Declaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer. Pero la trama es completamente de mi autoría. A casi 10 años de haber sido publicada por primera vez, regresa mejorada.
Gracias a mi beta Andrea y mis prelectoras: Ericastelo, y mi hermanita Ta-Cullen por ayudarme a acomodar las ideas.
4.- Razones
Se despertó a la hora habitual, era increíble como el organismo entraba en una rutina, y aun los días que podía dormir hasta tarde este no se lo permitía. Luego sabiendo que no conseguirá poder volver a conciliar el sueño, encendió el televisor en el canal de finanzas, no podía permitirse estar desinformada ya que su trabajo dependía de ello. Al obtener la información que le interesaba se levantó finalmente y decidió tomar un baño, lo que en un inicio pensaba sería una ducha rápida se transformó en un baño de burbujas.
El agua jabonosa repleta de burbujas la envolvía, el aroma a frutos rojos perfumó la estancia relajándola, la imagen de aquel hombre de tez pálida y ojos verdes se coló en sus pensamientos. Bella no negaba que era un hombre atractivo, el más atractivo que recordaba haber visto en mucho tiempo y al parecer de alma desinteresada o de que otra manera la defendería sin conocerla.
Sacudiendo la cabeza trató de aparatar el rumbo de sus pensamientos, podía ser atractivo, pero eso no quitaba el hecho de lo entrometido que resultaba.
Fue hasta que el agua se enfrió que salió de la bañera, se envolvió en una toalla y regresó al armario para elegir que ponerse. Optando por ropa deportiva regresó a la habitación secándose el cabello con la toalla y no se sorprendió de encontrar su habitación arreglada y una bandeja con fruta fresca, una taza humeante de café y un croissant; todo se veía delicioso, pero la imagen de ella en el espejo le hizo solo optar por el café.
Decidida a no tener un enfrentamiento con sus padres se quedó en la habitación. Con la televisión encendida, tirada en la cama con la cabeza colgando de uno de los extremos y un libro de arte en sus manos fue como la encontró su madre cuando irrumpió en su habitación.
— Isabella, neces… ¿Qué se supone que haces? — Inquirió observándola con el ceño fruncido.
— Pasando el tiempo — respondió apartando un poco el libro de su campo visual.
— ¿No has salido de la habitación en todo el día? ¡Y pretendes que no piense que eres una inútil! — Chilló irritada acercándose a ella con grandes zancadas hasta arrebatarle el libro de las manos y lanzarlo al suelo. — No sé si te esfuerzas o es de manera natural, pero eres un gran fastidio.
— ¿Cuál sería la diferencia? — Cuestionó tratando de irritarla más, disfrutando como la mujer estaba a nada de perder los estribos.
— No voy a discutir nuevamente contigo. Tienes veinte minutos para estar lista, nos vamos al club. — Chasqueó los dedos. — ¡Date prisa!
No se levantó de inmediato, meditó por unos minutos que tan malo podría ser que decidiera no acatar la orden y permanecer en la cama como lo estaba deseando. Los gritos histéricos, los reclamos que llegaron a su cabeza no le apetecía escucharlos, su día estaba resultando bastante agradable para cerrarlo con una situación como la esperada.
Al final se levantó, eligió lo primero que encontró que fuera adecuado para el lugar a donde irían. Al llegar al recibidor solo estaba su padre, que aunque de saco había optado por un pantalón menos formal, el hombre se giró hacia su hija.
— Podrías intentar no poner de nervios a tu madre — pidió ajustando el reloj de su muñeca. — Ella termina alterándome a mí, como si no tuviera suficiente con el estrés del trabajo, tengo que soportar esta situación en casa.
— Yo no hago nada por sacar de quicio a mamá, solo soy yo misma — dijo encogiéndose de hombros. Charlie enarcó una ceja, pues él sabía que en parte tenía razón, pero generalmente buscaba la manera de hacer enfadar a la mujer.
— No me taches de estúpido — murmuró —, quiero una noche tranquila.
Antes de poder decir una palabra la mujer apareció al final de las escaleras, su elección de vestuario resultaba demasiado, pero Bella guardó sus comentarios. Fingió ver algo en el móvil y salió por la puerta principal hasta la camioneta dejando a sus padres detrás de ella.
La semana posterior al incidente del club, Bella se mantuvo ocupada, y estaba expectante por si se encontraba con cualquiera de los chicos, no tenía idea si podrían hablar de más y meterla en problemas. Pero para su suerte ninguno de ellos apareció, al que vio un par de ocasiones en la empresa fue a Charles y el hombre fue muy amable, al menos estaba tranquila sabiendo que no comentaron nada.
A mitad de semana con mucho mejor ánimo se esmeró un poco más en su arreglo personal. Eligió una falda de tubo muy ajustada apenas unos centímetros arriba de la rodilla, una blusa a juego, accesorios discretos pero brillantes, zapatillas altas y el pelo recogido en una coleta.
Aún era temprano al salir de su habitación, caminó lento solo escuchando el sonido de sus tacones contra el mármol, la casa era fría tanto como las personas que ahí habitaban. Al llegar al comedor esperaba estuviera solo, pero sus peticiones no fueron escuchadas.
Apenas detenerse en la entrada su madre levantó la mirada del móvil y la recorrió de arriba abajo finalmente dejando entrever una expresión de aceptación.
— Me alegro de que ahora si te vistas como una ejecutiva y no parezcas una secretaria más.
— Buenos días, Renée — saludó sentándose en la mesa junto a ella. Se colocó la servilleta en el regazo y comenzó a hacer cálculos mentales de lo que estaba sobre la mesa. Las cosas tenían buena pinta, pero no era algo que pudiera permitirse si quería tener las medidas correctas. — ¿Y Charlie?
— En el estudio.
Apenas terminar de decirlo, el hombre apareció por la puerta, saludó con fría cortesía y se sentó en su lugar en la cabecera de la mesa, cogió el periódico a su derecha y lo abrió sin más.
Sabiendo que debía de coger algo para evitar preguntas o peleas absurdas, se sirvió un tazón con fruta, yogurt que comió demasiado lento, consumiendo el tiempo para que fuera lo único. La cocinera entró sin hacer demasiado ruido y dejó un plato con varias tiras de tocino crujiente que le hizo salivar, era de las cosas que su padre pedía cada mañana y sin pensárselo demasiado tomo dos tiras.
Al dar la primera mordida el sabor salado y crujiente la hizo estremecer, hacia demasiado que no comía una a pesar de ser también una de sus comidas favoritas
— ¿De verdad te estás comiendo eso? — Cuestionó Renee lanzándole una mirada incrédula — No me sorprende que estés cada vez peor. Toda esa grasa se te está acumulando en las caderas.
— Podrían algún día permitir tener un desayuno tranquilo. —gruñó Charlie bajando el periódico solo para tomar un sorbo de su café y luego volvió a su lectura.
— Sabes, es cosa tuya, después no digas que no te lo advertí cuando nadie en la industria quiera vestirte ni verse relacionado contigo — señaló tratando de sonar indiferente.
Imágenes llegaron a su cabeza y no eran nada alentadoras en realidad. Soltó la tira de tocino y se levantó. Antes de que protestaran dijo iría a terminarse de arreglar. Lo cual era una mentira, al llegar a su habitación el remordimiento de lo que acababa de comer, las imágenes en su cabeza y las palabras mordaces de su madre la acompañaron mientras reclinada en el inodoro expulsaba lo que estaba en su organismo antes de que este se digiriera y causara estragos en su apariencia de por sí ya dañada.
Se enjuagó la boca y limpió el rostro evitando mirarse al espejo, sabía muy bien que la imagen que le devolvería la mirada no le gustaría. Minutos después cuando no tuvo más elección que mirarse para arreglar su maquillaje lo comprobó, la chica que le devolvía la mirada causaba pena, por su pobre autocontrol con la comida permitiéndose llegar a ese estado. Se trató de grabar ese instante para que en un futuro no tuviera que llegar a ese punto, debía de tener un mayor autocontrol con la comida para conseguir el objetivo que estaba buscando. Si no quería verse en la penosa necesidad de vomitar iba a tener que dejar de comer como lo había hecho tiempo atrás.
Determinada bajó más animada. Su padre estaba saliendo del estudio con su portafolio, no hizo falta palabras, un simple gesto fue suficiente para que ambos salieran y comenzaran el día como todos los demás. Charlie pasó el camino sumido en papeles, mientras ella revisaba en el móvil las últimas actualizaciones de la bolsa, así como verificando los estados de cuenta de sus inversiones sonriendo al notar como una de ellas mostraba un saldo mayor al del día anterior.
Por obras de reparación en una de las calles que usaban como atajo, se vieron enviados al tráfico de las avenidas principales. Charlie bufó y llamó a la oficina comunicando el posible retraso. Bella por su parte se acomodó mejor en el asiento enviando el correspondiente mensaje a Megan, luego dejó el móvil en el regazo mirando al exterior, todos en la ciudad parecían vivir deprisa, la gente se movía de un lado a otro sin reparar en los de al lado, por eso era tan sencillo identificar a los turistas.
La nostalgia la envolvió, recordó como había sido cuando se mudaron a la ciudad y todo en su familia era diferente. Aún era una niña y su padre aunque ya estaba llegando a la cima en la ciudad se hacía un tiempo para estar con ella, recordaba como en ese entonces deseaba que al crecer pudiera trabajar a su lado… El sueño era tan diferente a la realidad. En lugar de encontrarse con el hombre que la mantendría bajo su ala, se encontró siendo arrojada del nido a las fauces de los carroñeros, su padre era mucho más duro con ella y parecía que intentaba por todos los medios aplastarla, pero hasta el momento seguía sobreviviendo.
— ¿Revisaste el periódico esta mañana? — Preguntó sacándola del lugar donde se encontraba.
— Como cada mañana. — Respondió. — Igual que me aseguro de estar en el cierre de cada una de las bolsas a nivel mundial, haciendo los ajustes pertinentes. — Suspiró — Esta mañana hubo una baja mínima de la que debemos de estar al pendientes ya que los pronósticos indican puede ir a más si no se hace un ajuste rápido — señaló abriendo la aplicación que tenía en su iPad. — Los más perjudicados serían los mercados del petróleo y acero.
— Me alegra de que estés al tanto. — Fue lo único que dijo antes de girarse. — Asegúrate de que nuestros clientes del sur estén bien protegidos para evitar alguna caída, esto sería más que un rasponcito.
— Lo tengo cubierto, al igual que los de medio oriente. — Se adelantó.
— ¡Por fin algo de iniciativa! — Exclamó sorprendido.
Eso si la lastimó, lo decía como si nunca la tuviera cuando ella era la que estaba detrás de muchos movimientos estratégicos. La camioneta se detuvo sin darle tiempo a protestar y ambos bajaron, pues aunque la demora era solo de unos minutos en su mundo eso podría ser decisivo.
— Isabella, podrías cambiar tu actitud, me da la impresión que no te gusta estar aquí.
— Me gusta lo que hago — respondió caminando a su lado para llegar a los ascensores; "odio como me tratas" quiso decirle, pero como siempre se quedó callada.
— Charles — escuchó a su padre saludar al hombre, Bella giró el rostro encontrándose al hombre junto a su hijo. — Veo que has traído a Jasper, es un placer que te unas a nuestro equipo. — susurró Charlie con una emoción en la voz que Bella no pudo identificar del todo, pero creía podría tratarse de envidia, Charlie en más de una ocasión expresó lo mucho que había deseado tener un hijo, pero la vida solo le dio una chica. Esas eran sus palabras y ahí delante tenía a un hombre que poseía algo que él no tenía.
— Es parte del legado y quiero aprender — aceptó el chico ganándose una palmadita de su padre orgulloso.
— Nunca es tarde para redirigir el camino — sentenció Charlie mirando el reloj de muñeca. — Nos encontraremos más tarde, voy retrasado para una reunión.
Bella hizo lo propio y ambos subieron en el mismo ascensor, solo ella bajó antes escuchando cada una de las indicaciones que le daba su padre sobre lo que debía de estar al pendiente.
Apenas salir del ascensor Megan se puso de pie y fue a su encuentro con agenda en mano luego de los saludos acostumbrados comenzó a repasar las reuniones, compromisos y citas programadas para ese día.
— Demetri te ha llamado dos veces. — Fue lo último en la lista, Bella no pudo contener un mohín.
— Será un día largo. — Suspiró — ¿a qué hora es mi cita con el estilista?
— A las seis.
— Dile a Peter que lo necesito listo a las cinco y media. Y comunícame con Demetri. — Pidió dejándose caer en su silla. — Y un necesito un vaso con mucho hielo.
Megan le lanzó una mirada un tanto confusa ante la petición, pero no dijo una sola palabra. La dejó a solas y comenzó a encargarse de las tareas encomendadas.
La llamada con Demetri apenas fue un intercambio de palabras, al chico lo tenían recluso en la empresa familiar y no le sorprendía que estuviera en problemas en aspectos tan básicos, él como varios de su grupo estaban completamente perdidos. El título solo lo buscaban para decir contar con una carrera universitaria, pero ninguno de ellos pensaba ejercer.
Comenzó a revisar los correos que saturaban su bandeja leyendo rápidamente cada uno colocando un indicador de acuerdo a la prioridad de cada uno. Respondió los más urgentes, e hizo video llamadas con clientes que requerían asesoramientos, estaba revisando documentación cuando alguien llamó a su puerta y solo gruñó un adelante sin apartar la mirada de lo que leía.
— Veo que es cierto lo de los días ocupados — fue el saludo de Jasper al entrar obteniendo toda la atención de Bella. — No pareces muy feliz de verme aquí.
— ¿Debería estarlo? — Preguntó sarcástica.
— Me dieron una oficina provisional en este piso. — Señaló el otro lado del pasillo.
El rostro de Bella se mantuvo sereno aun cuando por dentro estaba molesta, ya que sabía eso implicaba ver a su grupo de amigos. Jasper sentía el ambiente hostil y no tenía como quejarse, entre ellos las cosas habían ido de mal en peor.
— Tu padre dijo que te buscara y me ayudarías a ubicar todo aquí. — Informó tratando de sonar amigable. Bella se levantó y fue a un archivero en una de las esquinas, rebuscó entre carpetas hasta sacar una hoja que por la coloración se notaba vieja.
— Es lo que necesitas — se la entregó. El chico la observó y una sonrisa ladeada se formó en su rostro.
— ¿Es un mapa? — Preguntó algo desconcertado. — Tu manera sutil de decirme que me las arregle como pueda.
— Te proporciono más ayuda de la que yo recibí al entrar aquí. — Señaló — Lamento si esperabas que tomara tu mano llevándote por cada uno de los pisos y sus pasillos, mi tiempo a diferencia del tuyo ya tiene un valor agregado. — Suspiró cerrando los ojos y negó con la cabeza, al darse cuenta que sonaba igual a su padre.
— ¿Tanto te molesta tenerme aquí?
Quiso dejar las cosas en claras de una buena vez, pero sabía eso le quitaría tiempo en ese momento y tenía que aprovechar cada minutos para terminar el trabajo.
— Me aseguraré de que te asignen una buena asistente y ella podrá darte un recorrido por la empresa. Tú estás aquí ahora para probar, pero para mí es mi mundo, tengo obligaciones reales y no tengo tiempo que perder, tal vez en algún tiempo si continuas por aquí comprendas. — Tomó el bolígrafo y se dispuso a continuar. — Si no te importa tengo que terminar esta revisión antes de las dos.
Entendiendo que era el final de la conversación, Jasper se despidió y salió tranquilamente. Bella terminó la hoja en que estaba antes de llamar a Megan y asegurarse de que se le asignara a una asistente adecuada al chico y le pidió llamar a Abby, una buena mujer que fue secretaria de su padre a inicios de la compañía y aunque estaba jubilada se le permitía estar ahí ejerciendo tareas sencillas para mantenerse ocupada.
— Bella, tu padre quiere subas de inmediato. — Escuchó la voz de su asistente, solo terminó de redactar el correo con revisiones para poder pasar al departamento legal y redactar las clausulas.
Subió al piso de su padre y fue directamente a su oficina llamando un par de veces a la puerta doble y abrir sin esperar a que le diera acceso. Al ver a Charles y Jasper sentados en los sillones imagino se venía una reprimenda por no ser la guía del chico, así que se preparó para la tormenta.
— ¿Qué sucede, Charlie?
— Patrick salió a una reunión y está atorado en el tráfico — explicó y ella enarcó una ceja — Tenía una reunión de la que me tengo que hacer cargo, soy el único que conoce a esos clientes tanto como Patrick, así que te harás cargo de los clientes que vería yo, convéncelos de aceptar los términos para la venta.
No pudo evitar lanzar una mirada dubitativa, era tan extraño que su padre le confiara a clientes de los que personalmente él se estaba encargando. Era una oportunidad de oro para demostrar su valía.
— Tendrás escasos diez minutos para conocer los pormenores que te dará Emma, es en la sala de reuniones en el piso 47. — Dijo con seriedad luego su rostro se relajó visiblemente al ver al rubio. — Jasper está será una oportunidad para que conozcas lo que hacemos aquí. Puedes estar con Isabella como observador.
Sin tiempo que perder le preguntó al chico si la acompañaba, Jasper saltó de su asiento y la siguió. Bella apretó varias veces el botón del ascensor mientras escribía un mensaje a Megan avisándole de lo que estaría haciendo para que se encargara de enviar un par de documentos. En el ascensor se mantuvieron en silencio, Bella estaba nerviosa y emocionada de igual forma. Al abrirse las puertas la chica rubia ya los esperaba.
— Emma. — La saludó.
— Gracias a Dios que eres tú. — Suspiró posando la mirada en su acompañante.
— Él es Jasper Hale, el hijo del nuevo socio de Charlie. Y Jasper, ella es Emma la asistente principal de Charlie. — Los presentó — ¿Qué tenemos, Emma?
— Son el dolor de cabeza de tu padre. — Murmuró entregándole la documentación. De inmediato Bella abrió la carpeta notando un nombre ya conocido por lo difícil que estaba resultando esa negociación para la compra de acciones de una importante cadena hotelera.
— El Sr. Saint-Claire. — Dijo más para sí. Los nervios se apoderaron de ella, la negociación cambiaba de rumbo, era una compra personal de su padre. — ¡Demonios!
— ¿Sucede algo? — Preguntó Emma en un susurro.
— Es una maldita prueba. — Se apretó el puente de la nariz repitiéndose que debía de respirar lentamente. — Sabía que tenía que haber algo oculto en todo esto. Quiero saber lo más relevante de las reuniones anteriores así como cuál es el monto máximo para esta compra.
La chica que había estado en cada una de las reuniones anteriores abrió sus notas y comenzó a ponerla al tanto de los puntos más relevantes, las líneas que su padre había abordado y el resultado, el punto en que iban las negociaciones y el monto estimado que su padre pretendía pagar.
— Tu padre lo ha intentado todo. — Lo dijo en voz baja como confidencia apretando el iPad contra su pecho.
Ante eso Bella entendió realmente lo que sucedía, su padre no la enviaba porque tuviera que atender otros clientes, la enviaba para poder culpar a alguien de la fallida negociación. Estaba buscando más armas para demostrar que no era buena y en esta en particular una excusa para decirle al mundo que la compra no se realizó por ella. La culpa sería toda de ella.
— No hay trato que se te resista. — Intentó alentarla.
— Creo que podemos estar frente al primero — respiró profundo y se preparó al ver a un grupo de hombres ingresar a la sala siendo recibidos por uno de los asistentes generales de la empresa.
— Entremos — les dijo a Emma y Jasper que la siguieron. — Señores… buenas tardes.
— ¿Y el Sr. Swan? — Fue la primera pregunta que hicieron al verla.
— Tuvo un pequeño problema, pero me ha enviado en su representación — de inmediato varios de los hombres que estaban sentados se recargaron por completo en el respaldo de su asiento y la miraron con superioridad como felicitándose desde ya por ganar en la negociación, lo que ellos no sabían es que Bella iba con todo a conseguir cerrar ese trato. Sabiendo como su actitud cambiaría al saber quién era se aclaró la garganta para presentarse. — Permítanme presentarme soy: Isabella Swan, el resto del equipo ya lo conocen.
— ¿La hija de Charlie? — Preguntó uno reacomodándose en su silla.
— Exacto.
Bella tomó asiento en la cabecera de la mesa y le indicó a Jasper sentarse a su lado mientras Emma se acomodó detrás de ella. Abrió la carpeta delante de ella.
— ¿Su padre reconsideró la oferta?
— Habla de la venta de acciones como si su empresa valiera… — Revisó la cantidad señalada — tres mil millones de dólares.
— No es como si valiera, es el valor real — aclaró el Sr, Saint-Claire un hombre mayor y de aspecto adusto.
— Tal vez hace unos años cuando la cadena era catalogada la mejor a nivel mundial, pero no ahora. — Apuntó — Swan´s Business Company quiere expandir sus horizontes a otros mercados, por eso su cadena nos interesa más por el nombre que posee y el prestigio, pero seamos honestos su calidad y por ende ocupación han disminuido considerablemente. Esto dejó de ser un negocio y por lo tanto buscan inversionistas para poder recuperar esa prestigiosa posición en el mercado.
— Nuestra calidad no ha disminuido, eso son rumores lanzados por nuestros competidores.
Bella encendió la pantalla en uno de los extremos de la sala y buscó rápidamente en su móvil las calificaciones de hoteles hasta dar con la cadena, enlazó la señal mostrando las calificaciones negativas que tenían en aspectos de calidad, instalaciones y otros puntos más.
— No son competidores, son los mismos huéspedes y el organismo competente del ramo quien califica cada uno de ellos y no veo que mis aseveraciones sean una mentira. — Apuntó. — Charlie estaba interesado en adquirir en 55% de las acciones.
— Y le dije que no venderíamos por la cantidad que nos ofrecía. Su valor es mucho mayor.
— Ya no queremos el 55%, queremos el 75% y pagaremos esto. — Lo escribió en un papel deslizándolo por el escritorio que llegó hasta el hombre.
El rostro cambió a uno de rojo intenso y apretó los dientes antes de golpear la mesa con el puño.
— ¿Es una burla o es usted idiota? — Le gruñó golpeando la mesa con el puño haciendo a los presentes contener la respiración. Bella se enderezó más en su silla con la mirada encendida.
— Ninguna de las dos. Es el valor que su empresa tiene en el mercado actual. Yo hablo de valor monetario y no el sentimental que usted le otorga — le espetó con voz más dura. — Seremos accionistas mayoritarios y recuperaremos el prestigio que ha perdido por una muy mala administración y el derroche de la persona a cargo.
Bella vio al hombre enrojecer aún más tragándose las palabras que quería escupir, pues él sabía mejor que nadie que ella tenía razón. Su hijo había quedado al mando hace casi una década, pero no tenía interés en hacer prosperar el negocio familiar, al contrario se dio vida de Playboy, dos divorcios acuestas con pensiones millonarias no hicieron más que frenar el imperio en sus manos.
— No vamos a llegar a nada si no reconsidera su postura.
— Yo no tengo nada que reconsiderar, es usted. — Apuntó cerrando la carpeta y dejando el bolígrafo encima. — Es mi última oferta y antes de que la rechacé déjeme abrir su panorama. — Se inclinó hacia adelante mirando fijamente al hombre con una sonrisa ladeada, sabía que sería la estocada final y lo conseguiría. — Solo es cuestión de tiempo para que su situación actual se haga pública, lo que sucederá es que las acciones caigan en picada dando un valor mucho más bajo donde no tendrá el poder de negociar y se tendrá que conformar con un monto inferior. Nosotros le damos la oportunidad de permanecer como socio y continuar llevando la vida holgada de este momento. Mi oferta vence al término de esta reunión.
El hombre tras haber recuperado el color de su rostro y estar meditando cada una de las palabras miró a los hombres que lo acompañaban recibiendo la respuesta que esperaba. Se giró hacia Bella con los puños apretados.
— Swan´s Business Company es el nuevo accionista mayoritario — anunció cabizbajo.
— Nuestros abogados harán el papeleo necesario para una transición discreta, así como la redacción de las nuevas políticas de la empresa para ambas partes. — Señaló indicándole a Emma que tomara nota, pero la chica ya lo hacía. — Espero sea enviado esta misma tarde todos los libros contables para una revisión detallada por mi departamento y que su hijo sea quitado del cargo así como canceladas sus cuentas que estaban ligadas a la empresa.
Bella se despidió de todos, con un apretón de manos. El último en salir fue el Sr. Saint-Claire quien se disculpó por sus palabras en un momento de enojo, a lo que Bella aceptó sabiendo que tendrían trato en el futuro y no era bueno cargar con resentimientos si serían del mismo equipo.
Al desaparecer todos en el ascensor Bella dejó escapar un suspiro y se giró para encontrarse atrapada en los brazos de Emma quien con saltitos no dejaba de murmurar "lo lograste" la emoción de lograr cerrar un negocio personal de su padre que ni él mismo estaba consiguiendo fue un subidón de adrenalina nada comparado con lo que estaba acostumbrada a tomar.
— Nunca juzgar a un libro por su portada. — Murmuró Jasper mirándola con admiración. — Eres asombrosa, la forma en como manejas a la gente. Los chicos vendrán quieren que comamos juntos, ¿nos acompañas?
— Esta reunión me retrasó y hay cosas que no puedo dejar para mañana.
— ¿Entonces será en otra ocasión?
— Sí — mintió regresando con Emma a la sala dejando que él se marchara. Bebió un botellín de agua mientras la chica terminaba de recoger lo más importante, luego ambas se dirigieron a su piso donde Megan ya la esperaba con su bolso.
— Emma dijo que lograste cerrar el trato así que espero que puedas acompañarnos a comer, para celebrarlo.
— ¿Se quieren arriesgar a que Charlie se entere?
— Él se ha marchado a una comida y no regresará hasta después de las cuatro. Tenemos tiempo — anunció Emma.
— Esto tenemos que celebrarlo. — Secundó Bella tomando su bolso y acompañando a las chicas.
Después de la comida Jasper regresó a su nueva oficina con los demás. Alice mantenía su mano entre la suya y sonreía abiertamente, por su parte Rosalie mantenía un rostro contraído, la chica seguía sin entender porque de pronto su hermano quería involucrarse en un área completamente diferente a la suya. Durante la comida había intentado entender, pero solo estaba obteniendo la respuesta que escuchó la noche anterior cuando en la cena le dejó saber a su padre que le interesaba involucrase en esa parte del negocio, que al final en algún punto debían de tomar o todo el trabajo de él no prosperaría. Charles no mostró su emoción, pero estuvo encantado con la idea de que al final uno de sus hijos quisiera continuar por esa línea.
Al salir del ascensor fueron directo a la oficina, una hermosa pelirroja estaba sentada en el escritorio fuera y los saludó con amabilidad dejándoles saber estaría ahí por si necesitaban algo. Nada más entrar a la espaciosa oficina Alice se soltó de su novio y comenzó a recorrerla frunciendo el ceño, para su gusto no tenía personalidad, todo era en colores tierra aunque de buena calidad le parecía una estancia sin vida.
— Le hace falta unos ajustes y tendremos que hablar de esa asistente tuya. — Señaló con la mirada la pared de cristal por donde se alcanzaba a ver a la chica.
— Anne me fue asignada — dijo colocando sus manos en los hombros de su novia atrayéndola más hacia si — Yo solo tengo ojos para ti — y la besó en la punta de la nariz.
— Y por lo que vi, el aspecto de las chicas parece alguna clase de requisito en esta empresa — apuntó Emmett ganándose una mirada envenenada de su novia él solo se encogió de hombros.
— Él es el padre de Isabella — les señaló Jasper al ver al hombre aparecer por el pasillo, Edward no pudo contenerse de conocer al hombre, sentía un deje de culpa por haber investigado un poco de la chica y su familia, en los artículos que leyó se dio cuenta que era una de las familias más importantes, él hombre poseía varios record en inversiones y se estaba movilizando a otros mercados solo haciendo crecer aún más su fortuna. Y de ella no solo estaba en las revistas de sociedad, sino también en revistas de negocios bastante respetables donde se hablaba de ella como la promesa financiera que podía incluso superar el éxito de su padre.
El hombre se detuvo a mitad del pasillo quedando a la vista de todos con el rostro contraído y apretando los puños.
— Charlie, ¿ya te informaron que el trato se cerró? — Preguntó Bella llegando frente al hombre con una sonrisa, pero la borró al notar el semblante tenso de su padre.
— Tenías un solo trabajo y ¡lo arruinaste! — Protestó con voz lo suficientemente alta para que todos en el piso lo escucharan y lo estaban haciendo. — ¿Eres tonta o qué, Isabella?
Los chicos en la oficina se quedaron mirando la escena sin saber que más hacer. La chica se mordía la lengua y apretaba los puños a sus costados.
— Lo único que tenías que negociar era un 55% de esas acciones y no solo me veo con tres cuartas partes de la empresa, si no que el pago quedó muy cerca de mi tope cuando esperaba fuera cerca de la mitad. ¿Qué es lo que tienes en la cabeza? — Su dedo golpeó fuertemente su frente haciéndola trastabillar.
En un acopio de valentía Bella empujó la mano de su padre y dio un paso atrás para poner distancia.
— El trato está cerrado y las ganancias estimadas son incomparables con la suma de la que te quejas en este momento. — Le señaló. — ¡Vamos, papá! — Inmediatamente se llevó las manos a la boca.
— ¿Cómo me llamaste? — Preguntó enarcando una ceja notando como su enojo se incrementaba. — Aquí no hay parentesco que valga, veo que no has conseguido definir esa línea.
— Lo… lo siento.
— Para tener un lugar en esta empresa hay que trabajar y no cometer errores estúpidos.
— Soy de los mejores elementos con los que cuenta esta empresa. — Lo encaró olvidándose de que estaban en un área pública.
— ¿De los mejores? — Se burló — no eres buena, si sigues aquí es solo porque eres mi hija. No puedo darme el lujo de que trabajes en otro sitio y nuestras amistades se den cuenta de lo tonta que eres.
— Sr. Swan su cliente de las cuatro y media lo espera en su oficina. — Anunció Emma interrumpiendo la discusión.
— Convoca otra reunión y retráctate. — Sentenció dando media vuelta caminando hacia los ascensores.
Bella se indignó ante tal petición, eso sería la muerte. Quería terminar con su reputación. Estaba dispuesta a soportar muchas cosas, pero lo que pretendía no, no cuando de ello dependía todo lo que con mucho esfuerzo y sacrificio había forjado.
— No tengo la culpa de que Patrick ni tú consiguieran lo que yo hice. No puedes negar que es un negocio muy lucrativo, así que si quieres retractarte, encárgate de eso tú mismo, Charlie. — Le dijo con voz fuerte.
El hombre volvió sobre sus pasos furiosos deteniéndose delante de su hija quien no se amedrentó y levantó el rostro tenso con los labios en una línea.
— Repítelo — Siseó.
— No me voy a retractar — repitió tratando de que su voz no delatara el terror que la estaba invadiendo.
Charlie la cogió con fuerza de ambos brazos.
— ¡Me estas lastimando! — Protestó Bella sin poder contener el contraer el rostro. — ¡Charlie!
El hombre la soltó y dio un paso atrás sin mirarla.
— Esto aún no termina. — Sentenció yendo hacia el ascensor que esta vez sí tomó.
Fue hasta que el hombre desapareció que Megan se acercó a ella preocupada. La chica le restó importancia sin atreverse a verla, solo le pidió no ser molestada a menos que se tratara de algo de vital importancia y desapareció en el interior de su oficina sin reprimir un portazo.
En el interior de la oficina donde se encontraban los chicos estaban paralizados sin dar crédito a lo que acababa de suceder. Jasper era el más conmocionado por el actuar del hombre quien demostraba tener un temperamento explosivo nada que ver con el hombre accesible que había mostrado.
— ¡Dios! ¿Dices que ese es su padre? — Preguntó Alice horrorizada, rompiendo el silencio.
— Lo es — afirmó Rose tratando de no mostrar interés, se recordó a la chica altanera y tal vez se lo tenía bien merecido.
— Si así es siempre no me sorprende su actitud — apuntó Emmett.
Una mujer mayor los interrumpió al llamar a la puerta y abrir de inmediato.
— ¿Joven Jasper Hale?
— Soy yo. — Se presentó Jasper tendiéndole una mano y apretando con suavidad la de la mujer.
— Mi nombre es Abigail, y el Sr. Swan me ha enviado para ver que todo esté bien.
— ¿Trabaja aquí? — Preguntó Alice un tanto sorprendida de ver a la mujer mayor.
— Trabajo como tal, no, yo estuve aquí cuando la empresa estaba iniciando, aunque estoy jubilada no me gusta estar en casa, así que Bella abrió una plaza para mí en la que puedo mantenerme ocupada el tiempo que yo quiera haciendo tareas sencillas.
— ¿Conoce a Isabella Swan? — Preguntó Edward interesado de obtener más información y esa mujer parecía ser una buena fuente.
— Desde que era pequeña y correteaba por los pasillos. — El brillo en los ojos de la mujer era de orgullo.
— Podrías hablarnos de Bella, — pidió Jasper, al ver como la mujer los miraba con cierta desconfianza continúo —: hemos intentado acercarnos, pero no es una chica muy accesible.
— Me gustaría poder hacerlo, pero respeto el espacio de mi niña — les respondió disculpándose con la mirada. — Lo único que les puedo decir es que no es tan fría como aparenta y si llegan a conocerla encontrarán a la chica más leal. Ella necesita amistades verdaderas.
Tras esas palabras la mujer abandonó la oficina y desapareció por los pasillos. Edward se quedó pensando en las palabras de la mujer, y luego de ver la confrontación con su padre no juzgaba que la actitud de la chica fuera tan fría, era un enigma que estaba muy tentado a descifrar.
Muchas gracias a cada uno por sus comentarios. Para las nuevas bienvenidas y espero disfruten la historia. Esperamos un capítulo por la semana o en algún momento es posible que sean dos.
Nos leemos
TitiC
