~ pranks
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Otabek tenía cinco años cuando Yuri le dijo que podían hacer "travesuras".
— ¿Qué son trasevuras... tra-travesuras? — le preguntó con inocencia mientras armaban legos.
— Lo hacen los mejores amigos — respondió Yuri con orgullo al referirse a Otabek y a él.
— Nosotros somos mejores amigos.
Yuri asintió con una sonrisa y se acercó rápido a Otabek, plantando un beso inocente en los labios de su amigo que quedó perplejo.
— Así se hacen — dijo sonriente.
Otabek soltó un suave "ah, ya veo". Se volvió a inclinar sobre Yuri y le dejó otro besito sobre los labios. Yuri soltó una pequeña risa.
— ¡Lo vi en un vídeo en la computadora de Viktor! Habían dos hombres grandes que eran amigos y estaban sentados muy juntos y uno le dijo al otro que hicieran travesuras.
Otabek lo miraba ensimismado.
— ¿Y qué pasó después?
— No lo sé — respondió con simpleza, subiendo y bajando los hombros — Viktor entró al cuarto y cerró la computadora con la cara roja. Dijo que esas cosas no eran de niños, ¡pero sí son de niños porque nosotros somos mejores amigos y podemos hacerlo!
Otabek asintió, dándole la razón a Yuri.
Con el tiempo, Yuri habría de comprender que lo que estuvo a punto de ver era una película porno en la computadora de su hermano mayor.
Siguieron haciendo travesuras mientras nadie los veía, porque Otabek también había averiguado por parte de Jean que eran cosas que eran divertidas, pero que nadie debía descubrirte al hacer una.
Era bonito sentir los labios de Yuri sobre los suyos. Más bonito ver su sonrisa cuando se separaban.
A Yuri también le gustaba, le gustaba lo cálido y confortable que era abrazar a su amigo tras hacer travesuras y no soltarlo hasta sentirse saciado.
Y aún cuando a su tiempo descubrieron lo que realmente era una travesura y lo que significaba un beso en los labios, ellos continuaron haciéndolo. Incluso en la pubertad, aunque eran más discretos, continuaron. También así en la adolescencia.
— Deja de hacer el tonto y pídeme ser tu novio — había dicho Yuri un día en la cafetería.
Otabek se ahogó con su jugo.
— ¿Di-disculpa?
Yuri se apoyó en su mano, con su tenedor en la otra y jugando con su comida, sin ganas de comerla.
— ¿Cuándo me vas a pedir ser tu novio?
Otabek tragó grueso.
— Creí que... que estábamos bien siendo mejores amigos — y dándose besos.
Yuri asintió quedo.
— Pero Jean también se volvió tu mejor amigo — dijo con algo de molestia — y yo quiero un título mayor — tenía que ser el número uno para Otabek.
Altin sonrió -todavía algo sorprendido-. Se frotó el rostro y seguido se inclinó hacia Yuri, dejando un pequeño beso sobre sus labios.
— ¿Por qué eres tan celoso? — le preguntó y seguido susurró en su oído — solo contigo hago travesuras.
Yuri no pudo evitar soltar una risita ante el nombre en clave que le tenían a comerse la boca cada vez que podían. Quién iba a pensar que su estúpida confusión de niños iba a provocar tan profunda broma interna entre ellos.
— Está bien, Yuri Plisetsky, ya que me obligas...
— ¡Hey!
— ¿Vas a ser mi novio o no?
Yuri se frotó en su hombro como un gatito mimado, aunque en verdad, sí que lo era. Era el chico mimado de Otabek desde su infancia completa.
— Sí — ronroneó — y supongo que ya sabes que hay nuevas travesuras que tenemos que inaugurar — agregó con emoción.
Otabek sintió un apretón de la mano ajena muy arriba en su muslo, cerca de su entrepierna, y se puso rojo como tomate.
Demonios, debió haberlo supuesto. Yuri era un calenturiento aprovechador desde niño.
Por supuesto que si su Yura subía de nivel (de mejor amigo a novio), las travesuras -hasta entonces solo besos- también subirían de escalafón. Y vaya que se encargaría de disfrutarlas...
día 18: travesuras
¡Gracias por leer!
