Declaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer. Pero la trama es completamente de mi autoría. A casi 10 años de haber sido publicada por primera vez, regresa mejorada.
Gracias a mi beta Andrea y mis prelectoras: Ericastelo, y mi hermanita Ta-Cullen por ayudarme a acomodar las ideas.
5.- Quitando Máscaras
Un par de horas después en que los chicos intentaron encontrar un buen pretexto para ir a tocar a la puerta del final del pasillo, no lo consiguieron, solo descubrieron que Megan era una chica muy eficiente en su trabajo y cuando se le daba una orden hacía todo por cumplirla, así que no les fue permitido el acceso.
Fue hasta que la castaña finalmente salió que pudieron ver cómo su rostro no reflejaba emoción que delatara el altercado con su padre, parecía serena incluso un tanto animada y eso era bastante desconcertante.
La primera sonrisa auténtica que encontraron en su rostro fue cuando Bella se cruzó en el pasillo con Abby a quién también abrazó con efusividad y tras una orden sencilla se despidió de Megan hasta el día siguiente con la mujer a su lado quien emocionada aceptaba acompañarla.
Los chicos la vieron partir y ellos lo harían dentro de poco. Por su parte Rosalie la siguió con la vista hasta que desapareció de su campo visual. Si ella estuviera en el lugar de la chica estaría destrozada luego del comportamiento de su padre, a menos que fuera consciente de que lo merecía, de esa manera solo aceptaría lo que ocurría, como al parecer era el caso.
— Parece tan tranquila — expresó revisando su móvil sin ver a nadie. — Creo que es bastante manipuladora y si no ven realmente quien es, ustedes caerán en su juego.
Jasper y Edward no pudieron evitar observar a la chica, ambos habían notado que Rosalie tenía cierta fricción con la castaña, pero no creían que fuera tanto su desagrado como para desestimar lo sucedido.
— Es una chica orgullosa y que vive de apariencia — le recordó Jasper —, está acostumbrada a actuar y solo puede ser su careta.
— ¿Cuál de las dos es la real? — Cuestionó enarcando una ceja.
— ¿Rose, de verdad es tanta tu aversión que no puedes ser un poco más empática y tratar de entender? — Preguntó Edward.
— Lo siento, Eddie, pero yo no soy tan manipulable como ustedes. — Se levantó. — Con respecto a esa chica no vamos a llegar a un acuerdo, si ustedes quieren crear lazos con ella adelante, pero yo no conviviré más que lo estrictamente necesario.
Jasper le pidió a Edward con la mirada que no intentara razonar con su hermana, él la conocía mejor que nadie y sabía en ese momento que era como intentar hacer entender a una roca. Respetaría su decisión, de la misma manera que ella se vería obligada a respetar la decisión de ellos de acercarse y crear una amistad.
Después de un corte de cabello y tratamiento para ella y Abby, Bella regresó a la empresa para terminar unos reportes, bien podían esperar al día siguiente pero prefiera avanzar eso le daría el pretexto perfecto para no estar en casa, no le apetecía estar en el mismo espacio con su padre. El valor que le invadió a decir las cosas que dijo se había esfumado y sentía cierto temor por lo que sucedería después, ¿tendría trabajo aún?
Los guardias de seguridad no se sorprendieron al verla entrar, la saludaron con cortesía y le avisaron qué pisos estaban limpiando así como a que extensión llamar en caso de necesitar algo. Agradeciendo siguió su camino.
Al salir al pasillo de su piso estaba levemente iluminado, era digno de una película de terror y ese ambiente tétrico le gustaba, dejó la puerta abierta de su oficina y tras encender la computadora se colocó los audífonos conectados a su iPhone eligiendo un álbum de Rita Ora para comenzar a trabajar.
Sin saber cuánto tiempo transcurrió, solo apartó la mirada de lo que hacía cuando sintió una presencia y ahí delante de ella en el umbral de la puerta vio a Jasper con su amigo.
— Hola, Bella — saludó Jasper con una pequeña sonrisa.
— ¿Qué hacen ustedes aquí? — Preguntó quitándose los auriculares.
— Edward olvidó su móvil y regresamos por él. Vimos la luz encendida y el sonido del teclado. — Murmuró señalando el teclado donde continuaba una de sus manos. — ¿No es tarde para continuar trabajando?
— Quieres ingresar a este mundo ¿cierto? — Lo cuestionó y esperó hasta que asintió para proseguir —: tienes que aprender que no es un trabajo de ocho horas, no para nosotros. Nuestro trabajo nos exige veinticuatro horas, los siete días de la semana y si no estás dispuesto a ello es momento de retirarte.
Jasper entró en la oficina seguido por Edward deteniéndose ambos detrás de las sillas frente al escritorio de Bella, vieron cómo la pantalla de su móvil se encendía y comenzaba a vibrar, ella desvió la mirada y frunció el ceño antes de rechazarla.
— Él es Edward, tal vez lo recuerdes del club — los presentó Jasper, esa era la primera mención que se hacía de ese día.
— Hola, Isabella — la saludó Edward extendiendo su mano, Bella lo vio por uno segundos en los que él pensó lo dejaría con la mano extendida, pero al final ella se la estrechó.
— No mentiré diciendo que es un gusto conocerte porque no lo es. — Sentenció retirando su mano.
— Comenzamos de manera incorrecta, pero no me disculparé por intervenir. Me pareció correcto, no podía dejar pasar algo así. — Respondió sin una pizca de culpa.
— ¿Intervenir? ¿En qué momento te pedí ayuda? — Se incorporó manteniendo sus manos apoyadas en el escritorio — Ahórrate tus obras de caridad para alguien que las quiera. ¡Mantente alejado de mí!
— ¿Aún tienes mucho trabajo? — Intervino Jasper tratando de tranquilizar las aguas.
— Y me gustaría poder terminarlo sin interrupciones, si ya tienen lo que olvidaron pueden marcharse — les indicó volviendo a sentarse y disponiéndose a colocarse los audífonos.
— ¿Qué dices de cenar cuando termines?
— No sé a qué hora sea eso. Buenas noches — zanjó la conversación colocándose los audífonos y regresando al trabajo sin escuchar las últimas palabras del rubio.
Ambos chicos abandonaron la oficina, Jasper le dijo a Edward que la esperaría aun cuando ella no lo quería y no le extrañó cuando su amigo se quedó a su lado. Dejaron la puerta abierta y se dispusieron a pasar el tiempo. Se jugaron quien de ellos avisaría al resto y fue Jasper quien perdió, como lo presentía Rose, Alice y Emmett no estuvieron contentos con la noticia, al final solo Alice lo aprobó y dijo no tener problema con posponer su noche de películas.
La noche avanzaba y la chica continuaba trabajando, incluso la escucharon hablar por teléfono, una de las llamadas pareció ser a su grupo de amigos a los que rechazó por estar ocupada, luego hubo otras donde solo habló de negocios al parecer ella tenía razón y sus colegas parecían no dejar de trabajar en ningún momento.
Hambriento, Edward optó por pedir algo ligero de comer por una aplicación, luego de media hora fue a recogerla y la devoró junto a Jasper recordando algunas de las cenas cuando estudiaban juntos. Compartiendo patatas fritas y riendo de recuerdos se les pasó otra parte del tiempo al final la tranquilidad y la comodidad de los sillones los fue atrapando y comenzaron a dormitar.
— ¡Demonios! ¿Qué hacen aún aquí? — Los cuestionó Bella deteniéndose fuera de la puerta acomodándose el abrigo.
— Decidimos esperarte e ir a cenar — espetó Edward levantándose y tratando de parecer tan despierto como la chica.
— Me voy a casa a descansar, solo perdieron el tiempo — sentenció alejándose de la oficina para marcharse.
Los chicos la siguieron asegurándose de tomar el mismo ascensor. Bella se mantuvo en silencio observando los números ir disminuyendo hasta finalmente llegar al sótano donde solo estaban unos pocos autos.
Los chicos no se separaron de ella hasta dejarla junto a su auto, notaron que no era el ostentoso Aston, era un pequeño Mini Cooper de color rojo.
— ¿No conducías un Aston? — Preguntó Edward sin poder contenerse.
— También — fue la escueta respuesta antes de abrir la puerta del auto arrojando su bolso en el interior.
— Te acompañaremos hasta asegurarme de que llegues bien a casa
— No necesito guardaespaldas. — Protestó frunciendo el ceño.
— Sube, te acompañaremos a casa — repitió.
Bella no pudo evitar murmurar subiendo al auto, los vio dirigirse a un Volvo oscuro, encendió el auto y arrancó obligándolos a subirse al auto de un salto. Edward no tardó en darle alcance, pero en las calles saturadas de la Gran Manzana no fue una tarea demasiado sencilla, ella manejaba con rapidez sorteando autos con maestría, porque conocía el flujo, pero no era el caso de ellos.
— Es de las tuyas — apuntó Jasper manteniendo una de sus manos apoyadas en el tablero observando la calle delante y las luces del auto delante de ellos. El rubio reconoció la zona y notaron como ella bajaba la velocidad hasta detenerse delante de una verja gruesa que se fue abriendo poco a poco, Edward se colocó a un lado y bajo la ventanilla de Jasper y ella hizo lo propio.
— Deberías de conducir más despacio.
— No es mi problema que te asuste la velocidad — lo miró con arrogancia y una mueca de burla.
— Pocas cosas me asustan — aclaró —, solo soy consciente de las consecuencias.
— Yo no le temo a la muerte — dijo antes de arrancar entrando a su casa, de inmediato las puertas comenzaron a cerrarse y Edward se echó en reversa para dirigirse a casa.
Jasper no pudo evitar permanecer callado con la imagen de la chica, cuando habló de morir en verdad no mentía al decir que no le temía, su mirada parecía esperanzada era como si ya no tuviera nada más que perder y esas eran las personas más peligrosas no para los demás precisamente.
El día llegó mucho antes de que Bella lo deseara, con los parpados pesados estiró la mano para apagar el sonido de su móvil, apartó las mantas con los pies y se sentó en la cama. Se tuvo que sostener por unos segundos, todo había comenzado a dar vueltas obligándola a permanecer muy quieta. Cuando el piso dejó de moverse se preparó para el día siguiendo la rutina de todos los días.
Mientras se maquillaba escuchaba el reporte de las acciones y las bolsas. Devolvió el desayuno a la cocina alegando ir tarde y no poder perder tiempo. Cogió sus cosas rogando por no encontrarse con sus padres, pero casi al salir escuchó la voz de su padre llamándola y gruñó internamente, sus súplicas como siempre fueron ignoradas. Se giró lento, lista para la primera discusión del día.
— Vete en tu auto, Peter tiene que llevarme a arreglar otros asuntos. — Dijo con seriedad.
— Entendido.
— Y no olvides quién es el jefe, Isabella, cuida tu tono conmigo o te atendrás a las consecuencias. — Fue lo único que dijo refiriéndose al día anterior.
Bella se marchó antes de que cambiara de opinión y ahondara en lo sucedido. Al llegar no le sorprendió que el ascensor se fuera llenando hasta el punto que no caber nadie más, era la hora en que todos los empleados llegaban.
— Isabella — la llamó un hombre que entró en el ascensor cuando un par salieron — No había tenido oportunidad de felicitarte por el trato de ayer.
— Gracias, Sr. Maxwell, he tenido un gran maestro — respondió refiriéndose a él. — Podría enviar a mi oficina a quien hizo el informe semanal.
— ¿Logan?, hubo algún problema.
— No solo uno.
— Entiendo, en unos minutos estará en tu oficina.
Se despidió al bajar en su piso y lo primero que escuchó fueron risas estruendosas, no pudo contenerse de mirar por los cristales de la oficina de Jasper al pasar por el frente y notarlo con sus amigos ahí disfrutando de algo. Era extraño envidiarlo por tener amigos genuinos, algo con lo que ella no contaba, sus amistades estaban basadas en intereses, en lo que ella podía ofrecer y siendo honesta ella estaba con su grupo de amigos por lo que podían dar. Nada era real.
Megan la interrumpió de sus pensamientos leyendo los compromisos del día. Al escuchar que contaba con un tiempo libre no dejó pasar esa oportunidad, al fin podría reunirse con su asesor.
— Iré a una cita y puede que me demore hasta después de la comida.
— ¿Una cita? — Movió las cejas de manera sugestiva y frunció el ceño al verla negar.
— Srta. Swan — la llamaron y Bella se giró viendo a un chico no mayor que ella y que era un manojo de nervios. — Soy Logan Falcon.
— Logan… ¿El del informe de ayer?
— ¿Hubo algún problema con él?
— Más de uno, vamos lo hablaremos en privado. — Le indicó que entrara y luego le pidió a Megan que no la interrumpieran.
— ¿Eres nuevo en la empresa? — Acomodó el abrigo en el perchero y se mantuvo de pie junto a la ventana. — Siéntate por favor.
— ¿Cuál es el problema con el informe? — Aunque su voz fue firme, en su mirada podía notar el nerviosismo y el pánico que sentía al estar frente a Bella.
— ¿Cuántas veces revisaste los balances? — Lo observó — ¿Los porcentajes?
El chico boqueaba sin que ninguna palabra abandonara su boca.
— Es claro que no lo hiciste.
— Eran casi las seis y tenía cosas que hacer. — Se excusó.
— ¿Cosas que hacer?, aquí te pago para que trabajes adecuadamente, no para que yo haga tu trabajo. — Se inclinó hacia adelante haciendo que él se pegara al respaldo de su silla. — Yo fui la que revisó los informes y debí corregirlo, me llevó gran parte de la noche. A mí no me importó tener planes, hice mi trabajo y es lo que debiste de hacer tú.
— No volverá a suceder.
— Sé que no sucederá, quiero que el informe de esta semana lo hagas tú, lo quiero sobre mi escritorio antes de las tres del sábado y más te vale que esté bien, de lo contrario no te molestes en venir el lunes.
— Estará bien hecho. — Afirmó y Bella sabía que lo estaría, después de esta agradable conversación no podía esperar lo contrario.
— Eso espero, regresa a tu trabajo. Y no lo olvides, antes de las tres.
Luego de eso Bella se centró en su trabajo, acudió a una reunión donde se propondrían a los candidatos para tomar el mando en una de las nuevas sucursales de la empresa en Alemania. Ella desearía tener la oportunidad, pero no era una candidata viable para su pesar.
Por cerca de dos horas escucharon las propuestas de cada uno de los candidatos, del que tomaron notas junto a sus expedientes y debían de analizar cuál de ellos era el más adecuado para el puesto.
Al volver a su piso donde solo iba por sus cosas, se encontró a la novia de Jasper quien parecía estarla esperando.
— Hola, Bella. — La saludó de manera amigable interrumpiendo su camino.
— Alice… ¿Cierto?
— Veo que no me olvidaste — sonrió ampliamente — ¿te apetece acompañarnos a comer?
— Lo siento, tengo asuntos que atender. Será en otra ocasión. — Mintió tratando de marcharse, pero la chica la cogió del brazo deteniéndola. — ¿Mañana?
— Gracias, pero no tengo tiempo libre.
— Tienes libre mañana desde la una y media — señaló Megan quien intentó dar un empujoncito, notaba que Bella necesita rodearse de otro tipo de personas y aunque no se daba la oportunidad de tratar a los chicos, ella había tenido la ocasión de hacerlo en algunas ocasiones y le parecían adecuados.
— ¡Perfecto! Mañana ya tienes una cita con nosotros — apuntó emocionada, le dio un abrazo y corrió al ascensor.
Esperó a que la chica desapareciera para detenerse frente al escritorio de su asistente.
— Eso fue muy poco profesional — le señaló.
— Solo pretendo ayudar — intentó explicar lanzando una mentira que sonara lo bastante creíble. — He notado que no es la primera vez que lo hacen y creo que si quieres quitártelos deberías aceptar de una vez. Zanja el asunto y continúa.
No rebatió la lógica mostrada, después de todo le molestó que ella tuviera razón. Podría seguir negándose por más tiempo pero no creía que ellos fueran a desistir, así que si aceptaba se los quitaría de encima y podría centrarse en lo que realmente importaba.
Muchas gracias a cada uno por sus comentarios y por ser tan pacientes, nuestros trabajos nos impiden hacer publicaciones con mayor rapidez, pero lo hacemos con todo el cariño. Para las nuevas bienvenidas y espero disfruten la historia. Esperamos un capítulo por la semana o en algún momento es posible que sean dos.
Nos leemos
TitiC
