XIX
Contradicción
Cazando a las Sailor Senshi, Parte 7
En algún lugar entre Shiganshina y Trost
Una vez que Ymir hubiera aceptado unirse nuevamente al Cuerpo de Exploración, Erwin decidió ponerse en marcha nuevamente. Su mente estaba puesta en Armin, pues no era exactamente un paseo en el bosque lo que pretendía hacer, si es que no lo había hecho ya. No obstante, había algo que le molestaba de su misión para rescatar a Annie Leonhart de las manos de la Policía Militar.
Recordaba claramente que, después que ella se hubo encerrado en su prisión de cristal, Annie había pasado a manos del Cuerpo de Exploración. Si eso era cierto, no alcanzaba a imaginar cómo la Policía Militar se las había arreglado para robar el cristal y trasladarlo a un distrito más protegido. Aunque puede que lo hayan hecho mientras nosotros tratábamos de rescatar a Eren de las manos de Reiner. Nuestro cuartel no estaba demasiado protegido en ese entonces. Pero, si Armin supo, por los recuerdos de Bertholdt, que Annie había sido trasladada, ¿cómo obtuvo Bertholdt esa información?
Erwin decidió dejar en pausa aquellos pensamientos, pues no tenía suficientes datos para llegar a una conclusión. Por el momento, la prioridad era entregar a Reiner y Zeke a las autoridades pertinentes. Dudaba que la totalidad de la Policía Militar estuviera comprometida con el plan del enemigo, y tenía la certeza de que iba a hallar a un aliado entre sus filas. Sin embargo, para lograrlo, necesitaba hacer algo muy difícil en condiciones normales, y por esa razón, necesitaba juntar la mayor cantidad de aliados posibles. Y entre ellos, los más importantes eran las Sailor Senshi. Ya había encontrado tres, y Luna le había hablado de cuatro.
—Esperaremos a que Armin regrese, y retomaremos la misión —dijo Erwin, y Hange asintió con la cabeza, al igual que el resto de los soldados—. ¿Eso te satisface, Levi?
—En lo absoluto —repuso el aludido con su voz monocorde—. No me gusta mucho esperar en un mismo sitio, sobre todo en un lugar sin gente. Asumo que recuerdas lo que pasó la última vez que pasamos por lo mismo.
—Lo recuerdo —dijo Erwin escuetamente. Levi le dedicó una mirada de reojo y volvió a mirar al frente, recordando la ocasión en la que se le había ordenado establecer un puesto de avanzada en territorio de los titanes.
Año 845, 25 Km al sur de Shiganshina.
Los titanes no parecían moverse del perímetro del bosque, por lo menos, eso era lo que creía el comandante Keith Shadis cuando planificó la misión de incursión en aquel bosque. Había decidido usar al escuadrón de Erwin para liderar la carga, seguido de un equipo de ingeniería para montar el puesto de avanzada. Keith tenía plena confianza en el éxito de la misión, principalmente por Levi. Era el soldado más hábil del Cuerpo de Exploración, pero nunca había participado en una misión fuera de los muros. Ese era el momento perfecto para poner sus habilidades a prueba, y ver si él era realmente lo que humanidad necesitaba para derrotar de una vez por todas a los titanes.
—¿No crees que sería mejor que el equipo de ingeniería esperara en el campamento principal? —preguntó Levi, mirando de reojo a los soldados, viendo que algunos temblaban de miedo—. Nosotros podemos encargarnos de los titanes que merodeen cerca.
—Es lo que el comandante quiere —repuso Erwin, cabalgando cerca de los árboles, esperando encontrarse con titanes más temprano que tarde—. No quiere perder mucho tiempo. En cuanto tengamos un espacio, el equipo de ingeniería comenzará con la construcción. Pero tienes razón. No podemos darnos el lujo de cometer errores. El comandante está sacrificando eficacia por rapidez.
Levi miró en dirección al bosque, pero no pudo ver ningún titán. Aquello era extraño. Desde la distancia había visto titanes dando vueltas por la periferia del bosque, y esperaba encontrarse con uno a esas alturas. Sin embargo, la quietud le causaba intriga.
—¡Cuidado! —exclamó uno de los soldados, señalando a un punto hacia el interior del bosque. Erwin miró en esa misma dirección y vio no solo a uno, sino que a una docena de titanes acercándose a gran velocidad.
—¡Usen los árboles! —exclamó Erwin, preparándose para emplear su equipo de maniobras—. ¡Dispérsense, y atáquenlos por detrás! Levi, ya sabes lo que debes hacer.
—Por supuesto.
No obstante, el plan no transcurrió de acuerdo a lo indicado. Claro, los soldados consiguieron neutralizar a los titanes, y Levi asesinó tres de ellos, pero más titanes comenzaron a aparecer desde el interior del bosque, y el contingente se vio abrumado por la cantidad de enemigos que venían al encuentro del escuadrón. Erwin ordenó que se replegaran, pero tres soldados perecieron frente a los titanes, y Levi no podía contra tantos titanes al mismo tiempo. Al final, siete soldados, incluyendo a Levi y Erwin, sobrevivieron y se replegaron al campamento principal. Erwin creyó que los titanes iban a perseguirlos, pero se vieron sorprendidos al ver que regresaban al bosque. El equipo de ingeniería no sufrió bajas.
Después de escuchar las reprimendas del comandante, Levi y Erwin entraron a la carpa donde se encontraba el comedor. No había mucha gente comiendo, por lo que podían conversar sin miedo a ser escuchados.
—No sé de dónde sacaron a ese bufón que tenemos por comandante —dijo Levi, tomando un plato de sopa y jugando con ella—. No escuchó una palabra de lo que le dijimos sobre los titanes.
—Solamente le interesa el éxito —añadió Erwin, llevándose un panecillo a la boca y dando un bocado—. Recuerda que el Cuerpo de Exploración siempre ha estado bajo la lupa de la gente, y es muy susceptible a críticas. Eso pone mucha presión sobre sus comandantes, y Keith Shadis no es la excepción.
—Lo que me gustaría saber es por qué los titanes no salen a atacarnos. Se supone que solamente viven para comer humanos.
—No sabemos lo suficiente sobre ellos para sacar conclusiones —dijo Erwin, después de haber dado otra mascada al panecillo—. Puede que no sean las bestias sin consciencia que pensamos que son. Actúan de forma muy humana, como si estuvieran custodiando algo, o alguien. Aunque no alcanzo a imaginar qué podrían estar protegiendo. Nos falta mucha información que recolectar aún.
—Deberías hablar con el comandante —dijo Levi, finalmente animándose a probar algo de la sopa—. Que otro escuadrón se ocupe de montar un puesto de avanzada. Yo quiero saber por qué demonios los titanes actúan de ese modo.
—Será difícil convencerlo —dijo Erwin, llevándose una mano al mentón—. Está empecinado en el éxito de la misión, y no va a permitir que nada se interponga en su camino.
—O sea, ¿no haremos nada?
—No dije eso. Tenemos que apostar si queremos ganar. Tenemos que averiguar qué es lo que los titanes están custodiando sin que el comandante se entere de lo que pretendemos hacer.
Levi arqueó una ceja.
—No es costumbre que te rebeles ante la autoridad.
—Pues yo creo que saber más sobre los titanes es la misión principal del Cuerpo de Exploración —dijo Erwin, acabando con el panecillo y tomando otro—. No basta con poner puestos de avanzada. Tenemos el deber de averiguar la verdad de este mundo. Tengo razones para pensar que lo que se nos ha dicho no es toda la verdad.
—Tienes metas muy ambiciosas —comentó Levi, mirando a Erwin con los ojos como rendijas—. No las podrás conseguir si no tienes una legión de soldados a tu merced. Debes asumir el mando del Cuerpo de Exploración. Eso no será difícil. Basta con dejar que ese imbécil haga de las suyas, y verás que regresará al interior de los muros con la cola entre las piernas.
—Puede que tengas razón —dijo Erwin, dando un bocado al panecillo—, pero debemos ser cautelosos, en especial con lo que pretendemos hacer. Reúne a tus mejores hombres y mujeres, y juntos, descubriremos la verdad sobre esos titanes.
En el presente
Unos ruidos extraños hicieron que todos se pusieran en alerta. Tanto Mikasa como Petra e Ymir sostenían sus cetros de transformación, mientras que Eren, Jean, Sasha y Connie desenvainaron sus espadas. Levi, por otro lado, se mantuvo inmóvil, mirando en la dirección desde donde se habían escuchado los ruidos, los que se fueron haciendo cada vez más nítidos. Era como si alguien no tuviera mucho cuidado con pisar hojas sueltas de árboles. Luego, el sonido cambió, y Levi supo que no era solamente una persona, sino que dos.
—Pueden bajar las armas —dijo, cruzándose de brazos—. No son enemigos.
A medida que Eren y los demás bajaban las armas, dos personas aparecieron en medio de la espesura. Una de ellas era Armin, y la otra…
—¿Pero qué diablos? —increpó Jean, crispando los puños.
—No puede ser —dijo Historia con voz trémula.
—¿Annie? —dijo Eren, completamente desconcertado por la presencia de ella en el lugar.
—Así que por eso te fuiste, Armin —dijo Levi, dejando de cruzarse de brazos y mirando a Annie con ligera curiosidad—. Querías averiguar dónde estaba. Recuerdo que ella desapareció de las dependencias del Cuerpo de Exploración después de la expedición para rescatar a Eren de Reiner. Por cierto, ¿cómo supiste dónde buscar?
—Los recuerdos de Bertholdt —repuso Armin, quien lucía apremiado por alguna razón—. Ellos me guiaron hasta el distrito Utopia.
—¿Y cómo sabía Bertholdt que Annie había sido trasladada? —preguntó Erwin, quien se había acercado a Armin para comprobar qué había sido de su misión—. La ubicación de Annie era información confidencial, conocida solamente por mí, Hange, y los miembros de la monarquía.
—Bueno, aún no tengo completo control sobre sus recuerdos —dijo Armin, mirando a Erwin con un poco de nerviosismo—. Pero haré lo que pueda para descubrir quién le entregó la información a Bertholdt.
—Por cierto, ¿por qué me trajiste aquí? —preguntó Annie, y Armin giró su cabeza tan rápido que se hizo daño en el cuello—. Si es para que entregue información, prefiero que me arrojen a prisión.
—Parece que no entiendes la gravedad de tu situación —dijo Erwin, acercándose a Annie, y ella comprobó cuán alto era el comandante del Cuerpo de Exploración—. Nos diste muchos problemas en la expedición número 57. Mataste a muchos de mis hombres, incluyendo al escuadrón especial de Levi, nuestros mejores soldados.
A la sola mención del "escuadrón especial", Petra sintió un horrible nudo en su estómago. Fue cuando entendió que la chica rubia frente a ella era la infame titán hembra, la que casi la había matado, estampándola contra un árbol. Inmediatamente, un acceso de rabia como ninguno que hubiera experimentado antes, hizo que apretara los dientes y arrugara el entrecejo.
—Mi misión era llevarme a Eren a como diera lugar —dijo Annie en voz baja pero audible—. No voy a sentirme culpable por las personas que asesiné para lograr mi cometido, o por la gente a la que hice enfadar por lo mismo.
—No voy a perdonarte jamás por lo que me hiciste —gruñó Petra, acercándose a Annie, quedando casi nariz con nariz—. ¿Lo oíste? ¡Jamás!
Annie iba a responder, cuando otra voz intervino. Erwin y los demás, miraron hacia abajo, y notaron que Luna dedicaba una mirada penetrante a Annie. Erwin se acercó a la gata, con una expresión inquisitiva en su cara.
—Esa chica llamada Annie irradia una luz especial —dijo Luna, acercándose de a poco a la aludida—. Aunque no lo parezca, su aura transmite mucho amor.
Todos miraron a Luna como si ella se hubiera vuelto loca.
—¿Amor? —volvió a gruñir Petra, con la cara tan contorsionada que no parecía ella—. Esa mujer no puede sentir amor por nadie. Es un titán, por lo tanto, es el enemigo. Deberíamos deshacernos de ella lo antes posible.
—Deberíamos, pero no podemos —dijo Erwin, y tanto Petra como Annie miraron al aludido como si no hubieran escuchado bien—. No cuando estamos en presencia de la última Sailor Senshi.
Esta vez, todos miraron a Erwin, sin entender.
—¿Annie? ¿Una Sailor Senshi? —preguntó Sasha, quien no era capaz de disimular su incredulidad.
—Tiene que estar bromeando —dijo Jean, sin tapujos.
—¿Está seguro, comandante? —preguntó Eren, e Historia asintió con la cabeza, solidarizando con él.
Mikasa no dijo nada. Se limitaba a mirar a Annie con el ceño fruncido, como si tratara de descubrir cuáles eran sus intenciones. Sabía que ella también se hallaba sorprendida por la afirmación, y que no iba a dudar en negarla.
—¿Qué es una Sailor Senshi? —quiso saber Annie, no sin cierto desagrado.
—Es una guerrera con poderes mágicos —explicó Levi, quien también se acercó a Annie, de modo que ella no intentara hacer nada que dañara a sus soldados—. No estamos seguros de por qué aparecieron ahora, en medio de nuestra guerra contra los titanes, pero el punto es que tú eres una de ellas. Debes asumirlo.
—¿Y si no quiero?
—No dije que tuvieras opción —repuso Levi, acercándose más a Annie—. O peleas por nuestro bando, o perece. No seré tan benevolente como la última vez que nos enfrentamos, tenlo muy en cuenta.
—Además, ya capturamos a dos de ustedes —intervino Erwin, señalando a la carreta con la jaula en la que Reiner y Zeke estaban encerrados—. Sí, sabemos que tú colaborabas con ellos. La única forma en que evites una corte marcial, es que asumas tu rol como Sailor Senshi y nos ayudes a deshacernos de los titanes de una vez por todas.
Annie se quedó en silencio, mirando al suelo. Armin asumió que estaba pensando en la propuesta que le había hecho Erwin, pero le desconcertaba lo que Luna había dicho sobre ella. Era, cuando menos, contradictorio, que una chica como Annie proyectara un aura tan positiva, si había matado a muchos soldados sin compasión. Se preguntó si Luna estaría equivocada con respecto a ella. De hecho, por las características de lo que la gata había percibido, la persona más probable de que fuese esa Sailor Senshi era Historia.
—¿Y bien? —preguntó Levi—. ¿Te decidiste?
Annie alzó la vista, y se encontró con los ojos de Levi. No había otra opción que aceptar. No había olvidado cómo Levi habría restregado el piso con ella cuando se enfrentaron en el bosque.
—De acuerdo. Lo haré, pero no porque me guste.
—Con que lo hagas será suficiente.
Luna, al ver que Annie había accedido, dio un doble mortal en el aire, y un cetro similar a los otros apareció en medio de la nada. Levi lo cogió y se lo entregó a Annie. Era de color naranjo y, como los otros, tenía un símbolo extraño en su cara frontal.
—Tienes que alzar ese cetro al aire, y exclamar "por el poder de Venus" —explicó Luna, mientras miraba a Annie examinar el cetro por todos lados—. Eso es todo lo que debes hacer.
Annie iba a hacer lo que Luna le había instruido, cuando otro sonido se escuchó entre los árboles. Todos volvieron a ponerse en alerta, pues no esperaban a otra persona perteneciente al grupo. No obstante, el sonido era distinto al que hicieron Armin con Annie, y Sasha fue la primera en notarlo.
—Es una persona malherida.
Levi miró a Sasha con una expresión de escepticismo.
—¿Estás segura?
—Completamente —repuso Sasha, inclinándose sobre el suelo del bosque, y aplanando su oreja contra éste—. Definitivamente es una persona malherida. Viene hacia aquí arrastrándose. Parece que tiene una herida mortal.
Pese a las palabras de Sasha, ninguno de los presentes bajó la guardia, hasta que un hombre apareció entre unas coníferas cercanas. Era como Sasha había dicho. Se trataba de un sujeto de cabello canoso, de más de cincuenta años, con varias heridas de bala en su espalda. Sostenía un par de espadas, similares a las que ellos usaban para matar titanes, pero las tenía muy apretadas contra él, como si tratara de protegerlas. Levi se inclinó delante del hombre, sabiendo que estaba condenado a morir, pero no lo había hecho para salvarlo, sino para examinar las heridas de bala. No eran lesiones comunes y corrientes, pues los agujeros de salida eran demasiado grandes para tratarse de balas normales.
—¿Por qué trata de proteger esas espadas? —preguntó Jean, también inclinándose delante del hombre.
—Pueden haber muchas razones —respondió Levi, poniéndose de pie, sin dejar de mirar las heridas—, pero este no es el momento para pensar en eso. Debemos irnos de aquí cuanto antes.
—¿Por qué?
—Porque un individuo muy peligroso anda tras nuestro rastro. Debemos estar preparados y estar atentos todo el tiempo. Esto va para todos. ¿De acuerdo?
Todos manifestaron su aprobación.
—Jean, toma las espadas y entrégaselas a Hange para que las analice. Necesitamos saber por qué este sujeto estaba tan empeñado en protegerlas.
Una vez asignadas las tareas, Erwin ordenó que registraran el cuerpo del hombre, quien acababa de fallecer a causa de sus heridas. Cuando hubieron acabado, el Cuerpo de Exploración se dirigió hacia el norte, hacia Trost. Debía hallar a alguien dentro de la Policía Militar que pudiera asegurar que Reiner y Zeke fuesen enjuiciados y condenados.
