Astoria Lissandra Greengrass

Royal Suite, Burj Al Arab

Dubai

7:00 a.m.

Su cabello estaba desparramado en la almohada y su mano estaba entrelazada con la de Ronald Weasley, sus ojos estaban cansados, en verdad quería dormir un poco más. Se había despertado desde las cinco y ya no había podido conciliar el sueño.

¿Qué hacer? ¿Cómo hacerlo?

Draco le había dicho que con hacer lo que siempre hacía con Ron su plan tendría éxito y confiaba en él, es sólo que Ron era una de las personas más testarudas que había conocido y a su manera, amaba a Granger. Eran amigos de mucho tiempo, casi hermanos, como con Potter. Además, era un caballero de los que ya no hay. No podría dejar a su pareja ahora, porque sentiría que la defraudaba y que la dejaba desamparada, a pesar de que saber Hermione no era una victima. ¿Entonces? ¿Sería mejor decirle que ella quería deshacerse de él también? ¿Le diría que Draco la envió? ¿Se enojaría mucho?

La última de las preguntas era la que más la preocupaba. Conocía a Ron, y sabía que se guiaba por sus impulsos y rara vez se detenía a pensar dos veces, era todo un Gryffindor. Y no quería decir nada que arruinara su relación para siempre, aunque pensándolo bien nada de lo que dijera pondría las cosas peor que si Ron se casara mañana.

Astoria sonrió con algo de amargura. ¿Por qué no había podido enamorarse de un chico como los que le presentaba su madre? ¿No habría sido más fácil? Bueno, a ella no le gustaba lo fácil.

—¿Ron? —susurró. Con su pulgar le hizo suaves círculos en el dorso de la mano para llamar su atención. La respuesta que recibió fue un gruñido—. Ron —insistió. Su acompañante abrió los ojos, e inmediatamente los cerró de nuevo, preguntando:

—¿Qué hora es?

—Las siete.

—Duérmete mujer, es muy temprano y estamos de vacaciones.

La chica se rio un poco. Él nunca había sido una persona mañanera y ella tampoco si a esas íbamos, pero aquello era importante.

—Ron —dijo por tercera vez en un tono más alto.

—¿Que? —preguntó él y remoloneó en las sábanas. Al notar la mirada de Astoria no hizo intento de volver a dormir—. ¿Sucede algo? —preguntó algo más despierto.

—Hay una cosa que debo decirte…


Hermione Jane Granger

Finnigan's Pub

9:00 a.m

—¿Por qué tan temprano Malfoy? —preguntó, dejando el bolso en el respaldo de sus silla y sentándose con cuidado.

—Ansiaba ver tu cara Granger —Hermione sonrió ante sus palabras al no notar ni gota de sarcasmo y se acomodó el cabello detrás de la oreja. Draco carraspeó incómodo, no se acostumbraba a ésta paz extraña entre ellos.

—Podría decir lo mismo —sonrió ella con voz sedosa—, pero no lo haré —Draco no pudo evitar hacer un mohín como un infante al que le niegan un dulce.

—¿Por qué?

—Soy una mujer comprometida ¿Recuerdas? —dijo enseñando su anillo, que a cada segundo le pesaba más.

—Para eso estoy aquí —comentó Draco haciendo un gesto con la mano, para restarle importancia al asunto. A Hermione le maravilló la manera en la que él podía hablar de un tema tan delicado como si hablara del postre.

—¿Cómo olvidarlo? —preguntó sinceramente—. El bolsillo de Ronald lo resentirá.

Ambos rieron. No sabían si en verdad había sido gracioso, pero no les importó, el ambiente mismo los hacía sonreír, de nervios, de vergüenza y de felicidad. ¡Qué fácil era dejarse llevar por aquello! ¡Qué fácil ignorar las voces en sus cabezas encendiendo las señales de alarma! ¡Qué fácil inclinarse inconscientes el uno hacia el otro! Estaban ahí, siguiendo sus instintos y dejando que éstos hablaran por sí solos.

—Te ves bien, guapa como siempre —susurró el rubio, arrastrando sensualmente las palabras y examinando a la chica con su intensa mirada gris.

—¡Vaya vaya! —exclamó con burla—. Draco Malfoy haciéndome un cumplido. Satanás debe estar esquiando en el infierno —ambos rieron de nuevo, la cosa se estaba poniendo por demás absurda pero lo estaban disfrutando. No había otra cosa que hacer, más que verse, hablarse y tocarse furtivamente.

—Es probable, espero que le guste el nuevo clima —dijo él tomando su mano. Ante la cara de asombro de Hermione, añadió—, porque las cosas van a ser así por algún tiempo —Y como Hermione seguía sin decir nada, Draco rodó los ojos y soltó el aire con exasperación antes de aclararle ya sin la voz seductora:—. Estoy coqueteando contigo Granger.

—Sé lo que haces —aseguró ella sonriedo aún más y apartando su mano juguetona—. Lo que no se es por qué.

—Tal vez porque eres una linda bruja —Draco se encogió de hombros.

—¿Debo tomarlo como un cumplido? —Hermione frunció el ceño. ¿No sabía Malfoy que "bruja" no era algo que las mujeres quisieran escuchar a menudo?

—Pues... Si —contestó él confundido. ¿No era aquello obvio? Hermione notó su frustración y le hizo reír internamente. ¡Claro! Él era un sangre pura y para él "bruja" no implicaba una verruga en la nariz.

—No tienes idea de como coquetear —sentenció ella y él levantó una ceja y soltó una carcajada como pocas. Y es que esa era nueva, nadie jamás había dicho una tontería semejante: Que él, Draco Narcisso Malfoy ¿no sabia coquetear?

—¿Estas segura de eso? —Hermione asintió—. Bueno, yo no soy quien para contradecirte, pero deberías hablar con todas las otras féminas del mundo, a ver si coinciden contigo.

—La mayoría de las otras féminas del mundo me dirían que eres un dios hecho hombre. Por eso la mayoría de las féminas del mundo son unas perdedoras —replicó igual de segura.

—¿Porque saben apreciar la belleza?

—No, porque pierden su tiempo. —Draco alzó una ceja aún más confundido y fue el turno de Hermione de explicarse—. Tú eres un chico malo Draco, y por eso quieres a una chica mala a tu lado, no a una fanática aduladora que… —hizo una pausa y se acercó a una distancia peligrosa, aprovechando para entrelazar ambas manos con las de él—, no pueda seguir tu ritmo —concluyó en un susurro que al hombre se le antojó diabólico.

—Estás jugando con fuego —le advirtió al sentir el pie de ella contra su pierna.

—Soy incombustible.

—¡¿Van a querer algo de tomar¡? —Los ocupantes de la mesa se separaron de un brinco, y Hermione volteó molesta a ver a Seamus Finnigan, pero antes de que pudiera abrir la boca, la voz de Draco se le adelantó.

—¿Te parece que queremos algo de tomar? —preguntó impaciente.

—Lo que me parece que estan dando un espectáculo deplorable —respondió Seamus airado y se dirigió a la mujer—. ¿Qué pasa con Ron? ¡Aún no cancelan la boda y ya andas por ahí de...! —antes de decirlo enmudeció. Parecía que se lo había pensado mejor. Malo para él que ella le hubiera oído.

—¿De qué Finnigan? —preguntó furiosa sacando su varita al instante.

—No me gusta cómo te estás conduciendo, eso es todo. Te lo digo como amigo, ésta no eres tú —dijo él alzando las manos para apaciguarla.

—Nos vamos —Le dijo Draco a Hermione de pronto, tomándola del brazo y mirándola fijamente, para evitar que se abalanzara sobre el dueño del pub—. Mi abogado vendrá el Lunes —agregó dirigiéndose a Seamus.

—¿Abogado?

—Nuestro contrato acaba de cancelarse Finnigan —musitó en tono seco y desapareció con Hermione a su lado.


Astoria Lissandra Greengrass

Royal Suite, Burj Al Arab

Dubai

9:00 a.m

—Repítelo —Le pidió.

—Ron… —suplicó ella.

—¡Repítelo! —gritó Ron sacando la cabeza de entre las manos. Astoria lo miró estupefacta.

—¿Para qué?

—Quiero asegurarme de que te oí bien antes de hacer cualquier cosa —dijo con la voz más extraña que le haya oído nunca. Astoria quería meterse bajo las sábanas y fingir que nada de aquello estaba pasando. Sin embargo, lo hecho hecho estaba y no era hora para acobardarse.

—Trabajo con Draco, en Malfoy Inc.

—¿Desde cuándo? —preguntó Ron a pesar de saber la respuesta.

—Desde siempre

Una punzada de vergüenza recorrió al pelirrojo de pies a cabeza.

—¿Sabes lo de…? —comenzó con la mirada cargada de temor. Astoria asintió sin dejarlo terminar—. ¿Por qué no me lo dijiste antes?

—No sabía cómo ibas a reaccionar. —Ambos se quedaron en silencio un momento. ¿Qué podrían decir?

—¿Cómo reaccionaste tú? —preguntó Ron al fin.

—¿A qué te refieres?

—Cuando supiste que estaba dispuesto a pagarle a alguien para que se deshiciera de Hermione por mí —dijo atropelladamente, como si no quisiera que ella le entendiera. Pero lo hizo y de pronto entendió su aprehensión. No estaba enojado con ella sino con él mismo, por haber sido descubierto. Era claro que su mentira le dolía, pero le dolía más que ella supiera lo cobarde que era— Haz de pensar que soy un cobarde —dijo confirmando los pensamientos de Astoria. Ella se sentó a su lado y jugueteó con el rojo cabello diciendo:

—Al contrario.

—¿Soy muy valiente? —ironizó él, sacudiendo un poco la cabeza para que ella le dejara en paz.

—Bueno, no precisamente pero… —decía sentándose a su lado.

—¿Por qué me contaste? —La interrumpió.

—No quiero tener secretos contigo —Otra vez, el silencio se apoderó de la habitación. ¿Qué más da? pensó Ron. Al parecer Astoria no le aborrecía por aquello, y tampoco creía que era un cobarde inútil a pesar de que lo fuera.

—Dime… ¿Crees que lo logre?.

—No lo sé. —admitió ella.

—En el folleto dice que tiene garantía del ochenta por ciento —musitó el hombre, más que nada para sí mismo. Intentando convencerse de que nada malo pasaría. Al cabo de unos segundos se dio cuenta de que Astoria no le respondía.

—¿En qué piensas? —preguntó acunando su mano con la suyas.

—En el otro veinte por ciento —nuevamente, el silencio. Había algo en aquellos momentos sin sonido que hacía que Ron se sintiera incómodo. ¿Era porque sin ruido, pensaba en Hermione y en la boda y en su vida? ¿O era sólo porque quería escuchar su voz?

—Si lo lograra —comenzó—. ¿Te quedarías conmigo?

—¿Qué clase de pregunta es ésa? —ella levantó la vista algo indignada.

—No lo sé. Hay brujas a las que les gusta… —la frase quedó en el aire, Ron no quería terminarla.

—¿La aventura? ¿Los romances fugaces? —sugirió ella, más indignada todavía, levantándose de la cama. Él asintió, rojo como su cabello—. ¿Es eso lo que piensas de mí?

Ron negó con la cabeza. —Quería darte la oportunidad de escapar ahora que puedes.

—¿De qué estás hablando? —preguntó Astoria rodando los ojos. Si había una cosa que no le gustaba de Ron era su dramatismo y su afán de complicar las cosas y pensar demasiado en todo.

—Sabes que no te puedo prometer nada. Ahora te amo, créeme que sí, pero también hubo una época en que la amaba a ella —Astoria hizo una mueca de disgusto. ¿En verdad pensaba que eran situaciones similares? Estaba harta de su indecisión y de sus ganas de arruinarlo todo, era hora de que se le quitara el miedo. ¿No era un león? ¿No debía luchar por sus ideales y toda esa basura?

—Es diferente —aseguró ella tomándole de la barbilla y forzándolo a que la mirara.

—¿Cómo estás tan segura?

—Por que éstas cosas se saben, se sienten —lo besó con cuidado en los labios. Un beso ligero, corto y lleno de significados—. Ella no era para ti.

—Ojalá fuera tan sencillo —musitó Ron apartándose de Astoria que comenzaba a cansarse—. Ella aún me ama —confesó de pronto.

Astoria comprendió de inmediato el plan de su socio, era inteligente y si tuvieran más tiempo lo más probable es que funcionara todo aquél teatro y Ron terminaría sintiéndose tan culpable que no podría más que terminar con ella. El punto débil era que sólo quedaban aproximadamente doce horas y que Ron estaba empecinado en que no casarse con ella a estas alturas le haría más daño que no hacerlo.

—Se van a casar mañana Ron, es obvio que quiere que funcione, tiene miedo —intentó convencerlo—. No le queda de otra.

—¿No le queda otra más que amarme? —Por un momento pareció que se había enojado, pero soltó un suspiro gigante tras unos segundos—. ¿Y a mí que me queda?

—¡Yo! —gritó ella con mucha exasperación, al borde de las lágrimas.

Se quedaron callados. Las palabras de Ron habían deshecho la paciencia, la esperanza y el corazón de Astoria. ¿Quería quedarse con Hermione? ¿A pesar de que ella estaba prácticamente rogándole? ¡Bien! Que hiciera lo que quisiera. Al diablo con Ron, al diablo con Draco y sus planes, al demonio con todo.

—Entiendo —dijo ella, a pesar de que no lo hacía. El tono en su voz pareció despertar a Ron de un sueño.

—No es que no quiera estar contigo… —empezó a decir, notado que había cometido un error garrafal y que Astoria se estaba rindiendo.

—No parece que te esfuerces mucho. —Le cortó débilmente, ya no tenía ganas de razonar con él—. Es difícil, por que tú lo haces difícil y ya me has dicho muchas veces que parte de ti aún la ama y quiere protegerla de todo. Lo entiendo, créeme que sí, pero tienes que entender que ya no puedo más. Ya no Ronald, estoy cansada.

—Tori…

—Déjame ir, es lo mínimo que puedes hacer por mí ahora. Te he dicho lo que necesito de ti, sabes lo que tienes que hacer y no quieres. No puedo esperarte más Ronald —Le dolía demasiado y también le enojaba muchísimo. ¿Qué clase de Gryffindor era él? ¿Y qué clase de serpiente era ella? Llorando por una comadreja cuando debía devorarla—. Te amo

Y salió del cuarto.


Draco Narcisso Malfoy

Mansión Malfoy, Wiltshire

10:00 a.m

Sabía que Granger fingía leer el periódico, pero en realidad no le quitaba la vista de encima mientras preparaba el desayuno para ambos. Intentaba recordar cuándo fue la última vez que una mujer se había sentado en la cocina de la mansión a comer con él, y no había tenido éxito pues jamás había pasado semejante cosa. Ahogó una risa muy impropia de él imaginando la cara de Lucius si se enterara que Hermione Granger se encontraba muy campante untando mermelada en unos panes tostados, hablando con la elfa doméstica de sus comidas favoritas. Su padre había aprendido su lección sobre la pureza de sangre, pero aún así no le caían bien los héroes de guerra que le habían encerrado en Azkaban por cinco años, no le gustaba tener que deberles una.

—¿Sucede algo? —preguntó Hermione mirándolo con curiosidad. Ésta era la primera vez que lo escuchaba reírse así.

—Ofreces un buen espectáculo Granger —dijo simplemente. No quería hablar de Lucius.

—Me alegra que te estés divirtiendo —sonrió ella aventándole una fruta.

—A mí me alegra que te alegre que me esté divirtiendo —Draco atrapó la naranja con una mano y levantó una ceja por un segundo antes de aventarla de nuevo hacia ella.

—Pues a mí me alegra que te alegre que me alegre que te estés divirtiendo —contestó Hermione atrapando la naranja con la misma facilidad que él y lanzándole una pera que no pudo atrapar.

Draco levantó ambas cejas. ¿Estaba retándole acaso? ¿No sabía que la aplastaría en su pequeño jueguito?

—¿Ah sí Granger? —Ella no contestó y entonces él atacó tomando aire:— Pues me alegra que te alegre que me alegre que te alegre que me esté divirtiendo.

—Eres un niño Malfoy —rió ella.

—Tu empezaste. —Hermione rodó los ojos y volvió a su pan. Draco no perdió la oportunidad de restregarle su victoria en la cara, por pequeña e infantil que fuera—. Perdiste Granger —le dijo. Ella se volteó divertida, pero fingiendo enojo.

—¿Perdí? No sabia que estábamos jugando para ganar algo.

—Pues lo estamos.

Fue su turno de levantar la ceja. Internamente el dueño de la casa le aplaudió el gesto, lo hacía como toda una profesional.

—Me alegra que te alegre que me alegre que te alegre que me alegre que te estés divirtiendo —replicó la castaña como si estuviera recitando la lista de víveres. La sonrisa de Draco se hizo más grande, preparado para contraatacar.

—Me alegra que te alegre que me alegre que te alegr...

—¿Amo Draco? —Le interrumpió Frisky, la elfina doméstica. —Su teléfono está sonando —Friski le pasó el teléfono al revés a pesar de que había intentarlo mostrarle cómo funcionado ella se había rehusado rotundamente. Lo tomó con desgana y le hizo a Granger una señal de que aquello no había terminado.

—¡Malfoy! ¿Para qué narices te pago? —El tono de Ronald Weasley lo tomó desprevenido, parece que las cosas habían ido peor de lo anticipado.

—Si... verás Rey Weasley, no voy a poder hacer nada por ti.

—¿Qué? —Draco casi sintió lástima por él, se notaba que estaba a punto de colgarse con una de sus corbatas baratas—. Es muy poco tiempo saco de pecas —dijo en tono de disculpa.

—¡Te pagué una fortuna! —vociferó Ron.

—Que afortunadamente no necesito y te reembolsaré en mi próximo viaje a Gringotts. Escucha Weasley lo lamento mucho de verdad.

Draco aguantó algunos de los gritos e insultos del pelirrojo, pero se cansó pronto y colgó. No había necesidad de arruinar su día con ésas tonterías. Tenía a una chica bonita en casa a la que atender. Y no cualquier chica.

—¿Era Ron? —Draco asintió y Hermione se mordió el labio preocupada—. ¿Qué quería? ¿Qué le dijiste? -

—No quiero hablar de negocios ahora. No es el lugar ni el momento —dijo intentando sonreír pero ella lo tomó como una muestra de que algo iba mal.

—No me importa —replicó ella—. Quiero saber cómo vas con ésto. ¿Crees que no te oí? ¡Le dijiste que ya no había tiempo, que no había nada que hacer! ¿Es eso lo que piensas?

—Es parte del plan Granger. Por favor dejemos el tema.

La chica le hizo caso, desayunaron en silencio y sin incidentes, pero el momento había pasado. Ya no se sentía ligero y feliz como hace unos minutos y no había mucho que pudiera hacer al respecto. Granger estaba preocupada por la comadreja y por su boda y por la relación. ¿Lo estaba él?

Siempre confiaba mucho en sus planes. Se jactaba de entender a mayoría de la gente y había probado cientos de veces que tenía un método efectivo de hacer las cosas y aún así, había parejas que se le habían escapado. Gente que de la noche a la mañana resolvía sus diferencias y se casaban y tenían hijos y vivían felices para siempre.

Sacudió levemente la cabeza porque, no era posible que ella y Weasley lo arreglaran ¿cierto? Ella ya no sentía nada más que amistad por él.

La ansiedad era algo conocido pero inusual. Sobretodo no así como la estaba sintiendo en ése momento. Su estómago punzaba con miedo y angustia. ¿Qué si arreglaba las cosas con Granger? ¿Qué si se había decidido a conquistarla? ¿Qué si lo hacía? Nada de éso importaría si su plan fallaba porque un contrato mágico era para toda la vida.

Se dió de topes con la pared mentalmente. ¿Por qué nunca hacía un plan B? Es verdad que no había requerido ninguno en el pasado, y que no le importaba fallar algunas veces. Se decía que si fallaba, era porque la pareja era inseparable y se merecían el uno al otro. Se decía que si podían con él podían con cualquier cosa pero ahora ésa idea le parecía ridícula. El pecoso y Granger no debían estar juntos, él no se la merecía y...

La nueva y más grande ola de inseguridad y desesperación le pegó tan fuerte que hizo una mueca de dolor.

—¿Estás bien? —preguntó Hermione volviendo a la realidad.

—Vamonos —dijo de pronto. Sonaba como un loco pero no le importaba. Quería vivir la aventura de estar con Hemione sin importarle nada, quería descubrirla, quería forjar un vínculo especial, quería tantas cosas y no podía siquiera imaginarse no poder hacer ninguna de esas cosas.

—¿A dónde?

—¡A donde sea! —exclamó. Intentando contener su voz lo más que pudo.

—¿Qué? —Hermione estaba bastante confundida por la repentina expresión de Draco.

—Desaparezcamos un tiempo. Tu y yo... —A penas salieron las palabras de su boca supo que era una locura de proporciones mayúsculas. ¿En verdad le importaba tanto? ¿Le quería tanto como para dejarlo todo e irse con ella? ¿O simplemente quería dejarlo todo, con ella o sin ella?

—¿Malfoy estás bien? —Hermione no parecía estarlo tomando en serio y fue entonces que volvió en si.

—Me... yo... —iba a decirle que le había dado un ataque de pánico. No quería quedarse con el "qué hubiera pasado". Hermione le gustaba, y sentía que con ella podía haber algo especial. Sentía que a pesar del colegio y de la guerra y de todas las situaciones asquerosas que habían pasado entre ellos, la chica era su pareja ideal. Y el sabía de parejas ideales, habiendo visto tantas que no lo eran, pero entonces con más razón debía de hacer todo lo que estuviera en sus manos para no dejarla ir. Tenía que experimentar con un sentimiento como el que estaba creciendo en su pecho. Nunca había sentido algo así y no quería dejar de hacerlo, quería que se hiciera más grande, quería llegar a amar a alguien como sus padres se habían amado entre ellos. A pesar de todo y de todos.

Y en el fondo, aunque todavía no lo supiera, quería que fuera ella el receptáculo de su amor.

—¿Tu qué? —preguntó Hermione haciéndole salir de sus cavilaciones.

—Nada —Lo haría, lo arreglaría todo y de ser necesario la raptaría y se la llevaría al lugar más remoto del mundo para que no se casara con Weasley. Pero por ahora, debía mantenerla a raya de su repentino sentimiento burbujeante— ¿Te acompaño a la puerta?

—Ehm... ¿Gracias? —contestó no muy segura.

Salieron a la carretera, y él alzó su varita, llamando al autobús noctámbulo. Antes de que subiera le susurró:

—Me alegra que te alegre que me alegre que te alegre que me alegre que te alegre que me estuviera divirtiendo. Eres una gran compañía... Hermione.


Harry James Potter

Little Chrome

12:40 p.m

—¿Ron? —El salvador del mundo mágico se extrañó de ver a su mejor amigo saliendo de la chimenea con expresión preocupada.

—Necesito ayuda.

—¿Con qué? —preguntó Harry aprehensivo. La última vez que Ron había llegado así tuvieron que reconstruirle dos costillas y había tenido que viajar personalmente hasta Purbeck Hills para arreglar las cosas con los gigantes.

—Con Hermione —El pobre chico se quedó helado. Ésto era peor que los gigantes.

—Juré que no iba a intervenir en su relación ¿recuerdas?

—Te libero de tu juramento. Es urgente Harry

—¿Qué quieres que haga? Se van a casar mañana Ron. ¿Cómo piensas romper el compromiso a éstas alturas? —A decir verdad le importaba poco lo que la sociedad dijera, si algo había cultivado con los años era una corteza para los murmullos, lo que le preocupaba es lo que pudiera pasar con la amistad que tenía con ambos. Por éso había hecho aquél pacto. No quería que lo pusieran en medio como tantas otras veces.

—El único que puede arreglarlo eres tú.

—Ron —dijo en un susurro otra voz, salvándole de contestar que aquello era una reverenda tontería.

—Ginny... —contestó su hermano. No quería hablar con ella de aquello.

—¡Habla más bajo! James está durmiendo —siseó la pelirroja—. Ahora respecto a tu asunto, ya te hemos dicho mil veces lo que opinamos —continuó y Ron rodó los ojos y murmuró entre dientes.

—¿Tú plan con Malfoy? ¡Funcionó de maravilla Ginevra! —ironizó en un susurro enojado. Ginny abrió mucho los ojos ¿Su hermano también había ido a verlo? ¿Y Hermione? ¿El hurón estaba cobrándole a los dos? Sin quererlo intercambió una mirada cómplice con su esposo, afortunadamente Ronald Weasley no era de los que notaban detalles como ésos.

—Lamento eso —dijo Ginny sinceramente—. Pero tengo otra solución

—Si quieres que valla a hablar con Hermione y le diga lo que siento y todo eso que siempre me dices ya puedes ir metiéndote tu solución por el...

—¡Ron! —gritó Harry advirtiéndole. Su chica le miró agradecida. James se pudo a llorar en su cuarto y la mirada cambió al instante. Corrió a calmar a su hijo, pero antes le dijo a su amigo:—. ¡Amigo basta! Sé que estás enojado y bueno, no sé cómo estés, pero imagino que apesta lo que estás sintiendo y no quiero decir que te lo dijimos y eso pero...

—Lo sé —suspiró Ron derrotado—. Soy un idiota

Harry asintió y desapareció por las escaleras, su hermana sonrió. Bueno, éso era algo, era probable que ahora quisiera cambiar.


Astoria Lissandra Greengrass

Mansión Greengrass, Stamford

12:00 p.m

—¿Ya volviste? —La cuestionó su hermana a penas entrar al vestíbulo de la mansión.

—Déjame en paz Daph.

—¿Tan rápido? Y yo que creí que te ibas de luna de miel con Ronnie. Oh espera...

—Si, sí, él se casará y se irá de luna de miel con Granger. Ahórrate los comentarios Daphne no estoy de humor para tus intentos vulgares de hacerme sentir mal.

Astoria recorrió los jardines buscando un lugar donde su hermana no la encontrara en caso de que ésta quisiera escuchar su conversación.

—Hola —contestó la voz de Draco.

—¿Hola? ¿No quieres saber cómo me fue?

—Ya sé cómo te fue.

—¿Ah sí? ¿Cómo me fue?

—Bien.

—Te equivocas.

—Nunca lo hago querida.

—Pues ésta vez sí. Ron y yo tuvimos una pelea asquerosa y él se va a quedar con Granger. —Astoria hizo lo posible por decir todo aquello sin que se le quebrara la voz.

—Ya lo sabía y no, ésa cosa peluda no se va a quedar con mi chica. —dijo Draco del otro lado de la línea sonando determinado.

—¿Tu chica? ¿Tan rápido? Y yo que juraba que era la única que podía resistirse a tus encantos.

—Calma un poco tu lengua viperina Tori todo va de acuerdo al plan.

—¿Tu plan era que él y yo...?

—Si. Y después, sumado a la culpa de que Hermione lo "ama de verdad" y que él le va a destrozar la vida casándose con ella, está la culpa de que la mujer que quiere también está llorando por los rincones por su culpa. En resumen que si no hace algo pronto, va a perder no sólo su felicidad, sino la de las dos chicas más importantes de su vida. Sin contar a tu suegra.

—No sé por qué me sigo sorprendiendo de tu perversa mente —sonrió Astoria tranquilizándose un poco. Supuso que por éso le había dado tan pocos detalles de lo que tenía que hacer, la conocía tan bien que sabía perfectamente lo que pasaría, a veces agradecía que Draco fuera su amigo y no su enemigo.

—Tengo un plan B —dijo él de pronto.

—¿Plan B? —El alma de Astoria se le cayó a los pies—. Tu nunca tienes un plan B ¿Sientes que fracasarás verdad? ¿Es por éso? ¡Oh por merlín Draco!

—¡No, no! Astoria deja de ponerte como una bebé y escúchame.


Nota de la autora:

¿Qué tal? ¿Quién dará el primer paso hacia la libertad? ¿Cuál será el plan B de Draco? ¿Habrá dejado de llorar el pequeño James? Los leo en el desenlace del éxito mundial (jajaja) de Malfoy Inc.

Tengo que decirles además que aprecio muchísimo y no tienen idea de cuánto, que sigan leyendo ésta historia y que los amo a todos y cada uno de ustedes y que leo sus reviews con mucha ilusión :D

También que éste es el penúltimo capítulo y que me entristece y alegra en partes iguales.


Respuestas de Reviews:

AbytutisCM: Gracias :D hummm la espera es para que le dé más emoción jaja y que lo ansíes aún mas... :D

billithcartman: Awww gracias :D ¿De verdad? Bueno, a mí también, pero hay que ir por lo que uno quiere... ¿Qué es lo peor que puede pasar? ... No contestes :D... ¡Oh por merlín! Lo del logo sería genial :D

Susan-black7: Me alegra que te siga gustando :D y espero que no se haya hecho muy larga la espera :D...

MQserah: Jaja te adoro porque eres la única que le hace caso a mis preguntas jajaj :D y acertaste en algo: Astoria no entendió ni la mitad de la película :D.. mmm... espero subir la proxima actualización antes de que pase un mes de ahora y... no... es el reflejo del agua en la atmosfera o algo asi :D... pero el cielo no es azul :D

sailor mercuri o neptune: DRAMIONEEEE! ;D jeje, gracias por el apoyo. Espero que no se te haya hecho mucho el tiempo sin actualizar

Luneth Gray: Yo no haría esoooooo... nooo... (chiflando) jeje, no te preocupes, creo que nadie hará el ridículo en el altar... al menos no Hermione :D... ¿Suficiente Dramione ésta vez? Si no, no te preocupes, la conclusión se acerca y con ella el regadero de miel dramionesco :D

Lilith Evans Black: ¿Quién dirá que no? Estamos en las mismas porque yo tampoco lo sé jajajaj :D... Espero que hayas disfrutado éste cap :D

Tamyy Nakatsukasa Hatake: Juro por merlín que cada día hay nicks más impronunciables :D jeje, no importa, amo a ned flanders :D, Awww me gustan las nuevas lectoras :D sobretodo las que me echan flores como tu :D ahora... venga ése juramentirijillo! :D

TheBestInQuidditch: :D leerla desde el principio hasta ahora es una gran proeza :) yo lo he hecho y me ha costado unas cuantas horas... :) Me encanta que te encante :D

Anónimo: Gracias :D uno se esfuerza :D jejeje...

Cada una de ustedes ocupa un lindo lugar en mi corazoncito escritor :D gracias por leer y comentar...