.

—Ymir, ¿por qué dices esas cosas? Sabes que no hay forma de saber que estás en lo cierto o no, a menos que des un paso adelante. Si quieres estar conmigo, pídemelo. No seas cobarde.

—Es que… soy cobarde, Historia —dijo Ymir, con un temblor en la voz—. No soy como tú. No lo entiendes. Si estuvieras en mi lugar, entenderías.

—Porque no sabes lo que te voy a decir —completó Historia, esbozando una sonrisa—. Pero, ¿cómo diablos vas a salir de la duda si no te atreves a pedírmelo? ¿O hay algo más que te impide dar ese paso?

Ymir se puso un poco colorada.

—Es que… pensé que… bueno… pensé que había algo entre tú y Eren.

Historia casi se atragantó de la risa.

—Eres estúpida —dijo, tratando de controlarse—. Es cierto que él y yo nos hemos hecho más cercanos, pero… por favor, Ymir, no es como para que me enamore de él. Se nota que no has puesto mucha atención, porque asumo que estuviste observando la batalla de Shiganshina.

—Estuve siguiendo al Cuerpo de Exploración desde que salieron de Karanes —admitió Ymir, luciendo un poco compungida—. Fue ahí cuando te vi con Eren, conversando, como si fuesen muy cercanos el uno con el otro.

—¿Y es por eso que no quieres pregúntame si quiero estar contigo o no?

Ymir no dijo nada, pero Historia pudo leer la respuesta en sus ojos. Compuso una pequeña sonrisa.

—No tienes nada que perder si me preguntas.

—Es que… no quiero perderte.

—Es un riesgo que debes correr… que todos deben correr en tu situación —dijo Historia, sin perder la sonrisa de su cara—. Entiendo que tienes razones para tener miedo, pero, cuando todo esto acabe, te darás cuenta de que no había nada que temer.

Ymir se quedó en silencio, ponderando las palabras de Historia. Si lo pensaba detenidamente, ella le estaba poniendo las cosas muy fáciles. No se estaba haciendo de rogar, como muchas chicas en su posición hacían, y le estaba invitando a que fuese honesta de una vez, y le pidiera lo que tanto ansiaba. Ni siquiera le había preguntado por qué quería estar con ella. Tal vez ya sabía sus razones, tal vez para ella no eran importantes los motivos, pero el punto era el mismo. ¿Sería capaz de soportarlo si Historia le decía que no? ¿Valía la pena dar un paso adelante, si había siquiera una mínima posibilidad de que todo saliera bien? Después de un buen rato, Ymir decidió que sí valía la pena.

—Historia, me sacarías un gran peso de encima si aceptaras ser mi… mi pareja.

Historia se quedó mirando a Ymir como si fuese la primera vez que la viera apropiadamente. Se acercó un poco más a ella, mostrando una sonrisa, mirándola fijamente a los ojos.

—¿Ves? Todo lo que debías hacer, era pedírmelo.

—No me has dado una respuesta.

Historia se acercó aún más a Ymir. Sus piernas rozaban la una con la otra. Sus ojos jamás se desviaron de los de ella.

—Acabo de dártela.

Ymir se quedó mirando a Historia, notando su cercanía. Fue en ese momento cuando se dio cuenta que ella sí había respondido a su pregunta. Ninguna palabra había sido necesaria. Una simple acción podía valer más que un libro lleno de palabras. Sintió cómo su confianza aumentaba, mientras una fuerza invisible le movía a acercarse un poco más a Historia, otro poco más, y otro poco… (7)


Erwin veía cómo las provisiones y los pertrechos descendían por el ascensor, mientras que los guardias en los muros trataban, en vano, de lidiar con los rayos de Sailor Jupiter. Hange, Levi y los demás ya se encontraban junto a él. Eren, como era predecible, notó de inmediato la ausencia de Armin. Erwin lucía complacido por el retorno de Petra a sus filas, aunque no sabía la sorpresa que la acompañaba.

—Mikasa ha hecho un excelente trabajo distrayendo a los guardias —comunicó Erwin a Hange, quien supervisaba el traslado de los pertrechos y el desarme del ascensor—. Pero es preciso apresurar las operaciones. Dudo que ella pueda aguantar mucho tiempo más.

—Debo admitir que no sabría qué rayos habríamos hecho si ella no fuese una Sailor Senshi —dijo Hange, señalando a los soldados a que desarmaran el ascensor lo antes posible—. Hablando de lo mismo, encontramos a otra Sailor Senshi en Trost.

Erwin compuso una expresión de ligera sorpresa.

—¿Y quién es? ¿Es de los nuestros?

—Así es —repuso Hange, señalando con un dedo a Petra—. Levi tuvo la idea de visitarla, pues ella sabía qué mercaderes estaban de nuestro lado. Luna fue quien se dio cuenta que ella era una Sailor Senshi.

—¿Y qué poderes tiene? —preguntó Erwin, esta vez, a Luna.

—Ella es Sailor Mercury, y tiene poderes sobre el agua y el hielo —repuso la aludida, mirando a Petra, quien no lucía muy cómoda que digamos—. También noté que, aunque no lo haya mostrado aún, ella tiene mucho potencial intelectual.

—Me hacen ver como si fuese una maravilla —intervino Petra, ligeramente colorada—. Pero no lo soy. Ni siquiera sé cómo usar los poderes que ustedes dicen que tengo. Tampoco me considero demasiado inteligente.

—Acabas de enterarte que eres una Sailor Senshi —acotó Levi, y Petra giró su cabeza tan rápido que se hizo daño en el cuello—. Ninguno de nosotros esperamos que hagas grandes cosas de la noche a la mañana. Primero que nada, debes familiarizarte con tu nueva condición, luego, con tus poderes, para que nos ayudes a librar la guerra contra los titanes.

—Bueno, a Mikasa no le tomó mucho tiempo aceptar su nuevo rol —dijo Hange, viendo que la carreta con los pertrechos había penetrado en el bosque donde ellos se encontraba refugiados—. Jean, lanza una señal de humo a Connie. Necesitamos que Mikasa regrese con nosotros.

Jean obedeció, notando que Eren permanecía en silencio. Seguramente estaba esperando el momento para preguntarle a Erwin por el paradero de Armin. Cuando miró al lado lejano del muro, vio la señal de Connie, y los rayos dejaron de escucharse. Algunos minutos más tarde, Connie y Mikasa se reunieron con los demás. Mikasa lucía muy agotada, a tal punto que cayó al suelo, casi inconsciente, y Eren acudió de inmediato a su auxilio, tomándola en brazos y alcanzando una cantimplora con agua, de modo que ella bebiera.

—¿Salió todo bien? —preguntó Mikasa débilmente.

—Conseguimos los pertrechos sin que nadie se diera cuenta, y no en menor medida gracias a ti —dijo Eren, haciendo que Mikasa bebiera más agua. Lentamente, ella fue recobrando el sentido y se sintió con suficientes energías para comer algo—. Estoy orgulloso de ti.

Eren le tendió la mano, y Mikasa la tomó, poniéndose de pie. Sin embargo, ella no soltó la mano de Eren, y él no pareció quejarse de ello. Simplemente, sonreía. Así estuvieron un buen rato, antes que Erwin comenzara a dar órdenes a diestra y siniestra. En resumen, hablaba de dividir el Cuerpo de Exploración en tres escuadrones, de forma de cubrir el mayor terreno posible y encontrar más pronto al resto de las Sailor Senshi. No obstante, ocurrió algo que hizo que todos los planes de Erwin quedaran en nada.

—Alguien viene —dijo Sasha en un tono urgente, quien era capaz de percibir amenazas a mucha distancia—. Se acerca a paso lento. Puede que se trate de una emboscada.

Todos desenvainaron sus espadas y esperaron. Levi era el único que permanecía calmado, escrutando los árboles, esperando por lo que fuese que estuviera escondiéndose en la espesura.

Sin embargo, sus temores eran infundados. Cuando la figura se hizo visible entre las sombras, todos suspiraron de alivio.

—Historia —dijo Sasha con voz queda, como si no esperase que apareciera en un buen tiempo—. ¿Por qué regresaste? Pensé que te ibas a quedar con Ymir.

—No es tiempo de hacer preguntas estúpidas —protestó Historia, quien ostentaba una expresión de urgencia en su cara. Eren, quien también se había sorprendido por la aparición de Historia, se dio cuenta que su actitud, más que tratar de callar a Sasha, intentaba desviar el tema a propósito. Se preguntó si había pasado algo entre Ymir y ella, pero, en cuanto consideró la posibilidad, sin saber por qué, sintió que su estómago se le retorcía, como si estuviera muy nervioso. ¿Por qué me pasa esto? ¿De dónde mierda proviene esta sensación?

—¿Por qué la urgencia, Historia? —preguntó Levi, acercándose a ella a paso tranquilo y taladrándola con la mirada—. ¿Qué es lo que sabes?

—Estamos buscando Sailor Senshi, ¿verdad?

Levi frunció el ceño.

—Encontraste a una.

—Bueno, no estoy totalmente segura, pero hay cosas que me hacen pensar que podríamos estar en presencia de una.

—¿Cosas como qué?

—Es mejor que vengan conmigo —dijo Historia, dando una mirada significativa a Erwin—, y lo vean por sí mismos. La gata puede decidir si realmente estamos en presencia de una Sailor Senshi o no.

—Me llamo Luna —espetó la aludida. Historia no se dio por enterada.

—Vale la pena el riesgo —dijo Erwin, quien parecía pensar rápido—, aunque contemos con un hombre menos.

Eren, al escuchar a Erwin, recordó que debía hacerle una pregunta muy importante al comandante.

—Señor, ¿dónde está Armin? No le he visto por ningún lado.

—Armin se dirige al norte, hacia el muro Sina —repuso Erwin, quien era ayudado por Hange a que subiera a su caballo—. Dijo que necesitaba averiguar algo en el distrito Utopia.

—¿Y permitió que fuese solo? —inquirió Eren, luciendo alarmado.

—Aquella fue su decisión —respondió Erwin, dando una breve mirada hacia el muro Rose—. Tal vez sepa algo que nosotros no. Dijo que tenía los recuerdos de Bertholdt en su cabeza, y decidió averiguar hasta dónde le llevaría eso. Permití que se fuera porque, tal vez, Armin pueda hallar una forma de liberar a Annie Leonhart de su prisión de cristal.

—¿Y de qué serviría eso?

—Es muy poco lo que sabemos de ella —dijo Erwin, acomodándose en su caballo—. Además, creo estar en lo cierto que también conoce ciertos secretos de los titanes. Necesitamos saber por qué ella, Reiner, Bertholdt y Zeke querían capturarte, y hacia dónde querían llevarte.

Eren se quedó en silencio, tratando de hacerse un marco mental de por qué Armin partiría en solitario hacia el distrito de Utopia, sin siquiera una escolta de un par de soldados. Incluso se habría sentido más tranquilo si Mikasa le hubiera acompañado, pero sabía que Erwin no permitiría que ella hiciera algo así, sobre todo cuando ella era una Sailor Senshi. Al final, sabiendo que no ganaba nada preocupándose por Armin, montó su caballo y esperó las órdenes de Erwin para que partieran hacia el sur, preguntándose quién era la tercera Sailor Senshi.


(7) En este fic, las escenas de amor serán asumidas, o sea, que no se describirán de forma explícita. Será trabajo del lector imaginarse el resto.