Hermione Jane Granger

5 minutos para llegar al altar

El lugar era un hervidero de gente, todos ataviados con sus más elegantes vestimentas, cargados de regalos y felicitaciones para los próximos esposos.

La novia, como toda buena novia, se encontraba paseándose nerviosa en sus aposentos enfundada en un hermoso vestido blanco como la nieve. Sus rizos estaban recogidos en un elaborado peinado y el maquillaje, aunque natural, resaltaba sus labios y ojos. Lo único malo es que estaba llorando, y su mejor amiga, Ginevra Weasley no sabía como calmarla.

—Vamos Herms, todo va a salir bien.

—Ya sé Gin, es sólo que… —decía la otra entre sollozos.

—¿no confías en Draco?

—Por supuesto que sí.

—¿Entonces? No te preocupes. Venga, déjame arreglarte la cara que te has dejado el rimel por la nariz.

La llorosa chica se dejó componer el maquillaje y retocar el peinado, pero no pudo estarse quieta ni un momento en el proceso, provocando que su exasperada dama de honor saliera de la sala dedicándole una última mirada preocupada. Los minutos pasaban demasiado lentos para el gusto de Hermione Granger, estaba segura de que no podría aguantar más el nudo de nervios que se alojaba en su estómago. En cualquier momento vomitaría.

—¡Herms! —La puerta del cuarto se abrió por segunda vez, dejando pasar un chico de melena azabache.

—¿No pudiste hacer algo con tu cabello? —preguntó hosca. Harry se rió, como siempre hacía cuando alguien hacía un comentario acerca de su cabello, poco a poco, dejó de hacerlo al ver la cara seria, acongojada y nerviosa de su amiga.

—¡Venga! —exclamó Harry dándole una suave palmada en el hombro—. Todo va a salir bien.

—¿Cómo sabes?

—¿Eh? —Harry sólo había dicho aquello para calmarla—. Bueno, pues porque si —Hermione sonrió y dejó que su mejor amigo la abrazara, teniendo cuidado de no arruinarse el maquillaje una vez más. Un carraspeo en la puerta rompió el abrazo, el Sr. Granger asomaba la cabeza y le dedicó una gran sonrisa de dentista a su hija.

—¿Lista? —le preguntó. Ella negó con la cabeza y la sonrisa de su padre se volvió una comprensiva—. Vamos bonita, todo va a estar bien.

Hermione reprimió un sonido de frustración. ¿Por qué es que se empeñaban en seguir diciendo aquello? Seguro era por que ellos no estaban en su situación. No sabían si iba a estar bien o no, pero ellos no tendrían que lidiar con la bomba que explotaría, ellos no estaban poniendo toda su vida, toda su fe en la mano de alguien que se había dedicado a destrozarla física y mentalmente durante siete años. No es que realmente pensara que seguía siendo el mismo hombre, pero una siempre duda el día de su boda ¿o no?

El brazo de su padre la sacó por un momento de sus pensamientos, ¿qué iba a pasar ahora? Tenía tantas ganas de salir corriendo y a la vez de quedarse justo donde estaba para siempre. Su cabeza comenzó a girar a medida que seguía avanzando hacia el pasillo. Su respiración se agitó cada vez más hasta que su padre se paró preocupado y le preguntó si de verdad estaba bien. Hermione asintió lo más despacio que pudo, para no marearse más y siguió caminando. Las puertas que le separaban de los invitados y de su prometido la recibieron al voltear una esquina y entonces fue cuando supo que no había marcha atrás, nada podría detenerla ahora, había tenido su oportunidad, había tenido varias de hecho, de escapar y no lo había hecho porque no había querido. Tal vez éste era sí era su destino después de todo.

Las pesadas puertas blancas se abrieron y la luz del sol la cegó unos segundos, casi los mismos que duró el suspiro del público al verla. Confundida, apretó el brazo de su padre que le susurró: —No tan fuerte, pequeña.

Hermione vio al frente. Ahí, a unos cuantos pasos estaba él con su traje negro, a la usanza muggle, ella lo había querido así. Si pensaba que su corazón no podía ir más rápido estaba equivocada, puesto que en ése momento, cuando sus miradas se cruzaron, amenazó con salírsele del pecho. ¿Era miedo? ¿Desesperación? Podría ser... ¿emoción? Si. En definitiva era emoción. Los asistentes se volvieron masas de carne borrosas, porque no podía apartar los ojos de la figura que le esperaba al fina de la fila de asientos. Una lágrima que englobaba todos sus sentimientos logró salir de sus ojos castaños y reprimió la sonrisa al imaginar la mueca de disgusto que pondría Ginny al ver el delineador embarrado bajo su ojo. Antes de lo que hubiera querido, Hermione llegó al altar y su padre con la mueca de dolor y la amenaza propias de un padre al entregar a su hija, se hizo a un lado y se unió a su llorosa esposa. Esposa. Saboreó la palabra en su boca, sin decirla por supuesto y decidió que no sonaba tan mal. Pronto sería una esposa y quizás decidiría ser una madre pronto. Alarmada por ése pensamiento, levantó la vista y se encontró con una pared de acero gris, que poco a poco se fue derritiendo para dejar la mirada de plata liquida que tanto le gustaba ver en la cara de su futuro esposo. Draco Malfoy


¡Oh! Esperen… ¡Pero qué descuido el mío! Ustedes se quedaron en la otra boda. Un momento por favor. ¿Listos? ¿Seguros?


Ginevra Molly Weasley

Dos horas para la boda.

El lugar era un hervidero de gente, todos ataviados con sus más elegantes vestimentas, cargados de regalos y felicitaciones para los próximos esposos.

La novia, se encontraba nerviosa en sus aposentos, tumbada en un sillón, ataviada con un hermoso vestido blanco. Sus rizos estaban recogidos en un elaborado peinado y el maquillaje, corrido por toda la cara

—¡No sé que hacer Ginn! ¡No he hablado con Draco desde la mañana! ¿Qué tal si no sale bien? ¿Y si Ronald no lo cancela? ¡Ginny tienes que hacer algo, no me puedo casar! —Hermione Granger estaba sollozando como hace muchísimo tiempo no lo hacía—. ¡Todo es mi culpa! ¡Yo debía de haber! ¡Yo tenía que… ¡

Ginny sobaba su espalda y le pasaba pañuelo tras pañuelo sin saber realmente qué decir. Estaba terriblemente triste de ver así a su amiga, y terriblemente enojada con Ronald y con Malfoy por ser tan inútiles e imbéciles.


Draco Narciso Malfoy

Dos horas para la boda.

Draco colgó el teléfono preocupado. Estaba hecho, había rentado un coche volador privado que lo esperaría justo fuera de La Madriguera en caso de que las cosas no salieran conforme a lo planeado y tenía hechas maletas para un mes. Se sentía como un fugitivo en plena huida y no podía evitar pensar en que quizás sería lo mejor así. Llevarse a Hermione al extranjero y no mirar atrás.

Seamos honestos, si se quedaban siempre vivirían rodeados de la opinión de la gente y del qué dirán. Estarían atrapados por las convenciones sociales y por los recuerdos de la guerra y los años previos. Él sabía que ella lo había perdonado de corazón ¿pero sería capaz de olvidarlo? ¿de dejarlo atrás?

Draco se pasó una mano por el cabello preocupado, y le marcó a Astoria.


Ronald Bilius Weasley

Hora y media para la boda.

Al otro lado de La Madriguera, Ronald Weasley se paseaba por el jardín pateando gnomos a su paso. Era increíble como a pesar de que no hacía ni dos horas que se había desgnomizado el jardín, las pequeñas criaturas siguieran ahí pululando. Uno de ellos asomó la cabeza y fue recibida por el pie del novio, el gnomo dijo una grosería y Ron sonrió, era una de sus favoritas, seguro que la habían aprendido de él.

Ahora que lo pensaba, le gustaría decir varias groserías en aquél momento. Una vez Hermione le dijo que su variedad de emociones era la de una cucharilla para el té o algo así, la verdad es que nunca le ponía demasiada atención. ¿Era su culpa? Siempre supuso que no, porque su prometida siempre había sido demasiado intensa para él. ¿Qué había de malo en que le gustaran las cosas simples?

En buen lío se había metido y no sabía como se habían complicado tanto las cosas, si desde el principio sabía que ella era todo menos simple. Y ahora le estaba poniendo las cosas difíciles a Astoria. Ironías de la vida. Ron pateó otro gnomo.

Con un suspiro se sentó en medio del jardín trasero, donde estaban apilados los regalos y se hizo la misma pregunta que había estado intentando resolver desde aquella mañana. ¿Qué hacer ahora? ¿Cómo arreglar todo de la mejor forma posible?


Pansy Polly Parkinson

Hora y media para la boda.

Pansy había estado arreglando los vestidos de las damas de honor por casi dos horas sin parar, sin mencionar que había ayudado a la novia a meterse en su hermoso vestido. Todo aquello era parte del servicio que daban en el emporio del vestido, y habría podido mandar a cualquiera de sus empleadas a cumplir, pero había insistido en ir en persona porque no podía quedarse sin hacer nada, no cuando Draco le había confesado que por primera vez comenzaba a enamorarse de alguien. No iba a dejar que la mujer que su mejor amigo había elegido se casara con el hombre que su mejor amiga había elegido.

La cabeza de Pansy dio vueltas de tan sólo pensarlo. ¿Cuándo se habían vuelto sus vidas amorosas un revoltijo tan caótico? ¿Y cuándo había pensado que esconderse detrás de una escultura de hielo le ayudaría en algo?

Justo cuando iba a buscar un mejor escondite, la persona que estaba buscando salió de un cuarto y bajó las escaleras. Pansy estaba lista para moverse cuando...


Astoria Lisandra Greengrass

Una hora para la boda.

—¿Estás seguro de que deberíamos estar aquí?

—Hermione se va a casar sobre mi cadáver, y apuesto que te sientes igual sobre Weasley. Y si es necesario los separaré con mis propias manos. ¡Al diablo el plan! —Astoria levantó una ceja, pero no se decidía entre estar divertida o preocupada—. ¡Tenemos una boda que arruinar! —concluyó Draco en tono casual bajando del coche y tomándola de la mano para que bajara también.

Subieron la colina hacia la madriguera en completo silencio, el aire festivo a su al rededor oprimía su convicción y la hacía querer haber sacudido a Ronald la noche anterior un poco más. Quizás si se hubiera tragado un poco más su orgullo y se lo hubiera pedido una vez más él habría cedido y todo esto no estaría pasando.

Pero el hubiera no existe.


Harry James Potter

Una hora para la boda.

—¿Qué haces? —preguntó en voz alta, sobresaltando a la dueña del emporio del vestido Parkinson's.

—Me escondo detrás de una escultura de hielo —contestó ella reponiéndose de la sorpresa—. Eso es evidente Potter. ¿Qué haces tú? —inquirió entornando los ojos y poniéndole un índice acusador en el pecho.

Harry la miró confundido por un momento. —Vengo a ver a Hermione —contestó defendiéndose aunque no estaba seguro de qué.

—Pues ve, nadie te detiene. Con permiso, iré a buscar otra estatua tras la cual esconderme, esta está muy concurrida —dijo como si hablara del clima y se dirigió escaleras arriba, abriendo la puerta por la que Hermione había desaparecido. ¡Aquél lugar era una verdadera madriguera! ¡Parecía tener más cuartos escondidos que su mansión!

Harry se quedó de una pieza y la siguió escaleras arriba un momento después de que ella desapareciera, aún sin saber qué fue lo que acababa de pasar.


Charles Weasley

Cuarenta minutos para la boda.

Encontró a su hermano en el jardín trasero en medio de una discusión sobre el color de su gorro que pronto se transformó en una pelea de insultos. Charlie no se extrañó de que su hermano vociferara groserías a una criatura a la que sabía jamás le ganaría, él solía ser así de cuerdo.

—¡Gilipipas! ¡Mascachapas! ¡Chupasapos! —le ayudó Charlie y el gnomo corrió a esconderse del hermano Weasley que más insultos se sabía—. ¡Quilomberro! ¡Atorrante! Cachirul! —siguió gritando hasta que no sólo él si no todos los gnomos se escondieron bajo la tierra, en las macetas o entre el pasto recién cortado.

—Nunca entiendo de dónde sacas tantas palabrotas —confesó Ron meneando la cabeza de un lado a otro.

—Cuando trabajas con cincuenta hombres de todo el mundo codo a codo intentando vacunar a una mamá dragón, uno que otra mala palabra se escucha de vez en cuando —dijo Charlie encogiéndose de hombros—. ¿Qué te pasa?

—¿A qué te refieres?

—Eres mucho mejor que "saco de papas" y "mierda maloliente" —Ron negó con la cabeza y se apoyó contra el árbol favorito de su madre. Charlie no insistió, simplemente se quedó ahí parado, impidiendo que los gnomos repoblaran el jardín. Cada que uno se asomaba desde su escondite Charlie le miraba ceñudo y éste la metía rápidamente.

—Es una larga historia —dijo al final su hermano menor.

—Tenemos todo el tiempo del mundo —mintió.


Hermione Jane Granger

Cuarenta minutos para la boda.

El reflejo que le devolvía el espejo era todo lo contrario a lo que se había sentido estos últimos días. Se veía como alguien desesperada e infeliz. La puerta se abrió y vio entrar a la última persona que esperaba ver otra vez aquél día.

—¿Puedo pasar? —preguntó Pansy Parkinson con un tono que no le conocía en absoluto.

—Claro, yo ya me iba —dijo Hermione secándose la cara con una toalla. Había intentado lavársela para refrescarse después de tanto llanto.

—No. Quiero hablar contigo —La simpatía había desaparecido de la voz de Pansy, reemplazada por su usual tono mandón.

—¿Claro, por qué no? No podrías volver éste día más triste.

Pansy levantó una ceja, no entendía qué es lo que veía Draco en ella que parecía ser tan fascinante, pero eso no era de su incumbencia. Lo que era de su incumbencia era sacarle la cabeza del trasero.


Draco Narciso Malfoy

Media hora para la boda.

Asisitir a la boda de su enemiga de la infancia era algo que ya podía tachar de su lista. Impedir la boda de su enemiga de la infancia era el siguiente punto.

—Draco, no me siento cómoda con ésto —susurró Astoria mirando nerviosa a su al rededor. Los invitados que llegaban los miraban con aprehensión, extrañeza y a veces abierto disgusto. No era raro puesto que la mayor parte de los invitados eran Héroes de la Batalla de Hogwarts. Draco levantó la cabeza lo más que pudo y siguió viendo al frente.

—Eres libre de irte —le dijo a penas moviendo los labios. Astoria apretó los suyos hasta formar una dura línea y negó secamente con la cabeza.

Draco quería suspirar, pero no se habría visto bien con su actitud de estar por encima de todos los asistentes. Su fachada no se alteró hasta que un joven moreno y alto entró a la carpa con actitud de estar perdido.

—¿Nombre por favor? —le preguntó la bruja de la carpa.

—Seamus Finnigan —Draco volteó rápidamente, pero él ya lo había visto. Una sonrisa le cruzó la cara al sentarse justo detrás de él.


Ronald Bilius Weasley

Veinte minutos para la boda.

—Ve, yo te cubro —aseguró su hermano—. En cuanto me mandes un patronus yo cancelo todo —prometió y caminó hacia la carpa. Ron suspiró aliviado, pero disgustado consigo mismo. A pesar de tener todas las intenciones del mundo de hacer lo correcto después de su plática con Charlie, el temor le hizo sudar frío y quedar congelado en el sitio donde lo había dejado. Ni siquiera podía armarse de valor para enfrentar a sus invitados y decirles que no habría boda. ¿Cómo enfrentaría a Hermione?

Los gnomos parecieron sentir que Charlie se había ido también, pues empezaron a salir de sus escondites agitando los puños hacia Ron, enojados de haber perdido y dispuestos a vengarse. Uno de ellos comenzó a chillar enfurecido y eso sacó a Ron de su ensimismamiento.

—Ahora no —le dijo al gnomo—. Tengo un corazón que romper —Y con paso decidido fue en busca de Hermione.


Hermione Jane Granger

Veinte minutos para la boda.

—Claro que es de mi incumbencia —declaró Pansy Parkinson cruzándose de brazos—. No sólo estás jugando con tu futuro, sino con el de dos de mis mejores amigos. Y la verdad es que estoy cansada de verte haciéndote la víctima. ¿Desde cuando la mujer insoportable y ansiosa por hacer lo correcto siempre deja que los demás resuelvan sus problemas? ¿No eras tú el cerebro de la operación? Por favor, es hora de que te enfrentes a la realidad y admitas que la cagaste —Hermine la miró estupefacta y le dio una cachetada que hizo eco en los mosaicos del baño. Pansy sonrió—. Esa es la Hermione Granger que yo conozco, ahora sal de aquí antes de que te arranque los ojos por atreverte a golpearme.

Hermione salió del baño hecha una furia. No sabía qué le enojaba más, que Pansy le hubiera dicho todas aquellas cosas, o que tuviera razón. Nadie como un extraño al que no le importa herir tus sentimientos para decirte todas tus verdades.

Y ahora debía encontrar a Ron lo más rápido posible.


Ginevra Molly Weasley

Diez minutos para la boda.

Ginny se paseaba incómoda por el pasillo con la excusa de arreglar las flores, pero en realidad estaba apunto de sacar su varita y hacer una escena de lo nerviosa que estaba. No entendía por qué, si no era su boda la que peligraba, pero el ambiente estaba cargado de tensión.

Harry y sus hermanos cuchicheaban en el altar con caras serias. George negó tristemente con la cabeza y de alejó del grupo para hablar con su padre, quien abrió mucho los ojos, le puso una mano en el hombro y se alejó de la carpa. Sin duda para hablar con su madre.

—¿Qué quieres Finnigan? —escuchó una voz familiar detrás de una estatua de hielo gigante.

—No puedes despedirme Malfoy —declaró Seamus—. Sé demasiado

—¿Me estás amenazando? —La voz de Draco Malfoy sonaba bastante más amenazadora que la de Seamus—. Recuerda que hiciste un juramento inquebrantable.

—Que queda anulado en cuanto terminaste antes nuestro contrato de cinco años —contestó Seamus triunfal. Hubo una pausa en la que supuso que se miraron con odio intenso.

—Repito, ¿qué es lo que quieres?

—Quiero la mitad de Malfoy Inc. —La carcajada de Draco hizo retumbar la estatua—. No estoy bromeando, dame la mitad o quédate sin nada.


Ronald Bilius Weasley

Diez minutos antes de la boda.

Marchó por la cocina de la madriguera a paso rápido, resistiendo las ridículas ganas de buscar a Hermione bajo la mesa o en la alacena. Siempre hacía eso cada que buscaba algo. Pero al final no tuvo que hacerlo, ella bajaba las escaleras lo más rápido que podía enfundada en el enorme vestido blanco. Se veía tan hermosa y aterradora que Ron se peguntó si era real.

—¡Ron! —La chica saltó los últimos dos escalones y se plantó frente a él—. Es de mala suerte ver a la novia antes de la boda —dijo ella.

—Te ves hermosa —dijo con sinceridad.

—Tenemos que hablar —Las palabras salieron volando de ambos y sonrieron un poco. Hacía mucho que no hablaban al mismo tiempo

—Tú primero —concedió Ron. Ella negó con la cabeza, un par de lágrimas salieron volando con su gesto. A Ron se le partió el corazón en mil pedazos—. Herms ya no más. —pidió limpiando una de su lágrimas con su pulgar—. Yo te amo Herms, siempre lo he hecho y siempre lo haré. Pero no sé que ha entrado en nosotros estos últimos años. Hemos sido unos pésimos amigos, amantes y ejemplos para la sociedad —Hermione abrió la boca pero él siguió hablando—. No digas que no es cierto. Mira, estoy avergonzado, me siento la peor basura del mundo. Te he hecho daño, le he hecho daño a todos y... No sé cómo...

Ron sintió su mano en la mejilla, pero no levantó la vista, hacía mucho que no lloraba frente a Hermione.

—Ron... Yo

—Sé que crees que me amas, pero piénsalo un poco, verás que lo que hemos venido haciendo no está bien. No somos la pareja perfecta Herms. No somos adecuados para el otro. —Pensaba que estaba siendo un poco duro con ella, pero debía. Si no lo hacía, sabía que solo seguirían destruyéndose el uno al otro y no quería eso, de verdad se preocupaba por ella y por que estuviera bien. Pero se lo estaba poniendo muy difícil, seguía intentando buscar su cara, seguramente para besarlo.

—No, Ron...

—¿No lo ves? —le dijo un poco mas fuerte, esquivando de nuevo su mirada—. Como amigos somos excelentes, pero no siento esa... No siento la...

—Ron escúchame —El se obligó a verle la cara llena de lágrimas, y se sintió mil veces peor que antes. Pero la dejó hablar. Hermione no sabía como empezar, sentía un alivio inmenso y al mismo tiempo una culpa tremenda por haber ido detrás de sus espaldas con Malfoy para intentar arreglar todo. Se sentía mal de haber logrado que Ron cargara con toda la culpa de su rompimiento—. Ron lo lamento tanto yo... No sabía que hacer y fui una cobarde. Hay algo que tienes que saber.


Astoria Lisandra Greengrass

Cinco minutos antes de la boda.

Los cuchicheos se extendían cada vez más entre los invitados, que miraban sus relojes y al altar, esperando que el novio apareciera. Astoria esperaba que no apareciera.

Draco había desaparecido con Finnigan y la había dejado sola en medio docenas de miradas curiosas. ¿Qué estaba haciendo ahí? Pudiendo estar en casa de Pansy comiendo helado y escuchando la radio mágica, esperando la noticia, estaba aquí, sin helado, sin Pansy e igual de confundida que todos en la carpa.

De pronto, en cámara lenta, Astoria vio el Jack Russell terrier de Ron doblando la esquina a todo correr, plateado azulado y encantador corrió por el pasillo hasta llegar al altar, donde le ladró dos veces a Charlie y desapareció. Los murmullos cesaron al instante y Astoria dejó de sentir miradas en ella, pues todas estaban sobre el musculoso hermano de Ron.

—¡La boda se cancela! —gritó Charlie abriendo los brazos y sonriendo, como si llevara esperando decir eso todo el rato. El silencio duró unos segundos más, en los que el señor Weasley se golpeaba la frente con la palma de la mano, Ginny abría la boca asombrada y Harry reía discretamente ante la falta de tacto de Charlie. Pero en cuanto todos procesaron lo que pasaba, comenzaron los murmullos de nuevo, creciendo cada vez más. Astoria se levantó y caminó directo a La Madriguera, pero era imposible con tantas personas bloqueandole el paso.

¿Dónde demonios estaba Draco?


Hermione:

—Está hecho —dijo Ron bajando su varita. Ambos observaron el patronus de Ron desaparecer por la puerta—. Ahora sí, creo que me debes una explicación.

—Ron, no te debo una explicación más grande de la que tu me debes a mí. Hiciste lo mismo —le recordó ella.

—Después que tú. Y al parecer tú si que te enteraste de lo mío —La acusó Ron cruzando los brazos—. Te has de haber reído de lo lindo con tu nuevo amigo de mi ¿no es cierto? ¿fingiendo que me amabas y que estabas loca por mí?

—No fue así, no seas injusto.

—¿Injusto? —El color de la cara de Ron habría enorgullecido al tío de Harry, era un púrpura perfecto. Hermione levantó ambas manos, disculpándose por usar esa palabra, pero en verdad no le veía el problema a todo aquello.

—No es para tanto, nadie se burló de ti —aseguró en tono neutro—. Yo quería lo mismo que tú Ron, que quedáramos como amigos. Me mataría perderte.

—No te quiero ver —Hermione abrió la boca para replicar, pero Ron la calló con un gesto de la mano—. Lo que nos hicimos estuvo mal, pero al menos siempre fue sobre nosotros dos. ¿Y ahora no sólo me dices que contrataste a Malfoy, sino que te gusta? ¿Que mientras se reunían en secreto para deshacerse de mí se tomaban de las manos y reían a expensas mías?

No quiero saber de ti, al menos por un tiempo, estoy muy enojado contigo pero tampoco quiero perderte y temo que justo ahora no puedo confiar en que no diré algo que dañe nuestra relación para siempre.

Ron se marchó a penas dijo la última palabra y Hermione se sentó en la mesa de la cocina, enterró la cabeza en los brazos y se soltó a llorar. Estaba pasando justo lo que había temido, y aún peor.


Harry:

En cuanto Ron salió de la casa fue atacado por la prensa y los invitados. Harry hizo lo que pudo por llevarlo a un lugar donde fuera seguro desaparecerse sin llevarse a alguien por accidente. Por fin, con un débil poof, dejaron La Madriguera.

Escuchó pacientemente toda la historia y al final se pasó una mano por el cabello y se acomodó los lentes. Sabía el motivo del enojo de Ron, y sabía que defender a Hermione sólo sería defenderse a sí mismo, porque él lo sabía todo y tampoco le había dicho nada a su mejor amigo. Harry suspiró y le ofreció algo de beber. Ron simplemente pidió algo fuerte.

—Escucha hermano... —empezó Harry, pero Ron lo detuvo.

—No quiero saberlo, no tengo energías para estar enojado con ambos —dijo Ron bebiéndose el Whiskey de un trago. Harry asintió agradecido y le sirvió más.

—¿Quieres hablar o sólo beber? —No obtuvo más respuesta que otro vaso vacío de Whiskey, Harry volvió a servirle y hablando de mujeres y traiciones, se fueron consumiendo las botellas*.


Draco:

Ginny lo dejó pasar, cosa que le sorprendió bastante pero no se quejó ni hizo comentario alguno. Hermione estaba sentada en la mesa de la cocina, con su vestido de novia arrugado y el maquillaje y peinado a medio deshacer. Jamás la había visto tan desdichada en su vida y por un segundo se preguntó si no se había equivocado. Quizás ella sí que amaba a Ronald Weasley y él era sólo un idiota.

Pero sus temores se desvanecieron tan pronto como ella lo miró, sus ojos se suavizaron e incluso una sonrisa le bailó en la cara.

—¿Estabas aquí?

—Todo el tiempo —aseguró él abrazándola—. ¿Quieres hablar? —Ella negó con la cabeza y se dejó envolver en sus brazos, segundos después Draco notó que había comenzado a llorar de nuevo.

—Voy a matarlo —masculló enojado, pasando una mano por sus rizos, intentando calmarla.

—Somos los malos de éste cuento —dijo Hermione, aún enterrada en su pecho. Draco levantó una ceja desconcertado. ¿Exactamente qué había pasado? Quizás en un futuro no muy lejano le contaría, y él podría decirle que ser el malo del cuento no siempre es lo peor que puede pasar.


Astoria:

Un nudo se formó en su garganta al ver a Draco y Hermione fundidos en un abrazo. ¿Dónde estaba Ronald? ¿Por qué no la había buscado, o llamado, o escrito o contactado de alguna forma? Astoria suspiró e intentó mantener las lágrimas lejos de sus ojos. Se alisó el vestido, sacudió su cabello y siguió a los demás invitados afuera de los terrenos de los Weasley. Era obvio que Ronald no tenía tiempo para ella ahora, ni lo tendría nunca. Bien podía amarla o no, no había ninguna diferencia.

Entre la multitud alcanzó a ver a Pansy escabulléndose afuera, tal como ella lo hacía.

—¿Pansy? —gritó. No quería estar sola, quería estar con su mejor amiga, quería arreglar las cosas con ella y decirle cuánto lamentaba haber sido tan horrenda con ella. Pero no tuvo que hacer nada, Pansy se abalanzó sobre ella y se fundieron en un largo abrazo— ¿Qué estás...?

—Blaise me propuso matirmonio —dijo ella extasiada, mostrandole la enorme esmeralda que llevaba en su dedo—. Y todo gracias a que eres una fácil cuando te emborrachas.

Astoria rodó los ojos pero aún así le sonrió y la abrazó aún más fuerte. Se sentía tan bien tenerla de vuelta que casi se olvidó de Ron.


Draco:

—Te quiero —susurró tomando su barbilla y dándole un suave beso. A pesar de que se le atoraran las palabras en la garganta sabía que era verdad. La quería. La quería en su vida, la quería feliz, se preocupaba por su bienestar y todos los días le asombraba. Una onda cálida se esparció por su cuerpo. La quería.

—Yo también —contestó ella abrazándole.

Draco Malfoy y Hermione Granger se quedaron así unos segundos, disfrutando la victoria, la libertad, el amor que prometía florecer.

—Es muy extraño —comentó él tras una pausa.

—¿Qué cosa?

—Besar a una chica vestida de blanco —Hermione se rio. Si, toda la situación era una locura. si alguien se lo hubiera dicho años antes le hubiera sugerido seriamente que se tratara en San Mungo—. Pero me gusta, se te ve bien. Aunque espero que la próxima vez que lo uses se te vea mejor.

—¿Me está proponiendo matrimonio señor Malfoy?

—¿Desesperada Señorita Granger?

Hermione rodó los ojos y se separó un poco para que le viera sacando la lengua. Al menos una parte de su vida estaba en orden.


Nota de la autora:

*Es una canción de Vicente Fernandez que amo muchísimo y que no falta en ninguna peda que se respete. Era sólo una aclaración.

Nada me queda más que agradecerles todos y cada uno de sus reviews que son el alimento del alma del escritor y que fueron la única razón por la que me senté éstas semanas cada segundo de tiempo libre que tenía a reescribir éste final que muchos sintieron apresurado en su momento. Hoy les he dejado muchas cosas por resolver ya que estoy planeando una secuela y me encantaría saber cómo la recibirían y qué les gustaría que contuviera. La verdad es que ésta es una de mis historias más leídas y simplemente quería hacerle justicia a todos los fans de Dramiones ahí afuera que tienen que leer la misma historia una y otra vez. Yo sólo quise darle otro toque y me alegra muchísimo que les haya gustado.

Abrazos y feliz año nuevo.


Respuestas de Reviews

Luneth Gray: Jeje, para eso era chica :D para hacerte reir y para cumplir la cuota :D awww, creo que éste cap no tuvo tanto.. pero ¡Hey! primer beso :D Jaja y no, creo que no pasó nada muy desastrozo, sólo que pobre sra. Weasley :D jeje

sailor mercuri o neptune: :D jeje muy ingeniosilla. Me sacaste una sonrisa con tu reviews :D Gracias por las flores

AbytutisSM: Jeje lamento lo de tus uñas, me parece que para ahora ya habrán crecido :D oh! planeaba hacer que la raptara, pero creo que me cae demasiado bien Ron :D Lamento profundamente que no haya sido menos de un mes :(

Reina cobra: Tu deseo se hizo realidad :D Ron la dejó :D

Sere: Amo que ames cada palabra (sí yo también soy ingeniosilla :D)

MQserah: Awww te perdono sólo por que yo me tardé eternidades también... ahora me perdonas tu? *Misma cara*. Jeje pues ya ves, ¿te sorprendí? fue Ron :D... jeje no, pobre Harry, James lloró toda la noche por culpa de Ron. Jaja lo ves? siempre se aprende algo nuevo :D

Annie Thompson: :D no subi la conti pronto... pero la subi :D espero que sigas ahí leyendo :D

Susan-black7: Ya viste éste? :D Siento mucho la demora jeje, pero igaul espero que sigas aquí :D

Hoshiisima: Jaja :D me mataste con Santo Pez :D si, Ron es tonto :D pero ya no tanto eh? :D al final quiere mucho a herms aunque sea tonto :D