Declaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer. Pero la trama es completamente de mi autoría. A casi 10 años de haber sido publicada por primera vez, regresa mejorada.
Gracias a mi beta Andrea y mis prelectoras: Ericastelo, y mi hermanita Ta-Cullen por ayudarme a acomodar las ideas.
3.- Complicaciones
El sonido sordo de la puerta estrellándose contra la pared hizo a Bella incorporarse intentando ver quien entraba de esa manera en su habitación. Al escuchar la voz chillona de su madre se dejó caer de nuevo cubriéndose la cabeza con la almohada para apagar el sonido de su voz. Renee lanzó un gruñido y molesta se acercó a la cama tirando de las cobijas hasta dejarlas en el suelo y haciendo acopio a todas sus fuerzas retiró la almohada haciendo a su hija girarse.
— ¿Ya viste la hora que es? — Inquirió señalando el reloj en su mesilla de noche. — Tenemos el desayuno con el…
— El nuevo socio de papá. —La interrumpió levantándose de mala gana, apartando el cabello de su rostro y caminando hacia el baño.
— Tienes treinta minutos ¡date prisa!
Tras eso salió de la habitación sin molestarse en cerrar la puerta por lo que Bella la escuchó llamar a gritos a una de las chicas de servicio.
Tomó una ducha rápida y tardó al menos diez minutos eligiendo que ponerse, era un lugar exclusivo, así que al ser un desayuno debía de optar por algo un poco más formal. Se maquilló solo un poco, lo suficiente para cubrir las ojeras bajo sus ojos y resaltar su rostro mostrando una apariencia fresca y saludable. Iba por el pasillo hacia el piso inferior solo escuchando el repicar de sus tacones cuando escuchó a su madre gritarle de nuevo.
Los encontró al pie de la escalera, su padre revisando algo en el móvil y su madre frente al gran espejo con marco de oro y platino.
— Pensé tendría que ir por ti y tu perezoso trasero — dijo mirándola, la recorrió y frunció el ceño. —No es una pésima elección tomando en cuenta que lo has hecho peor, solo deberías elegir atuendos menos ajustados, resaltan partes que no deberían de verse… Bueno para empezar que no deberían de estar ahí.
— ¿Nos vamos? — Preguntó Charlie mirando su reloj.
Ambas mujeres lo siguieron saliendo de la casa, ahí ya estaba el chofer de la familia con la puerta abierta y la camioneta encendida. Subieron para emprender el viaje, que como siempre, era en silencio y la mirada de Renee no dejaba de evaluar a su hija. Bella intentaba aparentar que no la notaba y más aún que no le importaba, pero lo cierto es que la incomodaba y la hacía dudar de si realmente se veía tan mal.
Al descender Renee no se molestó en saludar al personal, entró directa a la mesa reservada saludando a sus amistades; Charlie hacía lo propio y trataba de bromear, mientras Bella permanecía por detrás sonriendo y fingía estar encantada de encontrarse a toda esa gente. Su mesa era la única en la terraza con vista al lago artificial y ya estaba ocupada.
Tomó una gran bocanada de aire al traspasar las puertas hacia la terraza, el momento de actuar había llegado.
— Lamentamos la tardanza, pero aquí esta jovencita se demoró un poco más. —Se excusó Renee tocando la mejilla con suavidad y posteriormente saludó a los que ya estaban en la mesa.
— No te preocupes, se lo que es tener una chica. —Sonrió la mujer señalando a la rubia que les estaba dando la espalda, al saber se referían a ella la chica se levantó junto con el chico a su lado.
— Renée, Isabella, él es mi nuevo socio, Charles y su esposa Giselle Hale. —Las presentó con su socio y esposa, pero la atención de Bella se colocó en los chicos, bueno en la rubia, era la misma de la noche anterior, la dueña del BMW.
— Ellos son mis hijos, Jasper y Rosalie. —Los presentó Charles, ambos saludaron a los Swan con educación y una sonrisa bailando en sus rostros.
Bella hizo lo propio antes de sentarse entre su madre y Jasper. Apenas colocar la servilleta en su regazo escuchó su nombre y giró el rostro hacia la mujer que la veía con una sonrisa genuina e interés verdadero.
— ¿Qué edad tienes Isabella?
— Casi veinticuatro.
—Eres de la edad de mis hijos, ellos tienen veinticuatro a poco de cumplir los veinticinco.
— ¿Son gemelos? —Preguntó Renee mirándolos con detenimiento.
— En realidad somos mellizos, Sra. Swan. —Respondió la rubia acomodándose en su silla.
— Querida, llámame Renée —le sonrió de manera cálida, ese detalle no pasó desapercibido por Bella, su madre jamás la trataba de esa manera tan afectuosa uno que parecía estar destinado a extraños.
El interrogatorio continuó por parte de Renee, así fue como Bella descubrió que Rosalie estudiaba diseño y su hermano estaba recién graduado de Psicología, algo que sorprendió a Charlie, ambos estaban en campos diferentes lo que implicaba que al retirarse Charles su legado terminaría en el área económica. Charles se sintió un poco incómodo por el comentario de su nuevo socio, pero le dejó saber que él respetaba los deseos de sus hijos y los apoyaba en sus decisiones. Ante eso, ambos hombres bebieron de su café para cerrar el incómodo momento.
— ¿Y tú que estudias, cariño? — Preguntó Giselle sobresaltando a Bella por el apelativo cariñoso.
— Finanzas.
— Y por lo que he escuchado eres muy buena — mencionó Charles.
— Lo lleva en la sangre, es una Swan. — Secundó su padre con orgullo.
Ese comentario la irritó un tanto, ponía en duda que fuera por talento y no solo por el hecho de llevar un apellido.
— ¿En qué semestre vas? — Continuó Giselle.
— Este será mi último semestre.
— El de Rose también, se retrasó un año por viajar, pero aún es muy buena edad la que tienen.
— ¿Y dime, Giselle, ya tienes amigos en la ciudad? —Interrumpió Renee cambiando de tema, volviendo a ser ella el centro de atención. — Deberías acompañarme al club para que comiences a relacionarte con la gente importante de esta ciudad.
— De la ciudad como tal no, hace apenas dos días que llegamos, pero una amiga también se mudó, así que no ha tenido tanta relevancia el no conocer a nadie aún. —Explicó la mujer con una sonrisa. — Pero me encantará aceptar tu propuesta si no te importa que invite a Esme, su esposo es el nuevo jefe del hospital central de Nueva York.
Bella se concentró en su plato de fruta masticando un montón cada bocado mientras escuchaba a Renee hablar de lo que ella consideraba relevante, a su padre en una plática de negocios y los hermanos hablar entre ellos por lo bajo. No tenía idea de si la sensación de estómago revuelto era por lo que estaba comiendo o por el ambiente que se percibía en esa mesa. El sonido de su móvil comenzó a escucharse deteniendo las conversaciones de todos, Bella estaba realmente agradecida de quien le llamara, hizo amago de levantarse para responder, pero la mano de su madre se cerró con fuerza y le quitó el móvil en un ágil movimiento.
— Es de muy mala educación, cariño — remarcó el cariño como una amenaza. — Quien sea puede esperar. — Palmeó su mano y le entregó el móvil, aunque con una mirada de advertencia.
— ¿Así que estudias finanzas? —Cuestionó Jasper queriendo iniciar una conversación.
Bella respondió con un movimiento de cabeza, mientras no pudo evitar observar de manera más detenida al chico. Parecía un chico sencillo, en cambio su hermana gemela parecía todo lo opuesto.
— ¿Eres la chica de Aston Martin, cierto? — Intervino Rosalie con desdén.
— Sí, y tú la del BMW.
— Veo que nos recuerdas. — Dejó el tenedor sobre su plato y centro toda su atención en Bella. — Tienes un grupo grande de amigos.
— Soy de la ciudad, nos conocemos de siempre — mintió. Le dio un sorbo a su jugo. — Dentro de nada seguro encontrarán gente afín con quien relacionarse.
Rose enarcó una ceja, el ultimo comentario lo sintió bastante personal. No entendía qué había en la chica que la molestaba, no hallaba si era por su actitud de chica inocente o su ego desmesurado, pero lo único que tenía claro es que la quería lo bastante lejos de ella y de los suyos.
— Bella, deberías llevarlos a algún sitio así no se aburrirán con nosotros — sentenció su madre tratando de parecer agradable.
Aunque la idea de ser guía de turistas la detestaba, le estaban dando un pase directo para alejarse de ahí y dejar de fingir. Como si realmente le agradara la idea, Bella se giró a ambos y preguntó que opinaban, ambos accedieron con rapidez y se marcharon del lugar. El chofer los llevó a casa a que Bella tomara uno de los autos para pasar su mañana siendo la guía de un par de extraños a quienes deseaba perder.
Durante el trayecto Bella trató de conversar con ambos, fue con Jasper con quien lo hizo en realidad, Rose no apartaba la vista del móvil hasta llegar a la entrada de la casa, ahí la rubia no pudo evitar dejar entrever su asombro por la magnífica propiedad y muy en el fondo eso le agrado a Bella.
Al bajar ya estaba otra camioneta esperando por ellos, Bella sonrió al ver la nueva adquisición de su padre. Los chicos estaban siendo la excusa perfecta para usarla sin ganarse ninguna amonestación.
— La casa es hermosa. — Murmuró Rose.
— En mi opinión es demasiado grande solo para tres personas y muy ostentosa. ¿Nos vamos? — Preguntó señalando la camioneta, Rose se acomodó en el asiento de atrás así que Jasper subió en el asiento del copiloto.
Bella salió de la casa sin rumbo fijo, sin pensarlo los llevó a los lugares de mayor afluencia por los turistas si lo hacía era para que ellos conocieran de primera mano lo caótica de la ciudad.
— ¿Ya tienen algún lugar al que quieran ir? — Preguntó viendo a Rosalie por el retrovisor.
— Honestamente no, solo quería huir del lugar.
— Creo que no eras la única Rosalie. — Secundó Bella sonriendo de lado.
— ¿Por qué parece que no te gusta estar con tus padres? —La pregunta de Jasper la tomó por sorpresa.
— Porque no me gusta. —Dijo de manera honesta consiguiendo sorprenderlos— ¿A dónde quieren ir?
— Yo aún tengo cosas por desempacar, ¿te molestaría dejarnos en casa? — Pidió Rosalie.
Bella negó y cambió el rumbo para dirigirse a la casa de los chicos, cogió un par de atajos para llegar más rápido. Al entrar en la propiedad fue el turno de ella de quedar encantada por el lugar, era más pequeña en comparación con la suya, pero no era ostentosa, era de muy buen gusto.
Al bajarse Rose apenas murmuró un gracias para dirigirse a la entrada, por su parte Jasper se quedó un momento con la puerta abierta.
— Sabes… le agradaste a Alice.
— ¿Y quién es Alice? — Cuestionó tratando de fingir que no recordaba a la chica de cabello corto.
— Mi novia. Te invitaré a salir un día de estos para que la conozcas a ella y sus hermanos. Estoy seguro te caerán bien.
— Gracias, haré lo posible, aunque tengo una agenda muy ocupada — se disculpó de antemano para que no le cayera por sorpresa cuando no aceptara su invitación.
Luego dejarlos condujo por un rato sin saber a dónde dirigirse, solo sabía que no le apetecía volver a casa. Así que eligió ir a sus lugares favoritos donde podría tener paz por algunas horas. Caminó largo rato por Central Park observando cada detalle, para algunas personas era obvio se trataba de la primera vez ahí, su rostro lo reflejaba. Otras eran familias y estaban disfrutando de ese momento con un picnic sobre la hierba y jugando a la pelota. La nostalgia la invadió al no recordar cuando fue el último momento que pasó algo así con sus padres.
Siguió su camino hasta volver de nuevo a donde estaba el auto y así regresar a casa. Apenas al entrar, la voz de su madre se escuchó venir de uno de los salones llamándola. Con desgana se encaminó hasta el salón y ahí los encontró a ambos.
— ¿Dónde estuviste? — Cuestionó su padre.
— No mientas, supimos que los Hale ya estaban en casa desde hace horas. — Gruñó Renee molesta.
— En Central Park.
— ¿No puedes hacer nada bien? Debes de ser una muy mala compañía. — Chilló Renee irritada. — Era muy sencillo lo que tenías que hacer ¿esto es para molestarme?
— No todo gira en torno a ti, Renee, ellos dijeron tenían aún cosas que desempacar. — Se encogió de hombros — ¿Tenía que retenerlos?
— Isabella… — siseó su padre lanzado una mirada de advertencia.
La chica lanzó una disculpa porque era lo que se esperaba para luego dirigirse a su habitación. Estar recluida era mucho mejor que permanecer en la misma sala que sus padres. No se molestaron en esperar a que ella estuviera lo suficientemente lejos, apenas había dado unos pasos cuando escuchó la voz de su madre.
— ¿Te das cuenta de la clase de chica que se ha vuelto?
— Es la edad, Renée.
— Eso lo tienes diciendo desde hace ya un par de años. — Protestó — Me estoy cansando de ella.
— ¿Y qué propones? No olvides que fuiste tú la que colocó la cláusula en su fideicomiso hasta que cumpliera los 24 años; y eso está a nada de suceder. — Le recordó.
Ya no escuchó que más siguieron hablando de ella, pero le daba lo mismo, esa noche quería olvidarse de todo, tenían un día de estar en casa y la estaban volviendo loca.
Al llegar a su habitación se dejó caer sobre la cama manteniendo un brazo sobre sus ojos, luego de un rato en esa posición giró hasta tomar el control remoto y encender la televisión viendo estaban pasando una de sus series favoritas. Se permitió perder el tiempo sin que nadie la molestara. Fue hasta pasadas las ocho y media que comenzó a arreglarse para la fiesta de esa noche.
Un minivestido azul, unas zapatillas altas, el cabello suelto cayendo en ligeras ondas, un poco de maquillaje y estaba lista, tomó sus cosas y salió de ahí sin ser notada. Le pidió a Peter la llevara, así solo alguno de los chicos la llevaría a casa. Al bajar no la sorprendió notar el lugar abarrotado de chicos haciendo fila para poder ingresar, Bella se acercó a paso lento sabiendo que en cuanto la viera el guardia le permitiría la entrada, ella no era otra del montón que luchaban por entrar y eran ignorados.
Se detuvo detrás de un par de chicos al escuchar una voz muy familiar. Delante de ellos reconoció a los Hale.
— Es… no sé cómo describirla.
— A mí me parecía agradable. — Sentenció la chica de cabello corto.
— Eso es lo que piensas porque no la conoces, unas horas a su lado y me dejó claro que no es la clase de persona con la que debemos de relacionarnos.
— Es la hija del socio de papá.
Al escuchar a Jasper, Bella se mantuvo en donde estaba sintiendo una rabia arremolinarse en su interior, la estúpida rubia estaba hablando de ella como si la conociera de verdad.
— ¿Y eso qué?, no por eso seré hipócrita y saldré con ella.
— Esa es tu elección, Rose — dijo encogiéndose de hombros.
— Vamos, Rose, tal vez salir en grupo en un ambiente diferente ella sea más agradable. — Pidió un chico enorme abrazándola.
— No es justo que hablen de ella, solo porque no está, eso es muy bajo — la defendió una voz aterciopelada y eso fue un golpe aún más duro que las críticas de la rubia. No estaba preparada para ello.
— San Edward, defensor de las almas perdidas. — Se burló Rose
— Solo creo que no es justo que hagan eso, criticaban a los Brandon por hablar mal de los demás a sus espaldas y eso justamente lo que están haciendo ahora. ¿Qué te hace diferente a ellos, Rosalie?
Bella estaba acostumbrada a ser juzgada sin que se molestaran en conocerla, le encantaría poder borrar la sonrisa de superioridad de la rubia, pero al ser hija del nuevo socio de su padre tenía las manos atadas en hacer algo radical que acabara con su vida en la sociedad neoyorquina obligándola a volver a casa. No la exiliaría aún, pero si le haría difícil el mezclarse con las personas adecuadas, le daría una razón para hablar de ella.
— Srta. Swan — la llamó el guardia al verla indicándole que se acercara y quitando la cadena.
— Brad — lo saludó al tiempo que pasaba junto a la rubia empujándola haciéndola protestar.
Se giró notando el rostro contrariado de la rubia, y los demás parecían avergonzados.
— No te había visto, ¿tienes mucho tiempo aquí? — Preguntó Jasper dubitativo.
— Lo suficiente… — le lanzó un mirada de advertencia a Rose y se acercó un poco a ella — No sigues más en Londres, Hale, aquí las cosas siguen un orden diferente y no te conviene meterte con las personas equivocadas que pueden acabar contigo y los tuyos. — Le señaló a los demás con un movimiento de cabeza.
— ¿Me estás amenazando? — Cuestionó incrédula.
— Tómalo como consejo de alguien a quien no deseas como tu enemiga — sentenció Bella dando media vuelta y llegando hasta Brad.
Sabiendo que la haría rabiar y tal vez eso los hiciera cambiar de club, se los señaló a Brad indicándole que ellos aunque no eran de su grupo le convenía dejarlos entrar en la siguiente oportunidad. El hombre les hizo una seña para que entraran, Bella los vio con una sonrisa burlona y murmuró un "de nada" que ellos pudieron leer perfectamente.
Sin esperar a ver si entraban o se iban, ella trató de encontrar a su grupo, al no dar con ellos de inmediato llamó a Jessica que le indicó la zona en donde se encontraban, ahí estaba un poco más oscuro y la música no era del todo ensordecedora.
— Te ves hermosa. — La saludó Demetri pasando un brazo sobre sus hombros y acercándola a él. Por su parte Bella lo apartó, sabía lo que el chico quería, pero ella se negaba ser una más.
Luego de aceptar un trago e intercambiar un par de palabras con las chicas, se giró para ver si había alguien con quien divertirse esa noche, en ese escudriño se encontró con Jasper que le sonrió y Bella lo imitó, no tenía nada contra él.
Un par de melodías de un DJ noruego que le encantaba comenzó a sonar, Bella haló a Tyler que no dudó en seguirle el paso, no había terminado la canción cuando unas manos se colocaron en su cadera y el calor de un cuerpo se traspasaba al suyo, una respiración chocó contra su cuello. Siempre lo alejaba, pero esta noche no, Bella pegó su espalda al pecho de Demetri dejando sus manos sobre las de él sin parar de moverse al ritmo de la música. Al terminar la canción ninguno hizo un intento por separarse.
— Te mueves muy bien. —Susurró él en el oído de la castaña, para luego depositar un beso en la piel desnuda entre su cuello y hombro.
Bella se giró en sus brazos y negó con la cabeza pero con una sonrisa juguetona en el rostro.
— No sé si son las copas o la temperatura, pero tú tampoco lo haces tan mal — murmuró besándolo en la comisura de los labios desconcertándolo.
— Alguien quiere diversión esta noche. —La apretó más en sus brazos logrando que dejara escapar una exclamación de sorpresa al darse cuenta de lo que había provocado con su baile. — ¿Quieres terminar lo que comenzaste?
— No busco esa clase de diversión, Dem. — Murmuró contra sus labios logrando que su agarre se aflojara y se pudiera alejar.
— ¿Entonces solo quieres algo que te ayude a liberarte?
Bella le guiñó un ojo con una sonrisa cómplice, sabía a lo que se refería y necesitaba esa escapatoria luego del día de mierda que estaba teniendo.
— Ahora nos entendemos, sé un caballero y consígueme algo bueno — pidió besándolo en la mejilla entusiasmada por lo que venía.
Al girarse para acercarse a su mesa se encontró de frente con Jasper y su novia bien sujeta a su brazo. Bella se detuvo y enarcó una ceja.
— Solo quería pedirte una disculpa por lo de hace un rato, mi hermana habla sin pensar.
— Deberías de dejar de disculparte por ella y permitir que se enfrente a las consecuencias de sus actos. — Le dijo encogiéndose de hombros. — Si me molestara por cada vez que alguien habla a mis espaldas como cobarde, sería desgastante y una gran pérdida de tiempo. — Se acercó a ambos para que la escucharan mejor sin tener que gritar — Solo recuérdale que una boca tan grande puede meterla en líos muy graves. Aquí no solemos dar demasiadas oportunidades.
Los vio mirarse entre sí y para su desconcierto la chica la miró con una leve sonrisa.
— Yo me encargaré de recordárselo. ¿Te parece si nos acompañas a cenar el lunes como compensación por el mal inicio que hemos tenido?
El desconcierto era claro en el rostro de Bella no comprendía como era posible que después de comportarse como una idiota para mantenerlos alejados, ellos siguieran insistiendo; eran masoquistas o estaban demasiado desesperados para comenzar a ser vistos en la sociedad y la querían coger de trampolín como si eso fuera gratis.
— Mi agenda está saturada, no dispongo de demasiado tiempo libre — suspiró cambiando el peso de un pie a otro, se recordó no podía ser tan desagradable por la relación de negocios, así que se limitaba a negarse de una manera más diplomática.
— Te llamaremos el lunes y veremos que día puedes tomarte un par de horas. — Sentenció Alice que no pensaba ceder ante una negativa. Bella solo asintió incómoda tratando de encontrar la manera de alejarse de ellos y retornar con los suyos.
Tanya llegó junto a ella empujándola con suavidad indicándole que volviera a la mesa. Alice comprendió era hora de irse, se despidió no sin antes darle un abrazo que dejó como piedra a Bella, no estaba acostumbrada a esas muestras de afecto.
— ¿Quiénes eran? — Preguntó Tanya que se mantuvo a su lado.
— Él es el hijo del nuevo socio de papá y su novia.
— Más que su novia, parece su llavero. — Murmuró Demetri quien las abrazaba a ambas, ante el comentario Bella no pudo evitar reír.
Se abrieron paso hasta llegar a la mesa, ambas chicas se sentaron en los taburetes que Lauren y Jessica dejaron para ir al tocador. Frente a ellas Tyler estaba alistando unas líneas, al sentirse observado levantó la mirada y les indicó si querían unirse, Bella negó y le recordó que eso no era lo suyo, pero Tanya no lo pensó dos veces y saltó del taburete para ir junto a Tyler; la chica se inclinó tapando una de sus fosas e inhalando con maestría, luego Tyler y Demetri hicieron lo suyo.
— ¿Qué quieres esta noche? — Le preguntó Tyler inclinándose sobre la mesa.
— Lo de siempre.
Con una seña le pidió esperar un momento alejándose de la mesa, lo siguió hasta perderlo en las escaleras, al regresar la vista se detuvo en el grupo de Jasper, se parecían divertir riendo y bailando. En su mesa solo se notaban un par de bebidas, no como la suya que estaba repleta de botellas. Sin darse cuenta duró un momento más largo del esperado observando al chico que sin conocerla había salido en su defensa contra la rubia, el chico pareció sentirse observado porque apartó la vista para encontrase con la de ella. El chasquido de una mano frente a ella rompió el contacto viendo a Tyler a su lado, al tener la atención de la chica le mostró la pastillita.
— Cortesía de Abernathy — le señaló con la cabeza la dirección donde se encontraba el chico.
Bella le agradeció y extendió su mano para recibirla. Intentó llamar la atención de un mesero para pedir otra bebida, pero no estaba teniendo éxito, mantenía la pastilla en el interior de su mano, aunque no era la primera vez que lo hacía no era el tiempo que comenzaran a circular los rumores que pondrían fin a su plan, cuando al fin consiguió pedir su trago no se pudo contener de mirar al chico y lo vio hablando con Jasper señalando a su dirección y por los ademanes que hacia no fue difícil comprender que lo había visto todo. Maldijo internamente.
Se metió la pastilla en el escote, los que estaban en su mesa eran una tumba, era una clase de pacto que se tenía entre todos. Lo que sucedía en sus salidas se quedaba entre ellos y desmentían cuando otros comenzaban a levantar rumores, al final los padres de cada uno terminaban creyéndoles porque quien los iba a conocer mejor que sus amigos y si estos negaban toda acusación debía de tratarse de chismes destinados a terminar con su reputación o eso es como lo terminaban creyendo. Pero los Hale y sus amigos no sabían esa ley no escrita y dada la relación laboral reciente podía meterla en problemas.
Su bebida fue entregada y removió el contenido un par de veces antes de dar un sorbo para comprobar estuviera lo suficientemente fuerte. Una mano en su hombro la hizo girar apretando el vaso en su mano.
— Bella, ¿Me acompañas?— Le pidió Jasper señalando un extremo donde parecía no haber suficiente gente. Bella no ocultó su cara de fastidio y eso no pasó desapercibido por el chico que extendió su mano — Por favor.
Bufando bajó del taburete y caminó hacia donde le indicó, se detuvo en un punto exacto donde creía los que estaban cerca no escucharían su charla, con los brazos en jarras le lanzó una mirada molesta.
— ¿Qué quieres ahora?
— Solo quiero asegurarme de que estas bien, mi amigo Edward — señaló al chico que no dejaba de mirarlos — él vio…
— Te voy a detener aquí, Hale — interrumpió ya dejando que la molestia fuera visible. — Y creo que se han malinterpretado las cosas, que nuestros padres sean socios no implica que de ahora en adelante yo y todos ustedes vayamos a ser amigos. — Señaló a los de su mesa sin percatarse de que ya los demás pares de ojos estaban puestos en la pareja que discutía.
— Creo que eres una mujer inteligente para sumergirte en ese mundo. — Sentenció manteniendo la calma, hizo un ademán de tocarla, pero Bella se echó hacia atrás manteniendo las distancias.
— De verdad, Jasper, están a nada de colmar mi paciencia, te sugiero que se consigan una vida — gruñó molesta.
— Te garantizo que la tengo y por lo que veo es mejor que la tuya. Yo no tengo que drogarme para sentirme bien conmigo — la encaró, aprovechando su desconcierto, la cogió del brazo. — ¿Traes tu coche?
— No es de tu incumbencia — protestó tratando de zafarse sin éxito, el chico la tenía bien sujeta y la empujaba con facilidad. — ¡Suéltame!
Luego de un pequeño forcejeo Bella consiguió liberase trastabillando por la fuerza, pero apenas recuperar el equilibrio y dar media vuelta se encontró en el hombro de un chico.
— Se terminó la fiesta — sentenció su captor.
Bella lo golpeó con todas sus fuerzas y demandó que la bajaran, al saber que su batalla era pérdida se dejó llevar, así que cuando salieron del club el portero no notó nada extraño. El frio del ambiente la hizo estremecer maldiciendo y demandando de nueva cuenta que la dejara en el suelo.
El chico lo hizo ganándose unos golpes en el pecho y alcanzando a cubrir su rostro de otros. Emmett no pudo contener una risita ante los golpes de la chica que de no ser por las bebidas en su organismo tal vez serían más duros.
— Tranquila, pequeña fierecilla — le sostuvo las manos y alcanzó a sostenerla antes de que le diera una patada, la mantuvo sujeta en sus brazos impidiendo que siguiera luchando contra él.
— Suéltala, Emmett — demandó una voz profunda, Bella aprovechó el descuido y mordió el brazo de su captor haciéndolo gemir zafándose.
— ¿Qué es lo que sucede con ustedes? — Gruñó molesta manteniendo la distancia de todos ellos.
— Sabes cómo dar batalla — sentenció Emmett frotándose el área, aunque lo lastimó, no era nada grave. — ¿Estás vacunada?
Lo único que recibió como respuesta fue el dedo medio de la castaña y la negativa en el rostro de su hermano y cuñado.
— ¿Tienes tu auto? — Cuestionó Edward acercándose con cautela.
— Pediré un Uber. — Sentenció maldiciendo al notar por primera vez que su móvil así como sus cosas continuaban dentro del club.
— En ese caso nosotros te llevaremos, será más seguro en tu estado.
Bella apretó los labios y contrario a lo que Edward esperaba ella se acercó, no fue lo suficientemente ágil para detener la mano que se estampó en su rostro con mucha fuerza haciéndolo trastabillar. Las chicas que salían en ese momento se detuvieron en seco sorprendidas.
— Aléjate de mí. — Gruñó, el frío que sintió al principio pareció desaparecer por la furia que estaba emanando de su interior.
Observó a las chicas notando su bolso en la mano de Alice, sin pensarlo dos veces se acercó a ella que notando lo furiosa que estaba extendió el bolso soltándolo cuando la chica se lo arrebato.
— Pide el auto, Rose, la llevaremos a casa — pidió Jasper, su hermana se cruzó de brazos y negó con la cabeza — Rosalie…
— No — respondió irritada — La estábamos pasando muy bien y por culpa de esta nos marchamos. ¡No somos sus niñeras!
Aprovechando que los chicos parecían tener una discusión acerca del asunto, Bella se apartó y comenzó a hacer la parada a taxis que no se detenían. Un Audi oscuro se detuvo junto a ella haciendo a Edward apartarse de los demás para acercarse, esa chica era un imán para los problemas.
— ¡Isabella!
El conductor se bajó, era un tipo moreno, alto y fornido. Por sobre el techo del auto observó a la chica y a los otros detrás dubitativo.
— ¿Te metiste en problemas, Belly? — Le preguntó.
— Es complicado, pero solo necesito alejarme de ellos. — Pidió, la ventanilla del copiloto se abrió por completo y una chica se asomó — Emily, por favor.
— Te llevaremos a casa, sube — sentenció la chica quitando los seguros de las puertas.
Edward hizo ademan de acercarse, pero el chico rodeo el auto interponiéndose que llegara a la castaña.
No intercambiaron palabras, pero el duelo de miradas fue suficiente. Edward cedió al comprender que el chico debía de conocerla por la familiaridad con que las chicas se hablaban y la manera impersonal de dirigirse entre ellos, al menos creía estaría segura.
Sam volvió al auto y se marchó mirando por el retrovisor a la castaña, la conocía desde niña por Jacob. Durante la infancia los había protegido a ambos, cuando a ella la enviaron al internado se perdió el contacto, solo se tropezaban en las temporadas vacacionales y no fue hasta volver del internado en Suiza que se percató de mucho que había cambiado, pero se volvió una extraña desde hacía un par de semestres.
— Vas a contármelo — demandó el chico pasando su mirada de la castaña al camino. — ¿Qué estaba sucediendo?
— Un chico y su hermana son hijos del nuevo socio de Charlie, nuevos en la ciudad y bastante entrometidos — agregó apartando el cabello de su rostro y frunciendo el ceño.
— ¿Y en qué se metieron realmente, Isabella? — La cuestionó mirándola por el retrovisor.
—Sam… — lo detuvo Emily apretándole la pierna, el chico suspiro.
—No me entrometeré en ello, Isa, solo quiero que sepas que hay gente a la que realmente nos importas y puedes recurrir a nosotros en el momento que lo necesites. — Le recordó, al encontrarse con la mirada de la chica le guiñó un ojo.
Bella sintió un nudo en la garganta y más cuando vio como Sam cogía la mano de su novia entre una de las suyas y se la llevaba a los labios. Suspirando apartó la mirada, ese era un momento entre la pareja y ella era solo una intrusa. Las palabras de Sam fueron un duro golpe, ella era desagradable con ellos y aun así estos continuaban a su lado, eran personas buenas que no merecían ser contaminadas.
— Llegamos — anunció Emily regresándola a la realidad. — No te olvides de nosotros.
Agradeciendo se despidió de ellos, al traspasar la verja estos se marcharon. Ella caminó con paso lento hasta la entrada principal, la hora no la sabía y si su padre estaba despierto no le importaba, el día había sido un desastre total y una última pelea antes de dormir no sería más que la cereza del pastel.
Sin señales de nadie en la casa llegó a su habitación sin problema, fue al armario para desvestirse, quedó solo en ropa interior frente al espejo de cuerpo completo. Ahí se miró por unos minutos, notando un volumen que no debería de estar ahí, sus costillas apenas eran notorias lo que seguía indicando un exceso de peso, negando con la cabeza se apartó de su reflejo cogiendo la pastilla que estaba atorada en su sujetador, era increíble como algo tan pequeño conseguía causar tanto revuelo. La apretó en su puño, se acercó a la sección donde guardaba sus joyas y la colocó dentro de un relicario que le regaló su abuela, una antigua joya familiar, ahí nadie la encontraría, al menos por un tiempo.
Muchas gracias a cada uno por sus comentarios. Para las nuevas bienvenidas y espero disfruten la historia. Esperamos un capítulo por la semana o en algún momento es posible que sean dos.
Nos leemos
TitiC
